sábado, 24 de octubre de 2009

Libertad, igualdad, fraternidad

Cada vez con frecuencia me pregunto qué sentido tienen ciertas exposiciones... Hoy, al recorrer las salas de Alcalá 31, me ha vuelto a surgir la duda. Entre el gesto aburrido de los vigilantes, media docena de personas vagábamos de sala en sala sin detenernos ante ninguna de las obras con actitud de peregrinos sujetos a normas rituales rígidas... Mil veces he repetido que las instituciones deben promocionar la creación artística... y, sin embargo, cada vez tengo menos clara la conveniencia de utilizar dinero público para alimentar juegos endogámicos, situados en las antípodas del interés social, que se traducen en vagas acumulaciones curriculares, en o en reconocimientos de méritos prescritos (permítaseme jugar con la ambigüedad del término).

"Con motivo del Bicentenario de la Guerra de la Independencia, la Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales (SECC), bajo la coordinación del Ministerio de Cultura, la Vicepresidencia, Consejería de Cultura y Deporte y Portavocía del Gobierno de la Comunidad de Madrid y la colaboración de la Embajada de Francia en España, han organizado esta exposición en la que se ha invitado a 15 artistas españoles, 14 franceses y 2 portugueses a presentar una obra que plantee el estado de desarrollo de estos tres ideales de convivencia de la sociedad moderna nacidos al calor de la Revolución Francesa en 1789."

¡Suenen acordes de la Marsellesa, el Himno de Riego  y el "Vivan las caenas" de Buñuel en barahúnda infernal!


Supongo que, como es costumbre substanciada por el paso de los años, se habrá seleccionado a los artistas participantes no por la calidad de las obras expuestas, sino por el "indiscutible peso" de sus respectivos historiales profesionales, por sus "currículos" . Como ya han acreditado cualidades "divinas", podemos deducir... que seguirán en el Olimpo por los siglos de los siglos.

Una vez recorrido el montaje laberíntico, dominado por la creatividad ramplona de nuestros días, reconozco mis limitaciones para encontrar el argumento común de todas las obras expuestas, si exceptuamos una difuminada idea del progresismo político (de lo "políticamente correcto"), que es enseña cosmética de los ambientes culturales españoles... si exceptuamos a los cuatro "especímenes" replantados a la sombra de los doseles y las gaviotas.

Podemos ver obras de escasa categoría estética junto con otras menos torpes pero que también se podrían emplear para rellenar un evento dedicado a combatir el calentamiento del planeta, el hambre en África o la matanza de focas.

Me han irritado especialmente las obras de los incombustibles "maestros" del siglo XX, condimentos para todos los caldos, y algunas de las realizadas en vídeo... por su calidad manifiestamente mejorable...

Como la mente es caprichosa, cuando salía a la calle me acordé de Charlotte Corday... La muerte de Marat me condujo a Peter Weiss y éste a su obra "Persecución y asesinato de Jean-Paul Marat representado por el grupo escénico del hospicio de Charenton"...

¿Puede decirme alguien dónde apuntarse como "objetor cultural"?

Las exposiciones de la Fundación Mapfre

Dentro de lo que es habitual en las "actividades expositivas" de la Fundación Mapfre y su apuesta por la fotografía, en la sala Azca se nos presenta la obra de Lisette Model. La exposición recoge una importante colección de imágenes, menos lamentables que en otras ocasiones, muy sugerentes para reflexionar sobre cómo han cambiado las cualidades de ese medio expresivo, "de escaso mérito estético, porque sólo se trata de apretar un botón". Aunque algunas imágenes están muy degradadas y los grises definen gamas muy limitadas, la colección aún nos enseña lo más específico de unos medios, por entonces, aún escasamente desarrollados pero perfectamente capacitados para saetear nuestra conciencia. Prevalecen las tomas furtivas y los positivados demasiado "trabajados" para mi gusto, pero en general, es una exposición recomendable, sobre todo, para quienes no estén familiarizados con la fotografía en blanco y negro de la primera mitad del siglo XX, cuando las emulsiones eran desesperantemente lentas.



En el edificio de Recoletos se diversifica la oferta expositiva con tres eventos de interés desigual. Al nivel de la calle, "Mirar y ser visto" recoge más de treinta pinturas del Museo de Arte de Sao Paulo, realizadas entre la época de Tiziano y la de Picasso, sin otro nexo de unión que la "representación de personas", aunque estén etiquetadas como "retratos". Lo mejor: los retratos de Tiziano (Pieve di Cadore), de van Dyck, los de Hals y, muy especialmente, la Angélica encadenada, de Ingres. Lo peor... Los comentarios breves de las cartelas son, a mi juicio y por lo general, especialmente desafortunados, más propios de los tiempos de Camón Aznar, cuando se mitificaba el arte porque la inspiración era de origen divino. Muy recomendable: leer las cartelas de Ingres y de Goya; no tienen desperdicio.


"La danza de los colores. En torno a Nijisky y la abstracción" es una de esas exposiciones a las que nos tiene acostumbrados la Fundación Mapfre, más propias de un centro cultural de barrio pijo o de una facultad marginal de Bellas Artes. Apenas pudo destacar otra cosa que las pinturas de Sonia Delaunay... por mencionar algo.


"Ver Italia y Morir", reúne fotografías antiguas y unas pocas pinturas de cualidades desiguales. Lo más interesante: el conjunto de curiosidades antropológicas recogidas en la colección fotográfica y, sobre todo, el incremento de sabiduría que uno adquiere visitándola... aunque a primera vista, algunas cartelas pudieran parecer equivocadas.



Los objetivos de la FUNDACIÓN MAPFRE, tal y como aparecen en la web correspondiente, son:
  • Fomentar la Seguridad de las personas y de sus patrimonios, con especial atención a la Seguridad Vial, la Medicina y la Salud.
  • La mejora de la Calidad de Vida y del Medio Ambiente.
  • Fomentar la difusión de la Cultura, las Artes y las Letras.
  • Promover la formación y la investigación en materias relacionadas con el Seguro.
  • Fomentar la investigación y la divulgación de conocimientos en relación con la Historia común de España, Portugal y los países vinculados a ellos por lazos históricos.
  • Contribuir a la mejora de las condiciones económicas, sociales y culturales de las personas y sectores menos favorecidos de la Sociedad.
¿Fomentar la difusión de la Cultura, las Artes y las Letras? ¡Qué interesante!

martes, 20 de octubre de 2009

Relativismo, ciencia y sentido común: otra gilipollez con aspecto de planteamiento científico.

Conozco el libro de Steven Johnson Everything bad is good for you (2005)sólo por las referencias aparecidas en la prensa y desde esas limitaciones, asumiendo los riesgos de esa limitación (es posible que este análisis sólo pueda aplicarse a quienes han dado noticia del libro), me gustaría proponer algunas reflexiones...
La noticia, según la redacción de Sergio Parra:
(...) "Como intenta demostrar el divulgador científico Steven Johnson en su libro Everything bad is good for you, la televisión no es tan estúpida como creemos. Y menos todavía la televisión de los últimos 20 años. Para ello no sólo recurre al ejemplo de la complejidad, la diversidad de líneas argumentales y la extrema sutilidad de muchas series catódicas, mayormente anglosajonas. También alaba, oh, horror, a los reality shows como Gran Hermano.
Su controvertida tesis parte de la base de que en esta clase de formatos televisivos es donde el espectador lo tiene más fácil para percibir emociones fidedignas, complejas reacciones emocionales que, al menos por unos segundos, el concursante del reality no es capaz de esconder. Los reality shows son más reales que el resto de la televisión.
Los seres humanos expresan su abanico de emociones a través de lenguaje tácito de las expresiones faciales, y gracias a la neurociencia sabemos que el análisis de este lenguaje no verbal en toda su complejidad es uno de los grandes triunfos del cerebro humano.
Una de las formas de medir esta inteligencia se llama AQ, abreviatura de Coeficiente de Autismo, una subdivisión de la Inteligencia Emocional propuesta por Daniel Goleman. La gente con un AQ alto, como los autistas, sufren una incapacidad para intuir las intenciones de los demás. La gente con un AQ bajo, por el contrario, tiene una especial habilidad para leer las señales emocionales, es capaz de anticiparse a los pensamientos y los sentimientos que la gente no explicita.
A este don se le llama a veces mind reading (capacidad para leer la mente de los demás). Ser una persona lista, pues, también significa saber evaluar y responder adecuadamente a las señales emocionales de los otros.
Cuando se contemplan los reality shows a través del prisma del AQ, las exigencias cognitivas necesarias resultan más fáciles de apreciar. Como dice Johson, tenemos concursos que evalúan y recompensan nuestro conocimiento de informaciones triviales, y deportes profesionales que premian nuestra inteligencia física. Pues bien, los reality ponen a prueba nuestra inteligencia emocional y nuestro AQ.
(...)
Los cerebros de los televidentes echan humo tratando de discernir la lógica social del universo planteado por el programa, tratan de adivinar quiénes merecen mayor confianza, quienes están mintiendo o están siendo hipócritas, trazan futuribles, discuten con otros aficionados acerca de las estrategias tomadas por cada concursante (visionando debates, participando en foros, examinando con lupa una y otra vez las situaciones), etc.
Cualquier profesión que implique una interacción habitual con otras personas (negocios, derecho, política) dará un gran valor al mind reading y al AQ. De todos los medios de comunicación de masas que tenemos a nuestra disposición, la televisión es el más apropiado para vehicular los gradientes exactos de estas habilidades sociales.
Por ello, el propio Johnson afirma que progresivamente nuestra inteligencia emocional se está afinando, así como nuestra inteligencia basada en la resolución de problemas abstractos, y todo ello gracias a la televisión y, concretamente, a ese nuevo y revolucionario formato que son los reality shows".

Pasemos por alto los matices irónicos de Sergio Parra... aunque sea imposible. Hace muchos años, en Ciencia, libertad y paz (1946), ensayo que acaso fuera matización de Un mundo feliz (1932), Aldous Huxley, aventuraba que en un futuro próximo (en nuestros días), el Estado conseguiría controlar las conciencias de los ciudadanos, valiéndose de los medios represivos proporcionados por el desarrollo tecnológico... Debo reconocer las limitaciones proféticas de uno de mis escritores favoritos. No ha sido necesario dotar a la policía de medios represivos de gran sofisticación tecnológica para controlar la conciencia de los "hombres libres". Basta con aplicar los principios liberales a los medios de comunicación y reforzar la "capacidad creativa" de los "especialistas" de las Ciencias Sociales para justificar situaciones antagónicas con el sentido común. Desde hace muchos años los medios de comunicación han dejado de ser lo que implican los términos que los nombran para convertirse en empresas publicitarias. Asimismo, quienes estudian estos fenómenos, en ocasiones presionados incluso por los poderes públicos, sumamente interesados en facilitar la fluidez del sistema, se han dedicado a rizar el rizo de la justificación descriptiva... Recuerdo la presentación del primer Gran Hermano como un programa de "análisis sociológico"... ¡Todo es opinable!
Para manipular se pueden emplear múltiples estrategias. Ovidio recogió las más útiles para la conquista amorosa... Dos mil años después siguen fncionando. Las religiones tradicionales se han empeñado en combinar doctrinas y prohibiciones para conseguir sus objetivos de preeminencia social. Goebels advirtió la posibilidad de manipular las conciencias de las gentes (sectores sociales de cierta amplitud) mediante fórmulas "retóricas" más complejas de las empleadas desde la Contrarreforma... Su "decálogo" se sigue aplicando a la demagogia política y, en ocasiones, también a los objetivos comerciales.
El sistema liberal ha desarrollado sus propias fórmulas no demasiado novedosas, pero difíciles de imaginar hace cincuenta años. ¿Qué hacer para focalizar la atención y el interés de los sectores mayoritarios o relevantes de nuestra sociedad? La dinámica del propio modelo ha alumbrado la solución "de modo natural". Las personas "nos movemos" por la acción de un número escaso de factores "primordiales": el deseo de bienestar, el sexo, la belleza (perceptiva), el morbo, la adulación y la capacidad empática del ser humano (que en ello acaso encierre el resto de los mecanismos de preprogramación genética que le son específicos). En suma, a las personas nos movilizan las cosas "agradables", es decir, aquellas que activan en sus "espíritus" "respuestas" placenteras...
Si apuramos la metodología, encontraremos grandes dificultades para definir con coherencia lógica "lo agradable", "lo placentero"... Pero mientras los conejos o las liebres discuten si son galgos o podencos, los productores de las cadenas de televisión nos estarán ofreciendo como gancho publicitario (para captar audiencia), programas como esos que, según Steven Johnson, tienen grandes posibilidades para desarrollar nuestra inteligencia emocional.

Indirectamente pero a la vez, nos estarán imponiendo unos valores y una visión del mundo y de nosotros mismos sintonizada con sus propios intereses. En suma, nos habremos convertido en las marionetas consumistas que hemos llegado a ser, según la voluntad del Gran Hermano de Orwell, que para mayor juego de paradojas, escribía al dictado de la CIA.
¿Desarrollo de la inteligencia emocional? Es posible; la basura vertida por las cadenas de televisión puede tener utilidad en ese sentido... Se podría decir lo mismo de quienes, en el ambiente cortesano del siglo XVII, se divertían burlándose de las personas con "discapacidad psíquica".
Si relativizamos el asunto, podríamos formular otra cuestión. El tiempo empleado en contemplar las vicisitudes de los "personajes populares" (nuevos bufones) ¿compensa, a efectos de experiencia emocional, la que podríamos tener charlando con los amigos, los vecinos e, incluso, los parientes próximos?. Es decir, si nuestra concepción del conocimiento asume el relativismo que imponen las ciencias sociales en la actualidad, concluiremos una obviedad reiterativa sin posibilidades para activar el interés de nadie: la telebasura es, sencillamente, telebasura, aunque Steven Johnson nos la presente envuelta en papel de regalo con membrete científico.
Contando con la información limitada que he utilizado para valorar el libro de Steven Johnson, me surgen pocas ideas claras, que no sean "obviedades reiterativas", pero una destaca sobre todas: el señor Johnson (o sus "recensionistas) ofrece un libro concebido para proporcionar coartadas de autoestima a los consumidores de tele-basura y los productos afines de nuestro momento cultural. Seguramente las cadenas de televisión se rifarán su concurso para ofrecer "debates" de gran calado científico... sobre la "bondad" de los culebrones, las "ventajas educativas" de las videoconsolas y del cine de Tarantino. Y Steven Johnson será presentado como "experto": refuerzo sobre refuerzo.
Imagino que en esos programas-debate, alguien indicará las ventajas de la tele-basura y los productos culturales comparables para combatir el tedio, el estrés, la soledad de los ancianos, las depresiones de quienes estén enfermos... Y nadie enfatizará la cuestión relativa: ¿no existen mejores formas de combatir el estrés, las depresiones, la soledad, el aburrimiento...? Por fortuna, las personas se van colocando solas en el entramado socio-cultural... Unas encenderán la televisión para ver Gran Hermano, culebrones o "programas del corazón; otras, se dedicarán a chatear o a relacionarse mediante los foros sociales o el correo electrónico; otras escucharán música... leerán, verán películas en el cine, descargadas de Internet o adquiridas en los grandes almacenes... A estas alturas, ¿deberemos recordar los beneficios de leer un buen libro, escuchar una sinfonía de Beethoven o ver una película de Fellini?
Talía me recuerda que El Quijote se volvió loco por leer novelas de caballerías (los productos alienantes de la época) y, sólo en su locura fue brillante fuente de ingenio...

Un problema "histórico": la creatividad

De Eduardo Punset, "El viaje al amor. Las nuevas claves científicas (p. 117, Destino, Imago Mundi, 2007)":
"Se está a punto de comprobar un hallazgo que dará respuesta a una de las preguntas que nos hemos formulado repetidamente sin dar con la respuesta. Aun aceptando que no hay un solo cerebro idéntico a otro, ¿por qué descuella uno en particular como más creativo? ¿Cuáles son los factores de la creatividad?
Dejemos los genios y la genialidad para otra ocasión. Olvidemos también ahora las razones -mucho más familiares, desde luego- de la torpeza. Lo que hemos querido saber sin éxito desde hace mucho tiempo es por qué, sencillamente, hay personas que son más creativas que otras. Está claro que hace falta un cierto nivel de inteligencia por debajo del cual es muy difícil la creatividad. Pero también está demostrado que siendo un factor necesario no es suficiente. Vayamos por aproximaciones.
La primera pasa por el descubrimiento de hace ya algunos años del neurólogo Simon Baron-Cohen, que no se relacionó entonces con el nivel de creatividad, sino con las diferencias de sexo. Los hombres eran, en promedio, más sitematizadores y las mujeres más empatizadoras; es decir, el sexo femenino nace con una mayor facilidad para ponerse en el lugar de otro y el masculino para lidiar con sistemas de la meteorología, la caza o las máquinas.
Recientemente se ha querido aplicar esta diferenciación a los científicos y a los artistas por separado y se ha comprobado que los científicos son más sistematizadores y los artistas más empatizadores. Hasta aquí todo es normal y explicable. Un artista como Picasso se relacionaba con el resto de los organismos vivos y predecibles mientras que Newton lo hacía con la naturaleza inerte. El primero intentaba comunicar su visión a los demás mediante su pintura y el otro buscar la razón de los sistemas.
La novedad radica en que se está comprobando que el porcentaje de creativos en el mundo del arte es mayor que en la comunidad científica. ¿Por qué? La respuesta tiene que ver con unos circuitos cerebrales que el neurólogo inglés Mark Lythgoe llama inhibidores latentes. Cuando se activan esos circuitos tendemos a filtrar y hasta eliminar toda la información o ruido ajenos a la tarea que se está ejecutando: leer un libro en un tren de cercanías abarrotado de gente, bajar el correo electrónico, escalar una montaña o hacer el amor. Esos inhibidores latentes han permitido focalizar la atención en una tarea en detrimento de lo aparentemente irrelevante, garantizando con ello la supervivencia de una persona o una idea en un momento dado.
Son unos circuitos cerebrales fabulosos para sobrevivir pero -y éste es el nuevo y sorprendente hallazgo- incompatibles con el pensamiento creativo. los artistas son, en promedio, más creativos que los científicos, simplemente porque no les funcionan bien los inhibidores latentes. En lugar de concentrarse en el objeto de su investigación, sabiendo cada vez más de menos hasta saberlo todo de nada -como decía Karl Marx de los monetaristas-, los artistas mantienen la mente abierta al vendaval de ideas, consistentes las unas y enloquecidas otras, que les llegan del mundo exterior. No logran focalizar toda su atención en un solo tema, como hacen los científicos".

De la lectura de estos párrafos se me ocurren varias cosas:
1. Punset parece obviar la definición de "creatividad" en un sentido sin anuencia general, pero muy arraigada en España: creatividad como pensamiento divergente. Para comprobar la diversidad de acepciones que caben bajo el término "creatividad", bastaría comparar (las comparaciones siempre son odiosas) los contenidos de la Wikipedia en castellano e inglés...
Desde esa postura se "justifica" que Punset vincule sólidamente creatividad con el "mundo del arte", frente a mi "experiencia intuitiva" en la facultad de Bellas Artes. Naturalmente, puede suceder que las personas matriculadas en la facultad de Bellas Artes, en realidad, no tengan ninguna relación con "el mundo del arte"... De hecho para algunos "especialista en arte contemporáneo", la facultad de Bellas Artes está en las antípodas.
2. Tal y como plantea Punset, siguiendo los estudios de Simon Baron-Cohen, se deduce que el desarrollo de la creatividad es consecuencia de una "carencia fisiológica"... ¿Innata o desarrollada, esa caencia, en paralelo al aprendizaje? ¿Desde el momento del nacimiento o desde la formación del "carácter"?
El día que murió Picasso quedó un hueco que ocupará quien ese mismo día nació asumiendo su espíritu... La muy famosa teoría de los espíritus errantes.
Para complicar las cosas un poco más, incluso en España, tenemos muy claro que existen dos "perfiles educativos" perfectamente definidos en los estudios medios con proyección universitaria directa: Bellas Artes y Arquitectura (con el permiso de los bolonios*). En el primer caso, de hecho, salvo en asignaturas muy concretas, se apuesta por el "modelo divergente", mientras que en el otro se opta por valorar la capacidad de trabajo (expediente académico) y por un perfil capacitado para dar respuesta a problemas de espectro más amplio (no se acepta a quienes han realizado el "bachillerato de arte").
A estas alturas... ¿Quién discutiría la capacidad creativa de Einstein?
Desde estas observaciones, se me ocurren muchas dudas sobre la operatividad efectiva de las técnicas de desarrollo creativo habituales y, en especial, las que ven en las disciplinas de fundamento científico claro (Matemáticas, Física, Química, etc.) un inconveniente para su desarrollo.
Y ello sin discutir las posibilidades reales que tienen las asignaturas "plásticas" para fomentar la creatividad... en cualquiera de sus acepciones.
Sea como fuere, la elección del bachillerato artístico acaso debiera realizarse, cuando menos, después de conocer el "grado" de creatividad divergente de los alumnos... Se me ocurren más ideas, pero todas son inconvenientes.
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* Bolonios, dícese de quienes han impuesto la implantación del "Plan Bolonia". Véase DRAE

domingo, 18 de octubre de 2009

Evolución: Arte y pensamiento

¿El arte creado? A raíz del texto : Lo útil.

Por Andrea López Montero


“El propósito de la utilidad es cumplir correctamente con la función por la cual ha sido creada”.
Dicha afirmación no creo que sea precisamente una respuesta amplia, sino el origen de las preguntas.
El arte surgió como respuesta a nuestra falta de funcionalidad, para dar sentido al sinsentido, en paralelo al pensamiento.
“La utilidad hoy en día depende de nuestro sistema socioeconómico… ¡pero eso no significa nada! Uno puede ser una distinguida personalidad en el ámbito medicinal y dedicarse toda su vida a recetar enemas.
Por el contrario, creo precisamente que ese es el principal problema: la creación y la difusión del arte se está limitando a la función que el sistema le permite o le provoca.
El arte no es un objeto que se pueda fabricar, habida cuenta de que abarca un concepto más amplio que el que se reduce a la materia (o al objeto artístico). Al igual que el pensamiento no es algo que se deba limitar y prefigurar con valores establecidos. Deben ambos fomentar la duda que despierte la necesidad de saber…y eso es lo que se controla.
El hecho de que el sistema haya marcado una función concreta y exigida al arte contemporáneo (y limitado al arte anterior, tachándolo de documento histórico incapaz hoy de generar una crítica en el presente) ha forzado al arte a una creación determinada, administrada por unos valores que coartan su capacidad de generar un conocimiento evolutivo.
Marina describe al artista actual como “frívolo maestro de la seriedad, que enseña moral desmoralizando, orgulloso con su papel de heraldo de la liberación”.
Se vende la libertad del arte actual y la del artista para decir, pero ¿Qué se le exige?
La receta actual ha de combinar un poquito de sublimación (con un sabor dominado por el Thanatos) aliñada de preocupación social, algo de regionalismo y minorías: a ser posible emplatada en un uso de la tecnología cutre como signo evolutivo.
Se le enmarca exclusivamente en una utilidad y el artista debe responder a la misma. Decía Elena: “debe impregnar aspectos de nuestra vida tal y como lo hace la imaginería popular” y “servir a la sociedad en la que vive en lugar de escindirse de ella “.
Y precisamente eso hace, lo que le han enseñado, lo que la sociedad consume… el servicio de facilitarles seguir con su vida actual, sin inquietarles realmente, siendo este el papel que se le ha otorgado y reconocido institucionalmente. La amoralidad queda subvencionada. Siendo este el papel del arte no hay cabida para que contribuya al enriquecimiento crítico.
La reflexión es dada por el propio creador, lo que sitúa al individuo en una posición pasiva: ya ha consumido su dosis de preocupación social y hecho gala de su alto nivel cultural, puede volver tranquilo a casa. Es lo oficial, y por tanto, correcto.
Ahora, ¿ es arte?.
El arte debe generar una crítica, no ser esencialmente una crítica. Debe general reflexión, no ser reflexión.
Hay una confusión entre el medio y el fin, cuando estos se confunden o equiparan bajo un mismo significado, entonces se genera discurso, entonces no hay arte, no hay experiencia artística.
Lo correcto al igual que lo útil se condiciona desde la sociedad, pero es accionado por el individuo.
El arte se entiende útil en el momento que permite al sujeto liberarse. Decía Russell que el intelecto libre es la principal máquina del progreso humano.
Pero si dicho intelecto se adormece mecido por el discurso y la autoridad no hay progreso. Porque si siempre te dan la comida masticada, no aprendes a masticar.
El arte correcto es por tanto el arte que permite liberarnos, en cuanto a instruirnos y no por el contrario, colaborar en el adoctrinamiento socioeconómico.

sábado, 17 de octubre de 2009

Lo útil

Por Julián Smecta

El vigorizante mundo del método científico nos ha brindado con un término interesante: la taxonomía. Como bien creemos, podemos ordenar de manera sistemática y lineal la (aquí, rugido) historia del arte. Si bien el propio lenguaje se adapta a los contextos particulares de su tiempo, es una tarea imprescindible plantearse la siguiente pregunta: ¿cuál es la utilidad de lo útil y cómo podemos superar los principios y los fines de la clasificación del lenguaje?
Todos conocemos más o menos los pormenores de nuestro sistema socioeconómico, un campo abierto a todo tipo de chismorreo. Sabemos que este mismo es el responsable de consolidar una "serialización" de valores hoy en día tan rígidos como cualquier postulado religioso.
"El propósito de la utilidad es cumplir correctamente con la función por la cual ha sido creado”
El anónimo que dejó esta maravilla en la red no nos deja discernir lo siguiente: ¿ qué es cumplir correctamente en el arte? La utilidad hoy en día depende de nuestro sistema socioeconómico… ¡pero eso no significa nada! Uno puede ser una distinguida personalidad en el ámbito medicinal y dedicarse toda su vida a recetar enemas.
Por norma general y por no creer que el arte cumple una función, supongo que hemos caído en la elaborada trampa de nuestro sistema. Cumplir una función no debería estar directamente relacionado con un espectáculo que es el de crear comodidades-sublimaciones si no dentro de un marco que sugiera un desarrollo crítico. Tampoco consiste la crítica en la negación de las otras comodidades en un intento de escalar un ostentosa pirámide de superación. El arte cumple con la función del enriquecimiento crítico, no en el nombre de la supuestas artes pero sí en el planteamiento de choque. El enriquecimiento crítico contribuye al crecimiento cognitivo y a la inteligencia emocional. Por lo que yo supongo, le tengo más estima a todo lo precedente que a la ingeniería de un dique o la consolidación de un sistema global de telecomunicaciones. El propósito, debería sugerir nuestro querido amigo anónimo, es crear preguntas reales y no respuestas amplias.

martes, 13 de octubre de 2009

Los límites de la lógica: 2ª lección

Por Julián Smecta

La definición de disenso resulta a veces tan poco esclarecedora como la lectura de “Imposturas Intelectuales”, que anecdótico o no para algunos su contenido puede acariciarse tan solo como un soplo o, por el contrario, grabarse profundamente en la mente. Si de verdad alguien cree en la lógica, no como mero artefacto para discernir las acepciones de las palabras, propongo también revisar dos fuentes de crítica no específicamente científicas:
1· William Burroughs y la metáfora viral
Burroughs, que era un escritor inteligentísimo pero demasiado charlatán, ideó que el lenguaje es un virus cuyos límites condicionan todas las actividades humanas, de modo que su escritura desestructuraba los marcos temporales, su propia coexistencia espacial y todo su significado. La respuesta ante un lenguaje que abolía la lógica de sí mismo resultaba un lenguaje endémico, en una propuesta hacia el fin reconocido de las palabras, la escritura y el diálogo como factores decisivos en la limitación individual y su marco social.
2· El Koan
En la tradición del budismo zen entre maestro y aprendíz, el koan no es un acertijo. Si bien este tipo de prácticas ayudan a desarrollar ciertos matices de conocimiento en el alumno válidos por sí mismos, el koan marca aquí una ruptura interesante, un doble filo en nuestro constante choque de civilizaciones: el problema conceptual que sea plantea es la negación del pensamiento racional, trascender el sentido literal de las palabras ya que como se refiere el lenguaje en sí mismo no existe. Con ello, el pensamiento discursivo lógico-racional remite a la metáfora viral de William Burroughs, donde este discurso es el empobrecedor del individuo al que “hace prisionero de la ineficacia de los objetos y regímenes racionales”.

Breve reflexión sobre la posición del Arte en la cultura visual

Por Elena Vacas

El término “cultura visual” resulta extremadamente fácil de comprender y difícil de acotar a una definición, así que no pretendo hacerlo, prefiriendo dejarlo a la intuición del lector. Pero creo que merece la pena considerar someramente sus orígenes.
Anteriormente se empleaba la expresión “cultura artística”, acuñada en la Ilustración, para interpretar y clasificar los productos visuales producidos desde la antigüedad de un modo sistemático y necesario para la la Historia del Arte. Sin embargo, y condicionado posiblemente por la dificultad de encontrar manifestaciones artísticas de otro tipo, los objetos de estudio de la cultura artística han sido tradicionalmente limitados a esculturas, pinturas, murales, arquitectura monumental y cosas por el estilo. Mientras que este término puede referirse a una tipología objetual muy limitada, y excluye obras intelectuales susceptibles de ser consideradas arte (música, literatura); por otro lado ofrecía indudables ventajas académicas para estudiar y enseñar la evolución histórica de Arte.
Sin embargo, el término cultura artística se queda corto ante la aparición de nuevos productos visuales que nada tienen que ver con los anteriores, como podrían ser el cine, la publicidad, la fotografía, las revistas, caratulas, logotipos, estampados etc. Hoy en día la creación y alteración de la imagen con fines estéticos puebla cada aspecto de nuestra vida, y el espacio de la cultura visual se vuelve imprescindible para lidiar con este tipo de productos. Pero la Historia del Arte no puede mantenerse al margen de este fenómeno y limitarse los objetos de estudio tradicionales. Asistimos por tanto a un cambio aparentemente notable en los criterios de evaluación del Arte. Así como antes el que un producto visual fuera considerado artístico dependía enormemente de su naturaleza (pintura, escultura...), hoy día el Arte no depende de del tipo de objeto, sino de una intencionalidad y ejecución. A priori no podemos conceder a todos los elementos de la cultura visual el estatus de Arte, y tampoco podemos negárselo. Tendríamos pues, que estudiar metodológicamente cada caso para evaluar si un producto visual determinado reúne suficientes cualidades como para ser considerado artístico.
Es aquí donde comienza a quedar en entredicho si realmente se han superado las limitaciones de la cultura artística en sus criterios de evaluación. Ciertamente, el Arte o se encuentra ya supeditado a una tipología objetual, pero encuentra dos nuevas limitaciones irrelevantes para el anterior criterio: el contexto y la intencionalidad. Muchos artistas en el pasado produjeron grandes obras por encargo, probablemente con la única intención de comer. Otros decoraron vasijas que servirían para contener agua o vino, y no estaban pensadas para ser admiradas y dar testimonio de una época. Nadie duda de la validez artística de estas obras cuando pertenecen al pasado, pero tras las reglas no escritas del mercado de arte actual parece que para que un producto sea considerado Arte debe, ante todo, a) haber sido elaborado con fines principal y casi exclusivamente artísticos, (otorgándole demasiadas veces antes de su creación el estatus de Arte) o b) Estar situado en un contexto reconocido como artístico, como podría ser un museo.



Por poner un claro ejemplo, consideremos a la pantera rosa. Veremos que posee un gran atractivo estético, es armónica y proporcionada, a la par que expresiva; y posee además una gran relevancia iconográfica en la cultura visual. Sin embargo, no se nos ocurriría considerar a la pantera rosa una obra de arte. A no ser que llegue un artista reconocido como Jeff Koons, la use para un producto cuya intención es artística, y además sitúe dicho producto en un contexto que pertenece indudablemente al Arte.



No quiero entrar a valorar la obra de Koons, tan solo llamar a atención del lector sobre el hecho de que el Arte puede apropiarse de elementos del bagaje visual popular, como podría ser una lata de sopa; y sin embargo, estos elementos no pueden ser Arte en sí mismos.
Como hemos dicho antes, sería absurdo considerar todos los elementos de la cultura visual como artísticos, y potencialmente de cualquier elemento se puede hacer Arte. Quizá esas acotaciones de intención y contexto sean necesarias para evitar la confusión entre Arte y cultura visual.
Pero dejemos de lado el punto de vista artístico y consideremos a la cultura visual desde una perspectiva social más amplia. Al fin y al cabo, el porcentaje de productos visuales situados dentro de los parámetros antes mencionados es pequeñísimo si lo comparamos al resto de productos visuales que no encajarían en ellos. Y lo que es más preocupante, no solo son más sino que sus cualidades, estéticas y conceptuales están cada vez más cuidadas, a la par que siguen resultando accesibles al público en general. Al igual que el Arte, no se limitan siempre a lo tradicionalmente bello, sino que buscan la transgresión y se sirven de ella para hacer llegar su mensaje, quizá con mayor eficacia que un Arte cuyo público, además de ser reducido, está “curado de espanto”. El mercado del Arte no considera a estos productos dignos de entrar en su valorado espacio, y sin embargo rivalizan cada vez más en calidad con la obra puramente artística
Entonces me asalta la siguiente duda: ¿cabe esperar que la sociedad se involucre cada vez más con el Arte? La barrera de intención y situación tras la que se atrinchera el arte moderno, provoca que difícilmente pueda competir en accesibilidad con los productos visuales más populares. ¿Un espectador, bombardeado a diario por este tipo de imágenes, se tomará la molestia de acercarse al Arte moderno? Probablemente le resulte críptico y adopte una postura defensiva ante este, sintiendo que si bien no es imposible de comprender; resulta demasiado difícil y el esfuerzo no merece la pena cuando se halla rodeado de imágenes con un alto nivel de prestancia, y que no precisan de tanto esfuerzo para ser descodificadas.
Se habrá notado que hasta ahora me he referido por separado a Arte y cultura visual. La razón es que dentro de este panorama encuentro cada vez más problemático incluir al Arte en la cultura visual. Pidamos a cualquiera que nos defina el renacimiento en cinco imágenes, casi con toda seguridad las cinco serán obras de Arte reconocidas. Ahora bien, si le pedimos que defina el siglo XX con el mismo número de imágenes, podemos predecir que no todas serán obras de Arte. Esto no seria relevante si al menos una lo fuera, os animo a hacer la prueba. La imaginería política, televisiva, musical o de cualquier otro tipo resulta más accesible y representativa de mundo contemporáneo para el grueso de la sociedad. Cuando hablamos de cultura visual, podemos asegurar que se trata de cultura en tanto en cuando tiene una difusión masiva en la sociedad, sus componentes tienen un carácter icónico dotado de intención y significado, y evoluciona conforme a los criterios estéticos, adaptándose uniformemente incluso al periodo ecléctico que vivimos, regido por las modas. El arte moderno también es ecléctico, puede que icónico; pero su difusión social es más que discutible, así como su relevancia iconográfica, si lo comparamos a la de la cultura visual. Cabría cuestionarse la importancia real que tiene el arte contemporáneo para la sociedad en la que vive.
Si deseamos integrar realmente al Arte en la cultura visual, quizá habría que plantearse la creación de un nuevo criterio artístico que conceda menos importancia al quien y al donde, y mas a la calidad técnica y conceptual del producto resultante, y su repercusión social. Desde luego no sería cómodo admitir que el Arte pueda encontrarse en un "spot" publicitario o en un graffiti (algo abiertamente comercial, o imposible d comercializar no tiene cabida en lo que entendemos por arte hoy día), pero creo que si queremos que el Arte tenga un lugar no ya en la cultura visual, sino en la cultura general; debería impregnar todos lo aspectos de nuestra vida tal y como lo hace la imaginería popular. Porque el Arte es perfectamente inútil salvo para la mente humana. No nos ayuda en términos de supervivencia física, y sin embargo resultaba difícil vivir sin él. Nos ha servido de recreo, de testimonio, nos ha provocado emociones e inducido a reflexionar; nos a confortado y ha desafiado nuestras concepciones. Hasta ahora el Arte nos ha hecho cambiar y evolucionar, ha sido un arma poderosa de la sociedad. Nos ha ayudado al progreso y al conocimiento; si no del mundo, al menos de nosotros mismos. Y creo que es la obligación moral de todo artista tratar de seguir sirviendo a la sociedad en la que vive, en lugar de escindirse de ella.

sábado, 10 de octubre de 2009

Los límites de la lógica: La dificultad de clasificar obras de arte

Con la cabeza en los comentarios incisivos de A. Sokal sobre la mendacidad científica de ciertas corrientes metodológicas y en las referencias de Vera sobre Alan Turing (Turing cree que las máquinas piensan; Turing se acuesta con hombres. Ergo... las máquinas no piensan) he dado con una curiosa interpretación de la paradoja de Bertrand Russell (cuando sea mayor quisiera ser como él), publicada por M. Carmen Márquez García para la Sociedad Andaluza de Educación Matemática Thales:

"Supongamos que un conocido experto en obras de arte decide clasificar las pinturas del mundo en una de dos categorías mutuamente excluyentes. Una categoría, de muy pocos cuadros, consta de todas las pinturas que incluyen una imagen de ellas mismas en la escena presentada en el lienzo. Por ejemplo, podríamos pintar un cuadro, titulado Interior, de una habitación y su mobiliaria -colgaduras en movimiento, una estatua, un gran piano- que incluye, colgando encima del piano, una pequeña pintura del cuadro Interior. Así, nuestro lienzo incluiría una imagen de sí mismo.
La otra categoría, mucho más corriente, constaría de todos los cuadros que no incluyen una imagen de sí mismos. Llamaremos a estos cuadros "Pinturas de Russell". La Mona Lisa, por ejemplo, es una pintura de Russell porque no tiene dentro de ella un pequeño cuadro de la Mona Lisa.
Supongamos además que nuestro experto en obras de arte monta una enorme exposición que incluye todas las pinturas de Russell del mundo. Tras ímprobos esfuerzos, se han reunido y colgado de las paredes de la sala inmensa. Orgulloso de su hazaña, el experto encarga a una artista que pinte un cuadro de la sala y de sus contenidos.
Cuando el cuadro esté terminado, la artista lo titula, con toda propiedad, Todas las pinturas del Russell del mundo. El galerista examina el cuadro cuidadosamente y descubre un pequeño fallo: sobre el lienzo, junto al cuadro de la Mona Lisa hay una representación de Todas las pinturas de Russell del mundo. Esto quiere decir que Todas las pinturas del mundo es un cuadro que incluye una imagen de sí mismo, y por consiguiente, no es una pintura de Russell. En consecuencia, no pertenece a la exposición y ciertamente no debería estar colgado en las paredes. El experto pide a la artista que borre la pequeña representación.
La artista la borra y vuelve a mostrar el cuadro al experto. Tras examinarlo, éste se da cuenta de que hay un nuevo problema: la pintura Todas las pinturas de Russell del mundo ahora no incluye una imagen de sí misma y, por tanto, es una pintura de Russell que pertenece a la exposición. En consecuencia, debe ser pintada como colgado de alguna parte de las paredes no vaya a ser que la obra no incluya todas las pinturas de Russell. El experto vuelve a llamar a la artista y le vuelve a pedir que retoque con una pequeña imagen el Todas las pinturas de Russell del mundo.
Pero una vez que la imagen se ha añadido, estamos otra vez al principio de la historia. La imagen debe borrarse, tras lo cual debe pintarse, y luego eliminarse, y así sucesivamente. Es de esperar que más pronto o más tarde la artista y el experto caigan en la cuenta de que algo no funciona: han chocado con la paradoja de Russell".
Buena bofetada para quienes pretenden construir "teorías" al amparo de la capacidad de la lógica (o la Lógica) para "descubrir la verdad".

jueves, 8 de octubre de 2009

H1N1: ¡TENGO UNA CORAZONADA!

Por Pablo G. Romano

Tras unos meses en mi bunker a lo Salman Rushdie, sitiado por el infame virus de la muerte, también conocido por los inconscientes como gripe A o gripe porcina (no confundir con la peste porcina; este virus nuevo, creo que es mucho peor) me he decidido a investigar sobre qué es exactamente, y ¡Oh, Dios mío! Cuál ha sido mi sorpresa al descubrir hasta qué punto llega el ser humano, ese inteligente animal, por dinero, y es que en el siglo veintinosecuantos las campañas publicitarias ya no se hacen con una alegre canción y una simpática rima. Hemos pasado del mítico “Abuelo ¿has visto el Inistol?” a que todos los medios de comunicación nos den una información sesgada y tergiversada para vender vacunas y Tamiflu.

Por supuesto, el que se encarga de difundir la noticia y el miedo es quien además nos ofrece la solución a un precio muy asequible (contando los efectos secundarios y alucinaciones que causa el Tamiflu como una especie de IVA, claro está…) Y este sistema de control mediante la propaganda del miedo es tan atroz que incluso en los sitios públicos te encuentras un cartelito de prevención contra la gripe A, “entiendo” que lo haya en el médico, pero ¿en el metro? ¿en las marquesinas? ¿en los bancos? ¿en los museos? “Oiga, tenga cuidado y lávese las manos después de tocar nuestras obras de arte, algún degenerado moribundo con gripeste porcina podría haberlas manoseado antes que usted, maldito chiflado…” Sinceramente tanto gasto publicitario me recuerda a la campaña de Madrid 2016 ¿O era 2012? Bueno es igual, menos cartelito de gripe A y más de Madrid 2028, ¡esa si es una buena publicidad en la que invertir!

Servidor empieza a estar harto de tanta alarma social cada dos por tres y de que impere esa política mundial, no tanto de “compra o te mato”, pero si de “consume o morirás”… Me gustaría dejaros este video, que aunque está lejos de ser un Zeitgeist, y parece más bien una muestra de lo chulo que queda un video hecho en After Effects, está bastante curioso…







martes, 29 de septiembre de 2009

Berlín, Museo de Arquitectura

Para completar la visita a Turquía, convenía acudir a Berlín... y acercarse al Museo de Pérgamo. Cosas de la rapiña imperialista y de la torpeza de la marginalidad. En todo caso, aunque el problema de los restos "adquiridos" en los países requiera una solución más acorde con la situación sociocultural actual, no se puede negar la importante aportación de las legaciones arqueológicas alemanas en la zona mediterránea... incluida la península Ibérica.Y me ha sorprendido muy positivamente contemplar cómo se están "aclimatando" los museos alemanes (al menos, los que he visitado) a las circunstancias actuales. Aunque los precios son algo caros, existen fórmulas que los hacen asequibles y algunas tardes son gratuitos. Los vigilantes permiten tomar fotografías y, salvo en situaciones muy concretas, la iluminación es adecuada para obtener imágenes aceptables. Aunque parezca sorprendente, no se organizan tumultos de turistas enloquecidos con cámaras en las manos. Y lo más importante: las autoridades culturales mantienen la vocación educativa de estas instituciones... acaso porque aún está muy arraigada la idea de que la formación cultural es un factor de poder muy importante.
Aunque sea odioso comparar la tortilla de patatas con las salchichas de Frankfurt, merece la pena viajar a Berlín sólo para dar un paseo por la Isla de los Museos, incluso contando con la retirada de Nefertiti, descansando hasta que abra las puertas el nuevo edificio dedicado a la colección egipcia.
Argumentaba Wenceslao Fernández Flórez que los pecados capitales eran motor y sustrato del desarrollo cultural... Si la arquitectura madrileña es fruto del maridaje entre la codicia de los especuladores y la ambición de los faraones, en Berlín todo nace, en primer lugar de la ira (la ciudad fue aniquilada durante la Segunda Guerra Mundial) y de la combinación los otros pecados, en proporción diferente de la madrileña, bajo el imperio de una "lógica" extraña al sur de los Pirineos.
Si hasta hace unos días creía difícil encontrar un lugar con mayor expansión arquitectónica que Madrid, ahora debo manifestar arrepentimiento solemne por tanta petulancia provinciana. Tomen nota Albertosis I, el seguramente fallido faraón olímpico, Esperanza-Fuencisla, el alcalde de Segovia (empeñado en obtener la capitalidad cultural) y las autoridades culturales españolas en general, siempre proclives al "milongueo" cosmético, porque España no está haciendo lo necesario para ofrecer una oferta cultural mínimamente comparable a la de otros países europeos. Y, en el aspecto arquitectónico, la hegemonía de Berlín va para largo por múltiples razones. La primera: una gestión ejemplar dentro de las posibilidades del sistema liberal. La segunda: una sensibilidad social mucho más receptiva al "hecho cultural", arraigada durante el siglo XIX. La tercera: para no caer en el caos urbanístico, preconizado por los más pesimistas, la ciudad está obligada a asumir un proceso expansivo jamás visto a lo largo de la Historia.

Desde 1945 Berlín fue laboratorio donde compitieron los modelos socialista y capitalista, respectivamente respaldados por el dinero americano y la propaganda soviética, para conformar una dualidad extraña, engendrada por una especia de espejo anti-simétrico, de dos áreas metropolitanas fuertemente caracterizadas en sus cualidades respectivas... La visité allá por los 70... La zona occidental me pareció vital pero espantosa, como algunos cuentos "infantiles"; la oriental, apabullante y siniestra.
La caída del muro ha obligado a reunificar la ciudad de "las dos almas negras" y el resultado ha supuesto una metamorfosis extraordinaria. Para ello ha sido necesario afrontar una empresa titánica, encauzada tanto en el aspecto urbanístico (infraestructuras, viales, transportes, etc.) como en el edilicio. Y en este último, en dos vertientes diferentes: la construcción de edificios nuevos y la rehabilitación de los antiguos, que presuponen la revitalización de los duendecillos especulativos y de sus nefastas consecuencias.
El resultado: con múltiples debilidades, Berlín se ha convertido en un colosal museo, donde podríamos repasar la historia de la arquitectura europea desde el año 1945, pero donde brillan con especial fuerza los proyectos posteriores al 9 de noviembre de 1989.
La fase más activa (1989-2009) se abre con un edificio singular y, según quien lo contemple, polémico, el Museo Judío de Daniel Libeskind. ¿Lo más destacable del conjunto global? Desde mi punto de vista, condicionada por las limitaciones de quien se asombra con cualquier cosa, en primer lugar muy destacado debe colocarse la reconstrucción del Reichstag, según proyecto de Sir Norman Foster , obligado a incluir una cúpula. Olvidada la polémica con Calatrava, se ha convertido en uno de los puntos de atracción turística más importantes de la capital alemana. Y, francamente, merece la pena hacer cola y soportar el exhaustivo control de seguridad para recorrerla sobre una pasarela de sustentación milagrosa, que, a su vez, nos proporciona una panorámica espléndida de las inmediaciones.
Según mi apreciación, el segundo gran jalón está en la Postdamer Plaz, donde se celebra la Berlinale; allí se acometió una ambiciosa reforma urbanística, donde destaca el Sony Center (Peter Walker), de concepción escenográfica, tal vez, demasiado espectacular por la noche, pero, en todo caso, muy vistoso.
Existen obras de Gehry (DZ Bank), Calatrava (puente Kroprinzen), Nouvel (Galleries Lafayette), I. M. Pei (Museo Alemán de Historia), Zaha Hadid... Importantes remodelaciones (Isla de los Museos), reconstrucciones (Palacio Real), etc. Todos ellos, cuando menos, estéticamente interesantes. Me ha gustado la interpretación formal que Jean Nouvel hizo del edificio parisino, aunque sean tan obvias las debilidades funcionales. El banco DZ, construido en las inmediaciones de la puerta de Brandeburgo, es un curioso ejemplo de síntesis entre lo "racional" y lo "visceral", entre lo geométrico y lo orgánico, como es habitual en el arquitecto canadiense, pero donde lo más específico de su manera de entender la arquitectura está en el interior, en un curioso "patio" cubierto con una forma de fuertes reminiscencias marinas... o vaginales. ¿No es lo mismo?

Se dice que Berlín ha desplazado a Madrid como capital de "la movida". ¡Chorradas! Al margen de la arquitectura, la movida estética berlinesa es tan cutre como la madrileña o la de cualquier otra gran ciudad europea y, por lo tanto, sería presuntuoso poner una ciudad delante de otra en ese sentido. El movimiento "okupa" languidece entre ratas; los "graffiteros" están mucho más controlados que en Madrid; los muralistas urbanos se han convertido en simples medios de la infraestructura turística con máxima expresión en los restos del muro y en las vallas que ocultan las obras. Los artistas conceptuales ofrecen los repertorios habituales, sin que destaque nada especial... acaso porque ya van demasiados años reiterando provocaciones cada vez menos provocadoras.
Las razones para visitar Berlín son otras, algunas sumamente ejemplarizantes para algunos mandarines del solar patrio: la política de gestión energética, la convivencia pacífica entre las bicicletas y los automóviles, el precio de los restaurantes, la actitud respetuosa ante el hecho cultural y los restos del pasado (aunque sean de la DDR) y, por supuesto, el repertorio arquitectónico.

miércoles, 16 de septiembre de 2009

martes, 15 de septiembre de 2009

¿La afluencia de público garantiza la gestión del director del Museo del Prado?

Hoy al mediodía, uno de los periodistas que generan las consignas referenciales de la Cadena Ser felicitaba al director del Museo del Prado por el éxito de la "exposición Sorolla" y, a modo de epílogo sagaz, mencionaba el precio de la entrada, mucho menor que la del Bernabéu...
Ya advertí en su día que era previsible la afluencia masiva... contando, incluso, con las penalidades impuestas a los diletantes estéticos. La sintonía de Sorolla con los criterios de valoración estética de amplios sectores sociales actuales, aún deudores del siglo XIX, es obvia: arte como verosimilitud ("de comprensión sencilla") + habilidad ("no somos capaces de hacerlo") + "belleza" ("bonito", "agradable de ver", etc.) + unas gotitas de "subjetividad"... El balance económico de la exposición habrá sido un éxito balsámico para los bolsillos del contribuyente. Los 3 ó 4 millones de euros recaudados, deben ser suficientes para amortizar los gastos imaginables (transporte, seguros, gestiones, comisiones, etc.) y ofrecer un "beneficio" substancioso para financiar otras actividades menos populares... ¿O no? Lo recaudado por el Museo del Prado acaso no sea suficiente para tapar las vergüenzas de un alejamiento tan clamoroso de su teórica función social. Según el ICOM:
“Un museo es una institución permanente, sin fines de lucro, al servicio de la sociedad y de su desarrollo, y abierta al público, que se ocupa de la adquisición, conservación, investigación, transmisión de información y exposición de testimonios materiales de los individuos y su medio ambiente, con fines de estudio, educación y recreación.”
En España todo empezó cuando Thomas Krens desembarcó en Bilbao, pero... "¿Quién mató al Comendador? Fuenteovejuna, Señor".
Si los "mandarines" del PSOE persisten en esa línea, que hasta ahora parecía exclusiva del PP, me estoy imaginando por dónde se orientará la gestión de los museos emblemáticos... ¿Cuándo veremos una antológica de Isabel Guerra en el Reina Sofía? ¿Y de Imán Maliki? En tiempos de crisis, sería idónea para atraer a quienes tienen por costumbre acudir a los espectáculos deportivos. Me imagino a Florentino Pérez aterrorizado...
"Y aún dicen que el arte es caro"
Más plausible es que, a modo de corolario neo-liberal, el Museo del Prado aproxime sus precios a los de los estadios de fútbol...
Poco a poco, los grandes museos emblemáticos se están convirtiendo en Infraestructura Turística y, francamente, no sé si ello es "bueno" o "malo".

martes, 8 de septiembre de 2009

Crónicas Veraniegas. OxigenArte

Entre los actos concebidos para ganar puntos en la carrera por la "capitalidad cultural", durante el pasado mes de agosto se celebró en Segovia un evento denominado "Oxigenarte", que congregó a varios artistas plásticos contemporáneos cuyas obras pudimos ver repartidas por la ciudad en lugares de mayor o menor "potencial expositivo". Y desde este humilde "pasquino", deseo felicitar solemnemente a quienes organizaron el evento y, sobre todo, a quienes seleccionaron a los participantes, porque, según mi punto de vista (naturalmente), es difícil hacer las cosas mejor para conseguir que el público de formación cultural media asuma la consabida cantinela descalificante, según la cual, el arte contemporáneo es un camelo.
Quedó clara la intención de las autoridades culturales segovianas por presentarse "apoyando" al arte contemporáneo ... movilizando las estructuras endogámicas propias de estas iniciativas. El resultado fue tan esperpéntico que hasta Telesegovia se hizo eco de comentarios sumamente negativos, sobre todo, ante la "obra" de mayor repercusión mediática y popular, "Conductus Vocis", encargada a Eugenio Ampudia, que, según la documentación publicada al efecto, "vendió" la idea de presentar al acueducto "flotando", mediante el recurso de forrar los pilares centrales con espejos hasta una cierta altura:
"Conductus Vocis juega con el concepto que encarna el monumento como crisol de culturas y voces populares. La base del acueducto está oculta. Las piedras flotan. El volumen vuela. La estrategia que lo completa implica la participación del espectador. Desde el atardecer hasta la madrugada un interactivo transformará los sonidos emitidos por los espectadores en una intervención luminosa".

El resultado fue sumamente curioso, aunque ajeno a las pretensiones anunciadas: el Azoguejo se convirtió durante unos días en atracción para los segovianos y los visitantes ocasionales, que aprovechaban la instalación para hacerse fotografías inimaginables en el ámbito habitual. Así, pues, aunque las pretensiones de Eugenio Ampudia operaran en territorios de metáforas recurrentes, el resultado estético fue, según mi criterio, sumamente interesante por su capacidad de movilización estética. El montaje interactivo entre sonido y luz resulto un fiasco por la escasa potencia de los proyectores y por la simpleza del software.
La falta de correspondencia entre las pretensiones estéticas expresadas y los resultados observables alcanzó cotas de esperpento sublime en la "instalación floral" de Begoña Vega desarrollada en el patio de la Academia de Artillería", que según el programa tenía la pretensión de "... evocar la atmósfera de una fiesta romana, en la que César y su corte gozan de todo aquello que sus sentidos les ofrecen: música, naturaleza, manjares o danzas... De toda la sensualidad que se oculta en el ocio placentero de la época del Imperio" (sic).
La instalación floral, sumamente "efectista" no podía anular el tono de las "lápidas funerarias" repartidas por las paredes de todo el patio: "Honor y gloria a los que mueren por la Patria..." El resultado final era un montaje híbrido , desequilibrado hacia lugares muy alejados de los objetivos propuestos. Más parecía instalación funeraria hindú con acotaciones fascistas, que evocación romana. El entorno, que condiciona decisivamente la percepción estética, puede engendrar paradojas indeseables.. ¿O buscadas? ¿Se trataba de establecer una relación metafórica entre "César" y Franco?.
Aunque pudimos ver algunas obras interesantes, desde los objetivos explícitos de Oxigenarte, es difícil destacar en positivo alguna de las intervenciones... La de Suso33 fue, sin duda, la más espectacular , aunque a mí no me interese esa línea expresiva, que substancia la domesticación más populista del arte callejero. Me pareció buena idea la instalación de Anna Rubin en la Iglesia de San Martín... La proyección de Canogar era demasiado simple, en el peor sentido del término. La obra de Thomas Engelbert me pareció lamentable. La silla roja de Eloísa Sanz, trivial. Mejor no decir nada de "Esencial Interior" de Ricardo Calero...
Pasados los tiempos en los que estas iniciativas debían valorarse en positivo por sus implicaciones en el erial estético y aunque entre los sectores locales especializados, quienes expresaron públicamente sus juicios fueron sumamente benevolentes , a mi me pareció que Oxigenarte fue un evento lamentable, diseñado desde los resabios más provincianos y endogámicos la política cultural, para alimentar la "mala prensa" del arte contemporáneo.

lunes, 7 de septiembre de 2009

Crónicas veraniegas de la gestión cultural Castellano-Leonesa. Segovia, la ciudad feudal

El domingo 30 de agosto, a media mañana, decidimos visitar algunas de las iglesias románicas de la “parte alta”, que no suelen aparecer en los folletos turísticos sumarios, pero que componen parte substancial del grupo románico, uno de los más completos y singulares de Europa.
Tras aparcar el coche junto a San Sebastián, afrontamos el primer intento… El viejo recinto románico “decorado” por el interior según criterios barrocos de dudoso gusto, está cerrado. Nos consolamos recordando que lo más interesante está en el exterior…
Caminando sobre los muy exclusivos adoquines, propios de la Segovia moderna y posmoderna, entre paredes ciegas de conventos antiguos y casonas abandonadas, nos adentramos en la retícula urbana medieval en dirección a San Esteban, que conserva una torre substancial para el perfil de la ciudad. Desde La Vera Cruz o Zamarramala, completa la silueta de vértices bien armonizados, como de partitura electrónica.


No es posible visitarla, porque según palabras de un vecino de las inmediaciones, “no tiene culto”. En este caso el disgusto es mayor, porque la iglesia tiene gran complejidad arquitectónica… Realizamos las fotografías de rigor y giramos hacia el oeste en dirección a San Andrés.
San Andrés es una iglesia con restos atribuidos al siglo XII, remodelada por el interior con ornamentos incompatibles con cualquier criterio de remodelación arquitectónica. Lo más curioso: las ventanas con cortinas pintadas sobre las falsas bóvedas en juegos toscos de tromp’oeil. Y es que el arte también puede ser divertido… por ridículo. No tuvimos problemas para entrar porque el sacerdote se estaba preparando para la misa y hasta la pudimos contemplar perfectamente iluminada… En ocasiones suceden milagros…
Insuflados de optimismo y como nos encontrábamos en las inmediaciones de la catedral, pusimos rumbo hacia el noreste. Nuevo chasco: la reja que protege una de las puertas de peor gusto que conozco, está cerrada y guardada por un vigilante jurado de Prosegur con esposas y porra, pero sin arma de fuego: es sabido que los turistas no son excesivamente peligrosos. El síndrome de Stendhal se cura con unos cuantos golpes en la cocotera o en el bajo vientre.
Al parecer, la catedral está gestionada según criterios más estrictos que San Pedro de Roma y la cierran cuando se celebra algún culto, dejando en la puerta un “segurata” que amablemente impide el paso incluso a los fieles, indicándoles que si desean asistir a misa, se dirijan a cualquier otra iglesia próxima, porque tiene órdenes para impedir cualquier “interrupción”. Un cartel informa al visitante lacónicamente: “Durante el horario de culto no está permitida la visita turística. Nueva apertura: 13:15 horas” (sic) A las 13:15 se puede pasear por el interior de la catedral… previo pago, naturalmente. Conozco situaciones comparables en Teherán...
Siguiente objetivo: La Trinidad. Nueva frustración. Imposible visitarla porque están en misa. Y para desanimar cualquier opción respetuosa, a la entrada se puede leer un “AVISO IMPORTANTE: ESTA IGLESIA DE LA STMA. TRINIDAD ESTÁ CERRADA A LOS TURISTAS Y AMANTES DEL ARTE PORQUE LOS RESPONSABLES DEL TURISMO DE SEGOVIA NO HAN PUESTO UN GUIA PARA QUE PUEDA SER VISITADA COMO SE HA VENIDO HACIENDO EN AÑOS ANTERIORES. ES UNA PENA QUE LAS PERSONAS QUE VISITAN SEGOVIA NO PUEDAN DISFRUTAR CON ESTA MARAVILLA DEL ROMÁNICO”.
Segovia contiene una de las colecciones románicas más importantes de Europa; sin embargo, es prácticamente imposible visitar las iglesias medievales, porque algunas están siempre cerradas y otras sólo abren en los momentos de culto.
El pecado es, naturalmente, de “los responsables del turismo de Segovia”… aunque no creo que se les pueda acusar por “no poner un guía”, sino por no poner en su sitio a la jerarquía eclesiástica, que usa el patrimonio histórico-artístico religioso con absoluta discrecionalidad, como si la Ley no limitara el derecho de propiedad. Es difícil encontrar otra ciudad de tradición cristiana o islámica donde la jerarquía religiosa haya establecido unos criterios de administración cultural, propios de tiempos señoriales pero incompatibles con las expectativas del turista actual.
Es difícil entender una situación tan anómala y de gestión tan torpe en una ciudad que apenas tiene otras industrias que la turística y que, además, pretende ser nombrada “capital cultural”. Desde la peculiar idiosincrasia segoviana, mi buen amigo Rufino —segoviano por los cuatro costados—me explica que el problema del patrimonio religioso no se polariza entre el uso ritual y el cultural, sino entre quienes lo “utilizan en su beneficio”: los católicos segovianos o los turistas (mayoritariamente madrileños, de momento). Y ante ese dilema, las autoridades políticas conocerían perfectamente lo más conveniente para sus intereses electorales. Ningún segoviano “sensato”, sigue diciéndome Rufino, se enfrentaría a la poderosa jerarquía eclesiástica por un detalle tan exiguo, incluso aunque ello supusiera engrasar los rodamientos de una industria turística alimentada por el acueducto, la catedral, el Alcázar y la celebridad de los figones. Sólo así es comprensible que no se integre en la oferta cultural el recorrido por el importantísimo conjunto de iglesias románicas que, como en el valle de Bohí, dan testimonio de pobreza y marginalidad seculares…
¿Capital cultural o rezagos de burgo feudal? La capitalidad cultural implica asumir unos valores incompatibles con una gestión cultural dominada por consideraciones localistas e indolencia frente a la Iglesia, las iniciativas cosméticas de bajo coste y algunas apuestas ambiciosas de escasa repercusión social. En otra entrada hablaré de las iniciativas para alimento de televisiones locales...

Entre las apuestas ambiciosas de escasa repercusión social destacan las relativamente recientes inauguraciones del Museo Esteban Vicente y del Museo de Segovia; ambas entidades pelean por tener más visitantes que técnicos y subalternos… Es de suponer que en unos años, sucederá lo que en el Museo de Burgos: algunas de sus salas (las de arqueología) estaban cerradas a mediados de agosto, "por falta de personal", según nos explicó el conserje de la puerta.

Y si observamos cómo se está afrontando la conservación y el mantenimiento de los restos histórico-artísticos… sólo cabe sentir vergüenza, no sólo por detalles como los mencionados hasta aquí, sino, sobre todo, porque la mayor parte de las iglesias románicas segovianas subsisten en condiciones patéticas, escondidas tras revocos antiguos y modernos, con frisos ridículos, tarimas carcomidas, edificaciones encastradas por caprichos prosaicos y otras miserias impropias de la Europa del siglo XXI.
¿Capitalidad cultural? Con el precedente próximo de Ávila, la "autoridad competente" debería preocuparse por mantener el codiciado título de “Ciudad Patrimonio de la Humanidad”… Algunas intervenciones recientes como el aparcamiento subterráneo junto a la Vía Roma podrían resultar incomprensibles para ojos poco entrenados en la peculiar idiosincrasia segoviana.

Crónicas veraniegas de la gestión cultural Castellano-Leonesa. La iglesia de Wamba

Santa María de Wamba es un muy interesante complejo religioso donde dominan los restos arquitectónicos y pictóricos románicos, pero donde también subsisten elementos incómodos para la aceptación del bloque mozárabe. De hecho la iglesia contiene uno de las piezas más incontestablemente bizantinas que existen en la península Ibérica, junto con otros dos conservados en Barcelona y Mallorca (ambos sin contexto arqueológico) y los de san Cebrián de Mazote; en concreto, se trata de un capitel reconvertido en pila de agua bendita del mismo tipo que otro aún conservado en la iglesia del Cristo de la Vega de Toledo; ambos forman grupo tipológico con otros de escasas variantes aún conservados en diferentes lugares de Estambul: Museo Arqueológico, área de Santa Sofía y también en la Cisterna.
 

¿Cómo llegó ese capitel bizantino, seguramente, tallado en Constantinopla, a un lugar tan “marginal”? Conociendo los hechos históricos referidos por las fuentes literarias, acaso no fuera tan marginal… pero en todo caso, es obvia la carencia de datos para explicar esta realidad material.
Para completar el asunto, resulta que la zona absidal de la iglesia conserva rasgos de parentesco con el grupo de capiteles de tradición bizantina, que nos permiten suponer su realización en el entorno del siglo VI.
La “guía oficial”, que resulta ser historiadora del arte, nos ofrece comentarios desacostumbradamente documentados e interesantes… y no pone ningún reparo a la realización de fotografías. Gracias a ella sabemos que el cura encargado de la iglesia que nosotros conocíamos, un personaje sumamente peculiar e interesante, a quien molestaba mucho que los turistas le hicieran abrir el osario, ha dejado su lugar a otro nuevo… Acaso lo conozcamos en otra ocasión.

Las imágenes inferiores son, respectivamente, de Toledo (Cristo de la Vega) y del Museo Arqueológico de Estambul.

 


Crónicas veraniegas de la gestión cultural Castellano-Leonesa. Santiago de Peñalba

Muchas veces había experimentado pereza por volver a Santiago de Peñalba. Este año coincidimos con mi buen vecino Gonzalo y hablando de asuntos triviales, se le escapó que había nacido en aquella hermosa localidad… Le pregunté si el acceso seguía en las condiciones intransitables que yo había conocido veinte años atrás y me respondió, casi con estrategia gallega, que era una de las carreteras más seguras de España… porque todo el mundo la recorre con lentitud… Acaso sea cierto el comentario de mi vecino, pero desde este foro deseo advertir que nadie se aventure por una carretera que a mí me pareció la más peligrosa que he recorrido en mi vida: es muy estrecha; el firme, sumamente irregular; las curvas apenas tienen visibilidad; muy frecuentemente hay que rodar en primera...
Pero lo peor no es la carretera. Con el paso de los años, el pueblo de mi memoria se ha convertido en un lugar de ensueño para espíritus ingenuos y de escasa capacidad crítica, porque aunque el paraje es realmente hermoso, el ambiente rural , dominado por la pizarra, se ha convertido en otro artificioso, excesivamente temático, para consumo de turistas aficionados al mito bucólico. Creo que sólo subsisten unas pocas familias (15 habitantes reconocidos), que lo ocupan durante todo el año; el resto son vecinos ocasionales.
Naturalmente, nuestro objetivo era visitar la antigua iglesia y renovar la documentación gráfica….
La iglesia forma parte del grupo mozárabe, definido hace un siglo por M. Gómez Moreno, que hoy muchos consideramos una superchería concebida, sobre todo, para otorgar materialidad arqueológica a una hipotética reacción cristiana al poder califal durante el siglo X… Desde los datos conocidos, la reacción sucedió realmente durante el siglo IX, aunque no es inconcebible que emigrara algún grupo de cristianos durante el siglo X…
Sin embargo… acaso se trate de la iglesia más antigua de la península Ibérica, construida a partir de un impulso (sorprendente) de tradición cultural bizantina (siglo VI), que forma grupo con la de Lebeña y múltiples restos repartidos por la antigua diócesis de Astorga (Mazote, Wamba, Escalada, etc.), y que podría tener sentido en tiempos de Justiniano, cuando éste se propuso (utópicamente) reconstruir la unidad del Imperio Romano. Por desgracia para la transmisión de los conocimientos históricos y arqueológicos esta hipótesis abriría múltiples heridas en la historia oficial de la Iglesia Hispana... Con la Iglesia hemos topado...
Y sin embargo, “se mueve”. No hay más que echar un vistazo a los capiteles de Escalada, a los de Mazote o a la pila de Wamba (es otro capitel) para documentar materialmente ese influjo que otros deberán apuntalar con los testimonios literarios oportunos. Desde mi ignorancia, empero, tengo entendido que existió un tal Martín de Braga...
Quien llegue a Santiago de Peñalba se encontrará con Anabela, “guía oficial” que, gratuitamente, explica el cuento mozárabe personalizado en la figura de san Genadio y, según su propio testimonio, tiene la obligación de impedir la realización de fotografías (incluso sin flash), tal y como reza el cartel oportuno, redactado según las instrucciones recibidas directamente de su jefe en la Junta de Castillo y León, don Luis Prada Calvo.
Los datos para engrosar el repertorio documental de Celtiberia Show, crecen con un cartel que, por el celo de Anabela, no pude fotografiar pero sí transcribir:
“En esta parroquia somos menos de 15 habitantes. El hecho de tener continuamente la luz encendida para las visitas a este monumento nos resulta muy costoso. Si quieres dejarnos un donativo para pagar la luz, puedes introducirlo en el cepillo. Muchas gracias”. Deduzco que ni el Ayuntamiento de Ponferrada, al que pertenece ni las autoridades eclesiásticas ni la Junta de Castilla León aportan un euro para dar respuesta a la penuria de la antigua iglesia… que debería ser tratada como una maravillosa joya arquitectónica de valor excepcional.
Tras unos minutos de diálogo imposible con Anabela, seguramente contratada por razones poderosas e incomprensibles, nos marchamos enfadados, formulando propósito solemne de no regresar jamás, porque además de mi limitada capacidad para soportar arbitrariedades de quienes utilizan sus cargos para prohibir, y puestos a elegir entre santos milagreros, prefiero "san Genarito" (aún no ha sido canonizado oficialmente) a san Genadio.

Carrefour, Goebels y las bolsas de plástico

Carrefour ha movilizado una campaña contra las bolsas de plástico, siguiendo procedimientos publicitarios añejos: "Para 15 minutos que usamos las bolsas de plástico, no compensa. Las bolsas de plástico tardan hasta 400 años en descomponerse. Ayúdanos a retirarlas".
Si aplicáramos los argumentos empleados para "retirar" estos objetos comunes, deberíamos renunciar al "plástico", a uno de los productos (familia de productos) más útiles de la revolución industrial, porque esa cualidad que Carrefour destaca como contaminante es, precisamente, la que justifica su utilidad. Y desaparecerían de nuestras vidas la práctica totalidad de los objetos que nos rodean y materializan la llamada "sociedad del bienestar".
¡Volvamos al Paleolítico! Me pregunto qué porcentaje del volumen total del plástico reciclable corresponde a las bolsas de los supermercados...
Es sabido que el problema no está en el plástico ni en la chatarra ni en cualquier otro producto, sino en la gestión de los residuos. De hecho, sabiendo que es imposible evitar la desidia de los gamberros y demás especímenes antisociales, las bolsas de plástico únicamente son un problema donde las autoridades municipales acreditan indolencia o incapacidad manifiesta. En Madrid, sin ir más lejos, existen varios lugares tapizados con bolsas de plástico... para sonrojo de quienes han perdido la capacidad de sonrojarse.
Ahora bien... ¿Es posible convertir una necedad en una obviedad, mediante repeticiones sistemáticas? Goebbels dixit...
Cui bono? Cui prodest? Y con la campaña, ¿quién se beneficia? ¿El medio ambiente? Si dejan de regalar bolsas de plástico y adquirimos las de tela, lona o de otros productos, ¿cómo recogeremos la basura?. Hasta ahora, las bolsas de los hipermercados eran un medio fundamental para clasificar la basura, porque las normativas de casi todos los municipios imponen su uso, tanto si se utilizan contenedores como otros sistemas...
Al amparo de una iniciativa en apariencia en pro del medio ambiente, Carrefour lanza una formidable campaña de imagen; de paso, se ahorra el gasto de las bolsas y amplia su volumen de negocio con las reutilizabes y con las específicamente diseñadas para contener basura, que acabaremos comprando en sus establecimientos.
Stultorum infinitus est numerus. Al amparo de la frase el bachiller Carrasco, es de suponer la eficacia publicitaria y comercial de la campaña, diseñada siguiendo los cada vez más vivos dictados de Goebbels... Recordemos el famoso "decálogo" de 11 observaciones:
1. Principio de simplificación y del enemigo único: el enemigo es "la contaminación".
2. Principio del contagio. Los "adversarios" son quienes contaminan.
3. Principio de la transposición. Quienes usan bolsas crean los grandes problemas del campo; la tendencia al monopolio de la distribución de las cadenas de hipermercados es asunto baladí.
4. Principio de la exageración y desfiguración. Las bolsas de plástico ensucian las playas, matan aves, estropean árboles, etc.
5. Principio de la vulgarización. La propaganda debe adaptarse al menos inteligente de los individuos a los que va dirigida. Los textos empleados en la campaña son sumamente explícitos; parecen consignas políticas.
6. Principio de orquestación. Las cualidades del plástico se convierten en defectos muy graves.
7. Principio de renovación. La campaña se está desarrollando según este principio, primero con textos no firmados, seguidos por una campaña de saturación (en el momento de redactar estas líneas)...
8. Principio de la verosimilitud. Menudean espacios "informativos" que enfatizan la campaña y refuerzan la verosimilitud.
9. Principio de la discreción. Los medios de comunicación que reciben publicidad de Carrefour no enfatizarán los juicios críticos... lógicamente. Los llamados medios de comunicación... ¿siguen siéndolo?
10. Principio de la transfusión. Carrefour se apoya en la sensibilización ambiental preexistente.
11. Principio de la unanimidad. Todos "sabemos" que las bolsas de plástico son nocivas para el medio ambiente.
Por mi parte, procuraré comprar lo menos posible en Carrefour, más que nada, por evitar que me tomen por un ecologista avispado... del séquito de Goebbels.

jueves, 9 de julio de 2009

Roma fluye de vida

Decía el recepcionista del hotel, persona afable y de sonrisa mundana, que Roma llevaba 3000 años en el mismo sitio... Es difícil encontrar una ciudad más impávida e inmutable. Debe existir algún egregio funcionario municipal de bigote enhiesto encargado de velar porque cada piedra permanezca en su sitio... incluso aunque esté mal colocada. No se entendería de otro modo. En el estado Vaticano no necesitan servicio tan prosaico por razones obvias y las prevenciones del "buen gobierno" atienden a otras preocupaciones... Como en las grandes mezquitas, en San Juan de Letrán y en San Pedro, las autoridades religiosas han ordenado establecer controles de moralidad. Hombres de edad mediana, pelo corto, aspecto de guardaespaldas bien educados y sonrisa plastificada, calibran la longitud de faldas, pantalones y mangas de las aficionadas al asunto estético. "Es un lugarsagrado", dicen como si fuera necesario enfatizar la sacralidad del arte... En San Giovanni in Laterano, como en la mezquita azul de Estambul, ofrecen telas a las mujeres perturbadoras; en san Pedro, sencillamente prohíben el acceso a las descocadas... ¿Pondrán burqa a Santa Teresa?
Para acreditar el arraigo de doble moralidad impuesta por la voluntad de poder, en la Insigne Basilica Collegiata Sancta Maria ad Martyres el control moral no existe y nadie impide a las mujeres escasas de ropa pasear por ese espacio mágico y maravilloso, que concentra una de las mayores aglomeraciones de la ciudad eterna. Francamente, es incomprensible tanta ligereza, especialmente, este año, cuando se celebra el 1400 aniversario de su consagración a cargo de Bonifacio IV. Y es sabido que la consagración de un templo, aunque haya sido pagano durante 500 años, le imprime carácter y, desde ese preciso momento se transforma en templo cristiano... Si Agripa levantara la cabeza, caería de culo, al ver cómo gentes sin escrúpulos cambiaron sus intenciones conciliadoras en gesto de poder implacable. Por fortuna, la dinámica histórica coloca las cosas en su sitio y, por aclamación popular, gracias a la prevalencia de los "culturetas" y otras especies aficionadas al "asunto estético", sobre los "meapilas", la Insigne Basílica Collegiata Sancta Maria ad Martyres, sigue siendo el Panteón, el templo dedicado a "todos los dioses" y, en consecuencia, el lugar sagrado abierto a todas las creencias.
Acaso sea Roma el lugar donde se manifiesta con mayor dramatismo el conflicto entre uso ritual y aprovechamiento cultural del patrimonio histórico-artístico. Por razones que no viene al caso, tenía interés en ver las obras de Caravaggio repartidas por la ciudad... Frente a lo habitual en España, en Roma no cobran entradas a las puertas de las iglesias y no ponen dificultades a la realización de fotografías, pero quien desee ver las obras de Caravaggio que están en san Luis de los Franceses o en Santa María del Popolo, debe acumular monedas para activar los mecanismos de iluminación. En ambos casos, el efecto es deslumbrante, pero insuficiente para contemplar las pinturas porque también en ambos casos no es posible acceder a las capillas correspondientes y sólo se pueden ver con un escorzo violentísimo. Es frustrante observar la magnífica "Vocación de San Mateo", acaso la mejor pintura de su generación, en esas condiciones, y paradójico que para conocer todos los detalles debamos recurrir a fotografías.

Por lo demás... Me decía el recepcionista del hotel que quien ha vivido alguna vez en Roma no desea vivir en otro sitio. No le falta algo de razón. Sus calles irregulares, envejecidas y de colores tostados son un cántico vital indescriptible, que se magnifica con matices tumultuosos, pero solemnes y gloriosos, en la Fontana de Trevi, la plaza de España, La Piazza Navona, el Coliseo, el Panteón, y la basílica de San Pedro. Viejas y nuevas sacralidades se dan la mano con naturalidad... Lo mejor de Roma: sus gentes, así las empadronadas como los transeúntes... Volveré a Roma pronto, porque arrojé una moneda a la Fontana de Trevi y, según cuentan, el espíritu de Sylvia (encarnado por Anita Ekberg en la celebrada película), toma de la mano del turista ingenuo y se ocupa personalmente de hacerle volver. Y es imposible resistirse al poder de una diosa tan persuasiva.