Por Eva López
MVRDV es el acrónimo de una firma procedente de los Países Bajos dedicada al diseño urbano arquitectónico contemporáneo. Sus obras se mantienen en una línea moderna pero lujosa. Su filosofía consiste en el uso de una edificación densa y en el aprovechamiento del espacio. Una ciudad no se limita a la visión frontal, lateral y trasera que nos tiene acostumbrados cualquier bloque de apartamentos o rascacielos que rodeamos por la manzana a sus pies, sino que también se desarrolla arriba y por debajo. El nivel cero no existe y en su lugar conviven varias capas que a la vez se entrelazan y superponen unas sobre otras, permitiendo interconectarse entre ellas por medio de escaleras, rampas y ascensores donde lo lejano se reduce a la proximidad. La calidad espacial no se traduce tanto en geometría sino en la riqueza y la diversidad, en la presencia y en la proximidad.
Son numerosos los edificios ejemplares diseñados por este grupo de arquitectura, como el pabellón holandés de la Expo 2000 mundial realizada en Hannover, o el edificio Mirador de Madrid del 2005, así como los proyectos en progreso, centros y plazas culturales en Nanjing, Rotterdam en incluso un par nuevamente en España, una completa eco-cuidad en Logroño o la Torre Huerta que se encuentra en construcción en la ciudad de Valencia, en las que se incluyen viviendas de protección oficial de veinte metros cuadrados, con terraza y motivos vegetales como tema principal del diseño.
El pabellón holandés fue uno de los edificios más populares durante la Expo 2000, ganando el reclamo internacional. Fue el edificio más alto de todos (36 metros de altura) bajo el tema de “Holanda crea Espacio”. A través de seis paisajes provistos de un sistema ecológico fueron dispuestos para demostrar cómo un país puede aprovechar hasta el más mínimo recoveco. Los invitados accedían al interior a través de la planta más baja e iban ascendiendo a través de unas escaleras exteriores que rodeaban el edificio. En la última planta, la superior, reposaba un pequeño lago rodeado por molinos de viento, los cuales generaban la energía suficiente para el funcionamiento de la construcción. El plan inicial era poder desmontar el edificio y trasladarlo de vuelta a Amsterdam pero se determinó que lo más barato era reconstruir uno enteramente nuevo en su nueva localización.
Ahora bien, si contemplamos que ya de por si sus edificios destacan bajo su aspecto moderno, a veces demasiado, ha recaído en ellos una grave polémica con una de sus últimas ambiciosas creaciones. El proyecto acaba de empezar y habrá que esperar para darlo por terminado hasta, por lo menos, el 2015. El edificio estará situado en Korea del Sur, en la ciudad de Seoul. El complejo arquitectónico está destinado a viviendas y apartamentos de gran altura y lujo y consiste en dos torres conectadas por la mitad, a partir de la planta 27 por un complejo de niveles cúbicos que centrarán la atención desde la línea de horizonte en la costa de la ciudad. Alojará, además de las viviendas, numerosos centros de ocio, restaurantes, cafeterías y piscinas y otras actividades polideportivas. Se le conoce por el nombre de “La Nube”. La polémica viene nada más ver el diseño del edificio mostrado a través de versiones digitales ofreciendo la aproximación estética del mismo. Mucha gente se ha sentido ofendida dado que el edificio evoca al atentado ocurrido en el World Trade Center, el trágico 11S del 2001 en el cual, como todos sabemos, las Torres Gemelas fueron destruidas tras el ataque terrorista.
Muchos comentan que les recuerda justo al momento en que las torres explotan, inundando de una densa nube de fuego y humo los edificios a su alrededor. La furia de la gente ha sido tal que incluso ha enviado cartas e emails a la compañía constructora acusándoles de seguidores de Al-Qaeda. Otros, sin embargo, creen que esa evocación es producto de esa trágica experiencia y se sienten cansados de que piensen que todo gira alrededor de aquel suceso ocurrido en Estados Unidos. La MVRDV se limita a mantener la postura de que en ningún momento el edificio quiere evocar tal acontecimiento.
Pero incluso aquellos que no se han sentido identificados con esa inquietante relación simplemente piensan que el diseño es grotesco, repulsivo y un tanto escalofriante. Sin embargo, si echamos un vistazo a algunos de sus anteriores proyectos está claro que este no se sale de su estilo y su idea de aprovechamiento de espacio, de colapso. Intentan retar a la construcción en el vacío, la estabilidad sobre el aire. Parece que quieren que todo flote. Puede que esta vez lo hayan llevado a otro nivel. Dejando de lado la suma de dinero que es evidente que se mueve entre manos. ¿Dónde está el límite entre la innovación y la ausencia del buen gusto?
MVRDV es el acrónimo de una firma procedente de los Países Bajos dedicada al diseño urbano arquitectónico contemporáneo. Sus obras se mantienen en una línea moderna pero lujosa. Su filosofía consiste en el uso de una edificación densa y en el aprovechamiento del espacio. Una ciudad no se limita a la visión frontal, lateral y trasera que nos tiene acostumbrados cualquier bloque de apartamentos o rascacielos que rodeamos por la manzana a sus pies, sino que también se desarrolla arriba y por debajo. El nivel cero no existe y en su lugar conviven varias capas que a la vez se entrelazan y superponen unas sobre otras, permitiendo interconectarse entre ellas por medio de escaleras, rampas y ascensores donde lo lejano se reduce a la proximidad. La calidad espacial no se traduce tanto en geometría sino en la riqueza y la diversidad, en la presencia y en la proximidad.
Son numerosos los edificios ejemplares diseñados por este grupo de arquitectura, como el pabellón holandés de la Expo 2000 mundial realizada en Hannover, o el edificio Mirador de Madrid del 2005, así como los proyectos en progreso, centros y plazas culturales en Nanjing, Rotterdam en incluso un par nuevamente en España, una completa eco-cuidad en Logroño o la Torre Huerta que se encuentra en construcción en la ciudad de Valencia, en las que se incluyen viviendas de protección oficial de veinte metros cuadrados, con terraza y motivos vegetales como tema principal del diseño.
El pabellón holandés fue uno de los edificios más populares durante la Expo 2000, ganando el reclamo internacional. Fue el edificio más alto de todos (36 metros de altura) bajo el tema de “Holanda crea Espacio”. A través de seis paisajes provistos de un sistema ecológico fueron dispuestos para demostrar cómo un país puede aprovechar hasta el más mínimo recoveco. Los invitados accedían al interior a través de la planta más baja e iban ascendiendo a través de unas escaleras exteriores que rodeaban el edificio. En la última planta, la superior, reposaba un pequeño lago rodeado por molinos de viento, los cuales generaban la energía suficiente para el funcionamiento de la construcción. El plan inicial era poder desmontar el edificio y trasladarlo de vuelta a Amsterdam pero se determinó que lo más barato era reconstruir uno enteramente nuevo en su nueva localización.
Ahora bien, si contemplamos que ya de por si sus edificios destacan bajo su aspecto moderno, a veces demasiado, ha recaído en ellos una grave polémica con una de sus últimas ambiciosas creaciones. El proyecto acaba de empezar y habrá que esperar para darlo por terminado hasta, por lo menos, el 2015. El edificio estará situado en Korea del Sur, en la ciudad de Seoul. El complejo arquitectónico está destinado a viviendas y apartamentos de gran altura y lujo y consiste en dos torres conectadas por la mitad, a partir de la planta 27 por un complejo de niveles cúbicos que centrarán la atención desde la línea de horizonte en la costa de la ciudad. Alojará, además de las viviendas, numerosos centros de ocio, restaurantes, cafeterías y piscinas y otras actividades polideportivas. Se le conoce por el nombre de “La Nube”. La polémica viene nada más ver el diseño del edificio mostrado a través de versiones digitales ofreciendo la aproximación estética del mismo. Mucha gente se ha sentido ofendida dado que el edificio evoca al atentado ocurrido en el World Trade Center, el trágico 11S del 2001 en el cual, como todos sabemos, las Torres Gemelas fueron destruidas tras el ataque terrorista.
Muchos comentan que les recuerda justo al momento en que las torres explotan, inundando de una densa nube de fuego y humo los edificios a su alrededor. La furia de la gente ha sido tal que incluso ha enviado cartas e emails a la compañía constructora acusándoles de seguidores de Al-Qaeda. Otros, sin embargo, creen que esa evocación es producto de esa trágica experiencia y se sienten cansados de que piensen que todo gira alrededor de aquel suceso ocurrido en Estados Unidos. La MVRDV se limita a mantener la postura de que en ningún momento el edificio quiere evocar tal acontecimiento.
Pero incluso aquellos que no se han sentido identificados con esa inquietante relación simplemente piensan que el diseño es grotesco, repulsivo y un tanto escalofriante. Sin embargo, si echamos un vistazo a algunos de sus anteriores proyectos está claro que este no se sale de su estilo y su idea de aprovechamiento de espacio, de colapso. Intentan retar a la construcción en el vacío, la estabilidad sobre el aire. Parece que quieren que todo flote. Puede que esta vez lo hayan llevado a otro nivel. Dejando de lado la suma de dinero que es evidente que se mueve entre manos. ¿Dónde está el límite entre la innovación y la ausencia del buen gusto?