martes, 17 de septiembre de 2013

El Museo de Bellas Artes de La Coruña

El actual museo ocupa un edificio construido bajo proyecto de Manuel Gallego Jorreto, sobre el solar que ocupara el convento de las Capuchinas, cerca de la plaza de María Pita, en las proximidades de las zonas más antiguas de La Coruña. La sensación general que ofrece este museo completado con obras cedidas por el Museo del Prado, es muy grata, puesto que como enfatizan en la página web —manifiestamente mejorable—, el proyecto ha sabido combinar la madera de haya, el granito, el cristal y los elementos metálicos. Sólo aprecié alguna anomalía arquitectónica, como la dificultad para eliminar los “mensajes” de las gaviotas sobre las cristaleras altas de la galería "central" (no es estrictamente central), o la escasa capacidad declamatoria de la fachada.
La articulación mediante espacios contrapuestos en horizontal y vertical  y la organización de las diversas salas proporcionan una sensación general agradables, que invita a recorrerlo. Lo más discutible —que no necesariamente censurable—, acaso derive de la relevancia del contexto, que condiciona la percepción de las obras. Los tonos neutros no modifican substancialmente el potencial cromático de las pinturas, mientras que los fondos cálidos de las áreas más teatralizadas refuerzan y aún proyectan matices verdosos que alteran la entidad visual de las pinturas colocadas sobre ellos. Supongo que, como sucede en otros muchos museos, quienes han tomado decisiones han antepuesto el aspecto general de la instalación sobre la percepción de las obras,
También es llamativa la sensación de que el museo, aunque ofrezca gran elasticidad organizativa, está pensado para una colección perfectamente definida y cerrada; acaso por ello se nota demasiado que "falta algo"... ¿Tal vez alguna obra de Carducho?.

Germán Taibo González, Desnudo (1914)
Se puede ascender en ascensor y recorrer las salas de modo más confortable aunque con ello se altere el orden expositivo de la instalación global, que ofrece una discontinuidad en la zona de acceso, donde encontramos varias obras “actuales”, de calidad irregular e instaladas según criterios poco afortunados: faltaba alguna cartela o no era fácil encontrarla y se veían detalles de sujeción poco efectivos.
Está bien dotado de asientos en el interior de algunas zonas, existe un espacio razonable para actividades pedagógicas y para actos públicos, pero no ofrece demasiada información en trípticos ni en las cartelas ni en paneles de apoyo.
Las salas altas, dedicadas a los siglos XIX y XX, están aceptablemente  iluminadas (no han resuelto las "cejas" de sombra de los marcos) mientras que las bajas han sido resueltas con una concepción escenográfica en ocasiones algo forzada, sobre todo en la zona "noble", que acentúa aún más el mencionado condicionante cromático de la pared.
Me llamó especialmente la atención el formato de los puestos de los vigilantes,dotados de mesa con foco y teléfono, como si la institución consintiera que permanecieran leyendo… cuando no hubiera visitantes.

Al entrar nos sometieron a una encuesta que ilustra el desconcierto desde el que estas instituciones intentan afrontan una de sus debilidades más notorias: el escaso interés de la ciudadanía.
Las preguntas:
  • ¿De dónde vienen?
  • ¿Cómo se enteraron de la existencia del museo?
  • ¿Les resultó fácil llegar a él?
  • ¿Cuál es el motivo de la visita?


Dudo mucho que alguien pueda sacar conclusiones operativas desde el conteo de porcentajes y correlaciones con cuestiones de este cariz...

Sintetizando

Tiene algunas obras especialmente interesantes, entre las que me place destacar el retrato de Amalia Salaverría de Federico Madrazo y Kuntz. Ya no quedan mujeres como ella...

Federico Madrazo y Kuntz, retrato de Amalia Salaverría (1879-81), detalle.
Dicen que los visitan 85.000 personas al año... Será cierto, pero no nos pareció que pudieran alcanzar la cifra de 300 visitantes aquel día. Nos dio la sensación de que el museo estaba en armonía dinámica estable y segura gracias al predomino de los empleados del museo sobre los curiosos y por eso, cuando vimos que entraba un grupo de varias personas algo bullangueras y abrumados por la presencia onerosa del Gigante cabreado de Leiro, lo abandonamos; no fuera a ser que se produjera un cataclismo por la ruptura del recogimiento y, sobre todo, del equilibrio espacio-temporal…

lunes, 16 de septiembre de 2013

El Detroit Institute of Arts con el agua al cuello

Muchas veces he insistido en las previsibles consecuencias que seguramente tendrá en los museos; en alguna ocasión, incluso, he ironizado con la posibilidad de que éstos vendan sus obras para conseguir los fondos necesarios para sanear sus cuentas. Naturalmente, cuando me expresaba así tenía en mente el sistema museístico europeo, porque me parecía una obviedad que en un modelo más “americanizado” —en los museos de fundaciones privadas— esa opción era obvia, tal y como ya había sucedido con la Fundación Warhol. Ayer mismo, BBC Mundo se hacía eco del previsible conflicto —multidireccional— que podría ocasionar la venta de los murales realizados por Diego Rivera para el Instituto de Arte de Detroit.


Al parecer, los gestores municipales de Detroit estarían haciendo cábalas para encontrar el modo de hacer frente a una deuda municipal de 18 millones de dólares y para ello habrían encargado a Christie’s realizar un peritaje sobre las 60.000 obras atesoradas. Al filo de este asunto, poco después de que el propio museo hiciera pública su declaración de intenciones, Roberta Smith ofrecía una reflexión pública en las páginas del New York Times sobre la nueva situación que, de hecho, implicaba una crítica radical a los planteamientos de la estructura museística norteamericana. Entre los datos más relevantes, recogía el juicio del fiscal general de Michigan, Bill Schuette quien había manifestado que la venta de obras de arte con ese fin no sería legal (sólo se admite la venta de obras para conseguir fondos que enriquezcan la colección). Y también aludía a la polémica generada en torno a una cuestión vieja en Europa. ¿A quién pertenece el arte? Desde esa reflexión nació la legislación que, sobre todo, en Europa, establecía y aún determina límites a los derechos de propiedad.
Pero sobre todo y en este caso concreto, la cuestión para Roberta Smith sería a quién pertenece un arte que se ha coleccionado con el apoyo frecuente de recursos sociales (subvenciones, desgravaciones, etc.). En el Instituto de Detroit, el asunto es especialmente difuso porque en su historia se han acumulado acuerdos y decisiones que lo convirtieron, de hecho, en una entidad híbrida, a medio camino entre lo público y lo privado. Y culminaba con una observación de esas que construyen los fundamentos sociales aunque se olviden con frecuencia en tiempos de vorágine liberal: que la ciudad, como el Instituto, existen para el beneficio de los habitantes de Detroit, el estado de Michigan y la región y que, por lo tanto, no se puede hablar de ejercer las posibilidades derivadas del derecho de propiedad, sino sobre las servidumbres impuestas por  la obligación de administrar.
Ahora que las Comunidades Autonómicas españolas, por influjo del modelo liberal dominante, están "reajustando" los principios sobre los que se construyeron leyes como la Ley del Patrimonio Histórico Español, cada vez menos operativa, acaso debiéramos prepararnos para que lo imaginado como absurdo no derive en realidad penosa. No sería la primera vez.

Eros, Thanatos y deyecciones en el Keramikos Museum

Está en una de las zonas aparentemente marginales del conjunto arqueológico ateniense, dispuesta sobre una extensa zona funeraria, activa durante muchos años. Sin embargo, no carece de interés porque ofrece una muy amplia colección cerámica y algunas esculturas de excepcional singularidad. De entre todas ellas, recordando la asociación entre Eros y Thanatos y obsesionado por el objetivo lúdico de las prácticas museísticas, me interesa destacar las declinadas hacia el universo sexual.


Es de interés periodístico el descomunal tamaño de los testículos del toro que culminaba el monumento funerario de Dionisios de Kollytos (s. IV a. JC); por sí solos y sin necesidad de ampliar la vulgaridad con la evaluación de otros atributos, podrían haber justificado el nombre de Campanero al animal, con muchos más méritos que al de la copla. Como el tal Dionisos murió soltero, circunstancia sumamente anómala —o no tanto— en aquella época, tal exageración escultórica impone conjeturas especialmente sabrosas y algunas también hilarantes. Acaso naciera aquí aquello de “Dime de qué presumes…”
También es divertida una pieza cerámica (askos de figuras rojas sobre fondo negro) del siglo V con dos dibujos de marcado y explícito carácter sexual. Frente a lo que parece ser habitual en los museos griegos, engolados de seriedad y rigor académico, los gestores de éste, que podrían haber colocado la pieza para que se viera claramente el acoplamiento más recatado y veladamente el otro, han optado por la solución contraria, es decir, por ofrecer al público la composición con mayor potencial para escandalizar a mentes probas. La imagen, en su potencial polisémico proporciona fundamento sobrado para ser interpretada como una relación más o menos ortodoxa o como otra menos “natural”. No sé si lo de “el griego” procede de este askos o de ciertas costumbres sexuales de los helenos antiguos y acaso, modernos, pero sea como fuere, es obvio que los pintores griegos eran tan sensibles al perreo como Miley Cyrus. ¡Y consecuentes!

El museo comprende varias salas periféricas a un patio, rectangulares y desarrolladas a lo largo de toda su anchura algo estrechas, incompatibles con la masificación de visitantes; el patio es más o menos cuadrado y está protegido mediante una estructura metálica piramidal, con cortinas para mitigar el exceso de luz, que fueron diseñadas con poca fortuna: el reparto fragmentario de cada superficie inclinada engendra situaciones de gran heterogeneidad lumínica, que complican la contemplación y, desde luego, la realización de fotografías.


Como es sumamente frecuente en otros museos, el diseño de las vitrinas no facilita la contemplación de los objetos y como en otros muchos también aquí los vidrios generan demasiados reflejos.
No deben contar con una climatización demasiado eficaz puesto que recurren a la apertura de las ventanas para refrescar el ambiente.
Para no escapar de lo más prosaico y de las torpezas arquitectónicas, resta mencionar una circunstancia del los aseos, dispuestos fuera del museo en una zona apartada. Siguiendo una fórmula que es posible documentar en otros lugares (también en España), colocaron un sumidero en el suelo, acaso imaginando que con ello facilitarían la limpieza general; pero la fórmula tiene un indecoroso inconveniente: si los conductos no fluyen correctamente, al accionar la cisterna, la presión del agua consigue que algunos fragmentos excrementicios del inodoro aparezcan por el sumidero…  Realmente asqueroso.

Acaso por su situación marginal y escasa espectacularidad, yacimiento funerario y museo reciben escasos visitantes, que hacen poco intensas las preocupaciones de varios vigilantes, todos ellos sumamente amables y menos engolados que los de otros lugares, entre quienes destaca una señora de “mediana edad”, magníficamente dotada por la naturaleza, que el día de la visita lucía declamatorio y vaporoso vestido rojo… El Eros se impone al Thanatos y, por supuesto a la escatología.

El Museo Arqueológico Nacional de Atenas

Está en una zona algo retirada de los circuitos turísticos masificados, cerca de la Politécnica, donde se manifiesta algo más la indolencia propia de los municipios pobres. Es un museo relativamente “antiguo”, de concepción modesta pero dentro de una apariencia grandilocuente;  pero acaso sea uno de los museos más interesantes que he visitado jamás.

Base para una estatua funeraria de kuros ha. 510 a.JC
La apariencia grandilocuente destila de una concepción del exterior que seguramente buscaba materializar ciertas ideas espaciales de la arquitectura griega; algo parecido a lo que se hizo al reconstruir la Stoa de Athalos o al proyectar los espectaculares edificios del conjunto de la Academia.
Pero enseguida se perciben detalles que hacen adivinar escasez de medios y, desde luego, instalaciones obsoletas.  Por ejemplo, aunque tiene un sistema de aire acondicionado relativamente eficaz, conserva el mecanismo de ventilación, mediante ventanas altas y artilugios más propio de los años sesenta del siglo pasado que de las exigencias de un museo moderno con un patrimonio de calidad y cantidad excepcionales; para mayor abundamiento, en algunas paredes hay humedades viejas, con huellas de sales y moho superpuestas.
Las deficiencias se aprecian también en otros muchos aspectos; por ejemplo, en la iluminación, asimismo de concepción efectista pero poco compatible con las posibilidades de las actuales cámaras fotográficas. No concilia con las expectativas desencadenadas por un gran museo; la articulación espacial es rígida y fuertemente compartimentada; tampoco me ha parecido feliz el modo de presentar las obras más enfatizadas en un ambiente cálido que desvirtúa su percepción. Al ver al joven jinete me acordé de cierto museo español y sus rojos pompeyanos...
Los elementos museísticos más "modernos" están en la planta alta, con alguna sala vistosa, de fuerte concepción escenográfica y algunos elementos multimedia; pero es una parte poco relevante del conjunto global.
El día que los visitamos era imposible acceder a ciertas salas… tal vez por escasez de vigilantes.
Las cartelas, como de costumbre redactadas en griego e inglés, contienen información suficiente, aunque responden a criterios de clasificación bastante convencionales, que me han recordado las letanías de los manuales antiguos. Sobre ellas gravita la ordenación global del museo y, según mi juicio, acaso conviniera compensar la exposición hacia circunstancias menos formales y más históricas porque el Museo Arqueológico Nacional de Atenas acaso sea el menos arqueológico de cuantos conozco. No le vendrían mal unos cuantos paneles con explicaciones amplias, que contextualizaran con generosidad las circunstancias de aquella cultura griega, aunque sólo fuera para compensar las múltiples manipulaciones interesadas que, desde los tiempos de Canova, se han ofrecido de ella y para que los visitantes nos acercáramos un poco más a la complejidad de aquel universo definido desde "la polis", desde "las muy diversas polis". Como sucede en la Acrópolis, brota la sospecha de que está demasiado sesgado por los valores ideológicamente dominantes (nacionales).

Bronce de Zeus o Poseidos aparecido junto al cabo Artemision, ha 46 a JC
Lo más llamativo en este sentido es, a mi juicio, el escaso énfasis que se hace en el uso del color y que alteraría radicalmente las premisas estéticas que proporcionaron fundamento a la estética griega.
Por su contenido visible, es el más completo e interesante sobre escultura griega, exceptuando la fase cicládica, recogida en otra institución exclusivamente dedicada a ella. Es difícil enfatizar alguna obra sobre las demás, entre tantas con tanta capacidad evocadora; porque el museo determina un magnífico repertorio para contemplar la evolución del arte heleno (en especial, la escultura), en reducción acromática, durante el período que más enfatizan las instalaciones culturales griegas, con menos "acentuaciones" formales de las que percibiríamos en los grandes museos europeos y americanos. No es que aquí hayan desaparecido por completo los elementos que refuerzan y enfatizan el "ideal griego", pero creo que se aprecian menos esos matices manipuladores, incluso en las piezas más "restauradas", tal vez, porque el visitante puede extraer conclusiones generales tras observar mayor número de ellas.
En contrapartida a esa circunstancia y como acabo de adelantar, existen pocas referencias sobre el uso del color. En la actualidad hay muchas posibilidades para resolver esa carencia, bien mediante reproducciones de escayola coloreadas, bien mediante "reconstrucciones" virtuales, tal y como hacen en el Museo de la Acrópolis.

Una de las obras más interesantes, por la escasez de bronces griegos, es la localizada en las proximidades del cabo Artemisión, acaso representación de Zeus o de Poseidón, fechado hacia el año 460 a. J.C. Y precisamente ante él contemplamos una anécdota muy significativa. Un turista vestido con camiseta azul y pantalones cortos pretendía que su compañera le hiciera una foto con la postura del personaje representado  y rápidamente se encaró con él la vigilante para explicarle que se podía hacer cuantas fotos deseara pero sin hacer bromas, emulaciones o poses singulares… Y lo expresó en un inglés de frases cortas e imperativas —de construcción elemental— y apoyándose en gestos aclaratorios. Se diría que tampoco aquí tienen claro lo de la función “divertida” de los museos. O acaso fuera por lo del “estilo severo”…
Acaso, por ello, en el museo se veían pocos visitantes… Obviamente, los “paquetes turísticos” no le incluyen en sus circuitos, frente a lo que sucede, por ejemplo, en el Museo de la Acrópolis o, incluso, en el de Delfos, ambos integrados en las visitas que organizan las agencias especializadas en “excursiones culturales”.

Cuando lo visitamos se ofrecía una exposición de Aggelika Korovessi, escultora griega actual, que ofrecía obras concebidas expresamente para ser expuestas en el museo y para que el público pudiera establecer relaciones entre ellas y las del museo...  A mi me crearon desazón.

A continuación unas pocas imágenes elegidas sin otro criterio que mi propio capricho... al interpretar el fundamento idealista imperante en la manera griega de entender la escultura y el efecto del tiempo sobre ella.

Hermes (detalle del rostro), probablemente copia del siglo II d JC de un original de la escuela de Policleto (siglo V a JC)

Cabeza de Hera relacionada con la escuela de Policleto (420 a JC)

Cabeza femenina procedente de Asia Menor (siglo IV a JC)

Diadumenos procedente de Delos (detalle), copia de hacia el año 100 a JC, del Diadumenos de Policleto (siglo V)
Afrodita procedente del sur de Italia (detalle), realizada en el siglo 2 d JC, según original del siglo IV a JC
 (tipo Afrodita de Siracusa)





Hermes Atalante (detalle), copia del siglo II d JC de un original  (relacionado con Lisipo) del siglo IV a JC

Hermes (detalle) realizado en tiempos de Augusto, probablemente según original de Lisipo (s. IV a JC)

Cabeza  del siglo II d JC, según modelo del siglo IV a JC

Retrato realizado durante el siglo I a JC

Retrato femenino de hacia 150 a JC según fórmula del siglo IV a JC

Retrato femenino con formato de máscara. Ha finales del siglo I d JC

Antinoo (detalle), aparecido en Asia Menor. Ha 150 d JC

Retrato de joven, aparecido en Eleusis. Ha 220 d JC

Escultura de joven (detalle). Ha. 100 a JC
Sintetizando

Entiendo que también el Museo Arqueológico nacional de Atenas ofrece una visión global prefabricada que nos aproxima más a cómo entendieron el arte griego Canova y los académicos europeos de los siglos XIX y XX que a la realidad histórica tal y como hoy la tenemos documentada.
También es importante tener en cuenta que, en la actualidad, una parte notoria de lo que fueron los "territorios" griegos y, en especial, la Jonia, están integrados en el Estado turco. Y esa circunstancia puede tener relación con el planteamiento de un museo que, a mi juicio, debiera incidir mucho más en las circunstancias históricas que ayudan a comprender fenómenos como la rápida asimilación al Imperio Romano y la relativamente fácil "ocupación" turca.
Francamente, esperaba otra cosa aunque debo reiterar que, contando incluso con lo que no muestra o no subraya, con el poco énfasis que pone la exposición en las obras de época romana o en objetos "secundarios" (también esperaba ver muchas más cerámicas), acaso sea uno de los museos más interesantes de cuantos conozco. Tienen piezas para hacer un megamuseo capacitado, por cantidad y calidad, para ser tan atractivo como la Acrópolis o, incluso, más.
Por ponerle una etiqueta que condense un juicio de cierta complejidad, se me ocurre que podría ser el museo del "idealismo concreto", frente a la Acrópolis o sede del "idealismo abstracto".

La Acrópolis de Atenas es un lugar muy serio

Me dolía no conocer la cumbre más grandiosa arquitectura griega. Con más retraso del conveniente, acudimos a mediados de julio para restañar la herida… Y en verdad, el espectáculo no desmerece las expectativas de un visitante conformista y, por supuesto, las de un otro escéptico y de querencias cítricas, porque contiene casi todos los ingredientes de la explotación cultural manifiestamente mejorable.
El dominio de la ciudad, la hegemonía del viento y del sol, la acumulación de referencias míticas y las piedras milenarias, determinan un ambiente sobrecogedor y trufado de matices emotivos... que nos remiten a Pericles y, por supuesto, a Francesco Morosino, a quien cabe el dudoso honor de haber premiado con fuego la sutileza creativa. Idealización y rigor como fundamento del orden social; correcciones ópticas, contraposición entre horizontales y verticales, entre luces y sombras, entre volúmenes sencillos o complejos, aprovechamiento de las posibilidades constructivas de los diferentes materiales, integración de forma y color... Estremece imaginas cómo pudo ser en estado "original", flamante y cubierto de dorados y colores que hoy parecerían insultantes.
Desde las querencias críticas... Aquel espectáculo grandioso se ha convertido en un juego elegante de texturas al gusto de Canova... Y me sentí como en casa… y, por supuesto, recordé las razones que condicionan la gestión cultural y científica de los países pobres, que alguna vez fueron ricos, aunque en ciertos aspectos, no existe mucha distancia con las prácticas habituales en otros lugares menos golpeados por la crisis.




Más allá de lo que enfatiza cualquier manual sobre las cualidades arquitectónicas y estéticas concentradas en la Acrópolis (me remito a ellos), tiene casi todas las virtudes y pecados de otros centros de gran interés popular:
1. Grandes expectativas alimentadas por las guías turísticas, pero sobre todo, por los manuales de historia del arte y materias afines, que construyen los tópicos repetidos infinitamente en los medios de comunicación.
2.- Proceso de peregrinación expiatoria, para que el visitante reconozca sus múltiples pecados: si no hay penitencia no habrá placer.  Para llegar a la Acrópolis debemos ascender una cuesta penosa no siempre fácil de recorrer porque el suelo es irregular y conviven zonas muy rugosas con otras extremadamente deslizantes.
3. Acumulaciones masivas de "feligreses pasivos", obsesionados con la experiencia vital de “haber estado allí”, para no sentirse inferior al vecino o al amigo más diligente o para considerarse superior a ellos.
4. Restos espectaculares, capaces de ofrecer una experiencia singular… no siempre consecuente. El Partenón y el resto de las edificaciones allí comprendidas realmente son espectaculares, contando, incluso, con la dificultad para acotar esa espectacularidad.

Por contra...
1. Grandes bloques de mármol configuran varios edificios semiderruidos y en fase perpetua de restauración que es imposible contemplar en su integridad por diversos factores: porque hay demasiada gente,  porque todos ellos tienen muy limitadas las posibilidades de recorrerlos (no se puede entrar al interior de ninguno), por la existencia de diversos elementos accesorios como andamios, estructuras auxiliares, máquinas, etc., que desnaturalizan el panorama general... Y para complicar las cosas un poco más, no existe un mínimo apoyo divulgativo que oriente al lego frente a las dificultades de análisis abstracto requerido por la degustación arquitectónica; en especial, cuando media componente urbanístico, como es el caso. En suma, la Acrópolis acaso ea el peor lugar para valorar y conocer los planteamientos arquitectónicos y urbanísticos del mundo griego.
2. Menosprecio de lo "no griego". El proceso histórico sufrido por la Acrópolis debería imponer criterios expositivos mucho más abiertos, que no se recogen en el nuevo museo de la Acrópolis y que tampoco es posible seguir en la Acrópolis más que de forma indirecta.

El resultado global es, también en este caso, particularmente obvio: la visita de la Acrópolis en una experiencia infinitamente más condicionada por factores sociológicos que por indicadores estéticos o históricos, como sucede en casi todos los lugares donde se concentra la gente. Atenas tiene dos lugares de visita imprescindible para quienes, ajenos a los recientes trasiegos políticos, la recorren  tras adquirir un “paquete” de los ofrecidos por las agencias de viajes: la Acrópolis y la calle Ermoy, que une la plazas Sitagma y Manstiraki. En ambas se substancia la explotación de los guiris de modo prosaico: consumo de espectáculo grandioso, ingesta de musaca y adquisición de recuerdos más o menos baratos y, casi siempre, estúpidos. Y la situación general es muy parecida en ambas zonas, donde es difícil moverse... Pero el lugar más incómodo, el más agobiante, el que documenta mayor colapso circulatorio es, sin duda, el acceso a la Acrópolis. En los Propileos se unen quienes entran con quienes salen y como es relativamente frecuente que los guías de los grupos de cruceros se detengan unos segundos a explicar las virtudes arquitectónicas del lugar, el atasco es permanente. Y los vigilantes son impotentes para controlar una situación, de por sí, incontrolable.
Salvado ese punto, los visitantes pasean con mayor o menor prisa, se escurren, tropiezan, socializan y, sobre todo, se hacen fotos para inmortalizar la experiencia...



En nuestra presencia sucedió un pequeño incidente, que ilustra la situación de la gestión cultural y completa otras anécdotas afines que he de mencionar en distintas entradas. En las proximidades del antiguo museo, hoy cerrado, dos jóvenes vestidos en tonos claros y de aspecto agradable, se subieron a un bloque marmóreo colocado junto al área de paseo pero por el exterior, para hacerse una fotografía. Súbitamente apareció un personaje de edad media, con barba de tres milímetros, calvo, vestido con camiseta negra y pantalón de bolsillos amplios, como los que suelen usar quienes presumen de oficio arqueológico, y se enfrentó a los jóvenes para exigirles que le mostraran la cámara fotográfica. Me pregunté qué sentido podía tener tanta preocupación por cuidar las habilidades gráficas de los visitantes… Pero no, el objetivo no era indicarles si debía forzar la profundidad de campo o la velocidad, sino conminarles a borrar la foto que pudiera documentar la conducta irregular… Él mismo tomó la cámara y materializó la acción iconoclasta (las imágenes adjuntas documentan la anécdota). A continuación dio media vuelta y se introdujo en una de las muchas dependencias destartaladas de las inmediaciones, que contextualizan la situación general de un yacimiento demasiado complejo y, tal vez, gestionado de modo discutible.


Por lo demás…

En las proximidades (camino de acceso desde la estación de Acrópolis) se ven áreas excavadas protegidas y abandonadas con aspecto comparable a ciertos yacimientos españoles... También son frecuentes los grupos de piezas acumuladas con algunas especialmente interesantes porque registran modalidades ornamentales comparables a otras aparecidas en la península Ibérica y en diversas áreas mediterráneas.
Dar un paseo por la el recinto y enfrentarse a las grúas envejecidas, las construcciones auxiliares, los andamios oxidados, los chamizos y, por supuesto, las sustituciones de obras originales por copias, hacen dudar sobre la capacidad de las autoridades culturales griegas para resolver en tiempo razonable un problema que acaso sólo esté al alcance de las posibilidades económicas y de gestión de países con mayor potencial. Obviamente, este juicio es equivocado, porque a pesar de todo, a pesar de que la situación de la Acrópolis es tan lamentable como la de Medina al-Zahra y otros lugares de circunstancias afines, los turistas acuden en masa y ello ha de entenderse como acreditación de una gestión impecable... Algún "experto" en estos asuntos deducirá que la gente acude, precisamente, porque el ambiente caótico actúa como catalizador de voluntades estéticas latentes, para movilizar las experiencias trascendentes inducidas por el caos.
¿Lo más criticable? Acaso complete la peculiar idiosincrasia griega y pueda contemplarse como cualidad positiva. No me imagino una Acrópolis reorganizada según criterios "alemanes", aunque tal y como están las cosas, a lo peor les obligan a venderla.
¿La "cuestión inglesa"?  Intentaré afrontarla cuando me refiera al Museo de la Acrópolis, puesto que allí se ha postulado expresamente.

domingo, 15 de septiembre de 2013

El Museo Arqueológico Provincial de Ourense

Está en el corazón del núcleo antiguo, Junto a Santa María Madre y según recoge la página "oficial"

"En la actualidad, el museo está inmerso en una reforma que afecta a su sede, por lo que se mantienen cerrados los espacios de exposición. Sin embargo, en la Sala de exposiciones San Francisco, es posible visitar la muestra antológica “Antología de Escultura”, centrada en la series de escultura y en algunos elementos de referencia de este museo como los “guerreiros galaicos” o la escultura renacentista."

Fuentes del lugar, sin embargo, nos informaron de que llevaba cerrado "diez años", que parecen muchos para una reforma. Desde el exterior, se aprecian rasgos de abandono y algunos cristales rotos... Una pena.



Fealdad natural

Según informa BBC Mundo, en el Festival de Ciencia de Newcastle, en Reino Unido, y mediante votación popular, el pez borrón ha sido elegido el animal más feo del mundo. Realmente es feo de co... costado, de frente y de perfil. Quienes no estamos dotados por la naturaleza con cualidades próximas a los paradigmas griegos, consolémonos, porque incluso estos animales se reproducen...

Mirror

Una curiosa manera de compaginar el desarrollo urbanístico con la conservación del patrimonio: la iglesia de Aghia Dynamis

Hace muchos años, con ocasión de una de mis primeras actividades profesionales en el universo estético, hube de enfrentarme con una situación que entonces me pareció insólita: la ubicación de la Delegación de Hacienda en Oviedo sobre los restos del Convento de Santa Clara. La readaptación de Ignacio Álvarez Castelao me pareció, cuando menos, discutible.  Eran tiempos en los que regía una manera de entender la conservación e integración de los restos en mal estado de conservación opuesta radicalmente a la fórmula de palermitana, donde aún hoy indican que tal o cual palacio está en ruinas porque fue bombardeado durante la Segunda Guerra Mundial. Pero hoy me reconozco incapaz de formular reparos ante las “restauraciones” que suponen integrar los restos antiguos en proyectos nuevos, sobre todo, cuando éstos no tienen una relevancia excepcional y llegan a la actualidad como llegó el convento de Santa Clara de Oviedo.
La situación se complica cuando la decisión ha de asumir la existencia de un edificio de excepcional interés, como el templo romano de Córdoba. La construcción del “nuevo” Ayuntamiento recuerda  la” colocación” de la polémica catedral sobre la mezquita mayor de la misma ciudad; pero en honor a la verdad, el templo romano llegó completamente arruinado y en esa situación, no parece tan atrevida la idea de enlazar tangencialmente la construcción nueva con la vieja…




Entre las mil posibilidades que se han ido generando en la práctica arquitectónica de los últimos cien años, dudo que existan muchas soluciones comparables a las de la diminuta iglesia de Aghia Dynamis (siglo XVI) en Atenas.
Deseamos construir la nueva sede del Ministerio de Educación y Religión en la calle Mitropoleos, donde hay una diminuta iglesia dedicada a la Natividad de la Virgen, cargada de connotaciones históricas y simbólicas, porque jugó un papel relevante en la guerra de independencia, porque ocupa el solar de un antiguo templo dedicado a Hércules y porque aún algunas griegas parturientas acuden a ella para buscar protección. ¿Cómo conciliar los intereses sociales con los religiosos, los especulativos, los urbanísticos, los políticos, etc.? La solución es simple: construyamos sobre ella.

Da vértigo pensar que algún iluminado autorice la construcción de un rascacielos fálico de Norman Foster sobre Santa María la Antigua... antes de relajarse tomando un café con leche.

La justicia española falla en favor de Eugenio Merino... de momento

A principios del verano se conoció una noticia escasamente divulgada en los medios generalistas: la demanda presentada por la Fundación Francisco Franco contra Eugenio Merino, autor de “Always Franco”, fue desestimada. Según RTVE:

La jueza Rocío Nieto señala en la sentencia, contra la que cabe recurso, que aunque la obra "pueda disgustar a unos o gustar a otros" y aunque la parte demandante la considere "desafortunada", no puede estimarse que "se dañe la reputación u honor de la fundación".

Representantes de la Fundación comentaron que recurrirían la sentencia. Supongo que Eugenio estará encantado, incluso, aunque los medios españoles ofrezcieran la noticia con pocos alardes… Art Newspaper comentó el asunto junto con una entrevista sumamente interesante.

Obras aragonesas en el Museo Nacional de Arte de Cataluña

Hace unos días publicaban los medios una noticia que no lo es tanto, porque creo que en este mismo blog ya nos hacíamos eco del problema inducido por la falta de correspondencia entre “territorios políticos” y áreas de influencia religiosa; y de la existencia de muchas obras aragonesas en el Museo Nacional de Arte de Cataluña. En este caso, el objetivo del Gobierno de Aragón es recuperar las pinturas del monasterio de Sijena:

"El motivo del litigio en esta ocasión son unas pinturas que también han tenido una vida azarosa con el estallido de la Guerra Civil. Un incendio en agosto de 1936 destruyó gran parte del Monasterio de Santa Maria de Sigena y con él buena parte de las joyas del románico que atesoraba: “Se perdieron gran parte de las pinturas murales que decoraban el recinto y se alteraron para siempre los colores de los fragmentos que sobrevivieron”, detalla el libro El Romànic a les col•leccions del MNAC. Lo que quedó fue rescatado en una “operación de salvamento” que organizó Josep Gudiol, historiador del arte y arquitecto y en aquel momento oficial de la república. Acompañado de un equipo de especialistas arrancaron las pinturas de los arcos y llegaron a Barcelona: “las pinturas se trasladaron con mucho cuidado a la casa Amatller donde se había improvisado un taller de restauración”, explica el propio Gudiol en sus memorias que recogen su activa labor de salvamento de patrimonio artístico dañado durante la guerra civil."

Supongo que con la nueva situación política, que parece declinar hacia la independencia de Cataluña, el panorama se presenta especialmente turbio para resolver un asunto que, tal vez, debiera haberse planteado hace muchos años.

viernes, 13 de septiembre de 2013

Un debate mentiroso a las puertas de la catedral de León

Tenía pendiente una visita a León, por varias razones; porque necesitaba saber si mi “error” al comentar la existencia de ascensores de “uso restringido” en el  museo provincial se debía a razones más o menos gravosas para mi autoestima; porque también me apetecía recorrer sus calles y sentarme en una terraza de la calle Ancha para ver desfilar a sus moradores y porque también deseaba repetir una serie de fotografías realizadas en la catedral, que no salieron como esperaba.
El primer objetivo se resolvió enseguida: existe el cartel de “uso restringido” pero la restricción no afecta a todos los ascensores… Es decir, mi error fue inductivo. Por lo demás…  continúan las cartelas que hablan de "españoles 'diferentes'", las catalogaciones dicutibles y los carteles sorprendentes… como era de esperar. Ahí no hubo error de apreciación.

Pero en esta ocasión lo más interesante sucedió en la catedral...

Vinieron, pues, a Jerusalén; y entrando Jesús en el templo, comenzó a echar fuera a los que vendían y compraban en el templo; y volcó las mesas de los cambistas, y las sillas de los que vendían palomas;
y no consentía que nadie atravesase el templo llevando utensilio alguno.
Y les enseñaba, diciendo: ¿No está escrito: Mi casa será llamada casa de oración para todas las naciones? Mas vosotros la habéis hecho cueva de ladrones.
Y lo oyeron los escribas y los principales sacerdotes, y buscaban cómo matarle; porque le tenían miedo, por cuanto todo el pueblo estaba admirado de su doctrina.
Evangelio de San Marcos (11:15-18)


Hacía casi dos años que no entrábamos en ella y al intentarlo  nos encontramos con que, como sucede en otras muchas de España, era preciso sacar entrada. Aunque no han llegado al extremo de la catedral de Ávila, donde hay un biombo que impide contemplar el edificio, el acceso está vigilado por dos empleados en sendas taquillas, un hombre y una mujer  jóvenes y otra más en el control de paso.
Y me encaré con el hombre joven, del que sólo se distinguía lo permitido por la taquilla —moreno, como de 25 años, buen porte y locuaz—, para transmitirle mi sorpresa por la situación... En este punto debo aclarar que no fui sincero, porque lo sorprendente era que fuera una de las pocas catedrales relevantes de España donde no cobraran...
Respondió que habían comenzado a hacerlo hace año y medio…
Continué mintiendo y le comenté que me sorprendía una medida tan poco evangélica…
Creo que la palabra “evangélica” desencadenó la apertura de los Siete Sellos, porque súbitamente el joven de la taquilla comenzó a expresarse como si se le hubiera activado un mecanismo afinado cuidadosamente para combatir las insidias infundidas por ateos, materialistas y relativistas, los nuevos "diferentes". Y en tono arrogante, lanzó en cascada un argumentario tan falaz como mis primeros comentarios.
Me indicó que si deseaba rezar, tenía abierta la capilla del Santísimo; que la decisión estaba relacionada directamente con la “nacionalización de Caja España” (sic), porque desde entonces habían perdido una importante fuente de financiación para atender a las muy gravosas necesidades de conservación.
Así, pues, no cobran para "sacar tajada" del negocio turístico, sino por razones sociales... Jamás lo hubiera imaginado.
Le contesté al modo de la diplomacia vaticana, preguntándole si tenía idea de qué porcentaje de las necesidades de conservación de la catedral de León asumía la diócesis… 
Replicó acentuando la prepotencia pero sin responder y aún fue más lejos retándome a que le ofreciera un plan alternativo para mantenerla…
En ese punto, al recordar los planteamientos del Plan Nacional de Catedrales y de las muchas iniciativas en ese sentido desarrolladas durante los últimos años,  le comenté mi voluntad de finalizar la conversación puesto que de continuar con tan escasa voluntad comunicativa y formulando torpezas y mentiras por ambas partes, el debate derivaría en el conflicto entre "uso cultural" y "uso ritual" y, a su vez, éste nos conduciría al espino asunto de la fe… Y, francamente, no me apetecía repetir historias vividas mil veces.
El joven de aspecto agradable y actitud prepotente, ya convencido de que no pagaríamos por entrar —acaso pensara que éramos “españoles diferentes”, de esos que no votan al PP ni acuden los domingos a las iglesias a recibir instrucciones— , se volvió hacia su compañera para decirle algo ininteligible; la joven le sonrió con gesto de asentimiento.
Nada le dije sobre la naturaleza simbólica (no sólo en el aspecto religiosa) de las catedrales relevantes ni de la rotura de la integridad espacial del templo ni sobre las posibilidades de la belleza para activar reflexiones que favorezcan la aproximación a Dios… tal y como he visto enunciado en otros edificios religiosos (por ejemplo, en la catedral de Ourense).  Tampoco le dije que me parecía una estupidez justificar el quebranto del referente evangélico para “conservar” la catedral, porque los costes de la conservación de un edificio como la catedral de León desbordan muy ampliamente las posibilidades de recaudación mediante el sableo al turista. Asimismo, tampoco le indiqué que esa fórmula no favorece el flujo turístico ni que mejora la imagen de la iglesia española...
Nada le dije tampoco obre la escandalosa fórmula aplicada en España para conservar el patrimonio eclesiástico, siempre mediante dinero del contribuyente, con aportaciones ridículas de la Iglesia que, para mayor INRI, en muchas ocasiones se aplican sin tener en cuenta los principios más elementales de las técnicas de conservación y restauración.
Y por supuesto, nada le dije sobre la fórmula que resolvería esas arbitrariedades, la contradicción con el ejemplo evangélico y, sobre todo, el muy delicado problema de la conservación del Patrimonio Histórico Español en manos eclesiásticas: la expropiación, que se debería activar en el estricto cumplimiento de la legislación vigente. Pero estamos en España y aquí las leyes sólo sirven para putear a quienes no tienen
poder:

Artículo 36 del a Ley del Patrimonio Histórico Español:

1. Los bienes integrantes del Patrimonio Histórico Español deberán ser conservados, mantenidos y custodiados por sus propietarios o, en su caso, por los titulares de derechos reales o por los poseedores de tales bienes.
2. La utilización de los bienes declarados de interés cultural, así como de los bienes muebles incluidos en el Inventario General, quedará subordinada a que no se pongan en peligro los valores que aconsejan su conservación. Cualquier cambio de uso deberá ser autorizado por los Organismos competentes para la ejecución de esta Ley.
3. Cuando los propietarios o los titulares de derechos reales sobre bienes declarados de interés cultural o bienes incluidos en el Inventario General no ejecuten las actuaciones exigidas en el cumplimiento de la obligación prevista en el apartado 1º de este artículo, la Administración competente, previo requerimiento a los interesados, podrá ordenar su ejecución subsidiaria. Asimismo, podrá conceder una ayuda con carácter de anticipo reintegrable que, en caso de bienes inmuebles, será inscrita en el Registro de la Propiedad. La Administración competente también podrá realizar de modo directo las obras necesarias, si así lo requiere la más eficaz conservación de los bienes. Excepcionalmente la Administración competente podrá ordenar el depósito de los bienes muebles en centros de carácter público en tanto no desaparezcan las causas que originaron dicha necesidad.
4. El incumplimiento de las obligaciones establecidas en el presente artículo será causa de interés social para la expropiación forzosa de los bienes declarados de interés cultural por la Administración competente.


Para concretar hasta dónde llega la preocupación de los magnates religiosos por "conservar el patrimonio histórico" que “poseen”, ahí están las tarifas, según aparecen en el cartel colocado a la puerta:
  • Entrada individual a la catedral, claustro y audioguía, 5 €
  • Entrada reducida (grupos de más de 5 personas, estudiantes y jubilados), 4 €
  • Grupos escolares (de 12 a 18 años), 2 €
  • Gratuita (menores de 12 años y con tarjeta de la catedral), 0 € (sic)
  • Conjunto monumental (catedral, claustro, museo y audioguía), 8 €
  • Tarjeta catedral (para leoneses y residentes; acceso a la catedral y el claustro durante un año), 6 €
Me es imposible entender que cobren 2 € a cada joven de un grupo escolar o la cicatera reducción a los jubilados…   Pero tampoco entiendo por qué no cobran a quienes sólo acuden a rezar; al fin y al cabo son los más "beneficiados" por la existencia de la catedral.

Contra lo que sucede en otros países europeos, donde se mantiene la integridad espacial de los edificios religiosos y  la entrada es libre (salvo en casos muy excepcionales), en España se ha generalizado la costumbre  escandalosa de cobrar: existen muy pocas catedrales donde ya no cobren la entrada, kas de escaso interés turístico. En la de Santiago de Compostela, por ejemplo, han tomado una medida comparable a la existente desde hace años en Sta. María del Carmine: permitir el libre acceso a todo el edificio religioso exceptuando la parte más relevante y espectacular; quien desee contemplar cómodamente la obra adjudicada al Maestro Mateo, debe pasar por la taquilla...

jueves, 12 de septiembre de 2013

¿No existen razones lógicas para explicar el fracaso de la candidatura madrileña?

Alejandro Blanco, responsable primero de la aventura, dijo que no existían razones “lógicas” para explicar el fracaso de la candidatura madrileña para organizar las olimpiadas del año 2020… Es lo malo de hablar sólo para la propia clientela.
Olvidadas las circunstancias preliminares, el desarrollo de los acontecimientos recientes en España ha dibujado un panorama de cara al exterior, que para el objetivo perseguido contiene muchas razones lógicas para explicar el fracaso y que se pueden articular en una fundamental y varias de gran capacidad justificadora:

1. La razón fundamental: el escaso peso del Estado español —comparado con el de Japón, por ejemplo— en el concierto de las relaciones internacionales. 
2. Una estrategia que pudo ofrecer argumentos a quienes necesitaran justificar una decisión concreta: el objetivo prioritario era económico, no deportivo. El objetivo de las Olimpiadas no es crear puestos de trabajo ni generar comisiones, sino organizar un evento deportivo de rango planetario.No se puede encargar algo tan delicado a quienes, cegados por la voluntad "privatizadora" y por le preeminencia de la legalidad sobre la legitimidad, parecen haber olvidado los fundamentos básicos del orden social. 
3. Una situación general que, a su vez, pudo incidir en la misma dirección: el panorama de corrupción estructural. Es difícil fiarse de una sociedad incapaz de resolver rápidamente un lastre como ese.
4. Unas expectativas aún más precarias, teniendo en cuenta las consecuencias previsibles, dadas las apuestas catalana y vasca por romper la actual articulación territorial del Estado español. Es imposible imaginar cómo estará España dentro de siete años.
5. Una situación económica que aún hoy no puede contemplarse con optimismo, sin provocar la hilaridad general. Presentar como un éxito la creación de 31 nuevos puestos de trabajos en contexto de muchos millones de parados, es patético.
6. Una política deportiva que lleva muchos años dejando en la marginalidad al deporte escolar y que, aún hoy. padece mayores penurias a causa de los recortes en Educación, no es la más adecuada para armonizar con el espíritu olímpico.
7. Una política anti-doping demasiado relajada, substanciada en la bochornosa resolución de la “Operación Puerto”. Los "responsables políticos" intentaron compensarlo mediante una legislación "muy dura"... en un país donde las sentencias pueden tardar en producirse tras diez o quince años de elucubraciones jurídicas.
8. Como corolario de todo lo anterior y para materializar las consecuencias de una gestión política surrealista, que antepone el clientelismo a la capacidad personal y profesional, que expulsa a los jóvenes "bien preparados" y que utiliza al sistema educativo para que ganen dinero los grupos sociales (o societarios) afines, apareció la señora Botella y puso la guinda. Sólo faltó alguna genialidad "culta" del señor Wert… 

Hubiera sido milagroso un desenlace diferente cuando parecemos empeñados en regresar a la Autarquía…

Sobre la vigencia de la escala de Maslow

Hace unos días, BBC Mundo publicaba un artículo deWilliam Kremer y Claudia Hammond sobre la vigencia de la pirámide de Maslow, aquel viejo modelo que intentó “superar” las "limitaciones científicas" de las indicaciones de S. Freud. Por entonces y aún hoy, se reprochaba a Freud la imposibilidad de contrastar unas teorías que parecían excesivamente artificiosas y abstractas. Frente a la teoría freudiana, Maslow ofrecía una fórmula avalada por su manifiesta "homologación científica", conseguida gracias a la “observación sistemática” y al registro “riguroso” de los datos...

"En 1943, el psicólogo estadounidense Abraham Maslow publicó un ensayo llamado "Una teoría para la motivación humana", en el cual decía que las personas tenían -en un orden particular- cinco tipos de necesidades. En la medida que se satisface un nivel de necesidad, se activa el deseo de cumplir el siguiente.
Primero, tenemos las necesidades básicas para el funcionamiento del cuerpo, que son comer, beber e ir al baño. Maslow también incluyó en este grupo las sexuales.
Después le sigue un deseo de estar seguro, y también de asegurarse que en el futuro esas necesidades básicas estarán cubiertas. 
Lo siguiente es la necesidad de amor, amistad y compañía, en este nivel Maslow escribe que el individuo "incluso se puede llegar a olvidar que una vez, cuando tenía hambre, se había burlado del amor".
El paso siguiente trata sobre el reconocimiento, estatus y respeto social. 
Mientras que el último tramo, representado en el gráfico en la punta superior de la pirámide, Maslow lo etiquetó con el término psicológico de "autorrealización".
Se trata de realización, hacer lo que te pusieron a hacer en este planeta. "Un músico debe crear música, un artista debe pintar obras, y poeta debe escribir, si quiere ser en última instancia feliz", escribió Maslow. "Lo que puede ser un hombre es lo que debe ser".
Si bien en el trabajo original no hubo pirámides o triángulos, en la actualidad se ilustra la jerarquía de necesidades de Maslow con este símbolo. Y a pesar que el ensayo fue escrito como pura psicología, su principal aplicación se encuentra en la teoría de gestión."


Por desgracia, los acontecimientos de los últimos años han puesto en tela de juicio las observaciones de Maslow y, sobre todo, la existencia de multitud de personas que en su práctica vital no asumen el esquema piramidal del psicólogo norteamericano y aún lo quiebran de modo radical... Los recientes movimientos sociales materializados en todo el mundo y la "duplicidad" social impuesta por la crisis, ofrecen contra-argumentos demoledores. Asimismo, en el mundo de la creación artística, lo genérico, lo más frecuente establece estrategias de desarrollo personal y profesional muy alejadas de la progresividad indicada por Maslow. En suma, millones de personas escapan de un modelo que, en todo caso, ofrecía un perfil demasiado sintonizado con los intereses de la gestión empresarial en el sistema capitalista y que fue discutido desde los diversos sectores creativos norteamericanos en todas las formas de expresión estética. Véanse, por ejemplo las películas de Arthur Penn o de Mike Nichols... por no citar referencias literarias de mayor enjundia, relacionadas con la alienación asociada a las ideologías dominantes en el sistema capitalista (tradicional y desarrollado).

Si unimos la crisis del modelo de Maslow a las aportaciones recientes proporcionadas por la Genética, podríamos confluir con la tesis de Carlos Castilla del Pino, quien defendía la "utilidad teórica" y "estratégica" del modelo freudiano, entendido en sus cualidades básicas, con sólo matizarlo mediante las necesarias acotaciones impuestas por el desarrollo de los conocimientos (en especial, de la estructura económica). 

Atenas, del "ice cream" al "ice kream"

El ambiente general

Dicen que Atenas es una ciudad caótica… Me parece mucho más caótica París o, incluso, Londres y, por supuesto, Lugo o Valladolid. Atenas es una ciudad muy extensa, acaso, demasiado extensa; recuerda un poco a Estambul, pero sin su complejidad circulatoria, porque el trazado urbanístico periférico es bastante sensato. En el núcleo histórico, en las proximidades de los grandes yacimientos arqueológicos, tiene muchas calles estrechas, pero como el tráfico es escaso y las alturas de los edificios, prudente, apenas se advierten problemas serios de circulación.  Para circular en automóvil sólo se requiere tener clara la situación de las zonas que definen referencias importantes, como el Pireo, el aeropuerto, la plaza Sintagma o las autovías de salida. Desde ellas es relativamente fácil orientarse si se tienen buenos reflejos, porque la señalización no es demasiado generosa y ello impone hacer giros bruscos.
Moverse en metro es muy sencillo, sobre todo en las zonas de mayor interés turístico, integradas en la zona donde convergen las pocas líneas existentes.
Es una ciudad con muchos inmuebles abandonados, incluso en las zonas de mayor potencial comercial, que proporcionan a la ciudad una imagen poco grata, como la que inducen los muy abundantes mendigos, entre los que no siempre es fácil distinguir a los yonquis de las personas de marginación más o menos forzada o de quienes tienen necesidades menos anómalas o de los gitanos. En ese sentido, lo más patético son los numerosos niños que tocan el acordeón en los alrededores de la calle Ermou o en las proximidades de las tiendas de recuerdos. Fui testigo de cómo una señora de matices étnicos  inconfundibles colocaba a uno de ellos en las inmediaciones de Monesterakis.  Han de ser las consecuencias de la pobreza, que me hicieron en pensar en La piel, de Liliana Cavani : cuando no existen recursos para proteger a los niños de las minorías más desfavorecidas —por decirlo en tono eufemístico— es preferible que pidan en las calles a que se utilicen en menesteres más dolorosos; además, amenizan con notas "alegres" los paseos de los turistas alemanes y americanos. Y aquello me resultó muy familiar; ignoro si existirá alguna cadena de televisión que promocione las habilidades "artísticas" de los niños griegos...



En una de las salidas del metro de la plaza Omonia vi a una persona de aspecto patético por las quemaduras semicuradas de su cabeza, que pedía limosna mientras le increpaba otra de aspecto convencional. Acaso le reprendiera, pero como se expresaban en griego, no puedo concretar más la situación...
La presencia de mendigos es tan envolvente que es difícil no tener relaciones con ellos, incluso aunque entendamos que dar limosna no es un gesto socialmente oportuno. En el metro de Atenas existen dos tipos máquinas expendedoras de billetes. Uno de ellos es similar a los de Madrid, Berlín o París; el otro es diferente y su funcionamiento no es tan intuitivo. Cuando estaba frente a una máquina del segundo tipo, intentando leer las instrucciones, una mujer de aspecto común pero muy delgada se ofreció a ayudarme... Siguiendo sus indicaciones introduje las monedas y cuando iba a recoger el billete y la vuelta, la mujer me sorprendió con un comentario casi imperativo:
—Yo te he ayudado a ti; es justo que tú me ayudes a mí: dame las monedas.
Tomó los 40 céntimos de la máquina y se alejó rápidamente, sin despedirse.
Todas las guías hablan de la hospitalidad griega con razón, pero acaso se vislumbren detalles que reflejen cambios en ese sentido: es justo que quien tiene más pague los servicios ofrecidos por quien sólo tenga orgullo y dignidad. Quid pro quo.
El conflictivo social latente se percibe irregularmente fuera de los ambientes turísticos. Se ven muchas pintadas y pancartas, algunas en castellano (Politécnica); también, banderas rojas y negras, que llevan los manifestantes cuando han de tratar con los policías “ropocopizados”, compañeros del  O’Brien orweliano.

El turismo y el patrimonio arquológico

Obviamente, la ciudad está muy condicionada por un turismo que, de acuerdo con la demanda dominante, depende de unos circuitos volcados hacia el sol, la playa y los cruceros. Ello se traduce en repercusiones no siempre positivas para la gestión general, sobre todo, en momentos tan hipotecados por la necesidad de rentabilizar los esfuerzos presupuestarios. En ese sentido, los paralelismos con Andalucía y Levante son obvios.
Si echamos un vistazo a los programas de las agencias, observaremos que en circuitos de una semana, apenas se dedican dos días completos para visitar Atenas que, a su vez, estarán hipotecados por la visita obligada a la Acrópolis, que ocupará, necesariamente, una mañana o una tarde. Con esas posibilidades, quedarían dos o tres paseos, según las circunstancias de los vuelos de ida y vuelta, que son pocos para atender al enorme potencial de lo que la cultura griega dejó en una de sus ciudades más emblemáticas. Y ello en el caso de que la visita no se limite a una escapada matutina o vespertina desde el barco, anclado en el Pireo.


Y en Atenas se nota esa concentración de voluntades más o menos forzadas, de manera que la gente se acumula en la Acrópolis y en los alrededores de Plaka, pero las aglomeraciones desaparecen en el resto de las interesantes instalaciones culturales —mayoritariamente arqueológicas—. El único lugar que refleja cierta “demanda” es el nuevo Museo de la Acrópolis, por supuesto, sin llegar a las situaciones de otras grandes instituciones europeas y americanas. En contrapartida, es sumamente agradable visitar esos museos y yacimientos “secundarios” porque tienen tantos visitantes como los provinciales españoles, aunque ofrecen colecciones cuidadosamente distribuidas para que siempre exista algo singular, importante o, incluso, excepcional; pero es obvio que esa estrategia no consigue movilizar el interés de los “grandes grupos”. Y como sucede en otros ámbitos ciudadanos, las indicaciones están en griego y en inglés y casi todo el mundo tiene capacidad para comunicarse con el visitante, aunque no sea con acento de Oxford.
El precio de acceso a las zonas arqueológicas es bajo, comparado con la situación dominante en el sur de Europa,  porque por 12 € se pueden visitar, además de la Acrópolis,  el ágora antigua, el teatro de Dionysos, el ágora romana, el complejos de Kerameikos, el templo de Zeus Olímpico y le biblioteca de Adriano; sólo queda fuera del “paquete” el Museo de la Acrópolis, donde cobran 5 €. Y algo parecido sucede con el resto de los museos e instituciones culturales.

Lo más llamativo de los yacimientos arqueológicos es la solución fáctica empleada para solventar el problema de la acumulación estratigráfica y de las superposiciones propias de un territorio que ha vivido diversas épocas y otros tantos procesos de aculturación, en cierto modo, comparables a los de la península Ibérica. Las fases más importantes fueron: formación de la cultura griega ("siglos oscuros") (600 años), cultura griega en sentido estricto (entre la resolución de las guerras médicas y la asimilación al Imperio Romano en 148 a JC, 400 años): la romana (545 años), la bizantina (1.000 años), la islámica (430 años) y la "recuperación" del siglo XX (desde 1821 hasta la actualidad). La práctica museística no refleja esa secuencia temporal ni en los ámbitos más relevantes de la "arqueología clásica". Parece obvio que, de cara a la explotación turística y educativa, las autoridades culturales han decidido enfatizar los 400 años de la cultura griega "más arquetípica" en detrimento de las demás. Reconozco mi perplejidad al observar la escasa atención que las áreas arqueológicas y los museos prestan, sobre todo, a los cinco siglos de cultura romana, contando, incluso con que algunas de ellas están condicionados decisivamente por los restos de esa cronología (templo de Zeus Olímpico y biblioteca de Adriano). Sospecho que en distintos almacenes han de tener acumuladas piezas de época romana para justificar un museo monográfico que podría competir en cantidad y calidad con los del Campidoglio; de hecho, en la Stoa de Attalos II y en el Museo Arqueológico Nacional se muestran obras "romanas" de excepcional interés, pero también son frecuentes las que, dotadas de cualidades de relevantes, menudean "abandonadas" por casi todas las áreas arqueológicas.
Imagino que en ello subyacen las circunstancias históricas recientes y el interés colectivo por configurar una "identidad nacional" construida mediante las referencias más adecuadas a las ideologías dominantes en ese proceso y, sobre todo, a los enconamientos derivados de la "dominación" turca y del sometimiento al Estado italiano.
¿Debo manifestarme sobre la escasa atención prestada a "lo bizantino"? Es penoso observar cómo cuidan las piezas bizantinas sedimentadas por el proceso histórico en todos los yacimientos importantes... En la imagen adjunta vemos cómo "se exponen" los restos bizantinos localizados (¿) en las proximidades de la Stoa, junto a la pequeña y muy remodelada iglesia del ágora antigua. En la Acrópolis sucede otro tanto.


Sintetizando

En los días próximos incluiré comentarios sobre diferentes lugares griegos, que me permitirán desarrollar las ideas apuntadas y algunas más... por supuesto, si Calíope y sus compañeras lo consienten. De momento, me limitaré a enfatizar la proximidad o, si se prefiere, el paralelismo entre ciertos aspectos de la gestión cultural griega y la de algunas regiones españolas: las situaciones vividas en los yacimientos y museos griegos fueron demasiado familiares... Hasta la anécdota del "Ice Kream", documentada junto a una de las iglesias bizantinas antiguas más "populares" (Kapnikarea), ofrece matices jocosos, innecesarios de subrayar. Consuela saber que también las autoridades culturales griegas parecen empeñadas en presentarse ante los visitantes curiosos como profundamente occidentales, como si realmente hubiera sido Solón el inspirador de las constituciones vigentes en los países desarrollados...

miércoles, 11 de septiembre de 2013

Caridad para los universitarios sin recursos

Según informa Europa Press:

La rectora de la Universidad de Málaga (UMA) y presidenta de la Conferencia de Rectores de Universidades Españolas (CRUE), Adelaida de la Calle, ha anunciado que harán un llamamiento a todos aquellos que quieran colaborar para que ningún estudiante se quede sin acceder a la Universidad malagueña por no haber podido hacer frente al pago de la matrícula al no conseguir la nota mínima exigida, siempre que los recursos de la familia sean "extremadamente bajos".

Deduzco que, como con los trabajos precarios, es una cuestión relativa: mejor cobrar 300 € al mes que estar en paro... Puestas así las cosas, también sería buena idea que, en tiempos de crisis, los dirigentes políticos, los periodistas de relumbrón y, por supuesto, los rectores, cobraran sus emolumentos de acuerdo con la voluntad de los donantes... como en la Edad Media. O como en tiempos más "modernos", asumiendo el cargo honorífico de Barbero Real...  O, incluso, recibiendo las rentas de cierta canonjía.
Si en la universidad no entendemos la perversión implícita en la actual recuperación de la caridad y sus implicaciones a medio y largo plazo, debiéramos dedicarnos a otra cosa.

miércoles, 4 de septiembre de 2013

Acabó el espectáculo Dalí

El previsible éxito de Dalí en el Reina Sofía ha sedimentado un récord difícil de batir, desde las actuales posibilidades del sector cultural en un país pobre y devorado por la corrupción. Casi 750.000 personas han acreditado que los gustos estéticos predominantes en nuestra sociedad sintonizan francamente bien con la obra de este personaje... francamente polémico, y que la política del Reina Sofía acaso debiera tenerlo en cuenta, porque "la gente" no acude a los museos sólo con la voluntad de ser redimida de su supuesta "ignorancia".



lunes, 2 de septiembre de 2013

Visión y lenguaje

BBC Mundo informa de que, según un estudio de  el lenguaje establece una serie de expectativas que determinan cómo se procesa la información visual. Según  Gary Lupyan y Emily Ward, “el lenguaje es una herramienta poderosa para dar forma a los sistemas perceptivos". La aportación no me parece excesivamente novedosa, porque es obvia la relación entre el lenguaje y la memoria que, a su vez, es factor primordial en el funcionamiento perceptivo.

miércoles, 3 de julio de 2013

Jeff Koons en New York

Me pasa Alejandro la referencia de un artículo de James Panero en The New Criterion, que en pocos renglones comenta dos exposiciones de Jeff Koons, celebradas en David Zwirne ("Gazing Ball") y Gagosian Gallery ("New Paintings and Sculpture"), en términos sorprendentes y, para mí, divertidos. J. Panero sugiere que Jeff Koons ofrece un tipo de obra "muy asequible" —para quien disponga de 3 millones de dólares—  extraordinariamente próxima a las propuestas estéticas nazis:

"Yet this latest series of butch classicism shows him less the heir to Warhol or Duchamp and more a descendent of Arno Breker, the artist who earned his reputation as “Hitler's favorite sculptor.” Breker came to define the fascist state's steroid style with work such as 1939's Die Partei and Die Wehrmacht , a slick pair of oversized bronze figures that flanked the carriage entrance of Albert Speer's Reich Chancellery".


Jeff Koons, Gazing Ball (Farnese Hercules), 2013 Plaster and glass 128 1/2 x 66 15/16 x 48 5/8", © Jeff Koons, at David Zwirner
En la Gagosian Gallery explicaban la entidad de Koons del siguiente modo:

"With sources as diverse as children’s art, comic-book characters, and figures from classical antiquity, Koons continues to draw a common thread through cultural history, creating works that attempt to touch the core of the human psyche. Working through conceptual constructs including the new, the banal, and the sublime, he has taken his work from its literal, deadpan beginnings in readymades to baroque creations that extol innocence, beauty, sexuality, and happiness in confounding combinations of abstraction, figuration, sumptuous effect, and pure spectacle."

¿Tocar el corazón de la psique humana? ¿Construir arte con lo nuevo, lo banal y lo sublime...? He hablado de "términos divertidos" y no me refería sólo a comentarios como éste, porque la inteligencia de Koons para elegir obras tan vinculadas a la "perfección" helenística (¿lo sublime?) acaso se justifique por la pervivencia del "clasicismo grecolatino" en nuestro actual sistema cultural (el más genérico). Desde hace algún tiempo me divierte proponer reflexiones públicas (ciegas) sobre la estética nazi, a través de los primeros minutos de la Olympia de Leni Riefenstahl, y tengo observado que son muy numerosas (en cuotas sociológicas) las personas que sintonizan con los valores formales allí recogidos... siempre y cuando no conozcan el ambiente cultural donde fueron creados. En las obras recientes de Koons es fácil observar elementos idealistas y el repudio de lo inquietante como invariante propio; también son obvias las alusiones a la sexualidad y a Nietzsche, y a los ingredientes völkisch (elementos de la cultura popular)... A lo mejor es una "casualidad", como en las películas de Lars von Trier.
Naturalmente, el comentario de Panero va mucho más allá de los simples paralelismos formales; le parece clara la vinculación entre las referencias más próximas al actual establishment estético, acreditado por dichas galerías, y los estamentos más elevados del sistema oligárquico. Y culmina con un comentario lapidario que me ha recordado las implicaciones enrevesadas derivadas de Wikileaks y de las revelaciones de Edward Snowden:

"Add to this an insipid New Age philosophy that speaks of “walking out of Plato’s cave” and the “removal of anxiety and the removal of all judgments,” and you have the full Koons. “He says if you’re critical,” the dealer David Zwirner informs us, “you’re already out of the game.” An artist who brooks no dissent has a totalitarian vision."

Y es que el arte es un asunto muy serio.