domingo, 19 de octubre de 2008

Las maravillas del sistema financiero español

Si damos un paseo por Madrid, rápidamente comprenderemos la conveniencia de “inyectar recursos” en el sistema financiero español. Las entidades responsables de que Madrid sea una de las ciudades de mayor actividad cultural del mundo merecen todo nuestro respeto y, desde luego, que entre todos hagamos el esfuerzo económico necesario para evitarles todo tipo de problemas. No sería admisible ni sensato olvidarse de tan grandiosos benefactores en tiempos de “vacas flacas”. No importan los intereses usureros ni las comisiones propias de Al Capone ni las reticencias a la hora de facilitarnos créditos o “descuentos”, porque nada hay en la vida más importante que el alimento espiritual y ellos nos lo suministran en abundancia:

1. El BBVA en su sede del paseo de Recoletos nos ofrece una exposición tipo “cajón de sastre” organizada con una selección de obras pertenecientes al Monasterio de Montserrat (Barcelona), Merece la pena visitarla porque la calidad media de la muestra es bastante elevada. Y por si ello fuera poco, el BBVA también participa en el patrocinio de otra de las exposiciones fundamentales de estos días: Rembrandt. Pintor de historias, que se puede ver en el Museo del Prado.

2. El Banco Santander, además de patrocinar el equipo de Fórmula 1 que, al parecer, ganará este año, ha organizado una exposición sobre Daumier, uno de los artistas más comprometidos con el asunto social de su tiempo, en la sala de exposiciones de su “ciudad”. Imprescindible para conocer a uno de los artífices de la tradición expresionista en la pintura europea.

3. La Caixa, por su parte, nos ofrece una espectacular y magnífica muestra sobre arte y cultura de los etruscos.

4. Caja Madrid colabora con El Museo Thyssen-Bornemisza en una ambiciosa exposición sobre el arte europeo en los momentos de la Primer Guerra Mundial. Es muy interesante para aproximarse a las Vanguardias Históricas.
5. Por su parte, la Fundación Juan March, fiel a sus muy celebrados eventos monográficos, está preparando una exposición que se abrirá al público a comienzos de niviembre; Robert Matherwelll: tres poemas de Octavio Paz.

Ya conocemos la finalidad de los intereses que debemos pagar por las hipotecas... al menos, una parte... Wenceslao Fernández Floreez (en "Las siete columnas", 1926) dijo hace muchos años que los pecados capitales determinaban los cimientos de nuestra civilización... No, francamente, no creo que se trate de una simple maniobra publicitaria o cosmética, los valores espirituales del arte son incompatibles con semejantes mezquindades.

sábado, 18 de octubre de 2008

Huyamos, las vaginas furibundas atacan de nuevo

Pero... tranquilicémonos... la estructura político-administrativa y empresarial que rodea al señor Gallardón, cuida de nuestros intereses económicos, circulatorios y espirituales, y ha decidido (así, en impersonal, porque nadie desea pringarse con estas heces) privarnos de una imagen publicitaria pecaminosa... Y me pregunto qué les habrá molestado más: la imagen o el título de la película... Reconozco que no había oído emplear el término de marras desde la última vez que vi Amarcord y me conmoví con el personaje de la “desequilibrada” Volpina...
A este paso, tendrán que cerrar las tiendas de lencería o pasar al ostracismo pudoroso de las Sex-Shops. Albarda sobre albarda. Como ya está casi todo dicho(el año pasado hubo varias polémicas del mismo tipo que se pueden seguir en este mismo blog), me limitaré a indicar que el incidente apesta a maniobra publicitaria: se prohiben los carteles para que los ciudadanos más crédulos o reprimidos -que deben ser legión- acudan a ver la película. Aquí quien no corre vuela.

Desde mis condicionantes deductivos e inductivos, concluyo que una película titulada 'Diario de una ninfómana' sólo puede ser basura...

Degas y otras dos exposiciones en Mapfre-Recoletos

Tras unos cuantos años de exposiciones ramplonas, la fundación Mapfre aprovecha la apertura de su nuevo centro social y cultural, situado en la calle Recoletos, para ofrecernos tres exposiciones de cualidades muy diferentes, pero, en todo caso, memorables. El remozado edificio es, según mis criterios estéticos, una joyita, por más que sea obligado compararle con el del Marqués de Salamanca, situado en la acera de enfrente, en la actualidad, sede de la Fundación BBVA. Y en esa comparación...
Una verdadera lástima que no se hayan conservado más palacios de una época marcada por el desequilibrio social y por el "buen gusto" de aquellos parásitos engolados.
En el sótano, junto a una sala que contiene algunas de las últimas adquisiciones de la fundación –testigos de la ramplonería del mecenazgo de Mapfre-, podemos ver una serie fotográfica de Nicholas Nixon sobre las hermanas Brown (1975-2007), que me parecen un documento inquietante y trivial sobre el paso del tiempo. No recomendable para depresivos.
En la planta baja, bajo el lema “Degas. El proceso de la creación” se nos permite ver montaje organizado a partir de una colección de esculturas del Museo de Arte de Sao Paulo Assis Chateaubriand acompañadas por varias pinturas y dibujos del Musée d’Orsay. En este caso debo reconocer que se ha roto la tradicional ramplonería: la exposición tiene, a mi juicio, gran interés para ilustrar algunas de las cualidades formales de Degas.
Y, por fin, en la primera planta han reunido una importante colección de pintura española realizada en las proximidades del año 1900, que justifica sobradamente peregrinar para recorrer el palacete remodelado. Lo más interesante: las obras de Sorolla, Casas, Mir, Zuloaga... En suma, el grupo de autores que tradicionalmente se recoge para ofrecer una visión de la evolución estética española en armonía con los procesos vanguardistas de aquellos años. Y reconozco que cada vez me molestan más estas selecciones que, a fuerza de reiteraciones, han conseguido falsificar el pasado y hacernos creer que los pintores españoles, que todos los pintores españoles, estaban perfectamente alineados con las preocupaciones de quienes protagonizaron las vanguardias históricas. Resulta divertido ver la obra de Romero de Torres seleccionada... Siempre echo en falta a los académicos condenados al ostracismo, por lo general, de cualidades pictóricas excepcionales: Benedito, Álvarez de Sotomayor (etc.) y las obras más "etnográficas" de Romero de Torres... Algunos cuadros de estos autores provocan un grado de hilaridad que desde este púlpito deseo reivindicar para la práctica museística...

lunes, 6 de octubre de 2008

Por el error colectivo: La simplificación del arte.

Por Andrea López Montero
Según el artículo publicado el pasado domingo 5 de octubre en El País, parece que Vargas Llosa no puede ir más allá de la acepción del diccionario para el arte: Dedicarse/cultivar el arte: actividad humana dedicada a la creación de cosas bellas. Simplificando el valor del arte en lo meramente estético.
¿Protección excesiva ante lo económico y conceptual?
Si bien es positivo un celo hacia lo conceptual, dado que en él lo artístico es meramente discursivo (“reflexión impuesta por catálogo expositivo”), resulta cobarde, conservador, cómodo y de fácil defensa (pues aboga al respaldo popular, tratado como herramienta o utilitario) caer en la idea parnasiana del arte por el arte, por la belleza como valor único y verdadero del mismo.
Pues pareciera imposible para Vargas Llosa obviar lo económico a la hora de determinar el valor artístico, cayendo en el pozo especulativo que critica, sin distinguir entre el valor y el precio, la calidad artística por la cantidad económica a la hora de enjuiciar/vivir el arte.

Proteger el arte para el pueblo restándole el valor cultural que lo caracteriza, no es sino simplificarlo, maltratarlo, someterlo. Y quizá sea una payasada mayor este trato que el manejar el objeto artístico dentro del organismo de mercado, según el cual se rigen las actividades vitales del sistema.
El objeto artístico (que no es arte sino materialización, producto del mismo) en su calidad de objeto, y dado el contexto actual, es lógico que este sujeto a la especulación del mercado (el arte no puede estar supeditado a intereses económicos, una obra determinada sí).
Propone en defensa de su precio en el mercado, (mercado que él mismo califica como único criterio vigente), un juicio subjetivo del individuo (tenga este o no conocimiento alguno de todo lo que rodea, contextúa y justifica la existencia del arte) sujeto al gusto, que no es sino la apreciación de lo visualmente bello, equilibrado y correcto que satisface a la percepción más elemental. Defiende quizá el mercado de lo exclusivamente estético.
El hecho de que la calidad artística pase solo por el juicio subjetivo de lo estético, (de lo que colgaría en el salón) es irreal, falso, incompleto. Reducir el arte a lo bello(o de destreza artesanal) como verdadero criterio artístico es más hipócrita aun que cuantificar su calidad según el precio alcanzado en el mercado. Pues como decía Ruskin, “El artista joven que solo pinta cosas bellas olvida la mitad del mundo”.
O como dijese también Picasso (indudable genio, creo e imagino tanto para Vargas Llosa como para las instituciones tanto academicistas como contemporáneas), “El principal enemigo de la creatividad es el buen gusto”, buen gusto reclamado por Vargas Llosa (sobre todo en el artículo “Caca de Elefante”)
Y si bien es cierto que puedes estar a favor o en contra de la obra de Damien Hirst en cuanto a la calidad artística se refiere, no debe calificarse esta según la situación en el mercado, así sea condicionamiento positivo o negativo. Pues resulta igual de verosímil guiarse por un medio comentado en verano y publicado en El País también, “Tanto sale en los libros, tanto vale”, donde el economista David Galenson determina la calidad de la obra de arte por la cantidad de veces que aparece reproducida en los libros especializados (obra que por cierto situaba Las Señoritas de Aviñon como el mejor cuadro, a pesar de alejarse del concepto de buena figura y necesitar previamente asimilar elementos para que sea del gusto oficial).
Ese arte histórico e irreal que menciona, la libertad del arte que sugiere esencial, cuando este en su historia ha estado delimitado por minorías y no por colectivos, con el elogio merecido de haber sabido aprovechar las fisuras de la cárcel en que ha estado confinado el arte según contextos diversos, para dar testimonio de algo más que la confesión de “modelos que ennoblecen con deseos y sueños”. Siendo además las pretensiones de Vargas Llosa obstáculos para nuevos territorios artísticos.
Dado que sus recursos de crítica caen sobre lo económico por lo artesano o establecido. El desprecio hacia la fealdad o lo estéticamente opuesto a lo asimilado por la percepción conlleva una pérdida de experiencias, vivencias, sensaciones estéticas que estas deformaciones formales tienen a bien regalarnos.
En base a qué necesidad establece valores ideales. Qué libertad le queda al arte si se cierran sus posibilidades en un canon ideal para poder determinar su calidad artística. No es sino un retroceso en la conquista de la plástica y la creación reclamar delimitaciones al lenguaje y la forma.
Es convertirlo en mero adoctrinamiento tachado de “espiritualidad” un poder divino para la vida: el nuevo Dios que se rige por las normas del colectivo, convirtiendo a este en poseedor de la verdad universal, siendo los artistas los nuevos sacerdotes que crean para la satisfacción (o idiotización, sumisión) del colectivo.
Valores ideales por el hecho de ser compartidos o confesos de un grupo cuantioso: el desconocimiento masificado establecido como universal, idóneo y correcto. Desconocimiento caracterizado por la realidad actual del colectivo. Colectivo compuesto de individuos ajenos al resto, donde el otro es herramienta para el triunfo personal, única finalidad de acción, guiado solo para un juicio perceptivo-visual desinteresado y estéril de profundizar, pues eso sería caer en el supuesto elitismo artístico que reclama un interés.
Si la experiencia artística se reduce a un mero juicio subjetivo basado en el gusto individual… dónde queda entonces el valor de integración social del arte.
Qué les queda de creativo a los artistas, con la desconfianza que su calidad de artistas deriva, si su creación ha de estar sujeta al juicio subjetivo personal ajeno, sin que para este juicio haya ningún tipo de requerimiento.
Qué sino caer en la simplificación de los valores ideales y externos caracterizados de corrección formal y de significado para ser aceptados por el colectivo. Para qué crear sino se fomenta un conocimiento, un interés, una entrega, una inquietud, una pasión, vida, duda, cuestión, si no se aporta algo propio a la obra y el encuentro directo espectador obra no es por tanto sincero. En estos aspectos el mercado pierde fuerza, y sentido.
Cayendo el arte en manos de los medios ( y siendo Vargas Llosa dictante en los mismos) trasladando por tanto ( se supedita) la opinión del individuo a las consideraciones de dichos medios, pasando la mano ejecutora de los especialista (críticos, galeristas, coleccionistas y marchantes) a los medios de masas, quedando ,a “ingenuidad del público extraviado y sometido” en manos de, en este caso, el juicio personal de Vargas Llosa (juicio simplista y cobarde) que deriva además en incentivar el odio/desprecio hacia el elitismo artístico ( hoy de carácter económico) arrastrando con él la cultura que lo acompaña y que justifica su valor real. Pues pareciese impensable, demasiado costoso y comprometido quizá, que el colectivo se integrase en la cultura y no, en cambio, que la cultura se adaptase al colectivo para ser aceptada, como sucede hoy, subsanándose para lo popular, colectivo adoctrinado, absorbido por contenidos del estilo “gran hermano” acabando así con la función del arte, con la verdadera valía del mismo, lo que lo hace esencialmente necesario y único, y siendo el arte solo decoración, acabando con él.
Pero, como dijo Nietzsche, “Sin arte, la vida sería un error”
Reduciendo Vargas Llosa el arte a la calidad estética, que no artística, (dado que esta incluye características más trascendentales que el canon o la percepción) y la destreza plástica, cualidades que hoy se hayan presentes en los objetos más cotidianos y funcionales, en el diseño y la moda, en la sofisticación de lo cotidiano, mientras que el arte domina a niveles más “espectaculares, adictivos” que lo meramente decorativo( que si bien no espiritual o sustitutivo religioso): es punto de atención para el interés, adicción al conocimiento, búsqueda o cuestión sobre la existencia, al sentir, experimentar, caracterizarnos como humanos, creadores, observadores, espectadores. Sujetos activos o pasivos que encuentran en el arte la energía que activa, y que no es solo entretenimiento estéril, sino auténtico, plagado de placeres y decepciones, sobrepasando a un individuo, una época, un pueblo, sobrepasando pues el sistema financiero y el sistema de poder dominante, atacando directamente, universalmente, atemporalmente.
Nada que ver con el entretenimiento adormecido dirigido a hacernos olvidar, ( que no cuestionar) vaciarnos de la vida diaria disfrutando en la desgracia ajena que es hoy espectáculo de masas, que exalta la necesidad del egoísmo, sin valores, no siendo el arte el veneno más peligroso, sino el sensacionalismo, bandera y arma de la manipulación actual de los medios de comunicación de masas, que satisface la necesidad de expiación de las culpas a través de los personajes ficticios, o no ,del campo televisivo( u otros medios de masas), acabando con los pocos valores realmente importantes, que en cambio incentiva la práctica artística, véase el considerar al otro, ser equipo, el querer al resto ( por cursi que pueda sonar) ,el poder crear, en el darse en lo creado.
En el artículo “Caca de elefante, 1997 El País” que menciona, dijo:” yo advertí que algo andaba podrido en el mundo del arte”, yo he de advertir que algo anda podrido en la cultura o en sus intelectuales, que no se paran a analizar o profundizar en sus propias palabras y el efecto que estas pueden tener.
Curioso que sus personajes literarios si sean libres de las prácticas sexuales más soeces, algo lógico dado que es real y se da, y en cambio todo sean problemas éticos y falta de valores si se traduce al campo artístico plástico. Será porque el poder visual deja a la palabra en una capacidad muy inferior y no mella tan intensamente.
En cualquier caso, resulta que el dinero es hoy el único capaz de inquietar a los individuos, de sacarlos de su rutina. Vargas Llosa habla solo de lo que se vende, sin detenerse o llamar la atención sobre lo que existe al margen del mercado económico, cayendo en su propia trampa.
Por qué triste razón solo se duplican los artículos de contenido ideológico o cultural tras producirse una crisis económica. Es pues la deseada estabilidad económica sinónimo de un vacio cultural, un estancamiento.

domingo, 28 de septiembre de 2008

Máquinas y almas

Por razones de nostalgia profesional, he vuelto a recorrer la exposición que, hasta el próximo 13 de octubre, se pude contemplar en el Reina Sofía (MNCARS)... aunque ya no estuviera completa.

Lo discutible.
Los organizadores reciben al visitante con una frase de Albert Einstein: “La experiencia más grandiosa es el misterio. Es la emoción fundamental que yace en la cuna del arte auténtico y de la ciencia auténtica.” Es peligroso sacar una frase de contexto y mucho más en asuntos estéticos... Los profesionales del MNCARS deberían tenerlo en cuenta. Si Albert Einstein levantara la cabeza y viera qué “cosas” hay en los museos de arte contemporáneo, acaso se tragara sus propias palabras. ¿Misterio? Dónde está el misterio de la obra de Daniel Canogar? ¿Dónde en la de Theo Jansen? ¿Acaso en el espíritu del estúpido que no acierta a comprender cómo se pueden mover sus máquinas? Para el idiota todo es misterioso... ¿Los organizadores de la exposición se refieren a esa modalidad de “misterio”?


Lo positivo.
Y sin embargo, la exposición continúa atrayendo a la gente y se ve a los más jóvenes disfrutar, sobre todo, en las salas más interactivas...
Magnífica exposición para activar la curiosidad de los jóvenes hacia el arte contemporáneo, aunque lo que hay en las salas sea más propio de un “museo tecnológico”, en el que se hubieran recogido unas cuantas “prácticas de física recreativa”. Por este camino, los comisarios de arte contemporáneo podrían ofrecer al público muchos efectos y reacciones espectaculares: la vistosa reacción producida al mezclar yoduro de potasio y nitrato de plomo... El erudito espabilado podrá explicar a los espectadores que Júpiter se hace presente para fecundar a Danae...


En síntesis
Desde el punto de vista estético, la exposición me parece una chorrada; desde el punto de vista divulgativo o de la “Educación Estética”, un acierto pleno...

Lo anecdótico
1. En una de las salas y entre la pasividad general, dos jóvenes de rasgos orientales (probablemente chinos) habían aprovechado los sofás bajos dispuestos para contemplar las obras, para echarse una siesta. En el espacio inmediato, dedicada a Theo Jansen, la “vigilanta” se abalanzó bruscamente sobre una joven que intentaba hacer una fotografía a una de sus “máquinas”... Pregunté a la empleada a qué se debía su, para mí, celo incomprensible y, sin ninguna coherencia comunicativa, respondió con la cantinela asumida: que existían “hojas de reclamaciones” y que ella se limitaba a cumplir con su trabajo y aplicar las instrucciones recibidas... Deduzco que, hasta el momento, los sagaces gestores habían prohibido hacer fotos pero no echarse a dormir. Mucho me temo que a partir de hoy también prohibiran practicar la siesta, esa costumbre que nos distigue como pueblo hedonista...
Por lo visto, bajo el imperativo de los sagrados derechos de edición y reproducción, los “nuevos medios”... sólo pueden entrar en los museos de la mano de los artistas...
2. La exposición es su vertiente virtual está patrocinada por idealista.com, el portal inmobiliario líder en España, según reza en su publicidad. ¡Qué cosas!
¿Quién ha convertido los museos en entidades surrealistas?

miércoles, 17 de septiembre de 2008

Damien Hirst y el negocio del arte

Por Miguel Ángel Rego Robles

Unos nacen con estrella y otros estrellados, casos como el de Velázquez, pintor de la corte, el cual administró grandes sumas de dinero gracias a su destreza en el ámbito de la pintura. Otros como Van Gogh murieron de manera trágica sin vender un solo cuadro, a excepción del que le compró su hermano Teo. En la actualidad el “artista” y digo artista por no decir “conocedor de los negocios que utiliza como panacea el arte” Damien Hirst ha obtenido varios records subastando 223 obras suyas directamente sin intermediación de marchantes, por tanto se ha embolsado el doble que cualquier otro artista intermediado por uno de estos. En total ha recaudado la friolera suma de 140 millones de euros, para que luego digan que del arte es imposible vivir...
Y me pregunto yo, si nos basamos en el modelo freudiano del equilibrio entre el Eros y el Thanatos, este hombre tiende bastante hacia este último polo, ya que centra su obra en dicho ámbito, la muerte. Pero no creo que tenga ningún problema interno, la verdad, simplemente
como ya dije antes, es que juega a ser artista en tiempos modernos de sensacionalismo, juega legalmente y amparado por los demás jeques que dominan este territorio, para unos intocable y sagrado, y por desgracia para otros, material y sin límite. Como si volviéramos a la década de 1920, con la fiebre del petróleo en las costas estadounidenses, y con esta referencia me centro en la comparación por el culto a la fama y las pertenencias, ya que como reza otro articulo que circula por la red “Damián Hirst tiene tantas casas que ha perdido la cuenta”.
Siguiendo con dicho artículo, tendría una riqueza que doblaría a la de músicos como Elton John y Mick Jagger, otro terreno también explotado por los lugartenientes de la música, donde los productos prefabricados de OT o Spice Girls venden más que otros como Jaco Pastorius (considerado el mejor bajista de la historia) o Jimmy Hendrix (considerado el mejor guitarrista de la historia, aunque en este punto no esté de acuerdo y tire mas hacia las tierras del sur con el genial Paco de Lucia).
Este hombre pasará a la historia del arte como ”el de los animales en formol” pudiendo ser un magnífico pintor como demuestra la técnica de los cuadros
"Vivisection” o “Caesarean Birth” (en la Web de Whitecube se pueden ver todas) basadas en la misma temática, si es que verdaderamente son suyos, ya que hay diversas fuentes que cuestionan su autoría (y no es de extrañar ya que expresa en la cita de más abajo que quiere imitar a Velázquez o Rembrandt, sabiendo que al primero se le atribuyen cuadros que realizaron pupilos suyos como su yerno Juan Bautista del Mazo). Que dirán nuestras próximas generaciones cuando (tengo fe de que sea así) el arte conceptual quede de lado para hacer paso a un arte basado en las cosas bellas como relata de manera extraordinaria, el prefacio sobre El Retrato de Dorian Gray que reza en la parte derecha este blog. Que dirán cuando (y repito que tengo esperanza, aunque esta bella palabra cada vez me produzca más aversión pronunciarla) ya no vivamos en el mundo de la admiración hacia lo repulsivo y feo.
Rembrandt, Velázquez y Goya, todos ellos pensaban, creo yo, en los aspectos comerciales del arte. Yo me limito a hacer lo que harían ellos si estuviesen vivos", dijo Hirst. En parte tiene razón, lo único que cambia son los tiempos en que vivimos, fiel reflejo de la primera potencia mundial, a la cual seguimos en términos artísticos. Eros y Thanatos de nuevo a la palestra, en este caso viendo como Thanatos impera en el planeta donde vivimos, se pasea campantemente poniendo en evidencia a lo puro y bello.

miércoles, 10 de septiembre de 2008

El reciclado como arma conceptual.

Por Andrea López Montero

Que curiosa y mágica resulta la acción de reciclar, con el “revivir” que conlleva.
Dotar a un antiguo material de un nuevo uso y una nueva vida, pero cuya constante de su anterior función (o sentido) es imborrable, y acude presta a la mente(a la memoria), siendo inevitable olvidar que antes fue.
La creado que escapa, una vez creado, al control del creador. La ironía de la vida que recogen clásicos como Frankenstein.
Pues aquello modificado o creado por el hombre, una vez pasa a formar parte del medio se agarra fieramente a él, sin ninguna posibilidad alquímica por parte del ser humano. Escapando al control de conseguir que ese objeto sea (pase a ser) esencialmente otra cosa.
Ese objeto ya ha sido, ya se le ha “llevado a la vida”, como si por el mismo acto de ser creado fuese indestructible (como si esa destrucción material no fuese posible en su esencia), y cuya creación en si misma predispone consecuencias ajenas al control de su creador, reacciones propias, por naturales e individuales.
Anécdota derivada de crear una máquina del tiempo (he aquí la resaca de los Cronocrímenes), que por haber sido en si misma hecha, rebasando los dominios naturales, deja abierta la cárcel en que se mantiene el caos y que se hace presente en pequeñas fisuras, aquellos titanes que pudieron ser controlados.
Que hablando de fisuras, parecieran ser más las que quiebran la organización de Guggenheim Bilbo. Aich.
Volviendo de nuevo al peligroso hecho de reciclar, que no es sino recrear. Parece haberse convertido en máquina de doble filo, pudiendo conllevar un atentado para la materia y para la esencia (que si bien son una, el modificar esas “partes inseparables” se erosionase el principio que justificó su existencia).
Arma de doble filo dado que la vida otorgada al objeto contiene sentimientos, pasando a ser materialización de los mismos, y por tanto atentando contra las emociones de las personas.
Y exaltado el valor conceptual del “todo” y añadido al discurso con esa supuesta necesidad de una sensibilidad casi mística que acompaña al artista, hace que el triunfo toque a quien sepa manejarlo. Jugar con los sentimientos y sensibilidades ajenas. Maniobrar con la psique humana.
Lo hace el redactor de Telecinco. Lo hace el artista conceptual de turno.
Distintos niveles (capas culturales), mismos mecanismos naturales. Manipulación en grados de sutileza.
Sutileza que no es sino escondite para la alta cultura, y cuya sinceridad para con las pasiones mundanas queda reducida a lo políticamente correcto. Así pues, refugiados en lo sutil que marca la diferencia entre el gazpacho y la emulsión de gazpacho. Curiosa forma de dejar insatisfecho al sentido.
Mientras que acciones de reciclar sinceras y causales, oportunas sencillamente, consecuan el olvido al ser la mente incapaz a priori de olvidar el uso común aprendido, memorizado, de un objeto.
Que una caja de galletas dentro de un laboratorio siga siendo una caja de galletas, cuando con toda lógica no es el sitio más idóneo a combinar con líquidos de revelado, digamos es sospechoso. En cambio, la mirada recorre la instancia sin reparar en ello, y no es sino en una búsqueda exhaustiva conforme a objetivos en que la caja de galletas puede no ser, o haber dejado de ser, una caja con galletas.
Algo que los familiares de Agustí Centelles, que ahora han encontrado múltiples fotografías descartadas por el fotógrafo en una de esas cajas de galletas, que de una manera más aprendida son caja de costura de madres y abuelas. Reciclado que cae en desuso, curioso juego temporal.
En cambio, el uso del reciclado en el arte actual es constante, el uso del objeto (cual sea) como evocador de una situación. Más listo quien más recicla, y quien mayor capacidad para evocar situaciones mediáticas tenga, valiendo para objetivos externos (impulsar la carrera artística de un neoconceptual).
Quizá mi sensibilidad ante lo que no puedo ver sino como palabrería va en aumento, y mi rechazo hacia la misma empieza a ser inoportuno o injustificado.
En cualquier caso, no puedo sino resaltar como sospechosa de palabrería la obra de Elena del Rivero “Un mapa artístico de la sinrazón”. Y es que esta artista valenciana, con estudio en Manhattan desde hace años entiende de reciclar. Tuvo a bien recibir en dicho estudio cascotes y papeles tras los atentados del 11S. Y hay pocas cosas que sensibilicen más al pueblo americano que este suceso.
Viendo quizá la oportunidad, (y quizá dado su recorrido profesional, pues en doce años, supongo, se ve demasiado y se traga (o no) bastantes juegos conceptuales) conservó los papeles, como relata el artículo publicado en El País.
“Entendió que el papel era el recuerdo físico de miles de personas, que podían estar vivos o muertos después de los atentados”.
Lo entendió y por ello quemó los nombres personales conservando el recuerdo físico a medias y salvándose de problemas. Modificando, manipulando pues dicho recuerdo físico. Como conservar un cuerpo y cortarle las huellas dactilares. Para no alentar problemas quizá con los allegados (dice: “respetar la privacidad de aquellas personas”) y así, curada en saludo y borrando a voluntad el “recuerdo físico” usó los papeles (dice: “para retratar el dolor, la tragedia, mapa emocional de los atentados”.
Tocando a la sensibilidad del pueblo y llamando la atención de un referente internacional. Antes, ya había hecho una instalación con trapos de cocina colgados del techo, que habían sido el papel con que había empapelado su casa seis meses, para retratar “La opresión a la que a veces nos somete el hogar”Y es que hoy reciclando se puede justificar cualquier idea, en vez de tirar la basura. Dado el literalismo interpretativo y la manipulación mediante el manejo virtuoso del lenguaje.

jueves, 3 de julio de 2008

Cy Twombly en el Museo del Prado

“Son doce lienzos de uno de los grandes pintores vivos. La serie de Lepanto, pintada por Cy Twombly para la Bienal de Venecia de 2001, la última de Harald Szeemann, puede verse en el Prado hasta el próximo 28 de septiembre, cuando viajarán a Múnich para instalarse definitivamente en el Museo Brandhorst”.
Algún periodista ha hablado de que el Museo del Prado se moderniza con estas exposiciones… Es obvio que iniciativas como ésta (en la misma línea estarían las puertas que sus gestores encargaron a Cristina Iglesias) ayudan a ampliar los horizontes estéticos del público… Pero… ¿Alguien ha pensado en los inconvenientes? Asumiendo el carácter sacralizador de El Prado, con decisiones de este tipo se fuerza la homologación de Cy Twombly con Velázquez… Sí, ya sé que algunos identifican el arte de unos y otros, pero...
Situaciones como ésta me recuerdan una importante deuda: agradecer a las autoridades competentes que no pensaran en mí para dirigir el Museo del Prado.
Puestos a buscar artistas actuales, yo hubiera elegido a L. Freud… Sí, ya sé que con ello se habrían reducido los horizontes estéticos del público... Pero, ¿es "conveniente" la ampliación de horizontes, sabiendo que ello conlleva reducción de capacidad crítica?

Una mirada al hiperrealismo






Por Miguel Ángel Rego Robles
Ayer volvió ese pequeño nudo que florece en mi estómago cada vez que, en televisión, aparecen sucesos que hacen conseguir una serie de voces de boca de mis allegados para reclamar mi presencia. Dejé mis ocupaciones de golpe, algo que se consigue con pocas cosas, y en concreto, ésta es una de ellas, aparecer por el salón y ver el rostro de uno de los artistas que más admiro y por último ver su obra: Madrid desde las Torres blancas. Todo ello me hizo caer en la cuenta que pocas veces “artesanos” (como dicen por allá cruzando el gran charco, y acá, en su más fiel reflejo) acaparan los escasos minutos culturales, si es que los hay, dentro de los espacios informativos. Mi más sincera enhorabuena no solo a Antonio, sino a todo lo relacionado con él y con su evolución artística, desde el realismo mágico al hiperrealismo, del que me considero gran admirador. Es cierto que estoy en desacuerdo con los desorbitados precios, siendo consciente también del lugar donde se produjo, ya que cada vez me recuerda más a los fichajes de verano que hace “el Madrí”. Aunque siendo íntegro en el terreno que quiero abordar me alegro de ésta noticia, y de que Antonio ocupe el lugar que se merece por delante de otros como Tapies o Barceló.
Y es que surgen preguntas como la antes referida con la tasación y el valor mensurable. El vilipendiado artesano parece que se impone tanto en cotización, como en reconocimiento. Aun recuerdo a mi padre sorprendido hace poco tiempo cuando me decía que contemplaba como nunca antes había visto, obras hiperrealistas en el círculo galerista madrileño, y aun recuerdo como mi sonrisa se torcía irónicamente ante tal afirmación, no por falta de esperanza, sino por el énfasis objetivo de la realidad. Parece ser, como reza mi credo, que al final el que ríe el último ríe dos veces, aunque la cita que más definiría lo que quiero expresar sería que: el tiempo pone cada cosa en su sitio. Hiperrealismo, aquel “movimiento” con el que me identifico, y que me permite expresarme y exteriorizar mis vivencias y sentimientos; con el cual disfruto mis horas muertas ya que las transforma en todo lo contrario y me hace saborearlas con más dulzura cada día; movimiento con el que a veces coquetean y a veces se involucran de lleno personalidades como el propio Antonio, Isabel Guerra, Cristóbal Toral o el mas grande de todos en mi humilde opinión; Eduardo Naranjo. Y es así como lo siento y vivo. Cualquier comparación es odiosa, pero me gustaría asemejarlo con el estilo flamenco en la música, donde se logra la técnica extrema, además de un sentimiento de viveza que es difícil de conseguir con otros estilos, pureza en el brillo de sacar pinceladas/notas en cada momento precisas. Y es que como dice Antonio “lo único importante es que el trabajo tenga dignidad. Eso no hay que olvidarlo nunca”.
No quiero llegar a hacer un texto “reivindicativo” con el que se puedan tergiversar mis palabras, ya que respeto y me intereso por cualquier manifestación artística, pasada o presente, simplemente exponer mi satisfacción ante la noticia, ya que en la mayoría de los casos no se reconoce e incluso se echa por tierra el trabajo tan minucioso y de corazón que hacen los hiperrealistas. Estas palabras quizá son solo un derroche de rabia, de una persona que quiere seguir la estela de su padre, el cual es alabado por círculos cercanos y no tan cercanos gracias al arte que derrocha por los cuatro costados, y que a la hora de llegar al escalafón final, todo el trabajo de una vida dedicada a una de sus verdaderas razones de vivir, se ve pisoteada por el “artista” de turno, denominando “artista” a todo artista-basura que anda pululando las partes más recónditas de las personalidades de las altas esferas, o como yo digo, las bajas redomadas, que al fin y al cabo, son los que conjeturan el arte de hoy en día.

miércoles, 2 de julio de 2008

Antonio López se ha convertido en el artista español vivo más cotizado

“Con el imponente paisaje urbano Madrid desde Torres Blancas, el pintor Antonio López logró ayer batir la cotización de un artista español vivo, sentenciada por el martillo de la sala Christie's en la colosal cifra de 1.385.250 libras (1,8 millones de euros). Ese guarismo sin precedentes en el mercado del arte para un artista español desbanca del primer puesto del ranking a Miquel Barceló, cuya obra Biblioteca con Poe fue vendida hace dos años por 1,244 millones de euros”. Hasta ese momento, las obras más cotizadas del arte contemporáneo español eran: “Biblioteca con Poe”, de Miquel Barceló, 1,2 millones de euros (2006); “ Azul. Nº LXIX”, de Antoni Tàpies, 945.988 euros (2007); “Mujer durmiendo (El sueño)”, de Antonio López, 684.000 euros (2005).
Permítanme una sonora carcajada
… Pero, ¡atención! nadie confunda valor con precio… ¿O sí? Desde hace tiempo me asalta una pregunta que no acierto a responder satisfactoriamente: Si el mercado consagra una “tasación”, ¿no está certificando un cierto “valor mensurable”? ¿En nuestra sociedad, cuando tratamos sobre objetos, existe algo más “importante” que el “precio”?
Hace años, en el fragor de la polémica inducida por la exposición que le hizo el Reina Sofía (los expertos “oficiales” seguían diciendo sottovoce que era un artesano), cuando aún no se conocías los manejos políticos próximos a la Carnegie, un alumno irreverente me preguntó si yo también creía que Antonio López no pasaría a la historia del arte español del siglo XX junto a personajes más reconocidos por los “expertos” como Saura, Millares y Tàpies. No recuerdo cómo salí del atolladero… Seguramente con alguna estupidez políticamente correcta... que no fuera interpretada como defensa directa o indirecta de los componentes "artesanales" del arte.
Acaso deba pronunciarme hoy con menos recato: según mi criterio, en los próximos años, la tasación de A. López subirá más deprisa que la de artistas como A. Tàpies, Saura y Milalres.

martes, 1 de julio de 2008

San Pedro de la Nave

Camino de Portugal, a la búsqueda de toallas baratas, una vez más, nos detuvimos en El Campillo, pueblo marginal, donde nos atendió una amable y lacónica señora, a la puerta de San Pedro de la Nave, esa iglesia que, gracias a la iniciativa de Gómez Moreno, fue trasladada piedra a piedra para salvarla de las simas del embalse que se construyó en las proximidades. Para salvar la incuria de la Conserjería de Cultura de la Comunidad de Castilla-León, los vecinos del pueblo se encargan de abrir la iglesia, atender por turno a los visitantes (no cobran nada por verla) y ofrecerles libros, recuerdos y, en esta época, cerezas.
Por fortuna, aún se pueden hacer fotos de su interior y no fue necesario recurrir a cámaras milagrosas ni a otros instrumentos fantásticos, aunque el funcionario de turno dejó huella de su poder con un letrero “bilingüe” que prohíbe hacer fotografías con flash. Es sabido que la luz del flash perturba la contemplación de los peregrinos y además convierte los sillares en azucarillos. Y lo más lamentable: Seguro que cuando, en los próximos años, subcontraten la “explotación”, el ejecutivo con mentalidad emprendedora y ansias por hacerse valer prohibirá hacer fotografías… por alguna razón peregrina refrendada por los chupópteros endogámicos de turno. Si el poder no se manifiesta coartando la libertad de los demás, ¿para qué sirve? Lo contaba mi abuelo, que era republicano y un pelín anarquista, de otro modo: “Le pones un gorro de tranviario a un gañán y se siente dueño del tranvía”.
Por lo demás… La pequeña iglesia ofrece una estampa espectacular; francamente, merece la pena separarse un poco de la mejor carretera. Su interior conserva uno de los conjuntos ¿altomedievales? más interesantes del Universo Mediterráneo, que sigue ofreciendo no pocas dudas desde posturas escépticas, aunque, de hecho y a regañadientes, se sigan aceptando las apreciaciones de Gómez Moreno, reforzadas por Schlunk: la iglesia es “obra de época visigoda”. Frente a ellas, es importante recordar:
1. La iglesia “española” antigua fue iconoclasta, al menos, hasta la época de Ramiro II (el Concilio de Elvira y Santullano lo ilustran sobradamente). Las piezas religiosas con figuras animadas son raras en la península Ibérica: sólo conocemos alguna suelta en Córdoba y Toledo. De hecho, la única iglesia de época visigoda perfectamente documentada (San Juan de Baños) no conserva ningún resto de ornamentación figurada.
2. La actual iglesia de San Pedro de la Nave es, por el exterior, fruto de una reconstrucción demasiado “radical” (ver imágenes adjuntas).
3. De lo que podemos ver hoy cabe deducir que la iglesia fue realizada, al menos, en dos impulsos constructivos… ¿Separados muchos o pocos años?
4. El esquematismo de los guerreros incluidos en el friso interior nos hace pensar en Santa María del Naranco y, por lo tanto, en época posterior al siglo VII.
5. Los capiteles del interior podrían haber sido realizados siguiendo modelos iconográficos de las miniaturas anteriores al siglo VII, como sugería Schlunk, pero también podrían ser réplica de las miniaturas típicamente “hispanas” del siglo X. Y en este último supuesto, teniendo en cuenta lo que sucedía en la península Ibérica durante el siglo X (hegemonía califal incuestionable), deberíamos culminar que, muy probablemente, la decoración interior (los capiteles) fue realizada en las proximidades de la marea románica… hacia el siglo XI.
6. Parece muy artificioso creer que algunas partes de la iglesia fueron realizadas con mármol procedente de la zona de Toledo, como planteó Gómez Moreno. Seguro que existen canteras mucho más próximas…
7. Recientemente, L. Caballero ha reforzado la hipótesis tradicional desde la proximidad “metrológica” entre San Pedro de la Nave y Santa María de Melque, que él mismo “re-clasificó” pasándola de época “mozárabe” (siglo X) a la visigoda. Francamente, me parece una argumentación más forzada que la de Gómez Moreno, por cuanto es difícil entender que en una época tan “agitada” como el siglo VII se pudieran emplear los mismos sistemas de medición en toda la geografía peninsular. En tiempos preindustriales (siglo XIX) se empleaban sistemas de pesas y medidas que variaban mucho de una provincia a otra… La proximidad “metrológica” podría conducirnos a concluir que el primer diseño de la iglesia fuera producto de un momento cultural menos turbulento, anterior al siglo VII.
En definitiva, gracias a Gómez Moreno, que recorrió España de norte a sur y de este a oeste a lomos de caballos, mulos y burros, San Pedro de la Nave sigue ofreciéndonos sus restos para dialogar con el pasado, incluso, aunque de ese diálogo no salgan bien paradas sus encomiables ideas… acaso demasiado interesadas en reforzar los componentes occidentales (cristianos y europeos) de la tradición cultural española.
En todo caso, es agradable, sumamente agradable, escuchar a la piedra en sus múltiples discursos, que unas veces nos explican preocupaciones religiosas (es curiosa la confusión entre “foso” y “lago” de la escena de Daniel para ilustrar el valor de la fe), otras, de problemas históricos y otras, por fin, de las quimeras expresivas o estéticas de nuestros antepasados...

lunes, 30 de junio de 2008

Por el altruismo y los valores en el arte.

Por Andrea López Montero

Parece que, ¿hoy en día?, cultura y humanidad suponen un matrimonio imposible, al igual que altruismo y triunfo personal, cual enemigos sin declarar.
A raíz del “coloquio” del martes 17 con “artistas no integrados” (es decir, que no se ciñen al recorrido artístico óptimo para su reconocimiento internacional) y constatando, en primer lugar, mi admiración hacia los mismos y su entrega al arte, sin dejar de destacar las intervenciones de Santiago como elemento de atención a la realidad.
Quisiera por tanto resaltar temas mencionados, que considero esenciales, por aquello de que lo hablado no caiga en el olvido, y posibilitar también el acercamiento a algunos aspectos vistos buscando distintos puntos de interpretación de los mismos.
Quizá sea una mera impresión, algo que parece preocuparnos a los “no iniciados” o quizá sea la preocupación constante que adolece al arte del siglo XX, ahora XXI. Quizá nos toca entristecernos por lo perdido, quizá se hayan entristecido antes.
Lo que creo incuestionable es que ya es hora de reclamar el sentir, de no esconderse de aquello que nos hace humanos.
De no engañarnos, de ser conscientes y consecuentes. Ya lo decía Miguel Ángel Regó en su artículo Arte Científico, ignorar el gen egoísta para convivir, vivir.
Necesidad del artista comprometido con su obra, sincero para con ella, humano para consigo.
Pero ¿es suficiente la autocomplacencia para subsistir en la vida real?: es posible ser altruista sin ser tachado de gilipollas, ¿en la época de la competitividad y el descrédito a divergir? Conformarse con hacer aquello que considera sincero y real en cuanto artista-obra ¿con independencia a externos?
¿El ego del artista le permite un sincero altruismo para con su obra? O, ¿en un intento de altruismo se convertirá en “nuevo dogmático” de consideraciones personales, con el endiosamiento que el contexto artístico le otorga?
Hasta qué punto la necesidad de reconocimiento social pasa por acabar con la personalidad individual para encajar a nivel global o grupal, porque, en el ilícito caso de contar con un ego inexistente o estando este sujeto a consideraciones ajenas (consideraciones qué, en su mayoría, son hijas del capitalismo y el liberalismo, y por tanto dadas a la burla y el descrédito ( o categorización de inferioridad) a aquellos que se muevan por valores humanos, (que no globales e instaurados en lo no gubernamental por las no instituciones que permiten que este sistema se mantenga) ¡cuan elementales y conformistas, qué poco válidos para el mundo de la competitividad y el desarrollo personal!)
Quizá sea demasiado dictatorial juzgar esa necesidad de reconocimiento popular como derivada, o provocadora del derivarse en una experiencia artística o una calidad en el arte desde el reconocimiento/experiencia visual exclusivamente, para a la vez que se opone al conceptualismo imperante, ser aceptado, rebajando el arte a un mero acercamiento perceptivo/visual y negándole ( para dicha aceptación masiva) la complicación y bagaje cultural que indudablemente ( y como se pudo constatar dada la bibliografía recomendada) lo acompaña.
Y haciendo quizá (de manera inconsciente) de dicha experiencia visual perceptiva un discurso dogmático de esta trasladando la percepción del individuo que crea al general.
Que, para que llegue a ser reconocido, en entretener (solo, dado que es un valor que a de conceder el arte indudablemente pero no únicamente) por la experiencia artística, en un intento de salvar ese valor de entretenimiento necesario (y como ya he dicho incuestionable, valga recordar las palabras de un afamado historiador hace poco en el País) que participa del arte, sea su único fundamento haciendo del arte exclusivamente entretenimiento.
Arte entendido como entretenimiento que conlleva la consideración de la tauromaquia como arte, entre otros ejemplos y por seguir con lo mencionado.
Si negar lo indudable, en cuanto a su categorización de alta cultura, nos lleva a simplificarlo y eliminar sus virtudes, adaptación aunque sea desde un intento positivo (la entrega al arte por parte del creador que he mencionado y elogio en ambos, Arturo Prins y Serzo) nos lleva a matar la mitad de su realidad y existencia, aquel misterio de incertidumbre, guiños que enamoran, nos llevan a querer saber más, lo vuelven adictivo. No estamos abogando así por humanizarlo de nuevo o salvarlo de la pérdida de valores de carácter real e indudables, sino unificando sus salidas en una sola, no haciendo justicia a lo que el arte es.
Acercarlo al general de manera ligera, descafeinada.



Destacar como esencial la frase de Serzo: no se trata de popularizar la cultura en tanto que culturizar al pueblo, siendo esta segunda opción la idónea (sin dejar de lado lo que los nuevos medios posibilitan para esta tarea).
Y sin caer en el error de calificar de cultura lo que no es humano sino meramente teórico, o categorizar de cultura al conocimiento de la vida desde un acercamiento rural, que si bien más humano no puede ser equivalente, pero si necesario en cuanto a rescatar dichos valores.

lunes, 23 de junio de 2008

PHotoEspaña08 y otras fotos

Por C. Bandera Gallego

Se conoce que rondan por ahí 69 exposiciones dispersas que constituye el festival de fotografia que se viene celebrando todos los años, y en el que participan 254 artistas de diferentes nacionalidades entre ello Albert Corbí
He conocido a Albert Corbí en la revista El Cultural del pasado 11 de Junio y me he interesado por su fotografías que ha obtenido el premio de dicha revista.


"Proceso de sellado de 3 ventanas con cinta adhesiva para evitar la inundación”"

En un primer momento se puede pensar que se trata de un barrido fotográfico, las luces se vuelven horizontales, se dispersan formando líneas, transmitiendo cierto movimiento... Pero no es así , al parecer el efecto se ha logrado colocando cinta por cinta cuidadosamente. No sabemos si el premio se lo dan al autor por la gran paciencia demostrada al colocar, tan bien colocadas, dichas cintas; por la calidad de la imagen (que hay que reconocérsela, en cierta forma , y que se encuentra en esas cintas que parecen traducirse en filas de instantes donde el trasluz va creando matices de gamas tonales que van del amarillo a una gama de grises azulados, simulando una trama de sombras y luces discontinuas, resultado de una construcción laboriosa ), por la obra artística conceptual o por el discurso de Corbi acerca de esta :“Aquel proyecto consistía en sujetar arquitecturas mediante cinta adhesivas: me interesaba la idea irónica y trágica de intentar sujetar algo que parece muy sólido con algo sumamente frágil Y cuando realizaba ese trabajo se me ocurrió la idea de vincularlo a la idea de la sociedad liquida. Si la sociedad es liquida nosotros estamos dentro del liquido y empecé a buscar relaciones que yo podría tener con él. Lo fundamental era impedir que me diluyera. Por eso empiezo a desarrollar esa idea de sellar ventanas (...)yo sello y soy yo quien desarrollo un esfuerzo durante un tiempo, conlleva un coste económico", ( no es para tanto, en los chinos las cintas de carrocero están a 1€). La cuestión es que se mira la foto, se lee el titulo, que prácticamente puede considerarse como el 50% de la foto y entonces se produce el continuo retorno de la foto al titulo y del titulo a la foto: y ahí está, el autor lo ha conseguido, ha captado la atención y deja bloqueado al ingenuo perceptor. Primero porque no hay inundación, segundo porque si la hubiera con la forma de poner las tiras adhesivas no serviría de nada, y tercero porque la idea irónica de sujetar lo solidó con lo frágil, no es irónico ni trágico, es cierto, con frecuencia lo frágil sujeta a lo sólido por aquello de que más vale “maña que fuerza” luego no es nada irónico, y es más, posiblemente ni la sociedad sea completamente líquida, solo un poco tal vez...
Para terminar, nos dice Corbí :“Es fundamental mirar a Velázquez y preguntarse que es real y no lo es”. Esta afirmación plantea bastantes interrogantes: Qué es real y no lo es ¿dónde? ¿en los cuadros de Velázquez ? Y la realidad es que Corbí ha comprado cintas de carrocero las ha puesto todas seguiditas en una ventana como se le ha ocurrido, le ha hecho unas fotos, lo han premiado y él se ha disuelto en la liquidez....económica. Lo dicho, es fundamental mirar a Velázquez y preguntarse que es real y no lo es.

jueves, 19 de junio de 2008

Viejos y nuevos ritos

El otro día regresé a la catedral vieja de Vitoria (la nueva es del siglo XX), aquella que han convertido en un excepcional museo de arquitectura gótica… o, tal vez, en un “parque temático” de arquitectura gótica... ¿No es lo mismo? Es difícil emplear el término adecuado... Los viejos ritos dejan su lugar a otros nuevos. Los sacerdotes han sido sustituidos por empleados de una empresa de “interposición” (antes decíamos "de pistoleros"), que cobran la entrada y definen las pautas de conducta a seguir en el interior saturado de andamios, puntales y arriostramientos: En primer lugar es preciso ponerse una cofia blanca (cuestión de higiene); sobre ella, un casco de plástico también blanco, que devolveremos a la salida: se trata de una medida preventiva acorde con la situación del edificio "en obras", y con la normativa vigente en asuntos de "higiene y seguridad en el trabajo"; debemos permanecer agrupados (de nuevo, la pasividad ovina), no se puede hablar en voz alta, hay que tener sujetos a los niños, se prohiben los movimientos bruscos sobre los andamios y ¡cómo no! está terminantemente prohibido hacer fotografías… Ante la pregunta provocador, la cicerone (¿o “cicerona”?) nos explica con palabras cargadas de sobreentendidos políticamente correctos que no se trata de preservar el espíritu de la catedral ¡qué barbaridad! sino de evitar la divulgación de “datos inéditos”. Al parecer, "los datos" son patrimonio exclusivo de quienes los obtienen. Todo el mundo conoce el origen divino de la propiedad privada de "los datos". La joven uniformada explica con desenfado pero con frialdad de androide la letanía histórica prediseñada para aborígenes curiosos y guiris idiotas. Nos explica que la catedral fue construida por iniciativa de un “rey castellano”… En el contexto del discurso deduzco que si se hubiera tratado de un “rey vasco” la edificación no hubiera tenido tantos problemas de conservación… ¡Qué chorrada! Las catedrales góticas fueron producidas en el contexto de un movimiento religioso y cultural con epicentro en Francia… ¿O tal vez, en Donosti? Recomiendo visitarla con tapones en los oídos y cara de lerdo para experimentar la magia de un edificio que, por su estado, me recordó el cuerpo de Frida Kahlo, bestialmente encorsetado con ortopedias metálicas. E imaginé que acaso ambas prefirieran sobrevivir aunque fuera pagando el precio de la atroz incomodidad… ¿Para dar testimonio de náusea “sartriana”? ¿En quén han quedado las pretensiones trascendentes del abad Suger?

Lo mejor: la portada; lo más interesante, aunque deprimente: el nuevo rito... De vuelta en casa, me asaltan pensamientos turbadores… Francamente, prefiero tratar con sacerdotes lacónicos o histéricos o con monjas resabiadas antes que con “guías” de estas empresas de gestión, por lo general, aburridas, desmotivadas, casi deshumanizadas, y de verbo torpe.
Honor para al cura de Wamba, encabronado con los periodistas y las guiris morbosos que le obligan a enseñar el “osario camboyano” dispuesto en una habitación próxima a la iglesia que, según sus propias palabras, cualquier día manda a la basura. Un recuerdo entrañable para el “cariñoso” sacristán de cierta catedral de el norte de España (acaso ya esté jubilado), que se empeñaba en pasar el brazo por los hombros de los visitantes varones… O, incluso, loor para la concejala de cultura de Briones, que aprovecha la explicación a los visitantes curiosos para lanzarles sus soflamas políticas… Todos ellos son infinitamente más interesantes y, desde luego, mucho más humanos...
Y se apodera de mi ánimo una conclusión lacerante: es preferible que los edificios religiosos del Patrimonio Histórico Español sigan siendo gestionados por el estamento eclesiástico.

jueves, 12 de junio de 2008

Contradicción conceptual. ¿Quién dice qué?

Por Andrea López Montero

Tras el artículo leído esta mañana en el diario El País sobre el Premio Velásquez de Artes Plásticas 2008 y con la desconfianza heredada, ante una segunda lectura y la falta de información, he ampliado la misma. Ahora vengo a resaltar alguna que otra curiosidad que regala lo conceptual.
Haciendo un resumen del galardonado, el premio ha sido dado a el brasileño Cildo Meireles, representante clave del arte conceptual; coincidiendo con la exposición que va a dedicarla la Tate Modern de Londres (14 octubre-11enero) comisariada por su director, el español Vicente Todolí. Coincide también con el papel destacado de Brasil en la feria de ARCO este año. Casi podía preverse.
Reconocido mérito internacional, galardón a nivel nacional. ¿Huevo o gallina?
Nacional por aquello que dice el Rey del peso de la cultura española en su proyección americana… por andar algo escasos de españoles para el ámbito internacional, bien que se entregue a nuestra proyección americana. Viene de lujo, nos cae cercano, en ésta si.
Aunque no se salva del requisito esencial para nuestras instituciones, consideración internacional reposada, por la seguridad de nuestros críticos. Curiosa mención a Juan Muñoz…
Sin hablar de su obra, que desconozco, resaltar el peligro que las palabras y el discurso conllevan para con la realidad.
Pareciera que hay que ser nihilista para incidir socialmente, aunque obra propia y concepto naveguen por otros derroteros.
Resumiendo lo leído acerca del artista: “interés entre lo sensorial y cerebral, cuerpo y mente” “reflexión sobre distancias y fronteras” “mensaje de protesta contra la dictadura militar”, “objetos filosóficos”.
Títulos de los que se entienden un arte para el cambio, de contenido protesta. Utilidad, intento de, ideas comprometidas, conceptos esenciales hoy.
Obra que se contrapone, sin embargo, con el discurso personal del artista que se contrapone para con su obra, la presentación oficial de la misma, y en si mismo.
Desde la frase que justifica la existencia del presente y titular del ABC.
“El arte es una especie de inutilidad indispensable”.
Si lo inútil es dispensable, dado que no sirve para nada ni cumple función alguna, ¿cómo algo inútil puede ser indispensable?, por no decir, ¿arte inútil, sin ningún interés o peso en la realidad?
Personalmente, creo que hay pocas cosas que puedan alcanzan, que puedan traer/producir provecho, comodidad, fruto o interés. Por quedarnos en lo que útil es para la RAE, dado que citar todo lo que trae/produce nos llevaría una vida y sería distinto en el orden privado del individuo. Inútil no, en cualquier caso, aunque solo sea por generar respuesta, ya sea negativa, positiva o de supuesta indiferencia.
Aunque quizá quedándose en el texto de O. Wilde del margen del blog…
“La sola excusa de hacer una cosa inútil es admirada inmensamente.Todo es completamente inútil.”
En cualquier caso, resulta curioso que le dedique la vida entonces a producir inutilidad… indispensable… Espero que solo sea intento fallido de parafrasear una ideología que se entiende en la creencia del arte por el arte ( palabras del artista:”soy más partidario del modelo norteamericano…), que si bien no comparto sería algo más respetable que las palabras vacías y contradictorias.
Resaltar: marca como prioridades para Brasil la educación, la salud y el salario, aunque sin contemplar en ellos el arte, justificado en la frase mencionada. Dice además que el arte debería ser un compromiso del capital privado y no del gobierno. Por tanto, traslada arte y su papel en la cultura a mero objeto de mercado (en que ya adquiere utilidad) y obvia al gobierno de ese compromiso del Arte y la cultura para el conocimiento social de Brasil, al cerrarle las puestas a su difusión popular.
Se contradice en palabras (que no en su obra) con lo premiado por Don Juan Carlos, quién hablo de «un artista sólido, una figura de gran relieve y alcance internacionales que, desde sus orígenes, ha influido en el mundo entero. Su trayectoria artística está presidida por el rigor conceptual y el compromiso social. Su propósito ha sido siempre crear un arte que se interroga sobre su propio valor y que se instala en el corazón de nuestra vida cotidiana». «Meireles expresa preguntas, al tiempo que sacude nuestras conciencias, en una interacción continua. Crea experiencias y viajes, en los que brinda la oportunidad de reflexionar sobre nuestro lugar y destino.”
Y el Ministro de Cultura: «ha sabido reinterpretar los parámetros del arte occidental desde un punto de vista crítico y desde un compromiso social muy amplio. Sus obras están marcadas por la libertad de formas y de la imaginación; por el rigor conceptual y arquitectónico, y por la solidez de su contenido ideológico»
Para finalizar, las últimas palabras del artista: la manera en que el arte puede combatir el poder «es mínima, pero permanente. A los 20 años crees que puedes hacer una revolución con el arte; ahora ya no».
¿Es solo un papel adquirido para el discurso, o dicho testimonio constante la decepción en que deriva la práctica del arte y la vida hoy?
Si los propios artistas no creen en el arte, en lo que mueve y representa, en su poder y su carácter prioritario (el arte existente en todas las culturas con independencia a la etapa de desarrollo en que se encuentren), si no exigen al arte eso…
Realmente su poder para cambiar las cosas vive solo el la ilusión de unos cuantos? ¿Un sueño compartido con fecha de caducidad?

Por añadir una última reflexión entorno al arte conceptual que no creo tan dramático y dañino como se intenta en algunos ámbitos, ni una maravilla innovadora. No es tal que la idea prime sobre la realización técnica, siempre y cuando dicha idea pueda entenderse en la obra y no necesitar de si prima la reflexión de la obra, la idea, el concepto que transmite.
Si la obra en sí no consigue provocar ese concepto o idea que justifican su existencia, y necesita de algo más que unas simples directrices para su entendimiento, si necesita del discurso prolongado para su entendimiento, para hacer de la obra una percepción dogmática e igualitaria que hace ley la percepción del artista sobre su obra y descalifica al espectador como individuo perceptivo, único y original, esencial, volviéndolo elemento de repetición mecanizado de una sola interpretación.
¿Qué sentido tiene entonces hacer arte? ¿Qué reflexión puede conllevar si todas las respuestas vienen dadas?
No hacen sino del arte nueva religión, que exige y ciega al espectador. Además, una religión cuyos dirigentes son inseguros de las creencias y discursos que transmiten.
Desde luego es necesaria la crítica a todos los niveles, siendo sincera y real. ¡Ay si las palabras que recogía la prensa hoy de Bob Dylan fuesen ciertas!: “Admite que en comparación con el mundo de la música, lo poco que conoce del mundo del arte le parece “que está formado por gente honesta, que te dice directamente lo que piensa”.

sábado, 7 de junio de 2008

Rodin desde el otro lado de la cama

Por Carla Delgado Alonso

La Fundación MAPFRE muestra estos días, en Madrid, una exposición sobre Rodin que, si bien no es de gran interés atendiendo a la escultura, nos muestra una colección bastante importante de los dibujos que realizó en los últimos años de su vida, los cuales reflejan de forma exacta su obsesión por la sensualidad y el cuerpo desnudo, generalmente femenino.
Tras fijarme en los modelos que Rodin emplea y el trato que da a la figura femenina, he querido, sin por ello empañar la persona del escultor, recordar a una de las mujeres que fue aprendiz de Rodin y, que a mi parecer, no desmerece el título de gran escultora al lado de su maestro en ningún caso; se trata de Camille Claudel.
Rodin nació en París, 24 años antes que Claudel. Su obra, dividida en dos, (una parte de escultura decorativa y otra más popular, transgresora y de mayor trascendencia), siempre otorgó mucha importancia a la anatomía, no empleada de forma proporcional y clásica sino con fines psicológicos, es decir, modelada según el sentimiento que el escultor quería plasmar en cada figura. Esta característica, junto a la técnica de esculpir alrededor de la figura para no descuidar ninguno de los puntos de vista, fueron rasgos que Camilla hizo suyos, tan cuidadosamente como su maestro.
Rodin y Camille se conocieron en 1882 cuando el primero comienza a supervisar el trabajo en el taller donde ella era aprendiz. Desde el primer momento, Rodin reparo en ella y pudo apreciar en su obra rasgos de la suya propia, quizá por esto creyó encontrar a su alma gemela. Camille, como Rodin, se deshacía del academicismo para dar a sus figuras movimiento y emoción, de ahí que ésta estuviera presente y fuera partícipe de algunas de las obras del escultor.
Claudel pasó a ser la amante, musa y ayudante de Rodin, lo que pudo ser su perdición, pues la figura de su maestro ensombreció toda su vida y su obra posterior. Posó para él, de forma que su rostro y su cuerpo fueron reconocibles en las figuras del escultor. Además de esto, ambos sirvieron de inspiración, el uno para el otro, en las obras que realizaron durante y después de su romance.
De esta “unión y desunión” nacen obras como El beso y El eterno ídolo de Rodin, cargadas de gran sensualidad y emoción, y Sakountala (El abandono) y La edad Madura, que simboliza la ruptura de la pareja, de Camille. Debido a la cantidad de características que comparten sus esculturas,(sobre todo de esta época y temática pues posteriormente Camille se vería también muy influenciada por la cultura japonesa), para un ojo inexperto, no sería difícil confundir obras de ambos artistas. De hecho existen esculturas que aparecieron en el taller de Rodin, que inicialmente se le atribuyeron y que resultaron ser de Claudel. Puesto que Camille se sentía humillada por la sombra de Rodin y a menudo sus obras eran criticadas por parecer que las había hecho el propio escultor, tras 15 años de relación con éste, comenzó a trabajar de forma independiente. Pero el odio hacia Rodin, que nunca abandonó a su compañera sentimental y la gran rivalidad que creció a lo largo de los años entre los dos escultores destrozaron la vida de la artista, que sufrió desequilibrios psicológicos, y su obra, que ella misma se encargaba de destruir cuando realizaba.
Camille ingresó en un sanatorio que nunca volvería a abandonar, a pesar de dar muestras más que importantes de lucidez. Desde allí escribió que su encierro se debía a una maniobra de Rodin, que según apuntó, “tenía una única obsesión, que una vez muerto, yo progresara como artista y le superara. Necesitaba creer que después de muerto, seguiría teniéndome entre sus garras, igual que hizo en vida”. Fueran delirios paranoicos o una maniobra de su familia, que jamás aceptó su condición de artista, o incluso del propio Rodin, lo cierto es que, sin volver a esculpir, Claudel pasó a la historia como la amante de Rodin, es decir, “entre sus garras” y no como una de las mujeres más transgresoras de una época en la que las artistas, y sobre todo las escultoras, no tenían cabida. Me gustaría resaltar, para terminar, que Camille Claudel no fue una gran mujer detrás de un gran hombre, como muchos se empeñan en decir, sino que la unión Rodin-Claudel fue indispensable para el desarrollo de ambos como escultores, es decir, fundamental para las características de las obras de cada uno e innegable para la importancia de ellas.

La monumentalidad en el arte feminista.



Por Andrea López Montero

“Los hombres blancos heterosexuales detentaban un control tan absoluto sobre todas las formas de actividad cultural, que era literalmente imposible imaginarse un mundo en el que no fuera ése el caso. Hoy, en el umbral de una sociedad en la que, por vez primera, género, color de piel o preferencia sexual no suponen diferencia alguna en cuanto a lo que el individuo es capaz de alcanzar”. Del texto: Sobre feminismo: post-, neo- e intermedio de Dan Cameron.
Pero en la realidad, ese individuo “indiferenciado” en su papel social solo aspira a aquello diseñado, establecido por y para el masculino heterosexual.
El igualarnos en todos los aspectos dentro de una sociedad creada para la satisfacción y realización del hombre, no conlleva sino a que las diferencias sociales pasen a comportarse y perseguir las mismas metas de éstos.
Y, en vez de buscar la justicia para las diferencias y la vida acomodada a las mismas, éstas se integran y supeditan al modo de vida establecido, orgullosas del logro con la inconsciencia de no conseguir el respeto a identidades, sino su integración. Se obvia la diferencia para facilitar una igualdad inadaptada.
Y en ese contexto, las mujeres orgullosas de poder hacer y ser respetadas (aunque sea como hombres), acaban rechazando o aislando características femeninas, que adquieren connotaciones negativas a la hora de conquistar la igualdad (aunque, si bien es cierto, en ocasiones son un arma de manipulación ante el desconocimiento de otros grupos sociales).
Y en su comportamiento social se revelan contra los signos masculinos, atacándolos y repiten la dinámica de querer estar por delante, de imponer su derecho e imponerse. En una crítica a lo recibido del hombre dan una respuesta similar a la criticada.
Y eso es lo que ha hecho una argentina afincada en París: proyectar una enorme vagina-transporte en protesta contra la dominación de los símbolos fálicos en la sociedad.
La artista Mimosa Pale, en el festival Amorph!08 (noveno Festival Internacional del Arte Performance, organizado en París y Helsinki de mayo a agosto de este año) ha presentado para el espacio público este enorme genital femenino de silicona rosa, que además lleva a los ciudadanos que así lo deseen a recorrer la ciudad, dado que es, simultáneamente, una bicicleta.
Del acto se dice que “el monumento al movimiento feminista ha sido surrealista y al mismo tiempo un trabajo muy humano de arte, que habla al mismo tiempo desde el status publico y personal.”
Desde luego, no se si encuentro rasgos de la sutileza femenina. Las mujeres en la dinámica de comportarse como hombres, son muy machos.
No se qué se interpretará desde círculos feministas, aunque intuyo que no un rechazo.
Aun así mencionar palabras del artículo: “El arte y la mujer en las primeras vanguardias. (Raquel Castañer / Isabel Gil Cebrián / María de Perinat, 1997 Facultad de Bellas Artes - Universidad Politécnica de Valencia)”
“¿Existe realmente un arte femenino? Partimos de un principio basado en los hombres y mujeres crean de una forma distinta. ¿Por qué? Primero, porque la intuición femenina funciona por encima de la del hombre. Segundo, porque a la mujer le ha costado mucho la oportunidad de expresarse y se implica más en el proceso creativo. La mujer, sin embargo, tiene menos pudor a la hora de transmitir sus sentimientos.”
¡Ay del sentimiento del arte! ¡Ay de la belleza! Desde luego, pudor lo que se dice pudor… ahora que, dado el tiempo de silencio y represión ¡que haga todos los órganos femeninos descomunales que le sean necesarios para quedarse a gusto! ¡Faltaría!
Y por finalizar, que respuesta suscitará este objeto artístico a los ciudadanos/as (¿ciudadanas/os?) finlandeses. Si resultó “curiosa” la actitud ante la parada de imágenes de Verhoeven ¿cómo será encontrarse con esto al girar la esquina?

Los tres cerditos y el lobo.

Versión libre de María Luisa Aséns.

Empiezo diciendo que esto es una “parida”, en el más filosófico sentido del término, esto es, una “metáfora fundante”, que con permiso de P.Ricoeur, y de alguno de mis maestros de la academia sociológica, defino como un punto de vista único a través del cual miramos la realidad. Perdón, pues por esta “unicidad” de miras, por este filtro polarizador, pero solo tengo una “vida” desde la que percibo, siento y pienso.
Pues bien, vamos a mirar un trozo de la realidad, eso si un trozo, porque la realidad es “muy enorme,” con mi cuento de los tres cerditos y el lobo.
Según Bruno Bettelheim este cuento trata de la elección entre “el principio del placer y el principio de la realidad”, en términos psicoanalíticos. Los niños (¿solo los niños?) aprenden que no debemos ser perezosos ni tomarnos las cosas a la ligera, porque, si lo hacemos, podemos perecer. (Toma pincelada educativa firme y clara).
Aunque en el cuento original, no se plantea así, en mi versión los cerditos son distintas facetas de la realidad y el lobo una condensación de las fuerzas y pulsiones del placer. Utilizo esta licencia narrativa, para facilitar la construcción de un texto (en el sentido más literal de la palabra, sin connotación deconstructiva alguna), que diga algo sobre arte y educación. Y para ello me ha parecido que un cuento es, al menos formalmente, una buena manera de acercarse al tema.
Y ahora nos toca desvelar el misterio. ¿Quiénes son mis tres cerditos? Y ¿quién el lobo? Mis tres cerditos son, ¡atención¡: “la biología”, “el contexto social” y “la educación”.
Y el lobo.....: pues no podía ser otro que “el arte contemporáneo de vanguardia”.
¿Decepcionado?. Si la respuesta es: no, estupendo. Si la respuesta es si: aplíquese, que ya es hora de tener más o menos equilibrada la tensión entre el principio del placer y el de la realidad. Esto es lo que hay.
Mis tres cerditos van a construir casas, como en el cuento, pero no voy a distinguir quien es el menor o el mayor, (ya se sabe que hacer distinciones en razón de la edad es discriminatorio), y en mi cuento no van a construir tres casas sino una, y de forma comanditaria. Los tres cerditos del siglo XXI saben lo que es una UTE (unión temporal de empresas) aunque no hayan estudiado en Harvard, ni en la LSE (que todo el mundo sabe – aunque nos se sepa cuan grande es ese “todo el mundo”- que es la afamada e influyente London School of Ecnonomics), pero si en la escuela de la vida, que si tienes calma, eres receptivo y un poquito inteligente (¿quién no lo es?), pues aprendes un montón de cosas, incluido lo de que trabajar en equipo –versión popular de UTE- tiene sus ventajas.
Eso sí, lo que cada cerdito aportó a la construcción de la casa [en esta versión rápida del cuento no me voy a complicar con el “objeto creativo”, porque entonces me saldría un sesudo ensayo, y no es cuestión de aburrir con la idea de que el “objeto creativo” pudiera ser un edificio emblemático de una empresa o institución, una de esas construcciones actuales cargadas de ideología y de dinero y que protagonizan una buena parte de la fisonomía-espectáculo de las grandes urbes del globo terráqueo], esto es de un espacio que abriga de la intemperie y que es necesario –en el estadio más bajo de las necesidades de Maslow – para vivir, lo que aportaron fueron materiales diferentes y cada uno los suyos propios. Porque, la propiedad privada es la propiedad privada, y siguiendo las reglas básicas de la constitución de una UTE, cada empresa (esto es cada cerdito, en nuestro cuento) aporta sus bienes privativos, inalienables y reconocidos como tales en el cuerpo legislativo correspondiente. Por supuesto, los materiales son los existentes en el mundo occidental desarrollado en el momento en el que viven los personajes del cuento. Esto es, tienen un “aquí” y un “ahora” concretos.
Describo brevemente estos materiales “privados” de cada cerdito. Puede que no estén muy ordenados, y que alguno se repita, pero, ya se sabe, los “cerditos” carecen de la coherencia epistemológica necesaria para fundamentar algo, y aportan los elementos en un saco, todos revueltos. (Bueno, por otra parte, así es como se producen en la vida misma y como ellos son animales, están más cerca de la naturaleza).
Cerdito número uno: “la biología”.
Materiales propios:
La naturaleza física y los componentes “animales” de los seres humanos en cuanto “seres”, que no “almas” ni “espíritus”; un protagonista de esta naturaleza: el sexo; la preprogramación genética de una parte de las conductas; las capacidades perceptivas de los sentidos –especialmente del sentido de la vista-; el infinito, proceloso y desconocido cerebro, con sus múltiples y complejos electromecanismos.
Materiales todos ellos muy “sólidos” a pesar de su cuasi inmaterialidad y de su cualidad de elementos “soft”, esto es, blandos, como opuesto a “hard”, duros. (Ya se sabe que es siempre mucho más fácil destruir lo duro y rígido que lo blando).
Cerdito número dos: “el contexto social”.
Materiales propios:
Una crisis de valores éticos; un valor en alza permanente: “el dinero” y su corolario, “el éxito/ reconocimiento social”-idénticamente igual a tener dinero- (y ello atravesando sin dificultad alguna la estructura de clases sociales); un objeto: “la mercancía” ; un verbo: “desear” (el deseo solo existe si no se consuma); un fin: “el consumo”; un sujeto marcado por el inconsciente, y con una personalidad estructurada en tres instancias en constante conflicto y tensión: “el ello, el superyo y el yo”; una escapatoria: su capacidad de sublimación de sus impulsos sexuales; una categoría: “el individualismo”; una postura política: el conservadurismo, las convenciones sociales, seguir el buen hacer de la “mayoría” –que a veces es minoría, según como se cuente, que la estadística es muy maleable-; una “idea” de hombre: hedonista, intrascendente, y esencialmente pasivo; unos mecanismos de manipulación y alienación tan perversos como eficaces: los medios de comunicación.
Todos estos materiales también son duraderos y de buena calidad. Pero no son tan sólidos y permanentes como los del cerdito número uno, y a lo largo del tiempo se van sustituyendo, las más de las veces de forma traumática, con procesos de crisis y a veces con situaciones más o menos revolucionarias.




Cerdito número tres: “la educación”.
Materiales propios:.
Potente mecanismo de integración social, tanto en la vertiente realizada por institución familiar como la que lleva a cabo la institución escolar; herramientas que ayudan a elaborar “fotocopias” de sujetos pasivos; plataforma de transmisión de conocimientos, habilidades, y sobretodo, de creencias (laicas o religiosas); educadores, tanto profesores, como padres/madres, poco valorados socialmente los primeros y frágiles y desorientados los segundos, no siempre adecuadamente formados; múltiples sistemas y regulaciones y legislaciones que cambian con bastante frecuencia a lo largo del tiempo.
Estos materiales tienen, menor grado de solidez que los comentados para los cerditos uno y dos, ya que son en cierta manera un tipo de materiales, secundarios o terciarios y que por tanto derivan de alguno de los otros materiales aportados por los dos cerditos anteriores.
Pues bien, mis cerditos pertrechados cada uno con sus materiales acometen la construcción de la casa en régimen de UTE, y para su diseño no recurren a arquitecto alguno puesto que esto es un cuento y como tal los protagonistas tienen poderes, -caso contrario sería impensable-. Pero, para su construcción sí se basan en algunos conceptos importantes, pues como criaturas que son del siglo XXI, no pueden ir por ahí creando algo sin una buena dosis de “concepto” que les permita comunicar a los demás lo que están haciendo, caso hipotético, aunque muy improbable, de que haya alguien que no “entienda”, o sea no “vea” que están construyendo una casa.
Como ciudadanos que son del mundo occidental desarrollado, y con posibles para construir una casa y además con algo de culturilla sobre los elementos visuales y las imágenes, han optado por una vivienda de las dibujadas por Escher. En concreto una a la que éste llamó “Relatividad” (1953), y que es un estudio de distintas perspectivas, en concreto tres, que recrean tres mundos en una unidad, una misma casa. En ella los tres cerditos se encuentran a sus anchas, cada uno puede ver las cosas de un modo distinto, cada uno puede nombrar las cosas a su manera (lo que para uno es puerta, para otro agujero en el suelo, lo que para uno es suelo para otro es techo, etc.) y a la vez conviven en un espacio diáfano, abierto con escaleras de sube y baja que permiten la interrelación entre sus moradores.
Bueno, y llegados a este punto ya es hora de que venga “el lobo”: el arte contemporáneo de vanguardia.
Y el lobo como en (casi) todos los cuentos es un lobo malo. Eso lo saben todos los niños. El lobo asusta, es feo, maloliente. El lobo es un animal cargado de instintos agresivos, que se domestican en contadas y raras circunstancias. Al lobo le gusta lo abyecto, lo podrido; come carne cruda y vísceras; bebe fluidos. Y también esta algo pervertido sexualmente, pues además de sus congéneres, al lobo le gustan las niñas y especialmente las que van adornadas con elementos rojos que tienen fuerte impacto perceptivo (recuérdese la historia de Caperucita Roja). El lobo solo se vuelve menos peligrosos cuando se hace viejo.
Y algo muy importante para esta narración: El lobo no tiene materiales con el que poder construir casas, pero no puede existir sin tener una. Sin casa está perdido, no es nadie. Necesita a toda costa invadir algún espacio para sobrevivir.
Por eso cuando, el lobo se entera de la existencia de la casa construida por los tres cerditos y tiene conocimiento de los materiales y el concepto con la que ha sido edificada, comprende que ese es “el objeto de su deseo”. Por tanto, su objetivo no es destruirla, -¿pues entonces donde viviría?-, ni comerse a los cerditos, -¿quien cuidaría y repararía la casa entonces?-, como en el cuento original. Su objetivo es entrar a vivir en ella y ocupar todo el espacio que pueda y que le dejen (seguro que algunos de los materiales de la casa se lleva bien con él y colabora) y poner un poco las cosas “patas arriba”, con sus patas, pero también con su hocico y con su cola –en ambos sentidos. En definitiva, al lobo le gusta transgredir el orden y escandalizar en la casa de los cerditos.
Los cerditos temen al lobo, pero también les atrae. Aparecen conductas contradictorias. La “bestia” tiene un componente de animalidad con el que los cerditos se sienten un poco en su “medio” y eso les da terror. Ante el lobo, cada cerdito se siente con un grado de inquietud diferente.
El primer cerdito, “la biología”, se encuentra con unos elementos muy cercanos a sus materiales, “los instintos”. Y si ante lo diferente siempre surgen actitudes recelosas y de miedo, ante lo muy idénticamente parecido, también. El lobo es una externalización de los materiales “animales”.
El cerdito número dos, “el contexto social“, ve con gran desasosiego las conductas del lobo. No las entiende, pero tiene claro que no encajan, que perturban las convenciones y buenas costumbres. El lobo es una proyección del conflicto y la tensión. Pero por otro lado, descubre que integrando al lobo en la casa, --en una parte de ella, claro-, consigue notoriedad, fama, reconocimiento y dinero. Dinero. Uno de los materiales que siempre hay que estar renovando y ampliando. El lobo, también puede ser útil. La maldad se puede manejar y reconducir constructivamente.
Al tercer cerdito, “la educación”, el lobo, le da pavor. No es posible convivir con un “ser” que “desintegra”, que provoca rechazo, y que es malo, cuando uno de sus materiales esenciales es la formación del grupo, la integración social, la de enseñar comportamientos que tengan como respuesta el ser aceptado. Por tanto, aunque el lobo ocupe una parte de la casa es importante que el tercer cerdito se encuentre lo más alejado posible de aquél, que tiempo tendrá en conocerle más de cerca.
El lobo, que es listo aunque sea lobo, y que no puede hacer otra cosa, porque como dijimos antes, sin casa no es nadie, el lobo, de momento, hoy, ha ocupado un espacio en la casa de los cerditos. Con sus soplidos y resoplidos, genera tensión, cuestiona, asusta, confunde, pero no deja indiferente, ya que incorpora importantes elementos de novedad, de acontecimiento y de distinción, formando parte indisoluble de la casa de nuestros protagonistas.