lunes, 5 de septiembre de 2011

El parque natural de las Hoces del Duratón: cuestión de buitres.


El acceso al parque natural

Casi todos los años acudimos a San Frutos del Duratón. El paraje es uno de los más espectaculares de la provincia de Segovia fuera de las áreas montañosas, y ofrece varias opciones de visita: por la zona del río o por la parte, desde donde se obtienen las vistas más espectaculares, sobre todo, desde los terrenos anexos al antiguo monasterio de San Frutos. Existen varias opciones para llegar a él. Las principales: se puede ir a Sepúlveda o a Cantalejo; desde ambas localidades parten carreteras que van empeorando a medida que nos aproximamos a  Villaseca, de donde arranca el "camino rural" que conduce a las proximidades de San Frutos. Es un camino de grava de machaqueo de varios kilómetros, que con el paso de los años se ha degradado hasta extremos inusitados. No es recomendable recorrerlo con automóviles "bajos" porque debemos contar con algún golpe más o menos fuerte, de esos que pueden ocasionar averías graves. El camino penitencial finaliza en un aparcamiento que pone límite a lo que se pude recorrer con relativa comodidad.
Al acercarnos al panel informativo nos cruzamos con un guarda forestal deseoso de palique al que hice un comentario sobre el estado del camino:
—Estamos en crisis. No hay dinero!—respondió con una sonrisa malévola.
Y durante unos minutos estuvimos conversando sobre la fórmula más conveniente para conservar el camino en buen estado...  De sus palabras deduje las razones por las que las carreteras de las inmediaciones están en tan malas condiciones (en esa zona de la provincia de Segovia las carreteras suelen ser bastante aceptables): la dirección del Parque de las Hoces del Duratón entiende que no es apropiado emplear aglomerados asfálticos para no degradar el entorno...  ¿Para no degradar el entorno o para ahorrar un puñado de euros?



Los paneles "informativos"

En el aparcamiento existe un panel informativo que explica sucintamente las características del parque, definido por las hoces del río Duratón, y, como en las iglesias de párrocos ramplones,  indica al visitante el repertorio de prohibiciones. ¿Para qué sirve el poder si no es para follar con quien te apetece e imponer limitaciones a la voluntad de los semejantes? No entraré en el primer asunto —Dios me valga—, pero sí en las prohibiciones...  porque ellas están en las antípodas de lo que requeriría una política de explotación turística sensata: dar facilidades, ofrecer opciones y posibilidades, asumir que los cargos públicos son, ante todo, empleos de servicio a los ciudadanos.
No está permitido escalar, encender fuego, acampar, arrojar basura, hacer ruido, recolectar animales, plantas y minerales; no se pueden introducir especies nuevas de fauna y flora silvestre; está prohibido tirar piedras; también está prohibido tirar objetos al río y, muy especialmente, verter líquidos y otros productos contaminantes...  No me imagino a un excursionista de rancio abolengo —aquí todos somos descendientes de los visigodos reciclados en Asturias— arrojando el contenido de una lata con aceite mineral.
 Sorprendentemente, dado el estado del camino, está prohibido circular con vehículos 4x4 en la totalidad del parque natural ("La circulación en vehículos Todo Terreno está prohibida en la totalidad del Parque Natural" (sic). Y la prohibición radical no debe ser un lapsus porque en el mismo cartel se indica que "La circulación a motor está restringida únicamente a caminos y carreteras".  Supongo que pretenden impedir que los automóviles circulen fuera de los caminos...
Tampoco tiene desperdicio la alucinante indicación que se hace sobre el uso de la bicicleta: "Recuerde, si va en bicicleta, que debe respetar al peatón y no debe salir de los caminos". Acaso alguien llegue a San Frutos en bicicleta, pero yo jamás vi a nadie.  Las condiciones del camino lo desaconsejan, salvo para los especialistas en "deportes de riesgo" o los masoquistas...
Sabiendo cómo son las personas que llegan a estos lugares... ¿no sería más adecuado dirigirse a ellas con un poco más de consideración? ¿Creen los gestores del parque que todos los visitantes son de inferior categoría intelectual y social que ellos? ¿Creen los gestores del parque que solventan su responsabilidad social dando órdenes, imponiendo prohibiciones o dando consejos a los visitantes?
En el cartel también se nos informa de que la zona que recorreremos es una "paramera, con sabinares-enebrales y donde éstos faltan, tomillares, salviares o aulagares"; en "román paladino": un erial, comparable a los que existen por doquier en la meseta segoviana.


Pero las prohibiciones no se habían hecho extensivas al asunto publicitario, porque en todos los carteles informativos, no faltaba la referencia a la Junta de Castilla y León y a las instituciones relacionadas con el parque: el "Parque Natural de las Hoces del Río Duratón", "Natura 2000" (entidad del Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino), la "Red de Espacios Naturales de Castilla y León", "Proyecto Life" (entidad financiera de la Unión Europea).  A ellas se ha unido otra más, que aparece en letras pequeñas pero no tanto como para impedir su lectura: La Caixa. En algunos carteles, en el ángulo inferior derecho se lee:  "Esta señal ha sido reparada por Obra Social 'la Caixa'".  Está prohibido acampar, pero no hacer publicidad bancaria con discreción...
El primer cartel con subvención bancaria que nos llamó la atención prohibía el paso a una "Zona en restauración de la Cubierta vegetal" (sic). ¿Restauración de una paramera? ¿Pretenden restaurar todas las parameras de Castilla y León? ¿La paramera se degrada si la genta camina libremente por ella? ¡La degradación de la paramera culmina en la desertización! ¡El apocalipsis! Las cosas que se aprenden visitando parques naturales... A partir de ahora, cuando camine por el páramo procuraré no salirme de los caminos...
Y nos preguntamos si quienes aplican tanto celo en la protección del ambiente ecológico no había llegado a percibir el contraste que existe entre el formato de los carteles y el del páramo circundante...  No me molesta el diseño de los carteles; me molesta la obsesión por imponer pautas de control al ciudadano, incluso, en los aspectos más triviales, como dar un paseo por el campo. Y que la defensa del "ambiente" se haga mediante criterios de conveniencia política y financiera.
El camino que conduce al antiguo monasterio es parecido al que llega desde Villaseca y hace años servía para que los automóviles se acercaran a la puerta; en la actualidad hay que dar un paseo de un kilómetro con fuerte pendiente, que es penoso con la canícula, porque existen pocos lugares de sombra, especialmente, al regreso, cuando se debe recorrer cuesta arriba. El camino está acotado con hileras de piedras que, al parecer, limitan los lugares de los que no deben salir los paseantes, para no dañar el ecosistema ni erosionar el poder de la dirección del parque. Como es natural, son abundantes quienes no respetan prohibición tan peregrina y caminan por donde les place, de modo y manera que es previsible la destrucción del equilibrio ecológico en poco tiempo...


Los buitres

Seguramente, la limitación en el uso de automóviles no esté relacionada con la voluntad de imponer disciplina a los peregrinos ni con la intención de imitar a la autoridad competente asturiana, sino con la de proteger a los buitres leonados, que conforman una de las colonias más numerosas de Europa.
En la Antigüedad algunos creían que estos animales de cabeza grotesca pero de vuelo majestuoso y aspecto imponente, ocupaban un escalón superior al resto de los pájaros porque se reproducían exclusivamente mediante la intervención divina, sin ayuntamiento carnal. Maravillosa paradoja para una especie condenada a alimentarse de cadáveres, de despojos, cuya finalidad en el ciclo ecológico es facilitar la descomposición —la contingencia— de la materia orgánica...
Como miembro de una generación situada a caballo entre el origen rural de la emigración de la posguerra y el desarrollismo de los sesenta, confieso —con miedo a recibir alguna descalificación oportuna o inoportuna— que, de niño, estuve familiarizado con esos desagradables animales, sencillamente, porque formaban parte del ambiente por el que se movía mi abuelo cuando iba de caza. En aquellos días no era extraño salir al monte y encontrarse por el camino, con un banquete de buitres. Veinte o treinta animales de tamaño descomunal se distribuían irregularmente alrededor de los despojos de una vaca o de un burro... que no se inmutaban cuando ambos llegábamos a lomos de una Guzzi roja y destartalada pero sumamente útil.
Y, como la pedorrera mecánica de la Guzzi —aquellas motos hacían más ruido que mil sicarios asturianos de Lucifer— no les preocupaba en absoluto, recuerdo haberme divertido tirándolos piedras y observando el empeño que ponían a la faena y el poco caso que hacían a quienes les importunaban, por supuesto, desde cierta distancia. Acercarse demasiado hubiera sido propio de espíritus aventureros y esa virtud no cuenta entre las mías. A la postre, siempre vencían ellos por dos razones que resultarán familiares a quienes hayan tenido experiencias afines. Los buitres no se asustan demasiado de quienes les tiran piedras; si el recado se aproxima a ellos, responden con un saltito y un enérgico aleteo, miran durante unos segundos al imprudente y, con ese caminar torpe que les emparenta con los patos, regresan a la faena con cierta prepotencia. La segunda razón es contundente: el comedor de los buitres huele tan mal que es difícil permanecer durante tres o cuatro minutos sin experimentar reajustes digestivos radicales; más o menos lo mismo que sucede ante ciertos individuos de amplio reconocimiento social y económico...


Las circunstancias cambiaron con la aparición de ciertas endemias y la prohibición de abandonar los cadáveres de los animales domésticos (vacas, burros, mulos, etc.) en el campo. En ese momento, se activó un dilema que replanteaba el ciclo vital de los buitres: alimentarlos o no. Si deseábamos mantener la colonia de buitres, estaríamos obligados a proporcionarles comida en abundancia, porque de no ser así, su número se reduciría drásticamente.
Y la autoridad competente tomó una decisión que recuerda mucho otras más recientes: para mantener el equilibrio ecológico era absolutamente imprescindible facilitar las condiciones de vida de los buitres y aún fomentar su desarrollo. Ignoro por qué no se tomó una decisión semejante con los colectivos humanos afectados por circunstancias afines... Me he preguntado mil veces qué razón ecológica justifica subvencionar la existencia de una cantidad exagerada de buitres, cuando se ha perdido la que parecía ser su función primordial en el ciclo ecológico.
El desequilibrio entre los intereses de los ciudadanos y los de los buitres llegó a extremos que aún hoy bordean el esperpento. El año pasado nos comentaba un conciudadano de Pedraza —dueño de un restaurante— los problemas que están ocasionando, porque como han perdido el poco miedo que les infundían los humanos, se acercan demasiado a los niños...
—El problema no se afrontará hasta que maten a un niño —nos dijo, con los matices de la irritación que infunde el temor.
Supongo que quienes tomaron la decisión de limitar el uso de automóviles e imponer el dilatado paseo hacia San Frutos por el itinerario marcado con piedras y la mantienen, son conscientes de los inconvenientes que ello ocasiona a los visitantes. Frank Lloyd Wright lo expuso de modo contundente en los años treinta cuando diseñó el Johnson Wax Building: los automóviles son medios de movilidad y libertad imprescindibles para quienes viven en un sistema que los ha convertido, a su vez, en instrumento fundamental  para la  propia existencia del sistema. No se trata de emplear el automóvil o las sillas de ruedas motorizadas para alterar el medio ambiente, sino de regular su uso teniendo en cuenta que son medios de movilidad determinantes para muchas personas.
Es alucinante que, con decisiones de ese tipo, la gestión pase por alto un asunto que está en el centro de las preocupaciones de una sociedad progresivamente envejecida: Las personas con movilidad reducida o con cierta edad no pueden llegar al antiguo monasterio, a riesgo de cualquier contingencia indeseable. Recuerdo que hace tiempo, cuando se cortó el acceso a la explanada que está junto a la entrada del monasterio, ante mi juicio crítico y la exposición de este argumento, un amigo vinculado a las áreas de poder de Castilla y León me respondió:
—Todos debemos ser consecuentes con nuestras propias limitaciones.
No me atreví a replicarle como merecía y escapé "por elevación":
—¿También quien dirige el parque? —repliqué.
Alguien debería explicar a quienes gobiernan el parque que los automóviles no son sólo máquinas que utilizan los habitantes de Madrid para invadir las tierras segovianas y para molestar a los buitres leonados del Duratón; que sólo se alimentan de gasóleo o gasolina y que como cualquier otra máquina su peligro potencial no está en ella sino en quien la usa inadecuadamente; del mismo modo que los parques naturales se pueden convertir en entidades onerosas para los ciudadanos mayores de cincuenta años si quienes los gobiernan lo hacen como si fueran "feudos ecológicos"; o en figuras retóricas afines a la estructura del actual sistema político y económico.

De la gestión de este parque hemos aprendido duramente algo que ya imaginábamos: cuando entran en confrontación los intereses de los buitres con los de las personas del común, en España siempre prevalecen los primeros, aunque quienes dictan las normas cobren de los impuestos de los ciudadanos, porque es sabido que los buitres españoles pagan impuestos en los paraísos fiscales.  Y he reído sin contención al recordar Underground, aquella película de Kusturica, que forzaba metáforas entre la política y los animales... Si hay crisis, también deberían padecerla los buitres. Si no hay dinero para arreglar el camino, los buitres deberían ayunar. Se me dirá que si no se arregla el camino, gana la seguridad del parque; mientras que la muerte de los buitres por inanición supondría el fin del parque... Y responderé: que si el parque es el tesoro de otro —de Gollum o de quien lo dirija—, que no lo financien con mis impuestos sino con los de quienes sean más jóvenes. 


El monasterio

El monasterio, que pervivió como tal hasta la Desamortización de 1835, está ruinoso, pero enfatizado por una gran cruz de hierro levantada a principios del siglo XX. Sólo permanece en uso la iglesia, cuidada por un anciano que guarda las llaves y ofrece "guías" y libros piadosos al visitante; a las seis recoge sus bártulos, los introduce en una bolsa con ruedas y con ella en las manos, a modo de andador, emprende la peregrinación camino arriba para dejar testimonio de que la fe todo lo puede, incluso transitar dos veces al día por lugar tan desajustado a sus posibilidades físicas.
Creo que no estaría de más recuperar las zonas que aún conservan las paredes en pie, aunque sólo fuera para crear un espacio de refugio y refrigerio, sobre todo, para quienes lleguen cuando la iglesia está cerrada.
La iglesia, con el formato románico segoviano habitual, no es gran cosas, aunque en su origen el monasterio fuera concebido desde Silos como homenaje al arzobispo Bernardo de Toledo.
Como sucede en otras muchas iglesias románicas de la zona, la imágenes modernas que han colocado en el interior para solventar las necesidades rituales son, sencillamente, espantosas. Por fortuna, aún es posible ver algunos relieves y capiteles románicos de cierto interés...
Completa el conjunto histórico-artístico un cementerio de nichos antropomorfos excavados en la roca, junto a la entrada, en las proximidades del ábside de la iglesia, con el panel explicativo oportuno...

Colofón

En este caso no enfatizaré la mala gestión del patrimonio histórico-artístico, que es manifiesta, porque prefiero destacar una circunstancia obvia: el orden de prioridades relativas entre los bienes ecológicos y bienes culturales. En la práctica política española es frecuente emplear el factor ecológico como arma arrojadiza para entorpecer el desarrollo de las infraestructuras, de iniciativa ajena. Y cuando no existe esa antagonismo, como corolario obvio, el factor ecológico suele ser recurso manido para justificar la precariedad presupuestaria de cara a una opinión pública predispuesta al temor y a defender su tierra de las agresiones foráneas... 
Al parecer, la ubicación de la estación del AVE en Segovia, a más de 3 Km de las zonas habitadas (según las carreteras asfaltadas), obedeció a razones ecológicas y no especulativas. También en la capital prevalecieron los intereses de los buitres...

El ministerio de cultura asume las competencias taurinas

Fue noticia a finales de julio y se publicó en el BOE del 31 de agosto de 2011: Las pocas competencias que aún le quedan al Estado en cuestiones taurinas pasan del Ministerio de Interior al de cultura (cada vez más minúscula). Y se justificaba en los siguientes términos:

“No obstante, la Ley 10/1991, de 4 de abril, sobre potestades administrativas en materia de espectáculos taurinos, en su artículo 4.1, y de acuerdo con el artículo 149.2 de la Constitución Española que consagra, sin perjuicio de las competencias que podrán asumir las Comunidades Autónomas, el servicio de la cultura como deber y atribución esencial del Estado, prescribe que la Administración del Estado pueda adoptar medidas destinadas a fomentar y proteger las actividades a las que se refiere dicha ley, en atención a la tradición y vigencia cultural de la fiesta de los toros.
Entendida la tauromaquia como una disciplina artística y un producto cultural, se entiende que las competencias del Estado en orden a su fomento y protección tienen su correcta ubicación en el Ministerio de Cultura, por lo que, haciendo uso de la potestad de autoorganización de la Administración, se modifica la actual asignación de la presidencia de la Comisión Consultiva Nacional de Asuntos Taurinos al Ministro del Interior, o autoridad en quien éste delegue, pasando en los mismos términos al Ministro de Cultura, y se traspasan al Ministerio de Cultura las funciones que hasta ahora detentaba el Ministerio del Interior, respecto a dicho órgano colegiado de carácter consultivo, a los registros taurinos y al fomento y protección de la tauromaquia”.

¿Disciplina artística? Supongo que el objetivo es bloquear las medidas de la Generalitat de Catalunya...

domingo, 4 de septiembre de 2011

El Principato di Filettino

A ver si cunde el ejemplo...


Filettino, pequeño pueblo italiano, se ha declarado independiente para afrontar la crisis.


Memorias veraniegas. El edificio de Calatrava en Oviedo.


Interpreto que al mismo impulso institucional por llenar Oviedo de esculturas, obedece el encargo que hicieron a Calatrava para diseñar un edificio capaz de combinar un centro comercial, un hotel de lujo, un Centro de Exposiciones y Congresos y las sedes de ciertas instituciones político-administrativas del gobierno regional. Y todo ello sobre el solar que antes ocupaba un campo de fútbol...
Calatrava lleva muchos años haciendo macro-escultura con gran éxito de público y crítica, y seguirá haciéndolo si se lo siguen encargando, aunque Vitrubio, Brunelleschi o Loos, si salieran de la tumba, cambiarían de oficio para poner un tablao flamenco.







¿Se puede justificar socialmente el incremento de gasto que supone un proyecto de este tipo? Si mediante el incremento del patrimonio arquitectónico, crece la atracción turística del Principado... 
Con ojos de historiador, la elección de Calatrava para este edificio de Oviedo y de Niemeyer para el de Avilés, hace pensar en la intención de poner una vela a Dios y otra al Diablo. Para el gobierno de Asturias son tan útiles las tradiciones "esencialistas" del arquitecto brasileño, como  las "organicistas" de Calatrava, aunque no entiendo la especialización forzada por los encargos; creo que hubiera sido más lógica la decisión inversa. ¿He dicho inversa...?
Por el exterior ofrece multitud de posibilidades visuales y fotográficas.
Se me ocurren mil asociaciones para etiquetarlo... Visto desde el monte Naranco —quintaesencia del "asturianismo"— parece el esqueleto de una ballena... hispánica.

Memorias veraniegas. De la arquitectura cosmética a los centros de espectáculos: del Guggenheim al Centro Niemeyer.



Dicen que todo empezó cuando Thomas Krens desembarcó en el País Vasco para proponer un negocio  relativamente "ingenuo". Su intención era explotar los fondos de la Fundación Solomon R. Guggenheim con la finalidad de obtener los beneficios que justificaran su gestión al frente de una institución que, básicamente, centrada en Nueva York,  comenzaba a perder opciones en una sociedad progresivamente globalizada. Sus pretensiones eran tan "descabelladas" que hubo de esperar a que apareciera un lugar como Bilbao para que se concretara un proceso simbiótico de consecuencias sumamente ventajosas para las partes. De un lado estaba la Fundación, obviamente; del otro, el Gobierno del País Vasco, respaldado por casi todas las instituciones del Estado. Paradójicamente, durante los años inmediatamente anteriores a la inauguración, la inmensa mayoría de los vascos no respaldaban el proyecto, porque lo juzgaban elitista, ajeno a las tradiciones culturales propias; los 23.000 millones de pesetas presupuestados serían infinitamente más útiles si se construyeran colegios y hospitales...
En medio de una polémica que se manifestó, sobre todo, en la prensa norteamericana, por unas negociaciones que allí dejaban la imagen de España a la altura de las repúblicas bananeras, Thomas Krens consiguió sus objetivos: crear un nuevo centro de explotación de la Fundación Guggenheim.  En apariencia, el Estado Español había pagado demasiado por contar con un nuevo "museo".


Pero las circunstancias eran mucho más complejas, porque las ideas de Krens, que adjudicaba a "la cultura" gran capacidad para generar actividad económica, se habían quedado muy cortas. La creación del Guggenheim consiguió múltiples "beneficios" de alcance social diverso:
1. Por supuesto, propició un obvio beneficio cosmético para el País Vasco y su gobierno. Desde el momento de la inauguración, desaparecerían las viejas asociaciones odiosas.
2. Aunque nominalmente el edificio es propiedad de la Fundación S. Guggenheim, Bilbao se enriqueció con un símbolo que ha dejado en al olvido el vetusto puente colgante... y las sardinas frescas. El edificio escultórico de F. Gehry ha cumplido la misión adjudicada con creces. No sólo "sirve" para atraer visitantes al "Museo" Guggenheim, sino que ha matizado de modernidad a una ciudad que, fuera de ello, tenía una riqueza monumental desequilibrada, dado el carácter de la ciudad y el sentir de los vizcaínos.
3. La construcción del edificio coadyuvó a compensar los efectos de la reconversión industrial.
4. La inauguración del Guggenheim alteró radicalmente el carácter urbano de la zona del emplazamiento y sus alrededores. Salieron beneficiados con ello los vecinos, los comercios de la zona y, por supuesto, quienes tenían intereses urbanísticos y especulativos.
5. Bilbao dejó de ser un destino turístico de tercera división para convertirse en una de las ciudades españolas con mayor proyección en ese sector: el número de turistas anuales se ha multiplicado por 30.  Desde que se inauguró, se han duplicado los establecimientos hoteleros y se han incrementado exponencialmente las actividades portuarias... Los datos oficiales hablan de que se recuperó la "inversión"  reconocida en menos de tres años...  En realidad se debería haber hablado de "gasto por los derechos de imagen de la marca Guggenheim" y aún hoy es muy difícil determinar el  volumen real de ese gasto, acaso más cerca de los 50.000 millones de pesetas que de los 23.000 reconocidos. Pero cualquiera que fuera la realidad, desde este punto de vista —contemplado el Guggenheim como infraestructura turística— no creo que haya existido en la reciente historia de España un "gasto" (o una "inversión") más rentable,  con el factor añadido de un interés social de amplio espectro.


6. El Guggenheim-Bilbao, obviamente, no es un museo —recordemos la definición clásica del ICOM—; es un "parque temático", un centro de "atracciones estéticas"... pero sea como fuere, desde él, Bilbao incrementó considerablemente sus posibilidades en el terreno estético con un centro de alta calidad objetiva, al menos, según los criterios generalmente admitidos. Aunque sus exposiciones siguen los criterios de rentabilidad que explican su existencia, ofrece infraestructuras (divulgativas, formativas, de educación infantil, etc.) que, a mi juicio, están entre las mejores de España.
7. A ello debemos añadir las comisiones, bagatelas, mordidas y demás flecos graneados  entre las entidades y personas próximas a los círculos de poder relacionadas con el Guggenheim.
8. Y sin ánimo de agotar las posibilidades del maná, restaría mencionar  el incremento del "terciario" asociado a la gestión, el funcionamiento, el mantenimiento, la proyección educativa, etc.
Es probable que los datos oficiales pretendan ofrecer una imagen excesivamente edulcorada, pero es indiscutible que nadie —ni el propio Thomas Krens— pudo imaginar las consecuencias socioeconómicas de una iniciativa que, en principio, provocó reacciones muy airadas de casi todos los sectores sociales próximos a los universos estéticos y museísticos.  Y desde ese preciso momento, todo el mundo quiso tener "un Guggenheim"... o una Ciudad de las Artes y las Ciencias...  que era asunto comparable pero mucho más ambicioso y, por supuesto, caro.


Llàtzer Moix habla de "'Arquitectura milagrosa"... Si contemplamos el asunto desde el punto de vista arquitectónico, todo se simplifica, porque encargar edificios con objetivos comparables a los del Guggenheim ha sido una constante histórica desde los tiempos de los faraones. La diferencia aparente —el componente religioso— sólo es eso, aparente; estas nuevas "catedrales" (laicas) también juegan con las creencias de los individuos, unas veces para justificar su construcción y otras para definir el negocio... Exactamente igual que sucedió en Europa en la Baja Edad Media, o el Barroco.
Los juicios de Llàtzer Moix se pueden sintetizar en parámetros muy simples: en este caso como en cualquier otro, siempre subyace la dialéctica "tripolar" (si se me permite la coña posmoderna) entre la buena y la mala arquitectura por un lado, y su uso, por el otro.
En el Guggenheim-Bilbao, el juego de factores dio un resultado muy positivo; en las antípodas podríamos situar otras muchas iniciativas arquitectónicas como El Pabellón-puente de Zaha Hadid, para la EXPO de Zaragoza, la Caja Mágica, de Madrid (Perrault)  o el Palacio de Exposiciones y Congresos de Calatrava en Oviedo.
En el momento de escribir estas líneas, está de actualidad el Centro Niemeyer que, según dicen, ha costado más de 43 millones de euros, y fue concebido con unas pretensiones que hacen sonreír... a carcajadas:

"El Centro Niemeyer es una puerta abierta a todas las artes y manifestaciones culturales. La música, el cine, el teatro, la danza, las exposiciones, la gastronomía o la palabra son los protagonistas de una programación cultural multidisciplinar con el único denominador común de la excelencia.
Nace con la voluntad de ser un referente en la gestión cultural en Iberoamérica y un puente entre todas sus orillas. Por ello, está concebido como un imán capaz de atraer talento, conocimiento y creatividad, pero también como una puerta abierta de Asturias al mundo"

Como no creo en la estupidez de los políticos —pueden ser  incapaces, pero no estúpidos—, imagino que estas expresiones grandilocuentes tienen por objeto manipular las conciencias de quienes aún votan...  que cada vez son manos y, muy probablemente, de escasa declinación crítica. De otro modo no se entendería una expresión de objetivos tan infantiles.
Objetivo de la manipulación: justificar una "inversión" —en este caso concreto parece un gasto— mediante "pseudo-argumentos" de orientación emotiva. Todo el mundo suscribiría la declaración de intenciones mencionada en el texto adjunto.
Esos argumentos re refuerzan con algo muy frecuente en los ambientes posmodernos, tal y como enfatizó Sokal: es mucho más importante el nombre de quienes avalan el proyecto que los argumentos sobre los que se ha diseñado; en ello los gestores políticos han tirado la casa por la ventana y rentabilizar el premio Príncipe de Asturias:  Woody Allen, Vinton Cert, Stephen Hawking, Paulo Coelho y, para dar el toque local, José Andrés, cocinero asturiano...


El tinglado debe funcionar como "Fundación Centro Cultural Internacional Oscar Niemeyer ", que fue constituida en 2006; está gobernada por un Patronato compuesto por las siguientes personas:
Ángeles González-Sinde, Ministra de Cultura
Mercedes Álvarez González, Consejera de Cultura y Turismo del Principado de Asturias
María Fernanda Santiago Bolaños, Directora del Departamento de Educación y Cultura del Gabinete de Presidencia del Gobierno
Alejandro Calvo, Gerente de RECREA
Pilar Varela, Alcaldesa de Avilés
Francisco Menéndez Díaz, Presidente de la Cámara de Industria, Comercio y Navegación de Avilés
Enrique Iglesias, Secretario General de SEGIB (Secretaría General Iberoamericana)
César José Menéndez Claverol, Director del Área de Relaciones Institucionales y Asuntos Sociales de Cajastur
Antonio Garrigues Walker, Presidente de J&A Garrigues Abogados S.L.P.
Daniel Alonso, Presidente del Grupo Daniel Alonso S.L.
Jaime Arias Zapico, Director de Operaciones Metalúrgicas de Asturiana de Zinc S.A.
Carlos Oscar Niemeyer, Director de la Fundação Oscar Niemeyer de Brasil
Manuel Díaz, Presidente del Patronato
Natalio Grueso, Director General del Centro Niemeyer
José Luis Rebollo, Secretario General del Patronato
Oscar Niemeyer, Patrono de Honor
Vicente Álvarez Areces, Patrono de Honor


Es la fórmula que se está empleando habitualmente para gestionar centros comparables a éste, con poder en manos del PP o del PSOE. Lo justifican argumentando que los cauces "ordinarios" son poco elásticos e ineficaces...  Ya me he manifestado varias veces en relación a ello y no insistiré más que para recordar que la fórmula "fundación" desnaturaliza un principio constitucional recogido en el artículo 103:

1. La Administración Pública sirve con objetividad los intereses generales y actúa de acuerdo con los principios de eficacia, jerarquía, descentralización, desconcentración y coordinación, con sometimiento pleno a la Ley y al Derecho.
2. Los órganos de la Administración del Estado son creados, regidos y coordinados de acuerdo con la Ley.
3. La Ley regulará el estatuto de los funcionarios públicos, el acceso a la función pública de acuerdo con los principios de mérito y capacidad, las peculiaridades del ejercicio de su derecho a sindicación, el sistema de incompatibilidades y las garantías para la imparcialidad en el ejercicio de sus funciones.

"¿Convocar unas oposiciones para elegir a alguien bien capacitado? ¡Con lo fácil que es designar a un amiguete! Además están las empresas de servicios que funcionan de maravilla y, por supuesto, los voluntarios"...

El Centro Niemeyer no es posible sin la colaboración de muchos. Entre ellos, el grupo de voluntarios: jóvenes de todas las edades que ayudan en la organización de las actividades más importantes del Centro.
Con flexibilidad de horario y haciendo aquello que más te motive o para lo que te sientas más cualificado, podrás ofrecer tu apoyo en determinadas tareas de administración, vigilancia de exposiciones, organización de conciertos y grandes eventos, acompañamiento de visitantes e invitados así como visitas guiadas a grupos.
Si eres mayor de edad y estás interesado en contribuir con tu tiempo y energía al desarrollo de este proyecto único, mándanos un email con tus datos a voluntarios@centroniemeyer.org y cuéntanos por qué quieres formar parte de la tropa Niemeyer. Detalla también tu disponibilidad de horario y las áreas de trabajo que más te interesan.
No se trata de un trabajo remunerado, pero es una forma sorprendente de aprender más sobre arte, literatura, cine… hacer amigos, conseguir entradas gratuitas y mucho más"

Hace unos días, poco después del conflicto creado por IU al discutir la cesión de los bienes inmuebles a la Fundación Centro Cultural Internacional Óscar Niemeyer,  nos dimos una vuelta por Avilés y se nos ocurrió echar un vistazo...
Antes de cruzar la ría, se accede a un pabellón de construcción simple, donde hay un conjunto de imágenes que recogen el proceso de las obras...
En la explanada central no había mucha gente. Hicimos una fotografías y desarrollamos el periplo de observación. En primer lugar, nos colamos en el auditorio, que ofrece un aspecto magnífico.  Está capacitada para albergar congresos con traducción simultaánea y sus condiciones acústicas son excepcionales...
Al lado está la exposición de Schnabel. Cobran 8 € por entrar a verla...  Nunca me han gustado sus cosas y lo que he visto ahora tampoco me parece especialmente interesante.
La de Saura es un híbrido extraño, difícil de catalogar, casi como el conjunto de su obra cinematográfica, más allá de un componente espectacular que parece concebido para justificar la vertiente "educativa" del Centro. ¡También cobran 8 €!. Si esto es lo que entienden sus gestores por "excelencia" y por "apertura al mundo", tienen un grave problema para comprender dónde estamos, dónde están ahora mismo las fuerzas más activas de nuestro actual proceso evolutivo.
La terraza del bar, colocado en un extremo del conjunto ocupado por las taquillas, los aseos y la librería, es el lugar donde se concentraba el mayor número de personas... 
Aquel día, en la explanada central había un grupo musical africano, que, infructuosamente, intentaba hacer cantar a los espectadores...


Lo positivo
Como diseño arquitectónico, parece interesante.... Me recuerda una estación polar y decorados de ciencia ficción... Visto desde el otro lado de la ría ofrece un panorama sumamente atractivo... y compone un marco ideal para la creatividad fotográfica.
El puente de acceso, coloreado por Ramón Rodríguez (2006), según los tonos del arco iris, tiene cierta gracia... aunque su sentido sea demasiado obvio.

Lo negativo
El uso de un complejo arquitectónico puede desnaturalizarlo radicalmente...  pero esa circunstancia no se puede reprochar al arquitecto, a no ser que él mismo participe en ese uso y en este caso, se da esta circunstancia...
Lo que cobran por ver las exposiciones es exagerado.
Está desproporcionadamente inclinado hacia las actividades (empresariales) ajenas a "lo cultural", salvo que se entienda este concepto de modo excesivamente amplio ("todo es cultura"). Y esa declinación se advierte con demasiada contundencia: sólo es gratuito entrar en los aseos.
El “mirador” es un restaurante al que sólo se puede acceder como cliente, por supuesto durante los horarios de comidas; las exposiciones son caras; el auditorio sólo se puede visitar para contemplar los eventos programados o contratando una visita...
Las industrias próximas lanzan sus gases hacia el Centro según la voluntad del aire. Pregunté a un paisano sobre ello y me contestó:
—Sí, huele un poco, pero no te preocupes, no es venenoso; sólo afecta un poquitín a quienes tienen dolencias de bronquios y demás...
Y me acordé de cierto profesor, que al referirse a las fábricas de cemento, completaba  el juicio benevolente con una frase lapidaria:
—¡Estaría cojonudo que además fuera venenoso!


Aunque está muy cerca del centro de la ciudad, el acceso peatonal a través de un puente en acero corten, de diseño atrevido, con placa del "Grupo Danielalonso" (sic), es bastante prolongado e incómodo; no quiero imaginarlo con lluvia. Además, se mueve demasiado... Aunque no existe relación formal alguna, cuando lo cruzaba me acordé del puente del Milenio... No es colgante, pero tiene demasiados voladizos y según un adagio común entre ingenieros, "sólo se caen los voladizos". Además... ¿Acero auto-oxidante en una ambiente tan corrosivo? A ver si hay suerte y no le sucede lo que al de Tacoma Narrows.
Son notorios los signos de escasa calidad constructiva, sobre todo, en las zonas menos visibles (instalaciones). La escalera del restaurante tiene tramos que sólo se pueden bajar o subir de modo asimétrico (empleando el mismo pie).

El balance provisional

Los medios de comunicación han dado a conocer que "El Niemeyer generó en tres meses medio millón de euros, el doble de lo previsto".
"El Centro Niemeyer ha logrado generar por ingresos de explotación más de medio millón de euros en apenas tres meses, el doble de lo previsto en el plan de negocio, lo que sitúa al complejo de la ría, según sus responsables, «en la senda de la autosostenibilidad». Desde su inauguración oficial, el pasado 26 de marzo, el centro cultural ha recibido cerca de 400.000 visitantes y se han vendido, hasta la fecha, 53.186 entradas para las diferentes actividades organizadas, como conciertos, proyecciones de cine y exposiciones. Los gestores destacan, además, que la aportación del complejo al «cambio de imagen» de Avilés «ha sido decisiva»: «Las cifras de turismo y visitantes se han multiplicado ampliamente»".
El balance del primer trimestre de «vida» del Niemeyer no puede ser más positivo. Y es que gran parte de los actos promovidos colgaron el cartel de «completo». Así, destacan, entre otros, los llenos absolutos en los conciertos de John Mayall, Tejedor, Luz Casal o Avishai Cohen. También han tenido éxito la apertura del restaurante de la torre-mirador, «Gastro», inaugurado con un menú elaborado por el cocinero vasco Juan Mari Arzak, así como el ciclo de cine «Imprescindibles de Woody Allen».
Los responsables del complejo de la ría explican que en el Niemeyer ya se han organizado 16 conciertos de estilos tan variados como los protagonizados por Paquito D'Rivera, Chano Domínguez, Dayna Kurtz o «The Clams». «Se ha apostado por todos los géneros musicales, del jazz al blues, el soul, el pop indie o el rock», argumentaron. Las sesiones musicales se han organizado tanto en el auditorio como en el Club y en la plaza. En ese último enclave actuaron ya Woody Allen, Víctor Manuel, Mart'Nalia y Vetusta Morla y Xoel López.
El centro ya acogió, además, un total de 15 congresos que atrajeron a la ciudad a más de 2.000 participantes, entre ellos, el Foro España-EE UU o el congreso de la Federación Asturiana de Empresarios (FADE). La cúpula del centro cultural y el hall del auditorio exhiben las muestras «Luz» de Carlos Saura, y «Polaroids», de Julian Schnabel, que ya han sido vistas por «miles de visitantes en apenas dos meses».


¿Conseguirán 2 millones de euros al año? ¡Que hablen con el Vaticano, porque huele a milagro!
400000 visitantes en tres meses, corresponden a casi 4.500 personas por día... Debimos elegir un mal momento, porque según mis estimaciones, la fluencia de público no llegaría aquel día (sábado 6 de agosto, por la mañana) a las 500 personas; es decir, la décima parte de lo "informado" por los periódicos.
En suma, no se trata de un centro cultural sino de un centro de espectáculos con pretensiones desquiciadas. Salvo que la gestión de los espectáculos sea magistral, es de suponer que en poco tiempo se convierta en un centro deficitario, que recabará mayores aportaciones del erario. 
Pero sea como fuere, el centro Niemeyer habrá contribuido a cambiar la imagen de una ciudad, tradicionalmente volcada hacia la industria del hierro, y a incrementar sus dotaciones "culturales". Y de ello debemos felicitarnos todos.

Las esculturas urbanas de Oviedo.



En pocas ciudades hay tantas esculturas modernas como en Oviedo, donde, según parece,  sus gestores municipales han apostado por integrar el arte en los ambientes públicos; y lo han hecho con un afán ecléctico que desborda los límites de cualquier criterio de valoración estética. Como en ningún otro sitio, en los alrededores del teatro Campoamor, el arte se convierte en cuestión personal. Si no te gusta Santiago de Santiago, puedes mirar a Botero o, incluso, reírte con ganas con el "Culis Monumentalibus" de Úrculo, y el juego fálico implícito o explícito, según el gusto o la tendencia sexual de cada cual. Y es que, con un poco de imaginación creativa, se pueden plantear ecuaciones sumamente curiosas... o como dicen los posmodernos, juegos metafóricos de gran calado.
La maternidad de Botero, que me sigue pareciendo experto en matriuskas, me ha recordado un grupo afín de la catedral de Segovia... pero no creo que se pueda hablar, en este caso, de influencia directa.



La educación en Madrid


Una amiga, profesora en un instituto de Madrid, me dice que "Esperanza me pide un esfuerzo especial por carta mientras me insulta por la radio". Es el doble lenguaje de los políticos; si se dirigen a un colectivo profesional emplean un tono; si se dirigen a los votantes, otro muy distinto, ese que sirve para legitimar un sistema cada vez más dependiente de la estupidez humana.
Si alguien creía que era difícil empeorar las cosas en la política educativa, se equivocaba.  ¿Qué hacer para hundir el sistema educativo? Muy sencillo: encabronar a los profesores. Seguramente, es malo que los docentes hagan huelga, pero creo que es mucho peor dar clase sabiendo que las autoridades de quienes dependen, de cara a los votantes, pintan a los profesores como vagos, como personas sin sentido social, como parásitos privilegiados; seres despreciables, sin moral y sin honor.
Y todo para ahorrarse unos euros con los que mantener Telemadrid, magnífico instrumento educativo.

jueves, 1 de septiembre de 2011

Museo de las Termas de Gijón


En el año 1995 abrieron en Gijón un museo-yacimiento aprovechando la aparición de unas "termas romanas" en la zona de ocupación más antigua de la población, junto a la iglesia de San Pedro, en el límite de la playa de San Lorenzo. Como las vivencias personales condicionan nuestros puntos de vista, inevitablemente, tenía que acordarme del  museo municipal de Cartagena y, por supuesto, del museo-yacimiento de Bath. Y debo confesar que, como suele ocurrir, las comparaciones son odiosas... para una de las partes.  Aparte de la cuestión escalar, el museo de Gijón adolece de algunas cualidades que definen la diferencia entre los tratamientos políticos que se otorgan a los bienes culturales en España y en Inglaterra.
No es mala idea mantener el yacimiento bajo tierra, sin que se aprecie la construcción si uno está en sus inmediaciones. Sin embargo, esa circunstancia está en el origen de algunas de sus carencias: la edificación está limitada por encima y, naturalmente, por la parte inferior, ocupada por el yacimiento. Ello impone que el museo sea bastan angosto, en ocasiones, incluso, con cabezada, y que el espacio global ofrezca escasas posibilidades para proporcionar cierta espectacularidad. Para compensar esa deficiencia, los gestores han optado por colocar luces de colores que acaso sean adecuadas para interesar a los visitantes más jóvenes... pero, a mi juicio, no son suficientes para conseguir la espectacularidad que tiene, por ejemplo, el de Bath.  En esa línea, hubiera sido más apropiado recrear unas termas sin alterar los restos arqueológicos.. Naturalmente, el proyecto  hubiera sido más cotoso. Por desgracia, en España aún no existe conciencia de que es muy rentable a medio y largo plazo invertir fuerte en Bienes Culturales; sólo si existen expectativas cosméticas y de "pelotazos"...


Los arqueólogos sitúan la realización de las termas entre finales del siglo I y principios del siglo II.  La datación vendría a reforzar la supuesta romanización temprana de Asturias o, cuando menos, de Gijón. Los datos ofrecidos por el propio museo (fragmentos de terra sigilata considerados "altoimperiales"),  no me parecen concluyentes. Teniendo en cuenta que en Asturias no existen objetos culturales de datación clara en esa época y que casi todos los restos de filiación romana conocidos apuntan hacia los siglos finales del Imperio, parece más razonable considerar este yacimiento de esta época. aunque no tendría  nada de particular que aparecieran restos romanos más antiguos, sencillamente, porque sabemos que la costa asturiana fue explorada antes del siglo I dC.

Memorias veraniegas. Canary Wharf: Arquitectura liberal y cinematográfica





 "Toda la tierra Tenía un solo idioma y las mismas palabras.  Pero aconteció que al emigrar del oriente, encontraron una llanura en la tierra de Sinar y se establecieron Allí. Entonces se dijeron unos a otros: "Venid, hagamos adobes y quemémoslos con fuego." Así empezaron a usar ladrillo en lugar de piedra, y brea en lugar de mortero.  Y dijeron: "Venid, edifiquémonos una ciudad y una torre cuya cúspide llegue al cielo. Hagámonos un nombre, no sea que nos dispersemos sobre la faz de toda la tierra." Jehovah Descendió para ver la ciudad y la torre que edificaban los hombres. Entonces dijo Jehovah: "He aquí que este pueblo está unido, y todos hablan el mismo idioma. Esto es lo que han comenzado a hacer, y ahora nada les Impedirá hacer lo que se proponen. Vamos, pues, descendamos y confundamos Allí su lenguaje, para que nadie entienda lo que dice su compañero." Así los Dispersó Jehovah de Allí sobre la faz de toda la tierra, y dejaron de edificar la ciudad.  Por tanto, el nombre de dicha ciudad fue Babel, porque Jehovah confundió Allí el lenguaje de toda la tierra, y desde Allí los Dispersó sobre la faz de toda la tierra."


Y sin embargo, desde que el mundo es mundo, con excusas fatuas, los poderosos han deseado manifestarse en las alturas, cerca de Dios, o lo que es lo mismo, por encima de los simples mortales. Seguramente por no desafiar la ira divina, antaño fueron las torres de las iglesias o los alminares... Ahí está el caso de la majestuosa iglesia de "Santa Sofía" o el de Abderramán III, cuando, en el vértice del poder andalusí, ordenó construir el alminar... de la catedral de Córdoba. Desde que se disparó la especulación urbana en Estados Unidos, las grandes corporaciones dispusieron sus sedes en grandes edificios que ponían de manifiesto la capacidad del poder económico para desafiar a Dios... Esa costumbre llegó a Europa y, por supuesto, al resto del mundo.


Hubo un momento, allá por el año 2001, cuando a todos nos dio la sensación de que, por obra y gracia de un "terrorismo irracional", por fin, se había vuelto a manifestar el brazo iracundo y vengador de Jehovah... pero desde que lo asesinara Nietzsche, ya no infunde miedo y sólo se le usa para justificar intereses y creencias poco razonables. Sin embargo, cambiaron poco las cosas; en unos casos, porque era imposible detener los planes especulativos trazados y en otros, porque combatir al "terrorismo" no implicaba, necesariamente, ceder en los privilegios de altura. ¡Bastantes concesiones se habían hecho al pueblo llano suprimiendo el derecho de pernada!
Esa relación entre el poder económico y la "necesidad" de contemplar a los semejantes desde las alturas no ha cambiado y a pesar de la tragedia de la Torres Gemelas, se mantiene la estúpida carrera de llegar al cielo, que puede justificarse desde el prestigio proporcionado por la transposición del lema olímpico: los edificios más altos son siempre fronteras superadas de poder económico y desarrollo tecnológico (el incremento de la dificultad constructiva crece exponencialmente con el aumento de la altura).


Canary Wharf, debe su nombre a que en esa zona estaban los muelles donde llegaban los barcos que comerciaban con las Islas Canarias, y se ha convertido en una zona que compite con la vieja City sin las limitaciones que imponen las antiguas instituciones financieras y sus edificios emblemáticos y sin la deshumanización del ya viejo barrio londinense. Canary Wharf y sus alrededores van cubriéndose de edificaciones nuevas que proporcionan al lugar un carácter comparable a ciertos barrios de Nueva York y La Defense de París, pero con el "ambiente veneciano" proporcionado por la red de canales y los meandros del Támesis que proporcionan protagonismo esencial al agua. 
El edificio más alto —de momento— es el One Canada Square (o Torre Canary Wharf, 1991), cuya construcción fue un encargo de compañía canadiense Olympia & York al arquitecto argentino César Pelli.  Es sensiblemente prismático, con ventanas que conforman una retícula de Hering, y remate en lo más alto mediante una pirámide de poca altura, imposible de percibir cuando estamos a sus pies... 


El orden geométrico, racional, coronado por el triángulo —pirámide— divino, parece gobernarlo todo, aunque la quietud que ello debería comportar se ve socavada por la inestabilidad perceptiva de la retícula definida por las ventanas, que proporciona un efecto realmente interesante —objetivamente interesante—. Desde este punto de vista la idea de César Pelli me parece magistral, porque el edificio contrapone la rigidez del orden geométrico —de connotaciones lógicas obvias—, el dinamismo propio de la "evanescencia" perceptiva, propia del componente animal que subyace en la naturaleza humana. No conozco otro edificio —seguramente habrá muchos otros comparables que no conozco— que substancie mejor la idea del orden cósmico derivado de la ideología liberal: el dinero puede romper el maleficio bíblico y aún, confundir a Dios, empleando formas que, según habíamos creído, emanaban del Logos. Acaso por la afinidad que engendran los opuestos, la idea me hace pensar en la "Muerte en Venecia", de Visconti, y también en el edificio construido en el número 1 de la calle Poultry, en la City londinense, de James Stirling (con M. Wilford), con un juego visual particularmente discutible, que sus defensores han convertido en un quintaesencia retórica trascendente (el eclecticismo simbólico —algo macarrónico— se hace un hueco en el territorio financiero, hasta entonces, paradigma del "buen gusto"). Demasiada "tela" para lanzar una digresión marginal en este momento.
Otro de los edificios más celebrados de Canary Wharf y sus alrededores es la sede de HSBC, entidad financiera de gran implantación en todo el mundo y, muy especialmente, en Hong Kong.
El conjunto Citygroup Centre  se compone de dos edificios diseñados (CGC1, 1999 Y CGC2, 2001), respectivamente por Norman Foster y César Pelli; cambiaron de manos pocos años después de la construcción...
Los rascacielos, tomados uno a uno, no ofrecen grandes singularidades desde lo que se puede observar a ras de calle: formas geométricas sencillas, cristal, acero, aluminio... Me acordé obviamente de las Torres Gemelas, pero también del Park Inn de Berlín, ese ya viejo hotel del antiguo Berlín Este, cercano a la torre de comunicaciones, que junto a ella, en Alexanderplaz, subsiste como hito anacrónico de la potencialidad de la antigua Alemania del Este y referencia material de una manera de concebir la arquitectura emblemática como cotra-réplica  e imitación —metáfora de la contradicción dialéctica— de las fórmulas capitalistas.


Sin embargo, la agrupación de rascacielos en la Isla de los Perros, cerca de uno de los aeropuertos londinenses, con el consiguiente tráfico aéreo, compone imagen sumamente cercana a la ciudad ideada por Friz Lang en Metropolis o la de Blade Runner, de Ridley  Scott, ambas ofrecidas como respuesta la superpoblación y al "orden lógico", tal y como éste se entiende en ciertos ambientes ideológicos... en ambos casos no demasiado alejados de la premisas filosóficas de Hitler... Es interesante recordar cómo estructuraba Friz Lang los diferentes niveles de la ciudad "súper-racional" y también cómo acotaba R. Scott  a ese personaje (¿superhombre?) que había llegado a las puertas de Tannhauser.


Lo más curioso es esa vinculación alemana de la arquitectura del neoliberalismo activa una comparación que desemboca en dos maneras muy diferentes de entender la arquitectura. La zona de Berlín comparable al Canary Wharf, la Postdamer Plaz, está concebida como un área urbana abierta a todos los ciudadanos, mientras que en Londres como en la antigua City, nos encontramos ante áreas alejas de los lugares de mayor confluencia popular, restringidas a quienes trabajan para las entidades financieras con sedes allí. Como sucede en la City, en Canary Warf es difícil ver personas que no vistan según los moldes arquetípicos de los ejecutivos: chaqueta y corbata para los hombres y traje oscuro y tacones altos para las mujeres.
Si la arquitectura es reflejo del poder y del desarrollo tecnológico, las calles de Londres ofrecen  un magnífico panorama, comparable al de las grandes ciudades norteamericanas y chinas, pero con matices netamente europeos: poco a poco se va configurando una nueva Venecia para uso y disfrute de los nuevos príncipes y sus cortesanos...
De momento, los ciudadanos "del común" podemos pasear por sus calles incluso de noche sin sentirnos hormigas dentro de un decorado monstruosamente grandilocuente, aunque lo sea.

Entre Eulogio y King Kong


Aunque sea una cuestión antigua, no deja de sorprenderme la decisión que en a finales de los años ochenta tomó la autoridad competente para colocar una obra de Chillida en el monte de Santa Catalina, por encima de las viejas fortificaciones ya absorbidas por la naturaleza...
¿Elogio del horizonte?  
"Creo que el horizonte, visto de la forma que yo lo veo, podría ser la patria de todos los hombres" (Chillida, en una placa junto a la obra)


Si con los condicionantes emotivos asociados a esas palabras miramos la escultura desde la zona de las fortificaciones, ésta tiene cierto sentido espacial y estético... Paradójicamente, desde esa posición sólo se ve la escultura y el cielo, pero no el horizonte... Si por el contrario, nos olvidamos de esas palabras y nos colocamos sobre la pradera superior, la obra de Chillida está tan descontextualizada como  el edificio de Moneo en Ávila. Contraponer el arte a la naturaleza puede tener sentido (por ejemplo, en el caso del "Peine de los vientos" en San Sebastián), pero también puede ser una afrenta a los dioses, un acto de arrogancia propio de un estúpido de solemnidad.
El saber popular, reconducido por la autoridad competente, ha dejado la frase de Chillida en una situación poco airosa, rebautizando la obra al modo de las charangas gaditanas con dos acepciones:
1. "El Eulogio".  
2.  "El cagadero de King Kong"...


Los espíritus puros dirán que son cosas del populacho... Yo diría que, en ocasiones, las relaciones entre el arte y el poder engendran monstruos ridículos.
En la actualidad comienza a manifestar los problemas de durabilidad que, en ese ambiente, tienen las estructuras de hormigón armado, sobre todo, cuando las armaduras no están adecuadamente recubiertas de hormigón. En diez años más comenzarán a desprenderse fragmentos y el aspecto de la obra cambiará radicalmente... quizás, hacia el aspecto que tendría el cadáver del Euologio.

Sólo le encuentro una utilidad estética: dar sombra los días de sol radiante a quienes se suban a lo más alto de Cimadevilla para contemplar el horizonte. Debajo de ella no molesta en absoluto la contemplación del horizonte y además, permite colocarse al resguardo de los vientos, que pueden ser molestos. Pero tiene un inconveniente: la llegada de King Kong...

Memorias veraniegas. Stonehenge


Dicen que es un emplazamiento arqueológico de importancia excepcional. Dicen que es un círculo místico, simbólico, enigmático... Dicen que es el centro de un "estado" que existió hace 5.000 años, coetáneo a la aparición de la cultura egipcia. Dicen...
A mí me parece un camelo, un monumental camelo o un camelo monumental. Y recuerdo las palabras de Vere Gordon Childe y la anécdota del botón del uniforme del soldado. Si dentro de 5.000 años, pasadas unas cuantas hecatombes, alguien encontrar el botón del uniforme de un soldado republicano de la guerra civil española... ¿Sería posible deducir, desde las cualidades del botón, la estructura de la República Española? ¿Sería posible determinar la existencia de un Estado con fronteras más o menos definidas?
Y aún me quedan dudas de estricta metodología arqueológica. Quienes levantaron esos bloques pétreos necesitaron medios tecnológicos de cierta complejidad que no se manifiestan más que en la colocación...
Todos tenemos derecho a construir nuestros mitos, según nos convenga o interese y, si somos inteligentes, hasta podremos convertirlos en elementos de explotación para incautos...

Aunque seguramente las cifras que aparecen en los manuales y en los libros bien documentados tienen un fondo científico incuestionable, los años me han hecho aprender a desconfiar de los datos "especialmente oportunos". Y francamente, no me creo que se colocaran los grandes bloques hacia el año 3.000 a. J.C. para así poder justificar la existencia de unas raíces culturales que pondrían los orígenes de los pueblos ingleses casi a la misma profundidad que el resto de las grandes culturas del universo mundo: Egipto, Mesopotamia, India, China...
Son más digeribles cifras coincidentes con los movimientos migratorios que se manifestaron por toda Europa unos cuantos siglos después...
En la actualidad, Stonehenge se compone de un aparcamiento destartalado, con servicios tercermundistas y los restos arqueológicos, separados por una carretera y una vallado de tela de gallinero, están formateados mediante un camino del que no se puede salir. Al parecer, dentro de unos años será imposible fotografiarlo sin pasar por taquilla...
En suma: cebo para místicos descontentos de las religiones tradicionales, con vocación panteísta  y para doctores ufólogos acreditados en alguna universidad española...

Memorias veraniegas. La abadía de Westminster


“Otros vendrán, que bueno te harán”. Acostumbrado a los protocolos de la Conferencia Episcopal española, sorprende el modo de gestionar este edificio por parte de las autoridades anglicanas. ¡Durante el recorrido, obligan al visitante a participar —activa o pasivamente— en una oración! Muchos de quienes están en el interior del templo, acaso llegados para rememorar escenas recientes del couché, se suman con gesto piadoso de buena gana, aunque no entiendan las palabras del religioso; al fin y al cabo, el hecho religioso tiene poco que ver con el entendimiento.
Me pregunto cuánto tardará el obispo de Córdoba en proponer algo parecido a quienes entren en la vieja mezquita mayor. A lo mejor no lo hace por evitar tensiones…
La abadía es panteón de ingleses célebres:  Newton, Darwin, Lawrence Olivier... Alguien malicioso preguntó a la guía si también estaba enterrado allí Oscar Wilde.
—Oscar Wilde descansa en París —repuso con altanería la guía, que más parecía sargento de caballería que señorita del Ejército de Salvación.
Y deduzco que de no ser así, también habrían depositado sus restos junto a los de Newton… ¿Para completar la galería de difuntos? Al fin y al cabo, casi todas las religiones se alimentan del miedo a a la muerte y a la contingencia...


Acaso por influjo del director del Museo del Prado o porque creen que las fotos roban parte del alma de los retratados, no dejan emplear las cámaras;  para evitar la acumulación de turistas en la entrada, restringen el tiempo de visita de los grupos… Y lo más patético: el visitante se siente observado y vigilado por una legión de “cofrades” uniformados en rojo y verde, estratégicamente repartidos por todo el templo. Sin embargo, el ojo de Atenea, que todo lo ve, pudo registrar alguna imágenes de ese gótico tan "limpio", que me resulta especialmente grato.
En la abadía de Westminster he comprendido mucho mejor las exigencias de Dawkins  por terminar con los privilegios de los colectivos religiosos, aunque acaso también él acabe allí, bajo una baldosa de mármol rojo, como trofeo de caza...

¿El museo de Bélmez?


También aquí duele emplear el término "museo".
Puestos a hacer gilipolleces... ¿Y por qué no un museo dedicado a la picaresca española del siglo XX?
Al parecer, la Diputación de Jaén y el Ayuntamiento de la Moraleda han conseguido reunir más de 600.000 € del Fondo Europeo de Desarrollo Rural para construir el Centro de Interpretación de las Caras de Bélmez. Así lo recogía El País:
"Según informa EL PAÍS, la Diputación de Jaén y el Ayuntamiento de Bélmez de la Moraleda han conseguido, gracias a una sustancial aportación del Fondo Europeo de Desarrollo Rural, reunir los 651.000 euros necesarios para la construcción del Centro de Interpretación de las Caras de Bélmez. Este centro / museo, en el que se expondrán fotos de las caras y se escucharán psicofonías, se espera que atraiga mucho turismo hacia el pueblo, y constituirá un hito para Andalucía y para España: será todo un Centro del Fraude y del Abuso de la Credulidad, construido a mayor provecho de los célebres caras de Bélmez. El Museo de Bélmez será el Museo de la Memez".
¿Museo de la Memez? ¿La memez de quién?


Si un museo se justifica por la cifra de visitantes, cualquier museo al que acudan muchas personas está legitimado, tan legitimado como los paneles de audiencia de las cadenas de televisión —que supuestamente son foros de libertad de expresión— a los partidos que llegan al poder mediante el voto de los ciudadanos. Antes de impedir que se abra un museo en Bélmez, se deberían cerrar otros y se deberían revisar las licencias para emitir todo tipo de basura por las cadenas de televisión.