sábado, 11 de abril de 2015

Los museos más visitados en 2014

Louvre, 9.260.000
British, 6.695.213
National Gallery (Londres), 6.416.724
Metropolitan, 6.162.147
Museos Vaticanos, 5.891.332
Tate Modern, 5.785.427
National Palace M (Taipei), 5.402.325
National G. A (Wahington), 3.892.459
National M of Korea (Seoul), 3.536.677
Musée d’Orsay, 3.500.000

Fuente: The Art Newspaper

Un paseo por el Museu del Disseny de Barcelona

El edificio, inaugurado recientemente en la zona de Glories, es un diseño de MBM ARQUITECTES, formado por Josep Martorell, Oriol Bohigas, David Mackay, Oriol Capdevila y Francesc Gual, elegido por concurso público convocado por el Ayuntamiento de Barcelona en 2001.
La concepción estructural define dos zonas: los sótanos, prácticamente imperceptibles desde el exterior, y la zona visible, confeccionada según una estructura de amplios voladizos, acaso pensados para compensar la contundencia vertical del gran falo (Torre Agbar) de Jean Nouvel, que se justifica como homenaje a la verticalidad de la arquitectura más específicamente catalana de Gaudí. Contando con ese juego con el entorno y contemplado por el exterior, el edificio de MBM ofrece un contrapunto bien compensado, pero algo deslucido, acaso condicionado por los efectos perceptivos que imponen los voladizos cuando no proporcionan un resultado espectacular. Para estar soportado mediante estructura metálica, proporciona al viandante formas comparables a los alardes en voladizo de los tiempos "brutalistas". Cuando nos acercábamos a sus puertas me acordé del edificio de la Brunel University que empleó Kubrick para materializar visualmente al Instituto Ludovico. Acaso el diseño del Museo de Disseny pueda ser calificado como elegante, pero ofrece una estampa más amenazante que llamativa y no sé si ello es una buena cualidad para un museo actual...


Por el interior nos encontramos con un museo de concepción "moderna" (actual) pero sin forzar la dependencia de las nuevas tecnologías. En ese sentido, las instalaciones me han parecido modélicas y sólo forzando el juicio, podría destacar la falta de zonas de descanso en el interior de las salas y algún vicio que algunos juzgarán virtud, como el exceso de voluntad pedagógica y las concesiones "populistas". Me hizo gracia el énfasis en la catalanidad del minipimer... Por lo demás... Vitrinas bien concebidas, buena iluminación, incluso en las zonas de telas y de diseño de moda; escasos reflejos, cartelas claras, espacios amplios y agradables, magnífica comunicación vertical mediante escaleras mecánicas, buenos servicios... En suma, nota alta en la concepción museográfica. Me ha parecido muy oportuno el compromiso de la instalación con la naturaleza del museo y me gustado especialmente la idea de colocar en las áreas de descanso bancos que también encontramos entre el material exhibido y también los expositores colgados de la zona de diseño gráfico.



Frente al aspecto museográfico, entiendo que lo más discutible está en la concepción museológica... No hace mucho, incluimos en este blog un comentario destinado a celebrar la apertura del Museo del Dissseny. Según la página del museo,

"El Museu del Disseny de Barcelona es el museo de las artes del objeto y del diseño, producto de la integración de las colecciones del Museu de les Arts Decoratives (artes decorativas y diseño industrial), el Museu de Ceràmica (cerámica), el Museu Tèxtil i d’Indumentària (textil e indumentaria) y el Gabinet de les Arts Gràfiques (artes gráficas) de la ciudad. Es decir, el denominador común de todas las colecciones, y entre el ayer y el hoy, es el objeto y todo lo que significa o ha significado y ha aportado: desde su concepción, creación y producción hasta su uso según el tiempo y la sociedad, tanto en la etapa artesana y preindustrial como en la industrial o digital.
El museo conserva un fondo de más de 70.000 objetos que tradicionalmente han sido clasificados bajo la denominación de artes decorativas o artes aplicadas, y que abarcan desde el siglo IV a. C. hasta la actualidad, con colecciones únicas y de resonancia internacional, como los tejidos medievales, el vidrio catalán esmaltado del siglo XVI o la cerámica de L’Alcora, entre otros.
Estas artes del objeto enlazan con las colecciones de diseño del siglo XX —de producto, gráfico y de moda— de forma natural. En su mayor parte son o han sido «objetos para vivir», es decir, propios de la vida cotidiana, personal o colectiva.
A su vez, las colecciones históricas de artes decorativas se vinculan también de forma lógica con las denominadas artes contemporáneas de autor, aquellas expresiones artísticas que adoptan técnicas tradicionales como la cerámica, el vidrio o el esmalte de arte.
Es decir, el Museu del Disseny atesora un triple patrimonio:
—    Las colecciones históricas de artes decorativas (mobiliario, cerámica, vidrio, tejidos, relojes, papeles pintados, papeles de guarda, etc.).
—    Las colecciones de diseño (de producto, gráfico y de moda).
—    Las artes de autor de los siglos XX-XXI (cerámica de arte, esmalte de arte, joya de arte, etc.)."

Curiosa manera de justificar la función de un museo que, según los propios enunciados, pretende establecer continuidad entre elementos de naturaleza tan diferente. En un panel interior aún se concreta más la voluntad de entender lo museable como aquello que suponga una aportación material significativa en relación a la cultura de su tiempo. Estamos hablando, pues, de cultura material, esa idea que eriza los cabellos de quienes seguimos creyendo que los museos deben ser, ante todo, "instrumentos" que nos ayuden en la difícil aventura de reconstruir el pasado.
Pero si combinamos "artes decorativas" con "diseño" y "artes de autor de los siglos XX y XXI", el resultado puede ser problemático en relación al mencionado objetivo.
Un planteamiento tan ambicioso también abre la puerta a un problema preliminar: elegir entre ofrecer una instalación museística de gran desarrollo o imponer una selección radical. El Museu del Disseny de Barcelona ha optado por lo segundo y ello pone sobre la mesa todos los problemas que deseemos imaginar siempre que, en nuestros días, alguien ofrece una selección radical. Supongo que serán legión quienes se habrán sentido molestos y quienes juzgarán que hubiera sido imprescindible incluir tal o cual cosa.
Por otra parte, ¿cómo establecer continuidad cultural entre una arqueta sículo-normanda y una caja actual de medicamentos? Obviamente, será fácil ofrecer en una vitrina, en una sala o en un mismo universo museológico, un "diálogo" entre ambos objetos, pero serían necesarias demasiadas "explicaciones" para que la relaciones que estableciéramos fueran más allá de las especulaciones gratuitas o excesivamente imaginativas, derivadas de la idea de utilidad. ¿Se nos está diciendo que es propio del museo de diseño las creaciones útiles frente a los museos de bellas artes dónde sólo encontraremos objetos "inútiles"?

Desde la selección radical ofrecida por el museo, mucho me temo que, por encima o por debajo de las propuestas grandilocuentes de la página web, este museo parece condenado a ser un medio educativo asociado a los objetivos implícitos el la vocación hecha pública por el propio museo, es decir, un instrumento de educación estética. Y no sé si en ese sentido podrá competir con las posibilidades que el creador actual (o quien está en proceso de formación) tiene a su su disposición sin moverse del sillón de su casa.



Acotaciones

No me parece operativo que el visitante se coloque una pegatina, a modo de divisa, siguiendo fórmulas comparables a las empleadas en museos de gran prestigio; las pegatinas se caen con facilidad y, en todo caso, imponen una preocupación molesta a los visitantes.
Para ser un museo recientemente inaugurado (segunda semana de diciembre de 2014), y como sucede en otros edificios singulares de firma acreditada, el edificio no se ha librado de los problemas constructivos endémicos en nuestros tiempos; desde lo que puede ver el turista ocasional, se aprecian anomalías en las grandes baldosas vítreas del acceso por la planta más baja (una está rota) y en las juntas del chapado de la fachada... ¿Problemas constructivos o de diseño? Sea como fuere, el asunto abre una ventana a la complejidad infinita de los problemas relacionados con "el diseño" en la actualidad... Porque la arquitectura también tiene mucho de diseño o, si se prefiere, de "arte de autor"... Y no deja de ser una paradoja divertida y de gran potencial sugerente la elección de un proyecto con sugerencias tan poco edificantes, si se me consiente la broma de pretensiones polisémicas. 

El museo paleocristiano de Tarragona

Aunque estuvo cerrado durante mucho tiempo, recientemente se publicó en los medios la reapertura de la Necrópolis Paleocristiana de Tarragona. En realidad, sólo permiten dar un paseo por la necrópolis, protegida por un sistema de cubiertas demasiado aparatosa. El sistema cupular fue realizado en 1971, mediante una fórmula que ha envejecido de mala manera, para ofrecer otro testimonio sobre lo complicado que es proteger los yacimientos arqueológicos.
El edificio del museo continúa cerrado y en estado de conservación lamentable. Acaso para compensar el cierre y en una sala de pequeñas dimensiones anexa al control de entrada, con instalación vistosa y "de apaño", ofrecen unas cuantas piezas (las más relevantes) en instalación con cartelas en braile. Esperemos que algún día retiren las cadenas y podamos contemplar una buena instalación museística en el edificio del primer tercio del siglo XX, de concepción arquitectónica destacable...




Más allá de los sarcófagos y los mosaicos, especialmente interesanes y muy conocidos, desde mi "negociado", interesa un capitel adosado corintio itálico con inscricpción bilingüe (latina e íbera), que fue el primera hallazgo de la necrópolis; el panel sitúa su talla entre los siglos II y I a. C. Es interesante para entender la génesis de las modalidades ornamentales del Pleno Imperio, pero sobre todo, para comprobar que los procesos de romanización de tiempos republicanos fueron acompañados por iniciativas constructivas férreamente uniformadas según fórmulas escasamente variadas de unas zonas a otras (Roma, Pompeya, Aquileia, etc.).


Para quienes estén interesados en seguir la evolución de la ornamentación arquitectónica de época romana, merece la pena destacar varias circunstancias: su relación con modalidades griegas, que he comentado en otras entradas, y la existencia de collarino de contario en la parte inferior del cesto y el suplemento cilíndrico (ante-fuste) bajo él, relativamente común en modalidades más evolucionadas de Cataluña y, sobre todo, en capiteles jónicos (ver piezas del Museo de Delfos). 



Me hizo gracia ver el acopio de restos amontonados sobre la gravilla, que recuerda situaciones comparables en lugares marginales; en el grupo se adivina alguna pieza interesante difícil de evaluar en esas condiciones. Me pregunto si se trata de un homenaje al concepto de ruina de Piranesi o de una fórmula posmoderna de ofrecer los restos arqueológicos...


Confieso que me hubiera gustado ver todos los elementos de ornamentación arquitectónica relacionados con el yacimiento, pero supongo que deberé esperar hasta la próxima reencarnación... 

miércoles, 8 de abril de 2015

Algunas piezas de la catedral de Tarragona

En la visita turística, además del recorrido catedralicio, ofrecen un diminuto "museo" de instalación manifiestamente mejorable, donde podemos ver varios objetos de relativo interés. Lo más sobresaliente es, a mi juicio, la placa califal, de reducidas dimensiones, que estuvo en el claustro y que es relativamente difícil de explicar en tierras catalanas. Contiene una inscripción que añade poco a lo habitual en la epigrafía andalusí de mediados del siglo X:

"En el nombre de Dios, la bendición de Dios para el siervo de Dios, Abd al-Rahman, príncipe de los creyentes, Dios prolongue su vida. De lo que ordenó hacer bajo la dirección de Yafar, su oficial y liberto en el año 349 (960)"


Seguramente este Yafar sea el mismo personaje que, años después, en tiempos de al-Hakam II, aparece mencionado en el mihrab de la mezquita mayor de Córdoba; muy probablemente, este Yafar fuera uno de los personajes más influyentes en el desarrollo de la estética califal.
Es probable que se trate de una pieza tallada en Córdoba y trasladada a Tarragona, tras la caída del califato, antes de la construcción de la catedral, en el contexto de la diáspora que padecieron gran parte de los restos de las ciudades palatinas (al-Zahra y al-Zahira). En tiempos "históricos" aparecieron restos cordobeses en Sevilla, Toledo, Torrijos, Segovia, Valencia... Pisa, Fez, Marraquech...
El arquillo conjuga tres de los elementos más comunes en la ornamentación arquitectónica de aquellos tiempo, ya fuera sobre madera, mármol, yeso o pintura mural:

  • Ataurique o retículas vegetales organizadas mediante la seriación de motivos derivados (por lo general, estilizados) de la tradición grecolatina.
  • Estructuras geométricas, en este caso, configuradas mediante entrelazo.
  • Epigrafía en caracteres cúficos, como será habitual durante el siglo X. En los siglos posteriores se impondrán modalidades más "barrocas".

Al arco nos indica hasta qué punto los artífices cordobeses del siglo X intentaron recrear el universo ornamental grecolatino, prestando especial atención a las fórmulas de época bizantina. Con ello contribuyeron decisivamente a conformar una concepción estética que, con escasas modificaciones, se mantendrá prácticamente inalterable hasta nuestros días en buena parte del mundo islámico.

Me pregunto qué finalidad tiene el resalto colocado en el suelo del "museo" delante de la placa. Acaso fuera concebido para evitar que el público se acerque demasiado a la pieza, pero lo cierto es que nada ni nadie impide subirse… También me pregunto si ha merecido la pena trasladar la pieza desde su emplazamiento original, que informaba de la estimación que pudieron tener de este tipo de elementos en tiempos medievales; ahora sólo es una pieza de museo, que apenas informa al viajero de sí misma y la instalación museística no permite contemplarla mejor que en su emplazamiento anterior. Y me pregunto si no mediará voluntad de desvincular la catedral de Tarragona de "lo hispnaoislámico"...

Relieve atribuido a época visigoda
También merece la pena destacar el sarcófago de Apolo y las nueve musas, confeccionado en mármol de Carrara, hallado en la capilla del Corpus Chisti, y que, según la cartela correspondiente, pudo ser realizado en los alrededores del  año 200 d. C. No se cuenta entre lo mejor de aquellos años, pero tiene su gracia. Asimismo cuentan con algunos fragmentos sueltos de interés irregular, entre los que destacan un disco de capitel compuesto y un trozo de placa (¿cancel?) atribuido a época visigoda, que seguramente corresponda a tiempos anteriores.

De Barcelona a Madrid: comparaciones odiosas

Pasear por Barcelona me produce sentimientos divergente que, con el paso de los años acentúan el encontronazo con mis referencias próximas. Las expectativas de un mesetario que no es seguidor de equipos de fútbol están demasiado condicionadas por procesos evolutivos de naturaleza muy diferente, en mi caso, paradójicos, que no explicaré por no ceder ante a la necesidad de expresarme; de momento, prefiero circunscribirme a la voluntad de comunicar.
Madrid lleva demasiados años entre las añoranzas de jugar a la lotería con mala fortuna y las exigencias de una sociedad extremadamente conservadora según los patrones sociológicos dominantes; y eso se paga con dolor, con demasiado dolor. Comparar el espectáculo casposo de la Puerta del Sol, donde apenas es posible tomar asiento incómodo en los pretiles de las fuentes con el de la plaza de Cataluña, produce desazón incluso entre quienes defendemos que cada ciudad tiene “sus cosas” interesantes... incluso Ciudad Real. Pero no es menos cierto que hay ciudades donde sus gestores “se preocupan” por hacerlas crecer en tono de conveniencia social mayoritaria y otras que acreditan prácticas administrativas y políticas derivadas de la esperanza en la voluntad divina: los pijos del monopoly siempre esperan ver caer del cielo el "merecido" maná...
Me ha hecho gracia (en sentido amplio) ver cómo han "resuelto" el espacio antes dedicado al mercado del Born. Perdida la finalidad generada durante la segunda mitad del siglo XIX, lo han convertirlo en un lugar de gran proyección en múltiples aspectos de la vida social (yacimiento arqueológico abierto, tiendas, salas de exposiciones, etc.), incluida, por supuesto, la vertiente política. Fue inaugurado en septiembre de 2013 y, según parece, ha registrado un importante éxito de público, según las cifras de visitantes ofrecidas en uno de los paneles. Cerca de 3 millones de personas han contemplado cómo el antiguo mercado del Born se ha convertido en un espacio polivalente que incluye un "mecanismo retórico" puesto al servicio de los activadores emotivos vinculados con la idea de "la nación catalana", tal y como ésta se entiende en los sectores especialmente sensibles ante estos asuntos.

"Tras una década de guerra y un terrible sitio de más de un año, el pueblo de Barcelona y las instituciones catalanas seguían sin rendirse. El apoyo que llegaba por vía marítima desde los territorios del Imperio era ya muy limitado. Poco más de cinco mil defensores, entre tropas, voluntarios y la milicia gremial de la Coronela, defendían la ciudad frente a cuarenta mil soldados borbónicos" (...)



Así comienza el panel titulado "El ataque del 11 de septiembre de 1714". En el juego de retórica populista no falta ni un pequeño sector dedicado a enaltecer los "Valores a través del fútbol"...
Supongo que los ultracencristas, acostumbrados a los juegos goebelianos de todos los días, se rasgarán las vestiduras ante los textos del Born, pero acaso debieran tomar nota, porque con independencia del juicio que nos merezcan, la empresa ha supuesto afrontar una importante aventura de reajuste urbanístico, seguramente elogiada por la inmensa mayoría de los vecinos, junto con otra de recuperación histórico-arqueológica indudablemente ventajosa desde el punto de vista turístico y, por supuesto, para cualquier persona con curiosidad histórica, incluso, aunque sus ideas sean ajenas al sentimiento nacionalista catalán.
Las comparaciones son odiosas... ¡Claro que sí! En Madrid, hipotecados por las iniciativas megalómanas de Albertosis I, el Grande, señor de las deudas asumibles, no hay dinero ni para mantener limpia la ciudad y a sus actuales gestores sólo se les ocurre sacar dinero privatizando, externalizando, vendiendo... incluso las viviendas sociales, al precio que sea. Ahí está la Puerta del Sol, que ha perdido su nombre en la estación del metropolitano en beneficio de una compañía de telecomunicaciones, y también el Café de la Montaña, lugar de tertulia de Ramón del Valle-Inclán, cuyo edificio se ha transformado en la sede principal de la firma de la manzana. La defensa del patrimonio histórico apenas se ha manifestado en conservar un anuncio de bebidas alcohólicas, que acaso se quiera convertir en emblema de "lo español", equiparable al toro de Osborne. Y luego hay quien se extraña de que algunos consideren a España el último paraíso de Baco...
Igual de penosa es la “renovación” del conjunto Canalejas ofrecida a la opinión pública con argumentos sandios:

“Centro Canalejas Madrid. Respetando el pasado construimos un futuro mejor. Un espacio singular y único que contará con un hotel de una de las cadenas más prestigiosas a nivel internacional, una galería comercial y un aparcamiento”.

Al parecer, respetar el patrimonio arquitectónico pasa por conservar únicamente las fachadas como si ellas fueran la substancia esencial de la concepción arquitectónica del edificio. Curiosa manera de respetar el pasado… aunque en este caso, puede que la decisión no sea tan descabellada como en otras propuestas, dado el carácter de las fachadas “respetadas”. De todas formas no se necesita demasiada sabiduría para comprender que conservar los edificios que otorgan carácter a Madrid no es cuestión prioritaria. Se va ha hacer algo parecido con el “Edificio España”; por no hablar de otras "intervenciones" igual de discutibles. Mientras tanto, se conservan en su mayestático esplendor anomalías como la de la plaza de la Cebada, por citar sólo uno de los casos más significativos de la actual desidia en asuntos de reajuste urbanísitico producido por una situación parecida a la del mercado del Born.

Plano y contraplano

Luis Salvador Carmona, Santa María Magdalena, Iglesia de Santa Maria Magdalena, Torrelaguna
En otro orden de cosas... o quizás en el mismo orden de cosas, por lo visto, los gestores políticos madrileños especialmente interesados en el asunto cultural —las de la Comunidad Autonómica— apenas son sensibles a la conservación de los bienes de titularidad eclesiástica, tal y como acredita la sorprendente exposición que durante estos días es posible ver en la Real Academia de San Fernando: en ella se nos ofrecen varias obras de calidad "menor" que, finalizado el evento, regresarán a cumplir su funciones rituales... Así se explica en un panel:

"Desde hace más de veinticinco años la Comunidad de Madrid ha puesto especia empeño en proteger, conservar y difundir nuestro valioso patrimonio histórico. Con esta idea, surge la exposición El triunfo de la imagen. Tesoros del arte sacro restaurados por la Comunidad de Madrid. Su objetivo es dar a conocer y acercar a los ciudadanos una parte del patrimonio de nuestra región, en este caso el que pertenece a la Iglesia Católica, que ha sido restaurado gracias a la colaboración entre la Comunidad de Madrid y la Provincia Eclesiástica de Madrid. (...) (sic)"

¿Colaboración? ¿Defensa del patrimonio histórico o del patrimonio religioso? Es difícil pasar por alto el evento tiene lugar en uno de los lugares donde es más clamoroso el abandono del patrimonio histórico de Madrid: el Museo de la Real Academia de San Fernando. Frente al reforzamiento de las ideas nacionalistas de la periferia, las actuales autoridades madrileñas, en lugar poner en valor los recursos culturales disponibles, utilizan la gestión cultural, es decir, el dinero público, para beneficiar a una institución religiosa cada vez más alejada de las preocupaciones de la mayoría. Ha de ser por asegurarse el maná... Obviamente, la conservación del patrimonio histórico en manos de la Iglesia es asunto a tomar muy en consideración, pero hay cosas más urgentes. Recientemente, Hispania Nostra ha incluido en su "Lista Roja", tres importantes lugares de Aranjuez: El Hospital de San Carlos, el Mar de Ontígola y los Cuarteles Reales de Guardias Walonas y Españolas; los tres complejos, en situación jurídica diversa, permanecen en lamentable situación de abandono. Ciertamente, no es lo mismo restaurar una pintura que una presa, pero...

Creo que los pijos del monopoly, empecinados en ver enemigos donde medra la actitud crítica, aún no han entendido la importancia de la "cultura" como factor de cohesión social, y sólo la contemplan como fuente de ingresos por vía impositiva. Aunque los generadores de cultura y, sobre todo, quienes ocupan sus vanguardias estén en las antípodas del pensamiento conservador, son fundamentales para activar los fenómenos de proyección colectiva que refuerzan la cohesión de los grupos. Hasta Franco lo entendió y fue consecuente al advertir que la relación entre estos sectores y los que substancian la cultura popular tiene escasa implicación políticas a corto plazo. Aunque los "vanguardistas" de los años cincuenta persiguieran revoluciones más o menos utópicas, podían ser empleados como instrumentos de política exterior.  Y siempre quedaría la muy importante vertiente turística...

jueves, 19 de marzo de 2015

Arquitectura ornamental del Museo Palatino de Roma

El Museo Palatino ofrece al público un reducido refugio para un puñado de piezas que merecen ser protegidas de las inclemencias del tiempo. La instalación museística deja mucho que desear, como buena parte de las instalaciones afines anteriores al año 2000, pero en todo caso, merece la pena visitarlo con detenimiento, no sólo porque ofrece unas cuantas esculturas "de bulto" interesantes.




Complementa lo ya mencionado en la entrada del museo de Trajano, dedicado a la primera mitad del siglo I, porque en éste nos ofrecen una selección de obras realizadas inmediatamente después.
Desde mis preocupaciones personales, la selección comienza con una obra para mí muy familiar, de la que había perdido el rastro desde que la fotografíé hace muchos años en el Museo de las Termas. Es un capitel fragmentado que, por fortuna, conserva una de sus caras prácticamente completa. Según mis notas de entonces, el capitel estuvo clasificado en la segunda mitad del siglo I, o principios del siglo II; con esos datos lo incluí en la entrada dedicada a los capiteles andalusíes del siglo IX, porque ofrece una referencia comparable a la fórmula empleada en dos de los del mihrab. Desde aquellos lejanos tiempos parece que ha sufrido alguna leve erosión... En la instalación actual han concretado un poco más la atribución para adjudicarlo a los tiempos de Nerón (54-68), seguramente con argumentos poderosos, aunque ya he comentado en otros momentos los riesgos de forzar tanto las catalogaciones. Está tallado en mármol pantélico, es decir, el mismo con el que se talló lo más substancioso del Partenón o del Olimpeion.
Acredita un virtuosismo y un refinamiento en el tratamiento del mármol comparable al de las mejores esculturas "de bulto". Tipológicamente debemos situarlo entre as variedades corintizantes, para establecer una jalón que orienta varias circunstancias interesantes desde la evolución de la escultura ornamental y, muy especialmente, por la repercusión que ellos tuvieron en la península Ibérica, seguramente durante el siglo II.
Estructuralmente consta de un cesto, perfectamente definido en el labio superior, al que se adhieren una corona de hojas de acanto y los motivos del cuerpo superior sobre el que descasa un ábaco moldurado con perfil de cornisa de tres elementos.
Las hojas de acanto, aún muy dependiente de los modelos naturales, acaso sean uno de los factores que más haya pesado a la hora de retrasar su cronología, aunque conozco otros capiteles con cualidades afines atribuidos a momentos posteriores. El cuerpo superior está definido según el modelo "liriforme", pero con el alarde de virtuosismo que supone duplicar el motivo floral, de 7 y 6 pétalos, y el conjunto de tallos entrelazados. Es destacable el carácter de las "volutas vegetales angulares", de concepción similar a las hojas del cesto, que establecen un jalón para situar la aparición de ciertas formas adjudicadas a los escultores "milagrosos" del siglo IX, que desembocarían en las variedades corintias o corintizantes de volutas vegetales del siglo X.

Capitel atribuido a los tiempos de Neron del Museo Palatino de Roma

Capitel atribuido a los tiempos de Neron del Museo Palatino de Roma, vista lateral

Capitel atribuido a los tiempos de Neron del Museo Palatino de Roma, detalle

Capitel de volutas vegetales reutilizado en el Alcázar de Sevilla
También tiene interés un pequeño capitel de pilastra de orden compuesto, adjudicado a la época flavia (69-96), procedente de la Domus Tiberiana, de tratamiento más sumario, en el que llama la atención la inexistencia de los ornatos intermedios de la parte superior del cesto, que suelen tener los capiteles de este tipo, incluso desde el siglo I (capiteles del Mausoleo de Santa Constanza). No creo que se pueda establecer una pauta evolutiva entre el capitel anterior y éste, seguramente realizado con presupuestos más alambicados. Es destacable la existencia de una modalidad de acanto que pervivirá en la ornamentación arquitectónica romana durante muchos años e, incluso, que se utilizarán como referencia en los primeros años del califato de Abderramán III.

Capitel de pilastra procedente de la Domus Tiberiana

Completan el panorama un conjunto de fragmentos de capitelillos (de chapado), procedentes del palacio imperial, atribuidos a la segunda mitad del siglo II,



miércoles, 18 de marzo de 2015

Cervantes Show

La búsqueda de los huesos de Cervantes ha culminado en el punto de partida, aunque según los medios ultraliberales, el resultado ha sido un éxito clamoroso: "es muy posible" que se hayan localizado los restos del ínclito autor del Quijote, aunque, de momento, sea imposible garantizar "matemáticamente" la fiabilidad de las investigaciones. Algo así como la famosa frase del señor Rajoy: "Todo es falso salvo algunas cosas", pero al revés. Y si preferimos seguir al maestro Chapí, como lo de El rey que rabió: puede que tenga la rabia, puede que no.
Pero nadie debería extrañarse porque los resultados finales se conocían antes de que el grupo interdisciplinar, de probado rigor operativo, empezara los trabajos que recogieron todos los medios para certificar pulcritud científica: por los testimonios documentales, los restos de Cervantes, "debían estar" en el Convento de las Trinitarias... Una vez más, el alarde de rigor enmascara fenómenos surrealistas.
Sólo faltaba que en el proceso de la investigación, apareciera una pista a "lo Indiana Jones"; es decir, un cartel que pusiera "Aquí yacen los restos de don Miguel de Cervantes Saavedra", porque no existía ninguna posibilidad de efectuar pruebas de ADN, dado que no se conoce ningún patrón referencial. No ha aparecido el cartelito, aunque estuvo a punto, pero en términos históricos el problema sigue estando resuelto: ahora sólo queda encontrar los huesos que seguramente compondrían el caldo místico ideal, para que lo saboreen quienes no tienen capacidad para leer El Quijote, porque sólo entienden "la cultura" cuando ofrece opciones de negocio... Ciertamente, a efectos de intereses inmediatos, son mucho más rentable aventuras como ésta que combatir los fenómenos que perturben los procesos educativos.


Teniendo en cuenta la repercusión que el proyecto de investigación ha tenido en los medios propios y foráneos, con ingenuidad calculada, me pregunto si todo el argado no habrá sido una simple campaña de publicidad para compensar las medidas de castigo aplicadas a los diferentes territorios culturales...
Una vez más se cumple la sentencia cínica en versión apócrifa:

"Los creadores de cultura son como los cerdos; se les alimenta con desperdicios, pero cuando mueren, se aprovechan hasta los huesos"

El Mercado de Trajano y el Museo de los Foros Imperiales

Algunos folletos turísticos dicen que el mercado de Trajano fue el primer centro comercial del mundo... de concepción relativamente similar a la de los que, en la actualidad, proliferan allí donde los sistemas de gobierno no prestan atención a los intereses generales... Sin embargo, parece que inicialmente, el complejo arquitectónico, acaso comenzado a construir en tiempos de Domiciano y del que hoy conocemos sólo una parte, tenía funciones administrativas y, sólo eventualmente, comerciales. Pero en todo caso, contando con las reformas de época incierta y con las "restauraciones", acaso sea uno de los conjuntos arquitectónicos donde es más fácil contemplar gran variedad de recursos constructivos de época imperial, algunos de especial significación desde el punto de vista de ciertos problemas arqueológicos hispanos. Es, junto con Pompeya, Ostia, Tívoli y algún otro olvidado lugar, otra enciclopedia de las posibilidades constructivas del opus latericium, modalidad consistente en fundir el opus caementicium con el "entablados" de ladrillo, que actuarían como "encofrados" para conseguir muros de gran elasticidad estructural y, por supuesto, de enorme solidez. Por el exterior, estos muros podrían estar ornados con elementos de mármol o, incluso, enfoscados con mortero de cal y pintados.





La instalación actual, que funde el mercado de Trajano con el Museo de los Foros Imperiales, un espacio de escaso desarrollo espacial, que fue inaugurada en 2007. Está dotado de múltiples recursos (TIC) interactivos de cierto potencial pedagógico, pero con las deficiencias propias de las instalaciones de inclinación escenográfica (iluminación heterogénea, reflejos, etc.). El más interesante: el "dedo mágico", un curioso y divertido sistema para colorear restos envejecidos.
Fundamentalmente. está dedicado a ofrecer un breve pero substancioso repaso por algunos aspectos de  la escultura ornamental de tiempos imperiales; en consecuencia, es un magnífico momento para contemplar cómo fue evolucionando la ornamentación arquitectónica para definir unos modelos que se mantuvieron como referencias durante unos cuantos siglos.

Por razones que el lector imaginará, me han interesado especialmente la "sección" dedicada a los restos de ornamentación aruqitectónica y, sobre todo, los capiteles "corintizantes" de pilastra, con caballos alados ("Pegasos") del templo de Marte Vengador, que dieron continuidad a ciertas corrientes griegas mencionadas en este blog, que se "tradujeron" a las fórmulas etruscas y que se mantuvieron durante muchos años en las edificaciones romanas de especial proyección retórica de toda la geografía mediterránea. Seguramente, desde esas referencias, que fueron reintrepetadas en tiempos bizantinos con cualidades fuertemente estereotipadas, nacieran algunos ejemplos medievales.
Los restos del foro de Augusto, inaugurado en el año 2 a. C. nos permiten advertir cómo fueron interpretadas ciertas fórmulas de la ornamentación griega, siguiendo pautas de contenida creatividad. Tal y como se recoge en los paneles del museo, debemos tener en cuenta que el capitel de la imagen adjunta ha perdido las volutas interiores, tangentes al tallo del florón, apenas testimoniado por la sutil protuberancia marmórea que le unía al ábaco.


También es interesante destacar el tipo de acanto, que dictará norma durante muchos años, hasta la aparición de las modalidades "orientalizantes", de folios mucho más afilados. Asimismo, debo enfatizar la manera de establecer arcos (invertidos) que unen unas hojas con otras, según fórmula que aún aparece en capiteles "evolucionados", como por ejemplo, uno de los conservados en San Juan de Baños y que se mantendrán en algunos capiteles califales.
Tiene especial interés la manera de resolver el cuerpo superior, ocupado por los caballos alados y por los desarrollos vegetales propios de las variedades corintizantes. Es curiosa la tendencia a fundir decoración animada y formas vegetales levemente geometrizadas: las alas de los caballos se funden con un desarrollo vegetal de hojas de acanto, según fórmula más tradicional (más próxima al acanto natural) que la empleada en las hojas del cesto inferior. Esta forma de unir lo vegeta y lo animado se mantendrá de modo continuo en los repertorios ornamentales mediterráneos y occidentales de modo continuo hasta los tiempos del plateresco, cuando menos.
Por sus relaciones con los capiteles de la diócesis de Astorga (capiteles "mozárabes") es destacable una basa fragmentada, que contiene ornato muy similar al collarino "sogueado" o "laureado"de dichos capiteles, perteneciente al templo de Marte Vengador del foro de Augusto (año 2 a. C.)


También ofrecen varios elementos de la fachada del pórtico de Augusto; entre ellos hay un capitel algo dañado con los elementos característicos del orden corintio durante esos años, que podemos contemplar en la fotografía adjunta.


En el entorno delimitado por el conjunto arqueológico, existen varias piezas sueltas, de épocas diversas, entre las que destacan algunos capiteles corintios de los tiempos de Trajano, que ilustran la evolución de los elementos. Aunque la concepción estructural es muy similar y aunque se mantienen muchos elementos ornamentales, se aprecian variaciones significativas, como la forma de los ojales que definen los foliolos que se pliegan sobre el inmediato. Aunque la erosión suele desdibujar algunos matices, también es posible advertir la tendencia a estilizar las hojas de los acantos, que culminarán en "digitaciones" sumamente afiladas, casi como hojas de laurel, propias de los corintios asiáticos.


Como es relativamente frecuente en Europa durante los últimos años, en estos días ofrecen un exposición con la obra de Bruno Liberatore, escultor actual, que a mi juicio propone un "diálogo estético" forzado pero no demasiado molesto.


Para finalizar

Seguramente por razones relacionadas con el lugar donde está la puerta de acceso, relativamente escondida y precedida por una escalera de esas que quitan el resuello, si procedemos de las proximidades de la via de los Foros Imperiales, es uno de los complejos arqueológicos con menores turistas por metro cuadrado y, en consecuencia, de los pocos que aún se puede visitar desahogadamente.

Salvator Rosa o el artista

Si echamos un vistazo a las críticas publicadas, advertiremos enseguida una polarización que podría desorientar al aficionado accidental. En los ambiente extremo-centristas les ha dolido la manera de representar a José de Ribera, como un personaje desagradable, feo, vestido de negro, y ardoroso partidario del "realismo", en contraposición a un Salvator Rosa, caracterizado en términos positivos. De ello han deducido que la obra podría interpretarse como un alegato "antiespañol"... No merecería la pena reseñarlo si no fuera porque desde ello cabría esperar una obra de planteamiento crítico... Y nada más lejos de la realidad.
Bajo la "excusa" del levatamiento popular que tuvo lugar en Nápoles a mediados del siglo XVII, el texto, escrito a finales de los años ochenta, supone cualquier cosa menos un reflexión crítica sobre las relaciones entre las gentes y el poder. Y menos aún sobre lo que denota la alusión a "el artista", porque tampoco es una reflexión sobre los problemas o posibilidades que conectan al artista con la realidad social o política. De ahí que me resulte complicado entender algunos comentarios encelados en postular "la actualidad" de la obras y la relación de Francisco Nieva con Valle-Inclán o, en general, con los escritores "consagrados" de las generaciones anteriores. La continuidad entre Nieva y ellos está sobradamente acreditada por las obras anteriores, que definen aportación relevante a la historia del teatro español...


No discutiré que el texto es, en lo formal, orfebrería "de la buena", pero creo que esa es la única cualidad positiva de la obra, afrontándola desde la expectativas inducidas por los factores mencionados. Y reconozco que, en este caso, me ha parecido innecesario, por decirlo de modo discreto, el ataque a Ribera, aunque sea perfectamente justificable como "licencia de autor", para categorizar lo que conviene a la exposición de la tesis subyacente, del argumento de la obra. Y en ello es donde, a mi juicio, aparece lo más discutible: reivindicar una visión casi "romántica" del arte, hoy, a principios del siglo XXI, cuando éste está más cerca de los valores financieros que de la expresión de sentimientos subjetivos, me parece una ingenuidad en las fronteras del anacronismo. Esa forma de entender la creación artística sólo es comprensible teniendo en cuenta la formación estética del propio Francisco Nieva y sus años como pintor "postista", aquel "movimiento" integrado por personalidades que imaginaron finalizado el ciclo de las vanguardias con las aportaciones surrealistas. Aún haciendo propios muchos de los lemas del Postismo y, en especial, todo lo enfatizado por la propia obra (el sentido del humor, la alegría de vivir, la lucha contra los prejuicios, apostar por las facetas divertidas del arte, el respeto a los diferentes, etc.), creo que ofrecer ese discurso en una función actual, sin ayudar al lector a situarse en el contexto "postista", convierte la obra en un espectáculo fatuo, casi en un vodevil, en el que se diluyen incluso los valores positivos (la riqueza literaria) y del que sólo destaca el "rigor mortis" del realismo español, enfrentado y vencido por un pintor bohemio, que sería más propio en el París de 1900, que en el Nápoles de mediados del siglo XVII, Creo que ni el actual director del Museo del Prado, empeñado en garantizar un disfrute serio y sosegado del arte, se daría por aludido.

Por lo demás, dejando al margen una interpretación muy irregular, en este caso, es de justicia indicar que casi todos los elementos de la representación (dirección, escenografía, vestuario, etc.) me han parecido que merecen nota alta... aunque no sé si ha sido buena idea mantener ambientada la obra en el siglo XVII.

domingo, 15 de marzo de 2015

La via pulchritudinis al borde del colapso.

Pareciera un título sensacionalista si no fuera porque se acerca mucho a lo previsible en un plazo breve; es posible que esta misma primavera la dirección de los Museos Vaticanos tenga que tomar medidas extraordinarias para evitar consecuencias más o menos penosas, no sólo para la conservación de las obras, que son mucho más importantes que las personas. ¿O no?
Cuando la marejada de turistas no ha llegado a la culminación de la temporada alta, ya es difícil recorrer las salas con la tranquilidad implícita en el planteamiento definido por el propio museo:

(...) "Se necesitará tiempo, mucho tiempo, para visitar, entender y recordar todo. Mi deseo (el texto está firmado por el director del museo) es que vuelvan más veces a las colecciones históricas del Papa y que, cada vez, sea un enriquecimiento precioso y una visita inolvidable. No cabe duda de que quien viene por primiera vez, aunque sólo durante una hora, al pasear por los Museos Vaticanos, puede y debe captar su carácter múltiple, variado y, al mismo tiempo, universal. Si al salir de los Museos Vaticanos, que se encuentran a la sombra de la cúpula de San Pedro, habrán percibido el respeto, la atención y el interés histórico de la Iglesia de Roma hacia el Arte de todas las épocas y en todas sus formas, hacia todo lo que ha salido, durante los siglos, de las manos del "homo faber", único ejemplo que lo hace semejante a Dios Creador, la visita no habrá sido inútil. Habrán comprendido lo esencial: es decir que los Museos Vaticanos representan la identidad de la Iglesia Católica, y con su peculiaridad plural y universal, expresan la historia y su destino. ¡Bienvenidos, pues, estimados visitantes! Espero que disfruten de una visita inolvidable y provechosa. A cada uno de ustedes les deseo un recorrido por los Museos Vaticanos que represente un itinerario intelectual y espiritual a lo largo del camino que Benedicto XVI llama "via pulchritudinis", la vía de la Belleza. "


De hecho, hace más de un año, cuando se hicieron públicas las cifras de visitantes del año 2013 (cerca de 5 millones), fuentes del propio Vaticano se mostraron preocupadas por la imposibilidad de ofrecer una experiencia estética razonable... Sin embargo, no parece que hayan sido muy diligentes, puesto que los gestores vaticanos parecen haber han tomado ejemplo de la estrategia pasiva de los actuales gestores del Museo del Prado. También aquí las penalidades purificadoras comienzan en ese rito de transición que denominamos "cola"....
Se pueden sacar entradas de tres formas diferentes: a través la agencia de viajes, reservando por internet o adquiriendo directamente la entrada en las taquillas. Obviamente, los gestores otorgan prioridad a los dos primeros grupos y, en consecuencia, llegar al majestuoso hall se convierte en un viacrucis que puede tener a los diletantes entre dos y tres horas cubriendo estaciones a la sombra de las muy prepotentes murallas vaticanas. Las horas de preparación y agonía para la plenitud posterior trascurren entre el viale Vaticano y la via Leone IV; supongo que en temporada alta, la acumulación de turistas podría llegar a colapsar la Plaza del Risorgimento, nudo comunicaciones importante de la capital italiana. Es imposible determinar el tiempo exacto de espera, pero en todo caso es suficiente para afrontar los retos de una experiencia tan sublime como la proporcionada por la Capilla Sixtina, porque es sabido que dichas experiencias se afrontan mejor con los músculos y los huesos macerados
Acaso por ello, se advierta una peculiaridad relativamente anómala en estas instituciones: en el viale Vaticano prevalecen personas más jóvenes de lo que encontraríamos ante el Museo del Prado y orientales, muchos orientales que, como es sabido, son más resistentes a las nóminas bajas y a las penalidades físicas.
En el tedioso y ensimismado ambiente de espera, recogen sus frutos "agentes" de agencias que garantizan acceso inmediato al Templo sumándose a los grupos que entran para hacer visitas guiadas, por supuesto, con un substancial incremento de minuta... La picaresca no se detiene ni a las puertas de los templos, especialmente, ni a las puertas del Templo.
Supongo que más tarde o más temprano y aunque parezca paradójico, se impondrá el pragmatismo de la diplomacia vaticana, se planteará el problema y se resolverá racionalmente; por fortuna, dada la configuración de las salas actuales y dadas las posibilidades del entorno sacro-palaciego y, más concretamente del "Patio de la Piña", la solución ha de ser más sencilla que en el Louvre.

Por fortuna, aún son posibles experiencias para descreídos y se pueden contemplar con cierta tranquilidad las obras del Octágono, aunque no sé si esa situación se mantendrá por muchos días durante este mismo año... El Laooconte seguía esperando el regreso penitente de Lessing por atreverse a enfatizar las diferencias entre pintura y poesís... sin despertar especialmente la atención de los turistas, acaso obsesionados por llegar a la Capilla Sixtina, que es el destino priorizado por casi todas las señales y por un plano que ofrecen a la entrada y que no sé si está concebido para ayudar al turista o para complicarle la vida.
Por ventura, los gestores de los museos vaticanos no han tomado ejemplo del Museo del Prado ni de las ideas del arcipreste de Santa María de Lebeña, y continúan consintiendo la realización de fotografías, por supuesto, sin el uso de trípodes, flashes ni "palos de selfie", salvo en la Capilla Sixtina...

Apolo de Belvedere, detalle
El aspecto museístico

Los Museos Vaticanos continúan siendo el desastre que recuerdo de cuando era posible visitarlo sin hacer cola salvo cuando llegaban las "turbas" de los cruceros y de cuando, en otras circunstancias personales, me era posible traspasar las fronteras que ponen a los turistas. ¡Qué tiempos aquellos!. Las reformas "recientes", acaso concebidas para conseguir fluidez circulatoria, no creo que hayan tenido en cuenta un crecimiento tan radical de la cifra de visitantes. Parece claro que para que los visitantes acudan masivamente a un museo no es imprescindible, ni tan siquiera necesario, que ofrezca unas instalaciones modélicas; lo más relevante es que ofrezca "cosas" mitificadas.
Entre lo más discutible de la instalación museística está, obviamente, el planteamiento divulgativo, demasiado irregular y, en algunos casos, sesgado hacia la función pastoral, que parecen algo forzados teniendo en cuenta el perfil dominante de quienes paseamos por sus salas. La inmensa mayoría de las piezas ofrecen cartelas con escasa o nula información; apenas están aceptablemente documentadas las más relevantes. En ese sentido, destaca la "zona" Chiaramonti, que más parece almacén de chmarilero del siglo XVIII que museo del siglo XXI; comprendo que tenga cierto interés mantener ciertas instalaciones por su valor histórico, pero muchas de las obras expuestas requieren aclaraciones que permitan compensar las alteraciones no siempre "bien" justificadas. Los celosos conservadores vaticanos no se imitaron enmendar a la plana a Miguel Ángel...
Tampoco parece muy cuidada la climatización, que recuerda fórmulas rusas: cuando hace frío se cierran las ventanas; en verano, se abren...
Las instalaciones complementarias de los Museos Vaticanos, diseñadas al margen de la crítica evangélica a los mercaderes del templo, parecen concebidas para que el turista se deje el dinero con las menos contrapartidas posibles: los recuerdos (incluso los religiosos) me parecieron caros; el restaurante, manifiestamente mejorable y con precios comparables a los que ofrece la mayor parte de los restaurantes romanos para turistas...


Aunque desde "siempre", algunas zonas ofrecían ciertas acumulaciones de público, no recuerdo nada parecido a lo observado hace poco en la "sala de los mapas", donde los visitantes se acumulaban en circunstancias comparables a los tumultos de las horas punta en el metro de cualquier gran ciudad.
Más pronto que tarde los gestores estarán obligados a cambiar el actual planteamiento, concebido para que los visitantes den un paseo por las salas de las diversas secciones y finalicen en la Capilla Sixtina, por otro más abierto. Para ello deberán encontrar alguna fórmula para diversificar las referencias míticas, acaso replanteando el modo de ofrecer las obras del Octágono... Y no sé si ello es posible en poco tiempo.
El "rito estético" que, tras las horas de penitencia permite recorrer el camino que conduce al clímax de la Capilla Sixtina, toca a su fin, aunque este espacio, que pretende emular al Templo de Salomón, seguirá siendo lo que hoy es: santuario de frescos más celebrados y notorios del arte occidental, aquellos que condensan la culminación de los paradigmas culturales y formales del Renacimiento, según éstos fueron entendidos e interpretados en el ambiente de Julio II. Ante ellos se sigue celebrando uno de los ritos más importantes de la Iglesia Católica: la elección papas. Pero no sé si existe oposición o confrontación dialéctica entre unos ritos y otros, porque acaso ambos fenómenos responden a las mismas necesidades psicológicas del ser humano.


¿Calidad pictórica?

Paradógicamente, las pinturas fueron realizadas por un escultor...  Contemplado el asunto con un poco de malicia, se "comprende" que El Greco juzgara a Miguel Ángel como un pintor de escasos recursos, por decirlo con poca acritud... Por fortuna, casi todos los actuales visitantes de los Museos Vaticanos y los príncipes de la Iglesia tienen mayor formación pictórica que El Greco y saben apreciar las bondades de su peculiar manera de interpretar la escenografía católica... Lo importante no es la calidad pictórica, sino la potencia mítica. Con 500 años de distancia, aún sorprende que los prelados pensaran en un escultor para hacer un trabajo de pintura... o no tanto: acaso fuera más adecuado contar con un escultor si lo que se pretendía era conseguir un efecto volumétrico, es decir, que reforzara la percepción espacial de la representación (es decir, la capacidad de transmitir "verosimilitud"). De otro modo se entendería mal una composición como la del Juicio Final, dominada por un abigarramiento más propio del mundo medieval que de las concepciones derivadas del magisterio de los pintores del Cincuecento; y no creo que los méritos deriven exclusivamente del tamaño y de la dificultad intrínseca del fresco porque en arte la valoración suele depender del perfil ideológico de quién lo emite. A lo mejor mi apreciación está equivocada, pero el Juicio Final no me parece la culminación del Renacimiento (ese honor podría corresponder a la obra escultórica de Miguel Ángel y a las mejores de Tiziano) sino todo lo contrario, el reflejo de la voluntad de los príncipes católicos por imponer a sus servidores que emplearan los "nuevos conocimientos", para ponerlos al servicio de los principios que siempre habían impuesto a los fieles; no puede ser una casualidad que encargaran a Miguel Ángel un programa iconográfico similar a los empleados en las iglesias románicas y, sobre todo, en las góticas, derivado de concepciones cosmogónicas asociadas a las creencias tradicionales. También aquí emerge la contradicción entre las ideas generadas por el desarrollo humanista y las categorías filosóficas y teológicas (Marsilio Ficino y Pico della Mirandola), vinculadas a las formas de poder heredadas de la Edad Media, desde las que se construyeron ciertas formas de expresión estética.
Por otra parte, comparar la obra escultórica de Miguel Ángel con la Capilla Sixtina induce sentimientos desconcertantes. Colocarla junto a las "estancias de Rafael", las obras de Tiziano o de cualquier buen pintor del siglo XVI, aún acentúa el desconcierto. Obviamente no es lo mismo pintar al fresco que sobre caballete pero... A pesar del virtuosismo en el tratamiento de los escorzos, en los frescos del Juicio Final no existe integración compositiva ni proyectiva;  la ordenación espacial no consigue resultados verosímiles a salvo de que nos coloquemos en puntos muy concretos... En suma, contando con los incuestionables valores humanistas, substanciados en los desnudos, la obra se aproxima demasiado a las concepciones flamencas de la centuria anterior y no sé si "por arriba" o "por abajo", pero en todo caso ofreciendo un esfuerzo desmedido por mantener la vinculación entre la pintura y los textos religiosos, es decir, por cristianizar la sentencia de Horacio: pictura ut poesis. Y todo ello cuando la práctica pictórica empezaban a vislumbrar las diferencias "operativas" entre texto e imagen; tan sólo 30 años después del fin de los trabajos nacería Caravaggio...


Con independencia de esas reflexiones, que añaden poco o nada a las cualidades de la obra, es obvio que, en la actualidad, la pintura de Miguel Ángel activa una mitificación más poderosa y de mayor anuencia social que los valores religiosos tradicionales contenidos en ella. Me hizo gracia advertir el celo de los vigilantes por evitar que los visitantes realizaran fotografías, como ante el Guernica, y como si el hecho de robar una imagen de ese Sancta Sanctorum, donde confluyen los valores más profundos del catolicismo y de nuestro actual credo estético, fuera un sacrilegio insoportable. ¿Creerán que si se hacen muchas fotografías las obras perderán sus respectivos espíritus?

Otras cosas

Desde mis intereses "personales", ya acreditados ante tan ilustre institución desde hace muchos años, debo confesar que entre las partes mejor "museadas" deben contarse las piezas del primer arte cristiano, magníficamente acreditadas por una colección de sarcófagos, ofrecidos al público con la información suficiente para "entender" el origen de la iconografía cristina. Recordando asuntos tratados en otras entradas de este blog, me parece oportuno destacar la lápida adjunta, que acredita el uso de laureas en tiempos cristianos, dando continuidad a una costumbre conocida desde época griega y, por supuesto, continuada en el Pleno Imperio.


En el capítulo de la ornamentación arquitectónica, me consta que el Vaticano conserva una importantísima colección: de entre los que es posible ver en los Museos (patio de la Piña), me gustaría destacar los "heterodoxos", que ofrecen un repertorio relativamente variada de fórmulas ornamentales y estructurales, probablemente del siglo I todos ellos, que ilustran una situación menos monolítica de lo que se podría deducir de los comentarios exageradamente precisos emitidos por los especialistas en estos asuntos. Si hubieran aparecido en la mezquita mayor de Córdoba, acaso éstos hubieran sido atribuidos a los talleres "milagrosos" del siglo IX...







Para finalizar

Los Museos Vaticanos seguramente poseen una de las colecciones artísticas más importantes del mundo y, en consecuencia, debieran ofrecer unas instalaciones que estuvieran a la altura de esa cualidad, incluso aunque los turistas no lo demanden ni sea conveniente para el rendimiento económico. Cuando sea imprescindible replantear su diseño museístico, se abrirá una posibilidad que, a mi juicio, no debería despreciarse y que, tal vez, debiera hacerse extensiva a la propia basílica de San Pedro, que también participa del mismo desequilibrio entre las posibilidades impuestas por la actual gestión y el incremento creciente de visitantes. A causa de los sistemas de seguridad que imponen a los turistas, las colas para entrar en la basílica recorren la columnata de Bernini prácticamente por completo. ¿Cuánto tiempo transcurrirá hasta que esta cola, que de momento se mueve con diligencia, se convierta en otro viacrucis?

sábado, 14 de marzo de 2015

Experiencia museística singular en el museo de Ciudad Real

Hace unos días se nos ocurrió dar una vuelta por Ciudad Real, por ver si, como dicen, es la ciudad más desangelada de España  (obviamente, lo dicen de otro modo). No puedo dar fe positiva ni negativa de un juicio tan poco prudente, pero me permitiré dejar testimonio de una experiencia museística de esas que garantizan la peculiar idiosincrasia de la sociedad española...
El museo de Ciudad Real está configurado mediante dos sedes, que materializan la tradicional separación entre arqueología y bellas artes. La primera ocupa un edificio de concepción arquitectónica poco afortunada y, como los fondos arqueológicos deben ser escasos, lo han “completado” con una sección de paleontología, que define lo más espectacular del conjunto.


Desde mis “manías”, apenas encontré otra cosa que un capitel romano muy erosionado, con la superficie del ábaco ahuecada, procedente de Villa de Puente de la Olmilla (Albaladejo). Conserva la estructura habitual entre los de orden corintio: no tiene collarino pero el labio superior del cesto está muy marcado; consta de dos coronas de hojas de acanto de diseño tosco, que se repite en el resto de lo apreciable (debió ser capitel “entrego” porque parte del capitel carece de talla fina). Aunque han desaparecido las zonas angulares exteriores, aún se aprecia el diseño de los conjuntos “interiores”, que ofrecen amplio cáliz y volutas de escaso desarrollo. Todo ello nos remite a fórmulas posteriores al año 50 d. C. , pero no muy alejadas de esa época. A mi juicio, lo más probable es que fuera tallado entre finales del siglo I y principios del II.
También cuentan con varios restos adjudicados a “época visigoda”, que, como de costumbre, debemos relacionar con la implantación del cristianismo más que con “las invasiones”. No es relevante la fase islámica, escasamente acreditada por algunos restos sueltos y por una puerta aparecida a principios del siglo XX. La cartela dice:
“Portada mudéjar. Procedente de la Aljama (barrio judío) de Ciudad Real y durante mucho tiempo se ha tenido como portada de la Sinagoga sin que sea posible confirmar ese extremo. Aparecida en 1915 en la c/ Libertad, frente al barrio Vicente Galiana”. 
Entiendo que acaso fuera buena idea para un museo arqueológico, acotar el uso del término “aljama”, con un poco más de precisión que el DRAE… 
Los pocos visitantes que había, se repartían por la zona paleontológica, donde los miembros de un grupo familiar se hacían fotografías entre "dinosaurios"...


La sección de Bellas Artes ocupa el antiguo convento de la Merced, transformado en Instituto durante el siglo XIX y remozado recientemente para adquirir una función expositiva, como de costumbre, condicionada por un diseño "escénico" poco acorde con la "neutralidad" que debería tener un museo para no modificar substancialmente la percepción las obras. Por lo demás... No creo que el planteamiento expositivo determine paradigma... 
Contiene obras de interés irregular que prefiero no valorar con excesivo detalle. Pero no me resisto a ofrecer una leve indicación sobre un cartel relacionado con Miguel Herrero, que explicaba su reconocimiento allá por los años sesenta del siglo XX, y que de mano de un reportaje de Sábado Gráfico (diciembre de 1966), dibujaba una situación demasiado alejada en el tiempo y en el espacio:

"Tres mil personas, ni más ni menos, desfilaron por “Da Vinci” el día que se inauguró la sala con “expo” de Miguel Herrero. El pintor llegó hora y media después de la apertura. Justamente cuando el tumulto estaba organizado. Una dama, iracunda, le dijo: “Oiga usted: si quiere entrar haga cola, como todos.” Un ladronzuelo, romántico él, descolgó uno d elos estupendos toreros de Miguel y quiso llevárselo. M.H. lo descubrió. Comprobó que era un verdadero aficionado a la pintura, y no solamente renunció al escándalo, sino que le prometió un apunte si volvía por la “mostra”. A las cinco horas de exposición había comprometido ya el ochenta por ciento de sus cuadros. J.K. Latorre decía, y con razón: Miguel, así conseguirás que hablen mal de ti todos los pintores. No te soportarán el éxito ni las ventas.” Y es que, salvo en las “mostras” monstruo de Picasso, nadie convoca más público ni tan importantes gentes como el fabuloso, universal y grande de nuestra pintura: M. Herrero”.

Joseph Kosuth había propuesto su One and Three Chairs en 1965. Contemplado el asunto desde nuestros días, no sé si da pena o risa una valoración tan alejada de la realidad cultural de mediados de los sesenta, cuando se estaban decantando fenómenos de gran calado, que modificaron substancialmente la línea evolutiva definida tras el final de la Segunda Guerra Mundial. Así de desconcertados estábamos: en plena ebullición callejera, M. Herrero apostaba por un tipo de pintura relativamente próximo al idealismo bizantino, del que años después beberá cierto pintor, cuyo nombre no he olvidado, de fuerte sesgo dogmático...

M. Herrero, Dama bizantina, 1969
La visita por la sección de bellas artes fue sumamente cómoda porque no había nadie...
Entre paréntesis: al entrar, nos indicaron que no se podían hacer fotografías salvo en la zona de M. Herrero.

La experiencia museística singular

Como suele ser relativamente frecuente en museos de la mitad sur de España, volvió a plantearse un problema al que ya he aludido en otras ocasiones en este blog. Al parecer, los gestores de Castilla-La Mancha no han integrado en sus reglamentos el espíritu ni la letra del artículo 104 de la Ley Orgánica 2/2006 de Educación (apartado 3), que exime a los docentes del pago de la entrada a museos de titularidad pública:

"Dada la exigencia de formación permanente del profesorado y la necesidad de actualización, innovación e investigación que acompaña a la función docente, el profesorado debidamente acreditado dispondrá de acceso gratuito a las bibliotecas y museos dependientes de los poderes públicos. Asimismo, podrán hacer uso de los servicios de préstamo de libros y otros materiales que ofrezcan dichas bibliotecas. A tal fin, los directores de los centros educativos facilitarán al profesorado la acreditación correspondiente."

Por sugerencia de la persona que nos atendió, indiqué en unas líneas el contenido de dicho artículo en una hoja de sugerencias o reclamaciones que nos ofreció. Pocos días después, recibí en mi domicilio un correo certificado con acuse de recibo, en el que se me indicaba:

"Contestando a su reclamación de 14 de febrero en su visita a un Museo de Castilla-La Mancha, no cita cuál, hemos de comunicarle que el precio de entrada a los Museos se rige por la Ley Orden de 28/01/2014, de la Conserjería de Educación, Cultura y Deportes, reguladora de los precios públicos de los museos, archivos y bibliotecas gestionados por la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha. [2014/1360]"

Y continuaba recogiendo el artículo 4, alusivo a las "exenciones y bonificación del pago de entrada a los museos", que obviamente, no recogían lo indicado en el artículo 104 de la Ley Orgánica 2/2006, promulgada 8 años antes. Están exentos de pago los pensionistas, los parados y los miembros de las asociaciones de Amigos de los Museos; asimismo, es gratuita la entrada los días 18 de mayo (día Internacional de los Museos) y el 31 de mayo (día de Castilla-La Mancha). La carta, aparentemente redactada por un "servicio de consultas",venía sellada pero sin firma.
Aunque en puridad jurídica, creo que las leyes regionales no tienen por qué subordinarse estrictamente a las Leyes Orgánicas, me pregunto si no sería razonable que, dado el carácter de éstas, todas las autoridades, ya fueran regionales o locales, se sometieran a ellas, aunque sólo fuera por no dar la imagen de reinos taifas que en ocasiones ofrecen las administraciones autonómicas. Y es que, dejando al margen consideraciones perversas, esta circunstancia "sorprendente" seguramente sólo tiene una razón: quién redactó la ley regional desconocía el contenido de la Ley Orgánica y, de acuerdo con los principios políticos que parecen regir en este país, a pesar del refrán popular, es más sabio disimular yerros que reconocerlos.
También me sorprendió que en la carta me advirtieran que no indiqué el museo al que me refería... Reconozco que no presté mucha atención a rellenar la hoja de sugerencias y reclamaciones, pero me parece extraño que el papel llegara al servicio de consultas de la Conserjería de Educación, Cultura y Deportes sin remite...
En todo caso, creo que no tiene ningún sentido cobrar por visitar museos como éste, que en la actualidad, son poco atractivos para el público...

Balance

Más allá de la anécdota de fondo institucional "cutre", sería exagerado decir que Ciudad Real es una de las ciudades más atractivas de España; no obstante, es de justicia reconocer que es agradable de pasearla y que, al menos, cuenta con un restaurante donde se come magníficamente a un precio muy razonable. Por lo demás, acaso interese al lector aficionado a los asuntos estéticos que cuenta con otro museo, dedicado a la obra de Manuel López-Villaseñor, alojado sobre la casa natal de Hernán Pérez del Pulgar... Sólo para quienes se consideren próximos a los matices existencialistas y pesimistas de la pintura académica española (madrileña) del tercer cuarto del siglo XX. No permiten hacer fotografías.