sábado, 7 de junio de 2008

La monumentalidad en el arte feminista.



Por Andrea López Montero

“Los hombres blancos heterosexuales detentaban un control tan absoluto sobre todas las formas de actividad cultural, que era literalmente imposible imaginarse un mundo en el que no fuera ése el caso. Hoy, en el umbral de una sociedad en la que, por vez primera, género, color de piel o preferencia sexual no suponen diferencia alguna en cuanto a lo que el individuo es capaz de alcanzar”. Del texto: Sobre feminismo: post-, neo- e intermedio de Dan Cameron.
Pero en la realidad, ese individuo “indiferenciado” en su papel social solo aspira a aquello diseñado, establecido por y para el masculino heterosexual.
El igualarnos en todos los aspectos dentro de una sociedad creada para la satisfacción y realización del hombre, no conlleva sino a que las diferencias sociales pasen a comportarse y perseguir las mismas metas de éstos.
Y, en vez de buscar la justicia para las diferencias y la vida acomodada a las mismas, éstas se integran y supeditan al modo de vida establecido, orgullosas del logro con la inconsciencia de no conseguir el respeto a identidades, sino su integración. Se obvia la diferencia para facilitar una igualdad inadaptada.
Y en ese contexto, las mujeres orgullosas de poder hacer y ser respetadas (aunque sea como hombres), acaban rechazando o aislando características femeninas, que adquieren connotaciones negativas a la hora de conquistar la igualdad (aunque, si bien es cierto, en ocasiones son un arma de manipulación ante el desconocimiento de otros grupos sociales).
Y en su comportamiento social se revelan contra los signos masculinos, atacándolos y repiten la dinámica de querer estar por delante, de imponer su derecho e imponerse. En una crítica a lo recibido del hombre dan una respuesta similar a la criticada.
Y eso es lo que ha hecho una argentina afincada en París: proyectar una enorme vagina-transporte en protesta contra la dominación de los símbolos fálicos en la sociedad.
La artista Mimosa Pale, en el festival Amorph!08 (noveno Festival Internacional del Arte Performance, organizado en París y Helsinki de mayo a agosto de este año) ha presentado para el espacio público este enorme genital femenino de silicona rosa, que además lleva a los ciudadanos que así lo deseen a recorrer la ciudad, dado que es, simultáneamente, una bicicleta.
Del acto se dice que “el monumento al movimiento feminista ha sido surrealista y al mismo tiempo un trabajo muy humano de arte, que habla al mismo tiempo desde el status publico y personal.”
Desde luego, no se si encuentro rasgos de la sutileza femenina. Las mujeres en la dinámica de comportarse como hombres, son muy machos.
No se qué se interpretará desde círculos feministas, aunque intuyo que no un rechazo.
Aun así mencionar palabras del artículo: “El arte y la mujer en las primeras vanguardias. (Raquel Castañer / Isabel Gil Cebrián / María de Perinat, 1997 Facultad de Bellas Artes - Universidad Politécnica de Valencia)”
“¿Existe realmente un arte femenino? Partimos de un principio basado en los hombres y mujeres crean de una forma distinta. ¿Por qué? Primero, porque la intuición femenina funciona por encima de la del hombre. Segundo, porque a la mujer le ha costado mucho la oportunidad de expresarse y se implica más en el proceso creativo. La mujer, sin embargo, tiene menos pudor a la hora de transmitir sus sentimientos.”
¡Ay del sentimiento del arte! ¡Ay de la belleza! Desde luego, pudor lo que se dice pudor… ahora que, dado el tiempo de silencio y represión ¡que haga todos los órganos femeninos descomunales que le sean necesarios para quedarse a gusto! ¡Faltaría!
Y por finalizar, que respuesta suscitará este objeto artístico a los ciudadanos/as (¿ciudadanas/os?) finlandeses. Si resultó “curiosa” la actitud ante la parada de imágenes de Verhoeven ¿cómo será encontrarse con esto al girar la esquina?

6 comentarios:

  1. Una acotación: el "aparato" genital femenino no es una bicicleta, sino una "escultura" que va cargada sobre un carrito del que es preciso tirar, como si fuera "una carga pesada". Por ese lado, la idea me recuerda que, según dicen, es muy frecuente encontrar niñas pequeñas que disfruten arrastrando cosas...

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  2. Jajajaja

    Alp, se echaba de menos esa sutileza a la hora de hacer comentarios cabrones, que mordaces son estos de Otero...

    Desde luego yo lo fliparía si me encuentro con esto por la calle... Echaría a correr (aunque no sé bien en qué dirección)

    PD: Siempre he dicho que las vaginas gigantes de silicona rosa son un crimen

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  3. simbolos fálicos?
    hm..

    abunden o no.. lo que esta mujer deja bastante claro es que la construcción con forma vaginal no resulta demasiado práctica..

    [no me imagino una ciudad plagada de vaginas-taxi]

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  4. A mi me basta con ver la pinta de la artista. Supongo que es esa que aparece junto a la vagina.

    Por otro lado, la vagina me recuerda a un pulmón. Ese rosa es repugnante.

    Pero bueno. Veo que las tías siguen obsesionadas por construir vaginas. No quiero ni recordar la cantidad de proyectos vaginales que pude ver en la facultad de bellas artes.

    Yo si fuera un tío y me encontrara con eso en la calle, metería la cabeza dentro. Si os fijáis, cabe una cabeza dentro de ese agujero (que por otro lado, es muy poco natural).

    Mi conclusión, una vez más, la de siempre... Temo ese arte feminista. Tú misma lo dices en los tres primeros párrafos. Se busca la igualdad, con esto la integración en un mundo de hombres donde las mujeres son objetos decorativos (porque sigue existiendo bastante represión sexual por ambas partes en muchos sectores sociales).

    Respecto al dominio fálico... pues es la vida y la naturaleza. Nosotras somos agujeros ocultos... Representar una vagina gigante me parece una soberbia estupidez. Recomiendo a todo el mundo la lectura de un librito: "Todos los hermosos caballos". Solamente por el tema de la doma, del caballo, del hombre ante el caballo (y sobre él) y la mujer por medio... y el deseo salvaje... Muy sugerente.

    Seguimos siendo unos reprimidos sexuales. Y el arte no aporta más que confusión al respecto.

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  5. Querida Vera... yo también metería la cabeza.

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