lunes, 4 de septiembre de 2017

Sensibilidad estética

El Ayuntamiento de La Granja (Segovia) tiene una muy arraigada tradición de eventos culturales, probablemente concebidos para incrementar el potencial turístico de una ciudad especialmente atractiva en verano. Así lo acredita el palacio real instalado allí por el primer Borbón, especialmente interesante por los jardines que lo rodean y que contienen un conjunto monumental de fuentes que, muy probablemente, pudieran ser gestionadas de mejor modo para los intereses colectivos.
Desde que el actual equipo gestor está al frente del Ayuntamiento se han consagrado una serie de actividades entre las que destacan los espectáculos ofrecidos en el Centro Cultural-Teatro Canónigos
y los de jazz, en el marco neoclásico de la Puerta de la Reina, con hermosa puesta de sol garantizada
En elogiable costumbre, ambos eventos han sido este año de acceso libre y, en consecuencia, en ellos se han dado cita los parroquianos locales, vecinos de los alrededores y veraneantes, de perfiles personales variados, con un mínimo común divisor: cierto gusto musical que, en ocasiones, llega a cotas de vehemencia sorprendentes. De hecho, son numerosas las personas dispuestas a aplaudir fervorosamente sin que medie razón objetiva alguna.
En ese ambiente general, que cambia poco de un año a otro, a mediados del pasado julio se ofreció un concierto de piano con el siguiente programa:

F. Lisz, Réminiscenses de Don Juan, S. 418
M. Ravel, La Valse
F. Chopin, Sonata para piano nº 3 en si menor, op. 58. I, Allegro maestoso. II, Scherzo, molto vivace. III, Largo. IV, Finale, presto non tanto; agitato.
F. Chopin, Polonesa Fantasía, op. 61

El concierto transcurrió por los cauces “habituales” hasta que, como es frecuente, el respetable arrancó a aplaudir en momento inadecuado y el intérprete mostró su disgusto de modo ostentoso… o eso me pareció. y cuando finalizó el concierto, el pianista abandonó precipitadamente el escenario y, contra lo que es habitual y demandaba el público, no regresó a saludar…

La Granjazz 2016
Si no interpreté mal la situación —mil factores ajenos a mi juicio pudieron forzar la salida precipitada del artista—, me gustaría decir que en la actualidad la situación materializada en el Centro Cultural Canónigos es frecuente y, casi se podría decir, “normal” en todos los contextos artísticos. Porcentajes muy altos de quienes visitan los museos tienen una formación estética muy baja; otro tanto sucede con quienes elogian o se admiran ante una obra arquitectónica; por no hablar de quienes leen libros, en su inmensa mayoría incapaces de detectar las tropelías sintácticas...
En la actualidad los “artistas” han de convivir, necesariamente, con ese factor que, en gran medida, condiciona la experiencia estética puesto que es un componente muy activo en la valoración social de arte. Y seguramente, uno de los territorios donde menos se manifiesta esa influjo nefasto es el de la música, dado que, por sus condiciones específicas, deja menos margen para que se manifieste una opinión pública mayoritariamente indocumentada: es mucho más fácil detectar a un mal pianista que a un mal pintor.
Estoy seguro de que a todos los pianistas del mundo les gustaría que sólo asistieran a sus conciertos personas con elevada formación musical; de ese modo, podrían sentirse satisfechos ante el juicio favorable del respetable. Pero ese tiempo pasó a la historia; desde hace años acuden a los conciertos de “música clásica” muchos “aficionados” que esperan ser transportados a un universo de sensaciones "maravillosas" sin tomar en consideración los factores que, para un conocedor, distinguen a un buen intérprete de un “lector de partituras”. Y cuando eso sucede, muestran fervorosamente su contento. Naturalmente, buena parte de esos “aficionados” han aprendido que se debe controlar el entusiasmo de tal modo que únicamente arrancarán a aplaudir cuando observen que lo hacen quienes "entienden”. Pero no se confundan los jóvenes pianistas con grandes y justas pretensiones, porque entre quienes aplauden sus interpretaciones magistrales, un porcentaje sensiblemente mayoritario lo hará exactamente igual si quien ofrece la interpretación se limita a leer la partitura trastocando de vez en cuando alguna nota.
Me consta que algunos directores de museos de arte contemporáneos, estarían dispuestos a realizar exámenes de posmodernidad a quienes desearan acceder a ellos, y supongo que entre los intérpretes musicales pudiera suceder algo parecido, pero no creo que ello fuera ni democrático ni sensato. El arte ha de convivir con el nivel cultural medio del lugar donde se ofrezca y si ese nivel es bajo, deberá padecer las consecuencias.  En suma, compite a todos, desde nuestros ámbitos de acción personal, hacer lo posible por elevar ese nivel… si es posible; y, en todo caso, intentarlo, en lugar de lanzar exabruptos sobre quienes, con dolor y complejos, han de padecer sus propias limitaciones.

Para finalizar y con carácter marginal, reconociendo la maravillosa labor llevada a cabo por los gestores de los conciertos veraniegos, deseo aprovechar la ocasión para sugerir a quienes los organizan que elijan programas menos “técnicos” y más próximos a “lo popular”; es decir, que propongan composiciones más conocidas por ese público heterogéneo que llena las salas y que, en mitad del concierto, no se corta un pelo en sacar el teléfono para hacer una fotografía con flash o que mitiga el calor con abanicos de oscilación ruidosa. Y en este punto me gustaría recordar las enseñanzas de Fernando Argenta y Araceli González Campa, que tanto hicieron por divulgar la "música culta" más allá de las odas radiofónicas. Puede que no fuera mala idea recuperar, en este tipo de conciertos, el espíritu de Clásicos Populares, que tanto hizo por difundir el gusto musical en una población demasiado alejada de la música por obra y gracia de un sistema educativo que, entonces como ahora, dejaba a un lado aspectos esenciales de lo más noble del ser humano.

Aún el Ecce Homo de Borja

Durante el mes de agosto, apareció en el Confidencia un artículo de Pablo Ortiz de Zárate, un artículo de indudable carácter provocativo que, sin embargo, resulta interesante y, en cierto modo, "educativo", leer: "Por qué el 'Ecce Homo' es la mayor obra de arte española del siglo XXI". "Educativo" porque el texto parte de algunos elementos de supuesta contrastación que dan substancia al título:

"La revista especializada 'Art Info' colocó al 'Ecce Homo' en el número 52 de las obras de arte más icónicas creadas en el mundo entre 2007 y 2012 (por delante, por cierto, de Damien Hirst). Además, el Museo de Arte Moderno de Nueva York, el más importante del mundo, se interesó por comprarlo. Al menos es lo que dice Scott Cleverdon, que investigó sobre la obra para producir un documental basado en su historia para la televisión británica 'Sky'."

EFE
Y la provocación se fundamenta en los siguientes cualidades que, por lo visto, se exige al las obras de arte contemporáneas para considerarlas de "primer nivel":

  • "Cuanto más feo más hermoso"
  • "Es un retrato de todos nosotros"
  • "Su historia inspira y da esperanza"
  • "Venite adoremus"
  • "Es una mina de oro"
  • "Ha nacido un mito"
No le falta algo de razón a Pablo Ortiz de Zárate aunque no sé si las comparaciones que él mismo propone (Miquel Barceló, Cristina Iglesias y al estudio RCR Arquitectos, ganador del último premio Pritzker) son oportunas o profundamente desafortunadas, en algún caso.
La inteligencia del lector, asiduo de estas páginas, perdonará que no desarrolle el asunto que, siendo antiguo, continúa de rabiosa actualidad para bochorno de todos.

La generación Me

Hace unos días, BBC Mundo se hacía eco de un estudio realizado por Jean Twenge, de la universidad estatal de San Diego, mediante encuestas a 11 millones de jóvenes norteamericanos y, por supuesto, un número mucho menor de entrevistas en profundidad, cuyas conclusiones ofrecían un panorama bastante “peculiar” —que es término especialmente adecuado en este caso—.  En realidad, el trabajo fue publicado en 2014 aunque su autora ha procedido a una actualización que no modifica substancialmente sus primeras observaciones...
Según Jean Twenge, “los chicos superconectados (generación Me) están creciendo menos rebeldes, más tolerantes, menos felices y completamente incapacitados para asumir la vida adulta”. Y lo complementa indicando que son menos propensos a conducir automóviles, trabajar, practicar sexo, salir y tomar alcohol, para culminar que, según su criterio, los jóvenes actuales  (¡nacidos en los 80 y 90! llegan a los 18 años con un retraso de 3 en madurez respecto de las generaciones anteriores.
Dicen que “no se puede generalizar”… Aunque soy firme partidario de las generalizaciones con fundamento, en este caso me sumo al grupo de los escépticos “por razones estratégicas”. Muy probablemente las observaciones de Jean Twenge sean acertadas, sobre todo para "explicar" el triunfo de Donlad Trump, como el texto comentado hace poco de Mark Lilla. Pero me temo que como sucede con las estadísticas, esas conclusiones encierran fenómenos de una complejidad inusitada que debería ser enfatizada con la misma claridad que las acotaciones (cebos) de la portada del libro.
Con unos cuantos años de actividad profesional a las espaldas, me consta que el desarrollo de los “nuevos medios” ha potenciado una pérdida acusada de capacidades y aptitudes, pero no en todos los casos, sino simplemente en el de quienes se han formado en ambientes obsesionados con la motivación.


Insisto: seguro que el trabajo de Twege está bien hecho, pero también es seguro que ciertos sectores, tan minoritarios en USA como en otros países occidentales, gracias al desarrollo de los actuales sistemas de comunicación, han podido adquirir un desarrollo y una madurez que desbordan los límites definidos en las generaciones anteriores. Un joven de 18 años que haya desarrollado adecuadamente las capacidades y aptitudes definidas, por ejemplo, en el modelo Montesori, dotado de los “nuevos medios” puede tener un nivel de capacidad profesional y personal difícil de imaginar diez años antes…
¿Que los jóvenes de ahora beben menos y practican menos sexo? Sospecho que Jean Twenge debiera darse una vuelta por los lugares de desparrame europeos y no sólo, como a buen seguro estaré pensando el lector, por Magaluf, sino sobre todo por las zonas de "ambiente joven" de Madrid, Barcelona, Sevilla, Bilbao... Salzburgo, Londres, Munich, Roma… e incluso Nueva York.
En suma, buen libro para que los "polemistas" de los medios de comunicación tengan apoyo para dotar de "fundamento científico" a sus chorradas. Lo mejor del libro: poner sobre la mesa una vez más que los medios sólo son lo que el propio término implica, y que el proceso educativo debe prestar especial atención al desarrollo de TODAS las posibilidades cognitivas, y muy especialmente, a las relacionadas con la adquisición de autonomía personal, capacidad para evaluar riesgos y tomar decisiones, potencial analítico, capacidad crítica, creatividad, etc., etc.

domingo, 3 de septiembre de 2017

El problema turístico. De París a Xian

En lugares muy concretos, el problema era patente desde hace tiempo; en algunos incluso se había manifestado como problemoide —problema que no tiene solución—. Durante este verano y siguiendo ejemplos conocidos, en Barcelona, el País Vasco y otros lugares del Mediterráneo, han surgido grupos organizados que los medios de comunicación han descalificado con poca prudencia. Pero… ¿es posible detener esa expansión?


Hace pocos meses los medios de comunicación franceses se hacían eco de la voluntad expresada por la dirección de la torre Eiffel por incrementar un 50 % el precio de la entrada con la doble finalidad de reducir la cifra de visitantes y que éstos procuren “rentabilizar” la visita dedicando más tiempo a recorrerla… por supuesto, para solaz de los cajeros de las tiendas de souvenirs y de los restaurantes… Y las razones son contundentes: con el diseño de visita actual, la torre no admite más de 7 millones de visitantes al año, que podrían superarse ampliamente en cuanto ceda el miedo de los más timoratos...
El asunto de fondo es un hecho mencionado varias veces en este blog: gran parte de los lugares con mayor capacidad de atracción no están capacitados para asimilar el previsible crecimiento turístico de los años venideros, cuando los paises asiáticos manifiesten con mayor contundencia las consecuencias de un crecimiento económico que no sé si podrá detener una indeseada guerra en Corea del Norte. Y en general, salvando algunos lugares excepcionales, no parece que sea fácil tomar medidas eficaces que, en cualquier caso, modificarían radicalmente el sentido de la experiencia turística y, por supuesto, el de la visita cultural, si es que resta algún milímetro para ella. En el caso concreto de la torre Eiffel, no se me ocurre cómo incrementar el flujo de visitantes diarios.

Museo del Louvre
En contrapartida a la impotencia de unos y la pasividad de otros, entre el desconcierto de una legión de profesionales perplejos, en ciertas instituciones ya se han puesto manos a la obra, tal vez, porque han estado más atentos a la evolución del "turismo de interior". Uno de los casos más significativos acaso sea el del Mausoleo de Qin Shi Huang, que en su día destapó un problema de complejidad inusitada, dadas las circunstancias del yacimiento, dadas las peculiaridades de la sociedad china y, por supuesto, dadas las expectativas del negocio turístico, sumamente atractivo para una economía planificada. Lo que se ha excavado es una zona mínima del yacimiento, básicamente, el área ocupada por el "ejército de terracota", pero permanecen intactas otras zonas y, entre ellas, lo que, a buen seguro, acabará siendo la parte más espectacular y con mayor capacidad de reclamo turístico: el mausoleo, perfectamente localizado en las proximidades y de cualidades excepcionales, según los relatos antiguos.
El resultado práctico podría desconcertar a quienes creemos que la investigación arqueológica debe continuar hasta completar el estudio del yacimiento, pero no faltan razones que justifiquen una decisión, que, en su día, escandalizó —tal vez hipócritamente— a los arqueólogos occidentales. Éstos argumentaron que con la paralización de otorgaba carta blanca a los furtivos, muy activos en China, y que un hipotético seísmo podría dañar el conjunto... Sin embargo, para las autoridades chinas sobraban razones tan sólo con un fenómeno que había imaginado Fellini en su Roma (1972): el empeño voraz de los estudiosos supuso la destrucción de gran parte de los restos pictóricos que contenían las esculturas.
En línea con el planteamiento de este comentario, existían (existen) otras razones que, muy probablemente, condicionaron la decisión. Por una parte, la paralización daba tiempo para el desarrollo de unas infraestructuras absolutamente necesarias en Xian para poder canalizar adecuadamente el flujo de visitantes; por otra, se ralentizaba el crecimiento en espectaculariadad del yacimiento y, con ello, el crecimiento del número de visitantes hasta cifras imposibles de asimilar por las estructuras de servicios del complejo museográfico actual...
Al parecer, el actual museo de los guerreros de Xian está concebido para soportar cerca de 100.000 visitantes al día; aunque no sé lo que sucedería si acudieran todos los días del año 100.000 visitantes...Para contextualizar la cifra, recordemos que el museo más visitado del mundo, el Louvre, ronda los 9 millones de visitantes anuales (25.000 al día de media) y que el Prado llegó a los 3 millones en 2016 y el MNCARS, a los 3,6. (10.000 al día de media). Me hago cruces imaginando lo que podrían suponer para los sistemas de acceso de esos museos o de la torre Eiffel asumir las cifras anunciadas en el horizonte, contando incluso con la ampliación de Norman Foster para el Prado.

Los guerreros de Xian
Es de suponer que, con el paso de los años, el Mausoleo de Qin Shi Huang termine convirtiéndose en uno de los centros de atracción turística más concurridos del mundo… si es que no lo es ya, porque las cifras publicadas por los diferentes medios especializados parecen "algo" sesgadas, como casi todas la informaciones sobre asuntos chinos. En todo caso, aunque las autoridades parecen esforzarse por mantener la vertiente educativa, el complejo garantiza una experiencia que se parece demasiado a la ofrecida por los grandes santuarios religiosos: el gentío desfila con mayor pasividad que la de los soldados descoloridos...

Sea como fuere, es previsible que en los centros de gran atracción turística y cultural vayan apareciendo cifras que, a buen seguro, pondrán los pelos como escarpias a los gestores timoratos pero que inducirían orgasmos múltiples a los empresarios de hostelería y a los rectores de la política global, por lo que ello supondría en mil facetas de la actividad económica. Lástima que éstos no se apliquen a medidas que mitiguen el inevitable impacto social... Pero como podría decir Hans-Hermann Hoppe, en el sistema liberal no es necesario planificar porque los problemas se resuelven solos: ahí están los conflictos urbanísticos de Barcelona y San Sebastián, para marcar las líneas sobre las que ya se debería estar laborando a marchas forzadas.
Desde los intereses que mueven el sistema liberal, me consta que se está trabajando en estos asuntos desde hace tiempo. En el sector de los transportes ya hay empresas cuyos beneficios futuros dependen de esas mareas; otro tanto sucede con el diseño urbanístico de ciertas ciudades... En "otros" lugares, unos se miran el ombligo, otros se frotan las manos ante las expectativas de negocio que abrirá la expansión turística y los demás ya sabemos a quién corresponderá pagar los platos rotos.

miércoles, 30 de agosto de 2017

Celtiberia Show. La hormiga irreverente



Con frecuencia irregular, la dialéctica entre el poder central y la periferia ha cristalizado en situaciones de sainete, que casi siempre resueltas de manera esperpéntica, tal y como impone nuestra peculiar idiosincrasia. Se supone que el Museo Arqueológico Nacional, por su propia naturaleza, es el lugar destinado a albergar los restos arqueológicos más relevantes en el desarrollo de las culturas que conformaron la "nación española" —no sé si procedería emplear mayúsculas en este caso—. Ya sé que no todo el mundo está de acuerdo en que exista una "nación española" y desde ese escepticismo, la mera existencia de los Museos Nacionales, fuera de los contextos de las "naciones periféricas", plantea muchos interrogantes. Puestas así las cosas, olvidando el sentido común impuesto por los hechos, es natural que de vez en cuando surjan voces desde la periferia que reclamen la "recuperación" de los restos arqueológicos aparecidos en Cataluña, País Vasco, Galicia... Puestos a reclamar, hasta tiene cierto sentido continuar exigiendo que El Guernica se exponga en Bilbao o en la ciudad homenajeada dramáticamente por Picasso.
He hablado del sentido común impuesto por los hechos... Desde hace muchos años existe un Museo Arqueológico Nacional, como existen otras muchas entidades que se continúan titulando "Museos Nacionales" y parece razonable que antes de hacer estas "reclamaciones" se proceda a un replanteamiento constitucional que podría culminar —en un segundo estadio del desarrollo normativo— en la supresión de los Museos Nacionales; pero mientras eso no suceda, pudiera parecer, cuando menos, precipitado reclamar el traslado de las pinturas de Murillo a Sevilla, los restos cerámicos de Cogotas a Cardeñosa y las esculturas romanas a Pompeya y Herculano...
A mayor abundamiento, en unos años dominados por los planteamientos (conservadores) del "constructo PP-PSOE", se procedió a remodelar el Museo Arqueológico Nacional según criterios de evolución cultural más propios de mediados del siglo XX que de comienzos del XXI. Vástago de tal maridaje, nació un modelo expositivo que destacaba todo lo relacionado con la cultura "de los íberos"; y en él le correspondía un papel fundamental a la Dama de Elche —cuyo origen sigue estando en discusión para algunos estudiosos—, elevada a la categoría de testimonio "clarificador e inapelable" sobre la relevancia del componente griego en el origen de la "cultura española".


Naturalmente, si no sintonizamos con planteamiento tan grandilocuente y somos más partidarios de reivindicar el principio de que los restos arqueológicos deben exhibirse lo más cerca posible del lugar donde aparecieron; si además, somos conscientes de que ciertos objetos, como la Dama de Elche, tienen la cualidad de convertir el museo donde se conserve en un centro de peregrinación turística, nada tiene de particular que nos empecinemos en "recuperarla". Desde que tengo uso de razón ha oído voces que solicitaban, pedían o exigían trasladar la Dama de Elche a la Comunidad Valenciana; es más, tengo entendido que cierto museo fue concebido para albergarla... Pero de momento, todos los intentos se han estrellado contra la rigidez del sistema museístico español. Uno de los más recientes fue promovido a principios de este mismo año por el alcalde de Elche. Según recogían los medios:

"El pasado 2 de enero el alcalde ilicitano, el socialista Carlos González, que gobierna con el apoyo de Compromís y el Partido de Elche, señaló que en este 2017 se pondría a trabajar la comisión mixta formada por Generalitat-Ayuntamiento para instar al Gobierno central a la futura ubicación del busto íbero en el Museo Arqueológico y de Historia de Elche (MAHE), como subsede del Museo Arqueológico Nacional."

El Gobierno contestó que no debía aceptar dicha pretensión "por razones de índole histórica, de titularidad y de función cultural". Hubiera sido interesante debatir con amplitud y públicamente las tres razones... Pero en todo caso, la Dama de Elche permanecería custodiada en el Museo Arqueológico Nacional, dentro de una urna hermética, al abrigo de las inclemencias del tiempo y de cualquier ataque producido por cualquier organismo vivo.

En ese contexto secular, la aparición, hace unos días, de una hormiga irreverente y, tal vez, de color anaranjado, en la vitrina que debía protegerla se interpretó como una solmene llamada de atención, que, a su vez, dio pie a un estallido mediático digno de los Monty Python. Según La Vanguardia:

"Compromís ya ha pedido explicaciones al Gobierno a través de una batería de preguntas registradas en el Senado. El senador Carles Mulet denuncia que la presencia del insecto evidencian el fallo de “todos los protocolos básicos y mínimos” del museo y asegura que “eso nunca hubiera pasado de estar la Dama en su lugar de origen”, Elche. A su juicio, es un “síntoma más de desgana y avaricia de un Gobierno centralista que sólo entiende que la capital ha de disfrutar y ofrecer los principales reclamos arqueológicos” a pesar de ser una ciudad que “no ha aportado nada significativo” a la colección. “Retiene todo el legado de otros territorios”, señala en el texto el representante de Compromís en la Cámara Alta, Carles Mulet, que ha firmado la iniciativa."

Si ha entrado una hormiga en la vitrina, sería evidente que los técnicos del Museo Arqueológico Nacional, aleccionados por las huestes del Partido Popular, no han cumplido su trabajo con eficacia... En consecuencia (?), debería trasladarse a Elche, donde casualmente existe un museo magníficamente preparado y donde además, las hormigas están aleccionadas para no erosionar los símbolos más señeros de la cultura valenciana que, como todo el mundo sabe, son la paella, las fallas —y los eventos de fuego similares—, las naranjas, en sus diferentes variedades, y la Dama de Elche.
Lo dicho, otro jalón para incrementar el repertorio de hechos insólitos de aquel Celtiberia Show que alumbrara el genio de Luis Carandell.

Los estudios de género: el pene y el cambio climático

A mediados de agosto, cultura 3.0 publicaba un comentario breve titulado "¿Están sesgados los 'estudios de género'?", en el que se ofrecía una breve acotación sobre dos hechos de naturaleza muy diferente, que ilustran las peculiaridades de las "ciencias sociales" en tiempos regidos por la posmodernidad, el posestructuralismo y sus corrientes afines y derivadas:

  • 1. El artículo de Therese Söderlund y Guy Madison, de la universidad de Umeå y publicado en la revista Scientometrics, 105 (3); p. 1347-1387 (2015) que fue desarrollado en dos textos más de 2016 y 2017, a su vez, editados en The Scientist (Philadelphia, Pa.). Con metodología casi matemática, en ellos se ponen de manifiesto los sesgos ideológicos (acientíficos) apreciables en los trabajos académicos suecos sobre cuestiones de género.
  • 2. El "escándalo" al estilo Sokal generado por la publicación de un artículo de argumentos absurdos y surrealistas firmado por Jamie Lindsay y Peter Boyle (en realidad, James Lindsey y Peter Boghossian) y titulado "El pene conceptual como construcción social", en Cogent OA Social Sciences (2017), 3. El "trabajo" llegaba a las siguientes conclusiones: 

"We conclude that penises are not best understood as the male sexual organ, or as a male reproductive organ, but instead as an enacted social construct that is both damaging and problematic for society and future generations. The conceptual penis presents significant problems for gender identity and reproductive identity within social and family dynamics, is exclusionary to disenfranchised communities based upon gender or reproductive identity, is an enduring source of abuse for women and other gender-marginalized groups and individuals, is the universal performative source of rape, and is the conceptual driver behind much of climate change.
An explicit isomorphic relationship exists between the conceptual penis and the most problematic
themes in toxic masculinity, and that relationship is mediated by the machismo braggadocio aspect
of male hypermasculine thought and performance. A change in our discourses in science, technology,
policy, economics, society, and various communities is needed to protect marginalized groups,
promote the advancement of women, trans, and gender-queer individuals (including non-gendered
and gender-skeptical people), and to remedy environmental impacts that follow from climate
change driven by capitalist and neocapitalist overreliance on hypermasculine themes and exploitative
utilization of fossil fuels."

Peter Boghossian. Imagen tomada de Skeptic
Resumiendo: el pene —por supuesto, conceptual— es el responsable de todos los males que afectan a la sociedad de nuestros día, incluido, por supuesto, el cambio climático.
Por una vez y sin que sirva de precedente, prefiero no hacer un comentario amplio que sería redundante desde las veces que me he referido, directa o indirectamente, al "asunto Sokal"; además, desde los enlaces ofrecidos sería innecesario.

El debate sobre la identidad

Hace unos días los medios se hacían eco de la publicación de un libro que ya ha desencadenado un debate de cierta entidad sobre los mecanismos que han culminado en la elección de Donald Trump como presidente de los Estados Unidos: The Once and Future Liberal. After identity politics, de Mark Lilla.

Imagen tomada de Il naufragio delle identità
Sea como fuere, no creo que Mark Lilla sea tan estúpido como sugiere Charles Kaiser, porque algunas de las circunstancias que enfatiza sobre la incapacidad de la izquierda para ofrecer una alternativa con tirón popular a las fórmulas aplicadas por partidos como el Demócrata norteamericano, se perciben con mucha claridad en otros lugares y, muy especialmente, en la España de los últimos años. La praxis de unos líderes de Podemos obsesionados con los problemas de identidad, ha enfatizado demasiado la relevancia de lo particular sobre lo colectivo y, seguramente, en ello está el fundamento de un techo electoral que se va a manifestar demasiado bajo en las próximas elecciones. Ojalá me equivoque, pero...
En todo caso, el libro de Mark Lilla tiene la virtud de plantear de nuevo un debate que no se agotará pronto salvo que sucedan fenómenos hoy imprevisibles, porque me consta que ciertas ideas están demasiado arraigadas en los ambientes universitarios de mayor proyección social.

lunes, 19 de junio de 2017

Un discurso de 820.000 €

Supongo que a estas alturas, quienes se escandalizaron porque algunos nos burlamos al saber que había concedido el Premio Nobel de Literatura a Bob Dylan, habrán metido la cabeza debajo de la arena a ver si escampa, mientras cae granizo sobre tanta "sensibilidad poética" y tanta "frescura". Al parecer y según han recogido los medios, el discurso del ya "ilustre literato" parece ser un trabajo de corta y pega, de esos a los que están tan acostumbrados ciertos estudiantes cuando han de enfrentarse al apremio de los plazos de entrega...  En estos tiempos de posverdad, parece natural que el prestigio de los académicos suecos caiga unos cuantos puntos más; es el impuesto natural por ejercer la vocación de mercachifles, acreditada desde cuando prevalecieron "razones" políticas sobre argumentos escritos...

jueves, 15 de junio de 2017

Los capiteles del llamado "templo de Diana" de Nimes

Es probable que el llamado "templo de Diana", anexo a una zona sacralaizada de antiguo, fuera construido en una primera fase en tiempos de Augusto. Sin embargo, pudo ser reformado durante el siglo II, para cumplir una función que aún hoy permanece en la sombra; se dice que tal vez fuera ninfeo o biblioteca, aunque también podría haber cumplido cualquier otra función social relacionada, directa o indirectamente, con el baño. Las excavaciones han documentado la existencia de una compleja red de edificaciones en su entorno.
En todo caso, las reutilizaciones de los siglos sucesivos y las "restauraciones" no siempre afortunadas, impiden que podamos hacernos una idea del edificio original que, además, pudo haber sido alterado en época romana.



Imagen tomada de nemaurensis (a su vez, de Nimes, de J. Charles-Roux, 1908)
Sea como fuere, conserva un interesante conjunto de capiteles y algunos otros elementos de ornamentación arquitectónica. Los primeros están agrupados en dos conjuntos de cualidades formales muy diferentes. Los concebidos para fustes de sección circular son de orden compuesto, según fórmula relativamente frecuente en el sur de la Gallia. Dos coronas de hojas de acanto ocupan la parte inferior del cesto; por encima de ellas, agrupación de "lengüetas", "cañas" o "palmas"; el equino, de escaso espesor, está cubierto con ovas y dardos. El ábaco, de no mucha concavidad, está moldurado con seriación de lengüetas. Aunque están bastante erosionados, aún es posible ver que los centros de las caras contenían florones, probablemente de ocho pétalos. A destacar el motivo que define la separación entre cesto y equino, mediante "yemas" de tres ápices. Aunque están más erosionados que los del foro de Arlés, se aprecia una concepción ornamental más dependiente de fórmulas de los tiempos de Augusto: al menos eso sugieren lo ojales redondeados de uno de ellos.
Probablemente se trate de piezas realizadas durante el siglo II.

NTDI01
NTDI02

NTDI03

NTDI04
La segunda serie está definida por los capiteles de pilastra que, en todos los casos, siguen la modalidad corintizante, con planteamientos estéticos de cierta heterogeneidad, no sujetos al orden simétrico que suele ser norma en sus homólogos: la parte superior de algunos de ellos ofrecen una ornamentación "vegetal" de roleos, flores, frutos y zarcillos, donde destacan motivos axiales que, por su naturaleza "barroca" —si se me permite emplear término tan desgastado—, rompen ese principio. Las fórmulas combinatorias nos remiten a los usos documentados en Roma aunque con un grado de torpeza propios de artífices "locales". Así, pues, en este caso, sería apropiado hablar estrictamente ornamentos "gallo-romanos" y en otros casos, caracterizados por el seguimiento de las pautas imperiales. 
Como los capiteles compuestos, los de pilastra presentan ábacos de escasa concavidad, con ornato de lengüetas y perlado y florones afines a los de aquellos. 
El tipo de acanto empleado en la corona inferior así como el resto de los elementos, nos sitúan en el ambiente cultural de estética imperial, que con los matices indicados, hacen pensar en un momento avanzado del siglo II o incluso posterior, para quienes entiendan que la evolución formal determina modelo lineal paralelo al cronológico. 








Tiene especial interés el relieve de fuerte sentido geométrico recogido en la imagen adjunta que, al parecer, estaba en el fondo de una de las salas laterales abovedadas. Está definido mediante la articulación e intersección de seis dodecágonos algo irregulares, que generan múltiples cuadrados, triángulos y hexágonos que, a su vez, proporcionan marco a diferentes motivos florales que anticipan fórmulas bizantinas y aún andalusíes: en Córdoba y en la ciudad palatina de al-Zahra se emplearon repertorios muy relacionados con éstos. La placa fue trabajada mediante una técnica de talla bastante depurada que, tal vez, no se aleje demasiado del resto de la ornamentación arquitectónica, dado que el diferente estado de conservación de los capiteles podría proporcionar una imagen sesgada.



En suma, si las diferentes restauraciones no han enfatizado exageradamente la naturaleza unitaria del complejo arquitectónico, los restos de ornamentación arquitectónica hablan, a mi juicio, de un edificio del siglo II, en el que pudieron intervenir artífices con diferentes grados de habilidad y de asimilación de los principios estéticos imperiales. 
Si tenemos en cuenta que algunas heterogeneidades indican la existencia de concepciones arquitectónicas diferentes, también caben otras posibilidades, que sería difícil sustentar dado el estado de conservación de los restos. 

lunes, 12 de junio de 2017

Los capiteles del templo de Augusto y Livia de Vienne

Templo romano de Vienne
El templo de Vienne, es un testimonio de cómo se materializaron en muchos puntos del Imperio Romano los cambios políticos derivados de la "superación" de la República. Desde el punto de vista arquitectónico, el edificio que ha llegado a nuestros días, sometido a muchas transformaciones pero recuperado con cierta fortuna, fue construido en dos fases, acreditadas por los estudios arqueológicos que, en este caso, se han apoyado muy especialmente en los capiteles. La primera corresponde al último cuarto del siglo I a. C. Por desgracia, no existe acuerdo unánime para situar en el tiempo la segunda; algunos estudiosos la relacionan con una iniciativa del emperador Claudio, que podría haber beneficiado especialmente a sus "paisanos"; otros no tienen tan claro el fundamente de una acción personalizada por quien acaso naciera en Lugdunum... Sea como fuere, el paralelismo con el templo de Nimes —dedicado al culto imperial— indica que en los alrededores del cambio de era hubo mucho interés por enfatizar el poder de Roma en el sur de la actual Francia; y de hacerlo, precisamente, enalteciendo la figura de Augusto.
Con el paso de los años y los avatares históricos, el edificio fue convertido en iglesia y continuó su periplo de transformaciones y readapataciones con un punto de inflexión muy relevante a mediados del siglo XIX, cuando Prosper Mérimée, propuso poner en valor el templo romano que había llegado a "la modernidad" en mejores condiciones, incluso que las del de Nimes. Recordemos que para los herederos de la Revolución Francesa la cultura romana ofrecía connotaciones de gran proyección simbólica.
En la actualidad, se conserva en un estado menos atildado que el de Nimes y, francamente, no sé si ello es digno de elogio, como de reproche el "exceso" de restauración de éste. En todo caso, aunque las plazas respectivas sean especialmente gratas en su actual configuración urbana, de cara a recomponer la época romana, no sé cual de las dos apuestas es más apropiada.

VTAL0B, capitel de la primera fase (hacia el cambio de era)

VTAL01. capitel de la primera fase del edificio (hacia el cambio de era)
Los capiteles del la primera fase, irregularmente conservados y algunos "restaurados" en exceso, pero que permiten recomponer el formato original, responde a los modelos que se emplearon en el foro de Augusto, de Roma, con detalles de virtuosismo que hacen pensar hasta dónde llegaron los esfuerzos del poder imperial por ofrecer una imagen depurada y la voluntad de embellecer las ciudades sujetas a su dominio. A destacar el formato "barroco" del florón, confeccionado mediante "palmas" de acanto, la configuracón de las volutas interiores, con naturaleza de zarcillos, y el "tercer orden" de hojas, que ocupan el lugar de la espata. Sobre lo indicado en otras entradas, tiene interés muy especial la manera de tallar los folíolos de los acantos forzando la angulosidad mediante biseles que, en cierto modo, hacen pensar en piezas que generalmente atribuimos a la llegada de los influjos orientales a partir del siso II. Todo ello acredita, una vez más, la aparición de elementos "heterodoxos" en momentos particularmente tempranos...
Desde los objetivos implícitos en este blog —siempre orientados hacia la ornamentación arquitectónica del fin de la Antigüedad—, es interesante en grado sumo comparar estos capiteles más antiguos de Vienne con los de Nimes. Ambos fueron realizados en la misma época y, sin embargo, ofrecen planteamientos ornamentales diferentes, que permiten hablar de distintas variedades de orden corintio o cuando menos, de diferentes maneras de interpretarlo. Deseo llamar la atención del lector sobre la diferente manera de interpretar el kalathos: en Nimes está muy enfatizado, mientras que en los capiteles de Vienne. deudores del corintio itálico, desaparece por detrás de la acumulación de ornato; algo parecido vimos en Tarragona. También tiene interés cómo en un caso el frente del ábaco apenas está "adornado" mediante molduras lisas, mientras en el otro se emplean lengüetas y ovas y dardos. En suma, dos edificios de épocas similares ofrecen fórmulas marcadamente diferentes, seguramente porque los talleres imperiales no eran tan homogéneos como han planteado algunos estudiosos.

Capitel de la Maison Carrée

Roma, capitel del foro de Augusto
Los capiteles de la segunda fase cuentan con una estructura más cercana a los capiteles de Nimes, pero la naturaleza del ornamento, se aleja de los tiempos de Claudio. Los acantos responden a modalidades alejadas de las fórmulas estandarizadas del siglo I y aún del II. Aunque se ha dicho de ellos que poseen "acanthus mollis",  me gustaría indicar que algunos estudiosos enfatizan la diferencia en el tratamiento del ornato vegetal, indicando que en unos casos se emplea "acanthus spinosus" y en el otro "acanthus mollis"... Sin embargo, no creo que esa referencia sea útil más que para enfatizar planteamientos estéticos matizadamente diferentes, porque no parece probable que en el ánimo de los tallistas existiera la menor intención por "imitar" las hojas de las diversas variedades de acanto, en el supuesto de que las conocieran.
Más allá de ese detalle, en cierto modo anecdótico, destaca el carácter del kalathos, que, en su parte lisa, apenas define el tronco de cono que es más propio de los capiteles tardíos que de los del siglo I. Otro tanto sucede con el ábaco, de escasa curvatura, con los florones, de concepción irregular, relativamente alejados de las fórmulas "iniciales", y con las volutas, sumamente estrechas, que hacen pensar en las del corintio asiático.
No obstante, el mantenimiento del conjunto axial, con detalles que iluminan sobre una concepción que ya no sigue fielmente las fórmulas del siglo I (el pedúnculo no ofrece continuidad), impide situarlos en época muy tardía.
En suma, entiendo que estos capiteles probablemente fueron realizados más cerca del año 200 que de los tiempos de Claudio.

Capitel de la segunda fase del edificio
Para finalizar

La serie más moderna de los capiteles del templo de Vienne no refuerza la hipótesis de que fue "completado" en tiempos de Claudio; más bien se diría que corresponde a un momento posterior, tal y como han sugerido algunos estudiosos. En suma, es muy posible que el templo fuera completado o, incluso, "restaurado" a finales del siglo II, mediante soluciones ornamentales que me hacen pensar en los "más romanos" de San Fructuoso de Montelius, aunque éstos, como es natural, presenten una articulación estructural más relacionada con las modalidades (locales) del noroeste peninsular. Pero podría ser que ambas series, la de Vienne y la de Braga, estén aludiendo a problemas similares: la relevancia de las aportaciones locales cuando ya no era necesario recurrir a tallistas que acompañaran a las tropas de ocupación.

jueves, 8 de junio de 2017

El "cerebro" de las plantas

Científicos de la Universidad de Birmingham han publicado un trabajo según el cual en el embrión de las plantas existe un grupo de células que funcionan como un cerebro (por supuesto, sin comillas), por supuesto, elemental, estableciendo relaciones entre diferentes datos proporcionados por el entorno para tomar la decisión de germinar.
Aunque los medios de comunicación han enfatizado la noticia como "algo sorprendente", con los datos conocidos hasta la fecha, casi parece trivial: casi todas sus funciones vitales implican la existencia de mecanismos de valoración y decisión, que en algunos casos implican estrategias de cierta complejidad, como los asociados a la floración....
Me temo que, con el desarrollo de las investigaciones, se les va a complicar la vida a los veganos...


martes, 6 de junio de 2017

Unas piezas del lapidario de Avignon

El lapidario de Avigon, que en realidad es la colección arqueológica de la colección Calvet, se ofrece en la capilla del colegio de los jesuitas (siglo XVII). Aunque no se distingue por su riqueza cuantitativa y cualitativa, contiene unas cuantas piezas, que me parece oportuno ofrecer en este escaparate, cada vez más volcado en su voluntad acumulativa
El capitel de pilastra AVIG01, de orden corintio, contiene todos los elementos de época imperial, que no reiteraré y orientan su clasificación en el siglo II. A destacar las lengüetas y la estrecha moldura de ovas del ábaco, según fórmula frecuente en la Galia y también en Hispania.

AVIG01
El AVIG02 es un capitel muy fragmentado, difícil de clasificar desde lo poco que ha restado. Desde los motivos florales dispuestos junto a los florones centrales, parece responder a una interpretación "simplificada" del orden corintio relativamente común en el sur de Francia y en Cataluña entre los siglos I y II. El tipo de acanto, con hojas afiladas y biseladas, podría derivar de los corintios asiáticos, pero también de ciertas formas documentadas en Lyon (LMGR01), que podrían corresponder al cambio de era. Todo ello nos conduciría a situarlo en época relativamente evolucionada o en la órbita de un taller local escasamente dotado. Siglos I y II.

AVIG02
El AVIG03 es un interesantísimo capitel derivado del orden corintio con singularidades que acotan las posibilidades creativas de los talleres provinciales en época tal vez más amplia de loq ue pudiera expresarse a primera vista. Tienen especial interés la manera de resolver las volutas, mediante un listel quebrado con escaso desarrollo de las hélices, la manera de interpretar el arranque del cáliz y las volutas, mediante arquillos "perlados", y también las cartelas, que aún recuerdan fórmulas de los siglos I y II. Todo ello anticipa elementos que, en el sur de Francia, continuarán durante los primeros años de la Alta Edad Media, si es que ciertos restos se han interpretado correctamente. El carácter de los acantos y la molduración del ábaco, de concavidad acusada, en principio, impide retrasar mucho su cronología. Hacia el año 300.

AVIG03
Es sumamente curioso el conjunto que nos ofrecen combinando un pie rematado en capitel de hojas lisas y una plataforma de altar que no parecen responder al mismo origen aunque el montaje ofrecido ilustra perfectamente la funcionalidad de los dos elementos. En la placa de altar, procedente de Vaugine (Vaucluse), destacan los relieves de los cuatro frentes, según fórmulas también comunes en la península Ibérica, con crismón, aves, roleos, cáliz, etc.
Es curioso el "capitel" (AVIG04), con modalidad que recuerda las variedades "de volutas en V", aunque la interpretación es sumamente "original": son dignos de ser reseñados los "apeos" que ocupan los centros de las caras y el ábaco sensiblemente cuadrado.
En la cartela, a mi juici con buen criterio, lo clasifican entre los siglos V y VI; más discutible es la "etiqueta nominal": "obra paleocristiana". Aunque me quede afónico de tanto repetirlo, reitero lo de "primer arte cristiano" o "arte de la difusión del cristianismo".

AVIG04
Para completar este rápido panorama, deseo enfatizar los dos "cippes" calcáreos con epitafios de Valeria Severina, procedente de Le Barroux (Vaucluse) y de Attia Zosima, procedente de Nîmes, ambos atribuidos a "época imperial" o, más concretamente, entre los siglos II y III, que contienen molduras triples con arcos de herradura. Tome nota quien deba hacerlo para explicar la aparición esporádica de este elemento "tan hispano" en la arquitectura medieval "francesa" (Albi, Toulouse, etc.). A lo mejor no es tan exclusivamente hispano...

Monumento funerario de Valeria Severina

Monumento funerario de Attia Zosima

El museo galo-romano de Lyon

El museo galo-romano de Lyon fue inaugurado en noviembre de 1975 y marcó un jalón muy importante en la historia de este tipo de dotaciones. El proyecto fue pergeñado por Bernard H. Zehrfuss, por entonces decidido partidario de explotar las posibilidades del hormigón como elemento de grandes posibilidades estructurales y también estéticas.
Para construirlo se había elegido un emplazamiento anexo a la zona ocupada por la antigua Lugdunum, ciudad fundada en el 43 a.C, que fue capital de la Gallia, a su vez, asentada sobre un núcleo preexistente habitado, al menos, desde 500 años antes.

Foto M.J. Rueda
El proyecto se constituyó a partir de varias ideas especialmente sensibles en la instalación actual, entre las que deseo destacar las siguientes:
1. El museo debía integrarse en el contexto arqueológico inmediato, definido por el emplazamiento de Lugdunum y, más concretamente por el teatro y el otras zonas excavadas con anterioridad.
2. No debía alterar el aspecto del conjunto arqueológico; para ello, se optó por enterrarlo, dejando a la vista unos pocos, casi testimoniales, elementos; entre ellos destacan las dos ventanas, que permiten el acceso de la luz y contemplar el teatro de las inmediaciones, y la puerta que lo une con éste.
3. Concebir el espacio en sintonía con lo que se conocía sobre el tratamiento espacial de época romana. En este sentido, el arquitecto, familiarizado con los restos romanos del norte de África, optó por desarrollar ideas empleadas en lo que hoy es Túnez (Bulla Regia, Douga, etc),
4, Aprovechar las posibilidades del hormigón armado, en cierto modo heredero del opus caementicium, para materializar ese espacio.
5. Fundir el proyecto arquitectónico con el planteamiento museológico y museográfico. Quien entra en el museo se ve inducido a recorrerlo siguiendo un itinerario cómodo y perfectamente marcado mediante rampas, que culmina en la parte más baja, desde la que se accede al teatro próximo.
6. Integrar los almacenes y las zonas de estudio y reunión en el planteamiento general, sin que, como suele ser común, quedaran en áreas restringidas.
7. Ofrecer un marco expositivo donde se pudieran contemplar los restos con la máxima fidelidad a su carácter original. En ese sentido destaca el modo de exponer los mosaicos y más concretamente, La borrachera de Hércules, procedente de una casa de Vienne del siglo II, que se puede contemplar a través de un hueco en el forjado del piso superior.
8. Emplear una fórmula alejada de la acumulación de las fórmulas del siglo XIX y principios del XX, para enfatizar las piezas de mayor potencial informativo y educativo. El museo es francamente cómodo de recorrer,


El resultado de aquellas ideas culminó en un edificio de tres plantas —y unas cuantas entreplantas—, que ha de recorrerse según un itinerario descendente, muy cómodo, que sólo pueden valorar en todos sus extremos quienes conozcan bien las dificultades que entraña diseñar los encofrados necesarios para realizar estructuras de hormigón visto. Sólo desde esa familiaridad es posible apreciar la complejidad del planteamiento estructural y la dificultad de una ejecución material que, desde una visita rápida, no ofrece anomalías dignas de señalar, como las que suelen ser habituales en este tipo de construcción. Aunque se suele enfatizar la escalera "volada" de acceso, a mí me gustaría destacar también la compleja articulación de los pórticos sobre los que descansan los bloques prefabricados de hormigón aligerado que definen el techo. Pero en todo caso, cada elemento estructural es un prodigio de técnica constructiva.



Contemplado cuarenta años después, el museo proporciona una magnífica experiencia  para valorar las ideas arquitectónicas y museológicas de Bernard H. Zehrfuss. Como ya he expresado en otras ocasiones mi juicio sobre los museos de diseño museológico impuesto por el arquitectónico, me limitaré a destacar los aspectos "puntuales" apreciados "al vuelo". Y en ese sentido, debo reconocer que el proyecto ha enjecido aceptablemente, porque incluso, algunas de la ideas del proyecto original, que han sido modificadas, probablemente, por razones de gestión práctica, como el acceso a los almacenes, acaso debiera replantearse. Otro tanto sucede con la vinculación entre el mueso y el teatro, que, en la actualidad, no está suficientemente enfatizada. Seguramente muchas personas saldrán del museo sin dar un paseo por el yacimiento arqueológico, sencillamente, porque no habrán advertido la existencia de una puerta que los comunica.

Mosaico de La borrachera de Hércules
Desde el punto de vista museográfico, el tratamiento ya mencionado de los mosaicos y, en especial, el de La borrachera de Hércules, requiere una breve acotación dado que, como ya he manifestado en otras ocasiones en este blog, en ellos siempre se manifiesta el choque entre dos principios fundamentales de nuestros valores actuales en asuntos de gestión patrimonial (protección y exposición): la voluntad de ofrecerlos del modo más fiel posible y la "necesidad" de evitar la erosión que implica pasear sobre ellos. La solución de ese problema ha dado pie a un abanico de posibilidades que van desde la simple delimitación de los bordes del mosaico, para imponer una distancia "de respeto", en ocasiones, exagerada (catedral de Otranto), a la fórmula de Lyon, que sería muy costosa si la aplicáramos a un número amplio de mosaicos. En las zonas de compromiso aparecen los prodecimeintos empleados por la inmensa mayoría de los museos e instalaciones arqueológicas que contienen estos elementos. En el Museo del Bardo, por ejemplo, donde existe una de las colecciones más ricas y extensas, los exponen mediante fórmulas de naturaleza variable, que pasan por la disposición parietal e, incluso, por emplear zonas elevadas, que permitan cierta "perspectiva", pero casi siempre con ángulos de visión alejados de los 90 º ideales, que suprimirían la distorsión. Entre lo que conozco, entiendo que el museo de Arles, con pasarelas elevadas, y el yacimiento de Cástulo, mediante un pasillo perimetral elevado, ofrecen las fórmulas más razonables, aunque la experiencia visual deje mucho que desear en ambos casos. Esperemos que, en el futuro, con el desarrollo de los medios tecnológicos, aparezca alguna fórmula mágica que permita contemplar los mosaicos paseando sobre ellos sin erosionarlos. Aunque, tal vez, la única solución práctica que permite contemplar adecuadamente un mosaico sea colocarlo sobre la pared, como se hizo en ciertos museos de cuyo nombre no quiero acordarme...


Entre lo más lesivo: visitarlo prescindiendo del circuito impuesto por el diseño arquitectónico; pero soy consciente de que esa circunstancia sólo afecta a un porcentaje exiguo de los visitantes.
Asimismo, me ha parecido que las deficiencias en iluminación no se limitan a la exposición del mosaico mencionado. Entiendo que, con su configuración actual, el museo ganaría mucho con una iluminación más clara y homogénea: se percibiría mejor la estructura original y, por supuesto, sería más fácil fotografiar las piezas.

Pero lo que más ha herido a este pobre diletante es que los diseños museológico y museográfico están concebidos para ofrecer una imagen global bastante completa de la cultura galo-romana, a costa de sacrificar ciertos elementos como, por ejemplo, los que más interesan al autor de este blog: es una pena que los gestores no hayan prestado demasiada atención a buena parte de los elementos de ornamentación arquitectónica, que sestean, convenientemente empaquetados, en el almacén y que, desde su materialidad, ofrecen una imagen distinta a la construida por el museo, tal vez demasiado volcada inclinada a reforzar la "importancia" de Lugdunum.
Únicamente se puede ver en las salas un capitel (LMGR01), de concepción singular, y valorado de modo un tanto vago: "Chapiteau a tête. De tradition gauloise. Sans doute apporté du midi de la France". Realmente es un capitel difícil de valorar desde sus cualidades formales, puesto que ofrece una estructura relativamente alejada del orden corintio propio de la época imperial, aunque la naturaleza del remate del motivo axial (florón) hace pensar en fórmulas tempranas, propias de las variedades corintias itálicas. Otro tanto sucede con el ábaco, mal conservado, pero con fuerte curvatura.

LMGR01
El motivo animado que contiene en una de sus caras no es cualidad extraña en la tradición romana, tal y como he indicado en alguna entrada anterior, aunque la torpeza en la talla, que también se manifiesta en este detalle, obviamente debe hacernos pensar en un taller local, de concepciones estéticas diferentes a las de quienes tallaron el capitel de Auxerre (ASG01), de ornato vegetal mucho más alineado con las corrientes imperiales. Tampoco guarda demasiada relación con el de Chiragan (Toulouse), muy vinculado con las corrientes imperiales de los alrededores del año 200.
Los haces de tallos que ocupan los espacios entre las hojas asimismo parecen detalle relativamente común en Francia, hasta lo que conozco.
Y otro tanto sucede con la forma de los acantos, similar, entre otros, a la de un capitel del lapidario de Avigon, que mencionaré en una entrada próxima.
En suma se trata de una pieza difícil de clasificar, al menos, desde mis conocimientos, que podría ser obra relativamente tardía (siglo III) pero también muy anterior, de los tiempos de la fundación de Lugdunum, por supuesto, de manos de artífices poco versados en los paradigmas oficiales.

LMGR01
En el almacén, relativamente visible desde el pasillo que define el itinerario, se pueden ver varios capiteles convenientemente ordenados y empaquetados... Lástima que no se les haya ocurrido ofrecerlos de algún modo a la curiosidad de los visitantes, dado que alguno posee cualidades realmente interesantes para quienes no estamos familiarizados con la ornamentación arquitectónica galo-romana.
Los capiteles LMGR02, LMGR03 y LMGR04, los tres bastante erosionados, son de concepción más convencional; sus cualidades los sitúan en el siglo II.

LMGR02

LMGR03 y LMGR04
El LMGR05, de orden compuesto, responde a una estructura que combina una corona inferior de hojas lisas junto con un segundo orden de "lengüetas" ,"de cañas" o "de palmas"; sobre ellas, el equino, perfectamente marcado, se cubre con ovas y dardos, entre volutas de escaso volumen. Más allá de la problemática que abren los capiteles similares , de los que me ocuparé en una entrada dedicada a los capiteles del llamado "templo de Diana" de Nimes, que movilizan ciertos debates tipológicos ("capiteles mixtos"), éste sería de los más "evolucionados" de su serie, aunque la naturaleza del equino impide situarlo en época tardía.
El ábaco está moldurado con dos incisiones finas y presenta curvatura propia de los siglos I y II. Desde la valoraciones realizadas en casos similares, es posible que este capitel se realizara cerca del año 200.

LMGR05
De los capiteles recogidos en la imagen adjunta, apenas se distinguen los centrales, que parecen acreditar cronología afín a los anteriores. Desde mi punto de vista, tiene especial interés el LMGR07, que parece ser de orden compuesto; también, tiene interés el LMGR08, con estructura de ornamento muy denso, tal vez concebido para trabajarlo en detalle fino o para ser pintado.
En otro orden de cosas me ha dejado perplejo contemplar que algunas piezas pétreas del almacén están envueltas en plástico... ¿Será para que no caduquen?

LMGR06, LMGR07, LMGR08 Y LMGR09 (de izquierda a derecha)
Bromas al margen, me ha interesado especialmente un fragmento de relieve —también en el almacén—, cuyo tratamiento me ha recordado una pieza comparable de Alcácer do Sal, mencionada en este blog recientemente. También la de Lyon ha sido concebida otorgando gran relevancia plástica a las trepanaciones... Quede constancia de un paralelismo relativo que seguramente sea accidental, pero que informa de la existencia de prototipos difundidos por amplias zonas del Imperio y mantenidos durante cierto tiempo con variaciones de cierta entidad.

Museo galo-romano de Lyon

Restos de ornamentación arquitectónica del castillo de Alcácer do Sal
A destacar el conjunto de lápidas realizadas en paralelo a la difusión del cristianismo, de cualidades similares a las que han aparecido en la península Ibérica. Como muestra, ahí va la de un tal Ursus, de los alrededores del año 500:

Lápida de Ursus (493)
Para finalizar

El museo galo-romano de Lyon, de manifiesta orientación educativa, es un magnífico ejemplo de lo que se puede hacer en este campo tan especializado que, muy probablemente, sentó escuela en su día, dado que ciertas instalaciones posteriores han desarrollado la misma idea. Lo que se puede hacer y, por supuesto, lo que se debe mejorar; en este caso concreto, creo que sería buena idea complementar la exposición con la inclusión del "lapidario" o, cuando menos, con una selección de las piezas almacenadas, tal y como ya se ha hecho en algunos museos mencionados en este blog (León, Málaga, etc.). Como se puede ver en la imagen adjunta, el museo cuenta con suficiente espacio...