lunes, 25 de mayo de 2015

¿Podemos?

Se han cumplido los presagios que vaticinaban el fin del bipartidismo y, francamente, a pesar de ciertos indicios significativos, no sé si han cambiado mucho las cosas en la dirección de los intereses sociológicamente dominantes…Lo alumbrarán los destellos de los días sucesivos.
Tal y como estaba previsto, algunos medios dicen que se han resentido las corrientes centrífugas. Ya veremos en qué cuantía, porque las cifras no están claras.
Tal y como estaba previsto, se terminaron los gobiernos de mayoría absoluta de los pijos del monopoly; a partir de ahora, la acción de gobierno deberá pactarse con “otras fuerzas”, todas ellas más o menos integradas en las estructuras del sistema liberal, pero menos contaminadas por el hedor de la zahúrda. Nadie debería alarmarse, ni tan siquiera los ultracentristas; además, las autoridades municipales "afectadas" ya se habrán cuidado de hipotecar la gestión futura a corto plazo: según dicen, entre deudas y contratos blindados, el Ayuntamiento de Madrid no tendrá capacidad de maniobra hasta el año 2015. Si llega a la alcaldía, la señora Carmena necesitará sus conocimientos jurídicos...

Imagen tomada del diariodenavarra
Tal y como estaba previsto, los dos partidos que permanecieron al abrigo de los vientos dominantes —IU y UPyD— se han hundido con gemido de Titanic. Supongo que, por fin, quienes habían hecho de sus objetivos políticos personales necesidades ineludibles, habrán comprendido lo estúpido de mear contra el viento; aunque podrían creer que conviene mantener la misma postura a la espera de un cambio en las circunstancias meteorológicas... o climáticas. La próxima glaciación les pillará con el gesto hosco y la vergüenzas fuera; y así los encontrarán los arqueólogos del futuro.
Veremos cuánto tiempo tardan los partidos "emergentes", esos que para unos deben cambiar la forma de pensar de la gente y para otros, limitarse a hacer las cosas bien, en asumir razonablemente las contradicciones éticas asociadas al ejercicio del poder y, entre ellas, las inducidas por la endogamia, que parecen ser “invariante castizo” de la sociedad española. Me gustaría saber qué instrumentos van a movilizar los de Podemos para anteponer las personas más capacitadas a "las más convenientes"; teniendo en cuenta las capacidades profesionales de la señora Aguirre y que, tal vez, tenga mucho tiempo libre...
Por fortuna y de momento, quienes han protagonizado vuelcos en los resultados electorales han sido personas situadas en las antípodas de la mediocridad sedimentada por la dinámica endogámica y corrupta de los últimos cuarenta años. Puede que durante los próximos años, cuando miremos hacia las instituciones, encontramos personajes que no nos abochornen. Sería mucho hasta para un cambio “lampedusiano”.
Y hasta podrían suceder milagros y que los líderes de Ciudadanos eludan pasar por “la marca blanca” del PP… Sería tan sorprendente como la beatificación de Óscar Romero, pero teniendo en cuenta la complejidad del tablero político ante las próximas elecciones generales, nada es imposible. El desenlace del "problema andaluz" proporcionará pistas claras.
Se vislumbran días interesantes, de esos que alimentan la mítica de la maldición china.

martes, 19 de mayo de 2015

Podemos o no podemos

Podemos o no podemos, esa es la cuestión...

Puede que me exceda en artes quiméricas pero es posible que quienes forman un partido tengan el objetivo de hacer algo útil por sus semejantes y no sólo medrar; aunque desde la experiencia reciente sería más propio hablar de ingenuidad superlativa. Obviamente, queda como opción de compromiso y de ejercicio común, la voluntad de medrar unida a la de servir al pueblo, como se decía cuando a los dirigentes sólo les juzgaba “la Historia”. Desde esa premisa realista y elemental y presuponiendo que Podemos es un "partido serio", deduzco que la mayor parte de los errores estratégicos aparentes cometidos por sus líderes no son fruto de objetivos personales mezquinos sino de fenómenos más complejos, probablemente relacionados con las fórmulas tradicionales, empleadas por los partidos de izquierda real, esa corriente de la que deriva casi de manera natural.
Esos "errores tradicionales" de estrategia política y de promoción social, en el contexto de la peculiar democracia española, dejaron al PC y a IU en una situación relativamente estabilizada y definida entre el 3,77 % de las Elecciones Generales de 2008 y cerca del 11 % apuntado en 1979, con el liderazgo de Santiago Carrillo, y en 1996, con Julio Anguita, aunque durante las últimas cuatro convocatorias, esa banda se ha estrechado en los alrededores del 5 % (entre el 3,77 y el 6,92 %). ¿Cómo entender que en un país con problemas estructurales, de corrupción y sociales graves, apenas el 5 % de los votantes considere la conveniencia de un cambio algo más "enérgico" del propugnado por el juego bipartidista entre PSOE y PP? Doctores sociológicos tiene la Santa Madre Iglesia para explicarlo o embarrar aún más el análisis, según convenga a quien pague el estudio, pero las razones son elementales de aislar, analizar y relacionar con otros elementos del sistema sociocultural. No entraré en el fondo de la cuestión salvo para enfatizar un muestrario de aspectos de "mi negociado". Pero en todo caso, parece que los estrategas de Podemos van por el camino abierto por el señor Anguita, que en buena lógica se manifiesta de vez en cuando particularmente cerca de Pablo Iglesias.

Foto andaluces.es
Sospecho que el error práctico más obvio deriva de lo mal que se entendieron en ciertos ambientes (políticos y académicos) las aportaciones más elementales de la Escuela de Frankfurt (su modelo humanista); ésta ha sido asimilada en el contexto académico como una corriente más de pensamiento, es decir, como otro jalón necesario para establecer antecedentes lineales que desembocan en las fórmulas postmodernas o post-postmodernas. En los foros próximos a la disciplina docente son comunes las citas a Horkheimer, Adorno, Habermas... como constructores de un camino que culmina en la posmodernidad, pero son raras las alusiones a lo más específico de sus respectivos pensamientos, si salvamos los lugares comunes recogidos por los propios medios o en los textos de síntesis aparecidos, por ejemplo, en los catálogos de las exposiciones redactados por santones de rigor relajado.
Empecinarse en interpretar el voto de las personas como decisión “equivocada” o “errónea” cuando no eligen la opción valorada por el "analista prestigioso" como la más acorde con sus intereses no tiene sentido y apenas informa sobre las limitaciones del analista. Aunque sea políticamente incorrecto decirlo y mucho más reiterarlo, los votantes nos comportamos siguiendo criterios y mecanismos de motivación similares a los que subyacen cuando asistimos a un supermercado y tomamos un producto concreto y no el situado en las inmediaciones; es decir, no sólo son decisivos los juicios racionales (relacionados con la calidad, la cantidad y el precio), porque además, según el sector social al que dirijamos las observaciones, pueden aparecer factores de lo más variopinto.
Es paradigmático el caso de Julio Anguita que, cuando estaba al frente de IU, se preguntaba en voz alta y tono airado por qué no le votaban los trabajadores que reconocían la sensatez de su programa en comparación con las prácticas de los partidos de "la derecha". La "razón" sería obvia para cualquier estudioso de los fenómenos de conducta que hubiera leído a E. Fromm... Un político como el señor Anguita,  sumamente inteligente, de gran capacidad analítica y pedagógica, jamás conseguirá "muchos votos" (un porcentaje mayoritario) si se empeña en reprender a los votantes como si éstos fueran alumnos de un instituto. Persuadirá a una parte del electorado “concienciado”, pero repelerá a casi todos los demás; lo de la educación continua tiene sus limitaciones… Desde los principios elementales del marketing, no se puede "vender" nada sin crear en el "cliente potencial", cuando menos, sentimientos positivos. ¿Que por razones de "honestidad política", desea marcar distancias con el marketing...? Ante esa intención, la estructura social española aconsejaría alejarse de la política activa y dedicarse a dar conferencias a los correligionarios, por ejemplo, creando una cadena de televisión como La Tuerca...
Desde la corta vida de Podemos se empiezan a manifestar tics comparables a los de Julio Anguita; de entre todos ellos, acaso destaquen los protagonizados por el profesor Monedero que, en su propia proyección cosmética, fascina a unos pocos e incomoda a muchísimos más; fue sintomática, por ejemplo, la manera de dirigirse al señor Montoro en tono amenazante, perdiendo de vista los resultados genéricos de esa actitud, unida a las circunstancias de sus propias finanzas. Con tales planteamientos, teniendo en cuenta las cifras del CIS y las suministradas por los comicios anteriores no creo que puedan movilizar a un porcentaje superior al 20 o 25 %, que sería el conseguido por la suma de los votantes de Podemos y de IU, en todo caso, insuficiente para gobernar. ¿Cómo salir de esa zanja? Por fortuna para los intereses electorales de Podemos, también se advierten tics que recuerdan al primer Felipe González... Obviamente, es importante emplear los mismos "recursos publicitarios" (las mismas mentiras) que los partidos convencionales... Convencer con razonamientos presentados teniendo en cuenta el perfil de las personas a quienes se dirigen o seducir con engaños, esa es la cuestión, una cuestión primordial del actual orden democrático en el Universo Mundo, con los inconvenientes reconocidos por todos.
Durante estos días se han hecho públicas grabaciones protagonizadas por el actual presidente de la Diputación de Valencia; en uno de los "cortes", presuntamente, cuenta billetes procedentes de las comisiones; en otro el señor Rus evalúa el carácter de sus propios votantes:  "Dije: traeré la playa a Xàtiva. ¡Y se lo creyeron! ¡Si yo mando, traeré la playa! Y van y se lo creen todo. ¡Serán burros! Y me votaron". Son las cosas de la democracia, tal y como hoy la entendemos. Y desgraciadamente, ese fenómeno no es exclusivo de Xàtiva ni de la Comunidad Valenciana.
No obstante, es obvio que los años no han pasado en balde y gran parte de los líderes de Podemos (de quienes aparecen en televisión) traen aprendida la lección y ofrecen estrategias de comunicación menos agresivas que las de los más viejos de IU...

Imagen tomada de cousasdeimeneo
A los "errores" tradicionales y los puntuales de corte afín, aún deberíamos unir los ofrecidos desde un planteamiento ideológico que, como he sugerido en alguna otra ocasión, me parece condicionado por el mencionado desfase de la Sociología académica. Hace poco un amigo me comentaba las servidumbres que, a efectos de investigación homologada, debe asumir quien, por ejemplo, presenta una tesis doctoral o un texto que ha de ser aceptado por una revista de prestigio. Y me hablaba de las referencias obligadas (casi siempre de corte posmoderno), las que no se podían mencionar explícitamente (el marxismo clásico) y las que convenía incluir, cuando menos, como digresión (Benjamin, Lyotard, Lacan, Vigotsky, Gramsci... Boltanski, etc.). Consecuencia de esta situación son escritos que, con aparente exceso de rigor y notas a pie de página, al lego escéptico pueden parecerle cualquier cosa menos "textos científicos"; más apropiadamente, elucubraciones oscuras, descontadas de la realidad mediata o inmediata y también discutibles. Y en aquella conversación concluíamos que los mejores análisis sociológicos no están en los manuales académicos, sino en los periódicos de mayor prestigio internacional, con un argumento profundamente sintonizado con el sistema; se gana mucho más dinero en la nómina de The New York Times que publicando un sesudo libro de vez en cuando...

Desde observaciones tan elementales, teniendo en cuenta lo claras que tienen las ideas los líderes de Podemos en asuntos de cosmética personal (coleta de Pablo Iglesias, chaleco y gafas redondas de Monederos, La Tuerca, etc.) y lo claras que tienen sus "funciones" los medios de comunicación, me pregunto con mucha inquietud si el objetivo es gobernar o… simplemente, ocupar el espacio de IU... ¿Es posible que Pablo Iglesias y sus compañeros estén planificando una aventura con el objetivo de conseguir el 11 % de los votos (en las elecciones generales)?

¿El 15M, un motín de Esquilache?

En tiempos de cascada escatológica, uno de los acontecimientos más enfatizados por los medios ha sido la “retirada” del profesor Monedero, por las razones confesadas directamente en una carta dirigida a Pablo Iglesias, cargada de matices, a mi juicio, sorprendentes y dignos de ser comentados brevemente con la intención no oculta de inducir algún juicio sobre la estrategia política de quien parece haber sido el ideólogo más influyente de Podemos y acaso siga siéndolo.

(...)"Teníamos a nuestro favor el motín de Esquilache que supuso el 15M. Vimos que ese era el punto de inflexión y siempre lo respetamos. Se trataba de convertir esa indignación social en indignación política. Lograr que el miedo cambiara de bando para que los sinvergüenzas a los que se les llenaba la boca de España y tenían el dinero en Suiza pagaran por todos sus desmanes. Contábamos con la grandeza de un tipo auténtico, con coleta, voz trenzada con el timbre de la gente de abajo y, sobre todo, con muchas ideas. Cuando Pablo me dijo: “¿nos lanzamos?”- le contesté: “contigo, Pablo, me lanzo”. (...)"


¿Es apropiada la referencia al motín de Esquilache para calificar —catalogar, evaluar, referenciar, sugerir una figura retórica…—  el movimiento 15M… Sé que en determinado ambientes posmodernos y muy especialmente, en los relacionados con el asunto creativo, es lugar común practicar el juego de las metáforas para enriquecer los juicios con digresiones sugerentes; también me consta que en los mismos ambientes se valoran los “datos históricos” con escepticismo…. Pero en todo caso, contando incluso con las interpretaciones exóticas de ciertos historiadores institucionalistas, que aún sestean por las aulas universitarias, establecer una relación entre el motín de Esquilache y el 15M me pone en guardia ante la posible existencia de axiomas menos claros de lo deseable; porque esa comparación pasa por alto una cuestión fundamental y a mi juicio, de importante carga política, por supuesto, si entendemos que la Historia puede ayudarnos a definir estrategias para afrontar la gestión del presente.
En aquellos lejanos tiempos —o no tan lejanos—, las corrientes modernizadoras, racionales, “positivas”, en el sentido del interés general y de la evolución histórica en dirección a nuestros valores actuales, estaban de parte del rey, que intentaba convertir sus territorios en un conglomerado social (no me atrevo a decir "país") acorde con los planteamientos del despotismo ilustrado. Al parecer, los madrileños, curtidos en mil hambrunas, se sintieron especialmente molestos porque el rey pretendía transformar algunas de sus costumbres más queridas y, entre ellas, pasearse embozados, llevar sombreros de ala ancha, que ocultaban los rostros, arrojar los excrementos a las calles y otras de fuste similar. Obviamente podría haber intereses en la línea de facilitar los controles de policía, pero incluso en ese sentido, las ideas de Carlos III eran “modernas” o, cuando menos, más modernas que las ofrecidas por quienes reaccionaron violentamente y, sobre todo, por quienes instigaron las revueltas, muy probablemente, amparadas en el mencionado y secular problema de fondo: el hambre de importantes sectores de la sociedad española.
Entre unos y otros sentaron cátedra de una cultura popular —no sé con cuánto arraigo— que, años después, culminaría en la extraña "Guerra de la Independencia" y, sobre todo, en aquél “¡Vívan las caenas!” desplazado arbitrariamente por Buñuel, pero expresado en 1814, cuando los sectores reaccionarios ofrecieron la “metáfora viva” de sustituir los animales de tiro por personas, para escenificar la “petición” al Rey de que suprimiera la Constitución de 1812; para importantes sectores dela población española aquella manera de entender la acción política, la derivada de las revoluciones burguesas y que anticipaba el Liberalismo, no sintonizaba bien con “nuestras costumbres”, secularmente bloqueadas por los intereses de la Iglesia y de la Aristocracia.
Supongo que el profesor Monedero ha basado la reacción en lo que, a mi juicio, es la parte más superficial de aquel acontecimiento: los manifiestos para que desaparecieran de los puestos de mayor influencia política los personajes no españoles... Obviamene, quienes acabaron ocupándolos no fueron, precisamente, personas preocupadas especialmente por los intereses de "las clases trabajadoras".

Puerta del Sol, mayo de 2011
Me ha desconcertado especialmente la idea de que Podemos surgió, expresamente, con la voluntad de transformar la "indignación social" en "indignación política"...  ¿El 15M y el movimiento "Democracia real ya" eran movimientos sociales pero no políticos? Podría estar equivocado, pero creo que el 15M y todo lo  sucedido en la Puerta del Sol durante aquellos días, fue uno de los más formidables movimientos políticos acaecidos en Madrid desde la noche de los tiempos, que además tuvo  repercusiones más o menos notorias en muchas partes del Planeta. ¿La carencia de líderes de solvencia intelectual reconocida eliminaba el carácter político? ¿Desde cuándo hay que tener un doctorado en teoría política para hacer política? Es posible que la falta de sintonía entre el movimiento 15M y las ideas de buena parte de los santones de la "teoría política" fuera otra de las cualidades que lo distinguieron, pero esa diferencia acaso descalifique más a éstos que a quienes se comunicaron mediante Internet.
Aunque fueran muchos quienes en los territorios políticos convencionales, discutían la Constitución de 1978, en el 15M los objetivos iniciales eran infinitamente más sencillos y estaban orientados en la dirección de las transformaciones que el sistema capitalista había movilizado a partir de los objetivos de globalización. Nadie reivindicaba recuperar costumbres viejas ni recuperar el régimen franquista, sino plantear un marco político que nos homologara con los países del entorno inmediato, que aplicara estrictamente la Constitución del 1978, progresivamente degradada por el desarrollo de un práctica política y normativa hipotecada brutalmente por los poderes dominantes; el lema fue: "¡Democracia real ya!". Y lo hicieron mediante vehículos de comunicación nuevos, que suponían un cambio muy relevante en la forma de difundir ideas y que además definían un marco de acción política horizontal, hasta entonces inimaginable. Es significativo que fuera Carlos Taibo, también profesor de Políticas pero de la Autónoma y de inclinaciones anarquistas, quien asumiera cierto protagonismo a la hora de sistematizar los objetivos del evento.
En suma, el paralelismo o la similitud entre el motín de Esquilache sólo se puede percibir desde una concepción cíclica de la Historia, poco acorde con la dinámica irreversible de los sistemas culturales. Forzando los términos, acaso pudiéramos hablar de un "factor" común, las necesidades económicas en ambos casos, pero con tantas diferencias como las determinadas entre el supuesto "Estado visigodo" y las formas de Estado posteriores a la Revolución Francesa.
Desde ello y teniendo en cuenta la inteligencia del profesor Monedero, me brota la duda de si no pretendería reconstruir la historia del 15M en función de su particular manera de entender el universo político español, como se viene haciendo en España desde tiempo inmemorial. Con voluntad maliciosa, la lectura de ese párrafo propone conclusiones poco lisonjeras para la imagen del profesor Monedero y, desde luego, para la imagen de sus propuestas políticas... Sin ellas, bajo el prisma conciliador del juicio conformista aparecería otro "error de estrategia" que podría costar a Podemos el escepticismo crítico de quienes protagonizaron aquellas jornadas.

Puerta del Sol, mayo 2011
Pablo Iglesias como "mecanismo mediático" paradójico

"La opinión pública es tornadiza", decía "el ministro" de La naranja mecánica (Kubrick, 1971) y aunque ha llovido mucho desde entonces, ya era notorio la facilidad de mover los juicios sociológicamente relevantes, que se traducen en partidos con representación parlamentaria, en una dirección o en otra. Y eso que hace cuarenta años apenas era imaginable que los medios, en su capacidad de modelar conciencias,"funcionaran" como funcionan ahora...
En la carta de despedida el profesor Monedero incluía tres renglones significativos:

(...) "En política, nunca he sentido tanta seguridad como cuando él está cerca, cuidando siempre a todos los que estamos en esta pelea. Quien no entienda esto no entenderá por qué Pablo Iglesias tiene el mandato de gobernar nuestro país. Hoy mismo seguimos en esta pelea (...)."

¿Pablo Iglesias “tiene el mandato de gobernar nuestro país”? ¿De quién? ¿Cuándo? ¡Cuánto optimismo! Mucho me temo que las circunstancias propias del “actual sistema democrático español” no están a favor de una expresión de intenciones tan poco realista. Asumiendo las excepcionales capacidades del profesor Iglesias, no puedo creer en la sinceridad de una puesta tan disparatada, más propia de una carta de recomendación de esas que firmamos con frecuencia en la universidad para presentar a un alumno brillante. Es obvio que el éxito de Podemos en las elecciones europeas y las expectativas que se están manejando respecto de las próximas convocatorias, tienen relación con las cualidades personales de Pablo Iglesias, pero quien no haya percibido la relación de ese éxito con la estrategia de una cadena de televisión empeñada en conseguir espectáculo con el asunto político ("debates" e "información") y, por supuesto, ofreciendo carnaza a los sectores "de izquierdas", está ciego.
Desde hace tiempo, la competencia entre el grupo Atresmedia y Mediaset, se ha materializado en dos frentes del mercado publicitario: el territorio mayoritario, donde compiten Telecinco y Antena 3 (con La 1), para hacerse con la parte más substanciosa de un sector de la audiencia (¿de la población?) próximo al 50 %;  y el dedicado a los sectores "progresistas", donde pelean Cuatro y La Sexta, por una porción mucho menor, próximo al 20 %, ese porcentaje definido con insistencia por los estudios del CIS, que no digieren bien los programas de "entretenimiento y cotilleo", por decirlo sin acritud. Desde la entidad de ambos universos, no es difícil establecer el sentido real, sociológicamente hablando, del éxito mediático de Pablo Iglesias, al potenciar el crecimiento de una cadena dirigida a quienes se pueden sentir molestos por el actual desarrollo político español.

Imagen tomada de La Guarida de bizzentte
En todo caso, ello conecta con una circunstancia muy relevante de nuestra sociedad: los procesos de realimentación que existen entre los medios “de comunicación” y la opinión pública. Desde hace muchos años, es función primordial de aquellos incidir en ese proceso para modelar la opinión pública en la dirección conveniente a los intereses de quienes los sustentan económicamente. Detrás del grupo Atresmedia existe un conglomerado empresarial que ha orientado sus negocios teniendo en cuenta las cualidades globales de la sociedad española, destinando también atención especial a los sectores más pasivos o conservadores, tal y como acredita, sin ir más lejos, la línea editorial de La Razón. En todo caso, el grupo Atresmedia tiene intereses convergentes con los de "la casta".
El asunto se ha visto con claridad en la reacción de la propia cadena, al observar los resultados de las elecciones europeas y las expectativas de voto —más o menos manipuladas—, que ofrecían hace unos meses para Podemos una cuota muy superior a la conseguida hasta entonces por los partidos políticos "de izquierdas". A partir de ese momento, con la excepción de algún programa concreto, la Sexta ofreció la misma estrategia goebbeliana que las cadenas inclinadas decididamente hacia el PP, con levísimos matices: convertir a Podemos en foco de críticas más o menos descalificantes de todos los "intervinientes" que, invariablemente, pasaban por forzar la relación con Venezuela —cuyo gobierno está categorizado en los eriales de ” lo políticamente incorrecto”— y por enfatizar cualquier “irregularidad económica” que debía convertirse en clavo ardiendo desde el que neutralizar la voluntad de luchar radicalmente contra la corrupción, que había arraigado en el contexto sociológico progresista. El mismo programa que había proporcionado púlpito a Pablo Iglesias, de la noche a la mañana, apareció con un formato de debate en el que todos los representantes políticos y, por supuesto, los periodista “de editorial” (señores Inda y Marhuenda) no hacían otra cosa que descalificar a Podemos.

Foto Ciutadans
En paralelo y en una maniobra que recuerda demasiado la "operación Roca", todos los medios, por supuesto, incluidos los de Atresmedia, comenzaron a "dar cancha" a los muy atildados líderes de Ciudadanos, con el objetivo doctrinal de convertir al partido de Albert Rivera en una referencia "moderna", en cierto modo comparable a Podemos (en muchas ocasiones los "periodistas" han enfatizado la "relación" de proximidad entre ambas formaciones), pero con un "matiz" específico diferente: Ciudadanos no presenta ninguna mácula o faceta criticable o negativa; los líderes de Ciudadanos son, sencillamente, perfectos. En suma, Ciudadanos se ha ofrecido a los votantes como el partido "nuevo" (innovador) y "perfecto", capacitado para dar respuesta al gran problema de nuestros días: eliminar la podredumbre de la casta actual; y ello matizado ideológicamente en tono "liberal", término, que aún hoy se entiende por muchas personas con las contradicciones recogidas por el propio DRAE, y que permite al votante poco versado en asuntos políticos una interpretación "centrista".
El objetivo era y sigue siendo obvio: bloquear la salida de votos hacia Podemos para reconducir la voluntad de los ciudadanos poco versados en asuntos políticos y descontentos con el PP y el PSOE en dirección favorable a los intereses económicos del IBEX 35. Si se desmorona el bipartidismo, aparecerá un nuevo partido para apuntalar la estabilidad institucional sin concesiones extemporáneas. Si la situación se hubiera completado con ese trípode para las posaderas de Pitia, seguramente habríamos asistido a una descalificación masiva y absoluta de los líderes de Podemos, pero...
Pero para complicar las cosas, los movimientos políticos de los últimos meses han sedimentado una "sub-situación residual" de gran trascendencia para los intereses dominantes: la implantación de Podemos en Cataluña y el País Vasco ha creado un mapa que altera radicalmente la contraposición entre "españolistas" e "independentistas" de hace tan sólo unos meses. Estoy seguro de que esta circunstancia se ha convertido en factor clave para que desde muchos sectores próximos al poder no se mire a los líderes de Podemos como lo hacen algunos personajes de la prensa más rancia. Para aquellos no son la personificación del mal, sino "sangre joven muy respetable" que deberá acomodarse a las circunstancias reales ("realpolitik") y que podría jugar un papel decisivo para solucionar uno (dos) de los problemas políticos que amenazan la estabilidad de España...
Con este nuevo factor, el crecimiento "controlado" de Podemos no sería un problema grave, porque ahora mismo, con la moderación de sus líderes y el auge de Ciudadanos, las aguas ya han retornado a su cauce para ofrecer un paisaje idílico. Y así lo reflejan los mercados: las instituciones financieras, siempre tan desconfiadas, parecen tener claro que España se mantendrá en una estabilidad política a toda prueba, contando incluso, con lo difícil que será concretar gobiernos en el futuro. La necesidad de negociar sin que existan riesgos de graves alteraciones se interpreta positivamente... porque ahora mismo Podemos no propone medidas como las de Syriza y si las propusiera no le respaldarían desde el PSOE...

Desde estas facetas y de acuerdo con las tesis manejadas por los “analistas” de mayor proyección, me pregunto si el “abandono” del profesor Monedero es una decisión coyuntural, una jugada estratégica o un cambio substancial en la estrategia de Podemos a medio y largo plazo...


Las referencias explícitas

No es difícil seguir la ideas del profesor Monedero, dada su capacidad expresiva y las abundantes publicaciones editadas, que ornan su carrera profesional y mantienen bien alimentados a sus seguidores. Sin la pretensión de acotar el germen de un tesis sobre ellas, en esta entrada me limitaré a poner el objetivo a sus propias síntesis y, más concretamente, a una parte muy concreta de la conversación mantenida con Pablo Iglesias en La Tuerca y, sobre todo, a la carta redactada para explicar las razones de su dimisión.
Según manifiesta él mismo, tiene entre  sus objetivos políticos prioritarios uno relativamente desconcertante: "cambiar la forma de pensar de la gente". (Ver entrevista de La Tuerca). Es relativamente “natural” que, como profesor pretenda cambiar la forma de pensar de sus alumnos, pero como político, esa pretensión está, a mi juicio, demasiado lejos de lo que se puede y debe esperar de un político progresista del siglo XXI. Hasta ahora, la voluntad de cambiar la forma de pensar de la gente me había parecido una obsesión de otros sectores sociales y políticos, de quienes sacan beneficio de las creencias ajenas.
En la carta de despedida podíamos leer:

“Voy a volver a recuperar mis cenas con Pablo para hablar de otras cosas que no sean las exigencias de la burocracia. Lejos de las intrigas de los medios. Pablo volverá a reventarme algún capítulo de Juego de tronos que aún no habré visto y yo le voy a decir que cómo es posible que aún no haya visto la versión inglesa de House of Cards. Vamos a compartir el último libro que publique nuestro amigo Ramón Akal, va a hablarme de Perry Anderson, yo le insistiré con Boaventura de Sousa Santos. Vamos a reírnos, como hemos hecho siempre. Incluso hoy mismo que los dos estábamos rondando la tristeza por culpa de un mundo al que le falta empatía. Vamos a volver a ser los confidentes de ese otro mundo posible por el que vamos a seguir peleando. Los mercenarios querrán contar de una manera fea lo que no pueden entender. Hace mucho tiempo que renunciaron a vivir. Pablo es, además de una parte hermosísima de mi biografía, el secretario general del partido con el que voy a seguir luchando. Sabíamos que esto iba a ser difícil, que teníamos que enfrentar muchas mentiras, que el poder nunca iba a permitir sin recurrir a mil tretas que les sacáramos del Gobierno.”
Perry Anderson, foto Tor Erik H. Mathiesen, Wikipedia
Es significativo que aluda, no solo a una dos series para televisión, sino también a Boaventura de Sousa Santos y Perry Anderson, para ayudar a quienes no lo hemos tenido de profesor a entender por dónde van sus modelos epistemológicos y, tal vez. las referencias más queridas en los debates con Pablo Iglesias, que podemos suponer subyacen en el fondo ideológico de Podemos… ¿asumidas por todos los miembros del "grupo dirigente"?
Las obras de los dos autores mencionados me parecen buenas apuestas académicas que, sin embargo, ofrecen inconvenientes en una proyección política relacionada con las demandas del 15M y, por supuesto, con lo sucedido durante los años sucesivos. Y más específicamente, me refiero a la escasa conexión que hay entre los planteamientos de ambos autores y la realidad social española, contando incluso con la indiscutible convergencia que hay entre los planteamientos de ambos y lo que es “alineación común” dentro de las élites culturales que se autocalifican como “progresistas” e, incluso, marxistas, por supuesto, innovadores. También en este caso se ponen de manifestó los fenómenos académicos ya mencionados y, en relación a ellos, los disloques que en nuestros días supone mantener de actualidad las obras de personajes como Adorno, Benjamin y, por supuesto, Lacan; todos ellos más propios de los repertorios eruditos que de los análisis del presente. Cada vez que encuentro referencias de ese tipo me acuerdo de los ensayos de Aldous Huxley, sólo recuperables como metáforas forzadas por quienes valoran su obra literaria (me incluyo apasionadamente en ese grupo) y no están dispuestos a reconocer que también los genios meten la pata de vez en cuando. Salvando algunas excepciones, las profecías (ensayísticas) de Huxley y Los textos de Lacan, Adorno y Benjamin están en el presente tan fuera de lugar como las cataplasmas para evitar infartos.
Frente a los análisis académicos "rigurosos", las exigencias de todas "las mareas" siguen estando en la línea elemental del movimiento "Democracia real ya": acabar con el lastre de la corrupción, un sistema político más inclinado hacia los intereses de la mayoría, asegurar la Sanidad y la Educación Públicas, forzar un reparto más equitativo de la riqueza global... Lo de siempre.
Al contemplar la carta, de nuevo, me brota la sospecha de si no será posible encontrar modelos de pensamiento transformador menos condicionados a los “juegos endogámicos” universitario, que han marcado buena parte de los debates “filosóficos”, “sociológicos” o, incluso, de “política de salón” durante los últimos 40 años en Occidente;  demasiada gimnasia lógica...
Mucho me temo que, frene a las apariencias más superficiales ofrecidas por las zonas desarrolladas, la globalización que se ha impuesto en casi todo el mundo no ha sido capaz de borrar —ni muchísimo menos— las diferencias culturales existentes entre personas de regiones y tradiciones diferentes... Incluso es fácil observarlo en España, con sólo comparar los perfiles sociológicos de zonas como Cataluña o País Vasco con Andalucía o Extremadura. En este sentido es oportuno recordar un fragmento de Boaventura de Sousa:

“Tal como se entiende convencionalmente, la política de derechos humanos se basa en una supresión masiva de los derechos constitutivos, o ur-derechos, tal como los he denominado y que en las sociedades capitalistas existen solamente en cuanto ur-ilegalidades o ur-injusticias. Semejante política se deriva del colonialismo y no se imagina un futuro más allá del capitalismo. Es también una suerte de esperanto con dificultades para convertirse en el lenguaje cotidiano de la dignidad humana en todo el globo. En este capítulo he sentado las bases para una concepción intercultural de una política emancipadora de derechos humanos. Tal política debe basarse en dos reconstrucciones radicales. Por una parte, una reconstrucción intercultural mediante la traducción de la hermenéutica diatópica, a través de la cual una red de lenguajes nativos de emancipación mutuamente inteligibles y traducibles encuentra su camino en una política cosmopolita insurgente. Por otra parte, debe haber una reconstrucción postimperial de los derechos humanos centrada en deshacer los actos masivos de supresión constitutiva –los ur-derechos– sobre los cuales la modernidad occidental fue capaz de transformar los derechos de los vencedores en derechos universales.
Este proyecto puede sonar más bien utópico. Pero, como en una ocasión apuntó Sartre, las ideas, antes de materializarse, poseen una extraña semejanza con la utopía. Sea como fuere, lo importante es no reducir el realismo a lo que existe.”
De Sousa Santos, Boaventura, Para descolonizar Occidente. Más allá del pensamiento abismal, 2010

Boaventura de Sousa. Imagen tomada de blogdotarso
¿Utópico? ¡Quién lo diría! ¿Es posible imaginar una sociedad de la Europa desarrollada que no esté supeditada a los intereses estructurales del mercado y del sistema capitalista? En ciertas regiones del globo, claro que sí, pero aquí, entre "nosotros"…  ¿Deberíamos romper las farolas, reivindicar las capas largas y los sombreros de ala ancha como hicieron los alborotadores en el motín de Esquilache? ¿Deberíamos reivindicar nuestros tradicionales valores cristianos y volver a demandar cadenas? ¿O unir tan nobles tradiciones a la muy arraigada afición al fútbol? Creo que muchas personas de alineación ideológica reaccionaria encontrarían en las palabra de Boaventura de Sousa un filón para recuperar el debate sobre aquello de españolizar a los europeos, que parafraseó el señor Wert en territorios mucho más acotados, y que fue leitmotiv a principios del siglo XX.
En cuanto a la hermenéutica diatópica... Si no queremos leer a Sartori, porque puede parecernos "políticamente incorrecto", demos un paseo por cualquier país de cultura islámica para entender lo difícil que es establecer vínculos de comprensión integral y reflexiva, aunque sea sencillo asumir el trato superficial de una relación perfectamente delimitada en el tiempo y en el espacio. Acaso esté equivocado, pero tengo la sensación de que la hermenéutica diatópica acaso tenga utilidad en un museo de arte contemporáneo para apoyar aquello de las relaciones rizomáticas y, tal vez, en ambientes latinoamericanos, pero puede poco para romper las fronteras entre personas con creencias (no sólo religiosas) de armonización difícil. Seguramente se me replicará que la clave está en tener capacidad para "comprender" que las creencias están en un nivel "superficial" de la naturaleza humana... ¿Seguro? Me permito recordar tangencialmente y sin que ello suponga asumir postura alguna, el debate áspero entre Antonio Elorza y Gema Martín, ambos sumamente acreditados por sus méritos profesionales. sobre ciertos planteamientos de renovación en los países islámicos. Con frecuencia, se oye hablar a los "líderes" de Podemos que además de tener en cuenta con los debates asamblearios (de los "círculos"), consultarán con "los expertos"...  En este caso concreto, ¿a qué experto acudir, al señor Elorza o a la señora Martín?
Desde el prestigio reconocido al profesor Monedero, el dilema sería simple: el “experto más adecuado” sería aquel que mejor sintonizara con las ideas de Boaventura de Sousa que, frente al "problema islámico" o, incluso, frente a la heterogenidad social de España, este asunto me parece tan fuera de lugar como un pedo en la presentación de una tesis doctoral: podría ser una anécdota graciosa, que aprovechara algún imitador de Ingmar Bergman, pero...
Por desgracia, en España, por el enraizamiento de las estructuras endogámicas, es muy difícil —por no decir imposible— conectar con “expertos” cuyos intereses profesionales caminen en la dirección de los intereses generales o, incluso, en la del "conocimiento objetivo", si se me permite la broma en los arrabales de la filosofía del conocimiento, entre otras razones, porque los debates y, en especial, los que llegan a los medios de comunicación no suelen plantearse con voluntad de contrastación; existen demasiados condicionantes que lo impiden.

¿El amor como instrumento político?

En el párrafo de despedida, el profesor Monedero intercalaba dos renglones memorables, que pusieron en sinfonía dantesca mis neuronas, seguramente, porque no manejo en primera instancia las mismas referencias que él:

"(...) Y que ladren los que han perdido la capacidad de entender lo que significa la amistad. Seguimos creyendo, eso significa Podemos, que sin amor no se puede hacer política (...)."

¿Debemos creer  “que sin amor no se puede hacer política”? Me es imposible describir sin intercalar juicios de intenciones ni sesgos especialmente agrios lo que me induce la asociación entre dos palabras con tanta carga semántica en la tradición política española: "amor" y "política" casan mal… salvo que convirtamos la acción política en un juego íntimo, endogámico… Al leerlo desde mis circunstancias de estos díass, me acordé en primer lugar de El Conformista (1970), de Bertolucci y de varias secuencias memorables, en las que se manifiesta mucho "amor", en una variedad interesante de acepciones: cuando, al salir del hotel d'Orsay, le cantan al protagonista la Internacional entre violetas de Parma; cuando la esposa del profesor Quadri ofrece su amor a quien tenía la misión de matarle; y el "amoroso" abrazo colectivo que anticipa la última secuencia de los lobos, que no describiré con más detalle por no molestar a quienes no la hayan visto
Supongo que la frase alude al libro de Martha C. Nussbaum Political Emotions. Why Love Matters for Justice, publicado en 2013, que enfatiza la importancia de las emociones en las relaciones políticas, tal y como acreditaron Lincoln, Gandhi o Martin Luther King; pero si fuera esa la intención, pensando en lectores ajenos a su magisterio, acaso hubiera sido más práctico recurrir a ejemplos más próximos, incluso aunque ello supusiera cierta imprecisión...
En segunda instancia, pensé en el elan vital de Bergson, en la idea afín de Deleuze... o incluso al orgón de Reich, "conceptos" todos muy socorridos en ambientes posmodernos, y hasta durante una fracción de segundo cruzo mi mente la posibilidad de que fuera una alusión al "año jubilar teresiano", en concordancia con las alabanzas al actual Papa de ciertos sectores progresistas latinoamericanos...

Martha C. Nussbaum recibe el Premio Príncipe de Asturias en 2012. Foto Casa Real
El balance

Las elecciones de 2011 ofrecieron un perfil sociopolítico que seguramente no variará mucho en las próximas elecciones y que, asumiendo la movilización de  una parte importante de la abstención "activa" y lo que indican las encuestas "fiables", podría acercar al siguiente reparto: PP, 31 %; PSOE, 20 %; Podemos + IU, 22 %; Ciudadanos, 15 %. Con una línea "más moderada" que lo aleje de las esencias asamblearias e intentara triunfar entre los votantes del PSOE, en un futuro, no creo que pudieran llegar al 30 %, salvo cataclismo en el PSOE, inimaginable, de momento, por sus múltiples vínculos con los intereses dominantes. Dicho de otro modo: en el mejor de los casos, incluso, con optimismo desbordado, contando con un Pedro Sánchez o una Susana Díaz más torpes de lo ya acreditado  y con el perfil sociocultural español, Podemos podría reunir alrededor de 100 diputados, insuficientes para influir de modo significativo en el gobierno, si tenemos en cuenta que el bloque "de la casta" mantendría alrededor de 200. En el peor de los casos, Podemos podría quedar en los alrededores el 10 % de los votos sin conseguir otra cosa que sacar del tablero político a IU, paradójica o "parajódicamente"...
Obviamente, el sistema capitalista se transformará en un sistema de producción nuevo —en España, dada nuestra peculiar idiosincrasia, lo impondrá la evolución histórica, por supuesto, con retraso—, pero mucho antes pasará a la historia la "esencia asamblearia" de Podemos. En todo caso, de momento y mientras la situación no sea catastrófica, serán sociológicamente poco relevantes los que apuesten por una transformación radical, por mucho que sean mayoría quienes así piensen en ciertos círculos, en buena parte de los despachos universitarios o de los museos de arte contemporáneo; lugares, todos ellos, escasamente conectados con la realidad. Y reconozco que esa falta de sincronía refuerza la tesis, esgrimida por algún pensador independiente,  de que muchas propuestas del "Podemos original" parecen más propias de ambientes pijos de barniz progresista que de quienes han de buscarse la vida para pagar el recibo de la hipoteca todos los meses. Me estoy imaginando a un fontanero inteligente y pragmático, de esos que aparecen cuando tenemos una avería y llamamos a cualquier teléfono proporcionado por un amiguete; de esos que cuando llegan a casa se enteran de las últimas andanzas de Belén Esteban y que está muy preocupado por lo que sucederá en el próximo encuentro del Real Madrid o del Barça, ante el discurso de Boaventura De Sousa Santos y me cuesta aguantar la carcajada triste. De momento, en España son muchos más numerosos quienes se movilizan mediante estructuras de motivación primarias tipo "fútbol" o de "entretenimiento y cotilleo", que quienes responden a las argumentaciones del señor Monedero; y los primeros son fáciles de manipular, incluso, aunque sean muy inteligentes porque en su "pasividad" nunca estarán "bien informados"; no "lo necesitan" para mantenerse en equilibrio psicológico.
¿La marginación del profesor Monedero desmovilizará a los abstencionistas activos? Estoy seguro de que serán numerosos quienes se hayan sentido defraudados por su decisión, pero acaso también lo sean quienes piensen que, por sus especiales circunstancias profesionales y "financieras", se había convertido en un flanco débil, demasiado vulnerable. Y aún los habrá que juzguen su decisión una buena idea estratégica, que libere a Podemos de utopías demasiado "académicas"... Quienes hayan llegada hasta aquí sabrán en qué grupo me incluyo, porque no negaré mis simpatías electorales por Podemos, en su planteamiento inicial y aún en el nuevo “más moderado”; al menos, de momento. Tal y como ya he indicado en alguna ocasión, entiendo que a quienes lo gestionan les faltan muchas millas náuticas y, sobre todo, concretar con mayor sencillez, claridad y verosimilitud propuestas de progreso real, que seguramente son más difíciles de aplicar de lo imaginable desde un despacho universitario.... Y enredarse en análisis elaborados mediante metáforas ayuda poco en esa dirección.
Pero sea como fuere, existen varios factores que, en su propia materialidad, justifican sobradamente un aplauso a Podemos (incluyendo al profesor Monedero, por supuesto) y al mecanismo movilizado hasta ahora por ese grupo de profesores universitarios de la Complutense, que ya, sin mayores aventuras, han conseguido resultados elogiables y espectaculares:

  1. La agitación canalizada mediante los medios de comunicación seguramente catalizará el reajuste que necesita una “democracia otorgada”, hasta ahora demasiado condicionada por los intereses continuistas del desarrollo político de los últimos cuarenta años.
  2. Los acontecimientos de los últimos días ponen de manifiesto que los partidos tradicionales pierden el culo por no quedar demasiado lejos de las propuestas de Podemos.
  3. Muy probablemente, la agitación mencionada supondrá un revulsivo que afectará a quienes, hastiados de tanto mangoneo, permanecían en el limbo de la abstención y ello culminará en un mapa electoral más cercano a la realidad sociológica española que la reflejada por el actual Parlamanto..
  4. Han generado un terremoto político que, según parece, acabará renovando la acción política, seguramente para bien; sería hacerlo peor que hasta ahora.

Naturalmente, del breve y arenoso análisis ofrecido en esta entrada también se pueden deducir posibles inconvenientes que el lector ya habrá imaginado... pero hoy no me apetece afrontarlos...Hay más días que longanizas y esta entrada, a pesar de su brevedad, ya es demasiado extensa.

Sintetizando... Muy probablemente la marginación del profesor Monedero sirva para desmovilizar a una parte del electorado, pero no para acallar la coletilla “Venezuela”, que con total seguridad, seguirá sonando; ni que “Monedero es el Bárcenas de Podemos"; y seguro que los “acreditados profesionales” de ciertos medios enseguida encontrarán “argumentos” del mismo tipo o con calado aún más agresivo a partir de cualquier excusa, a no ser que "alguien" les ordene callar... para favorecer el crecimiento de Podemos en Cataluña y País Vasco. Sería divertido que los magnates del IBEX35 estuvieran moviendo hilos en favor de un Podemos moderado y fuerte como fórmula para garantizar la estabilidad de una estructura que se tambalea desde la periferia. Desde estas consideraciones, rompe mi mente el fogonazo tópico con entidad cíclica y paradójica:

"Se vogliamo che tutto rimanga come è, bisogna che tutto cambi". 

Jamás me habían sonado con tanto lirismo, tanta solemnidad y tanta clarividencia las palabras de Giuseppe Tomasi di Lampedusa y por eso me permito la pedantería pueril de citarlas en italiano, pero en España el menor cambio puede significar mucho.
Y por jugar a las paradojas, para finalizar me sumo a los juegos cíclicos estériles, recordando los pasquines que acreditaron en cierta ocasión la protesta de los comuneros ante Carlos I:


«Tú, tierra de Castilla, muy desgraciada y maldita eres al sufrir que un tan noble reino como eres, sea gobernado por quienes no te tienen amor»

Sea como fuere, me alborota el corazón imaginar un debate parlamentario entre los señores Iglesias y Rajoy o quien le sustituya; desde la coyuntura actual las posibilidades son múltiples, pero todas divertidas. 

martes, 5 de mayo de 2015

Berlín, 1927-1945

De Walter Ruttman al Apocalípsis:




lunes, 4 de mayo de 2015

Entre mafias, fanáticos y periodismo mentiroso

Guerras, terrorismo, movimientos migratorios... Me arden los dedos, al menos, desde el atentado contra Charlie Hebdo y se me han recalentado con regularidad acelerada cada vez que la actualidad se ennegrecía de lamentos; es decir, casi todos los días. Pero reconozco que me he sentido tremendamente frustrado ante la incapacidad para construir un análisis de mínima catarsis expresiva.
Mafias, terroristas,mafias, terroristas... me pregunto si seremos todos idiotas o si estaremos haciendo méritos para entrar en nirvana de encefalograma plano. Hace muchos años, quien me introdujo en la "masonería" del cine me dijo: "si la película trata sobre un enfrentamiento entre buenos y malos, sólo está pensada para hacer taquilla entre quien acuden al cine para perder el tiempo, que necesidad de quienes no saben qué hacer con él". Hoy, con muchos kilómetros encima, creo que el juicio era atinado y se puede hacer extensible a cualquier forma de expresión estética con voluntad narrativa —las que no gustan en el MNCARS—, ya sea cine, teatro o cualquier forma de creación literaria. Desde ese principio, escuchar las noticias que los medios nos transmiten sobre las acciones de ISIS, la inmigración irregular o los sucesos de Libia, Siria, Egipto, Etiopía, etc. me producen perplejidad, acaso porque tengo entre mis "creencias" la de interpretar los hechos sociales y políticos desde los argumentos esgrimidos por el cine de calidad: desde la complejidad infinita de la naturaleza humana.

Desde el "determinismo" de los hechos consumados y atendiendo a los fenómenos bélicos, en lo más inmediato, todo empezó con la invasión de Irak y en la búsqueda de armas de destrucción masiva... Los medios nos "informaron" de los crímenes de Saddam Hussein, de lo feo que era, de sus perversiones...También recuerdo cómo plantearon los medios la "primavera árabe", como si aquéllas revueltas fueran melodías para los deseos de los mercados y de quienes obedecen las instrucciones de quienes los manejan... Ahora nos cuentan las maldades abominables del presidente de Siria, como ayer nos contaron las perversiones excéntricas de Muhamar al Gaddafi, y continúan con la crueldad intolerable de los ultraperversos fanáticos de ISIS, que exclavizan niñas, cortan cabezas de personas inocentes, queman a los cautivos y lo que, para algunos, es aún mucho peor: destrozan obras de arte y aniquilan yacimientos arqueológicos.
Desde la experiencia acumulada de tantos años de mentiras, me pregunto si realmente los de ISIS son tan malos, perversos y fanáticos como nos cuentan o si simplemente las mentes preclaras de nuestro sistema nos están preparando para que juzguemos imprescindible enviar tropas para ocupar Siria, Irak, Libia, Egipto, Túnez... Y me pregunto también por qué acuden tantos jóvenes a enrolarse en las milicias del Estado Islámico, Me pregunto si esas decisiones obedecen a las corrientes de insatisfacción general en el difuso y complejo universo cultural islámico. ¿Podría ser que una parte relevante de esas comunidades se sienta herida por los sucesos recientes? ¿Podría ser una "respuesta comprensible" ante las muchas circunstancias especialmente lesivas para la comunidad musulmana global? Ahí esta, por ejemplo, el conflicto "imposible" de resolver entre Israel y Palestina, los procesos políticos de islamización política frustrados o "canalizados" a bombazos (Líbano, Argelia, Egipto, etc.)
El argado, en sus circunstancias actuales y por la parte institucional, recuerda las consecuencias perversas del Tratado de Versalles, aquel con el que algunos intentaron humillar a la "nación alemana" por la no olvidada proclamación de Guillermo I como káiser, precisamente, en la Galería de los Espejos, en 1871, que, de hecho supuso el fin de la unificación germana. Teniendo en cuenta la relación entre fin de la guerra franco-prusiana, el desarrollo de la Primera Guerra Mundial y comienzo de la Segunda, me pregunto si, una vez más, nos estarán preparando para una nueva guerra... Y si es así, ¿dónde están los fanáticos?


El asunto de las migraciones es igual de difuso y, desde luego, no menos complejo, entre otras razones, porque en gran medida ambos están relacionados. Las migraciones son fenómenos que tenemos documentados desde tiempo inmemorial cuando nómadas procedentes de los montes Zagros alteraron el mapa político y social de Mesopotamia; por no hablar de "los pueblos del mar", que transformaron el Mediterráneo en los alrededores del año 1100, o de los flujos de individuos que, procedentes de Asia o del norte de Europa, contribuyeron a disolver el Imperio Romano. Los movimientos migratorios siempre son fenómenos complejos, que se pueden solventar con etiquetas simplistas o cargando la responsabilidad de los hechos dramáticos a personajes "perversos" que se enriquecen con la desgracia ajena. Quien tiene una casa, un hogar, sabe que abandonarlo para buscarse la vida en un lugar lejano y extraño, donde no será bien recibido, que además deberá afrontar un viaje peligroso, que puede costarle la vida, es un hecho dramático y terrible, condicionado por muchos factores que sólo tienen un punto en común, el dilema implícito en dicha decisión: elegir entre la miseria asociada a quedarse y un futuro peligroso, incierto, pero con algún matiz esperanzador.
Quien haya viajado por algún país del Tercer Mundo y haya visto como se desarrolla la vida cotidiana, comprenderá cómo se pueden activar las decisiones que conduzcan a un cayuco o a una alambrada diabólica, sobre todo, si tenemos en cuenta que, en la actualidad, los medios de comunicación y, sobre todo, las antenas parabólicas, se han convertido en ventanas míticas afines a las que hace años proporcionaban las diferentes industrias del entretenimiento y, muy especialmente, el cine....
Lo que está ocurriendo en los alrededores de Lampedusa, en Ceuta y Melilla, en Canarias o en Turquía no se puede cargar en la responsabilidad de unos cuantos desaprensivos, contando, incluso, a quienes se benefician contando historias convenientes para las agencias de noticias; sería pueril entenderlo así, por mucho que, con sesgos hacia lo más difuso, lo repitan las bocas de ganso que oímos o leemos todos los días en los oráculos de vertedero, por lo general, aderezados con unas gotas de "verdad" para salvar las apariencias. Seguramente hay personas que "se buscan la vida" gracias al deseo más o menos utópicos de los naturales de Etiopía, Nigeria, Mali, Marruecos y tantos otros lugares maldecidos por los dioes, pero son mucho más numerosos quienes, por imperativos profesionales, viven de filtrar la realidad, colorearla o de mentir sistemáticamente.

Con el paso del tiempo, los emigrantes que llegan a Lampeusa cada vez tienen mayor formación, muchos hablan inglés con fluidez... más o menos como quienes desembarcan en Stansted, el aeropuerto londinense de las compañías de vuelos baratos. Puede que realmente existan mafias, pero los mafiosos más peligrosos no están entre quienes fletan barcos viejos en el norte de África o gestionan las líneas aéreas de "bajo coste".

domingo, 3 de mayo de 2015

El pasado "problemático" de Le Corbusier

Según informa The Art Newspaper, el Centro Pompidou ha explicado la falta de referencias al pasado fascista el conocido arquitecto en su actual exposición porque el carácter de ésta, centrado en las proporciones del cuerpo humano (Le Corbusier, Mesures de l'Homme), es ajeno a esa circunstancia... Doctores tiene la Santa madre Iglesia.
Sea como fuere, a imagen de un "genio" sale mal parada si sabemos que, durante al algún tiempo, tuvo ideas incompatibles con al "genialidad".  Decir que, en momentos de relumbrón creativo, Le Corbusier profesó valores nazis desconcierta, incluso, si entendemos la frase como figura retórica; no sabríamos decir si nos hallamos ante una paradoja, una fórmula antiética o un oxímoron. Creo que aún es difícil "entender" que una persona puede tener ideas políticas "equivocadas" y, al mismo tiempo, destacar en su vertiente profesional, muy especialmente, si es creativa. Acaso sea cierta la estrecha vinculación entre ética y estética... a efectos de juicio estético fundamentado sobre argumentos endebles —por no decir hipócritas—; porque la situación cambia radicalmente si las "ideas equivocadas" salieron victoriosas de una guerra.


miércoles, 29 de abril de 2015

Caravaggio por Milo Manara

La editora Glénat ofrece la vida de Caravaggio en dos volúmenes con la firma de Milo Manara. Dicen que es un alarde de erotismo... ¡En su línea habitual!

lunes, 27 de abril de 2015

Björk en el MoMA

Según informan los medios, la exposición de Björk se ha convertido en un forúnculo en el apeadero vegetativo de Glenn Lowry o, cuando menos, de su prestigio profesional. Los más escandalizados le reprochan que haya sacrificado el interés de su "público principal" por hacer taquilla. Sin embargo, hasta sus detractores más ardorosos, reconocen que, de acuerdo con el desarrollo del propio museo, se impone encontrar fórmulas que resuelvan los retos actuales y futuros de manera razonable. Y si el reto Björk no se ha resuelto bien, el error no ha sido colocar a la "artista" islandesa en el templo del arte contemporáneo, sino la fórmula elegida...
Creo que en el fondo Glenn Lowry ha escrito en la partitura una melodía desconocida para muchos de los músicos de nuestras orquestas actuales, tanto globales como locales. Es obvio que si los museos del futuro inmediato desean subsistir, han de encontrar el punto justo para conciliar (armonizar, integrar, sintonizar, etc.) la "Alta Cultura" con la "cultura popular"; no tiene sentido mantener estrategias endogámicas.

Glenn Lowry, foto Timoty Greenfield-Sanders, MoMA
Me estoy imaginando el reflejo de esta iniciativa en "la periferia" y me tiemblan las canillas de tanto reír... ¿Qué artista podríamos elegir para el MNCARS? ¿Qué tal Alaska?...

(Ver artículo de Charlotte Burns)

El yacimiento de Ostia

Aunque a nadie le interese, debo confesar que factores importantes de mis circunstancias personales y profesionales han dilatado más de lo conveniente dar breve noticia sobre este interesantísimo yacimiento, que tanta relación tiene con el estudio de la ornamentación arquitectónica en la Antigüedad y, muy particularmente, con la sistematización de la evolución de los capiteles.
El primer factor deriva, precisamente, del cambio de mi ubicación profesional. Tras haber visitado como profesional un lugar tan relevante, con los privilegios que ello comporta, es frustrante regresar como turista. He experimentado esa sensación en varios lugares: en la Alhambra, muy especialmente, seguramente por la peculiar gestión que aplican sus mandarines; en la mezquita de Córdoba muchas veces, en algunos yacimientos arqueológicos de diferentes lugares y, muy especialmente, en los romanos que hace mucho tiempo, cuando estaba avecinado por aquellos lares, tuve el privilegio de recorrer en compañía de compañeros y, en ocasiones, con insignes estudiosos. Qué tiempos aquellos, cuando tomábamos notas en fichas de cartulina, y hacíamos fotos que luego, entre transformaciones funcionales alucinantes, revelábamos en el aseo.
A ello he debido añadir un factor, que podría parecer estúpido pero que comprenderá el viajero avezado: aunque está muy bien comunicado, el yacimiento de Ostia está fuera de Roma y ello siempre es un inconveniente cuando, descontada la pereza, que es pecado universal, al concretar el viaje, nos vemos obligados a priorizar y rentabilizar esfuerzos. Y, en Roma, siempre había algún lugar más próximos de incuestionable interés... No existe ciudad en el mundo con tantos lugares de interés para quienes tienen preocupaciones o aficiones como los mías.
También ha pesado mucho la envidiable política de divulgación de los resultados arqueológicos, acreditada en esa monumental colección de libros editados por el Istituto Poligrafico (e Zeca) dello Stato que incluyen el "catecismo" (vol VII, 1972) de Patrizio Pensabene, que tantas veces he mencionado en este blog. A ello aún debería unir un tercer "justificante"... Teniendo en cuenta la ambigüedad que se otorga a la ornamentación arquitectónica en los montajes museísticos y en los yacimientos arqueológicos, era de esperar que no estuvieran al alcance del turista más que una parte reducida o muy reducida de lo aparecido en el yacimiento...


Y es que, por lo general, los elementos pétreos de ornamentación arquitectónica no suelen ser primer plato en los "escenarios de ruina" ni, por supuesto, los montajes de los museos, más atentos a la escultura exenta, incluso aunque sea mediocre, seguramente por dar respuesta a las expectativas del público; por otra parte, las buenas prácticas de conservación imponen que todo lo erosionable quede al abrigo de los elementos y, en consecuencia indirecta, al de las miradas curiosas. En definitiva, es previsible que buena parte de estos elementos padezcan sueño eterno en los almacenes peor acondicionados de los museo, donde no existen "arcas" ni otros objetos "maravillosos" para la fantasía del lego. En realidad, en puñetera realidad, los almacenes de los museos arqueológicos conservan, ante todo, ingentes cantidades de fragmentos cerámicos y, por supuesto, ingentes cantidades de restos de ornamentación arquitectónica, que nadie se atreve a tirar a la basura porque sería paradoja salvaje en la práctica conservadora; aunque acaso sean numerosos los directores de los museos que lo harían de buena gana.
Además, seguramente esté preparando nuevas publicaciones y, es costumbre universal preservar de ojos curiosos las piezas inéditas, entre las que probablemente habrá algunas especialmente interesantes.
En todo caso, tenía anotada la visita desde hace algún tiempo y, por fin, en circunstancias favorables, lo pudimos recorrer en un día primaveral apenas incómodo por la brisa del Tirreno, que, en ocasiones, es más molesta que el frío seco de la Meseta. Y debo reconocer, una vez más, que con todos los condicionantes que deseemos poner al sistema de mantenimiento y conservación, con los años transcurridos, me sigue pareciendo un yacimiento muy interesante para contrastar recursos, procedimientos y estrategias en la gestión y conservación de estos importantes recursos científicos, culturales y de proyección turística.

Obviedades y observaciones 


"Caseggiato del Larario" (zona comercial con habitáculos), construido en 120 d.C
Dada a extensión del yacimiento y la precariedad de mis posibilidades, en este caso me limitaré a desgranar unas pocas obviedades y algunas observaciones en la línea de "mis preocupaciones"... La primera obviedad: la protección de los muros ofrece un panorama como de ruina bloqueada y, en cierto modo, artificial, que sugiere un montaje estético más o menos predefinido, acaso discutible por lo que supone de alteración perceptiva del conjunto, pero sumamente eficaz para evitar los procesos de degradación que encontramos en muchos lugares protegidos con menor eficacia. Los restos de un muro descubierto en una excavación son demasiado vulnerables a la erosión. De hecho, lo que hoy contemplamos coincide sensiblemente con lo que se veía hace veinte años si descontamos la erosión y los líquenes, que funden lo antiguo con lo moderno mediante fórmula que seguramente habría confundido a Piranesi.
La segunda obviedad: obviamente, también aquí, como en la práctica totalidad de los enclaves arqueológicos italianos, se percibe cierta dejadez, más sensible de la "habitual", seguramente relacionada con las restricciones presupuestarias de los últimos años.
La tercera: la propuesta que se ofrece al turista interesado es algo timorata. Las indicaciones y los recursos informativos son pobres; los paneles informativos deberían ser renovados; el restaurante es manifiestamente mejorable, por no hablar de los aseos...

Las observaciones... El yacimiento merece una visita detallada por múltiples aspectos y, entre ellos, por algunos de estrecha relación con los asuntos que suelo enfatizar en este blog. Ostia Antica es otra enciclopedia de recursos constructivos que nos ayuda a entender el desarrollo de ciertos elementos relacionados con el ladrillo que, acaso con demasiado frivolidad, algunos estudiosos suelen vincular con las tradiciones "orientales". Observe el lector mejor informado las molduras que se aprecian en los muros de ladrillo, que podrían informar sobre el origen de elementos "específicamente" hispnoislámicos como el alfiz. Suponiendo el origen oriental, parece claro que en tiempos del Imperio Romano se habían convertido en elementos perfectamente integrados en sus tradiciones constructivas y ornamentales.
Lo mismo se podría decir de los juegos de diferente concepción conseguidos combinando ladrillos en formatos y colores diferentes, que podemos ver en diferentes lugares y, muy especialmente, en Caseggiato del Larario y en la necrópolis de la vía Ostiense.
Como otros grandes complejos romanos dilatados en el desarrollo temporal, Ostia proporciona muchos ejemplos de soluciones estructurales basadas en la combinación de ladrillos y opus caementicium. En esta ocasión me interesa destacar la concepción de los paramentos exteriores de las insulae, que acreditan fórmulas de cierta sofisticación, que seguramente se mantuvieron en las ciudades europeas durante muchos años después de la caída nominal de la cultura romana.

Fachada de las ínsulas de "Hércules niño y del techo pintado". La modalidad constructiva se difundió durante el siglo II
El museo

Mención a parte merece el pequeño museo donde se ofrecen al visitante los restos de escultura aparecidos en el yacimiento, entre los que destacan el conjunto Eros y Psique niños, convertido en "símbolo para turistas", el Perseo con cabeza de Medusa prácticamente entero y alguna cabeza de especial calidad. Desde ciertos aspectos aludidos en este blog, la cabeza de Mitra en configuración solar, que hace pensar en la conservación de este tipo iconográfico hasta tiempos medievales (Quintanilla de las Viñas, "tapiz de la catedral de Girona", etc.)

Relieve con busto del Sol del Mitreo della Planta Pedis (segunda mitad del siglo II)
Perseo con la cabeza de Medusa (hacia el año 100 d.C.
Desde el punto de vista museográfico, las instalaciones también aquí piden a gritos una renovación urgente, no sólo por el aspecto anacrónico de algunas cartelas, sino también y sobre todo, porque la percepción general de los espacios expositivos está demasiado condicionada por un suelo, que acaso fuera "resultón" hace dos mil años, pero que hoy es todo un canto disonante y hortera, propio de Justo, el piadoso de Mejorada del Campo. En todo caso, como el desarrollo de las actividades arqueológicas no se ha detenido, parece necesario un espacio considerablemente más amplio y espectacular que, afrontado con criterios actuales, añadiría al yacimiento un atractivo turístico más. Supongo que las autoridades competentes estarán esperando tiempos mejores...


Cabeza de bárbaro, principios del sigo II a. C.
Unos cuantos capiteles

Atendiendo a la ornamentación arquitectónica, poco es lo que está al alcance de la cámara del turista, pero suficiente para ofrecer una pauta evolutiva clara, sobre todo, en el universo de los capiteles, gracias al trabajo de sistematización ofrecido por P. Pensabene. En las imágenes adjunta y, por supuesto, con criterios tendenciosos (relacionados con las tesis defendidas en este blog), he seleccionado unos cuantos capiteles que ilustran ese proceso y, al mismo tiempo, ofrecen una secuencia clara de cómo evolucionaron los ornamentos vegetales de estos elementos y, en general, de toda la ornamentación arquitectónica.
El primer capitel elegido (Pensabene, 385) es un ejemplar de orden compuesto de la época de Augusto, procedente del teatro, que ofrece un tipo de acanto común en esos años y una concepción del orden declinada hacia la valoración del carácter geométrico del cesto, perfectamente marcado y sin los ornamentos "mediales" que serán propios de tiempos posteriores. Es interesante destacar la ornamentación del listel superior del ábaco, mediante ovas y dardos, que anticipa fórmulas muy repetidas en Hispania.


Entre los de orden corintio, he elegido uno de la segunda mitad del siglo I, procedente del "Tempietto del Foro delle Corporazione" (Pensabene, 225); contiene todos los elementos del orden, interpretados con un vistuosismo excepcional. Destacan las hojas de acanto, concebidas mediante tallos con incisiones en las venas mediales, como de palmeras, que las alejan de los acantos naturales. Es relevante tener en cuenta el aspecto peculiar que definen las hojas cortas que se pliegan hacia la zona central para determina ojales muy alargados y estrechos, muy diferentes de los casi circulares del capitel anterior; para conseguir ese efecto, los tallistas debían recurrir a trépanos de corona más fina que la necesaria para tallar de de otras épocas. Asimismo es interesante observar la elaboración cuidadosa de las volutas y la complejidad de los caulículos.


Para percibir con mayor claridad algunos elementos ornamentales es interesante contemplar el ornato de pilastra con aspecto de capitel de la "Puerta Romana", algo más tosco que el anterior, realizado en los alrededores del año 100 d C.(Ostia 226)


El siguiente capitel (Pensabene, 395) también es de orden compuesto; se desconoce su procedencia  y se distingue del anterior por una concepción algo más "barroca" en el tratamiento general del ornato y por un tipo de hojas de acanto de configuración frecuente durante el siglo II y principios del siglo III. En él ya se han empleado los ornamentos dispuestos entre las hojas de la corona superior. Pensabene lo situaba en tiempos de Caracalla (211-217).

El siguiente es un capitel catalogado por P. Pensabene (Ostia, 336) como "corintio asiático", procedente del pórtico del "Templo Rotondo". Creo que en puridad debiera haber creado una categoría específica, teniendo en cuenta sus peculiaridades, definidas por las "máscaras trágicas" que seguramente poseía en todas las caras, que dan continuidad a la costumbre intermitente de emplear elementos animados en piezas de especial significación. Lo situaron en la primera mitad del siglo III puesto que ofrece un ornato específico de esa época. A destacar la peculiar forma de rematar la parte inferior del cesto, mediante una moldura de cuarto de bocel que adelanta la recuperación de los collarinos propia de los tiempos bizantinos.


Por fin, el capitel de la Casa de Amor y Psique recogido a continuación y atribuido a la segunda mitad del siglo IV  (Pensabene, 485) vuelve a colocar sobre la mesa el problema de las tipologías "degradadas" tantas veces mencionado en este blog. Derivado del orden compuesto, con una única corona de hojas, con discos angulares de "·nacimiento" anómalo y sin ornato fino, ofrece otro testimonio sobre la aparición temprana de estos elementos. (No sé si la colocación del "cimacio" de "hormigón" añadido en la reconstrucción es acertada)

domingo, 26 de abril de 2015

705, 715, 2.700

No son números de la serie de Fibonacci ni un guiño innovador a la aritmética panteísta de Tarkovski, aunque pudieran serlo. 1 + 1 = 1  ¡Qué vulgaridad! No son 705, como habían adelantado los medios perspicaces, sino 715 o así lo explicó, en clave surrealista, el celebérrimo prócer de las "reperas patateras". Por fin, en tenebroso ambiente de ingenio raquítico y aritmética teosófica, tenemos la versión resumida del censo oficial de los emprendedores con escasos prejuicios éticos que sestean, medran y alimentan los circuitos de aguas fecales de esta España nuestra. No son 100 ni 200 ni 300 como los famosos griegos; ni por supuesto los 2.700 de la lista Falciani. Son exactamente 715, ni uno más ni uno menos. Permanezcamos tranquilos: la cosa no es para tanto. Además ya conocemos a los más notorios; ya nos han ofrecido en bandeja de plata unos cuantos chivos expiatorios, que acaso entren en la cárcel... dentro de 20 años.
Me pregunto dónde estarán los 2.000 restantes... y, por supuesto, los clientes de otros bancos suizos porque, según explica el manual del buen emprendedor, es importante diversificar los riesgos y no todos los magnates "trabajaban" (y siguen trabajando) con el HSBC. Pero no se pueden saber los nombres que ocultan los números porque la ley protege "sus intimidades"...
Sobre la metáfora pudorosa, la situación es magnífica reseña para que el sistema educativo socialice a niños y jóvenes. Deduzco que junto a los "fundamentos de economía financiera", asignatura patrocinada por los banqueros, también convendría enseñar a los jóvenes, que asisten a los colegios de ciertos barrios, los recursos proporcionados por la Ley a los emprendedores sin escrúpulos para optimizar las posibilidades de la presunción de inocencia. Al fin y al cabo, cuando la Ley se aleja de los valores éticos de la mayoría sólo es levita raída de exhibicionistas, un conjunto de convencionalismos sociales mejor o peor zurcidos; y los principios de socialización, adquiridos en el proceso educativo, implican asimilar los usos y costumbres "civilizados", incluso aunque sean absurdos.También en clave surrealista, sin acotaciones teosóficas ni "patateras", por supuesto con mayor riqueza argumental, lo explicó Buñuel en El fantasma de la libertad (1974)...

viernes, 24 de abril de 2015

El ministro del Interior... ¿émulo de San Antonio?


Las tentaciones de San Antonio (ha 1540), Pieter Coecke van Aelst
¿Ley mordaza? ¡Qué tontería! Nada valen apocalípticos, relatores de la ONU ni editorialistas de New York Times si frente a la complejidad de las sagradas tradiciones asociadas a nuestra médula cultural, nuestra peculiar idiosincrasia, se impone la voluntad de emular las vidas ejemplares de quienes nos precedieron en oficio de santidad. El ministro Jorge Fernández Díaz, como San Antonio, hubo de soportar las tentaciones del Maligno en forma de mujer desnuda. Por fortuna, ahí estaban los serafines, querubines y demás adalides del orden divino que, con actitudes decididas, enérgicas y apropiadas a las prevenciones de las santas tradiciones, se abalanzaron sobre la personificación de la nueva Medea para colocar la rodilla vengadora sobre su cabeza.

Foto Elconfidencial



Puede que algunos juzguen desproporcionada la acción, pero... ¿quien no ha oído hablar sobre el poder nefando de los pechos albos y generosos? La nueva Ley de Seguridad Ciudadana no es una "ley mordaza" sino "una sabía medida para preservar nuestras esencias patrias" ante situaciones como esa... Situaciones como esa ponen de manifiesto la "necesidad" de contar con "mecanismos" que nos aseguren, protejan y, al mismo tiempo, nos dejen a cubierto de toda perversión. Ahora que algunos diseñan leyes que parecen destinadas a recuperar la esclavitud —¿es mejor ser esclavo que estar en paro?—, no desentonaría apostar por la utilidad de la Santa Inquisición: los autoproclamados "ciudadanos de bien", profetas histriónicos del orden feudal, se sentirían mucho más libres y seguros.

jueves, 23 de abril de 2015

A la llana y sin rodeos

Discurso de Juan Goytisolo en la ceremonia de entrega del Premio Cervantes 2014

"A la llana y sin rodeos 

En términos generales, los escritores se dividen en dos esferas o clases: la de quienes conciben su tarea como una carrera y la de quienes la viven como una adicción. El encasillado en las primeras cuida de su promoción y visibilidad mediática, aspira a triunfar. El de las segundas, no. El cumplir consigo mismo le basta y si, como sucede a veces, la adicción le procura beneficios materiales, pasa de la categoría de adicto a la de camello o revendedor. Llamaré a los del primer apartado, literatos y a los del segundo, escritores a secas o más modestamente incurables aprendices de escribidor. 
A comienzos de mi larga trayectoria, primero de literato, luego de aprendiz de escribidor, incurrí en la vanagloria de la búsqueda del éxito -atraer la luz de los focos, “ser noticia”, como dicen obscenamente los parásitos de la literatura- sin parar mientes en que, como vio muy bien Manuel Azaña, una cosa es la actualidad efímera y otra muy distinta la modernidad atemporal de las obras destinadas a perdurar pese al ostracismo que a menudo sufrieron cuando fueron escritas. La vejez de lo nuevo se reitera a lo largo del tiempo con su ilusión de frescura marchita. El dulce señuelo de la fama sería patético si no fuera simplemente absurdo. Ajena a toda manipulación y teatro de títeres, la verdadera obra de arte no tiene prisas: puede dormir durante décadas como La regenta o durante siglos como La lozana andaluza. Quienes adensaron el silencio en torno a nuestro primer escritor y lo condenaron al anonimato en el que vivía hasta la publicación del Quijote no podían imaginar siquiera que la fuerza genésica de su novela les sobreviviría y alcanzaría una dimensión sin fronteras ni épocas.
“Llevo en mí la conciencia de la derrota como un pendón de victoria”, escribe Fernando Pessoa, y coincido enteramente con él. Ser objeto de halagos por la institución literaria me lleva a dudar de mí mismo, ser persona non grata a ojos de ella me reconforta en mi conducta y labor. Desde la altura de la edad, siento la aceptación del reconocimiento como un golpe de espada en el agua, como una inútil celebración. 
Mi condición de hombre libre conquistada a duras penas invita a la modestia. La mirada desde la periferia al centro es más lúcida que a la inversa y al evocar la lista de mis maestros condenados al exilio y silencio por los centinelas del canon nacional-católico no puedo menos que rememorar con melancolía la verdad de sus críticas y ejemplar honradez. La luz brota del subsuelo cuando menos se la espera. Como dijo con ironía Dámaso Alonso tras el logro de su laborioso rescate del hasta entonces ninguneado Góngora, ¡quién pudiera estar aún en la oposición! 
Mi instintiva reserva a los nacionalismos de toda índole y sus identidades totémicas, incapaces de abarcar la riqueza y diversidad de su propio contenido, me ha llevado a abrazar como un salvavidas la reivindicada por Carlos Fuentes nacionalidad cervantina. Me reconozco plenamente en ella. Cervantear es aventurarse en el territorio incierto de lo desconocido con la cabeza cubierta con un frágil yelmo bacía. Dudar de los dogmas y supuestas verdades como puños nos ayuda a eludir el dilema que nos acecha entre la uniformidad impuesta por el fundamentalismo de la tecnociencia en el mundo globalizado de hoy y la previsible reacción violenta de las identidades religiosas o ideológicas que sienten amenazados sus credos y esencias. 


En vez de empecinarse en desenterrar los pobres huesos de Cervantes y comercializarlos tal vez de cara al turismo como santas reliquias fabricadas probablemente en China, ¿no sería mejor sacar a la luz los episodios oscuros de su vida tras su rescate laborioso de Argel? ¿Cuántos lectores del Quijote conocen las estrecheces y miseria que padeció, su denegada solicitud de emigrar a América, sus negocios fracasados, estancia en la cárcel sevillana por deudas, difícil acomodo en el barrio malfamado del Rastro de Valladolid con su esposa, hija, hermana y sobrina en 1605, año de la Primera Parte de su novela, en los márgenes más promiscuos y bajos de la sociedad?
Hace ya algún tiempo, dediqué unas páginas a los titulados Documentos cervantinos hasta ahora inéditos del presbítero Cristóbal Pérez Pastor, impresos en 1902 con el propósito, dice, de que “reine la verdad y desaparezcan las sombras”, obra cuya lectura me impresionó en la medida en que, pese a sus pruebas fehacientes y a otras indagaciones posteriores, la verdad no se ha impuesto fuera de un puñado de eruditos, y más de un siglo después las sombras permanecen. Sí, mientras se suceden las conferencias, homenajes, celebraciones y otros actos oficiales que engordan a la burocracia oficial y sus vientres sentados, (la expresión es de Luis Cernuda) pocos, muy pocos se esfuerzan en evocar sin anteojeras su carrera teatral frustrada, los tantos años en los que, dice en el prólogo del Quijote, “duermo en el silencio del olvido”: ese “poetón ya viejo” (más versado en desdichas que en versos) que aguarda en silencio el referendo del falible legislador que es el vulgo.
Alcanzar la vejez es comprobar la vacuidad y lo ilusorio de nuestras vidas, esa “exquisita mierda de la gloria” de la que habla Gabriel García Márquez al referirse a las hazañas inútiles del coronel Aureliano Buendía y de los sufridos luchadores de Macondo. El ameno jardín en el que transcurre la existencia de los menos, no debe distraernos de la suerte de los más en un mundo en el que el portentoso progreso de las nuevas tecnologías corre parejo a la proliferación de las guerras y luchas mortíferas, el radio infinito de la injusticia, la pobreza y el hambre. 
Es empresa de los caballeros andantes, decía don Quijote, “deshacer tuertos y socorrer y acudir a los miserables” e imagino al hidalgo manchego montado a lomos de Rocinante acometiendo lanza en ristre contra los esbirros de la Santa Hermandad que proceden al desalojo de los desahuciados, contra los corruptos de la ingeniería financiera o, a Estrecho traviesa, al pie de las verjas de Ceuta y Melilla que él toma por encantados castillos con puentes levadizos y torres almenadas socorriendo a unos inmigrantes cuyo único crimen es su instinto de vida y el ansia de libertad. 
Sí, al héroe de Cervantes y a los lectores tocados por la gracia de su novela nos resulta difícil resignarnos a la existencia de un mundo aquejado de paro, corrupción, precariedad, crecientes desigualdades sociales y exilio profesional de los jóvenes como en el que actualmente vivimos. Si ello es locura, aceptémosla. El buen Sancho encontrará siempre un refrán para defenderla. 
El panorama a nuestro alcance es sombrío: crisis económica, crisis política, crisis social. Según las estadísticas que tengo a mano, más del 20% de los niños de nuestra Marca España vive hoy bajo el umbral de la pobreza, una cifra con todo inferior a la del nivel del paro. Las razones para indignarse son múltiples y el escritor no puede ignorarlas sin traicionarse a sí mismo. No se trata de poner la pluma al servicio de una causa, por justa que sea, sino de introducir el fermento contestatario de esta en el ámbito de la escritura. Encajar la trama novelesca en el molde de unas formas reiteradas hasta la saciedad condena la obra a la irrelevancia y una vez más, en la encrucijada, Cervantes nos muestra el camino. Su conciencia del tiempo “devorador y consumidor de las cosas” del que habla en el magistral capítulo IX de la Primera Parte del libro le indujo a adelantarse a él y a servirse de los géneros literarios en boga como material de derribo para construir un portentoso relato de relatos que se despliega hasta el infinito. Como dije hace ya bastantes años, la locura de Alonso Quijano trastornado por sus lecturas se contagia a su creador enloquecido por los poderes de la literatura. Volver a Cervantes y asumir la locura de su personaje como una forma superior de cordura, tal es la lección del Quijote. Al hacerlo no nos evadimos de la realidad inicua que nos rodea. Asentamos al revés los pies en ella. Digamos bien alto que podemos. Los contaminados por nuestro primer escritor no nos resignamos a la injusticia."