sábado, 18 de febrero de 2017

El cartografo

En una entrada del año pasado me ocupé de una obra de Juan Mayorga representada en la sala Jardiel Poncela del conjunto de la plaza de Colón. Entonces mencionaba algunas de las, a mi juicio, referencias más relevantes de su teatro, que también se manifiestan en El cartógrafo. Concretamente, en ésta, gracias al énfasis que pone en la recuperación de la memoria, me parece clara la influencia de Harold Pinter...
El Cartógrafo es una obra de 2009 que, según sus propias palabras, nace de la experiencia que le proporcionó a Juan Mayorga visitar Varsovia y enfrentarse con la realidad que sorprende a cualquier viajero relativamente despistado: la desaparición de los núcleos históricos y, por supuesto, del gueto judío. Frente a lo que sucede, por ejemplo, en Berlín, visitar Varsovia crea una sensación desconcertante porque apenas es posible localizar alguna referencia que permita a los restos materiales del pasado movilizar su capacidad retórica. Si el lector, que no tiene opciones de tomar un avión hacia Polonia, se toma la molestia de "pasear" mediante Street View por el interior del perímetro marcado en el plano adjunto, lo advertirá enseguida. En pocas ciudades europeas sucede algo parecido; quizás la más atronadora en ese sentido, incluso por encima de Varsovia, sea San Petersburgo...

Gueto de Varsovia. Fuente: Wikipedia

Varsovia al final de la Guerra
Y es que Varsovia —no sólo el barrio judío— fue aniquilada casi por completo: en el año 1944. Cuando la guerra estaba a punto de finalizar, la resistencia polaca intentó liberarla, anticipándose a la llegada de los soviéticos. Sin embargo, el ejército alemán se hizo con el control a un precio atroz: Varsovia fue aniquilada en el 80 % de su extensión; se estima que murieron alrededor de 200.00 civiles, muchos de ellos, en ejecuciones masivas, y 700.000 más debieron abandonarla. Esos números sitúan a Varsovia, junto a Hirosima, Nagasaki, Leningrado, Bochum, Maguncia y algún otro lugar ignorado, el frente del penoso ranking de las ciudades que más sufrieron durante la Segunda Guerra Mundial.
En esas circunstancias, poner el foco sobre una parte del drama polaco, resulta, cuando menos, sorprendente, por no decir que parece inducido por la dictadura del presente; una dictadura que en Occidente, ofrece una imagen de la Segunda Guerra Mundial muy distinta de la realidad de un acontecimiento esféricamente monstruoso. En ello es donde, a mi juicio, se puede poner el mayor reparo a la obra de Juan Mayorga, porque esa circunstancia choca frontalmente con los objetivos expuestos por su autor. Por añadidura, emplear a una niña para potenciar el componente empático resulta un recurso demasiado manido, que obliga a pensar en El Diario de Ana Frank y en las circunstancias políticas relacionadas con su difusión escolar en tiempos no muy lejanos.


Varsovia al final de la II Guerra Mundial
En términos estéticos, puede interesar destacar que la creación de la obra coincide con un momento en que estuvieron de moda los mapas como referencia retórica en el universo de las corrientes estéticas de raíz conceptual. Más allá de algunas propuestas insulares, destaca la de Alighiero Boetti que en los años sesenta comenzó a ofrecer mapas como dispositivos reflexivos que, desde entonces, se convirtieron en los elementos más característicos de sus obras, por lo general, vinculadas con situaciones bélicas e, incluso, también de genocidio.
Casi en paralelo, en el universo de las teorías de la conducta, se fueron extendiendo ideas que vinculaban ciertos procesos cognitivos con las cualidades de los mapas. En los años setenta, Tony Buzan, personaje heterodoxo pero de probado talento, propuso que la realización de mapas era una opción magnífica para aprovechar las posibilidades cognitivas y, muy especialmente, las relacionadas con la adquisición de conocimientos. En suma, "algo" debían tener los mapas, en su fundamento conceptual, que sintonizaba bien con las posibilidades de nuestras capacidades reflexivas...
Durante los años próximos al cambio de siglo era rara la exposición de arte contemporáneo que no integraba algún mapa, sobre todo si las obras ofrecidas se inclinaban hacia la vertiente sociológica, por supuesto, con matices críticos. Es el caso, por ejemplo de Hans Haacke y de Juan Luis Moraza, entre otros muchos.
Aquellas ideas que germinaron en tiempos conceptuales "primitivos", crecieron con vigor en el universo estético posmoderno: al tiempo que Mayorga redactaba El cartógrafo, el MNCA Reina Sofía preparaba una exposición dedicada a atlas Mnemosyne de Aby Warburg, comisariada nada menos que por Georges Didi-Huberman. La exposición se inauguró el 26 de novimbre de 2010 y se mantuvo "en cartel" hasta el 27 de marzo. Sugiero al lector que compare los textos generados por dicha exposición con los planteamientos expresados por el propio Mayorga:

(...) "durante la ocupación alemana, un cartógrafo anciano e inválido se propuso dibujar un mapa del gueto, es decir, el mapa de un lugar en que todo –empezando por las cuatrocientas mil personas allí enjauladas- estaba en peligro. No pudiendo salir él a las calles, el éxito de su tarea dependía de una niña, su nieta, que iba donde él le indicaba a buscar los datos con que hacer y rehacer el mapa. La leyenda del cartógrafo –inventada por mí, creo- impulsa las dos tramas sobre las que se desarrolla la obra: la de Blanca buscando en la Varsovia actual aquel mapa y la del anciano y la niña construyéndolo sesenta años atrás. Finalmente, las dos tramas parecen converger cuando Blanca encuentra en la Varsovia actual a una anciana llamada Deborah en la que ella quiere ver a la niña cartógrafa. Pero Deborah niega ser aquella niña y dice no creer en la leyenda. Sin embargo, Deborah reconoce que le gustaría que la leyenda se transmitiese, preferiblemente a través de una obra de teatro porque, según afirma, “en el teatro todo responde a una pregunta que alguien se ha hecho. Como los mapas”. 

Más allá de ese paralelismo, dando un paso en la dirección de las coincidencias, el MNCARS ha nombrado una de sus líneas de acción, la Red de Conceptualismos del Sur, que responde perfectamente a uno de sus objetivos fundamentales (el "archivo de lo común") como "Cartografías". En ella se incluía una primera fase, de naturaleza eminentemente organizativa, a partir del año 2007... ¿Coincidencia anecdótica? Entendiendo el arte como un dispositivo capacitado para favorecer la reflexión sobre los asuntos que nos preocupan e interesan, no cabe la menor duda de que la idea de "mapa" proporciona múltiples posibilidades retóricas que encajan perfectamente tanto en el universo "plástico" como en la realidad teatral. De hecho, la obra de Mayorga se ajusta bien a la definición mencionada y aún hace extensible ese potencial reflexivo a un colectivo muy amplio de personas que se sentirían desconcertadas profundamente paseando por las salas del Reina Sofía, incluso, aunque se tratara de una antológica dedicada a Alighiero Boetti o a la Red de Conceptualismos del Sur. Es obvio que los mapas son elementos de representación que, mediante convencionalismos más o menos intuitivos, tienen la posibilidad de suministrar un caudal enorme de información, más o menos controlada, según la voluntad finalista o instrumental del cartógrafo. Y desde esa circunstancia, se comprenderán las posibilidades que puede ofrecer a cualquier forma expresiva, tanto si es plástica como literaria, pero sobre todo, si se aplica en el territorio teatral o en el cinematográfico. Algo comparable hizo Lars von Trier en Dogville (2003), aunque no creo que nadie relacionado con la puesta en escena de esta obra se haya inspirado en la película del peculiar director danés... ¿O sí?

Foto Teatro Español
En el universo "plástico", los mapas tienen una limitación: en su concepción tradicional, no pueden integrar el factor tiempo. Los mapas dinámicos son un "invento" relativamente moderno, relacionado con el desarrollo de los recursos de la imagen en movimiento; "esculpir en el tiempo", como diría Tarkovsky. Sólo son posibles contando con una forma expresiva que integre el tiempo como factor primordial y, con ello, ofrezca la posibilidad de construirlos, como si fueran formas vivas que se desarrollan en un plano o en el espacio tridimensional, a imagen y semejanza de las estructuras rizomáticas, tan queridas en ciertos ambientes del arte contemporáneo... Y ese es el caso también de la expresión teatral, que por su propia naturaleza, ha de prestar una atención muy especial a ese factor, tanto para "controlar" la tensión dramática como para adaptarse a las posibilidades receptivas del espectador. Juan Mayorga se lanza a explotar esa posibilidad y consigue definir una especie de referencia post-cartesiana que le permite abrir múltiples posibilidades sugerentes que, de nuevo, hacen pensar en Pinter. En este caso concreto, la fórmula me ha echo pensar en los enlaces holónomos y no holónomos, tan queridos en ciertas áreas del conocimiento tecnológico y filosófico.
Supongo que en cualquier momento a alguien se le ocurrirá utilizar las posibilidades de los nuevos mapas, transformados en poderosos instrumentos de "realidad aumentada", para abrir una puerta de posibilidades expresivas ilimitadas...

Foto Teatro Español
Más allá de esas consideraciones, la función, cargada de acotaciones capacitadas para mantener al espectador en estado de reflexión permanente, se digiere bien, incluso aunque se advierta un cierto colapso de ritmo en el ecuador de la obra, acaso porque es difícil —¿imposible?— conseguir que el público esté en proceso de reflexión activa durante dos horas, Por fortuna el colapso queda mitigado por el trabajo de los actores, Blanca Portillo y José Luis García Pérez, que están sencillamente magníficos.
Contando incluso, con los matices críticos indicados, el texto me ha parecido de calidad sobresaliente. Juan Mayorga maneja perfectamente el lenguaje, aunque en este caso no sé si emplear sólo dos actores para representar a todos los personajes, enfatiza la calidad literaria o la desvirtúa, por supuesto, levemente. Concretamente, no me ha gustado el "cambio" de roles del final, que no describiré por no dar pistas sobre el desenlace y los juegos de simetría, duplicidad e identidad que movilizan una traca de propuestas reflexivas, de entre las más brillantes que he contemplado en el territorio teatral de los últimos años.
Lo más discutible, a mi juicio, es el planteamiento escenográfico, firmado por un profesional tan acreditado como Alejandro Andújar, que, a pesar de las argumentaciones empleadas para justificarlo, pudiera haber trabajado bajo condicionantes "ajenos"... El juego entre rojo y negro está bien, pero la distribución de los objetos, los objetos mismos, y las líneas que delimitan el espacio, componen una referencia demasiado pobre, teniendo en cuenta las asociaciones que podría sugerir al espectador un escenario integrado en las capacidades significantes, indicativas y sugerentes de los mapas. Por supuesto, no se me escapan las limitaciones que tiene la sala Fernando Arrabal, pero aún así, creo que se podría haber hecho algo más espectacular, más efectivo, mejor dotado de posibilidades retóricas.

Al final, el público, que llenaba la sala, aplaudió a rabiar; en este caso, creo que muy merecidamente, contando incluso con el "factor" Star System, particularmente claro. Sería una lástima que finalizaran las representaciones el próximo 26 de febrero... aunque no sé si la garganta de José Luis García Pérez resistiría muchas sesiones más.
Para finalizar y junto al mapa a escala 1:400.000, ofrezco al lector "otra" posibilidad para integrar el tiempo en el discurso estético, vinculándolo a la capacidad de activación emotiva y reflexiva que tiene la música... en escala 1: 1.500.000.

miércoles, 15 de febrero de 2017

"Art et Liberté". "Surrealismo" en Egipto

Hoy mismo se ha inaugurado una nueva exposición en el MNCARS. Según la página web:

"Esta exposición presenta por primera vez de manera monográfica la actividad del grupo Art et Liberté, un colectivo de artistas establecido en El Cairo durante la Segunda Guerra Mundial. La muestra está integrada por un conjunto de alrededor de cien obras pictóricas y numerosos materiales fotográficos y documentales.
El grupo Art et Liberté, fundado por Georges Henein, Ramses Younane, Kamel el-Telmisany y Fouad Kamel, cultiva una práctica artística vernácula ligada al surrealismo y al debate artístico internacional. Sus miembros cuestionan la tendencia academicista y nacionalista del arte burgués predominante en Egipto en aquel momento, al tiempo que trazan intercambios artísticos con los movimientos surrealistas de otras áreas, como París, Bruselas o Ciudad de México.
La imbricación del colectivo con la realidad española de los años treinta se produce a varios niveles, manifestándose en particular a través del compromiso frente a la expansión del fascismo. La elección de los surrealistas egipcios de la imagen de Guernica de Picasso para ilustrar su primer manifiesto, Vive l’art dégeneré [Viva el arte degenerado, 1938], y su condena en diferentes publicaciones del alzamiento franquista, con la que ofrecían su solidaridad a los artistas y el pueblo español, son un ejemplo de esta implicación.
La exposición forma parte de la iniciativa Art reoriented, fundada por los comisarios, que propone una crítica a las clasificaciones historiográficas convencionales, interesándose especialmente por el carácter múltiple de la modernidad."

Samir Rafi', Sin título, 1946
La exposición es interesante para contemplar cómo los sectores egipcios "europeizados" eran receptivos a las corrientes "de vanguardia" que habían triunfado en casi toda Europa. Recorriéndola se nos olvida que se trata de un país islámico... tal vez, porque el montaje tampoco lo enfatiza.
Más allá de algunas obras de enorme vinculación con las fórmulas de Picasso y Dalí, lo más interesante es, a mi juicio, el manifiesto "Viva el arte degenerado", que me apetece reproducir para documentar hasta qué punto se imponían las ideas que, gracias al desenlace de la Segunda Guerra Mundial, definieron las referencias estéticas occidentales de la segunda mitad del siglo XX:

"Es bien conocida la hostilidad con que contempla la sociedad actual cualquier creación literaria o artística que amenace, de fomr más o menos directa, las disciplinas intelectuales y los valores morales de los que depende, en gran mediada, su propia continuidad, su supervivencia. 
Esa hostilidad se manifiesta hoy en los paises totalitarios, y particularmente en la Alemania hitleriana, mediante la más abyecta agresión contra un arte que unos brutos condecorados y elevados al rango de árbitros omniescentes califican de "degenerado". Las creaciones más libres y humanamente válidas del artista moderno, lo mejor que ha dado el genio artístico contemporáneo desde Cézanne hasta Picasso (y en el plano literario desde Heinrich Heine hasta Thomas Mann), están proscritas y son objeto de insultos y vilipendios.
Consideramos absurdos y merecedores del mayor desprecio los prejuicios religiosos, racistas y nacionalistas que pretenden someter el destinod e la obra de arte a la tiranía de algunos individuos ofuscados por su omnipotencia efímera.
Consideramos que esos mitos regresivos son auténticos campos de concentración del pensamiento. El Arte, como intercambio espiritual y afectivo permanente del que participa toda la humanidad, ya no puede conocer límites tan arbitrarios.
En la Viena entregada a los bárbaros se rasgan los lienzos de Renoir y se queman las obras de Freud en las plazas públicos. Se candenan los logros más brillantes de artistas alemanes como Max Ernst, Paul Klee, Kokoschka, George Grosz, Karl Hofer (premio Carnegie 1938), dando paso en su lugar a ala banalidad y la ineptitud del arte nacionalsocialista.
En Roma la comisión de "mejora literaria" ha concluido su indecente labor estableciendo la necesidad de retirar de la circulación "todo lo que es antiitaliano, antirracista, inmoral y deprimente". ¡Intelectuales, escritores, artistas! Asumamos juntos este desafío. Todos somos absolutamente solidarios con el arte degenerado. En él residen todas las oportunidades del porvenir. Luchemos por su victoria sobre la nueva Edad Media que se cierne sobre el corazón de Occidente."

El grupo creado en torno a este manifiesto evolucionó en dirección nacionalista, tal vez porque no cabía otra opción en un ambiente cultural condicionado por el factor islámico.

Más allá del manifiesto, las obras que se ofrecen definen una realidad estética que me ha hecho pensar en ciertas corrientes españolas posteriores a 1945; por supuesto sin que ello implique el menor juicio de valor sobre las relaciones estéticas entre España y El Cairo, enfatizadas en el tríptico, tal vez, con excesiva generosidad diplomática.

Carlos III en la Academia

La Real Academia de Bellas Artes de San Fernando ofrece dos exposiciones relacionadas con Carlos III. La primera está dedicada a los Sitios Reales; la segunda, en articulación que implica al Museo Arqueológico de Nápoles y a la facultad de Artes y Diseño de la Universidad Nacional Autónoma de México, a "la difusión de la Antigüedad".
Aunque las iniciativas de Real Academia de San Fernando, por lo general, me abren las carnes, debo manifestar que, en este caso, me he sentido defraudado. La primera exposición me parece demasiado elemental y, en cierto modo, reiterativa.


La segunda está articulada en dos "espacios" perfectamente individualizados: la zona expositiva convencional y otra en la que ofrecen una experiencia de espacio virtual. El espacio convencional también me ha parecido excesivamente simple; y la experiencia virtual, demasiado infantil. Es difícil entender que la colaboración de tres instituciones de tanta notoriedad proporcione unos resultados tan pobres, aunque las "razones" se intuyen poderosas..
Por fortuna, la página web de la Academia sigue siendo interesante...

martes, 14 de febrero de 2017

El castillo de Abrantes

En varias ocasiones me ha manifestado sorprendido gratamente por la forma en la que, por lo general, se plantean en Portugal el asunto de la gestión patrimonial. Son numerosas las poblaciones que han apostado por rehabilitar sus restos y ofrecerlos al público en condiciones muy aceptables. En esa línea me ha llegado la noticia  de que el concurso de ideas convocado por las autoridades municipales de Abrantes para rehabilitar el castillo y sus inmediaciones, se ha resuelto recientemente y el primer premio ha correspondido al estudio español integrado por Laura Bacete, Raúl Cubo, Alejandro Domínguez, Andrea Figueroa, Pablo Navas.

Foto ADR
Según el propio estudio, el proyecto pretende "convertir el Castillo no sólo en un elemento protagonista dentro de la imagen de la ciudad sino en un referente activo para sus habitantes y en un agente generador de la identidad de la ciudad de Abrantes. Para lograr este objetivo, se establecen tres líneas de actuación: mejorar la conexión entre la ciudad y el Castillo de Abrantes, mejorar las comunicaciones internas entre las distintas partes del conjunto y plantear una serie de escenarios que acogerían nuevas actividades implantadas en el entorno histórico."
Uno de los detalle más interesantes acaso sea que el proyecto se plantea como una serie de intervenciones arquitectónicas independientes, sumamente adecuadas para tiempos de crisis.
Ahora sólo resta que el proyecto se ponga en marcha...

De lo cordobés al mudejarismo y viceversa

Hace unos días, eldiario publicaba que faltaba un mes para que la Iglesia católica se apropie "definitivamente" de dos edificios mudéjares de Zaragoza (La Seo y la iglesia de La Magdalena); el proceso de apropiación se produjo mediante la fórmula de inmatriculación en el año 1987. Según la Ley, pasados treinta años, la apropiación pasaría a ser "definitiva"...
Al hilo de esta cuestión, me he acordado del juicio expresado hace un mes por el obispo de Córdoba para justificar el carácter cristiano de la antigua Mezquita Mayor:

“En realidad, los Omeyas, los califas, no tenían arquitectos propios ni crearon un arte nuevo, no es arte musulmán. Fueron a por sus paisanos cristianos de Damasco y los trajeron a Córdoba. Pero el arte no es musulmán. Es bizantino.” (...)“Es cristiano bizantino. Los moros solo pusieron el dinero”.

Obviamente, el "razonamiento" del obispo de Córdoba, que es formulación torpe de juicios "expertos" discutibles, proporciona argumentos para justificar que los edificios mudéjares de Zaragoza se "entreguen" a la comunidad islámica de Zaragoza. Es la "esencia" del mudejarismo: arte realizado por artífices empapados de cultura islámica puestos al servicio de las instituciones cristianas que, poco a poco, se hacían con el control territorial de la Península.



Reconozco que me ardían las manos por responder como se merecía al juicio de Demetrio Fernández; pero también reconozco que, en esa dirección, los esfuerzos son estériles y que ello me empodera de pereza. En todo caso y puesto que acaso sea una de las personas que más defienden en España el peso de la cultura bizantina entre los siglos V y X, me gustaría enfatizas algunos circunstancias particularmente claras:
1. Tal y como expresó en su día K.A.C Creswell, el primer arte islámico, en efecto, fue continuación prácticamente absoluto del arte bizantino. La aparición del Islam coincidió con un momento de auge hegemónico de la cultura bizantina, que se manifestó con contundencia a pesar del cambio institucional; lo mismo había sucedido con el primera arte cristiano, que no fue sino continuación de la cultura romana.
2. Frente a lo que en su día publicaron ciertos "expertos" y entre ellos, Fernández Puertas, no parece razonable imaginar que El Emigrado (el primer emir omeya de Alándalus) escapara de Damasco a uña de caballo en compañía de sus arquitectos y, por su puesto, del grupo de alarifes necesario para construir la primera Mezquita Mayor de Córdoba. Es más probable que se valiera de los artífices locales, que aplicarían sus conocimientos constructivos para realizar aquel primer edificio.
3. Es probable que cuando se afrontó su construcción los usos culturales arraigados en la Bética estuvieran muy condicionados por el peso de las tradiciones tardorromanas y seguramente también por las aportaciones de la cultura bizantina. En ese sentido, es importante tener en cuenta que, con anterioridad a la llegada de los musulmanes, en Andalucía apenas han aparecido restos materiales de manifiesto carácter bizantino; tanto es así que algunos especialistas de nuestros días emplean la categoría "protobizantina" para valorar unas cuantas piezas de cierta relación con los modelos de Constantinopla. Escapan de esa carencia unos cuantos objetos repartidos irregularmente por la geografía peninsular... En consecuencia, la inmensa mayoría de los estudiosos, incluso quienes enfatizan el peso de "lo bizantino", suelen destacar el componente tardorromano en la concepción del planteamiento estructural de la Mezquita Mayor de Córdoba; quien firma este blog ya se ha manifestado en varias ocasiones en ese sentido. La fórmula fuste-capitel-cimacio es propia de "lo bizantino" pero también de las primeras basílicas cristianas; y la sobre-elevación de las arquerías hace pensar en soluciones de ingeniería civil afines a las empleadas por los romanos en la construcción de acueductos (Torres Balbás).
4. Los elementos expresamente bizantinos que han aparecido en Andalucía fueron realizados, precisamente, en tiempos de los califas cordobeses, es decir, mucho después de la construcción de la primera Mezquita Mayor de Córdoba, cuando gran parte de los habitantes de la capital ya eran musulmanes y cuando el Califa omeya tenía unas magníficas relaciones diplomáticas con la corte bizantina; de hecho, según acreditan las fuentes literarias, los príncipes bizantinos prestaron artífices y materiales para realizar la espectacular ampliación de Alhákam II.

Don Demetrio se lo ha puesto fácil a quienes deseen recuperar sus argumentos; podrían decir que todas las iglesias mudéjares fueron construidas por musulmanes; y que los "politeistas" —así nombraban despectivamente los musulmanes a los cristianos, que admitían el dogma de la Trinidad, durante el siglo X— sólo pusieron el dinero.

jueves, 9 de febrero de 2017

La ciudad de las estrellas (Chazelle, 2016)

La película comienza bien, con un “plano secuencia” espectacular, rodado al amparo de las posibilidades que proporcionan los medios tecnológicos de nuestros días, que hace pensar en West Side Story,… Por desgracia, esa referencia se desvanece y  la película proporciona pocos momentos más de especial singularidad.
Aunque la fotografía es aceptable —y la cámara se mueve con cierta agilidad—, se aprecian demasiados detalles de elaboración poco cuidada, especialmente en la  iluminación, en las localizaciones y en la postproducción.
El guión es correcto, dentro de los estándares de la industria norteamericana, pero se apoya en un “mensaje” demasiado manido, que sólo hará las delicias de quienes sean benevolentes y, por lo tanto, propensos a disfrutar con la parte positiva de las cosas: quien se empeña en sus sueños, acabará triunfando. ¿Cabe planteamiento más infantil en tiempos tan "interesantes"? Ello se complementa con una adenda asimismo manida: el éxito impone sacrificar el “amor verdadero”…
Y poco, poquísimo más, para una película que, a mi juicio, dura demasiado (127 minutos). La extensión no se justifica mediante la inclusión de elementos que mantengan vivo un ritmo que comienza siendo trepidante y termina en tedio nebuloso de puré de guisantes; los guiños a la historia del cine y a la historia del jazz no disuelven la bruma. Desde el Cantor de jazz (Crosland, 1927) han sido numerosas las películas que han sacado partido de la faceta musical más relevante de la cultura norteamericana del siglo XX.


Entre lo más “ocurrente” acaso están las referencias metafóricas al James Dean de Rebelde sin causa (Ray, 1955) y a Nicole Kidman, que por razones “comerciales”, ya está condenada a papeles secundarios.  Por lo visto, salvo en excepciones monumentales, el star system funciona con las actrices hasta que cumplen los 50 años…  ¿Qué fue de Bette Davis? De la maldición de Cronos y del "sexismo" galopante, no se salva ni Julia Roberts.
A pesar de las peligrosas referencias endogámicas, los actores están bien, sobre todo, si con actitud malévola, cedemos ante las comparaciones odiosas: pero es importante advertir que la historia no es demasiado exigente en la vertiente interpretativa.
En suma, una película de la que apenas es posible destacar la mencionada secuencia que abre la película y algunos —muy pocos— momentos musicales. Dicen que es la mejor película que se puede ver estos días en salas comerciales…  Pues vaya panorama.

Podemos en la encrucijada

En situación de grandiosa complejidad, ennegrecida para los intereses de la Unión Europea por el Brexit, por la actitud hostil del señor Trump y por el previsible futuro de la France, ¿qué hacen los políticos españoles? Los del PP, al trantrán, que es estrategia conservadora de jugador peripatético, si cabe tal especie entre los forofos del mús; los del PSOE, intentando poner orden en un cortijo cada vez más encabronado, que ha empezado a desmoronarse gracias al empuje de un médico singular.
¿Y los de Podemos? ¿Aportando ideas a la situación que, de modo inefable, se avecina? ¿Colaborar con la marea blanca andaluza? ¿Ofrecer alguna solución constructiva al problema catalán? No, en absoluto... Los de Podemos están a "lo suyo", a consolidar una estructura organizativa que resuelva los conflictos generados por la endogamia, pero sin salir de la endogamia. Dicho con otras palabras: como Penélopes cazurras, están "ordenando" los cabos de las diferentes "cuerdas de méritos" en el chiringuito de Podemos, señoreado por el genio pesimista del Goya más oscuro.

Foto el Confidencial
Sin negar que habéis cumplido una función relevante como agitadores sociales y que gracias a vosotros se han puesto en marcha algunas reformas de cierta entidad, cada vez está más claro que el futuro no pasa por materializar vuestros objetivos explícitos —si así fuera, habríais puesto en marcha otras iniciativas—, sino, sencillamente, por otros más difusos...  Al oír los debates que protagonizáis, me debato entre imaginaros obsesionados con el espacio "tradicional" de IU (área del señor Anguita) o por emular a los "pijos" de Soñadores (Bertolucci, 2003), atentos a ponerse al frente de movilizaciones ajenas. ¿Realmente creéis que "la gente" os ha votado por la brillantez de vuestros argumentos? ¿Realmente creéis que podríais llegar a formar gobierno en un futuro próximo?  Bajo un debate que, en apariencia, se centra en "asuntos organizativos" y de "modelo de partido"... ¿deseáis hacernos creer que sois algo más que juguetes en manos de quienes pretenden asegurar a corto y largo plazo la estabilidad política bajo la flema del señor Rajoy?


El mundo al revés o no tanto

Es para desmadejarse, contemplar a la legión de sesudos periodindas y demás profesionales de la manipulación, enfrentarse a la anomalía en la secuencia espacio-temporal, engendrada por la elección de un personaje tan políticamente incorrecto como Donald Trump. Y aún ese efecto se potencia si tenemos en cuenta que, en muy poco tiempo, todos ellos se verán obligados a reconducir sus juicios como líderes "sensatos" del PSOE, en cuanto la embajada USA de unos discretos "toques de atención" a proceder tan irreverente; al fin y al cabo, por "exótico" que sea, el señor Trump es el Presidente de la Nación más Poderosa de la Tierra; y ese detalle no es baladí ni en acotaciones ortográficas. De hecho, ya se empiezan a notar tics revisionistas entre los sectores que se muestran más unidos solidariamente a los principios de la globalización o del "narcoliberalismo", que ahora denominan "liberalismo progresista". ¡Manda güevos!. Pero nadie crea que los susodichos se han vuelto locos; sencillamente se comportan como suelen hacerlo, como veletas ante el vendaval: hoy, cuando impera el prestigio de los medios norteamericanos más sesudos, apuntan hacia el norte; mañana, cuando domine la tramontana, hacia el sur o hacia el trasero de quien mande.

Foto Slate.com
Y sin embargo, la elección del señor Trump no es sino un testimonio más de lo cabreadas que están muchas personas en un sistema que les ha empobrecido radicalmente y que no puede ni debe convertirse en fórmula sagrada que esté por encima de los intereses generales. La competitividad en un contexto globalizado ha funcionado como un sistema de vasos comunicantes, igualando a todos a la baja, mediante la diabólica media aritmética definida entre el desarrollo occidental y la precariedad social de Oriente. Como es obvio, en ese juego, del que siempre salen con pingües beneficios los mismos, los sectores financieros y las grandes multiancionales, los demás salimos más o menos trasquilados, según nuestro respectivo lugar de residencia; en algunos lugares, incluso achicharrados.
Mientras quienes propugnaban "reformas" que detuvieran el proceso globalizador eran personajes de escasa relevancia, todo iba bien: bastaba con movilizar las baterías "antipopulistas" y la retórica antivenezolana para conjurar el peligro; pero que sea un supermillonario de ideas conservadoras quien lo haga, funde todos los fusibles de las mentes más preclaras del integrismo globalizador. Para cauterizarlo, de modo casi automático, surge la consigna más devastadora: es un personaje de extrema derecha y lo ha elegido la extrema derecha. Y asunto resuelto; por desgracia, los juicios vacíos tienen poca utilidad para movilizar a "la gente", que dirían ciertos líderes y "lideresas".  Mucho me temo que en muchas regiones del planeta, son cada vez más numerosos quienes se pasan por la entrepierna lo políticamente correcto: Francia podría dar una sorpresa desagradable a quienes creen que las palabras tienen cualidades mágicas; y desde ella, nacerían consecuencias nefastas para todos. Si las autoridades europeas no dan un enérgico golpe de timón, la Unión Europea apenas tiene otra opción que polarizarse en torno a "la Gran Alemania". ¿A qué me suena esa opción...?

Marine Le Pen, foto Newsweek
La situación es tan radical que ahora mismo manifestarse a la expectativa ante los demarrares de la prensa podría tomarse como gravísima afrenta por quienes están adiestrados para defender a toda costa las bondades de una globalización que, supuestamente, va unida en su desarrollo a la superioridad moral del Sistema Democrático. Para solaz de escépticos, en los ambientes políticamente correctos, el señor Trump se ha convertido en la quintaesencia de la maldad y la torpeza: los medios han enfatizado que acepta la tortura, como si ésta fuera un elemento novedoso; que segrega por razones de religión, como si la segregación fuera un invento de quien comparte nombre con el afamado pato; que se enfrenta a los periodistas "del sistema", como si no hubiera razones objetivas (sin comillas) para hacerlo... El Papa Francisco se ha puesto en jarras y hasta Kjell Magne Bondevik, ex primer ministro de Noruega, se ha manifestado indignado porque las autoridades de inmigración le retuvieron durante una hora en el aeropuerto... como si fueran anómalas las "maneras peculiarides" que aplican dichas autoridades a quien tiene en el pasaporte un visado poco común o un nombre "sospechoso".

En suma, si seguimos los juicios dominantes en los medios, Donald Trump ha de ser un ser intrínsecamente malo y quienes le han votado, una legión de idiotas. ¿No cabe otro análisis? No, por lo visto; porque como sucede con otros asuntos "sensibles", detenerse un segundo ante los datos más elementales se interpreta como veleidad parafascista. Y sin embargo, desde mi punto de vista, Donald Trump apenas se ha manifestado como portavoz de un sentir muy arraigado en ciertos sectores sociales que, para evitar toda descalificación a priori se he revestido de cosmética ultraconservadora antigua. Tiempo habrá de ver si es posible anteponer los intereses de esos sectores sociales a los imperativos de la globalización. De momento, creo que sólo una cosa está clara: Donald Trump no le gusta absolutamente nada a quienes, de un modo u otro, proporcionan soporte "teórico" a una globalización "humanizada" desde los fundamentos del Sistema Democrático. Por lo demás... puede que sea un show man, puede que tenga ideas cavernícolas, puede que sea perverso en asuntos ecológicos, puede que sea muy hortera, puede que sea... lo que más o menos nos guste o nos disguste; pero es el presidente del Estado más poderoso del orbe y aquellas consideraciones no deberían impedirnos percibir las consecuencias previsibles de una situación nueva para el Sistema Global.
¿El mundo al revés? Tiempo habrá para contemplar cómo se equilibra la situación entre proteccionistas y globalizadores, pero mucho me temo que las mediadas aplicadas por el señor Trump repercutirán regativamente sobre quienes no vivan en USA.

domingo, 5 de febrero de 2017

El MoMA y Donald Trump

Según informa The New York Times, el MoMA ha replanteado la quinta planta de su colección permanente para incluir en ella obras de autores de los países afectados por la orden ejecutiva del Presidente Trump. El Museo ha concretado la intención del gesto mediante textos bastante explícitos:

 "Esta obra es de un artista procedente de una nación a cuyos ciudadanos se niega la entrada en los Estados Unidos, de acuerdo con una orden ejecutiva presidencial emitida el 27 de enero de 2017. Ésta es una de las obras de arte de la colección del Museo instaladas a lo largo de las galerías del quinto piso para afirmar los ideales de bienvenida y libertad, que son vitales para este Museo y para los Estados Unidos"  

martes, 31 de enero de 2017

Una "opinión" de Nuria Espert

La recogían los medios hace unos días, a propósito del juicio que le merecían las actitudes de los políticos en asuntos de cultura. Concretamente, se manifestó sobre Manuela Carmena en los siguientes términos:

"Una señora que yo voté y que es una señora estupenda, que es una juez y tal, pero a quien la cultura no le interesa para nada, y que ha puesto la cultura en manos de alguien que no estoy segura de que sepa ni leer".

Obviamente se refería a quien está al frente de la Concejalía de Cultura y Deporte, Celia Mayer. Puede que el comentario, en su naturaleza hiperbólica, sea un punto exagerado, pero...

Nuria Espert en Incendios, de Wajdi Mouawad. Foto Teatro de la Abadía

Sobre el pudor en Hollywood

George Marshall es uno de los muchos directores que los críticos valoran como “versátiles”, que es cualidad lapidaria a efectos de calidad estética; en su carrera, que fue prolífica, documentó mil veces hasta dónde llegaban sus posibilidades para ofrecer películas de calidad manifiestamente mejorable. Fue uno de los "pocos" directores cuyo talento evolucionó en dirección contraria al desarrollo de los medios. Para acreditar tan paradójio proceder, firmó como director dos películas para la Universal, que trataban sobre el mismo asunto, realizadas  respectivamente en 1939 (Destry Rides Again) y en 1954 (Destry); la primera, en blanco y negro; y la segunda, "aprovechando" las posibilidades espectaculares del color. Ambas, a su vez, nacían de una novela de Max Brand (Frederick Schiller Faust), uno de los escritores norteamericanos más prolíficos de la primera mitad del siglo XX; pero no sé si de los más interesantes.
Nada excepcional dentro del cajón de sastre que fue el "cine del oeste" anterior a la "crisis de identidad" que sedimentó un conjunto excepcional de películas realizadas a partir de mediados de los años sesenta. George Marshall, que por entonces ya estaba a punto de jubilarse (murió en 1975), quedó al margen de las preocupaciones existenciales de una generación que, indirectamente y por razones de juicio relativo, convirtió su cine, como el de tantos otros, incluyendo algún nombre especialmente sonoro, en material de desecho o de programación para canales regionales o locales.

Destry, 1954
Las dos películas mencionadas apenas merecen un renglón en la Gran Historia del Cine, pero sólo para acotar la carrera de Marlenne Dietrich, de James Stewart y de Audie Murphy, ese actor que, con sus limitaciones, proporciona datos poderosos sobre lo generoso que es el público con quienes definen el Star System. No obstante, tienen cierto interés desde la “pequeña historia”, para destacar la labor de los guionistas y, sobre todo y en este caso concreto, para enfatizar una anécdota significativa: la pervivencia de la iconografía barroca europea en ese universo mítico que, pretenciosamente, fue "reconstruido" a imagen y semejanza de los relatos homéricos. ¿Cómo unir Homero con el arte de la Contrarreforma? Sencillamente, con descaro.


Destry, 1954
Sería un magnífico asunto para una tesis doctoral "de las de antes", encontrar las fuentes estéticas de la ambientación empleada para decorar los interiores públicos y privados de ese tipo de cine y en ese línea ofrezco un "dato" particularmente divertido que pasa por la sorprendente "recuperación" de Velázquez en la más moderna de las dos películas citadas de George Marshall: el "saloon" donde suceden algunas secuencias de la película existe una pintura, que debemos suponer fue realizada por uno de los personajes (a quien se muestra con matices "goyescos" y aperos de pintor en la mano), que es copia "ampliada" e irreverente y respetuosa, al miso tiempo, de La venus del espejo; respetuosa por el exceso de recato en el tratamiento de "lo sexual" (o "lo sensual"), porque la supuesta versión decimonónica oculta el trasero de la diosa; e irreverente con el juicio estético, porque en la actitud púdica no cabe mayor irreverencia estética. Quienes tomaron las decisiones "pantaloneras" debieron sentirse profundamente solidarios con el juicio de Mary Richardson, que veía en aquella imagen la mujer más bella de la historia de la pintura, a quien miraban los hombres boquiabiertos.
Procedía, pues, eliminar los dos "personajes" perturbadores de la escena velazqueña: el amorcillo, de todo punto inconveniente en una imagen de indicación erótica, y el culo monumental de aquella señora italiana, llamada Olimpia Triunfi, que, según cuentan, obnubiló a don Diego para desazón de la prístina frente de su esposa, doña Juana; dicen que de la relación erótica o estética nació un hijo de constitución débil...

Destry, 1954
No sé si es de "agradecer" que el "decorador" ampliara horizontalmente el formato para "compensar" los efectos plásticos derivados de la supresión del angelote y de ese modo justificar una cierta dosis de creatividad  "a la veneciana"...

En definitiva, trescientos años después, las prodigiosas nalgas de Olimpia Triunfi, en su desnuda integridad, seguían siendo fuente de inspiración, pero también, factores inconvenientes para un público demasiado receptivo ante las posibilidades sugerentes de "lo sensual". Al menos así lo entendieron los nuevos inquisidores de la industria norteamericana, tan sensibles ante la sugerencia erótica y tan laxos en asuntos de violencia...

viernes, 20 de enero de 2017

De nuevo, Tristana

No es la primera vez que expreso mi admiración por el "estilo literario" de Benito Pérez Galdós; lo he hecho verbalmente muchas veces y por escrito, alguna más. Dicen que es el segundo gran escritor español detrás de Cervantes...  Y aunque suene a herejía grave, deseo indicar que mil veces me he preguntado por qué ha de pasear entre los dioses por detrás del alcalaino; y francamente no encuentro respuesta convincente; además, según cuentan quienes saben, en aquel lugar prodigioso los genios y los dioses no caminan en fila india sino en grupos fraternales.
En la sala Guirau del Centro Cultural de la Villa ofrecen Tristana en versión de Eduardo Galán y Sandra García, que con la dirección de Alberto Castrillo-Fererr, han compuesto una función digna de apreciar y sobre la que apenas se me ocurre un  pequeño —o no tan pequeño— reparo, que indicaré al final, porque es a esa parte de la obra a la que atañe. Hasta ese momento y aunque parezca arte de magia, dado lo complicado que es "convertir" una novela en teatro, la obra sigue con extraordinaria fidelidad el relato galdosiano... por supuesto, obviando aquello que en la estricta forma, lo caracteriza.
Los actores están muy bien excepto en un caso. Me ha gustado la escenografía, firmada por Mónica Boromello y el resto de los elementos que intervienen en la puesta en escena me han parecido oportunos... si exceptuamos el mal olor que condiciona en exceso la contemplación de cualquier representación en la sala Girau y que debiera ser resuelto de una puñetera vez, por no consolidar una imagen tercermundista realmente patética. Sí, ya sé que ha de ser muy caro, pero también lo son otras cosas y se hacen.

Foto Pedro gato; tomada de madridiario
Tal y como recogía Robert W. Dash, Emilia Pardo Bazán consideró que la novela estaba mal acabada, acaso porque Galdós empleó demasiadas energías en transformar Realidad en drama:

"...creíamos (y no era culpa nuestra el creerlo, porque fundamento no nos faltaba) que iba a presentarnos Galdós el terrible conflicto del hombre antiguo con el ideal nuevo, el choque de la coraza y la locomotora, y sólo encontramos un viejo condescendiente y terco a la vez, muy truchimán, una niña encandilada por un hombre bastante vulgar, y una historia inexpresiva que se desenlaza por medio de un suceso adventicio, de una fatalidad física, análoga a la caída de una teja o al vuelco de un coche ... Lo único que significan mis censuras (pues no niego que lo sean) es que Tristana prometía ser otra cosa; que Galdós nos dejó entrever un horizonte nuevo y amplio, y después corrió la cortina." (Nuevo Teatro Crítico, II 17, págs. 86-7)

Sin embargo, no todos los coetáneos la percibieron igual. Clarín replicó en los siguientes términos:

"La señora Pardo Bazán ve no sé qué esbozos de gran novela, que no llegó a escribirse, y cuyo asunto seria la esclavitud moral de la mujer. No creo que Tristana represente tal cosa. Yo veo allí puramente la representación bella de un destino gris atormentando un alma noble, bella, pero débil, de verdadera fuerza sólo para imaginar, para soñar, de muchas actitudes embrionistas, un alma como hay muchas en nuestro tiempo de medianías llenas de ideal y sin energía ni vocación seria, constante, definida. ¿Para qué hace falta que haga más que eso en una novela?" (Clarín op. cit pág. 252).


Desde cuando se formuló esa disyuntiva, habrán sido numerosos los debates sobre la novela, pero si nos atenemos a los hechos, la novela es lo que es y acaba como acaba, aunque a Emilia Pardo Bazán le hubiere gustado un desenlace más "elaborado" y menos sibilino.
Para evitar su ruina, don Lope —ya sexualmente incapaz (así queda expresado elípticamente pero con claridad en el texto)— acepta casarse con Tristana:

"Y el señor de Garrido (don Lope) , al mejorar de fortuna, tomó una casa mayor en el mismo paseo del Obelisco, la cual tenía un patio con honores de huerta. Revivió el anciano galán con el nuevo estado; parecía menos chocho, menos lelo, y sin saber cómo ni cuándo, próximo al acabamiento de su vida, sintió que le nacían inclinaciones que nunca tuvo, manías y querencias de pacífico burgués. Desconocía completamente aquel ardiente afán que le entró de plantar un arbolito, no parando [252] hasta lograr su deseo, hasta ver que el plantón arraigaba y se cubría de frescas hojas. Y el tiempo que la señora pasaba en la iglesia rezando, él, un tanto desilusionado ya de su afición religiosa, empleábalo en cuidar las seis gallinas y el arrogante gallo que en el patinillo tenía. ¡Qué deliciosos instantes! ¡Qué grata emoción... ver si ponían huevo, si este era grande, y, por fin, preparar la echadura para sacar pollitos, que al fin salieron, ¡ay!, graciosos, atrevidos y con ánimos para vivir mucho! D. Lope no cabía en sí de contento, y Tristana participaba de su alborozo. Por aquellos días, entrole a la cojita una nueva afición: el arte culinario en su rama importante de repostería. Una maestra muy hábil enseñole dos o tres tipos de pasteles, y los hacía tan bien, tan bien, que D. Lope, después de catarlos, se chupaba los dedos, y no cesaba de alabar a Dios. ¿Eran felices uno y otro?... Tal vez."

Supongo que, en ello, acaso esté el fundamento de lo hecho con esa novela al trasladarla al cine, por obra y gracia del gesto hosco de Buñuel y cuando, como ahora, se ha elaborado una versión "adaptada al siglo XXI".
Seguramente, al bueno de Buñuel le pareciera poco adecuado a sus intereses surrealistas, que Tristana acabara entre rezos y repostería y, con el auxilio de la capacidad inspiradora de Pabst, en contexto de metáfora perversa, convirtió al personaje en materialización gloriosa del par dialéctico definido entre Eros y Thanatos, en vengadora implacable casi tomada de la imagen simétrica del teatro de Calderón.

Tristana de Buñuel, 1970
Probablemente, como sucedió hace casi cincuenta años, el final de Galdós desentonara con las ideas predominantes en aquella época; y mucho me temo que, en esta ocasión, ha sucedido otro tanto. Paradójicamente, Eduardo Galán y Sandra García se han hecho eco del juicio de Emilia Pardo Bazán y, como hicieron los cristianos con la Ley de Moisés, han decidido rectificar la palabra divina, aunque con ello, hayan situado el argumento en un ambiente cultural más alejado de hoy que el texto galdosiano. Confieso que, con el paso de los años, la novela me parece más dotada de cualidades excepcionales para activar un reflexión especialmente crítica sobre lo tratado en ella: el peso descomunal de las tradiciones seculares, la hipocresía eclesiástica, la pervivencia de los rezagos feudales y, por supuesto, el poder de los viejos usos "patriarcales" en los ambientes socialmente reconocidos como "progresistas", tanto sobre los hombres como sobre las mujeres. El propio escritor debía ser consciente de cómo esas circunstancias le afectaban a él mismo... No obstante, soy consciente de que este juicio seguramente no sea mayoritario...

En todo caso, recomiendo encarecidamente la función: aunque en muchos aspectos se diluya la prosa de Galdós, en casi toda ella pervive milagrosamente su espíritu y eso es mucho, para quienes miramos hacia el Olimpo con delectación y envidia, que es virtud muy humana.

domingo, 15 de enero de 2017

El museo de Bellas Artes de Castellón

He visitado museos grandes, pequeños, gigantescos, minúsculos; agradables, hostiles, encantadores, horripilantes y hasta ridículos; bien iluminados, con muestrarios de reflejos, acaso concebidos desde el muy elogiable amor a los animales y, muy especialmente, a las urracas... Contenidos en edificios con gran potencial de atracción, excesivamente discretos, en edificios rehabilitados, incluso a la intemperie; con empleados amables, groseros, excéntricos, anodinos; conozco museos de atención impecable, con las paredes mohosas, que amenazan ruina. Se de alguno que fue cárcel, comisaría de policía, centro de animación sociocultural... Recuerdo uno que yuxtaponía su función educativo-cultural con la de dispensario... Pero jamás imaginé que pudiera haber un museo que ofreciera al visitante la aventura de enfrentarse con el riesgo de caer rodando por las escaleras... Pudiera ser una estrategia innovadora para atraer a jóvenes aguerridos y ancianos amantes de los riesgos, pero no sé si, como factor de reclamo, será efectivo. En todo caso, me gustaría dejar testimonio de que estuve a punto de morder el polvo.


Hipérboles e incidentes personales al margen, el peligro se debe a un defecto de diseño o ejecución o, tal vez, de diseño y ejecución, apreciable en todas las escaleras dado que fueron concebidas según el mismo patrón: huella de tarima y tabica definida mediante una pletina de aluminio sobre la que se han incrustado dos puntos de luz que proporcional al conjunto un aspecto visual sumamente interesante. El problema deriva de que, según consta en buena parte de los peldaños, la tarima ha cedido y, en consecuencia, la pletina sobresale en magnitud variable, pero en casi todos los casos con riesgo de tropiezo, sobre todo para las personas con menor habilidad motora. Ignoro cuántas más habrán tropezado, pero dado que el problema subsiste desde hace algún tiempo, me atrevería a decir que, de momento, nadie se ha partido la cabeza, porque en caso contrario, las autoridades competentes (o incompetentes) ya habrían tomado cartas sobre el asunto. ¿Problema de diseño o de ejecución? Es obvio que lo uno conduce a lo otro: muy probablemente, la anomalía esté relacionada con la necesidad de colocar conductos eléctricos y con la torpeza de quien definió la manera de hacerlo. Asimismo, con mucha probabilidad, acaso no se haya afrontado la solución del problema porque, desde lo perceptible, intuyo que ha de ser carísima.


A esa "dificultad" irresoluble desde la precariedad actual, aún deberíamos unir otra: el proyecto de Mansilla y Tuñón recibió el Premio de Arquitectura FAD 2001, el Premio Obra Excelente del año 2001 (FCC), el Premio de Arquitectura 1999-2000 del COACV (Colegio Oficial de Arquitectos de la Comunidad Valenciana) y que fue finalista para el Premio Mies van der Rohe en 2001. Obviamente, un edificio tan premiado ha de ser perfecto y, siguiendo la lógica de King Vidor y Ayn Rand, si los vulgares humanos tropezamos en las escaleras, seguro que se debe a que no sabemos caminar de acuerdo con los valores del genio. Además, si se rompe la cabeza alguien y un juez estima alguna irregularidad punible, siempre estará "al quite" el contribuyente pagano, perfectamente entrenado en subsanar errores ajenos en autopistas, almacenamientos de gas, aeropuertos surrealistas, etc., etc.
Miedo y curiosidad morbosa me da que inauguren el muy celebrado Museo de las Colecciones Reales, ideado en el mismo estudio, que comienza a parecerse sospechosamente a la obra de El Escorial.


Fuera de ese "pequeño" detalle y de algún otro menos "visible", lo cierto es que, aunque por el exterior no ofrece una fachada "amable" o atractiva y el acceso desconcierta, el museo, situado algo lejos del centro de la ciudad, responde a un diseño interesante, sobre todo, en lo que se se refiere a lo perceptible "sobre plano": los espacios interiores, la articulación en altura y los juegos de luz en las diferentes plantas. Todo en la línea de otros proyectos afines, como los museos de León y Zamora, también de concepciones espaciales interiores espectaculares, que fueron muy alabados en su tiempo, pero que también han generado "pequeños problemas" de mantenimiento.
Exceptuando la inferior, bastante obscura, las demás plantas están concebidas combinando luz natural y luz artificial con un resultado irregular, que condiciona decisivamente las posibilidades expositivas. Hay zonas diáfanas junto a otras que requieren refuerzo de luz artificial, aunque casi siempre con efectos distantes del tremendismo escenográfico de algunas instalaciones museísticas más recientes (por ejemplo, la del MAN) que, sin embargo, también se emplea en determinadas zonas (arqueología y etnología). En ese sentido, el Museo de Bellas Artes de Castellón forma grupo con unos cuantos realizados en España durante los últimos 20 años, que se han concebido desde un protagonismo demasiado forzado de los criterios arquitectónicos. Tal y como he manifestado en otras ocasiones, entiendo que sería más oportuno apostar por una arquitectura menos intrusiva, por no complicar la vida a los gestores de estas instituciones, de operatividad social progresivamente precaria.

Lo más positivo...  La combinación de madera, espacios articulados y lienzos claros o neutros consiguen un resultado de cierto confort visual. Me han hecho "gracia" algunos detalles como la escenografía, un tanto forzada, del sótano, dedicado a cuestiones antropológicas y arqueologicas. Se agradece, en todo caso, que no sea demasiado difícil realizar fotografías...
El área dedicada a las "falsificaciones" o "imitaciones", de concepción similar a ciertas fórmulas empleadas en Atenas, me ha parecido una magnífica idea: colocar las falsificaciones en estanterías con malla metálica define una metáfora afortunada.
Pero, sobre todo, lo más positivo es la atención ofrecida por los empleados, que nos ayudaron a entender algunas "anomalías efímeras" como los dibujos realizados sobre los vidrios de la entrada...


Por el contrario, no me han gustado, además de las escaleras, los bancos, que quiero imaginar fueron concebidos para soportar cojines pero que sin ellos son demasiado bajos y por consiguiente, incómodos. Porque no me placería imaginar que su altura deriva de una interpretación sui géneris —con criterios de Howard Roark— de los protocolos de confotabilidad, adaptados para niños de corta edad; ello equivaldría a sugerir sutilmente a las personas de cierta edad que no son bienvenidas al museo, tal y como sucedió hace unos cuantos años en cierto museo de Madrid, al que no le venía bien que en sus áreas de circulación se refugiaran los ancianos durante el invierno.


En suma, se trata de un museo en la línea de otros proyectos del mismo estudio, que adolece de las mismas cualidades, para bien y para mal. Todos ellos son museos de gran aparatosidad arquitectónica pero con escasa capacidad para atraer público que, además, manifiestas los inconvenientes derivados de una ambición arquitectónica mal canalizada en el proceso constructivo. Desde lo que sucede con las escaleras, parece milagroso que la tarima de las salas se vea en un estado de conservación bastante bueno, aunque no sé si sucederá lo mismo con la carpinteria metálica, de tamaño descomunal y colocada en lugares de acceso problemático. No me extrañaría que también tuviera problemas para defenderse de las lluvias torrenciales...


Por lo que se refiere a "mis debilidades", el museo contiene un capitel de hojas lisas, con el ábaco retallado, que replantea la problemática varias veces mencionada en este blog, sobre las fórmulas aparentemente evolucionadas que, sin embargo, podrían ser más antiguas de lo que costumbramos a imaginar. En este caso no hay huellas de los elementos del piso superior aunque el ábaco  ofrece una concavidad muy acusada y cartelas casi semicilíndricas que hacen pensar en fórmulas permeables a las tradiciones bizantinas; otro tanto sucede con el astrágalo liso sugerido en la parte inferior y con la leve arista que hace pensar en las volutas angulares propias de los siglos V y VI. No obstante, la inexistencia de rasgos claros, debería imponernos prudencia y, al menos, ampliar un poco la fase de adscripción, entre los siglos IV y VI.

San Ambrosio de Barbate

Durante estos días pasados fue noticia el yacimiento arqueológico de San Ambrosio de Barbate por su pésimo estado de conservación. Hace unos años se procedió a un tratamiento "de choque" que, como en tantas otras ocasiones, no fue demasiado eficaz. La vegetación y los desaprensivos han invadido el lugar con resultados lamentables: han desaparecido elementos metálicos del cerramiento y de la estructura de refuerzo, y en contrapartida desequilibrada e históricamente anacrónica, los vándalos han dejado unas cuantas pintadas que, tal vez, sean manifiestos estéticos de gran elocuencia sobre nuestro estadio cultural. Desde situaciones como ésta, tan comunes, se diría que hay más personas interesadas en dejar testimonio prosaico de su existencia que de preservar la memoria histórica.

A la izquierda, estado actual; a la derecha, situación tras la intervención.

Elementos de "creatividad popular"
Según los testimonios que he podido recoger, no siempre claros, en la iglesia consagrada en "tiempos visigodos", se conservan varios capiteles reutilizados, que apenas se intuyen en la documentación a la que he tenido acceso. En la web de la Junta de Andalucía exponen:

(...)“Entre las estructuras localizadas en la excavación se han documentado muros de una gran consistencia, construidos con sillares, estos se distinguen a ambos lados de la ermita, y podían formar parte de un gran edificio, quizás de dos plantas. De este edificio podrían proceder los restos arquitectónicos que se observan en el entorno inmediato de la ermita, restos de cornisas con frisos decorados, grandes sillares de piedra arenisca labrados, capiteles corintios reutilizados en la ermita, etc. “
(...)
“La edificación principal de la ermita de San Ambrosio consta de una nave única estructurada mediante cuatro arcos fajones apuntados de ladrillo, sobre los que se sustentaba una cubierta a dos aguas con caballete central, resuelta con viguería de madera, tablazón y teja. Coincidiendo con los apoyos de los arcos, se adosan a los muros perimetrales sendas columnas, de diámetros desiguales y rematadas superiormente con cimacios de nacela, excepto las dos más próximas al ábside, con capiteles de orden compuesto, probablemente de origen romano. A los pies de la nave descrita se define un nártex, mediante la inserción en la construcción principal de un muro interior, con puerta. La cabecera se remata con un ábside rectangular, subdividido a su vez en un espacio central, correspondiente al presbiterio, y sendos ámbitos laterales correspondientes a una posible cripta y al arranque de una torre, hoy muy destruida. “

Imagen tomada del blog "De España hasta los cantares"
¿Capiteles compuestos y capiteles corintios? En el blog "De España hasta los cantares" ofrecen la imagen de un capitel corintio con peculiaridades estructurales relativamente anómalas, que ya he comentado en otro caso (Calatayud): una única corona de hojas soporta un conjunto superior en el que las volutas interiores han sido sustituidas por un motivo "liriforme" de cierta "originalidad". 
Aunque está bastante erosionado y ello puede condicionar la valoración de la talla, la molduración del ábaco, el diseño superior del cesto, la naturaleza de las volutas angulares y todo el "aparato vegetal", apuntan hacia el siglo II... 
Intentaré visitar el yacimiento, que hasta ahora siempre me ha quedado a trasmano, antes de que, entre la indolencia de unos y la torpeza de otros, se convierta en un chiringuito anarcobudista, o lo que es lo mismo, en otro testimonio de nuestra "liberalidad" en asuntos de gestión cultural: en tiempos de posverdad, prevalece la libertad de expresión individual sobre un valor tan etéreo como la defensa del Patrimonio Histórico.

sábado, 14 de enero de 2017

Posverdad (post-truth)

Es la palabra que el Diccionario de Oxford ha entronizado como "palabra del año", con un sentido que acaso sea menos moderno de lo enfatizado por determinados medios. Según recoge BBC Mundo, "Oxford la define como el fenómeno que se produce cuando "los hechos objetivos tienen menos influencia en definir la opinión pública que los que apelan a la emoción y a las creencias personales". Y el citado medio, se apoya en el juicio de A.C.  Grayling, para quien en la conformación de la realidad cultural asociada a dicha voz, deberían tomarse en consideración ciertos factores:

  • Los cambios derivados de la crisis del 2008 y, muy especialmente, el descontento de las clases medias, que habrían comenzado a poner por delante el "cerebro" genital al otro.
  • Las redes sociales con lo que ellas implican en la difusión de informaciones no siempre contrastadas ni, por supuesto, veraces.
  • La dificultad para categorizar la información que recibimos o que está a nuestra disposición en un ambiente dominado por mensajes manipuladores.
  • La pervivencia de un cierto relativismo nihilista que, en manos de ciertos líderes de opinión, se transforma en una especie de escepticismo precartesiano: todas las opiniones son igual de respetables y, por consiguiente, de valiosas, tanto si las formula la persona más docta como si responden a la voluntad de un idiota.

Fotografía tomada de Univisión
Por su parte, los redactores del Diccionario de Oxford indican que, aunque el término no es nuevo y se podría vincular con las tradiciones posmodernas, a partir de mayo de 2016 y, sobre todo, en coincidencia con la crisis del Brexit y con la elección de Donald Trump, ha dejado de emplearse esporádicamente para convertirse en un invariante entre los sesudos politóogos. Al parecer, habría sido empleado por primera vez con un sentido similar al mencionado por Steve Tesichen en un ensayo publicado en la revista Nation en 1992; y, sobre todo, en un libro de Ralph Keyes, de título elocuente —The Post-truth Era, 2004, obviamente con sentido muy diferente al definido por A.C. Grayling.
Con independencia del origen del término, parece una ingenuidad enfatizar los factores recientes en una situación que, como es notorio, es invariante de las circunstancias ambientales de nuestra sociedad, al menos desde que tenemos testimonios escritos. Precisamente, este ensayista llega a una conclusión que me resulta particularmente familiar dado que, entre nosotros, alguien las había mencionado hace algún tiempo, al amparo de las razones que justificaron recordar el cine de los últimos años de la República de Weimar: el paralelismo entre buena parte de las circunstancias "actuales" —de entonces y de ahora, muy especialmente— y las de los años treinta.

La ópera de los tres centavos, Pabst, 1931
Y hablando de posverdad: en contrapartida cañí, tal y como acredita Fundéu, entidad financiada por cierto banco español importante, la palabra del año 2016 entre nosotros ha sido "populismo", vocablo generalmente empleado, precisamente, para activar mecanismos "bajos"... ¿No es para morirse de risa?

La casa Guzmán de Alejandro de la Sota, demolida

Así lo comentan en el blog de la Fundación Alejandro de la Sota:

"Sentimos empezar el año 2017 dando la malísima noticia de que la Casa Guzmán de Alejandro de la Sota ha sido demolida para ser sustituida por una nueva vivienda. Nuevamente, la arquitectura contemporánea sufre de la falta de cultura, de la falta de sensibilidad, la falta de protección y el fallo en cadena de la profesión, fruto de la desidia que se ampara en lo que es legal. La Casa Guzmán ha sido hasta hoy una obra de referencia de la arquitectura contemporánea española desde que Alejandro de la Sota la construyó en la década de los setenta del pasado siglo para Enrique Guzmán en la urbanización Santo Domingo. Sin embargo, nada ni nadie ha impedido que su descendiente haya podido tomar la decisión de sustituirla por otra cosa. Es el concepto de lo mío es mío y hago con ello lo que quiero. En Arquitectura, a diferencia de otras Artes esto es lo normal. Nadie se imagina que un heredero pueda destruir un cuadro o una escultura, quemar el manuscrito de un escritor. Nadie lo puede imaginar y tendría enfrente, además del peso de la ley, el escándalo de la sociedad. En la Arquitectura, sin embargo, es posible y ocurre en demasiadas ocasiones. Tiempo tendremos para entre todos tomar consciencia del valor de este proyecto en la historia reciente de la arquitectura española pero, desde su construcción, ha sido una referencia visitada, estudiada, publicada, disfrutada por generaciones de arquitectos de todo el mundo. Disfrutada, también y el primero, por Enrique Guzmán, su propietario y el que realizó el encargo a Alejandro de la Sota, un propietario orgulloso de recibir durante estos cuarenta años a cientos de estudiantes que se acercaban a contemplar su vivienda. En más de una ocasión nos contaba anécdotas de estas visitas, como la de un arquitecto suizo que le reconvino por hacer una reforma en las habitaciones interiores: “se conocía mejor el proyecto original que yo mismo” nos decía."

Casa Guzman de Alejandro de la Sota. Foto Fundación Alejandro de la Sota
En el fondo de la cuestión está la dificultad que existe para formular formas de protección efectivas en asuntos de arquitectura contemporánea, que ha propiciado la demolición de varios edificios de singularidad excepcional. El profesor Ezquiaga comparaba la atrocidad con la demolición de "la Pagoda" (Laboratorios Jorba), de Fisac; suscribo su valoración y, desde luego, la necesidad de arbitrar un marco normativo que, cuando menos, proteja de manera eficaz las obras más relevantes de la arquitectura reciente; pero comprendo que es difícil hacerlo porque, en un ambiente cultural como el nuestro, tan condicionado por vicios y virtudes añejos de esencia feudal y, teniendo en cuenta las implicaciones globalizadoras de la idea de genio, sería casi imposible crear una norma que no fuera exageradamente proteccionista.

Nueva Casa Guzmán.. Foto Laura Rivas Olmo

lunes, 9 de enero de 2017

Zygmunt Bauman

Ha muerto Zygmunt Bauman, uno de los pensadores más influyentes en los sectores "progresistas" del mundo occidental durante el cuarto cuarto del siglo XX y principios del XXI. En cierto modo, proporcionó continuidad —modificada— a las ideas de Herbert Marcuse, que amalgamó con las de Gramsci y las de Derrida hasta conseguir una "pasta" especialmente útil para desplegar la base del pensamiento posmoderno. Según la voluntad del cocinero, la base servía para cocinar "pizzas" en variedad infinita, no siempre relacionadas con el sentido original...

Fotografía tomada de Psicologias do Brasil

jueves, 29 de diciembre de 2016

"Los problemas de la gente"

Al parecer, los medios de manipulación han conseguido lo que parecía imposible: la imagen de Podemos es más patética que la del PSOE. Y las consecuencias son imaginables, pero permítame el lector que, al menos hoy, no haga gimnasia masoquista
Ya no se trata de que las premisas del señor Monedero fueran entelequias de cafetería pija y progresista del barrio de Salamanca, o que el señor Iglesias y sus compañeros no tomasen en consideración los factores más elementales de la motivación humana. Como consecuencia de las últimas iniciativas de unos y otros, Podemos comienza a ofrecer la imagen de la asamblea de estudiantes que ha de enfrentarse a las consecuencias de una huelga general cuando se acercan las calificaciones finales.
En ese ambiente, el señor Iglesias se ha revestido de un coraje chirriante para pedir perdón a sus "bases" en un "documento", "Carta a los inscritos e inscritas", que contemplado en versión para youtube, me ha retorcido el cuello de las neuronas con celo diabólico. Y no sólo por las concesiones a lo políticamente correcto, por el montaje pedestre y por la acotación emotiva de vergüenza ajena: durante estos días de escaramuzas tabernarias, los líderes de Podemos... ¿han dejado de hablar de "los problemas de la gente"?


Prefiero no entrar en lo que supone implícitamente la segregación fáctica entre "los líderes" y "las lideresas" y "la gente", que descompone a cualquiera, pero según el barómetro del CIS de noviembre de 2016, los problemas relacionados con los políticos eran destacados por el 29 % de los entrevistados ( 25,7 %, "Los políticos en general, los partidos políticos y la política"; "El Gobierno y partidos o políticos concretos", 3,2 %); sólo se percibían con mayor entidad "el paro" (72,9 %) —cómo no— y "la corrupción y el fraude" (36,1 %). Señor Iglesias: ¡Claro que los líderes de Podemos están hablando de los problemas de "la gente"! Jamás han dejado de hacerlo, aunque unas veces lo hayan hecho con sentido común y otras con la retórica alejandrina impuesta por la combinación de los objetivos políticos con los inevitables asuntos de egos y habichuelas. Lo que, según "los medios", está sucediendo en Podemos se parece mucho a un conflicto entre "cuerdas" en una estructura dominada por la endogamia: nada más "nuestro", de "nuestra gente"...

Tras unos meses de maniobras erráticas, buena parte de la cúpula de Podemos ha dejado de formar parte de una posible solución para integrarse en el problema. Por desgracia, en este punto no creo que, ni tan siquiera con los oropeles del arrepentimiento real o republicano, baste con pedir perdón.
Me temo que no es una cuestión de haber desconectado puntualmente con "los problemas de la gente": el asunto es infinitamente más complejo.

martes, 27 de diciembre de 2016

Svyato

Por sugerencia de Gonzalo:

Svyato from sharingvideos on Vimeo.

jueves, 22 de diciembre de 2016

Hablando de plagios...

En el año 2012, la Universidad de Harvard fue noticia porque se difundió la sospecha de que 125 estudiantes había copiado en un examen. Contemplada la situación desde aquí parecía una broma similar al gag de Casablanca (Curtiz, 1942): "¡Qué escándalo, qué escándalo! He descubierto que aquí se juega..." Como si en ese preciso momento alguien se percatara súbitamente de las posibilidades que ofrecen los nuevos medios, que en su propia naturaleza, exigen un replanteamiento radical de actividad universitaria. Obviamente, una cosa es copiar de Internet y otra muy diferente en un examen. Pero... ¿Seguro que son "cosas" diferentes?
Las autoridades de una de las universidades más prestigiosas del mundo, a donde acuden personas de especial significación intelectual y social, reaccionaron con relativa contundencia: sancionaron a 60 estudiantes con "castigos" casi simbólicos y redactaron un "Código de Honor", que en cierto modo, daba a razón a quienes contemplaron la situación con mueca escéptica:

"Members of the Harvard College community commit themselves to producing academic work of integrity – that is, work that adheres to the scholarly and intellectual standards of accurate attribution of sources, appropriate collection and use of data, and transparent acknowledgement of the contribution of others to their ideas, discoveries, interpretations, and conclusions. Cheating on exams or problem sets, plagiarizing or misrepresenting the ideas or language of someone else as one’s own, falsifying data, or any other instance of academic dishonesty violates the standards of our community, as well as the standards of the wider world of learning and affairs."

¿Enfatizar la importancia del "honor", de la "ética universitaria", puede ayudar a resolver el problema? Si lo planteáramos aquí, serían legión quienes murieran de risa... Precisamente, la cuestión del plagio es actualidad solemne entre nosotros gracias a las "maniobras" poco honorables del profesor Suárez Bilbao, rector de la Universidad Rey Juan Carlos. La solemnidad deriva de la tibieza de los medios universitarios para afrontar un asunto tan vidrioso, que armoniza mal con los objetivos de "excelencia" que, al parecer, preocupan a nuestros representantes, tan excelentes ellos mismos. Quien conozca desde el interior el funcionamiento de las universidades españolas no se sorprenderá de lo uno ni de lo otro...
En esa deriva, desde hace tiempo, muchos profesores están preocupados por "resolver" el problema de las "disfunciones" y para ello se han tomado algunas medidas entre las que destacan las aplicaciones que analizan los textos de los alumnos; y su preocupación es alarde de ingenuidad porque, más tarde o más temprano, esas aplicaciones también servirán  para analizar las "investigaciones" de los propios profesores... No quiero ni imaginar lo que inevitablemente sucederá cuando se hayan digitalizado todos o casi los trabajos de investigación y se analicen cruzando los contenidos de unos y otros... Es posible que desde esas posibilidades se "comprenda" mejor el horror que les produce a ciertos profesores enfrentarse a Internet.
Pero de momento, sólo los alumnos deben cuidarse ante esos instrumentos que se presentan como instrumentos definitivos para "promover la excelencia académica"... Sin embargo, es sencillo "engañar" a esas aplicaciones: basta con copiar textos en cualquier idioma que no sea el castellano; se traducen automáticamente, se "pulen" las carencias del traductor de Google con un editor bien armado de sinónimos y... ¡Alehop, trabajo perfecto!
En suma, los sistemas actuales apenas sirven para "cazar" a los alumnos más ingenuos, a quienes no se manejan bien en Internet y a quienes aún no han aprehendido que, en nuestra sociedad, el honor aparente es más importante que la honestidad.

Cabría imaginar que el incidente protagonizado por el profesor Suárez Bilbao movilizará una reacción positiva... Serían las consecuencias de no estar familiarizados con la práctica universitaria y, por supuesto, con la geometría diferencial... Como de costumbre, legalidad frente a legitimidad. Tal y como están las cosas, me parece más probable que, entre nosotros, se acepte el "plagio" como una fórmula de trabajo perfectamente rigurosa, legal y honorable, que la adopción de medidas eficaces contra quienes viven del engaño; al fin y al cabo en nuestra cultura existe un importante poso de picaresca que, tal vez, sea nuestra gran aportación al acervo universal. Lo sentenció Unamuno y muchos continúan en el empeño.