viernes, 17 de abril de 2015

Un alarde tecnológico

El museo hostil nos ofrece como obra invitada el San Juanito de Miguel Ángel, perteneciente a la Fundación Casa Ducal de Medinaceli. La página del museo dice:

"En un acto de vandalismo cometido a comienzos de la Guerra Civil, en julio de 1936, la escultura quedó rota en pedazos y la cabeza fue quemada. Solo se pudieron recoger catorce fragmentos, el equivalente al 40% de su volumen original. El delicado y complejo proyecto de recuperación de la obra empezó en 1994 en el Centro de Restauración de Florencia (Opificio delle Pietre Dure). Se utilizaron para ello métodos novedosos, como el uso del láser para limpiar la superficie negra y abrasada de la cabeza, o la reconstrucción virtual en 3-D de la escultura completa basándose en fotografías tomadas poco antes de su destrucción. Una vez montada la estatua con los fragmentos originales de mármol, se integraron las partes perdidas, realizadas con fibra de vidrio y luego estucadas, entonadas con témpera y selladas con cera y barniz. La escultura recuperada fue presentada al público florentino en 2013."

Imagen del Museo del Prado (levemente girada y recortada)
Al contemplar la obra, me ha parecido estar en una capilla de reliquias, como la de cualquier gran centro religioso convencional, Recuerdo haber visitado con cierto detenimiento la que poseía cierta catedral española próxima a Madrid... En ella era posible ver multitud de objetos ricamente ornados, supuestamente concebidos para honrar a los restos de los mártires: allí era posible adivinar un fragmento de la cruz de Cristo; más allá, un fémur de un santo muy popular; más allá, un cráneo de una de "las once mil vírgenes"... Y lo digo así, porque, en realidad, lo que destacaban en los huecos de aquellos columbarios solemnes eran las espectaculares obras de orfebres mejor o peor conocidos, que habían convertido los restos orgánicos en una escusa para construir un alarde de habilidad y riqueza.
Creo que en este caso sucede algo parecido o, tal vez, exactamente lo mismo: con la excusa de ofrecer a la veneración del fiel los restos milagrosos de una obra de Miguel Ángel, se nos regala un alarde tecnológico-creativo más propio del MNCARS.

jueves, 16 de abril de 2015

Los capiteles del MUHBA de la plaça del Rei de Barcelona

Dentro de un proyecto expositivo muy ambicioso y que comprende múltiples emplazamientos, el Museo de Historia de la Ciudad de Barcelona, en sus dependencias de la plaça del Rei, ofrece una espléndida instalación que permite aventurarse a recorrer el resultado de las excavaciones arqueológicas realizadas en el subsuelo, que comprenden una secuencia definida entre los primeros años de dominación romana hasta los inicios de la Edad Media. El montaje museográfico, que recuerda otros similares comentados en este blog (Sevilla, Gijón, Valencia, etc.) de carácter escenográfico más mesurado, enfatiza la última fase, es decir, el fin del Mundo Antiguo. acaso con exceso de celo. El recorrido culmina con la visita al Salón del Tinell y la capilla de Santa Ágata.

Uno de los capiteles que, dese la ornamentación arquitectónica, substancian el montaje museístico, fue dado a conocer por Puig i Cadafalch hace muchos años y responde a las modalidades derivadas del tipo corintio-itálico, documentado también por otras piezas en Barcelona (Museo Arqueológico de Barcelona), con cualidades que, según el criterio de G. Behemerid, lo sitúan entre los tiempos tardo-republicanos y la época de Augusto. Las cualidades relevantes a la hora de establecer su clasificación son a mi juicio: el collarino perlado en la parte inferior del cesto, que es habitual en tiempos republicanos y durante los primeros años del Imperio; un acanto de concepción tosca, que podría hacer pensar en fórmulas evolucionadas, pero que define dos coronas de hojas de tamaño desigual, que, en ello se aproximaría fórmulas documentadas, por ejemplo, en Pompeya; los florones del ábaco, asimismo de talla poco virtuososa, que, de nuevo nos remiten a tiempos republicanos; y la acentuada concavidad de los brazos del ábaco con moldura sencilla, que apuntaría en la misma dirección. Por el contrario, la escasa valoración del cesto en la parte superior, podría inducirnos a situarlo en tiempos más avanzados, en pleno siglo I d. C. o, incluso, más tarde; no obstante, el peso de los elementos que retrasan su cronología es demasiado fuerte como para tomar en consideración la clasificación tardía. Teniendo en cuenta que fue tallado en "piedra local", cabe suponer su realización en un contexto de relativo desarrollo técnico (artesanal), fruto de un taller escasamente capacitado para reproducir las fórmulas ornamentales del Imperio.
En suma, parece derivado de líneas como la documentada por el capitel corintio-itálico de Tarragona, a su vez, relacionado con lo aparecido en la Casa de Augusto del Palatino y en otros puntos del Mediterráneo; tengo recogido uno de Utique (Túnez) de estructura similar al del MUHBA pero con collarino liso; también otro del Museo Cívico de Rimini (Cocco, 1977), sin collarino y algo más virtuoso de talla. Frente al mencionado de Tarragona, éste de Barcelona ofrece importantes alteraciones y, desde ello, parece razonable su adscripción a los alrededores del cambio de era, tal y como indican en la cartela del museo, donde, con buen sentido, han eludido calificarlo como "corintio-itálico", "corintio" o "corintizante". Por no forzar las clasificaciones hipersistematizadas, que yo mismo he utilizado en alguna ocasión, en este caso y con cierta laxitud, podríamos hablar de "variedad local de capitel corintio-itálico", para sintetizar lo que el capitel expresa. Existe, al menos, otra pieza del Museo Arqueológico de Barcelona, de estructura similar pero con ornato algo diferente. En el de Tarragona aún hay otro más (al menos), procedente del teatro, de concepción relativamente próxima, pero detalles divergentes en el tratamiento de las hojas, atribuido al siglo II d.C.


Capitel comparable al anterior del Museo Arqueológico de Barcelona
Es muy interesante un capitel aparecido en la cabecera de la iglesia fechada entre finales del siglo VI y principios del VII como material de acomodación en el arranque de una columna; desde esa circunstancia, podemos hacernos una idea bastante clara sobre las posibilidades constructivas y escultóricas de quienes promovieron edificios durante aquellos años, predispuestos a la reutilización de materiales con cierta "alegría", tal y como sucede en San Juan de Baños.
Aunque está muy erosionado y ha perdido las dobles volutas, lo que resta informa aceptablemente bien sobre sus cualidades originales. Comparado con los capiteles del templo de Augusto de la propia Barcelona y salvando el detalle de las flores sobre la parte superior del ábaco, que también aparece en ellos, éste del MUHBA se acerca más a las fórmulas augústeas empleadas en la capital del Imperio, en una serie del teatro de Tarragona (Museo Arqueológico de Tarragona) y en algún otro templo del mundo mediterráneo erigido en la misma época, como por ejemplo, el de Augusto aún conservado en Pula (Croacia). Frente a los de Pula, por ejemplo, éste del MUHBA también es destacable la existencia de collarino en la parte inferior del cesto, acreditando nuevamente una costumbre que parece circunstancia relativamente frecuente en la península Ibérica durante algunos años, pero que también está documentada irregularmente en las zonas de mayor potencial constructivo (Roma) e, incluso, en Pompeya. 
Sesga levemente el sentido del análisis el tipo de acanto, con hojas afines a las empleadas durante el siglo I, con los ojales característicos de la época de Augusto.
Aunque ha sido clasificado con cierta amplitud entre los tiempos tardorrepublicanos y la época de Augusto, teniendo en cuenta del carácter del capitel que veremos a continuación, creo más factible atribuirlo al siglo I.


El siguiente capitel forma parte de un conjunto bien acreditado en el Museo Arquelógico de Barcelona, con variaciones escasas. Éste del MUHBA tiene la estructura de los capiteles corintios con ciertas anomalías, que acaso pudieran interpretarse "muy evolucionadas", como la inexistencia de caulículos y ornato vegetal (cáliz) bajo las volutas y un cuerpo superior en el que apenas se adivina el cesto troncocónico sobre el que se adhieren los motivos ornamentales. Frente a ello, aconsejan cronología temprana la existencia de collarino perlado y el suplemento de fuste, que parecen ser rasgos más propios del siglo I que del II, y la elaboración de los florones (del ábaco) que aparecen en la serie.
Unido a sus "compañeros" del Museo Arqueológico de Barcelona (las diferencias de color se deben a la interpretación fotográfica de las distintas iluminaciones), realizados en arenisca de Montjuïc, plantea, de nuevo, el problema de elegir entre talleres locales tempranos de escasas posibilidades técnicas y artesanales o talleres evolucionados. Obviamente, en este caso concreto sería imprudente pensar en tiempos muy evolucionados, tal y como han asumido todos los especialistas que los han estudiado, pero acaso sea algo forzado situarlos expresamente en el siglo I; teniendo en cuenta la configuración de los acantos de este capitel y de sus afines, sería, a mi juicio, más razonable ampliar la horquilla de adjudicación hasta el siglo II.



Capitel del Museo Arqueológico de Barcelona similar al del MUHBA, con el labio superior del cesto bien marcado
Los capiteles mencionados hasta aquí nos ofrecen un dato importante para contextualizar algunos problemas asociados a la clasificación de capiteles de tiempos romanos y posteriores: la aparición y el arraigo del collarino en esta parte del la península Ibérica. Al parecer, la costumbre de emplear ese elemento, que podría haberse conocido en años anteriores (ver capitel de Cástulo), se afianzó a partir de la época republicana y, muy probablemente, en tiempos de Augusto. Desde esos años, tal y como sucede en otros lugares del Imperio (península Itálica, Oriente, norte de África, etc.), ese elemento aparecerá sólo esporádicamente, por la imposición de fórmulas de concepción diferente; sólo en algunas zonas muy concretas se mantendrá la costumbre que, según parece, convergerá con la recuperación de ese elemento en paralelo a la difusión de los modelos bizantinos, entre los que aparecerán modalidades con ornato de cierta entidad en la parte inferior de los cestos.

En el museo se encuentran otros tres capiteles, dos de los cuales fueron realizadas en mármol de Saint-Béat (Alto Garona), según indica la cartela, y que se atribuyen a un amplio período comprendido entre los siglos V y VII. El primero de ellos ofrece una estructura de cuatro grandes hojas angulares sobre un cesto troncocónico, que encontramos en buena parte del territorio peninsular y esa circunstancia ya debería hacernos pensar en un momento en el que aún no se manifestaba la dispersión cultural de los siglos VI y VII; uno del Museo Arqueológico de Tarragona procedente de Osona ("corintizante asiático"), responde una estructura comparable, acaso derivada de ciertas variedades corintizantes bien documentadas en la península Ibérica y, muy especialmente, en Mérida y Córdoba; en Écija existe otro con una corona de hojas en la parte inferior y cuatro grandes angulares que culminan en hélice y que podría definir un punto intermedio en el proceso evolutivo hasta llegar a modalidades próximas al del MUHBA.
En este caso, esa configuración se combina con unas volutas angulares de escasa entidad, que arrancan por encima de dicho elemento y que, por consiguiente, podemos relacionar con los elementos propios del orden compuesto. Su proximidad a uno de los capiteles de San Pablo al Campo es obvia: aunque el del Museo de Historia es de talla menos profunda, ambos poseen ábacos cóncavos de fuerte articulación
La existencia de capiteles derivados del orden compuesto con cuatro hojas angulares es relativamente frecuente en casi todas las áreas romanizadas desde, al menos, el siglo IV (Pensabene, Ostia); esa circunstancia debería ponernos en guardia ante la "necesidad" de que todos ellos se correspondan con un momento histórico en que fuera posible esa homogeneidad. Muchos sarcófagos del "primer arte cristiano" ofrecen estructuras arquitectónicas ornadas con capiteles compuestos de una única corona de hojas, que acaso definan el origen inmediato de fórmulas sumarias como la de éste. Otro detalle significativo es la carencia de influencias de los modelos bizantinos a pesar de que en algunos de ellos se aprecian indicios de relación con las variedades orientales del siglo III (en el de Tarragona, por ejemplo). Y por fin, aún existe otro dato elocuente: la aparición temprana de variedades "heterodoxas" derivadas el orden compuesto, tal y como documentan los restos aparecidos en diversos yacimientos y, muy especialmente, en Volúbilis, donde conviden variedades ortodoxas "creativas" junto con fórmulas muy "evolucionadas".
Como en el caso de los capiteles anteriores, estas circunstancias otorgan argumentos de cierto peso para establecer un clasificación en tiempos relativamente tempranos, que no deberían alejarse mucho en los alrededores del años 300, tal y como se ha clasificado el de Osona.


Capitel de San Pablo del Campo, Barcelona
Existe otro, en cierto modo comparable al anterior, de superficie muy erosionada, pero que conserva rasgos de ornato sumario, que apenas define formaciones vegetales propias de las variedades corintizantes. Está definido mediante un cesto troncocónico perfectamente marcado y cuatro hojas angulares, que proporcionan apoyo a un ábaco de fuerte articulación, que está disimulada por su reutilización, acaso como pila de agua bendita.
Aunque conozco alguna pieza francesa divulgada por Cabanot, los paralelos más próximos están documentados en la península Ibérica, por lo general, con diseños ornamentales más elaborados y cuidados. El Museo Arqueológico de Córdoba posee algunos; también el Arqueológico Nacional de Madrid... Tengo registrado otro de Tortosa de concepción comparable al del MUHBA...
De nuevo debo enfatizar la persistencia de la articulación tradicional y fuerte concavidad del ábaco como rasgo de proximidad a las grandes corrientes integradoras del Imperio romano. La torpeza en la talla no puede servir para justificar su adscripción a un momento tardío, porque en la actualidad está sobradamente documentado que las dispersiones tipológicas y la torpeza de talla aparecieron en momentos tempranos. La cartela lo atribuyen al siglo VI pero seguramente fue realizado mucho antes, y de nuevo me parece más razonable relacionarlo con los alrededores del año 300, por supuesto, abriendo sospechas sobre un momento de realización, incluso, anterior.


Otro tanto se puede decir de otro capitel, muy fragmentado, que, dentro la "torpeza" de talla, parece acreditar cierta relación con las corrientes orientalizantes posteriores al siglo III. Para complicar las cosas, resulta que el uso de acantos de foliolos apuntados está documentado en capiteles de concepción republicana... Por desgracia, no es posible hacerse una idea sobre la configuración del ábaco, tal vez, escasamente articulado
Aunque en el MUHBA lo adjudican a los siglos V-VI, con las limitaciones que impone su estado de conservación, creo que también en este caso debería retrasarse radicalmente la época de realización, hasta una horquilla de probabilidades que podríamos centrar, otra vez, en los alrededores del año 300 o, incluso, antes, por supuesto, en un ambiente muy limitado técnica y artesanalmente, que no desentonaría demasiado con algunas de las piezas mencionadas antes.


También es digno de reseñar el conjunto de relieves que se muestran al visitante y que participan de los problemas de atribución cronológica que indiqué en relación a los aparecidos en Valencia. Insisto en que tiene más sentido relacionarlos con la implantación temprana del cristianismo que con iniciativas posteriores, necesariamente condicionadas por la dispersión cultural, por las razones mencionadas a propósito de los capiteles compuestos de cuatro hojas angulares. Todos los elementos ornamentales utilizados son de origen grecolatino y todos ellos están perfectamente documentados de manera continua en todas las áreas mediterráneas, al menos, desde el siglo I antes de Cristo. Frente a los de "la cárcel de san Vicente", aún parecen más integrados entre las corrientes helenísticas éstos de Barcelona. Y aunque en las cartelas del museo quienes las han redactado han manifestado prudencia exquisita, creo que se debería tomar en consideración la posibilidad, muy plausible, de que estos relieves como casi todos los afines, pertenezcan a un ciclo culturar más relacionado con la tardoantigüedad que con la época visigoda.




Entre otras piezas de interés, destaca una lápida funeraria labrada en mármol de Paros, aparecida fuera de contexto arqueológico en Sarrià-Sant Gervasi, del niña Magnus, que sólo vivió tres años. Contiene crismón con corona "cordada", entre palomas con ramas de olivo y se ha fechado en el siglo V; todo muy interesante respecto de algunas cuestiones tratadas en este blog... 


El MUHBA de la plaza del Rey ofrece un capitel califal muy erosionado, de la modalidad de "corintios (o corintizantes) con volutas vegetales". A pesar del estado de conservación, se advierten con claridad sus rasgos fundamentales y, entre ellos, dos detalles que deberías servir para situar su realización. En primer lugar, el tipo de las dos coronas de hojas de acanto, se distinguen por foliolos (o digitaciones) muy alargado, que se emplearon sobre todo, durante la segunda mitad del siglo X. En la misma dirección apunta el segundo detalle: las volutas vegetales que, en el estado original, culminaban en los discos angulares, están confeccionadas mediante ápices de tres yemas, asimismo habituales durante la misma época. En suma, aunque en la cartela dicen que el capitel es de la primera mitad del siglo X, seguramente fue realizado en la segunda.


miércoles, 15 de abril de 2015

El conjunto arqueológico de Centcelles

Tradicionalmente se le llamaba "el mausoleo de Centcelles", acaso con exceso de optimismo para forzar la posibilidad de que hubiera estado destinado a guardar los restos de Constante, asesinado en el año 350. Según recogen el página del Museo Arqueológico de Tarragona:

"El edificio que actualmente se muestra corresponde, fundamentalmente, al cuerpo principal de una gran villa construida en un momento todavía incierto del siglo IV. Este cuerpo, orientado E-O, es de planta rectangular y mide más de 90 m de fachada. El extremo occidental está ocupado por dos pequeños conjuntos de baños, uno de ellos (baños meridionales) perpendiculares al cuerpo principal. A pesar de las diferencias en lo que a dimensiones se refiere, la estructura es similar: unos espacios calentados (caldaria y tepidaria) a través de un horno y un sistema de doble pavimento (hypocaustum) y unos ambientes fríos (frigidaria). Las salas se complementan con bañeras y piscinas de agua caliente o fría según corresponda. Los dos conjuntos de baño se articulan a partir de un patio interior rodeado de estancias. El extremo oriental, más deteriorado, incluye un ámbito absidal, una gran estancia de planta cuadrangular (reconvertida en balsa en época moderna) y parte de la fachada posterior con dos de las ventanas conservadas. Dos muros en sentido N-S indican la existencia de un cuerpo perpendicular. Se perfila, pues, un edificio en tres cuerpos – un cuerpo principal orientado al este- oeste y dos perpendiculares en los extremos- dispuestos alrededor de un gran jardín.
La parte central del cuerpo principal está ocupada por dos grandes salas. La primera de ellas, accesible desde el exterior, es una sala de planta circular con cuatro hornacinas con la cubierta de bóveda conservada y restos de decoración de mosaico policromo de la cúpula. Las paredes, exceptuando las semicúpulas de las hornacinas (en mosaico), irían estucadas y pintadas como muestran los escasos fragmentos preservados a la altura de las ventanas que iluminan la estancia desde el Norte y desde el Sur (grupo de casas, busto de una mujer joven, antílopes y una serie de motivos geométricos). El mosaico de la cúpula está ordenado en tres franjas horizontales coronadas por un medallón cenital: en el friso inferior se reproduce una escena de caza en la que destaca el grupo de cazadores situados sobre la ventana en frente de la puerta de acceso, la representación de una gran villa romana sobre la ventana opuesta y diversas escenas relacionadas con la práctica de la cacería (transporte y preparación de trampas, asedio de ciervos por parte de los cazadores, etc.); en el friso intermedio se representan dieciséis escenas del Antiguo y del Nuevo Testamento, separadas por columnas, mientras que en el friso superior, la representación de las cuatro estaciones del año alterna con otras cuatro escenas donde figura un personaje lujosamente vestido sentado en una cátedra o trono acompañado por diferentes personas. La composición acaba con un medallón central, del que sólo se conserva un grupo de pequeñas cabezas. En el centro de la sala de la cúpula se localiza una cripta subterránea y una subcripta de difícil interpretación. Una puerta en el muro Oeste permite acceder a una sala cuadrilobulada que conserva parte del arranque de la cubierta pero no restos de la decoración original."

Obviamente, en este conjunto destacan la monumentalidad del complejo arquitectónico cupulado, que nos recuerda los logros alcanzados por la cultura romana en esos asuntos, en este caso, combinando piedra y ladrillo, y los restos de mosaicos de calidad excepcional, dentro de lo que conocemos en todo el mundo Mediterráneo durante el siglo IV. Unidos a los que se conservan en el cementerio paleocristiano de Tarragona, acreditan una calidad regional que, a mi juicio, debiera ser enfatizada con mayor decisión.
Por desgracia, los años transcurridos y las alteraciones funcionales han propiciado que sea complicado explicar el sentido de los restos. En todo caso, está claro el carácter rural del emplazamiento, en los alrededores de la desembocadura del río Francolí; también está clara la existencia de fórmulas iconográficas cristianas del siglo IV junto con otras de cacerías y, por fin, la existencia de unos baños de cierta entidad. De la conjugación de estos cuatro factores y sin entrar en otras posibilidades que no me atrevería a formular, parece razonable deducir las posibilidades expuestas en la página mencionada:

  • Que se trate de una villa de obvios matices palaciegos, perteneciente a un personaje de la aristocracia
  • O de una villa, asimismo "palaciega", perteneciente a un alto magistrado eclesiástico

En ambos casos cabría la posibilidad de que el conjunto hubiera albergado (antes o después) restos funerarios de algún personaje relevante (por razones políticas o religiosas), asociados a un lugar de culto; es decir, que, de hecho, acabara siendo realmente un mausoleo.

A continuación, unos detalles de los mosaicos; entre ellos, los de iconografía cristiana más clara y algunas representaciones de ornamentación arquitectónica.

Los tres hebreos en el horno; la reonstrucción hipotética no "encaja" bien, según el esquema dibujado
Daniel en el foso de los leones entre elementos arquitectónicos un tanto fantaseados
Escena de caza
¿Representación estacional?

¿Detalle de sirviente?

Un testimonio sobre la formación de los gestores de la política cultural en España

Visto el texto publicado en Facbook, me pregunto con qué criterios se seleccionan a las personas que gestionan "la cultura" y "la Cultura" en los diferentes "niveles" del Estado español. Obviamente, la pregunta es retórica: lo sabemos todos. Al parecer, esta señora era "la máxima responsable cultural de la ciudad de Valencia" desde 2011.

Fuente: eldiario,es


lunes, 13 de abril de 2015

La Lechuga

Has finales de Mayo es posible ver en el museo hostil de Madrid la custodia de la iglesia de San Ignacio de Bogota, conocida como "La Lechuga". Fue realizada a principios del siglo XVIII por José de Galaz y, francamente, hace honor a su nombre: sería difícil encontrar obra de orfebrería más... propia de escudillas y mercadeos. Me pregunto si no les cabía en la última "exposición" de la Edades del Hombre....


Según el propio museo, contiene 5 kilos de oro, 1.485 esmeraldas, 1 zafiro, 13 rubíes, 28 diamantes, 62 perlas barrocas y 168 amatistas. Lo dicho, una verdadera maravilla que recuerda cierta obra de Damien Hirst...

El Museo de las Artes de la Arquitectura, Diseño y Urbanismo, de Emilio Ambasz

Al parecer, Madrid tendrá un museo que, en cierto modo, daría respuesta a los reparos velados y declarados que hace unos días indicaba a propósito del Museu del Disseny de Barcelona: si no media milagro y teniendo en cuenta que, en apariencia, no habrá gasto de dinero público, el Ayuntamiento ha dado vía libre definitiva para la creación del Museo de las Artes de la Arquitectura, Diseño y Urbanismo, ese proyecto discutible, ideado por Emilio Ambasz, del que me ocupé tangencialmente hace tiempo. Según parece, sólo falta un trámite que debe informar el Colegio de Arquitectos para poner en marcha el mecanismo que debería culminar en la apertura del nuevo museo en breve espacio de tiempo.
Y aunque el proyecto no me haga ninguna gracia, por lo que tiene de alteración urbanística, debo reconocer que, tal y como está planteado, ofrece cualidades defendidas abiertamente en este blog...

El museo de arte de Basilea en Madrid

Una vez más, mientras los directores de los grandes museos de Madrid reproducen el duelo a garrotazos en la versión apócrifa, a la que se ha sumado lel Presidente del Patrimonio nacional os ciudadanos podemos dar un paseo por el Reina Sofía y por el Prado para echar un vistazo a los fondos del Kunstmuseum de Basilea. La parte más numerosa se encuentra en el antiguo hospital que, de nuevo, ofrece un interesante paseo por la historia de las vanguardias hasta la aparición de ciertas corrientes conceptuales. La exposición es muy recomendable.


Por su parte, el museo antipático, que ha incrementado en varios puntos su "mal rollo" instalando arcos de seguridad como los de los aeropuertos, nos propone contemplar el "diálogo" entre las obras de Picasso y las atesoradas en su planta noble, que ha sido radicalmente reformada en su apariencia: han dispuesto paneles transversales, que alteran radicalmente la espacialidad del "gran pasillo central".
Quienes defienden iniciativas como ésta (están de moda en parte de Europa) deberían tener en cuenta que las obras de arte acaso hablen, pero no tienen ninguna capacidad para escuchar; y, en este caso concreto, entre las obras elegidas de Picasso, las hay que hablan, las hay que gritan y las hay que vocean. Francamente, no creo que el resultado estético, desde el punto de vista de las posibilidades de comparación, justifique lo que habría sido más razonable, teniendo en cuenta el decreto que determina los "territorios específicos" de los dos museos implicados, que, precisamente, se hizo coincidir con el año en el que Picasso llegó al mundo (1881).
Me pregunto si el objetivo pedagógico implícito es que los visitantes "comprendan", perciban con claridad meridiana, que las obras de Picasso, como las de Tiziano, son "pinturas maravillosas", es decir, objetos del mismo tipo, para con ello castrarlas y disimular las transformaciones generadas por el desarrollo de las vanguardias. Las obras de Picasso y las de Tiziano no son "iguales" porque así lo determinen los gestores del Museo del Prado; bien al contrario, son tan diferentes como las preocupaciones de las personas que vivieron durante el siglo XVI y las que lo hicieron entre los siglos XIX y XX; a cada tiempo su arte... ¿Debemos comparar unas con otras? Ciertamente, pero dichos gestores deberían tener en cuenta que las comparaciones a "palo seco" las carga el diablo y que, por debajo de la sacralización que supone ceder las paredes de tan sacrosanto lugar, está la autonomía crítica de los individuos que, desde postulados ideológicos afines a los que gravitan sobre la gestión de este museo, y con propuestas como ésta, podría deducir que "desde Picasso el arte es un fraude". Al fin y al cabo no hay punto de comparación entre la capacidad de activación emotiva de una pintura de Velázquez o de Tiziano y una de Picasso... sobre todo, si es posterior a 1937, cuando se impone el recurso a "elementos inquietantes".

Mujer con sombrero sentada en un sillón, 1941-42
¿De qué se trata? ¿De preparar el terreno para reclamar una vez más el Guernica? Aunque no suscriba buena parte de las estrategias del MNCARS. sería absurdo condenarlo al ostracismo. Céntrese el señor director del Museo del Prado en su "batalla" con el Patrimonio Nacional y déjese de zarandajas y de segar la hierba a quienes gestionan en MNCARS, que bastantes problemas tienen sin que medie el fuego amigo.

sábado, 11 de abril de 2015

Los museos más visitados en 2014

Louvre, 9.260.000
British, 6.695.213
National Gallery (Londres), 6.416.724
Metropolitan, 6.162.147
Museos Vaticanos, 5.891.332
Tate Modern, 5.785.427
National Palace M (Taipei), 5.402.325
National G. A (Wahington), 3.892.459
National M of Korea (Seoul), 3.536.677
Musée d’Orsay, 3.500.000

Fuente: The Art Newspaper

Un paseo por el Museu del Disseny de Barcelona

El edificio, inaugurado recientemente en la zona de Glories, es un diseño de MBM ARQUITECTES, formado por Josep Martorell, Oriol Bohigas, David Mackay, Oriol Capdevila y Francesc Gual, elegido por concurso público convocado por el Ayuntamiento de Barcelona en 2001.
La concepción estructural define dos zonas: los sótanos, prácticamente imperceptibles desde el exterior, y la zona visible, confeccionada según una estructura de amplios voladizos, acaso pensados para compensar la contundencia vertical del gran falo (Torre Agbar) de Jean Nouvel, que se justifica como homenaje a la verticalidad de la arquitectura más específicamente catalana de Gaudí. Contando con ese juego con el entorno y contemplado por el exterior, el edificio de MBM ofrece un contrapunto bien compensado, pero algo deslucido, acaso condicionado por los efectos perceptivos que imponen los voladizos cuando no proporcionan un resultado espectacular. Para estar soportado mediante estructura metálica, proporciona al viandante formas comparables a los alardes en voladizo de los tiempos "brutalistas". Cuando nos acercábamos a sus puertas me acordé del edificio de la Brunel University que empleó Kubrick para materializar visualmente al Instituto Ludovico. Acaso el diseño del Museo de Disseny pueda ser calificado como elegante, pero ofrece una estampa más amenazante que llamativa y no sé si ello es una buena cualidad para un museo actual...


Por el interior nos encontramos con un museo de concepción "moderna" (actual) pero sin forzar la dependencia de las nuevas tecnologías. En ese sentido, las instalaciones me han parecido modélicas y sólo forzando el juicio, podría destacar la falta de zonas de descanso en el interior de las salas y algún vicio que algunos juzgarán virtud, como el exceso de voluntad pedagógica y las concesiones "populistas". Me hizo gracia el énfasis en la catalanidad del minipimer... Por lo demás... Vitrinas bien concebidas, buena iluminación, incluso en las zonas de telas y de diseño de moda; escasos reflejos, cartelas claras, espacios amplios y agradables, magnífica comunicación vertical mediante escaleras mecánicas, buenos servicios... En suma, nota alta en la concepción museográfica. Me ha parecido muy oportuno el compromiso de la instalación con la naturaleza del museo y me gustado especialmente la idea de colocar en las áreas de descanso bancos que también encontramos entre el material exhibido y también los expositores colgados de la zona de diseño gráfico.



Frente al aspecto museográfico, entiendo que lo más discutible está en la concepción museológica... No hace mucho, incluimos en este blog un comentario destinado a celebrar la apertura del Museo del Dissseny. Según la página del museo,

"El Museu del Disseny de Barcelona es el museo de las artes del objeto y del diseño, producto de la integración de las colecciones del Museu de les Arts Decoratives (artes decorativas y diseño industrial), el Museu de Ceràmica (cerámica), el Museu Tèxtil i d’Indumentària (textil e indumentaria) y el Gabinet de les Arts Gràfiques (artes gráficas) de la ciudad. Es decir, el denominador común de todas las colecciones, y entre el ayer y el hoy, es el objeto y todo lo que significa o ha significado y ha aportado: desde su concepción, creación y producción hasta su uso según el tiempo y la sociedad, tanto en la etapa artesana y preindustrial como en la industrial o digital.
El museo conserva un fondo de más de 70.000 objetos que tradicionalmente han sido clasificados bajo la denominación de artes decorativas o artes aplicadas, y que abarcan desde el siglo IV a. C. hasta la actualidad, con colecciones únicas y de resonancia internacional, como los tejidos medievales, el vidrio catalán esmaltado del siglo XVI o la cerámica de L’Alcora, entre otros.
Estas artes del objeto enlazan con las colecciones de diseño del siglo XX —de producto, gráfico y de moda— de forma natural. En su mayor parte son o han sido «objetos para vivir», es decir, propios de la vida cotidiana, personal o colectiva.
A su vez, las colecciones históricas de artes decorativas se vinculan también de forma lógica con las denominadas artes contemporáneas de autor, aquellas expresiones artísticas que adoptan técnicas tradicionales como la cerámica, el vidrio o el esmalte de arte.
Es decir, el Museu del Disseny atesora un triple patrimonio:
—    Las colecciones históricas de artes decorativas (mobiliario, cerámica, vidrio, tejidos, relojes, papeles pintados, papeles de guarda, etc.).
—    Las colecciones de diseño (de producto, gráfico y de moda).
—    Las artes de autor de los siglos XX-XXI (cerámica de arte, esmalte de arte, joya de arte, etc.)."

Curiosa manera de justificar la función de un museo que, según los propios enunciados, pretende establecer continuidad entre elementos de naturaleza tan diferente. En un panel interior aún se concreta más la voluntad de entender lo museable como aquello que suponga una aportación material significativa en relación a la cultura de su tiempo. Estamos hablando, pues, de cultura material, esa idea que eriza los cabellos de quienes seguimos creyendo que los museos deben ser, ante todo, "instrumentos" que nos ayuden en la difícil aventura de reconstruir el pasado.
Pero si combinamos "artes decorativas" con "diseño" y "artes de autor de los siglos XX y XXI", el resultado puede ser problemático en relación al mencionado objetivo.
Un planteamiento tan ambicioso también abre la puerta a un problema preliminar: elegir entre ofrecer una instalación museística de gran desarrollo o imponer una selección radical. El Museu del Disseny de Barcelona ha optado por lo segundo y ello pone sobre la mesa todos los problemas que deseemos imaginar siempre que, en nuestros días, alguien ofrece una selección radical. Supongo que serán legión quienes se habrán sentido molestos y quienes juzgarán que hubiera sido imprescindible incluir tal o cual cosa.
Por otra parte, ¿cómo establecer continuidad cultural entre una arqueta sículo-normanda y una caja actual de medicamentos? Obviamente, será fácil ofrecer en una vitrina, en una sala o en un mismo universo museológico, un "diálogo" entre ambos objetos, pero serían necesarias demasiadas "explicaciones" para que la relaciones que estableciéramos fueran más allá de las especulaciones gratuitas o excesivamente imaginativas, derivadas de la idea de utilidad. ¿Se nos está diciendo que es propio del museo de diseño las creaciones útiles frente a los museos de bellas artes dónde sólo encontraremos objetos "inútiles"?

Desde la selección radical ofrecida por el museo, mucho me temo que, por encima o por debajo de las propuestas grandilocuentes de la página web, este museo parece condenado a ser un medio educativo asociado a los objetivos implícitos el la vocación hecha pública por el propio museo, es decir, un instrumento de educación estética. Y no sé si en ese sentido podrá competir con las posibilidades que el creador actual (o quien está en proceso de formación) tiene a su su disposición sin moverse del sillón de su casa.



Acotaciones

No me parece operativo que el visitante se coloque una pegatina, a modo de divisa, siguiendo fórmulas comparables a las empleadas en museos de gran prestigio; las pegatinas se caen con facilidad y, en todo caso, imponen una preocupación molesta a los visitantes.
Para ser un museo recientemente inaugurado (segunda semana de diciembre de 2014), y como sucede en otros edificios singulares de firma acreditada, el edificio no se ha librado de los problemas constructivos endémicos en nuestros tiempos; desde lo que puede ver el turista ocasional, se aprecian anomalías en las grandes baldosas vítreas del acceso por la planta más baja (una está rota) y en las juntas del chapado de la fachada... ¿Problemas constructivos o de diseño? Sea como fuere, el asunto abre una ventana a la complejidad infinita de los problemas relacionados con "el diseño" en la actualidad... Porque la arquitectura también tiene mucho de diseño o, si se prefiere, de "arte de autor"... Y no deja de ser una paradoja divertida y de gran potencial sugerente la elección de un proyecto con sugerencias tan poco edificantes, si se me consiente la broma de pretensiones polisémicas. 

El museo paleocristiano de Tarragona

Aunque estuvo cerrado durante mucho tiempo, recientemente se publicó en los medios la reapertura de la Necrópolis Paleocristiana de Tarragona. En realidad, sólo permiten dar un paseo por la necrópolis, protegida por un sistema de cubiertas demasiado aparatosa. El sistema cupular fue realizado en 1971, mediante una fórmula que ha envejecido de mala manera, para ofrecer otro testimonio sobre lo complicado que es proteger los yacimientos arqueológicos.
El edificio del museo continúa cerrado y en estado de conservación lamentable. Acaso para compensar el cierre y en una sala de pequeñas dimensiones anexa al control de entrada, con instalación vistosa y "de apaño", ofrecen unas cuantas piezas (las más relevantes) en instalación con cartelas en braile. Esperemos que algún día retiren las cadenas y podamos contemplar una buena instalación museística en el edificio del primer tercio del siglo XX, de concepción arquitectónica destacable...




Más allá de los sarcófagos y los mosaicos, especialmente interesanes y muy conocidos, desde mi "negociado", interesa un capitel adosado corintio itálico con inscricpción bilingüe (latina e íbera), que fue el primera hallazgo de la necrópolis; el panel sitúa su talla entre los siglos II y I a. C. Es interesante para entender la génesis de las modalidades ornamentales del Pleno Imperio, pero sobre todo, para comprobar que los procesos de romanización de tiempos republicanos fueron acompañados por iniciativas constructivas férreamente uniformadas según fórmulas escasamente variadas de unas zonas a otras (Roma, Pompeya, Aquileia, etc.).


Para quienes estén interesados en seguir la evolución de la ornamentación arquitectónica de época romana, merece la pena destacar varias circunstancias: su relación con modalidades griegas, que he comentado en otras entradas, y la existencia de collarino de contario en la parte inferior del cesto y el suplemento cilíndrico (ante-fuste) bajo él, relativamente común en modalidades más evolucionadas de Cataluña y, sobre todo, en capiteles jónicos (ver piezas del Museo de Delfos). 



Me hizo gracia ver el acopio de restos amontonados sobre la gravilla, que recuerda situaciones comparables en lugares marginales; en el grupo se adivina alguna pieza interesante difícil de evaluar en esas condiciones. Me pregunto si se trata de un homenaje al concepto de ruina de Piranesi o de una fórmula posmoderna de ofrecer los restos arqueológicos...


Confieso que me hubiera gustado ver todos los elementos de ornamentación arquitectónica relacionados con el yacimiento, pero supongo que deberé esperar hasta la próxima reencarnación... 

miércoles, 8 de abril de 2015

Algunas piezas de la catedral de Tarragona

En la visita turística, además del recorrido catedralicio, ofrecen un diminuto "museo" de instalación manifiestamente mejorable, donde podemos ver varios objetos de relativo interés. Lo más sobresaliente es, a mi juicio, la placa califal, de reducidas dimensiones, que estuvo en el claustro y que es relativamente difícil de explicar en tierras catalanas. Contiene una inscripción que añade poco a lo habitual en la epigrafía andalusí de mediados del siglo X:

"En el nombre de Dios, la bendición de Dios para el siervo de Dios, Abd al-Rahman, príncipe de los creyentes, Dios prolongue su vida. De lo que ordenó hacer bajo la dirección de Yafar, su oficial y liberto en el año 349 (960)"


Seguramente este Yafar sea el mismo personaje que, años después, en tiempos de al-Hakam II, aparece mencionado en el mihrab de la mezquita mayor de Córdoba; muy probablemente, este Yafar fuera uno de los personajes más influyentes en el desarrollo de la estética califal.
Es probable que se trate de una pieza tallada en Córdoba y trasladada a Tarragona, tras la caída del califato, antes de la construcción de la catedral, en el contexto de la diáspora que padecieron gran parte de los restos de las ciudades palatinas (al-Zahra y al-Zahira). En tiempos "históricos" aparecieron restos cordobeses en Sevilla, Toledo, Torrijos, Segovia, Valencia... Pisa, Fez, Marraquech...
El arquillo conjuga tres de los elementos más comunes en la ornamentación arquitectónica de aquellos tiempo, ya fuera sobre madera, mármol, yeso o pintura mural:

  • Ataurique o retículas vegetales organizadas mediante la seriación de motivos derivados (por lo general, estilizados) de la tradición grecolatina.
  • Estructuras geométricas, en este caso, configuradas mediante entrelazo.
  • Epigrafía en caracteres cúficos, como será habitual durante el siglo X. En los siglos posteriores se impondrán modalidades más "barrocas".

Al arco nos indica hasta qué punto los artífices cordobeses del siglo X intentaron recrear el universo ornamental grecolatino, prestando especial atención a las fórmulas de época bizantina. Con ello contribuyeron decisivamente a conformar una concepción estética que, con escasas modificaciones, se mantendrá prácticamente inalterable hasta nuestros días en buena parte del mundo islámico.

Me pregunto qué finalidad tiene el resalto colocado en el suelo del "museo" delante de la placa. Acaso fuera concebido para evitar que el público se acerque demasiado a la pieza, pero lo cierto es que nada ni nadie impide subirse… También me pregunto si ha merecido la pena trasladar la pieza desde su emplazamiento original, que informaba de la estimación que pudieron tener de este tipo de elementos en tiempos medievales; ahora sólo es una pieza de museo, que apenas informa al viajero de sí misma y la instalación museística no permite contemplarla mejor que en su emplazamiento anterior. Y me pregunto si no mediará voluntad de desvincular la catedral de Tarragona de "lo hispnaoislámico"...

Relieve atribuido a época visigoda
También merece la pena destacar el sarcófago de Apolo y las nueve musas, confeccionado en mármol de Carrara, hallado en la capilla del Corpus Chisti, y que, según la cartela correspondiente, pudo ser realizado en los alrededores del  año 200 d. C. No se cuenta entre lo mejor de aquellos años, pero tiene su gracia. Asimismo cuentan con algunos fragmentos sueltos de interés irregular, entre los que destacan un disco de capitel compuesto y un trozo de placa (¿cancel?) atribuido a época visigoda, que seguramente corresponda a tiempos anteriores.

De Barcelona a Madrid: comparaciones odiosas

Pasear por Barcelona me produce sentimientos divergente que, con el paso de los años acentúan el encontronazo con mis referencias próximas. Las expectativas de un mesetario que no es seguidor de equipos de fútbol están demasiado condicionadas por procesos evolutivos de naturaleza muy diferente, en mi caso, paradójicos, que no explicaré por no ceder ante a la necesidad de expresarme; de momento, prefiero circunscribirme a la voluntad de comunicar.
Madrid lleva demasiados años entre las añoranzas de jugar a la lotería con mala fortuna y las exigencias de una sociedad extremadamente conservadora según los patrones sociológicos dominantes; y eso se paga con dolor, con demasiado dolor. Comparar el espectáculo casposo de la Puerta del Sol, donde apenas es posible tomar asiento incómodo en los pretiles de las fuentes con el de la plaza de Cataluña, produce desazón incluso entre quienes defendemos que cada ciudad tiene “sus cosas” interesantes... incluso Ciudad Real. Pero no es menos cierto que hay ciudades donde sus gestores “se preocupan” por hacerlas crecer en tono de conveniencia social mayoritaria y otras que acreditan prácticas administrativas y políticas derivadas de la esperanza en la voluntad divina: los pijos del monopoly siempre esperan ver caer del cielo el "merecido" maná...
Me ha hecho gracia (en sentido amplio) ver cómo han "resuelto" el espacio antes dedicado al mercado del Born. Perdida la finalidad generada durante la segunda mitad del siglo XIX, lo han convertirlo en un lugar de gran proyección en múltiples aspectos de la vida social (yacimiento arqueológico abierto, tiendas, salas de exposiciones, etc.), incluida, por supuesto, la vertiente política. Fue inaugurado en septiembre de 2013 y, según parece, ha registrado un importante éxito de público, según las cifras de visitantes ofrecidas en uno de los paneles. Cerca de 3 millones de personas han contemplado cómo el antiguo mercado del Born se ha convertido en un espacio polivalente que incluye un "mecanismo retórico" puesto al servicio de los activadores emotivos vinculados con la idea de "la nación catalana", tal y como ésta se entiende en los sectores especialmente sensibles ante estos asuntos.

"Tras una década de guerra y un terrible sitio de más de un año, el pueblo de Barcelona y las instituciones catalanas seguían sin rendirse. El apoyo que llegaba por vía marítima desde los territorios del Imperio era ya muy limitado. Poco más de cinco mil defensores, entre tropas, voluntarios y la milicia gremial de la Coronela, defendían la ciudad frente a cuarenta mil soldados borbónicos" (...)



Así comienza el panel titulado "El ataque del 11 de septiembre de 1714". En el juego de retórica populista no falta ni un pequeño sector dedicado a enaltecer los "Valores a través del fútbol"...
Supongo que los ultracencristas, acostumbrados a los juegos goebelianos de todos los días, se rasgarán las vestiduras ante los textos del Born, pero acaso debieran tomar nota, porque con independencia del juicio que nos merezcan, la empresa ha supuesto afrontar una importante aventura de reajuste urbanístico, seguramente elogiada por la inmensa mayoría de los vecinos, junto con otra de recuperación histórico-arqueológica indudablemente ventajosa desde el punto de vista turístico y, por supuesto, para cualquier persona con curiosidad histórica, incluso, aunque sus ideas sean ajenas al sentimiento nacionalista catalán.
Las comparaciones son odiosas... ¡Claro que sí! En Madrid, hipotecados por las iniciativas megalómanas de Albertosis I, el Grande, señor de las deudas asumibles, no hay dinero ni para mantener limpia la ciudad y a sus actuales gestores sólo se les ocurre sacar dinero privatizando, externalizando, vendiendo... incluso las viviendas sociales, al precio que sea. Ahí está la Puerta del Sol, que ha perdido su nombre en la estación del metropolitano en beneficio de una compañía de telecomunicaciones, y también el Café de la Montaña, lugar de tertulia de Ramón del Valle-Inclán, cuyo edificio se ha transformado en la sede principal de la firma de la manzana. La defensa del patrimonio histórico apenas se ha manifestado en conservar un anuncio de bebidas alcohólicas, que acaso se quiera convertir en emblema de "lo español", equiparable al toro de Osborne. Y luego hay quien se extraña de que algunos consideren a España el último paraíso de Baco...
Igual de penosa es la “renovación” del conjunto Canalejas ofrecida a la opinión pública con argumentos sandios:

“Centro Canalejas Madrid. Respetando el pasado construimos un futuro mejor. Un espacio singular y único que contará con un hotel de una de las cadenas más prestigiosas a nivel internacional, una galería comercial y un aparcamiento”.

Al parecer, respetar el patrimonio arquitectónico pasa por conservar únicamente las fachadas como si ellas fueran la substancia esencial de la concepción arquitectónica del edificio. Curiosa manera de respetar el pasado… aunque en este caso, puede que la decisión no sea tan descabellada como en otras propuestas, dado el carácter de las fachadas “respetadas”. De todas formas no se necesita demasiada sabiduría para comprender que conservar los edificios que otorgan carácter a Madrid no es cuestión prioritaria. Se va ha hacer algo parecido con el “Edificio España”; por no hablar de otras "intervenciones" igual de discutibles. Mientras tanto, se conservan en su mayestático esplendor anomalías como la de la plaza de la Cebada, por citar sólo uno de los casos más significativos de la actual desidia en asuntos de reajuste urbanísitico producido por una situación parecida a la del mercado del Born.

Plano y contraplano

Luis Salvador Carmona, Santa María Magdalena, Iglesia de Santa Maria Magdalena, Torrelaguna
En otro orden de cosas... o quizás en el mismo orden de cosas, por lo visto, los gestores políticos madrileños especialmente interesados en el asunto cultural —las de la Comunidad Autonómica— apenas son sensibles a la conservación de los bienes de titularidad eclesiástica, tal y como acredita la sorprendente exposición que durante estos días es posible ver en la Real Academia de San Fernando: en ella se nos ofrecen varias obras de calidad "menor" que, finalizado el evento, regresarán a cumplir su funciones rituales... Así se explica en un panel:

"Desde hace más de veinticinco años la Comunidad de Madrid ha puesto especia empeño en proteger, conservar y difundir nuestro valioso patrimonio histórico. Con esta idea, surge la exposición El triunfo de la imagen. Tesoros del arte sacro restaurados por la Comunidad de Madrid. Su objetivo es dar a conocer y acercar a los ciudadanos una parte del patrimonio de nuestra región, en este caso el que pertenece a la Iglesia Católica, que ha sido restaurado gracias a la colaboración entre la Comunidad de Madrid y la Provincia Eclesiástica de Madrid. (...) (sic)"

¿Colaboración? ¿Defensa del patrimonio histórico o del patrimonio religioso? Es difícil pasar por alto el evento tiene lugar en uno de los lugares donde es más clamoroso el abandono del patrimonio histórico de Madrid: el Museo de la Real Academia de San Fernando. Frente al reforzamiento de las ideas nacionalistas de la periferia, las actuales autoridades madrileñas, en lugar poner en valor los recursos culturales disponibles, utilizan la gestión cultural, es decir, el dinero público, para beneficiar a una institución religiosa cada vez más alejada de las preocupaciones de la mayoría. Ha de ser por asegurarse el maná... Obviamente, la conservación del patrimonio histórico en manos de la Iglesia es asunto a tomar muy en consideración, pero hay cosas más urgentes. Recientemente, Hispania Nostra ha incluido en su "Lista Roja", tres importantes lugares de Aranjuez: El Hospital de San Carlos, el Mar de Ontígola y los Cuarteles Reales de Guardias Walonas y Españolas; los tres complejos, en situación jurídica diversa, permanecen en lamentable situación de abandono. Ciertamente, no es lo mismo restaurar una pintura que una presa, pero...

Creo que los pijos del monopoly, empecinados en ver enemigos donde medra la actitud crítica, aún no han entendido la importancia de la "cultura" como factor de cohesión social, y sólo la contemplan como fuente de ingresos por vía impositiva. Aunque los generadores de cultura y, sobre todo, quienes ocupan sus vanguardias estén en las antípodas del pensamiento conservador, son fundamentales para activar los fenómenos de proyección colectiva que refuerzan la cohesión de los grupos. Hasta Franco lo entendió y fue consecuente al advertir que la relación entre estos sectores y los que substancian la cultura popular tiene escasa implicación políticas a corto plazo. Aunque los "vanguardistas" de los años cincuenta persiguieran revoluciones más o menos utópicas, podían ser empleados como instrumentos de política exterior.  Y siempre quedaría la muy importante vertiente turística...

jueves, 19 de marzo de 2015

Arquitectura ornamental del Museo Palatino de Roma

El Museo Palatino ofrece al público un reducido refugio para un puñado de piezas que merecen ser protegidas de las inclemencias del tiempo. La instalación museística deja mucho que desear, como buena parte de las instalaciones afines anteriores al año 2000, pero en todo caso, merece la pena visitarlo con detenimiento, no sólo porque ofrece unas cuantas esculturas "de bulto" interesantes.




Complementa lo ya mencionado en la entrada del museo de Trajano, dedicado a la primera mitad del siglo I, porque en éste nos ofrecen una selección de obras realizadas inmediatamente después.
Desde mis preocupaciones personales, la selección comienza con una obra para mí muy familiar, de la que había perdido el rastro desde que la fotografíé hace muchos años en el Museo de las Termas. Es un capitel fragmentado que, por fortuna, conserva una de sus caras prácticamente completa. Según mis notas de entonces, el capitel estuvo clasificado en la segunda mitad del siglo I, o principios del siglo II; con esos datos lo incluí en la entrada dedicada a los capiteles andalusíes del siglo IX, porque ofrece una referencia comparable a la fórmula empleada en dos de los del mihrab. Desde aquellos lejanos tiempos parece que ha sufrido alguna leve erosión... En la instalación actual han concretado un poco más la atribución para adjudicarlo a los tiempos de Nerón (54-68), seguramente con argumentos poderosos, aunque ya he comentado en otros momentos los riesgos de forzar tanto las catalogaciones. Está tallado en mármol pantélico, es decir, el mismo con el que se talló lo más substancioso del Partenón o del Olimpeion.
Acredita un virtuosismo y un refinamiento en el tratamiento del mármol comparable al de las mejores esculturas "de bulto". Tipológicamente debemos situarlo entre as variedades corintizantes, para establecer una jalón que orienta varias circunstancias interesantes desde la evolución de la escultura ornamental y, muy especialmente, por la repercusión que ellos tuvieron en la península Ibérica, seguramente durante el siglo II.
Estructuralmente consta de un cesto, perfectamente definido en el labio superior, al que se adhieren una corona de hojas de acanto y los motivos del cuerpo superior sobre el que descasa un ábaco moldurado con perfil de cornisa de tres elementos.
Las hojas de acanto, aún muy dependiente de los modelos naturales, acaso sean uno de los factores que más haya pesado a la hora de retrasar su cronología, aunque conozco otros capiteles con cualidades afines atribuidos a momentos posteriores. El cuerpo superior está definido según el modelo "liriforme", pero con el alarde de virtuosismo que supone duplicar el motivo floral, de 7 y 6 pétalos, y el conjunto de tallos entrelazados. Es destacable el carácter de las "volutas vegetales angulares", de concepción similar a las hojas del cesto, que establecen un jalón para situar la aparición de ciertas formas adjudicadas a los escultores "milagrosos" del siglo IX, que desembocarían en las variedades corintias o corintizantes de volutas vegetales del siglo X.

Capitel atribuido a los tiempos de Neron del Museo Palatino de Roma

Capitel atribuido a los tiempos de Neron del Museo Palatino de Roma, vista lateral

Capitel atribuido a los tiempos de Neron del Museo Palatino de Roma, detalle

Capitel de volutas vegetales reutilizado en el Alcázar de Sevilla
También tiene interés un pequeño capitel de pilastra de orden compuesto, adjudicado a la época flavia (69-96), procedente de la Domus Tiberiana, de tratamiento más sumario, en el que llama la atención la inexistencia de los ornatos intermedios de la parte superior del cesto, que suelen tener los capiteles de este tipo, incluso desde el siglo I (capiteles del Mausoleo de Santa Constanza). No creo que se pueda establecer una pauta evolutiva entre el capitel anterior y éste, seguramente realizado con presupuestos más alambicados. Es destacable la existencia de una modalidad de acanto que pervivirá en la ornamentación arquitectónica romana durante muchos años e, incluso, que se utilizarán como referencia en los primeros años del califato de Abderramán III.

Capitel de pilastra procedente de la Domus Tiberiana

Completan el panorama un conjunto de fragmentos de capitelillos (de chapado), procedentes del palacio imperial, atribuidos a la segunda mitad del siglo II,



miércoles, 18 de marzo de 2015

Cervantes Show

La búsqueda de los huesos de Cervantes ha culminado en el punto de partida, aunque según los medios ultraliberales, el resultado ha sido un éxito clamoroso: "es muy posible" que se hayan localizado los restos del ínclito autor del Quijote, aunque, de momento, sea imposible garantizar "matemáticamente" la fiabilidad de las investigaciones. Algo así como la famosa frase del señor Rajoy: "Todo es falso salvo algunas cosas", pero al revés. Y si preferimos seguir al maestro Chapí, como lo de El rey que rabió: puede que tenga la rabia, puede que no.
Pero nadie debería extrañarse porque los resultados finales se conocían antes de que el grupo interdisciplinar, de probado rigor operativo, empezara los trabajos que recogieron todos los medios para certificar pulcritud científica: por los testimonios documentales, los restos de Cervantes, "debían estar" en el Convento de las Trinitarias... Una vez más, el alarde de rigor enmascara fenómenos surrealistas.
Sólo faltaba que en el proceso de la investigación, apareciera una pista a "lo Indiana Jones"; es decir, un cartel que pusiera "Aquí yacen los restos de don Miguel de Cervantes Saavedra", porque no existía ninguna posibilidad de efectuar pruebas de ADN, dado que no se conoce ningún patrón referencial. No ha aparecido el cartelito, aunque estuvo a punto, pero en términos históricos el problema sigue estando resuelto: ahora sólo queda encontrar los huesos que seguramente compondrían el caldo místico ideal, para que lo saboreen quienes no tienen capacidad para leer El Quijote, porque sólo entienden "la cultura" cuando ofrece opciones de negocio... Ciertamente, a efectos de intereses inmediatos, son mucho más rentable aventuras como ésta que combatir los fenómenos que perturben los procesos educativos.


Teniendo en cuenta la repercusión que el proyecto de investigación ha tenido en los medios propios y foráneos, con ingenuidad calculada, me pregunto si todo el argado no habrá sido una simple campaña de publicidad para compensar las medidas de castigo aplicadas a los diferentes territorios culturales...
Una vez más se cumple la sentencia cínica en versión apócrifa:

"Los creadores de cultura son como los cerdos; se les alimenta con desperdicios, pero cuando mueren, se aprovechan hasta los huesos"