sábado, 2 de abril de 2016

Món Sant Benet: capiteles mozárabes

El complejo turístico

Dicen que Ramón Casas se encaprichó con el lugar... Gracias a los medios familiares y a la acción de su amigo Josep Puig i Cadafalch, consiguieron transformar el monasterio abandonado de San Benito de Bages en una residencia veraniega a la que se incorporó el monasterio restaurado con criterios bastante razonables, teniendo en cuenta la situación en que estaba...
Pasaron los años y el monasterio cayó en manos de una entidad financiera, que mediante la entidad instrumental Fundación Catalunya La Pedrera, lo ha convertido en un complejo turístico que comprende un hotel de diseño insultantemente moderno pero que no incomoda en el ambiente monacal y ecológico, una escuela de cocina, tres restaurantes caros y, por supuesto, el monasterio-residencia de Casas. En ese diseño global, han transformado el monasterio-residencia en recurso de explotación turística según fórmula interesante o irritante, según el punto de vista que adoptemos. Si pensamos en términos de rentabilidad financiera, puede ser buena idea convertir el lugar en un espectáculo acorde con las expectativas de los turistas culturales más inclinados hacia "lo sorprendente"; si nos colocamos en una postura menos ingenua, el resultado es, sencillamente, bochornoso.
El visitante que, tras recorrer un puñado de kilómetros, llega a media mañana al monasterio se encuentra con que sólo es posible visitar el conjunto monacal-residencial en visitas guiadas, que comienzan a determinadas franjas horarias y que comprenden dos itinerarios diferentes... En nuestro caso, sólo tuvimos la opción de visitar la zona monacal, porque para acceder a la residencia del pintor debíamos esperar a la tarde...  Obviamente, ello nos obligaba a comer en el complejo a unos precios que desbordaban las posibilidades de nuestros bolsillos, incluso, en la posibilidad más económica. Y los excesos de ambición no acaban en la propuesta culinaria porque cobran por la entrada 9,95 €; para escarnio de bienpensantes y ejemplo de directores de museos hostiles, aplican un "generoso" descuento de un euro a los jubilados, que seguramente les generará graves quebrantos en la cuenta de resultados... Todo sea por defender los intereses de nuestros mayores.
Por fortuna, la visita, que dura alrededor de una hora, está bien resuelta gracias a la profesionalidad de la persona que explica la historia del conjunto en catalán... por razones obvias: la inmensa mayoría de los visitantes eran catalanoparlantes. En todo caso, la guía se mostró sumamente amable ante nuestras dudas y compensó con amplitud y generosidad nuestras lagunas compresnivas...

Claustro del monasterio de San Benito
El monasterio

Según los documentos conocidos, en 960 se fundó un monasterio por iniciativa de un tal Sala... Aunque no esté claro en qué momento finalizarían las obras, la iglesia fue consagrada en diciembre de 972, con una ceremonia a la que asistieron diversas personalidad de entre quienes estaban el conde Borrell de Barcelona y los obispos de Vic, Urgell y Barcelona.
El monasterio sufrió el ataque de tropas andalusíes en 1125, que lo asolaron; ello impuso una reconstrucción que fructificó en lo que ha llegado a nuestros días, con la aportación de Puig i Cadafalch, que debió enfrentarse a un edificio románico con elementos barrocos y en una situación particularmente ruinosa.
Desde mis preocupaciones, interesaban especialmente los elementos de la primera edificación que pudieran subsistir en la actual y a tenor de lo perceptible en la visita encorsetada, destacan varios capiteles dispuestos todos ellos en la zona de un claustro no muy grande pero bastante bien conservado. El primero es un capitel-imposta, ajeno a lo dominante en el claustro y tallado en sus cuatro caras mediante una labor de escaso refinamiento, propio de artífices ocasionales. El mero hecho de que se trate de un capitel imposta nos sitúa en un ambiente cultural relacionado con los influjos bizantinos, aunque ello no sé si orienta o complica la clasificación. La decoración animada nos aleja del primer influjo bizantino para situarnos en el momento en el que se recuperaron los motivos animados en paralelo o con posterioridad a la difusión de la miniatura mozárabe. En las cuatro caras se aprecian: un motivo vegetal no dispuesto a orden geométrico claro, una Anunciación, un Pantócrator y una representación que podría ser de San Benito o de San Valentín con donante.
El tipo de talla señala un momento de escasas posibilidades artesanales y tecnológicas; muy diferente del acreditado por las piezas que mencionaré a continuación. Ello abre la posibilidad de relacionarlo con San Pedro de la Nave o con Quintanilla de las Viñas y, en consecuencia, según mis hipótesis, con un momento cercano al año 1000 y en un contexto cultural ajeno a lo cordobés.

Capitel BSB01
BSB01
BSB01
BSB01
Para complicar las cosas y justificar el componente "aventurero" del diletantismo arqueológico, al lado de este capitel existe otro (BSB02) de cualidades muy diferentes, que precisamente apuntan en la dirección que niega el anterior, porque sigue una fórmula común durante el siglo X en la capital del califato, con leves variaciones. Está estructurado mediante un cesto sensiblemente cilíndrico con dos coronas de hojas lisas de cierto resalto y un cuerpo superior con kalathos apenas sugerido en el que se aprecian los caulículos y las volutas exteriores; en el centro cuenta con un resalto prolongado hasta el ábaco, cuyos brazos definen configuración califal. Es, en suma, un capitel derivado del orden corintio, según modalidad estructural documentada en la mezquita mayor de Córdoba y, con recubrimiento de ataurique, en Medina al-Zahra.

BSB02
Capitel de la mezquita mayor de Córdoba
Otro tanto sucede con otro, dispuesto en un parteluz próximo al claustro, que asimismo sigue las fórmulas cordobesas con leves variaciones en relación al anterior: en el lugar de las volutas interiores, hay una formación vegetal de tallos entrelazados que culminan en una palmeta invertida dispuesta bajo la cartela (colocada en el lugar que en las variedades romanas ocupaba el florón); a ello debemos unir que aún se percibe una mínima referencia al kalathos, según fórmula, asimismo documentada entre lo cordobés. Si lo comparamos con el de la imagen adjunta conservado en el Museo Arqueológico de Córdoba (CMA82), advertiremos algunas diferencias estructurales dignas de ser subrayadas. La más clara es la pervivencia de caulículos de formato tradicional en el capitel de Món Sant Benet; ello asegura que quien talló el catalán entendía perfectamente de dónde procedían las fórmulas califales; es decir, no estamos ante la obra de un tallista que intenta copiar fielmente un modelo y se equivoca levemente sino ante alguien familiarizado con piezas de este tipo, en el contexto cultural relacionado con la ornamentación califal.

BSB03
Capitel del Museo Arqueológico de Córdoba, CMA82 
Más allá de la relación existente entre los dos capiteles de San Benito de Bages con las referencias califales, es importante tener en cuenta que en Cataluña se conocen varias series de concepción afín, entre las que destacan las del monasterio de Santa María de Ripoll  y las aún conservadas en la cripta de la Vic. Todas ellas de un fenómenos sumamente curioso, al que he de referirme enseguida...

En el mismo lado del claustro hay tres capiteles de concepción similar (BSB04, BSB05 y BSB06) que, en ello, rompen con lo que es norma en los claustros románicos. Dos de ellos están mutilados en la parte inferior de modo que han perdido el collarino que sí posee el tercero. Esa circunstancia y la falta de correspondencia entre el diámetro de los cestos y el de los fustes asociados abre la posibilidad de que fueran piezas reutilizadas. Son de estructura próxima al tronco de cono y cuentan con dos coronas de hojas distribuidas según tradiciones derivadas de las fórmulas corintizantes tardorromanas. Poseen ábaco de escasa articulación con cartelas en las zonas centrales.

Capiteles BSB04 y BSB05
Capiteles BSB06Y BSB07
Los tres definen grupo sin paralelos claros que yo conozca, aunque son claras las vinculaciones con las fórmulas corintizantes evolucionadas que he recogido alguna vez en este blog. Por todo ello, me parece plausible que fueran realizados a finales del siglo X por artífices relativamente ajenos a las corrientes califales.
Por fin, entre varios de concepción dudosa, existe otro capitel anómalo entre los colocados en las inmediaciones (BSB08), que hace pensar en las fórmulas empleadas en la Aljafería y en uno que aún se conserva en la portada del monasterio de Ripoll; en todo caso, el estado de conservación no permite afinar mucho el análisis ni la comparación, pero sí expresar la hipótesis de que se trate de otro ejemplar realizado antes del siglo XII, posiblemente en la segunda mitad del XI.

Capiteles BSB08 y BSB09
GRI01, capitel de la portada de Ripoll
Sobre el mozarabismo catalán

Gómez-Moreno prestó escasa atención al influjo califal en Cataluña: "La íntima conexión con Francia e Italia, apoyada por el clero, que recibía su inspiración del Papa y del Metropolitano de Narbona, determinaba en Cataluña una orientación europea capaz de neutralizar hasta cierto punto, y desde luego oscurecer, la corriente andaluza". Y ello a pesar de que él mismo recogía una amplia nómina de personajes de nombre árabe documentados a partir del siglo IX, del manifiesto influjo que ejercieron las bibliotecas cordobesas sobre lugares tan notorios como Vic o Ripoll, y a las vinculaciones de sometimiento de los condes de Barcelona al poder cordobés durante toda la segunda mitad del siglo X, incluso en tiempos de Almanzor. Y concluía que la relación entre Cataluña y Córdoba pasó por tres fases: una primera de vinculación a los francos; seguida de una segunda durante la segunda mitad del siglo X de sólida vinculación al califato; y por fin una tercera derivada de la caída del Califato, de alejamiento de esa relación para orientar su política hacia Italia.
Sin embargo, desde otros estudios se deduce la posibilidad de que la vinculación entre las "tierras catalanas" y Córdoba ocupara también todo el siglo IX, con las oscilaciones propias de una época políticamente muy inestable, y la segunda mitad del VIII,
En todo caso, basándose en la existencia de arcos de herradura, Gómez-Moreno inventariaba como mozárabes las iglesias de San Miguel de Olérdula, San Quirze de Pedret, Santa María de Marquet y San Julián de Buada. Pero si no admitimos que el arco de herradura sea "fósil guía" de la arquitectura mozárabe, la catalogación de Gómez Moreno debería revisarse porque, tal vez, las iglesias mencionadas conserven restos de edificaciones construidas mucho antes del siglo X...
Paradójicamente, los influjos cordobeses son claros en piezas como las tres mencionadas de Món Sant Benet, en unas pocas conservadas en Ripoll, en la serie de la cripta de Vic y en algunas más. En ellas adquiere podría adquirir todo su sentido el término "mozárabe" en el supuesto, de momento no contrastado que yo sepa, de que fueran concebidas para iglesias cristianas durante los momentos de "buenas relaciones" entre las tierras catalanas y el califato cordobés.

Para finalizar

El conjunto de capiteles reutilizados de Món Sant Benet define tres situaciones bien definidas:
1. El capitel MSB01 podría corresponder a una iniciativa cristiana afín a las que otorgaron fundamento a las miniaturas mozárabes.
2, Es muy probable que los de inspiración califal (BSB02 y BSB03) fueran realizados en la segunda mitad del siglo X, bien para una construcción del complejo monástico, bien para una mezquita de funcionalidad efímera. Sólo en el primer caso deberíamos considerarlos estrictamente mozárabes.
3. Los BSB04, BSB05 y BSB06, si realmente fueran reutilizaciones antiguas, podrían definir un conjunto estrictamente mozárabe; pero debo dejar constancia de mis dudas (limitaciones) sobre esta posibilidad porque mi afición a los capiteles se cierra con el fin del Califato y, por consiguiente, no llega al fenómeno románico.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada