miércoles, 7 de septiembre de 2011

JMJ, una cuestión de imagen


Durante la tercera semana del mes de agosto de este año y con la aquiescencia de las todas las autoridades políticas española, bajo el lema JMJ, Madrid se convirtió en un gigantesco decorado para un acto religioso de la Iglesia Católica, cuyo alcance iba mucho más allá de lo que supondría un rito de los que habitual o periódicamente practican sus fieles.
Si acudimos a la web oficiial, encontraremos la siguiente definición ("doctrinaria") de la JMJ (he suprimido las partes que escapaban de la definición) :
1.    ¿Qué es la Jornada Mundial? Es el gran encuentro global de jóvenes con el Papa que se celebra cada tres años en un lugar del mundo.
2.    ¿Por qué me puede interesar? Porque puede suponer un gran estímulo para tu vida cristiana y una oportunidad de vivir en primera persona la universalidad de la Iglesia.
3.    ¿Para qué se celebra? Para compartir con todo el mundo la ilusión de muchos jóvenes que queremos comprometernos con Jesucristo y con los demás.
4.    ¿Qué es  “vivir una JMJ”? Puede ser una experiencia única de profundizar más en tu fe y acercarte a Cristo, con la oración y los sacramentos, junto a miles de jóvenes que comparten tus mismas inquietudes y aspiraciones.
5.    ¿Es un encuentro sólo para católicos? No, la JMJ es un acontecimiento abierto a todos los jóvenes que quieran compartir un encuentro festivo con sus coetáneos en torno a Jesucristo.

Fotograma de Roma, Fellini, 1972
Desde el carácter de este blog, interesa analizar el evento afrontando una circunstancia que apenas se ha mencionado tangencialmente, pero que es fundamental en su planteamiento y, por supuesto, en su naturaleza: el factor publicitario. Porque me parece obvio que en su diseño ha pesado mucho la intención de incidir en la imagen que la gente tiene de la Iglesia Católica. La Iglesia lleva muchos años prestando una atención muy especial a los aspectos escenográficos, acaso desde que se asoció al poder político. Un evento que ha de ser televisado para la contemplación de un número muy amplio de personas define una situación de grandes posibilidades en direcciones muy diferentes: las fundamentales: en beneficio de la Iglesia Católica.

El evento noticiable

Para la representación definitiva, que sería retransmitida a todo el mundo, habían convocado a multitud de personas (¿figurantes?) que sólo debían reunir una condición: ser mayoritariamente jóvenes y tener capacidad para sonreír continuamente.  Durante unos cuantos días Madrid y algunas poblaciones de los alrededores ofrecíeron un ambiente similar al de las escenarios para  las viejas campañas de esa marca de refrescos, que se dirigían también a los jóvenes... ¡La alegría de la vida!
Como es propio de las campañas publicitarias el objetivo era mover (¿manipular?) las conciencias en la dirección predeterminada...  que acaso no estuviera demasiado clara, porque es difícil conocer por dónde se agitan las mentes preclaras que dirigen a esa institución y mucho más aún conocer los juegos de intrigas subterráneas que también son habituales en los ambientes vaticanos... Los objetivos mencionados en la web oficial parecen destinadas a niños... 
Intuitivamente, me ha parecido que no sólo se trataba de ofrecer una imagen joven de la Iglesia Católica, entre otras razones, porque el antagonismo entre las prácticas eclesiásticas y las preocupaciones de los jóvenes globalizados es demasiado radical. Cualquier periodista inglés de la BBC habría podido destrozar esa imagen recordando la situación social de la juventud española. Y los estrategas de la Iglesia son cualquier cosa menos estúpidos.  Esa aparente contradicción se resolvería si el objetivo de la campaña fuera equiparable al de la compañía de refrescos: la clientela habitual. Si sólo se tratara de reforzar a quienes ya están convencidos, a quienes mayoritariamente acuden a misa los domingos, que no son precisamente jóvenes, la falta de correspondencia entre las preocupaciones de los jóvenes y las de la Iglesia sólo sería una circunstancia anecdótica...
Se convoca al mocerío no para animar a los otros jóvenes que están fuera de la Iglesia sino para proyectar a la sociedad en su conjunto una imagen de componentes sociológicos menos negativa de la que habitualmente ofrecen las iglesias los domingos por la mañana; para que los medios de comunicación de masas, al ofrecer la noticia, ofrezcan una imagen de la Iglesia Católica diferente a la habitual, asociada a un "perfil social" diferente al proporcionado por otras noticias, como el asunto de los abusos sexuales, la elección de Papa, las procesiones de Semana Santa o las recepciones en el Vaticano, siempre dominadas por personas de edad madura.


Los "juegos de manipulación" —habituales en publicidad— comenzaban con el título de la campaña, manifiestamente sesgado, como suele ser habitual en ese ámbito desde, al menos, el concilio de Éfeso. En lugar de nombrarlo "Jornadas Mundiales de la Juventud Católica", la han nombrado "Jornadas Mundiales de la Juventud". El amor a "la Verdad", del que tanto alardean los prelados católicos —me referiré a ello más adelante—, otorga ciertos privilegios; entre ellos, el de argumentar según "criterios de autoridad", aunque sea pasando por encima de las leyes de la Lógica: así lo han dicho las autoridades, así debe ser. El amor a la "Verdad" permite hacer equilibrios argumentales sobre el alambre: de lo particular podemos pasar a lo general o, incluso, a los absolutos... El hecho: jóvenes católicos procedentes de todas las partes del mundo se reúnen con el Papa en Madrid. Basta poner en la web oficial que el encuentro está abierto también a los "no católicos" ("la JMJ es un acontecimiento abierto a todos los jóvenes que quieran compartir un encuentro festivo con sus coetáneos en torno a Jesucristo") para que se pueda redactar la "noticia verdadera" con manifiesta falsedad: "los jóvenes están con el Papa". Y, aunque más del noventa por ciento de la población global de los jóvenes del mundo no tengan ninguna relación con ese acto, la Iglesia Católica puede presentarse ante las agencias de noticias afines como "representante", "movilizadora", "defensora",  "salvadora"... de toda la juventud.  "Verdad verdadera".
Desde ese momento, los "comunicadores" o los escritores "mundialmente reconocidos", tendrán materia para entrar en el asunto y ofrecer los sesgos que convengan a sus respectivos intereses, pero en todo caso, saldría beneficiada la Iglesia que, en lugar de aparecer como una gerontocracia, se manifestaría asociada a "los jóvenes de actitud o ideología conservadora".


Un pequeño problema para la imagen de Madrid

Aunque las "Jornadas" habían sido programadas mucho tiempo atrás, los dioses quisieron que, al coincidir con los rezagos del movimiento "indignados", la falta de linealidad lógica entre "lo particular" y "lo general" se manifestara con particular acritud. Cuando algunos jóvenes de sonrisa beatífica se acercaron a la Puerta del Sol, seguramente, con la muy encomiable intención de convertir a los "equivocados", éstos no reaccionaron con la pasividad amorosa de los indígenas hawaianos del siglo XIX. Por desgracia, el Diablo es poderoso y la empresa altruista e inocente de los "jóvenes alegres" chocó con el empecinamiento en el error y enseguida aparecieron cruces de insultos más o menos ingeniosos, pero siempre acerados:
—Aunque no creas en Dios, Él te ama —dijo una jovencita de ademanes pijos a un perroflauta burlón de aspecto mefistofélico ante la antigua sede Gobernación, hoy palacio de "la Espe".
Y se intercambiaron anatemas, empujones y bofetadas, hasta que llegó la policía a poner orden y me acordé del "disuélvanse", de los grises, de cuando la calle era patrimonio de los "buenos españoles"... Más o menos como ahora. Y es que en España, desde el año 1936 la Lógica se impone a hostias.
Ante la paradoja obvia, de nada servía que los "perroflautas" y sus compañeros de viaje hubieran asumido los trámites para legalizar la manifestación en protesta por el respaldo público al JMJ.  La ley debe someterse al Bien Superior y las autoridades religiosas y políticas tomaron la decisión consecuente con ese principio moral: volcarse en el apoyo de los "jóvenes sanos" —por supuesto, los del Papa— y enfrentarse a los "perroflautas", que desde hace meses estaban enturbiando la imagen de una capital que, según manifiesta su alcalde frecuentemente —él conoce bien los deseos de la urbe aunque le importen poco las inquietudes de los ciudadanos—, pretende ser reconocida como ciudad excepcional y maravillosa, para merecer ser designada sede olímpica o, incluso, sede vaticana.
Para conseguir sus objetivos, brigadas de trabajadores llevaban algún tiempo "limpiando" los muros de las zonas por donde se pasearían las cámaras de televisión borrando el muy acreditado repertorio de "arte urbano" que distingue al barrio de Carabanchel de otras zonas más nobles, donde bastaba con colocar confesionarios posmodernos o escenarios de diseño para que parezcan sagrados.
Si le hubieran preguntado al alcalde seguramente habría dicho que lo de limpiar los muros no era por ofrecer una imagen "civilizada" de Madrid sino por renovar los lienzos a los graffiteros, que son jóvenes y, además, artistas. Y como decía Juan Pablo II, "toda forma auténtica de arte es, a su modo, una vía de acceso a la realidad más profunda del hombre y del mundo. Por ello, constituye un acercamiento muy válido al horizonte de la fe..."



Los medios conservadores enfatizaron las ventajas publicitarias para la imagen de Madrid proporcionadas por la celebración del JMJ... Francamente, no creo en esas ventajas.


MOMENTOS ESTELARES 

La llegada y las recepciones estuvieron enmarcadas en el contexto protocolario propio de las servidumbres de nuestros jefes políticos en situaciones afines. Sólo destacaron algunas reiteraciones, a mi juicio injustificables desde el orden constitucional, del Jefe de Estado y un comentario alucinante del presidente de gobierno: éste ha solicitado al Papa ayuda para cambiar el carácter de El Valle de los Caídos...  Y, de nuevo, me pregunto qué coeficiente intelectual tendrá el señor Zapatero o quién le asesore en estos asuntos...
Por lo demás, el evento se ha materializado en varios momentos de especial relevancia desde las preocupaciones latentes en este blog:

El uso ritual del Patrimonio Histórico Español

Los organizadores se esforzaron en recuperar la parafernalia trentina, propia de la reserva espiritual de Occidente. Las proximidades de la nueva sede el Ayuntamiento de Madrid se convirtieron en un paseo posmoderno y anacrónico de las procesiones de Semana Santa. Para ello, las autoridades competentes no dudaron en trasladar desde sus lugares de origen diferentes grupos procesionales, de especial relevancia, y pasearlos por las calles de Madrid...
Supongo que lo habrán hecho protegiendo adecuadamente las obras del Patrimonio Histórico Español...  Si fuera de otro modo, puesto que son obras religiosas y, de facto, el uso ritual está por encima del uso cultural, no habría por qué alarmarse. Si una obra se estropea por deleitar al Papa o por pecadillos de ignorancia o indolencia del clero, deberemos resignarnos... y los responsables que se confiesen.  Es notorio lo mucho que le preocupan estos asuntos a la ministra de cultura, aunque esté demasiado ocupada con sus cosas...
El caso más llamativo ha sido el de la custodia de Arfe, para decorar el escenario de Cuatro Vientos. Supongo que el ministerio de cultura habrá arbitrado las medidas necesarias para proteger una obra tan delicada y de tan problemática conservación...  Me gustaría saber en qué condiciones  y circunstancias regresó a la catedral de Toledo.


Ante situaciones como ésta, me pregunto qué sentido tiene que el Estado y sus entidades satélites (Fundaciones, Cajas de Ahorros, etc.) dediquen dinero a conservar y restaurar bienes de titularidad eclesiástica. Sería más razonable que esas intervenciones se hicieran  imponiendo pautas de uso no erosivas con sus cualidades histórico-artísticas, mediante tratamientos afines a los que se emplean en la práctica museística. Y si la Iglesia no está dispuesta a aceptar estas limitaciones de uso y las administraciones públicas no desean exigir el cumplimiento de la ley a las autoridades católicas, sería mejor que los propios fieles asumieran los gastos de restauración o, como se ha hecho con frecuencia, que los dejen deteriorarse sin ningún control. Si alguien cree que la propuesta es una majadería, recuerde que España está llena de Iglesias con obras abandonadas a su suerte... y a continuación eche un vistazo a la Ley del Patrimonio Histórico Español. Y si es especialmente morboso, subraye las obligaciones de la Administración Central... 
¿Qué sentido tiene un uso tan irregular de los objetos artísticos en poder de la Iglesia? La respuesta es simple aunque sus implicaciones sean complejas... Desde que se resolvió el "problema iconoclasta", la Iglesia Católica ha empleado el arte con múltiples finalidades: "dignificación" —yo diría cosmética de poder—, "educación" —adoctrinamiento—, "persuasión" —activación emotiva—, etc. La Iglesia Católica ha comprendido como nadie el poder del arte, ha procurado ponerlo a su servicio y ha llegado a la conclusión práctica de que ese uso, la función espiritual de los "objetos sagrados",  está por encima de asuntos tan etéreos como las normas de conservación. según criterios actuales.  Y aunque parezca incongruente, en este punto debo decir que, a pesar de esa prioridad anómala, por lo general, la Iglesia como institución ha conservado sus bienes rituales con mayor éxito que otras instituciones, seguramente, porque desde ese interés ha intuido mejor que otras entidades el "valor del arte", de todas las formas del arte; desde las más tradicionales (arquitectura, pintura, escultura, música) hasta las más innovadoras.  El JMJ me ha parecido un ejemplo magistral de cómo integrar todas las artes tradicionales y combinarlas con otras más "modernas", como la escenografía, el happening, unas veces según modelos rituales propios (procesiones) y otros apropiándose de fórmulas de otros espectáculos (macro-conciertos).

Las mujeres en la Iglesia

La reunión anti-reparos de El Escorial con las monjas y los "profesores universitarios".  Al fin y al cabo no hay mucha diferencia profesional entre unas y otros si se concibe la actividad universitaria como una forma de acercarse a Dios. En el mismo acto el Papa resolvía dos reparos que se suele oponer  a la Iglesia: la marginación de las mujeres y el alejamiento ente la Iglesia y la Ciencia.
Ahí estaban las monjas de clausura disfrutando como seguramente no habrá disfrutado en la vida mujer alguna. Desde una situación tan privilegiada, acaso no merezca la pena demandar que las mujeres puedan ser sacerdotes (¿sacerdotisas?) y obispos (¿obispas?). Viéndolas tan alegres y satisfechas, ¿quién podría decir que las mujeres están marginadas en la Iglesia Católica?
Pero aunque España no sea Austria ni Rouco Varela, Helmut Schueller, con la "crisis de vocaciones", en pocos años la Iglesia se verá obligada a lo mismo que el sistema liberal: emplear a las mujeres como "mano de obra ritual" (¿barata?). En caso contrario, tendrán graves problemas para mantener las iglesias abiertas...

Los límites de la ciencia

Desde que es una institución de poder, pero sobre todo cuando se aceleraron los conocimientos científicos —a partir del siglo XV—, la Iglesia Católica predica aplicar límites a la Ciencia y perseguir "la Verdad", naturalmente, una "verdad" determinada por la propia autoridad eclesiástica.  En esa pugna, que en ocasiones, se inclinaba hacia la vertiente filosófica, se han ido acumulando anécdotas especialmente significativas, que no deberíamos olvidar:  
La "Verdad"... Por ella quemaron a Giordano Bruno.

Giordano Bruno

La "Verdad"... Por ella hicieron retractarse a Galileo.
La "Verdad"... Por ella anatematizaron a Darwin, a Freud, a Einstein y su "relativismo"...
La "Verdad"... Primero estaba en la lectura literal del Antiguo Testamento; luego, en su interpretación simbólica... por supuesto, según el criterio determinado por las autoridades eclesiásticas.
La "Verdad"... Por ella están poniendo trabas a investigaciones que podrían ayudar a resolver enfermedades graves y dolencias crónicas.
La "Verdad"... Por ella el Derecho Canónigo debe estar por encima de la Ley y de ese modo, por ejemplo, un pederasta sólo es un pecador, no un delincuente. La pena impuesta por el confesor suele estar supeditada a la santa discreción...
Cuando oigo a las autoridades eclesiásticas hablar de "la Verdad", me acuerdo del Concilio de Trento, de Propaganda Fide, de la Santa Inquisición...  y, por supuesto, de Franco.
¿La "Verdad" debe estar por encima de la Ciencia?
La relatividad científica... Desde hace tiempo hemos aprendido que "la verdad" —incluso si empleamos  mayúsculas— es una aspiración humana que, como expectativa, se formula en claves de subjetividad. Dicho con mayor claridad: la verdad, como categoría absoluta, es tan difícil de definir como "el arte", "la bondad" y, en general, casi todos los valores abstractos. Si, por ejemplo, deseamos saber cuál es "la verdad" sobre el Sol, inevitablemente,  nos encontraremos con la relatividad que impone el punto de vista elegido o los instrumentos de observación que empleemos. Con ellos, podemos formular teorías que se irán contrastando con las observaciones que puedan producirse en el futuro, mediante instrumentos más sofisticados. Por eso la ciencia tuvo que aprender a relativizar.
Cuando el sumo pontífice habla de una "Ciencia con límites", ¿qué debemos entender? ¿Que si las conclusiones científicas chocan con el Dogma, deben almacenarse en cajones de olvido, hasta que la jerarquía eclesiástica decida que se pueden divulgar "sin peligro"? Todo el mundo sabe que emplear los conocimientos científicos para dañar a los demás no es admisible, pero dejar que la Iglesia se convierta en guardián "moral" de lo conveniente es absurdo. Para la Iglesia, ese problema, compañero invariante del conocimiento humano, induce siempre un cambio radical del concepto de "Verdad". Y esos cambios sintonizan mal con el sustrato ético que subyace bajo él. Antes de Galileo, "la Verdad" era que la Tierra ocupaba el centro del Universo; después de Galileo "la Verdad" cambió radicalmente. Antes de Darwin Dios había creado el mundo en un momento concreto del lapsus temporal; después de Darwin "la Verdad" era otra muy diferente: debíamos interpretar el Génesis como una metáfora. Y así indefinidamente. Desde la revolución científica, la Iglesia se ha visto obligada a reformular "su Verdad" continuamente, en un proceso de ajuste permanente que está en las antípodas de lo que "todos" entendemos por "verdad".
Me he sentido avergonzado viendo al ministro de educación —también aquí se me han caído las mayúsculas— formando parte de la mascarada publicitaria, mientras la policía apaleaba a personas que deseaban ejercer pacíficamente sus derechos constitucionales.  Si el desarrollo de la ciencia debe pasar por actos vergonzosos como el de aquel día en El Escorial,  lo tenemos crudo, señor Gabilondo...
¿A quién se dirige un acto como el de El Escorial? De nuevo se me ocurre si no será todo una operación de relaciones públicas destinada a facilitar la llegada de Monseñor Rouco al Papado...


La reserva espiritual de Occidente

Se diría que las autoridades eclesiásticas españolas deseaban dejar claro que España sigue siendo la reserva espiritual de Occidente...  Albertosis el Grande parece haberse unido al empeño por conseguir que el próximo Papa sea español con fervor sobresaliente, como lo ha hecho con el asunto de los Juegos Olímpicos. Ello explicaría la actitud de un alcalde que, de otro modo, podría considerarse excesivamente servil, más propia de aquellos tiempos en los que los ciudadanos estaban condenados a la pasividad de los súbditos. Como entonces, el alcalde se empeña en encomendarse a la voluntad divina, olvidando que en la actualidad, la elección de una ciudad para albergar los Juegos Olímpicos, como para la designación de Papa, depende de muchos factores y algunos especialmente prosaicos, pero todos ellos difíciles de manejar desde un estado de voluntad excesivamente servil. Aunque estemos haciendo el mono en Afganistán, en Libia o en cualquier otro sitio, las decisiones importantes se toman a partir de los intereses de los países que protagonizan el "momento histórico". Y entre ellos no está España, precisamente, porque la religión católica no es un factor equiparable al desarrollo político, tecnológico, económico, militar...  de países como Estados Unidos, Gran Bretaña. Alemania, Japón, China... "Casualmente" ninguno de ellos es sociológicamente católico. Empeñarse en recuperar la tradición católica hispánica es apostar por un caballo demasiado viejo, que intenta galopar, pero en dirección contraria. La Revolución Científica sobre la que se construyó la cultura occidental actual tuvo que defenderse permanentemente de la resistencia y los anatemas lanzados desde la Iglesia, que tampoco estuvo afortunada en su política ante Hitler y Mussolini. Con el paso del tiempo, olvidadas las veleidades profascistas de los años treinta y cuarenta, la Iglesia Católica, que sigue teniendo una implantación muy importante en el mundo subdesarrollado, había conseguido recuperar cierto prestigio moral que se ha visto gravemente erosionado con los deslices pederastas de algunos prelados y, sobre todo, por la política de discreción aplicada a un asunto especialmente repugnante.
Los medios de comunicación españoles —incluso los "progresistas"— se empeñaron en enfatizar las ventajas que las JMJ producirían en Madrid... aunque los madrileños sólo percibiéramos inconvenientes y un trato especialmente discriminatorio hacia los jóvenes católicos, a quienes en el uso de los transportes públicos se aplicaron tarifas de favor, incomprensibles en tiempos de crisis.
Creo que muchos hemos llegado a la conclusión de que las autoridades políticas españolas se han plegado una vez más a los intereses de la Iglesia Católica, poniendo a su disposición medios materiales  y humanos que compromete la teórica neutralidad religiosa del Estado. Y me pregunto si los políticos españoles no estarán intentando radicalizar a los "indignados" para justificar acciones de represión como las que ya se han producido.

Fotograma de Roma, Fellini, 1972
De Tarkovsky a Fellini

Kiko Argüello tomó el relevo de Andrei Tarkovsky para satisfacción de pijos y expertos posmodernos en arte. Si lo hubiera visto Fellini, habría muerto de risa: el anciano Papa de los zapatos rojos dirigiéndose a los seminaristas en una ambiente estético que parecía haberse inspirado en la Roma, de Fellini, con una diferencia escenográfica fundamental: el palacio hispno-barroco se la película ha sido sustituido por una catedral neogótica decorada con pinturas de estilo ruso-bizantino, construida frente a la sede emblemática de la monarquía española. Y no ha sido necesario recurrir al "desfile de modelos" porque el acto en sí era un gigantesco desfile de modelos...
Y vuelvo a preguntarme a quién se dirige un espectáculo que induce en un observador no comprometido con esa religión, cuando menos, perplejidad...

La intervención de los Anemoi

También me sentí avergonzado contemplando el espectáculo de Cuatro Vientos, donde se reunieron con el jefe de la Iglesia Católica muchos jóvenes pijos, pero también muchos prelados, políticos, banqueros... La gente "guai".
El espectáculo era tan dantesco que no lo pudieron soportar las fuerzas de la naturaleza y los dioses de la lluvia y el viento dejaron sentir su ira, para golpear a todos los asistentes, que debieron someterse a  ese poder como buenamente pudieron... El Papa tuvo que resumir su discurso; uno de los pabellones auxiliares se desplomó causando varios heridos; otro sufrió graves desperfectos; las hostias consagradas, preparadas para la misa del día siguiente, saltaron por los aires. La custodia de Arfe...  ¿Qué le pasó a la custodia de Arfe?
Por supuesto, quienes han tenido la desfachatez de enmendar a Dios y modificar los Diez Mandamientos, para poder emplear la imagen como instrumento de "persuasión" —manipulación— jamás reconocerán intervención sobrenatural alguna, aunque sea tan obvia. La voluntad divina no puede alterar un tinglado tan perfecto...

Conclusiones. ¿Beneficios para la imagen de Madrid?

- No me corresponde ni interesa demasiado hacer una valoración de resultados desde los intereses de la Iglesia Católica porque me consta que esos datos sólo se harán públicos si benefician a la imagen pública de la Institución. Además, sus dignatarios sabrán lo que les conviene.
- No parece que los valores sociales y culturales asociados a un evento como la JMJ sean los más adecuados para "ganar imagen" en una sociedad globalizada como la actual, a no ser que se pretendan emplear las manifestaciones públicas del catolicismo como gacho turístico, para modificar una "fama" demasiado declinada hacia lo heterodoxo. Para los políticos conservadores, que gobiernan la capital y su región por mayoría absoluta, debe ser hiriente que se conozca a Madrid por el día del orgullo gay y por los indignados de la Puerta del Sol... Pero no sé si es buena idea que Madrid compita con la Semana Santa andaluza en la organización de eventos religiosos de gran ambición escenográfica y estética...
- Del análisis anterior y casi de modo natural, surge una idea implícita: Madrid es una ciudad de contrastes, donde conviven personas de planteamientos muy diversos. Si pensáramos así habríamos caído en una trampa asociada al hecho mismo de la celebración de la JMJ: que el colectivo de los jóvenes católicos tiene gran relevancia sociológica en todo el mundo y, muy especialmente, en Madrid. Según mis datos, en Madrid, aunque sean numerosos quienes "se consideran católicos", los jóvenes que entienden su propia existencia según los valores definidos por la jerarquía católica componen grupo marginal. Y no creo que la celebración de la JMJ2011 haya modificado substancialmente esa situación.
- Es posible que, como ya han hecho algunos personajes (cierto escritor), que este acto se traduzca en una justificación para reforzar la situación social y política de la Iglesia Católica. El apoyo proporcionado por todas las instituciones induce a pensar en la voluntad de la clase política de proyectar hacia los electores una "razón contundente" que justificaría el trato favorable recibido por la Iglesia Católica.
- Un acto así en tiempos de crisis... Con la JMJ2011 la separación entre la "sociedad real" y todas las instituciones del Estado ha crecido considerablemente.
- El ministerio de cultura ha perdido otra ocasión para legitimar las mayúsculas.

(las imágenes sin pie de esta entrada fueron tomadas en los actos preliminares de la JMJ 2011 en Segovia)

martes, 6 de septiembre de 2011

Arquitectura asturiana, 2. Los edificios del Naranco, Santa Cristina de Lena y Valdedios y Valdediós

Las iglesias del monte Naranco

Las dos iglesias están en la ladera del monte Naranco, separadas por quinientos metros, y aunque componen grupo cultural, en realidad, son dos edificios muy diferentes. Para llegar a ellos el visitante se encuentra con una situación muy parecida a la de Lena, con una notable diferencia: en el monte Naranco sólo existe un aparcamiento, pero enorme, con capacidad para muchos automóviles y algunos autobuses; pero como en Lena, para llegar a las iglesias desde él debemos recorrer un camino en pendiente de más de mil metros. También en este caso, la autoridad competente ha apostado por mostrar los edificios "asturianos" en ambiente natural, entre prados...
Por fortuna, la carretera del monte Naranco pasa muy cerca de los dos edificios y aunque existen muchas placas que prohíben detener los automóviles, la mayor parte de los visitantes optan evitar la caminata y dejan los coches junto a ellos —asumiendo el riesgo de multa— o en las plataformas de los bares próximos, un poco más alejados, pero no tanto como el aparcamiento oficial.


Santa María está sobre un prado extenso desde el que se puede ver Oviedo prácticamente por completo y desde el que se percibe con nitidez el centro comercial de Calatrava...
Las dos iglesias están a cargo de una mujer joven, embarazada de ocho meses (o así), que las enseña alternativamente según franjas horarias predeterminadas. Se diría que la mujer compagina perfectamente el trabajo con la preparación al parto... a riesgo de protagonizar una anécdota de esas que salen en los programas informativos de televisión:
"Una mujer, la "vigilanta" —los medios de comunicación suelen expresarse con corrección política, aunque embistan al diccionario— de las iglesias del Naranco,  da a luz entre Santa María y San Miguel. Le auxiliaron los turistas que andaban por allí; uno de ellos, que había dejado el automóvil en lugar prohibido, la condujo hasta el hospital más próximo. La madre y el bebé llegaron en perfecto estado. Aunque no se conoce el sexo del recién nacido, está claro el nombre que pondrán al bebé, porque hay opciones para ambos"


Todo muy natural, aunque a quienes no estén familiarizados con los sistemas de gestión cultural españoles, les parezca esperpéntico. Es mucho más "razonable" emplear a una mujer en avanzado estado de gestación para cuidar de dos iglesias separadas 500 metros, que hacerlo con dos vigilantes, uno para cada iglesia. La "razón": de ese modo, mientras la señora va y viene, los visitantes tienen tiempo para disfrutar del entorno natural y hacer fotos..
Santa María es un edificio de morfología extraña para una iglesia, por lo que tradicionalmente, se ha aceptado que fue construida como pabellón de caza o algo parecido, aunque terminó siendo iglesia bajo la advocación de Santa María. Está articulada mediante dos plantas principales y otra más de tamaño angosto. Ello se traduce en el aspecto exterior de gran esbeltez y ligereza que le caracteriza y le proporciona la notoriedad que todo el mundo reconoce.
Los paramentos y contrafuertes son de mampuestos irregulares, sin que se aprecie uso de ladrillos, con piezas más cuidadas en las zonas más "delicadas".



La planta alta —que muy probablemente estuvo pintada en tonos tan vivos como los de Santullano  o Valdedios—, está abovedada mediante un sistema de arcos fajones con contrafuertes exteriores y muros aligerados con arcos ciegos. Está decorada mediante relieves de poco volumen que definen medallones capiteles de dos modalidades diferentes: unos están inspirados en el orden corintio y otros en capiteles facetados, que acaso intenten emular a ciertas variedades bizantinas con escaso éxito. Los del primer grupo consta, en la parte inferior, de collarino sogueado y dos coronas de hojas de "acantos" muy estilizados, acaso inspirados en piezas tardías afines a las que hay en Lena.  El cuerpo superior contiene ábaco cuadrado, con caulículos y volutas de extrema estilización. Los facetados definen compartimentos mediante doble sogueado (o laureado), ocupados por figuras humanas sumamente sumarias y motivos animados muy relacionados con la iconografía medieval bizantina divulgada por todo el Mediterráneo  mediante las telas y los marfiles.
La parte inferior, es mucho más sencilla —apenas tiene decoración— y sólo se distingue por un conjunto de arcos fajones que orientan su creación bajo influjos de cierta amplitud cronológica, porque ese procedimiento está documentado en época romana.


San Miguel es la peor conservada, porque además de que sólo ha llegado a nuestros días un pequeña parte de la construcción original, ha sufrido diferentes reparaciones y "restauraciones" no siempre afortunadas desde nuestros criterios de conservación del patrimonio histórico-artístico. Para hacerse una idea de lo que pudo ser es imprescindible visitar el Museo Arqueológico de Oviedo, donde se guarda una amplia colección de restos.
También en esta iglesia existe decoración animada y aún es posible contemplar una pintura —muy perdida— con una figura humana de fuerte relación con la miniatura mozárabe.

Santa Cristina de Lena

Si uno llega  Asturias por la autopista, es preciso tener cuidado porque es fácil sobrepasar la salida más próxima a la ermita de Pola de Lena.  Y aunque la señalización no ayuda demasiado, basta preguntar a cualquier persona para encontrar el camino más apropiado.
Existen dos opciones para dejar el automóvil y llegar hasta la ermita. La primera supone aparcarlo en la parte inferior, a unos cien metros en vertical, que se deben superar mediante un camino empinado, no apto para personas con movilidad limitada o con exceso de edad o peso. La segunda opción supone dejarlo a unos 500 metros, pero prácticamente a la misma altura de la iglesia; desde el aparcamiento debemos recorrer un camino relativamente cómodo, muy erosionado, por el que sólo permiten transitar a vehículos  de los propietarios de las fincas; el camino desemboca en la pradera donde se encuentra la encantadora ermita dedicada a Santa Cristina.


Cuida del edificio y cobra la entrada una joven, que me ha parecido sumamente inteligente.  Le comento, que hace años se podía llegar en coche hasta las inmediaciones de la iglesia, pero que ahora han eliminado esa opción situando grandes piedras en la entrada desde el camino... Al saber que habíamos estado antes muchas veces, se anima la conversación y nos confiesa que es hija de la señora que nos recibió en las ocasiones anteriores...
De sus palabras deduzco que las autoridades competentes han decidido enfatizar los componentes naturales en la presentación estos edificios. Asturias intenta vender Naturaleza y el arte asturiano ha de estar indisolublemente unido a la Naturaleza. Y lo enfatiza de un modo peculiar, con un gesto amplio de brazos:
—Esto es así... —nos dice sonriente, orgullosa de lo que considera "suyo", señalando el maravilloso entorno paisajístico.
Creo que es mala estrategia desde el punto de vista de la difusión cultural y de la proyección turística, porque los dos caminos actuales dificultan el acceso y, además, es difícil colocar un autobús en los dos aparcamientos próximos. En suma, la autoridad competente no se lo pone fácil al sector social más interesado en asuntos culturales...
Y deduzco, que como suele ser habitual al recurrir al componente "ecológico" (o paisajístico), éste se emplea como coartada para evitar afrontar las inversiones que requeriría acondicionarlo adecuadamente. Si se pretende conservar el paisaje en su totalidad, se podría buscar el modo de "ocultar" un aparcamiento en las inmediaciones. No creo que sea difícil ni demasiado caro...
La joven explica a la media docena de visitantes los rasgos más sobresalientes de la edificación, según los criterios generalmente admitidos...


La diminuta iglesia de Lena contiene rasgos culturales de diferentes momentos culturales; los capiteles adosados a los muros son similares a los de Santa María del Naranco. Sin embargo, contiene un iconostasis definido mediante tres arcos sobre cuatro columnas con piezas reutilizadas. Las que definen cancel bajo el arco central contienen elementos iconográficos comparables a las homólogas conservadas en Rávena y en Constantinopla (Estambul). Los cuatro capiteles componen dos grupos de cualidades afines dos a dos. Los dos centrales son "corintizantes", con collarino, y rasgos de evolución en el ábaco (prácticamente cuadrado) y en el diseño de las hojas, relativamente alejadas de las modalidades de acanto más conocidas. Los otros dos, también con collarino y con ábaco de escasísima curvatura, acreditan reutilización manifiesta porque aunque fueron concebidos para estar adosados y así están en la actualidad, tienen unas dimensiones incongruentes con los fustes; también son corintizantes, aunque de estructura diferente, porque presentan tres filas de hojas, si consideramos como tales las volutas vegetales que definen los ángulos.



Los cuatro capiteles y los fragmentos de cancel deben proceder de edificaciones construidas en la Antigüedad tardía, probablemente, en relación a la difusión del cristianismo.
El conjunto culturalmente más homogéneo está compuesto por un grupo de capiteles afines a los de Santa María del Naranco, asociados a la estructura de la iglesia. Son, como los de allí, facetados y con figuras animadas de hechura sumaria...
Sintetizando... Santa Crsitiana de Pola de Lena integra dos grupos de restos de cultura material
1. Cuatro capiteles y restos de canceles reaprovechados, que podríamos situar entre los siglos IV y VII.
2. El conjunto arquitectónico, comparable a Santa María del Naranco, que suele adjudicarse a la época del rey Ramiro...

El monasterio de Valdedios. Un tipo fantástico

También hacía muchos años que no cruzábamos la verja del monasterio de Valdedios; desde entonces, han arreglado muy bien la carretera de acceso desde Villaviciosa y el trayecto resulta especialmente agradable. Milagrosamente aquí  se puede dejar el automóvil junto a la puerta del monasterio y hasta es posible tomar algo en el bar de enfrente.


Se visita con guía en periplos que también incluyen la iglesia del monasterio. Lo más llamativo es la persona que lo enseña, un joven muy bien documentado, de personalidad excepcional y locuacidad sobresaliente.
La disposición de la iglesia antigua, "el Conventín", insiste en la ya mencionada vinculación con el paisaje, aunque en este caso, las circunstancias del entorno obran en nuestro sistema perceptivo de modo contrario a la ilusión de la luna; aquí la vieja construcción parece la iglesia de los pitufos. Como sucede en casi todas las construcciones asociadas a la monarquía asturiana —con la excepción obvia de Santullano— es de pequeñas dimensiones y de ello derivan algunas de sus cualidades más destacadas, para bien y para mal. Las ventanas, de dos y tres vanos, tienen alfiz pero el sistema de construcción no es  tan depurado como en la ventana de San Tirso porque el cargadero está tallado sobre una única pieza pétrea de excesivo grosor y los capitelillos no están empotrados (enjarjados) en el muro. En las capillas laterales de la cabecera existen dos ventanas  de tamaño reducido con arco de medio punto conformado mediante ladrillos en disposición radial.
Fue consagrada en el siglo IX y presenta algunos problemas de datación, sobre los que no me atrevo a exponer hipótesis original alguna: probablemente fue construida en dos fases, durante el siglo IX.


Sintetizando.

La arquitectura asturiana ofrece una serie de cualidades que la colocan en un lugar muy destacado del arte de la Edad Media, sin necesidad de forzar los términos como se ha hecho con excesiva frecuencia. Dejando a un lado Santullano —y la Cámara Santa— que, a mi juicio, es construcción anterior a la "dinastía asturiana", las iglesias del siglo IX responden a las siguientes cualidades:
1. Contra el propósito forzado de Sánchez-Albornoz por adjudicar a Oviedo una fuerte expansión urbana durante el siglo IX, los restos conocidos —incluyendo los no mencionados aquí: Santianes, Tuñón, Priesca, etc.—, nos informan de construcciones que hacen un guiño a la explotación turística actual: son edificios asociados a la naturaleza, a los prados, es decir, al ámbito rural. Santullano y San Tirso nos informan de que Oviedo había tenido una cierta expansión urbanística durante la tardoantigüedad que, tal vez, entrara en fase de cierta recuperación durante el dominio de los reyes asturianos. En todo caso, los territorios cristianos de la península Ibérica tardaron bastantes años en cambiar el dominante rural específico de la Alta Edad Media.
2. Son iglesias que, quizás por esa interrelación con el paisaje asturiano —nunca suficientemente valorado— por su tamaño "infantil" y por la esbeltez ofrecen una estampa visual sumamente grata. Son, sencillamente, edificaciones preciosas, si se me permite emplear un término tan manido pero, en este caso, apropiado.
3. Son construcciones que mezclan componentes derivados de la tradición tardoimperial con otros acaso transpirenaicos y ornamentación de fuerte sentido oriental (bizantino).
4. La escala reducida juega en un sentido que se ha enfatizado poco y que, a mi juicio, es fundamental a la hora de hacer una valoración cultural global. Si reducimos drásticamente la altura de un edificio, la dificultad de su construcción decrece también radicalmente. Construir una iglesia como la de Valdedios, por ejemplo, no presenta mayores dificultades de las que presentaría una construcción popular desarrollada en tres o, incluso, cuatro alturas: con bodega, planta baja para los animales, planta alta con las habitaciones y desván o "doblado" para criar palomas, almacenar frutas, etc. Dicho de otro modo: aunque podemos y debemos contar con el "factor carolingio", una arquitectura tan elemental podría explicarse como confluencia entre la herencia tardorromana y la arquitectura popular en piedra que procedente de las aportaciones celtas y autóctonas.

Arquitectura asturiana, 1. Santullano y San Tirso


Desde hace muchos años, he estado vinculado a Asturias de varias formas y en varias ocasiones. Uno de mis mejores amigos, a quien debo mucho más de lo ofrecido, nació en Asturias. Mi primer trabajo profesional  —encargado y financiado por el Ministerio de Cultura— se centró en un conjunto muy amplio de edificios asturianos de épocas diversas, que debimos recorrer emulando a los pioneros de principios del siglo XX. Y aunque en aquel empeño sufrí, por primer y única vez, la inquietante sensación que producen las armas de fuego cuando apuntan a la cabeza de uno,  reconozco que, salvando ese incidente, en pocas zonas me he sentido tan bien tratado y en ninguna otra he comido mejor. Quizás por ello, en muchas ocasiones he sentido como propias cosas que sólo lo eran en mi emotividad y que nada tenían que ver con la imagen mítica que nos proponen de Asturias desde los ambientes vinculados a la grandilocuencia ultraconservadora.

Santullano, una iglesia anómala.

"...et asturorum regnum diuina providentia exoritur" 
(Crónica Albeldense)


Está en el casco urbano ovetense, cerca del arranque de la autovía a Gijón, sigue siendo iglesia parroquial y cobran 1,2 € por entrar a verla. Fieles a las costumbres del lugar, las autoridades competentes han enfatizado la relación entre arte asturiano y paisaje  y han complicado el aparcamiento en los alrededores; sólo se puede aparcar el automóvil infringiendo el código de la circulación. Supongo que las autoridades competentes cuentan con que los visitantes lleguen en romería vestidos con gorro negro, tocando la gaita, escanciando sidra y, por supuesto, caminando a la iglesia de San Julián y Santa Basilisa.
Vigilan la iglesia dos mujeres jóvenes, especialmente atentas a imponer disciplina a los visitantes, sobre todo, en lo relacionado con la prohibición de hacer fotografías y de entrar en el presbiterio. A ver el cartel de la prohibición iconográfica  con un sello de la "parroquia de San Julián, Oviedo", hago un comentario agrio y la de la puerta me contesta con un argumento de sargento chusquero.
—Es para proteger las pinturas... Antes estaba permitido hacer fotos sin flash, pero como algunas personas no lo desconectaban, decidieron —no pregunté quién o quienes— prohibirlas con flas y sin flash.
Y ante mi insistencia de mal tono —por supuesto, sin perder los buenos modales—, siguió con sonrisa de labios y mirada de halcón:
—Está prohibido hacer fotos como en el Museo del Prado y en casi todos los museos importantes...
—Si usted lo dice...
Hacer la guerra a la imagen fotográfica  es condición necesaria para obtener mayor categoría cultural; supongo que existirá un comité de expertos para certificarlo.
Al pagar, entregan un díptico acorde con esa categoría, con un resumen descriptivo en cuatro idiomas (español, francés, inglés y alemán), un supuesto "comentario histórico" y un fragmento de la "Carta a los artistas" de Juan Pablo II, especialmente adecuado para la situación:

"Toda forma auténtica de arte es, a su modo, una vía de acceso a la realidad más profunda del hombre y del mundo. Por ello, constituye un acercamiento muy válido al horizonte de la fe...
... Cuando con el edicto de Constantino, se permitió a los cristianos expresarse con plena libertad, el arte se convirtió en un cauce privilegiado de manifestación de la fe. Comenzaron a aparecer majestuosas basílicas, en las que se asumían los cánones arquitectónicos del antiguo paganismo, plegándolos a su vez a las exigencias del nuevo culto"

Curiosa manera de explicar las consecuencias arquitectónicas derivadas de la asociación de la religión cristiana al poder político...  que también sirve para conectar el interés por el arte con ciertos planteamientos filosóficos e ideológicos... Y volví a recordar la figura de Bertrand Rusell.
Se supone que la antigua iglesia de San Julián y Santa Basilisa fue realizada durante el "reinado" de Alfonso II, El Casto, entre los años 812 y 842, a partir de testimonios escritos  no demasiado explícitos. Sin embargo, las "piedras hablan" en dirección diferente, porque existen circunstancias que hacen pensar en una apropiación, comparable a otras muchas derivadas de los cambios institucionales acaecidos en la península Ibérica a partir del siglo VI y, muy especialmente, desde el año 711.




Arquitectura de tradición greco-latina.

A nadie se le ha escapado que esta iglesia tiene un diseño muy relacionado con las primeras iglesias cristianas (mal llamadas "paleocristianas"). Y para cuando Alfonso II alcanzó el trono, habían pasado muchos años como para imaginar la existencia de un "arquitecto" versado en ellas. El uso, por ejemplo, de arcos de descarga en ladrillo sobre cargaderos de piedra es un recurso muy empleado en la arquitectura romana, perfectamente acreditado en todo el mundo mediterráneo. Lo mismo sucede con el tipo de aparejo, organizado mediante sillares irregulares y bloques mejor tallados en las partes comprometidas de la estructura (esquinas, jambas, etc.); y con el resto de los detalles que apreciamos en las cornisas, los pilares, etc.
Sabemos que la arquitectura ramirense se distancia de las tradiciones tardoimperiales... No tiene mucho sentido que se conserven tradiciones arquitectónicas de gran complejidad durante 500 años y, súbitamente, desaparezcan con el paso de un "rey" a otro... a no ser que fuera el mismo rey quien colocaba los bloques de piedra. Además, los tiempos de Alfonso II no eran los más propicios para construir una iglesia con techumbre de madera; hubiera sido más práctico hacerla más pequeña como las de tiempos de Ramiro, y con bóveda. 

Elementos reutilizados.

Los elementos arquitectónicos reutilizados están repartidos en dos zonas: la ventana alta exterior y el presbiterio. En la ventana hay dos capiteles de estructura diferente, que seguramente fueron reutilizados. El primero está mal conservado y sigue un diseño con paralelos próximos en contextos tardoimperiales (La Olmeda, mezquita de Córdoba, etc.): el segundo también parece de cronología afín.
En el presbiterio hay un conjunto de piezas reutilizadas (capiteles y placas) de concepción muy variada entre las que destacan algunas, probablemente, de cronología temprana, acaso del siglo IV.
Desde las cualidades de estas piezas, resulta especialmente sugerente la posibilidad de que la iglesia de Santullano fuera construida en los momentos de la expansión cristiana en el noroeste de la península Ibérica. Desde esa hipótesis sería aceptable que en tiempos de Alfonso II se recuperara para el culto cristiano tras una también hipotética fase de abandono por influjo de las autoridades islámicas.





Las pinturas

 Las pinturas definen el problema más interesante y, en cierto modo, paradógico. Es complejo entender una ornamentación de manifiesto sentido iconoclasta en un ámbito cultural que, según las fuentes literarias, estaba muy vinculado con las fórmulas carlongias. Paradójicamente, la explicación podría venir  por una línea especialmente irritante para quienes defienden la continuidad "católica" del cristianismo hispano, desde que Santiago "llegó" a Galicia.
Si aceptamos que la monarquía astur, desde don Pelayo, pretendía recuperar las tradiciones y legitimación de tiempos visigodos, no tendría nada de particular esa iconoclastia, porque así quedó acreditado en el canon XXXVI de concilio de Elvira (principios del siglo IV):
"Placuit picturas in ecclesia esse non debere, ne quod colitur et adoratur in parietibus depingatur" (Decidimos que en las iglesias no debe haber pintura, para evitar retratar en las paredes lo  que se adora y reverencia)
Y también en el XII concilio de Toledo (681). En el canon XI se recordó solemnemente el mandato bíblico, para combatir con medios radicales la pervivencia de cultos paganos:
"Son preceptos del Señor, quien dijo: "No te harás obra de escultura, ni figura alguna de lo que hay arriba en el cielo, ni de lo de abajo en la tierra, ni de las cosas que están en las aguas debajo de la tierra; no las adorarás ni les darás culto. (...) Recordando estos preceptos del Señor, no para castigo de los delincuentes, sino para terror no imponemos por este nuestro decreto la pena de muerte, sino que avisamos a los adoradores de los ídolos, a los que veneran las piedras, a los que encienden antorchas, y adoran las fuentes y los árboles, que reconozcan cómo  se condenan espontáneamente a muerte aquellos que hacen sacrificios al diablo"


¿Podemos deducir que la iglesia hispana fue iconoclasta entre los siglos IV y VII?  Frente a la contundencia documental que reflejan los dos textos recogidos, debemos recordar que existen pocos objetos con representaciones cristianas animadas y una iglesia que parece contradecir tajantemente esa hipótesis: San Pedro de la Nave. Y de nuevo aparece un asunto ya rancio: asumir el trágala de Gómez Moreno o no.
En todo caso, la decoración de Santullano —cualquier que fuera el momento de su realización— indica que en tiempos de Alfonso II aún pervivía la tradición iconoclasta, puesto que no resultó problemático una iglesia con tan peculiar decoración. De ello podemos deducir que sus religiosos seguían las tradiciones de la iglesia hispana de época visigoda y también las de los obispos que permanecían bajo el poder de Córdoba.
Tal y como reflejan los edificios del  Naranco, esa tradición quebró en tiempos de Ramiro II, anticipando la ruptura radical que en paralelo o poco después manifestará la miniatura mozárabe y unos años después el "movimiento" románico; en ambos casos parece obvio que la influencia francesa fue determinante.

San Tirso

Por desgracia de la iglesia original apenas queda otra cosa que un testero  con "ventana" (cegada) de cualidades excepcionales, porque a mi juicio, encierra algunas claves que podrían ser útiles para ordenar el gigantesco rompecabezas de la arquitectura hispana altomedieval.
Es un arco "trigeminado" enmarcado por un alfiz. Los arcos han sido definidos mediante ladrillos a sardinel, tal y como es habitual en las tradiciones romanas, y descansan sobre cuatro capiteles que, a su vez, definen dos parejas. Los centrales son capiteles labrados por las cuatro caras, derivados del orden corintio, pero bastante evolucionados, puesto que las hojas han perdido por completo la idea del acanto, para acercarse a otras fórmulas decorativas más propias de las variedades corintizantes. Y como es habitual en el noroeste, tienen collarino.




Los otros dos fueron concebidos para culminar sendas pilastras y responden a fórmulas menos evolucionadas; concretamente forman parte de un grupo que podríamos denominar corintio hispánico del noroeste, documentado en Galicia y Asturias con cierta frecuencia, caracterizado por el collarino liso, ábaco escasamente articulado, floraciones de acanto evolucionadas y, sobre todo, cuerpo superior con vegetación que tiende a ocultar la volutas.
La existencia de esta variedad en dos capiteles de pilastra que están sobre fustes cilíndricos pero empotrados en el muro,  permite deducir que son piezas reutilizadas, pero no garantiza nada sobre los otros dos porque son más evolucionados y no acreditan falta de correspondencia con los fustes ni con el arranque de los arcos. Si esta hipótesis fuera cierta, podríamos concluir que los dos capiteles centrales fueron realizados, como muy tarde, cuando se construyó el testero de San Tirso y que los otros dos son anteriores. (No obstante, debo manifestar que, según mi juicio, existen muchas posibilidades de que los cuatro sean reutilizados y que fueran realizados alrededor del siglo IV).
En sintonía con la naturaleza adjudicada a la cultura asturiana, se dice que el testero de San Tirso fue realizado en esa época... Mi opinión es que estamos ante un caso parecido al de Santullano, con un factor de anomalía que, según dicen, habla de influencias cordobesas: el alfiz.
Creo que no se puede descartar la hipótesis de que estemos, como en Santullano,  ante restos de una edificación realizada en los alrededores del siglo VI, con piezas reutilizadas, acaso del siglo IV.
¿El alfiz? Seguramente el alfiz aparece aquí por las mismas razones que aparece en Córdoba, sencillamente, porque era un elemento ornamental común de la arquitectura hispánica tardorromana, que integraron los musulmanes y también los constructores asociados a los reinos cristianos: en Valdedios también se empleó.

Reconsideración.

"En el Asturorum regnum nació España y cuajó el talante hispánico, pero en él se inició, además, nuestra gran misión histórica y nuestra más importante contribución a la forja de Europa y de lo europeo. El islamismo había roto la multimilenaria unidad histórica del mundo mediterráneo. Es ello hoy indiscutible e indiscutido. Al comenzar en Occidente la resistencia de la Cristiandad frente al Islam, el reino de Asturias se constituyó en rodela de la sociedad, la cultura, el estilo de vida que iba a madurar en el solar de la Europa creadora de valores universales y modeladora del gran proceso de liberación del hombre de liberación de los pueblos. Ese proceso no habría podido realizarse sin nuestro sacrificio. Sin el sacrificio que comenzó al pie de las cumbres de los Picos de Europa" (Sánchez Albornoz, C.: Los orígenes de la Nación Española. El Reino de Asturias. Oviedo, Idea, 1975, t. III, p. 968)
¿Indiscutible e indiscutido?  Los seguidores de Pirenne —que son muchos— se partirían de risa. La península Ibérica tuvo la suerte o la desgracia de quedar en tierra "fronteriza" cuando se rompió el mercado mediterráneo en dos universos perfectamente diferenciados, sin que sea fácil determinar quién o qué protagonizó esa fractura: si la aparición del cristianismo o la quiebra de la estructura socioeconómica del Mundo Antiguo.  ¿He dicho cristianismo? No, no ha sido un lapsus. Cuando apareció el Islam apenas se podía hacer otra cosa que certificar esa ruptura y aún, acotar desde él otra forma de intentar dar continuidad a la cultura grecolatina. El "mundo cristiano" de Occidente, que podemos personalizar en Carlomagno, presuponía recuperar el "Imperio Romano" —las estructuras de poder del Imperio Romano—, desde las premisas de una cultura que, a consecuencia de las crisis, había dejado las ciudades para refugiarse en el campo. Algo parecido a lo que intentó Justiniano, pero infinitamente más ingenuo. Y ese intento era vano, entre otras razones, porque los cristianos estaban más preocupados de "lo espiritual" que de recuperar una cultura que estaba demasiado contaminada de paganismo. Por ello se perdieron los libros antiguos y, en general, casi todos los testimonios escritos de la Antigüedad
Ante esa dualidad, al-Ándalus  sintetizó un territorio de transición que, como tal, acaso sea uno de los aspectos más peculiares de las "culturas hispanas", porque desde él quedaron caracterizadas las características de las diferentes áreas geográficas (no quiero decir "nacionalidades", porque entiendo que no sería preciso). Tal y como han puesto de manifiesto los acontecimientos recientes, Sánchez-Albornoz y los ideólogos franquistas se equivocaban radicalmente al confundir "Nación Española" con "Estado Español" y desde ese error era y es absurdo reconstruir un pasado acorde con esa idea. Dentro del área cantábrica, Asturias quedó en una obvia situación de marginalidad geográfica que le dejó al margen de la "colonización" romana y de la "invasión" islámica —¡El poder manipulador de las palabras!—; lo mismo sucedió en Cantabria y, por supuesto, en el actual País Vasco. Galicia fue más permeable sobre todo a las aportaciones romanas por una razón de interés obvio: el control de la ruta marítima a las islas Británicas. Cuando aparecieron los musulmanes—ya se había roto el mercado mediterráneo—, esa circunstancia dejó de tener interés aunque no se rompieron los lazos comerciales por completo, porque se mantuvieron las rutas europeas por las que llegaban esclavos rubios (eslavos) a Córdoba, porque durante el siglo X, el foco de poder más importante de Occidente no era Roma ni Aquisgrán... 
Se ha forzado tanto el protagonismo histórico del reino asturiano en función de una "nación española" diseñada desde determinadas posturas ideológicas, que no tiene nada de particular que la Historia del Arte, disciplina de vocación y praxis serviles —el arte siempre está vinculado al poder económico—,  haya forzado las atribuciones, en ocasiones, por encima del más elemental sentido común. El arte mozárabe es un magnífico ejemplo. Históricamente, el reino asturiano tuvo una relevancia muy relativa en el desarrollo de los acontecimientos decisivos en desarrollo de la historia de España, aunque en el aspecto institucional, se empleara durante mucho tiempo esa época (hasta el fin de los austrías, cuando menos) como referencia de rancio abolengo, por lo general, legendario —por no decir falsificado de modo burdo— , en paralelo a lo que hicieron las fuentes del siglo IX y posteriores con don Pelayo, pasando por encima de lo más obvio. Basta echar un vistazo a las fuentes hispnoislámicas del siglo X para situar la entidad real de los "reinos cristianos" de aquella época.
Las fuentes del siglo IX, sobre las que se construye el mito, leídas con frialdad hoy resultan, cuando menos, sorprendentes. La Crónica Albeldense —fuente histórica fundamental en esa línea— es un refrito de textos "enciclopédicos" con algunos añadidos sobre los reyes asturianos que no pueden interpretarse como los Anales de Tácito porque están llenos de imprecisiones, referencias míticas, hechos fantásticos, etc. Y lo más interesante y que no se suele mencionar, para no dejar sin fundamento la hipótesis de que recoge datos de una crónica anterior: está escrita en un momento de especial tirantez entre algunas comunidades cristianas y el poder de Córdoba (mártires voluntarios), cuando algunos cristianos reaccionaron radicalmente ante el crecimiento continuo de las apostasías. Para esas comunidades era muy oportuno describir al reino astur como una entidad política poderosa, capacitada para vencer a las tropas cordobesas.
El propio nombre "Pelayo" (Pelagio), por ejemplo, es un término griego que se podría traducir por "marino".... Es anómalo que un noble visigodo, procedente de la corte toledana, se llamara de modo tan poco mesetario y tan poco germánico.
En suma, las crónicas del siglo IX tienen menos fiabilidad que los panfletos políticos, porque, en cierto modo, son panfletos políticos. Si no fuera por el valor indirecto que aún ofrecen, sería mejor guardarlas en las adecuadas condiciones de seguridad en la Catedral de Santiago...
El valor indirecto: si hablan de un edificio en tal lugar, podemos deducir, cuando menos, que ese edificio existía cuando se escribió la crónica. Y poco más.
En el estado actual de los conocimientos, el "reino asturiano" sería continuación de una estructura "preseñorial"(recientemente han documentado una fortaleza de esa cronología en El Peñón de Raíces),  que pervivió en aquel territorio con relativa independencia del poder visigodo (está documentada, una revuelta contra Wamba) y que así se mantuvo también frente al poder emiral.
La especial topografía de la zona ayudaría a entender por qué el norte cantábrico (Asturias, Cantabria y País Vasco) fue romanizado tarde y por qué permaneció al margen del poder islámico. Las comunicaciones difíciles complican el establecimiento de redes administrativas centralistas, sencillamente, porque el sistema de comunicaciones es infinitamente más complejo que en zonas menos irregulares. Y el reino visigodo —especialmente débil— y decididamente volcado hacia el mundo rural, era el menos dotado para romper ese aislamiento.
Esa insularidad topográfica y los testimonios no míticos nos ayuda a entender los sucesos del siglo IX y los edificios correspondientes, en términos diferentes a los de la literatura más divulgada:
1. La cultura material asociada a la monarquía asturiana no acredita lo que presupone la grandilocuencia mítica institucional: no existe influencia visigoda (no existen arcos de herradura afines a los de San Juan de Baños);  los restos arquitectónicos de Oviedo y de los pueblos próximos nos hablan de pervivencias grecolatinas, de influencias carolingias y de importantes aportaciones iconográficas de raíz bizantina.
2. Los restos culturales parecen acreditar el retraso —respecto de los grandes focos políticos y militares— que corresponde a su insularidad topográfica (del mismo modo que tardaron en llegar las aportaciones culturales romanas).
3. Desde esas consideraciones es tentador imaginar que Santullano  sea más antigua de lo que conviene a una idea de España demasiado condicionada por "el invento" de Claudio Sánchez Albornoz —aún vigente como referencia folclórica y política—. Teniendo en cuenta las muchas "reparaciones" sufridas, los restos antiguos encajan mejor en las proximidades del siglo VI que en el IX. La atribución documental al siglo IX puede interpretarse como la recuperación para el culto cristiano de una iglesia que pudo ser abandonada durante un período de tiempo no muy amplio.

Y hablando de Santullano... ¿Cuándo quitarán la espadaña?

lunes, 5 de septiembre de 2011

El Museo Arqueológico de Oviedo


Ha sido inaugurado hace poco y confieso que su concepción y sus instalaciones me han sorprendido gratamente, quizás porque en mi memoria permanecían recuerdos no demasiado positivos. Sobre el  claustro de San Vicente, que ya ocupaba el museo previo y con un diseño de Fernando Pardo Calvo y Bernardo García Tapia, se han definido unas instalaciones que, desde la percepción de un visitante, ofrecen una imagen bastante positiva. El truco: proponer una selección no apabullante y no empeñarse en que los visitantes aprendan mucho.

También me ha sorprendido muy gratamente la prudencia catalogadora de sus responsables.  Entre los ejemplos más significativos: no han precisado la cronología de las "columnas romanas reutilizadas en el palacio de Alfonso III" y me ha hecho especial gracia —en sentido positivo— la evaluación como "época tardoantigua" de la placa de cancel de Santa María de Llanera, aunque mi juicio sea diferente. Me parece positivo que se rompan ciertos dogmas...


Los capiteles reutilizados por los constructores de Alfonso III forman grupo con otros de diferentes grados de evolución, reutilizados y repartidos por el noroeste de la Península (Bande, Orense, Balsemao, Valdedios, Santullano, San Triso de Oviedo...). Se caracterizan por conservar aceptablemente la idea estructural del orden corintio, ofrecer un ábaco de escasa articulación (poca curvatura) y una configuración peculiar del conjunto caulículos-volutas, de modo que apenas se distinguen éstas. La falta de relación entre la ornamentación de estos capiteles y las tendencias orienalizantes del Bajo Imperio, podrían conducirnos a catalogarlos en época tardía; no obstante, me inclino a situarlos en los alrededores del siglo IV. Desde esa hipótesis, estas piezas acreditarían una "anomalía" histórica muy curiosa: estos capiteles parecen ajenos a las influencias orientales que se dejaran sentir en todo el Imperio y aquí también en otros aspectos de la actividad cultural, tal y como vemos en Santullano... 


Hay una pareja de capiteles de configuración más evolucionada. Han perdido la estructura del orden porque carece del conjunto caulículas-volutas, de modo que podemos situarlo en la línea evolutiva que, en Asturias, conduce a los capiteles "de pencas" propios del ciclo asturiano. Se distinguen por emplear una modalidad de "acanto" muy estilizado, con hojas formando anillo mediante trepanación de escasa profundidad. Los paralelos que conozco en el sur de la península acaso sólo sirvan para establecer jalones de evolución paralela. Deben ser posteriores a los de Alfonso III, pero no demasiado. A falta de referencias concretas, se deberían situar entre los siglos V y VII, aunque a título personal, me inclinaría por adjudicar mayores posibilidades a las fases más tempranas. 


Existe otro, encontrado en Oviedo que seguramente es el más antiguo de todos. Pertenece a la modalidad corintizante, con cuatro volutas angulares sobre hojas de acanto aceptablemente diseñadas, y aunque presenta un ábaco bastante evolucionado, conserva intacta la estructura tradicional, incluso, con una moldura para delimitar el cuerpo del cesto, por debajo del ábaco. Pensabene clasificó uno comparable (Ostia, capitel de pilastra) en época severiana. El de Oviedo, algo más evolucionado, puede catalogarse en el siglo IV, cuando parece que hubo mayor actividad constructiva en esta zona de la geografía hispana.
La placa de Santa María de Llanera, de fuerte sentido oriental,  también podría ser medieval (siglo IX), de cuando se abandonaron las limitaciones iconoclastas...

Museo arqueológico de visita recomendable.

El parque natural de las Hoces del Duratón: cuestión de buitres.


El acceso al parque natural

Casi todos los años acudimos a San Frutos del Duratón. El paraje es uno de los más espectaculares de la provincia de Segovia fuera de las áreas montañosas, y ofrece varias opciones de visita: por la zona del río o por la parte, desde donde se obtienen las vistas más espectaculares, sobre todo, desde los terrenos anexos al antiguo monasterio de San Frutos. Existen varias opciones para llegar a él. Las principales: se puede ir a Sepúlveda o a Cantalejo; desde ambas localidades parten carreteras que van empeorando a medida que nos aproximamos a  Villaseca, de donde arranca el "camino rural" que conduce a las proximidades de San Frutos. Es un camino de grava de machaqueo de varios kilómetros, que con el paso de los años se ha degradado hasta extremos inusitados. No es recomendable recorrerlo con automóviles "bajos" porque debemos contar con algún golpe más o menos fuerte, de esos que pueden ocasionar averías graves. El camino penitencial finaliza en un aparcamiento que pone límite a lo que se pude recorrer con relativa comodidad.
Al acercarnos al panel informativo nos cruzamos con un guarda forestal deseoso de palique al que hice un comentario sobre el estado del camino:
—Estamos en crisis. No hay dinero!—respondió con una sonrisa malévola.
Y durante unos minutos estuvimos conversando sobre la fórmula más conveniente para conservar el camino en buen estado...  De sus palabras deduje las razones por las que las carreteras de las inmediaciones están en tan malas condiciones (en esa zona de la provincia de Segovia las carreteras suelen ser bastante aceptables): la dirección del Parque de las Hoces del Duratón entiende que no es apropiado emplear aglomerados asfálticos para no degradar el entorno...  ¿Para no degradar el entorno o para ahorrar un puñado de euros?



Los paneles "informativos"

En el aparcamiento existe un panel informativo que explica sucintamente las características del parque, definido por las hoces del río Duratón, y, como en las iglesias de párrocos ramplones,  indica al visitante el repertorio de prohibiciones. ¿Para qué sirve el poder si no es para follar con quien te apetece e imponer limitaciones a la voluntad de los semejantes? No entraré en el primer asunto —Dios me valga—, pero sí en las prohibiciones...  porque ellas están en las antípodas de lo que requeriría una política de explotación turística sensata: dar facilidades, ofrecer opciones y posibilidades, asumir que los cargos públicos son, ante todo, empleos de servicio a los ciudadanos.
No está permitido escalar, encender fuego, acampar, arrojar basura, hacer ruido, recolectar animales, plantas y minerales; no se pueden introducir especies nuevas de fauna y flora silvestre; está prohibido tirar piedras; también está prohibido tirar objetos al río y, muy especialmente, verter líquidos y otros productos contaminantes...  No me imagino a un excursionista de rancio abolengo —aquí todos somos descendientes de los visigodos reciclados en Asturias— arrojando el contenido de una lata con aceite mineral.
 Sorprendentemente, dado el estado del camino, está prohibido circular con vehículos 4x4 en la totalidad del parque natural ("La circulación en vehículos Todo Terreno está prohibida en la totalidad del Parque Natural" (sic). Y la prohibición radical no debe ser un lapsus porque en el mismo cartel se indica que "La circulación a motor está restringida únicamente a caminos y carreteras".  Supongo que pretenden impedir que los automóviles circulen fuera de los caminos...
Tampoco tiene desperdicio la alucinante indicación que se hace sobre el uso de la bicicleta: "Recuerde, si va en bicicleta, que debe respetar al peatón y no debe salir de los caminos". Acaso alguien llegue a San Frutos en bicicleta, pero yo jamás vi a nadie.  Las condiciones del camino lo desaconsejan, salvo para los especialistas en "deportes de riesgo" o los masoquistas...
Sabiendo cómo son las personas que llegan a estos lugares... ¿no sería más adecuado dirigirse a ellas con un poco más de consideración? ¿Creen los gestores del parque que todos los visitantes son de inferior categoría intelectual y social que ellos? ¿Creen los gestores del parque que solventan su responsabilidad social dando órdenes, imponiendo prohibiciones o dando consejos a los visitantes?
En el cartel también se nos informa de que la zona que recorreremos es una "paramera, con sabinares-enebrales y donde éstos faltan, tomillares, salviares o aulagares"; en "román paladino": un erial, comparable a los que existen por doquier en la meseta segoviana.


Pero las prohibiciones no se habían hecho extensivas al asunto publicitario, porque en todos los carteles informativos, no faltaba la referencia a la Junta de Castilla y León y a las instituciones relacionadas con el parque: el "Parque Natural de las Hoces del Río Duratón", "Natura 2000" (entidad del Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino), la "Red de Espacios Naturales de Castilla y León", "Proyecto Life" (entidad financiera de la Unión Europea).  A ellas se ha unido otra más, que aparece en letras pequeñas pero no tanto como para impedir su lectura: La Caixa. En algunos carteles, en el ángulo inferior derecho se lee:  "Esta señal ha sido reparada por Obra Social 'la Caixa'".  Está prohibido acampar, pero no hacer publicidad bancaria con discreción...
El primer cartel con subvención bancaria que nos llamó la atención prohibía el paso a una "Zona en restauración de la Cubierta vegetal" (sic). ¿Restauración de una paramera? ¿Pretenden restaurar todas las parameras de Castilla y León? ¿La paramera se degrada si la genta camina libremente por ella? ¡La degradación de la paramera culmina en la desertización! ¡El apocalipsis! Las cosas que se aprenden visitando parques naturales... A partir de ahora, cuando camine por el páramo procuraré no salirme de los caminos...
Y nos preguntamos si quienes aplican tanto celo en la protección del ambiente ecológico no había llegado a percibir el contraste que existe entre el formato de los carteles y el del páramo circundante...  No me molesta el diseño de los carteles; me molesta la obsesión por imponer pautas de control al ciudadano, incluso, en los aspectos más triviales, como dar un paseo por el campo. Y que la defensa del "ambiente" se haga mediante criterios de conveniencia política y financiera.
El camino que conduce al antiguo monasterio es parecido al que llega desde Villaseca y hace años servía para que los automóviles se acercaran a la puerta; en la actualidad hay que dar un paseo de un kilómetro con fuerte pendiente, que es penoso con la canícula, porque existen pocos lugares de sombra, especialmente, al regreso, cuando se debe recorrer cuesta arriba. El camino está acotado con hileras de piedras que, al parecer, limitan los lugares de los que no deben salir los paseantes, para no dañar el ecosistema ni erosionar el poder de la dirección del parque. Como es natural, son abundantes quienes no respetan prohibición tan peregrina y caminan por donde les place, de modo y manera que es previsible la destrucción del equilibrio ecológico en poco tiempo...


Los buitres

Seguramente, la limitación en el uso de automóviles no esté relacionada con la voluntad de imponer disciplina a los peregrinos ni con la intención de imitar a la autoridad competente asturiana, sino con la de proteger a los buitres leonados, que conforman una de las colonias más numerosas de Europa.
En la Antigüedad algunos creían que estos animales de cabeza grotesca pero de vuelo majestuoso y aspecto imponente, ocupaban un escalón superior al resto de los pájaros porque se reproducían exclusivamente mediante la intervención divina, sin ayuntamiento carnal. Maravillosa paradoja para una especie condenada a alimentarse de cadáveres, de despojos, cuya finalidad en el ciclo ecológico es facilitar la descomposición —la contingencia— de la materia orgánica...
Como miembro de una generación situada a caballo entre el origen rural de la emigración de la posguerra y el desarrollismo de los sesenta, confieso —con miedo a recibir alguna descalificación oportuna o inoportuna— que, de niño, estuve familiarizado con esos desagradables animales, sencillamente, porque formaban parte del ambiente por el que se movía mi abuelo cuando iba de caza. En aquellos días no era extraño salir al monte y encontrarse por el camino, con un banquete de buitres. Veinte o treinta animales de tamaño descomunal se distribuían irregularmente alrededor de los despojos de una vaca o de un burro... que no se inmutaban cuando ambos llegábamos a lomos de una Guzzi roja y destartalada pero sumamente útil.
Y, como la pedorrera mecánica de la Guzzi —aquellas motos hacían más ruido que mil sicarios asturianos de Lucifer— no les preocupaba en absoluto, recuerdo haberme divertido tirándolos piedras y observando el empeño que ponían a la faena y el poco caso que hacían a quienes les importunaban, por supuesto, desde cierta distancia. Acercarse demasiado hubiera sido propio de espíritus aventureros y esa virtud no cuenta entre las mías. A la postre, siempre vencían ellos por dos razones que resultarán familiares a quienes hayan tenido experiencias afines. Los buitres no se asustan demasiado de quienes les tiran piedras; si el recado se aproxima a ellos, responden con un saltito y un enérgico aleteo, miran durante unos segundos al imprudente y, con ese caminar torpe que les emparenta con los patos, regresan a la faena con cierta prepotencia. La segunda razón es contundente: el comedor de los buitres huele tan mal que es difícil permanecer durante tres o cuatro minutos sin experimentar reajustes digestivos radicales; más o menos lo mismo que sucede ante ciertos individuos de amplio reconocimiento social y económico...


Las circunstancias cambiaron con la aparición de ciertas endemias y la prohibición de abandonar los cadáveres de los animales domésticos (vacas, burros, mulos, etc.) en el campo. En ese momento, se activó un dilema que replanteaba el ciclo vital de los buitres: alimentarlos o no. Si deseábamos mantener la colonia de buitres, estaríamos obligados a proporcionarles comida en abundancia, porque de no ser así, su número se reduciría drásticamente.
Y la autoridad competente tomó una decisión que recuerda mucho otras más recientes: para mantener el equilibrio ecológico era absolutamente imprescindible facilitar las condiciones de vida de los buitres y aún fomentar su desarrollo. Ignoro por qué no se tomó una decisión semejante con los colectivos humanos afectados por circunstancias afines... Me he preguntado mil veces qué razón ecológica justifica subvencionar la existencia de una cantidad exagerada de buitres, cuando se ha perdido la que parecía ser su función primordial en el ciclo ecológico.
El desequilibrio entre los intereses de los ciudadanos y los de los buitres llegó a extremos que aún hoy bordean el esperpento. El año pasado nos comentaba un conciudadano de Pedraza —dueño de un restaurante— los problemas que están ocasionando, porque como han perdido el poco miedo que les infundían los humanos, se acercan demasiado a los niños...
—El problema no se afrontará hasta que maten a un niño —nos dijo, con los matices de la irritación que infunde el temor.
Supongo que quienes tomaron la decisión de limitar el uso de automóviles e imponer el dilatado paseo hacia San Frutos por el itinerario marcado con piedras y la mantienen, son conscientes de los inconvenientes que ello ocasiona a los visitantes. Frank Lloyd Wright lo expuso de modo contundente en los años treinta cuando diseñó el Johnson Wax Building: los automóviles son medios de movilidad y libertad imprescindibles para quienes viven en un sistema que los ha convertido, a su vez, en instrumento fundamental  para la  propia existencia del sistema. No se trata de emplear el automóvil o las sillas de ruedas motorizadas para alterar el medio ambiente, sino de regular su uso teniendo en cuenta que son medios de movilidad determinantes para muchas personas.
Es alucinante que, con decisiones de ese tipo, la gestión pase por alto un asunto que está en el centro de las preocupaciones de una sociedad progresivamente envejecida: Las personas con movilidad reducida o con cierta edad no pueden llegar al antiguo monasterio, a riesgo de cualquier contingencia indeseable. Recuerdo que hace tiempo, cuando se cortó el acceso a la explanada que está junto a la entrada del monasterio, ante mi juicio crítico y la exposición de este argumento, un amigo vinculado a las áreas de poder de Castilla y León me respondió:
—Todos debemos ser consecuentes con nuestras propias limitaciones.
No me atreví a replicarle como merecía y escapé "por elevación":
—¿También quien dirige el parque? —repliqué.
Alguien debería explicar a quienes gobiernan el parque que los automóviles no son sólo máquinas que utilizan los habitantes de Madrid para invadir las tierras segovianas y para molestar a los buitres leonados del Duratón; que sólo se alimentan de gasóleo o gasolina y que como cualquier otra máquina su peligro potencial no está en ella sino en quien la usa inadecuadamente; del mismo modo que los parques naturales se pueden convertir en entidades onerosas para los ciudadanos mayores de cincuenta años si quienes los gobiernan lo hacen como si fueran "feudos ecológicos"; o en figuras retóricas afines a la estructura del actual sistema político y económico.

De la gestión de este parque hemos aprendido duramente algo que ya imaginábamos: cuando entran en confrontación los intereses de los buitres con los de las personas del común, en España siempre prevalecen los primeros, aunque quienes dictan las normas cobren de los impuestos de los ciudadanos, porque es sabido que los buitres españoles pagan impuestos en los paraísos fiscales.  Y he reído sin contención al recordar Underground, aquella película de Kusturica, que forzaba metáforas entre la política y los animales... Si hay crisis, también deberían padecerla los buitres. Si no hay dinero para arreglar el camino, los buitres deberían ayunar. Se me dirá que si no se arregla el camino, gana la seguridad del parque; mientras que la muerte de los buitres por inanición supondría el fin del parque... Y responderé: que si el parque es el tesoro de otro —de Gollum o de quien lo dirija—, que no lo financien con mis impuestos sino con los de quienes sean más jóvenes. 


El monasterio

El monasterio, que pervivió como tal hasta la Desamortización de 1835, está ruinoso, pero enfatizado por una gran cruz de hierro levantada a principios del siglo XX. Sólo permanece en uso la iglesia, cuidada por un anciano que guarda las llaves y ofrece "guías" y libros piadosos al visitante; a las seis recoge sus bártulos, los introduce en una bolsa con ruedas y con ella en las manos, a modo de andador, emprende la peregrinación camino arriba para dejar testimonio de que la fe todo lo puede, incluso transitar dos veces al día por lugar tan desajustado a sus posibilidades físicas.
Creo que no estaría de más recuperar las zonas que aún conservan las paredes en pie, aunque sólo fuera para crear un espacio de refugio y refrigerio, sobre todo, para quienes lleguen cuando la iglesia está cerrada.
La iglesia, con el formato románico segoviano habitual, no es gran cosas, aunque en su origen el monasterio fuera concebido desde Silos como homenaje al arzobispo Bernardo de Toledo.
Como sucede en otras muchas iglesias románicas de la zona, la imágenes modernas que han colocado en el interior para solventar las necesidades rituales son, sencillamente, espantosas. Por fortuna, aún es posible ver algunos relieves y capiteles románicos de cierto interés...
Completa el conjunto histórico-artístico un cementerio de nichos antropomorfos excavados en la roca, junto a la entrada, en las proximidades del ábside de la iglesia, con el panel explicativo oportuno...

Colofón

En este caso no enfatizaré la mala gestión del patrimonio histórico-artístico, que es manifiesta, porque prefiero destacar una circunstancia obvia: el orden de prioridades relativas entre los bienes ecológicos y bienes culturales. En la práctica política española es frecuente emplear el factor ecológico como arma arrojadiza para entorpecer el desarrollo de las infraestructuras, de iniciativa ajena. Y cuando no existe esa antagonismo, como corolario obvio, el factor ecológico suele ser recurso manido para justificar la precariedad presupuestaria de cara a una opinión pública predispuesta al temor y a defender su tierra de las agresiones foráneas... 
Al parecer, la ubicación de la estación del AVE en Segovia, a más de 3 Km de las zonas habitadas (según las carreteras asfaltadas), obedeció a razones ecológicas y no especulativas. También en la capital prevalecieron los intereses de los buitres...

El ministerio de cultura asume las competencias taurinas

Fue noticia a finales de julio y se publicó en el BOE del 31 de agosto de 2011: Las pocas competencias que aún le quedan al Estado en cuestiones taurinas pasan del Ministerio de Interior al de cultura (cada vez más minúscula). Y se justificaba en los siguientes términos:

“No obstante, la Ley 10/1991, de 4 de abril, sobre potestades administrativas en materia de espectáculos taurinos, en su artículo 4.1, y de acuerdo con el artículo 149.2 de la Constitución Española que consagra, sin perjuicio de las competencias que podrán asumir las Comunidades Autónomas, el servicio de la cultura como deber y atribución esencial del Estado, prescribe que la Administración del Estado pueda adoptar medidas destinadas a fomentar y proteger las actividades a las que se refiere dicha ley, en atención a la tradición y vigencia cultural de la fiesta de los toros.
Entendida la tauromaquia como una disciplina artística y un producto cultural, se entiende que las competencias del Estado en orden a su fomento y protección tienen su correcta ubicación en el Ministerio de Cultura, por lo que, haciendo uso de la potestad de autoorganización de la Administración, se modifica la actual asignación de la presidencia de la Comisión Consultiva Nacional de Asuntos Taurinos al Ministro del Interior, o autoridad en quien éste delegue, pasando en los mismos términos al Ministro de Cultura, y se traspasan al Ministerio de Cultura las funciones que hasta ahora detentaba el Ministerio del Interior, respecto a dicho órgano colegiado de carácter consultivo, a los registros taurinos y al fomento y protección de la tauromaquia”.

¿Disciplina artística? Supongo que el objetivo es bloquear las medidas de la Generalitat de Catalunya...

domingo, 4 de septiembre de 2011

El Principato di Filettino

A ver si cunde el ejemplo...


Filettino, pequeño pueblo italiano, se ha declarado independiente para afrontar la crisis.


Memorias veraniegas. El edificio de Calatrava en Oviedo.


Interpreto que al mismo impulso institucional por llenar Oviedo de esculturas, obedece el encargo que hicieron a Calatrava para diseñar un edificio capaz de combinar un centro comercial, un hotel de lujo, un Centro de Exposiciones y Congresos y las sedes de ciertas instituciones político-administrativas del gobierno regional. Y todo ello sobre el solar que antes ocupaba un campo de fútbol...
Calatrava lleva muchos años haciendo macro-escultura con gran éxito de público y crítica, y seguirá haciéndolo si se lo siguen encargando, aunque Vitrubio, Brunelleschi o Loos, si salieran de la tumba, cambiarían de oficio para poner un tablao flamenco.







¿Se puede justificar socialmente el incremento de gasto que supone un proyecto de este tipo? Si mediante el incremento del patrimonio arquitectónico, crece la atracción turística del Principado... 
Con ojos de historiador, la elección de Calatrava para este edificio de Oviedo y de Niemeyer para el de Avilés, hace pensar en la intención de poner una vela a Dios y otra al Diablo. Para el gobierno de Asturias son tan útiles las tradiciones "esencialistas" del arquitecto brasileño, como  las "organicistas" de Calatrava, aunque no entiendo la especialización forzada por los encargos; creo que hubiera sido más lógica la decisión inversa. ¿He dicho inversa...?
Por el exterior ofrece multitud de posibilidades visuales y fotográficas.
Se me ocurren mil asociaciones para etiquetarlo... Visto desde el monte Naranco —quintaesencia del "asturianismo"— parece el esqueleto de una ballena... hispánica.