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sábado, 27 de diciembre de 2008

El Arte y la Iglesia Católica

Es frecuente que en este blog aparezcan referencias a la relación entre el Arte y la Iglesia; supongo que ello obedece a que, a pesar de los dictados del sentido común y de las recomendaciones de las personas más cualificadas en asuntos de patrimonio histórico-artístico, en su día, los políticos no tuvieron agallas para ofrecer una actitud firme frente a la Iglesia y consagraron un texto legal (la Ley del Patrimonio Histórico Español), que, a su vez, consagraba un orden de prioridades que anteponía el uso ritual al cultural. El día que se promulgó la ley debería señalarse con un punto negro en el calendario de los intereses sociales, porque en aquella dejadez de responsabilidad está el origen de un caudal infinito de situaciones surrealistas y de arbitrariedades que dejan en muy mala situación al excepcional Patrimonio Histórico Español. Son muy conocidos los escándalos promovidos por las "restauraciones" de algunas catedrales de Castilla-León. En la actualidad continúa el grave problema de la degradación de Ávila...
Y con la dinámica evolutiva de la institución religiosa, es de suponer que las cosas irán a peor, a mucho peor. Ahora mismo son numerosísimos los edificios que han dejado de ser atendidos, sencillamente, porque las instituciones eclesiásticas no tienen "personal" para afrontar las necesidades más elementales del mantenimiento arquitectónico. Los conventos y las iglesias se cierran por falta de religiosos y sacerdotes y, en consecuencia, nadie vigila si aparece una gotera, si se rompe una tubería, si han entrado los ladrones. Y en esas circunstancias, sería absurdo esperar que alguien se ocupara de atender a las personas interesadas en "la cosa estética"... Las consecuencias se ofrecen nítidas en la actualidad... Me limitaré a enfatizar dos fenómenos muy concretos... La iglesia también especula
El paso siguiente a la dejadez secular antes mencionada es casi obvio: perdida la servidumbre real, la Iglesia se "ve obligada" a renunciar a la conservación y facilitar su expropiación o a ofrecer sus bienes inmobiliarios al mejor postor... Y ante el dilema, la solución es obvia. Poco a poco, pero en secuencia continua, las antiguas iglesias se van convirtiendo en hoteles, cafeterías, bares... sin que ello suponga ninguna reacción social. Seguramente, ello se debe a la inmensidad de nuestro patrimonio. Y además... bajo el imperio de liberalismo, estaría bueno que la Iglesia fuera la única entidad ajena a los pingües beneficios de la especulación inmobiliaria. En el derecho canónigo no se contemplan impedimentos contra ello... Sin embargo, los bienes de interés cultural no pueden ser utilizados como cualquier otro inmueble, porque tal y como recoge el Preámbulo de LEY Patrimonio Histórico Español (BOE de 29 de junio de 1985):
"El Patrimonio Histórico Español es una riqueza colectiva que contiene las expresiones más dignas de aprecio en la aportación histórica de los españoles a la cultura universal. Su valor lo proporciona la estima que, como elemento de identidad cultural, merece a la sensibilidad de los ciudadanos. Porque los bienes que lo integran se han convertido en patrimoniales debido exclusivamente a la acción social que cumplen, directamente derivada del aprecio con que los mismos ciudadanos los han ido revalorizando.
En consecuencia, y como objetivo último la Ley no busca sino el acceso a los bienes
que constituyen nuestro Patrimonio Histórico. Todas las medidas de protección y
fomento que la Ley establece sólo cobran sentido si, al final, conducen a que un número
cada vez mayor de ciudadanos pueda contemplar y disfrutar las obras que son herencia de la capacidad colectiva de un pueblo. Porque en un Estado democrático estos bienes
deben estar adecuadamente puestos al servicio de la colectividad en el convencimiento
de que con su disfrute se facilita el acceso a la cultura y que ésta, en definitiva, es
camino seguro hacia la libertad de los pueblos."

Por desgracia, el Estado español no ha mostrado capacidad para hacer valer esos principios frente a la Iglesia, por dos razones obvias. La primera: el intento de no chocar con una entidad que aún conserva poder sobre las conciencias de un porcentaje estimable de los ciudadanos. Y la segunda: porque asumir activamente esa responsabilidad supondría un gasto incompatible con la actual estructura económica. Si el Estado no ha sido capaz de poner en valor el patrimonio histórico artístico que está bajo su tutela (los edificios de "segundo nivel" permanecen en situación de abandono fáctico), ¿cómo afrontar el cuidado de un conjunto tan extenso como el eclesiástico?
La pasividad consiguiente tiene, pues, ventajas obvias, pero también ciertos inconvenientes...

La catedral de la Almudena
Hace poco, dando un paseo por la catedral de la Almudena, casi nos dimos de bruces con la inscripción que existe a la entrada y da testimonio de la iniciativa que tenía por objeto finalizar las obras:
"LOS EMMOS SRES CARDENALES D. ANGEL SUQUÍA GOICOECHEA Y D. ANTONIO MARÍA ROUCO VARELA DECIDIERON CULMINAR ESTE TEMPLO CATEDRAL EN HONOR DE SANTA MARÍA LA REAL DE LA ALMUDENA.
FUERON SUS PRINCIPALES COLABORADORES EL ILMO. Y RVMO. MONS. D. ANTONIO ASTILLERO BASTANTE (PROTONOTARIO APOSTÓLICO DE SU SANTIDAD), COMO DELEGADO Y LOS EXCMOS. E ILMOS. SRES. D. ÁLVARO LACALLE LELOUP, D. PEDRO OJALVO MANZANARES, D. FRANCISCO MUÑOZ GARCÍA-VASO Y D. ALFONSO RAMONET GARCÍA, QUE CONSTITUYERON LA JUNTA PARA LA REALIZACIÓN DE LAS OBRAS.
FUERON SU ARQUITECTO Y CONSTRUCTOR, AMBOS BENEFACTORES, LOS EXMOS. SRES. D. FERNANDO CHUECA GOITIA Y D. ÁNGEL-CÉSAR BELTRÁN SANZ, RESPECTIVAMENTE.
LA ARCHIDIÓCESIS DE MADRID DA TESTIMONIO DE SU RECONOCIMIENTO Y GRATITUD
XXXI-XII-MCMXCVI
"IN LAUDEM GLORIAE EIUS" (EfI, XIV)

De su lectura deduzco que el templo fue construido con el dinero de las personas mencionadas en la lápida conmemorativa... Sin embargo...
Para la finalización de las obras, iniciadas en 1883 y que se eternizaban, hubo que reunir las aportaciones de varias entidades públicas y privadas (Casa Real, Ayuntamiento, Comunidad Autónoma, Caja Madrid, Cámara de Comercio y Asociación de la Prensa) movilizadas por la voluntad del Presidente de Gobierno, por entonces, un tal Felipe González Márquez. Por fin, el 15 de junio de 1993 Juan Pablo II pudo consagrar la catedral de La Almudena... Naturalmente, la lápida habla de otra cosa y, por consiguiente, no es una falsedad en bronce... Un refrán popular dice: "Quien echa pan a perro ajeno, pierde pan y pierde perro"...
Completamos la visita dando un paseo por su interior, donde imperan las "sorprendentes" pinturas de Kiko Argüello, extraño híbrido entre la iconografía tradicional rusa (Andréi Rubliov) y el cartelismo cinematográfico de los años centrales del presente siglo (Macario Gómez), que repiten fórmulas empleadas previamente en un templo neocatecumenal de la República Dominicana (Seminario Misionero Archidiocesano Redemptoris Mater de Santo Domingo).
La Real Academia de Bellas Artes hizo público un comunicado de sus miembros, al parecer, firmado por unanimidad, en el que consideraban que las modificaciones en la decoración de la Catedral de la Almudena alteraban «de forma muy negativa la visión de la girola de la Catedral» Y continuaban: «Por ello, la Corporación deplora que los encargos realizados por el Cabildo para el ornato y decoración de interiores de un monumento arquitectónico tan significativo no se hayan hecho con el rigor y la exigencia profesional mínimamente necesarios».
Julio López Hernández expresó su opinión en los siguientes términos: "No me gustan las pinturas de Kiko Argüello. Se ha intentado recrear un estilo desfasado y no encaja en la mentalidad actual. Por mucho que quiera recordarnos que los colores puedan ser picassianos o evocarnos a los de Matisse, esa decoración interior de la Almudena es anacrónica. De poca ventura buscando una especie de fluido gótico-bizantino. Esas pinturas no están hechas con el espíritu de esa época que buscaba retratar. Faltaba, precisamente, espíritu de lo bizantino y de lo gótico. Son, por supuesto, deplorables".
No suscribo las palabras de Julio López Hernández porque según mi opinión, la situación era y es mucho más absurda desde el punto de vista estético. La respuesta escandalizada de la Institución Académica y de sus miembros nacía de un hecho que interesaba al corazón del Estado: la celebración de la boda del príncipe Felipe....
Visto de la escala de prioridades definida en la Ley del Patrimonio Histórico Español, era lógico que las jerarquías eclesiásticas decidieran lo que más les convenía para el ejercicio de las necesidades rituales , y si el Arzobispo de Madrid entendía que las pinturas de Kiko Argüello eran las más adecuadas para sus fines, nadie podía argumentar nada. En caso contrario, habríamos cometido la misma insolencia que, a diario, cometen las dignidades eclesiásticas cuando intentan imponer sus criterios a todos los ciudadanos.
Como ese no es mi caso y no me siento "afectado" personalmente por el espectáculo naif que ofrece el interior de la catedral de Madrid, me limitaré a indicar que tiene gracia la propuesta "estética" mezclando los "estilos" de Andréi Rubliov y Macario Gómez... Y deduzco que tienen por objeto publicitar un modelo ritual vuelto hacia el pasado, hacia la época en que el cristianismo se imponía a la sociedad al amparo de un poder político que nadie discutía. Son muchísimo más interesantes las pinturas de Macario Gómez y, desde luego, las de Andréi Rubliov, que tenían la virtud de ofrecer propuestas claras a la piedad popular, pero también encerraban una complejidad simbólica extraordinaria. Pero comprendo que si Kiko Argüello hubiera optado por sacar partido a un planteamiento similar al de la Trinidad del Museo Tetriakov, habría entrado en conflicto con uno de los objetivos apostolares definidos desde el movimiento neocatecumenal, que él mismo dirige: la elementalidad...
En suma, para mi gusto, la decoración de la Almudena, realizada bajo la dirección de Kiko Argüello, incluso considerada como obra artesanal, resulta demasiado simple para encontrar en ella otros valores estéticos que los meramente propagandísticos.
El arte actual da la espalda a la Iglesia y la Iglesia da la espalda al arte ofreciendo, de hecho, unas cuantas ideas (¿beligerantes?) que, en su elementalidad ("La belleza salvará al mundo"), calarán en los sectores sociales afines: el arte debe ser, ante todo, "algo bonito", desprovisto de matices inquietantes salvo que convenga al uso ritual (Pasión de Cristo, imágenes de martirios, etc.), que ennoblezca los ritos, refleje la maestría y la piedad del "artífice" (¿"artista"?) y sea fiel trasunto de la fusión que debe existir entre el Bien la Verdad y la Belleza. Es decir, que también los "artistas" permanezcan anclados en los valores estéticos, religiosos e ideológicos anteriores a la Revolución Industrial y a las transformaciones científicas y culturales del siglo XX.

lunes, 25 de septiembre de 2017

Homenaje a Muelle

La Junta de Latina ha convocado un concurso de bocetos para realizar "un graffiti en homenaje a Muelle", el famoso graffitero que marcó los lugares más insólitos de Madrid con su "firma". El ganador podrá realizar su propuesta en uno de los muros del Centro Sociocultural Almirante Churruca, del barrio de Las Águilas (entre Carabanchel Alto y la carretera de Extremadura)... Se hizo público con las siguientes palabras:

'Se convoca este certamen con el fin de fomentar la participación de los ciudadanos y ciudadanas con inquietudes en el campo de la creación artística y en homenaje al artista Juan Carlos Argüello “Muelle”.'

Me pregunto si el siguiente paso, en esa línea de fomentar la participación de ciudadanos y ciudadanas con inquietudes en el campo de la creación artística, tendrá por objeto homenajear al punki Jon Manteca —habitualmente nombrado como "el Cojo Manteca"—, que fue vagabundo, pescadero reprimido, pero, sobre todo, destacó por sus capacidades de acreditado performer, especializado en extraer, mediante acciones plenas de expresividad, gestualidad y otredad, las posibilidades estéticas del alumbrado público. Para algunos fue símbolo del desencanto de una generación que, en muchos aspectos, anticipaba las dolencias de la juventud actual; sólo por ello también merecería un mural, por ejemplo, en algún centro sociocultural del barrio de Salamanca...

Foto R. Villaagraz, Interviu (tomada de El País)

domingo, 10 de enero de 2010

¿Arco o flechas?



Si atendemos a las declaraciones oficiales, aquí somos más europeos que nadie, más demócratas que nadie... y, por supuesto, compramos más arte contemporáneo que nadie. Para acreditarlo estaba ARCO... Cuando nuestra imagen es modelada mediante iniciativas cosméticas institucionales todo parece perfecto. Y sin embargo.... nuestros datos sociológicos cuantificables proyectan una imagen más próxima a las realidades tercermundistas en educación, precariedad laboral, economía sumergida, etc.
En asuntos de "calidad democrática", los ciudadanos del Estado español percibimos que nuestros políticos, elegidos a dedazo, determinan un grave problema, sensible en las salpicaduras de corrupción repartidas por doquier. Y, por supuesto, no compramos arte por mil razones poderosas. No tenemos el nivel cultural necesario para apreciarlo, no tenemos la capacidad de consumo que exige el arte de vanguardia globalizado...

Mañana sabremos, por fin, si ARCO camina según los criterios liberales del señor Cortés y sus avaladores, o si prevalece una solución de compromiso entre las muy complejas cualidades del mercado real y las pretensiones de integración estéticas definidas durante los últimos años. La disyuntiva entre  FLECHAS (¡En pié, flechas de España!) y ARCO es poco edificante.

En el primer caso, bajo la dirección artística de Ágata Ruiz de la Prada, cabe esperar la participación de El Corte Inglés, Tele 5, la Conferencia Episcopal y otras entidades de gran proyección estética popular... Por fin, podremos ver en ARCO obras de Isabel Guerra, Kiko Argüello y, en general, de autores más cercanos a los gustos populares... Y como en los tiempos de la Primera República, recuperaremos "interesantes" debates congelados hasta ahora, como el nunca resuelto de la "licitud estética" de los desnudos femeninos, la capacidad constructiva del dibujo, la conveniencia o inconveniencia de usar óleo o acrílicos... ¿Pintar al natural o en estudio? ¿En lienzo o sobre tabla? ¿Encajar con foto o a ojo? ¿Usar lapiceros o carboncillo natural?...

En el segundo... Si prevalece la intención de seguir empleando ARCO como un referente cosmético de la cultura española, será interesante contemplar los matices añadidos por el señor Cortes. Se me ocurren mil ideas, que acaso le sean útiles... Se podrían crear varias secciones nuevas: "Obras apócrifas", para cubrir posibles deslices de los "especialistas". "Arte religioso contemporáneo", para ofrecer al público una ampliación de las aportaciones sociales de Las Edades del Hombre. "El arte de los Centros Culturales", para otorgar otra dimensión a la realidad creativa de los centros municipales. "Arte de famosos" podría conectar con las iniciativas de las cadenas de televisión... "El arte de la señorita Pepis", etc.

Y aprovechando la sobre-oferta estética, la tendencia a reducir los impuestos de los partidos conservadores y la apuesta por la gestión privatizada del sistema liberal, podrían abrir una sección "revolucionaria" que sobrepasara los objetivos del llamado "arte emergente": "Creadores jóvenes y generosos", con obras ofrecidas desinteresadamente por sus autores para el enriquecimiento estético del público y para el sostenimiento del IFEMA y de la empresa de "gestión cultural" que lo organizara...
Me pregunto si Luis Eduardo Cortés no deseará ser nombrado caballero como Eugenio d'Ors, por los servicios prestados al arte español... ¿Nadie recuerda que en tiempo de crisis no se deben hacer mudanzas?

jueves, 7 de enero de 2010

Acotaciones sobre el patrimonio Histórico-Artístico de Palma de Mallorca.

Tenía interés en viajar a Mallorca por echar un vistazo al Museo Provincial, por componer un juicio directo de la "intervención" de M. Barceló en la Catedral de Palma y por acercarme a los baños árabes...
Por desgracia, el Gobierno Balear es otro más a incluir en la oprobioso lista de la indolencia patrimonial y para completar mis objetivos, deberé regresar, porque, como en tantos otros sitios, el Museo de Mallorca está cerrado... La explicación del empleado de la puerta es que se están acometiendo obras de remodelación... ¡Como en el Museo Arqueológico Nacional! ¿Sería imaginable una situación parecida en el Museo del Prado? Es obvio que algunos museos pueden cerrarse por obras, por falta de personal, por falta de presupuesto, por falta de vergüenza... otros, no.

Los baños... Las referencias consultadas dicen que es una edificación del siglo X... Mi juicio es otro, porque contiene capiteles reutilizados de fórmulas derivada de las de Medina al-Zahra (compuestos de hojas lisas). La reutilización es obvia porque no fueron tallados según criterios uniformes, porque no existe correspondencia entre los diámetros de todos los fustes y los de los cestos de los capiteles, y porque se emplearon bloques facetados de talla sumaria, seguramente porque a los alarifes se les acabaron los recursos disponibles. En consecuencia, lo más probable es que los capiteles fueran tallados para un edificio de finales del siglo X o principios del XI, a partir de la diáspora de artesanos que siguió a la caída del califato. Desde él, se trasladarían al emplazamiento definitivo, es decir, a los actuales baños, construidos entre el año 1000 y la llegada de las autoridades cristianas. Sin que existan elementos de significación cultural clara que permitan mayor precisión cronológica, los capiteles facetados indican una época alejada de la caída de Córdoba para fechar la construcción de los baños, tal vez, hacia el siglo XII.

La "intervención" de M. Barceló en la catedral... Si España fuera un país "normal", donde se cumplen la leyes, alguien podría haber ido a la cárcel, pero Spain is diferent y aquí leyes como la del Patrimonio Histórico Español (las que no obligan a los contribuyentes) se promulgan para cumplir extraños ritos de homogeneidad aparente. Además, en el caso de la Catedral de Mallorca, que sólo puede visitarse previo paso por taquilla, existía el precedente de la participación de Gaudí... que no es posible contemplar de cerca, tal vez, para evitar comparaciones.
Las recomendaciones eclesiásticas sobre asuntos de ornamentación hablan de emplear formas y recursos que enaltezcan la dignificación requerida por los objetos y lugares de culto. La "Capilla del Santísimo Sacramento" ha sido dignificada gracias a la aportación estética de M. Barceló... que sigue siendo el artista español vivo más cotizado... Y aunque esté clara la diferencia entre "valor" y "precio", cuando en el rio suenan los caudales, por algo será. Cuando tantos expertos están de acuerdo en la calidad de su obra, lo que piense o crea una persona insignificante como no tiene otro valor que el de la simple opinión "no docta", incluso aunque quien la emita sea doctor en Historia del Arte y lleve cuarenta años ocupándose de estos asuntos... Asumida la postura forzada por las circunstancias, debo decir que la obra de Barceló me ha parecido el revestimiento de plastilina de un crío sin imaginación pero aplicado, que modela al dictado de las necesidades rituales... "Tiene que estar la imagen de Cristo crucificado". "Tiene que haber referencias a la muerte, a la Redención, al Juicio Final"... Etc. Algo parecido a lo hecho por Kiko Argüello en la catedral de la Almudena, pero con menor grado de sintonía estética. Al fin y al cabo, la catedral de la Almudena es una edificación "actual", mientras que la de Palma es medieval.

Por las pretensiones eclesiásticas, que siempre utilizan al arte en función de sus objetivos rituales, por lo que suponen las creencias religiosas respecto del espíritu de nuestra época, arte contemporáneo e Iglesia resultan entidades irreconciliables... Ya comenté algunos aspectos de esta incompatibilidad hace tiempo.
En síntesis: derroche de recursos públicos con finalidad cosmética sin la menor sensibilidad hacia la conservación del patrimonio histórico-artístico. Me desbordan las circunstancias que rodean a los encargos públicos hechos a M. Barceló por parte de las autoridades españolas...


lunes, 1 de agosto de 2011

Una lección de historia del arte. El Valle de los Caídos, cuestión de "estilo".


Nostalgia

Hacía 7 años que no me daba una vuelta por el Valle de los Caídos, lugar que me infunde cascada de sentimientos, entremezclados con los recuerdos de la niñez. Como hijo de uno de los trabajadores (asalariados), asistí a los festejos populares de la inauguración oficial y aún quedan en mi mente imágenes de la comida campestre y de los revolcones que una vaquilla dio a quienes llevaban en las venas más alcohol que sangre...  Cosas del paternalismo social de una empresa que allí mismo se había convertido en una de las constructoras del régimen, cuyos propietarios promovieron iniciativas estéticas no siempre bajo la referencia de creadores "tradicionalistas" como Ávalos, Padrós y otros como ellos. Hace poco nos lo recordaron los gestores del Reina Sofía con una exposición surrealista dedicada a las "famosas" "Jornadas de Pamplona" (ver comentario de este mismo blog).


Contando con ese lejano momento, habré visitado el Valle de los Caídos cuatro o cinco veces a lo largo de mi vida y sólo en dos ocasiones por voluntad propia; en la última, el pasado 20 de julio, acudí muy condicionado por las vicisitudes coetáneas. El Valle de los Caídos se metamorfoseado en un "grave" problema político, si hacemos caso a los profesionales de la polémica, siempre preocupados de organizar espectáculos y desviar la atención de los ciudadanos. Destacaré los factores que me parecen más importantes en la configuración del "conflicto":
- Los sectores ultramontanos que siguen esperando la resurrección del "Caudillo" o sienten nostalgia de ciertos componentes de un sistema político que reverdece asociado a las ideas religiosas conservadoras: preeminencia del dogma, principio de autoridad —pasividad ante la injusticia—, valores tradicionales, etc. Creo que existen ideas religiosas progresistas asociadas a las necesidades espirituales personales, que se orientan hacia la intimidad, aunque no sé...
- La clase política, a la que incomoda recordar que, a pesar de todo, el sistema democrático actual tiene una importante deuda con Franco, al menos en la persona que él designó para ocupar el vértice del Estado y en la estructura socioeconómica, que dejó "atada y bien atada". Para ellos sería conveniente que todos olvidáramos los "funestos años" en los que España vivió en las sombras de las tradiciones nazi-fascistas, convertidas ya en paradigma de "lo malvado", "lo nefasto", "lo despreciable", es decir, en paradigma negativo absoluto.
- Con independencia de los documentos y las proclamaciones oficiales, la Iglesia ha asumido una postura mil veces empleadas en otras situaciones afines: transformar la naturaleza del monumento conmemorativo y funerario de Franco. Como advierte la gran cruz que se percibe desde la lejanía, el Valle de los Caídos es, ante todo, una abadía benedictina; una abadía que contiene en su interior, entre otras cosas, una hospedería y, dentro de la "Basílica", un "monumento" dedicado "a todas las víctimas de la contienda civil".

Sutilezas

Al entrar por la puerta de la finca —en la carretera que une El Escorial con Guadarrama—, el guarda advierte que "sólo se puede entrar por fines religiosos" y entrega una octavilla con el siguiente texto (sic) cargado de sutilezas:
Aviso
ACCESO A LA BASÍLICA DE LA SANTA CRUZ  DEL VALLE DE LOS CAIDOS
Horario: entre las 10,00 y las 18,00 horas, excepto lunes
La entrada a la Basílica se realizará por el túnel habilitado desde la zona porticada del lateral izquierdo de la puerta principal del Templo.
EL ACCESO PÚBLICO AL VALLE DE LOS CAÍDOS LO ES A EFECTOS DE USOS RELIGIOSOS.
Por razones de seguridad, se ruega  a las personas que acudan a la Basílica, Hospedería y Abadía que respeten las áreas de acceso restringido y las limitaciones a la circulación y movilidad de personas y vehículos.


Me pregunto quién habrá redactado texto tan sibilino. Las sutilezas a destacar:
- Es muy expresivo el uso de mayúsculas para referirse al "templo" y a la "basílica". Sé que existen razones canónicas para justificarlo, pero...
- El acceso al Valle de los Caídos se ha convertido en acceso a la basílica de la Santa Cruz del Valle de los Caídos. Parece obvio que el espacio circundante, delimitado por el antiguo Valle de los Caídos, ha pasado a ser el terreno anexo a la abadía benedictina.
- En la misma dirección apunta la surrealista intención de imponer al visitante a todo el complejo una actitud comparable a la que debe asumir si entra en un templo. Me pregunto si no se puede tomar el sol, otear el horizonte o dar un achuchón a la parienta  en las explanadas concebidas para expresar adhesión al Caudillo o en medio del monte...
Desde que lo visité la última vez, allá por el año  2004, he advertido otros cambios declamatorios:
1. A sus gestores les ha convencido el director del Museo del Prado y han cambiado el cartel de "prohibido hacer fotos con flash", propio de muchas instituciones museísticas y similares por otro más tajante: "prohibido hacer fotografías". Quienes han dado las órdenes deben creer, como el director del Museo del Prado, que al hacer fotografías y captar la forma de las cosas —como ésta compone unidad substancial con la esencia— se capta una parte fundamental de los objetos o personas fotografiados y eso... ¡es inadmisible!


2. Ha desaparecido la tienda de recuerdos, donde se podían obtener objetos de dudosa integración ideológica en un sistema democrático. ¡Ya era hora! Daba muy mala imagen a la Jefatura del Estado que se produjera a su amparo tan peculiar forma de comercio, que los malévolos podían interpretar como hipoteca...
3. Seguramente, porque sus gestores saben que los aficionados a la fotografía somos especie indócil, han colocado algunos focos con estrategia sutil. El más "estratégico" impide ver con comodidad el programa iconográfico de la bóveda central, que convierte algunos carteles explicativos en pura falacia. 


La basílica de El Valle de los Caídos, mausoleo de Franco, no está dedicada a "todos los caídos" en la Guerra Civil; por el contrario, el complejo programa iconográfico que se desarrolla por exterior y por el interior tiene por objeto enaltecer solemnemente uno de los factores fundamentales del nacional-catolicismo: imponer la "recuperación" de los valores morales e ideológicos anteriores a las revoluciones burguesas (científicas) y al sistema democrático. La inclusión de restos de personas muertas defendiendo la República puede entenderse en línea comparable a lo que el propio Franco expresó en su película Raza: integración de quienes obrando de buena fe, habían sido engañados por quienes deseaban la ruina de España. De hecho, uno de los pilares fundamentales del régimen franquista implicaba asumir fanáticamente algunas de sugerencias que aún hace la Iglesia para enfrentarse a la evolución histórica cultural y lo que ella comporta en el territorio de las ideas humanas. El buen español, antes que nada, "debe ser católico, apostólico y romano", es decir, ante todo sumiso a la autoridad que Dios Todopoderoso ha puesto sobre él. El programa iconográfico de la cúpula es, en este sentido sumamente esclarecedor:  el “triunfo del catolicismo español”, tal y como dejó explicado su autor Santiago Padrós que, según dicen, incluyó a Franco entre los soldados representados en el mismo “estilo bizantino”, que, como fórmula estética mejor cualificada aún reivindica el obispo de Madrid en sintonía con Kiko Argüello. Los españoles que pensaban de otro modo estaban "equivocados en su buena fe" o eran sicarios de intereses ocultos (masones, judíos, comunistas, etc.) y, en consecuencia, objetivo militar de quienes aún conservaban en su corazón el espíritu de los almogávares... (ver Raza, pero, por supuesto, la versión original y no la adaptada al servilismo pro-norteamericano editada con posterioridad) En la misma línea de argumentos, seguramente justificarían el uso de "presos-esclavos" como una forma de "regenerarlos", de reconducirlos al buen camino, como había hecho la "Santa Inquisición" con sus métodos de investigación y penitencia...
4. Han colocado varios receptáculos sumamente aparatosos que parecen concebidos para recoger el agua de las filtraciones y dejar clara la situación de precariedad. También se han puesto en marcha obras de reparación que no parecen muy activas. Lo más llamativo de esas obras en el estrafalario "acceso seguro" que han puesto a la entrada a la basílica, que me recuerda el tinglado que colocaron el en Museo del Prado para reparar la cubierta.  ¿Se pretende ofrecer "imagen de abandono"?



5. Y el más importante. El lugar, sembrado de escaleras imperiales y muros de granito—paredones pétreos, comparables a ciertos elementos de Madrid Río—, que hace diez años era una referencia turística de la sierra de Madrid, al que acudían las gentes para pasar la mañana  y, más tarde, acercarse a El Escorial —otro "monasterio" lleno de escaleras imperiales y paredones—, se ha transformado en un lugar siniestro, particularmente siniestro. Con el desánimo a los visitantes, han desaparecido las posibilidades positivas y se ha impuesto el Thanatos, que es consustancias a este tipo de "monumentos". Me acordé del mausoleo que se hizo construir Habib Bourguiba en Monastir; también tiene cúpula, porque ese elemento se viene usando en la Historia de la Arquitectura desde hace muchísimos años… como le hicieron ver a Calatrava los jueces alemanes. Y el uso de la cúpula con finalidad funeraria es fórmula frecuente entre los musulmanes, que la tomaron de la tradición tardo-romana (Santo Sepulcro)… y, luego, entre los guerreros cruzados.
Estoy tan acostumbrado a las bajadas de pantalones del poder político ante la Conferencia Episcopal que, francamente, no me extraña que hayan consentido esta metamorfosis interesada del mausoleo de Franco; no me sorprendería, incluso, que ya existieran documentos legales acreditando el cambio de titularidad: del Patrimonio Nacional a la Diócesis de Madrid-Alcalá. Per omnia saecula saeculorum.


La comisión de expertos

El gobierno del señor Zapatero, que tantas veces ha dado muestras de inteligencia y sentido social, ha nombrado una comisión de expertos para encontrar una forma de convertir el lugar en un espacio de "reconciliación en el mejor espíritu de la Transición", que se corresponda con el hecho de que en aquel lugar existan los restos de las 33.000 personas enterradas, con unos pocos puntos irrenunciables:  mantener el culto y la gran cruz exterior.  Con esos condicionantes, la cuestión sobre la que deberán manifestarse los expertos es qué hacer con la iconografía de exaltación fascista (nacional-catolicista) del interior, incompatible en la "transformación del Valle de los Caídos en un lugar para la memoria colectiva"
La cuadratura del círculo, porque aunque se cierren los ojos, el factor "católico" (Iglesia católica) fue sustancial para la praxis del régimen franquista y esa praxis seguirá presente si se mantiene el "Templo" . Deduzco que los dirigentes del PSOE insisten en no querer enfrentarse a la Iglesia ni para poner de manifiesto que, en un sistema democrático moderno, las leyes del Estado están por encima del Derecho Canónigo y de sus intereses temporales. Y, francamente, no creo que exista fórmula real que permita resolver la cuadratura del círculo; mediante recursos demagógicos, como las carteles actuales y las declaraciones de las autoridades eclesiásticas, acaso se consiga engañar a quienes acuden a votar; sólo a quienes aún votan cada cuatro años.  En ese empeño la Iglesia ha acreditado especial maestría tal y como acreditan ciertas reconversiones: la del Panteón en Santa María ad Martires o la de la mezquita mayor de Córdoba radicalmente convertida en "Catedral", incluso contra el sentir de Carlos V. Pero aún hoy, aunque las autoridades eclesiásticas hayan colocado mil carteles de sentido dispar, el Panteón sigue siendo "el Panteón" y la mezquita aljama de Córdoba sigue siendo "la mezquita de Córdoba". Los documentos, las falsificaciones, pueden cambiar la imagen histórica, pero no pueden modificar la Historia.
Por la vía del gobierno Zapatero existen pocas opciones; acaso una disyuntiva: mantener los mosaicos de Santiago Padros o taparlos mediante la "procedimientos turcos". Pero se haga lo que se haga, El Valle de los Caídos seguirá siendo lo que definió Franco cuando se lo encargó a Muguruza, Ávalos y demás "artistas"... Y así deberán explicarlo los guías o los profesores de historia del arte. Y bajo una apariencia engañosa, continuará el "espíritu" franquista, como subsiste en tantos aspectos de la praxis política española de los últimos años. Es relativamente fácil falsificar documentos y, desde ellos, modificar la memoria histórica (en España la Iglesia lo ha hecho mil veces desde el siglo XI ), pero es prácticamente imposible falsificar la Historia del Arte, porque las piedras, en cuanto se transforman en cultura material, rebosan elocuencia, cuando menos, para quien tiene interés en escucharlas. Cando uno llega a la Rotonda, el edificio que encontramos no nos habla de los santos mártires cristianos, reforzados en Hollywood, sino de un emperador que intentó satisfacer todas las necesidades religiosas de sus ciudadanos. Del mismo modo, lo que queda de la mezquita mayor de Córdoba nos sigue hablando del proceso histórico asociado a su construcción durante los casi 300 años comprendidos entre la génesis y la crisis del Califato cordobés. Asimismo, el complejo de Cuelgamuros nos hablará por los siglos de los siglos y nos dirá que  Franco ordenó construir el Valle de los Caídos como un complejo arquitectónico que debía expresar su ideología nacional-catolicista, las "razones" que le habían motivado para encender la Guerra Civil y que deseaba emplear para presentarse ante el Todopoderoso. "Hice la Guerra Civil para que España recuperara su condición de reserva espiritual de Occidente".


El mismo año que se "inauguró" El Valle de los Caídos, los niños debían estudiar "Educación Política" en libros como uno de Eugenio de Bustos, que concretaba la tesis latente, a modo de colofón, con un texto tomado de Idea de Hispanidad, de Manuel García Morente. En el texto se ofrecía una reflexión sobre cómo debería ser la actitud más adecuada del gobernante español. Y culminaba:

(...) "El tradicionalismo no significa, pues, ni estancamiento ni reacción; no representa hostilidad al progreso, sino que consiste en que todo el progreso nacional haya de llevar en cada uno de sus momentos y elementos el cuño y estilo que definen la esencia de la nacionalidad.
España es, pues, un estilo, como toda auténtica nación. Hay en la nación española, sin duda, cierta afinidad de raza entre sus componentes humanos; hay en la nación española un idioma común, un territorio común, un pasado común, «glorias y remordimientos comunes», un porvenir común; y, sin duda, también cada día la unidad nacional se manifiesta en la íntima adhesión que cada buen español tributa al pasado, al presente y al porvenir de España. Pero todos estos contenidos de la nacionalidad no son la nacionalidad misma. La nacionalidad se cifra y compendia en el «estilo», en «cierto modo de ser» que por igual ostentan todos y cada uno de los hechos, de las cosas, de los productos españoles. Ahora se nos plantea, pues, la segunda parte de nuestro empeño. ¿Cuál es ese estilo hispánico? ¿En qué consiste el estilo propio de la hispanidad? (...) A mi parecer, la imagen intuitiva que mejor simboliza la esencia de la hispanidad es la figura del caballero cristiano."

Las corrientes laicistas, las ideas democráticas,  el pensamiento científico... son contrarios al "estilo español"... A lo mejor soy demasiado malévolo, pero la praxis de los últimos gobiernos españoles por no restar privilegios a la Iglesia, pudiera "comprenderse" mejor en esa línea: como fórmula para mantener la integridad de la "nación española"... por supuesto, dentro de un cierto "estilo".
Si no es cuestionable el mantenimiento de la abadía, ¿qué pueden hacer "los expertos"?  ¿Aceptar los juegos "nominales" de la jerarquía católica? Se me ocurren varias ideas:
1. Cambiar el nombre, que pasaría a ser: "Valle de Todos los Caídos".
2. Emular a los faraones, que borraban de las grandes construcciones los nombres de quienes les precedieron, y convertirlo en panteón de presidentes de gobierno.
3. Transformarlo en santuario dedicado a todos los "mártires españoles"...

Una propuesta de perro-flauta.

La idea generadora es simple: convertir el complejo en infraestructura turístico-cultural, como han hecho en otros lugares de Alemania, Italia, Rusia...  Ahí está el mausoleo de Lenin... reconvertido en atracción turística.
1. Aislar el asunto de los restos: extraer los restos humanos y, si es posible, entregárselos a sus deudos para que ellos decidan su ubicación definitiva. Si no fuera posible la individualización, podrían enterrarse en un lugar concebido según los objetivos del señor Zapatero y construir un monumento a la reconciliación. Le sugiero hablar con el señor Moneo... o convocar un concurso de ideas.
2. Sugerir a los religiosos que cuiden de alguna otra dependencia que tengan en la geografía peninsular. O sin las sutilezas de la verborrea católica institucional, hacer lo  que hace años me enseñó un religioso a quien conocí por razones profesionales: subirlos a un autobús o a una furgoneta —según los que aún queden— y conducirlos a cualquier otro sitio que tenga necesidad de sus servicios religiosos. En la provincia de Segovia, por ejemplo, hay muchos pueblos sin cura... ni monja.
3. Convertir la basílica en el museo del franquismo, por supuesto, gestionado por un director que sea conservador de carrera —por supuesto, "conservador de museos", no de los otros— y acceda al cargo según criterios de evaluación estrictamente profesionales. Estaría bueno que la decisión corriera a cargo de un comité de expertos dirigidos por algún ilustre académico de la Real Academia de la Historia...
4. Repartir el resto de las dependencias según la necesidades del museo y de un Parador Nacional o entidad afín. Cuelgamuros es un magnífico lugar para escapar de la canícula... De ese modo serviría para algo el esfuerzo y la vida de tantas personas sacrificadas a una empresa megalómana...
Sí, ya lo sé; la propuesta es utópica... o quizás, estúpida, porque en el estado actual de las voluntades políticas mayoritarias —y de la opinión pública—, sería imposible aplicar con éxito una idea históricamente neutra; hay demasiados intereses políticos y económicos heredados  para que los sectores afectados no jueguen sucio y pretendan mover el juicio de los ciudadanos en la dirección conveniente mediante el muy constructivo procedimiento de arrojarse mierda los unos a los otros. Los sectores conservadores hablarían de "persecución a la Iglesia"; los sectores "progresistas" insistirían en  "recuperar la memoria histórica", para desacreditar luego al juez que lo materializara...  Creo que a unos y otros sólo les preocupa una cosa en este sentido: apuntalar la idea de que "todos luchamos por establecer la Democracia", modelar a su antojo la historia de los últimos setenta años y borrar de la misma a ese personaje singular cuya memoria aún les atormenta, que murió de viejo en la cama.


Sintetizando.

¿Qué sucederá en el futuro inmediato? Como no es previsible una Revolución de perro-flautas, en este caso no es difícil ejercer el arte de la profecía o, desde ese relativismo que molesta tanto a los dogmáticos, el de la predicción "razonable". Como a la postre decidirán las autoridades del PP y Mariano Rajoy es hábil sorteando problemas, el Valle de los Caídos continuará en la situación ya definida, como centro de "usos religiosos". Probablemente se afrontarán obras de reparación que financiará la Comunidad Autónoma de Madrid, y, en todo caso, colocarán paneles "explicativos" (estilo COPE);  y, por supuesto, el complejo seguirá "funcionando" como monasterio benedictino con hospedería.  Si, por un milagro, ganara el PSOE, no cambiarían mucho las cosas: si acaso, el estilo de los paneles "explicativos" (estilo Cadena SER).
Cuenta en favor de esta previsible situación pasiva la dificultad de encontrar un historiador del arte que, sin presentarse con ideas reaccionarias, considere El Valle de los Caídos como un "monumento" meritorio.  Así, pues, sólo existe un argumento en esa línea: considerarlo "cultura material" y, por consiguiente, un documento —de particular importancia— para que no olvidemos lo que sucedió en España entre 1939 y 1975.
Francamente, creí que nunca me vería obligado a repetir cita tan manida, pero las circunstancias lo hacen necesario:  "Quien olvida su historia está condenado a repetirla"; acaso consigan entre unos y otros alterar la apariencia del arte nacional-catolicista, pero si las cosas siguen por este camino, tenemos "estilo" franquista para rato.

miércoles, 7 de septiembre de 2011

JMJ, una cuestión de imagen


Durante la tercera semana del mes de agosto de este año y con la aquiescencia de las todas las autoridades políticas española, bajo el lema JMJ, Madrid se convirtió en un gigantesco decorado para un acto religioso de la Iglesia Católica, cuyo alcance iba mucho más allá de lo que supondría un rito de los que habitual o periódicamente practican sus fieles.
Si acudimos a la web oficiial, encontraremos la siguiente definición ("doctrinaria") de la JMJ (he suprimido las partes que escapaban de la definición) :
1.    ¿Qué es la Jornada Mundial? Es el gran encuentro global de jóvenes con el Papa que se celebra cada tres años en un lugar del mundo.
2.    ¿Por qué me puede interesar? Porque puede suponer un gran estímulo para tu vida cristiana y una oportunidad de vivir en primera persona la universalidad de la Iglesia.
3.    ¿Para qué se celebra? Para compartir con todo el mundo la ilusión de muchos jóvenes que queremos comprometernos con Jesucristo y con los demás.
4.    ¿Qué es  “vivir una JMJ”? Puede ser una experiencia única de profundizar más en tu fe y acercarte a Cristo, con la oración y los sacramentos, junto a miles de jóvenes que comparten tus mismas inquietudes y aspiraciones.
5.    ¿Es un encuentro sólo para católicos? No, la JMJ es un acontecimiento abierto a todos los jóvenes que quieran compartir un encuentro festivo con sus coetáneos en torno a Jesucristo.

Fotograma de Roma, Fellini, 1972
Desde el carácter de este blog, interesa analizar el evento afrontando una circunstancia que apenas se ha mencionado tangencialmente, pero que es fundamental en su planteamiento y, por supuesto, en su naturaleza: el factor publicitario. Porque me parece obvio que en su diseño ha pesado mucho la intención de incidir en la imagen que la gente tiene de la Iglesia Católica. La Iglesia lleva muchos años prestando una atención muy especial a los aspectos escenográficos, acaso desde que se asoció al poder político. Un evento que ha de ser televisado para la contemplación de un número muy amplio de personas define una situación de grandes posibilidades en direcciones muy diferentes: las fundamentales: en beneficio de la Iglesia Católica.

El evento noticiable

Para la representación definitiva, que sería retransmitida a todo el mundo, habían convocado a multitud de personas (¿figurantes?) que sólo debían reunir una condición: ser mayoritariamente jóvenes y tener capacidad para sonreír continuamente.  Durante unos cuantos días Madrid y algunas poblaciones de los alrededores ofrecíeron un ambiente similar al de las escenarios para  las viejas campañas de esa marca de refrescos, que se dirigían también a los jóvenes... ¡La alegría de la vida!
Como es propio de las campañas publicitarias el objetivo era mover (¿manipular?) las conciencias en la dirección predeterminada...  que acaso no estuviera demasiado clara, porque es difícil conocer por dónde se agitan las mentes preclaras que dirigen a esa institución y mucho más aún conocer los juegos de intrigas subterráneas que también son habituales en los ambientes vaticanos... Los objetivos mencionados en la web oficial parecen destinadas a niños... 
Intuitivamente, me ha parecido que no sólo se trataba de ofrecer una imagen joven de la Iglesia Católica, entre otras razones, porque el antagonismo entre las prácticas eclesiásticas y las preocupaciones de los jóvenes globalizados es demasiado radical. Cualquier periodista inglés de la BBC habría podido destrozar esa imagen recordando la situación social de la juventud española. Y los estrategas de la Iglesia son cualquier cosa menos estúpidos.  Esa aparente contradicción se resolvería si el objetivo de la campaña fuera equiparable al de la compañía de refrescos: la clientela habitual. Si sólo se tratara de reforzar a quienes ya están convencidos, a quienes mayoritariamente acuden a misa los domingos, que no son precisamente jóvenes, la falta de correspondencia entre las preocupaciones de los jóvenes y las de la Iglesia sólo sería una circunstancia anecdótica...
Se convoca al mocerío no para animar a los otros jóvenes que están fuera de la Iglesia sino para proyectar a la sociedad en su conjunto una imagen de componentes sociológicos menos negativa de la que habitualmente ofrecen las iglesias los domingos por la mañana; para que los medios de comunicación de masas, al ofrecer la noticia, ofrezcan una imagen de la Iglesia Católica diferente a la habitual, asociada a un "perfil social" diferente al proporcionado por otras noticias, como el asunto de los abusos sexuales, la elección de Papa, las procesiones de Semana Santa o las recepciones en el Vaticano, siempre dominadas por personas de edad madura.


Los "juegos de manipulación" —habituales en publicidad— comenzaban con el título de la campaña, manifiestamente sesgado, como suele ser habitual en ese ámbito desde, al menos, el concilio de Éfeso. En lugar de nombrarlo "Jornadas Mundiales de la Juventud Católica", la han nombrado "Jornadas Mundiales de la Juventud". El amor a "la Verdad", del que tanto alardean los prelados católicos —me referiré a ello más adelante—, otorga ciertos privilegios; entre ellos, el de argumentar según "criterios de autoridad", aunque sea pasando por encima de las leyes de la Lógica: así lo han dicho las autoridades, así debe ser. El amor a la "Verdad" permite hacer equilibrios argumentales sobre el alambre: de lo particular podemos pasar a lo general o, incluso, a los absolutos... El hecho: jóvenes católicos procedentes de todas las partes del mundo se reúnen con el Papa en Madrid. Basta poner en la web oficial que el encuentro está abierto también a los "no católicos" ("la JMJ es un acontecimiento abierto a todos los jóvenes que quieran compartir un encuentro festivo con sus coetáneos en torno a Jesucristo") para que se pueda redactar la "noticia verdadera" con manifiesta falsedad: "los jóvenes están con el Papa". Y, aunque más del noventa por ciento de la población global de los jóvenes del mundo no tengan ninguna relación con ese acto, la Iglesia Católica puede presentarse ante las agencias de noticias afines como "representante", "movilizadora", "defensora",  "salvadora"... de toda la juventud.  "Verdad verdadera".
Desde ese momento, los "comunicadores" o los escritores "mundialmente reconocidos", tendrán materia para entrar en el asunto y ofrecer los sesgos que convengan a sus respectivos intereses, pero en todo caso, saldría beneficiada la Iglesia que, en lugar de aparecer como una gerontocracia, se manifestaría asociada a "los jóvenes de actitud o ideología conservadora".


Un pequeño problema para la imagen de Madrid

Aunque las "Jornadas" habían sido programadas mucho tiempo atrás, los dioses quisieron que, al coincidir con los rezagos del movimiento "indignados", la falta de linealidad lógica entre "lo particular" y "lo general" se manifestara con particular acritud. Cuando algunos jóvenes de sonrisa beatífica se acercaron a la Puerta del Sol, seguramente, con la muy encomiable intención de convertir a los "equivocados", éstos no reaccionaron con la pasividad amorosa de los indígenas hawaianos del siglo XIX. Por desgracia, el Diablo es poderoso y la empresa altruista e inocente de los "jóvenes alegres" chocó con el empecinamiento en el error y enseguida aparecieron cruces de insultos más o menos ingeniosos, pero siempre acerados:
—Aunque no creas en Dios, Él te ama —dijo una jovencita de ademanes pijos a un perroflauta burlón de aspecto mefistofélico ante la antigua sede Gobernación, hoy palacio de "la Espe".
Y se intercambiaron anatemas, empujones y bofetadas, hasta que llegó la policía a poner orden y me acordé del "disuélvanse", de los grises, de cuando la calle era patrimonio de los "buenos españoles"... Más o menos como ahora. Y es que en España, desde el año 1936 la Lógica se impone a hostias.
Ante la paradoja obvia, de nada servía que los "perroflautas" y sus compañeros de viaje hubieran asumido los trámites para legalizar la manifestación en protesta por el respaldo público al JMJ.  La ley debe someterse al Bien Superior y las autoridades religiosas y políticas tomaron la decisión consecuente con ese principio moral: volcarse en el apoyo de los "jóvenes sanos" —por supuesto, los del Papa— y enfrentarse a los "perroflautas", que desde hace meses estaban enturbiando la imagen de una capital que, según manifiesta su alcalde frecuentemente —él conoce bien los deseos de la urbe aunque le importen poco las inquietudes de los ciudadanos—, pretende ser reconocida como ciudad excepcional y maravillosa, para merecer ser designada sede olímpica o, incluso, sede vaticana.
Para conseguir sus objetivos, brigadas de trabajadores llevaban algún tiempo "limpiando" los muros de las zonas por donde se pasearían las cámaras de televisión borrando el muy acreditado repertorio de "arte urbano" que distingue al barrio de Carabanchel de otras zonas más nobles, donde bastaba con colocar confesionarios posmodernos o escenarios de diseño para que parezcan sagrados.
Si le hubieran preguntado al alcalde seguramente habría dicho que lo de limpiar los muros no era por ofrecer una imagen "civilizada" de Madrid sino por renovar los lienzos a los graffiteros, que son jóvenes y, además, artistas. Y como decía Juan Pablo II, "toda forma auténtica de arte es, a su modo, una vía de acceso a la realidad más profunda del hombre y del mundo. Por ello, constituye un acercamiento muy válido al horizonte de la fe..."



Los medios conservadores enfatizaron las ventajas publicitarias para la imagen de Madrid proporcionadas por la celebración del JMJ... Francamente, no creo en esas ventajas.


MOMENTOS ESTELARES 

La llegada y las recepciones estuvieron enmarcadas en el contexto protocolario propio de las servidumbres de nuestros jefes políticos en situaciones afines. Sólo destacaron algunas reiteraciones, a mi juicio injustificables desde el orden constitucional, del Jefe de Estado y un comentario alucinante del presidente de gobierno: éste ha solicitado al Papa ayuda para cambiar el carácter de El Valle de los Caídos...  Y, de nuevo, me pregunto qué coeficiente intelectual tendrá el señor Zapatero o quién le asesore en estos asuntos...
Por lo demás, el evento se ha materializado en varios momentos de especial relevancia desde las preocupaciones latentes en este blog:

El uso ritual del Patrimonio Histórico Español

Los organizadores se esforzaron en recuperar la parafernalia trentina, propia de la reserva espiritual de Occidente. Las proximidades de la nueva sede el Ayuntamiento de Madrid se convirtieron en un paseo posmoderno y anacrónico de las procesiones de Semana Santa. Para ello, las autoridades competentes no dudaron en trasladar desde sus lugares de origen diferentes grupos procesionales, de especial relevancia, y pasearlos por las calles de Madrid...
Supongo que lo habrán hecho protegiendo adecuadamente las obras del Patrimonio Histórico Español...  Si fuera de otro modo, puesto que son obras religiosas y, de facto, el uso ritual está por encima del uso cultural, no habría por qué alarmarse. Si una obra se estropea por deleitar al Papa o por pecadillos de ignorancia o indolencia del clero, deberemos resignarnos... y los responsables que se confiesen.  Es notorio lo mucho que le preocupan estos asuntos a la ministra de cultura, aunque esté demasiado ocupada con sus cosas...
El caso más llamativo ha sido el de la custodia de Arfe, para decorar el escenario de Cuatro Vientos. Supongo que el ministerio de cultura habrá arbitrado las medidas necesarias para proteger una obra tan delicada y de tan problemática conservación...  Me gustaría saber en qué condiciones  y circunstancias regresó a la catedral de Toledo.


Ante situaciones como ésta, me pregunto qué sentido tiene que el Estado y sus entidades satélites (Fundaciones, Cajas de Ahorros, etc.) dediquen dinero a conservar y restaurar bienes de titularidad eclesiástica. Sería más razonable que esas intervenciones se hicieran  imponiendo pautas de uso no erosivas con sus cualidades histórico-artísticas, mediante tratamientos afines a los que se emplean en la práctica museística. Y si la Iglesia no está dispuesta a aceptar estas limitaciones de uso y las administraciones públicas no desean exigir el cumplimiento de la ley a las autoridades católicas, sería mejor que los propios fieles asumieran los gastos de restauración o, como se ha hecho con frecuencia, que los dejen deteriorarse sin ningún control. Si alguien cree que la propuesta es una majadería, recuerde que España está llena de Iglesias con obras abandonadas a su suerte... y a continuación eche un vistazo a la Ley del Patrimonio Histórico Español. Y si es especialmente morboso, subraye las obligaciones de la Administración Central... 
¿Qué sentido tiene un uso tan irregular de los objetos artísticos en poder de la Iglesia? La respuesta es simple aunque sus implicaciones sean complejas... Desde que se resolvió el "problema iconoclasta", la Iglesia Católica ha empleado el arte con múltiples finalidades: "dignificación" —yo diría cosmética de poder—, "educación" —adoctrinamiento—, "persuasión" —activación emotiva—, etc. La Iglesia Católica ha comprendido como nadie el poder del arte, ha procurado ponerlo a su servicio y ha llegado a la conclusión práctica de que ese uso, la función espiritual de los "objetos sagrados",  está por encima de asuntos tan etéreos como las normas de conservación. según criterios actuales.  Y aunque parezca incongruente, en este punto debo decir que, a pesar de esa prioridad anómala, por lo general, la Iglesia como institución ha conservado sus bienes rituales con mayor éxito que otras instituciones, seguramente, porque desde ese interés ha intuido mejor que otras entidades el "valor del arte", de todas las formas del arte; desde las más tradicionales (arquitectura, pintura, escultura, música) hasta las más innovadoras.  El JMJ me ha parecido un ejemplo magistral de cómo integrar todas las artes tradicionales y combinarlas con otras más "modernas", como la escenografía, el happening, unas veces según modelos rituales propios (procesiones) y otros apropiándose de fórmulas de otros espectáculos (macro-conciertos).

Las mujeres en la Iglesia

La reunión anti-reparos de El Escorial con las monjas y los "profesores universitarios".  Al fin y al cabo no hay mucha diferencia profesional entre unas y otros si se concibe la actividad universitaria como una forma de acercarse a Dios. En el mismo acto el Papa resolvía dos reparos que se suele oponer  a la Iglesia: la marginación de las mujeres y el alejamiento ente la Iglesia y la Ciencia.
Ahí estaban las monjas de clausura disfrutando como seguramente no habrá disfrutado en la vida mujer alguna. Desde una situación tan privilegiada, acaso no merezca la pena demandar que las mujeres puedan ser sacerdotes (¿sacerdotisas?) y obispos (¿obispas?). Viéndolas tan alegres y satisfechas, ¿quién podría decir que las mujeres están marginadas en la Iglesia Católica?
Pero aunque España no sea Austria ni Rouco Varela, Helmut Schueller, con la "crisis de vocaciones", en pocos años la Iglesia se verá obligada a lo mismo que el sistema liberal: emplear a las mujeres como "mano de obra ritual" (¿barata?). En caso contrario, tendrán graves problemas para mantener las iglesias abiertas...

Los límites de la ciencia

Desde que es una institución de poder, pero sobre todo cuando se aceleraron los conocimientos científicos —a partir del siglo XV—, la Iglesia Católica predica aplicar límites a la Ciencia y perseguir "la Verdad", naturalmente, una "verdad" determinada por la propia autoridad eclesiástica.  En esa pugna, que en ocasiones, se inclinaba hacia la vertiente filosófica, se han ido acumulando anécdotas especialmente significativas, que no deberíamos olvidar:  
La "Verdad"... Por ella quemaron a Giordano Bruno.

Giordano Bruno

La "Verdad"... Por ella hicieron retractarse a Galileo.
La "Verdad"... Por ella anatematizaron a Darwin, a Freud, a Einstein y su "relativismo"...
La "Verdad"... Primero estaba en la lectura literal del Antiguo Testamento; luego, en su interpretación simbólica... por supuesto, según el criterio determinado por las autoridades eclesiásticas.
La "Verdad"... Por ella están poniendo trabas a investigaciones que podrían ayudar a resolver enfermedades graves y dolencias crónicas.
La "Verdad"... Por ella el Derecho Canónigo debe estar por encima de la Ley y de ese modo, por ejemplo, un pederasta sólo es un pecador, no un delincuente. La pena impuesta por el confesor suele estar supeditada a la santa discreción...
Cuando oigo a las autoridades eclesiásticas hablar de "la Verdad", me acuerdo del Concilio de Trento, de Propaganda Fide, de la Santa Inquisición...  y, por supuesto, de Franco.
¿La "Verdad" debe estar por encima de la Ciencia?
La relatividad científica... Desde hace tiempo hemos aprendido que "la verdad" —incluso si empleamos  mayúsculas— es una aspiración humana que, como expectativa, se formula en claves de subjetividad. Dicho con mayor claridad: la verdad, como categoría absoluta, es tan difícil de definir como "el arte", "la bondad" y, en general, casi todos los valores abstractos. Si, por ejemplo, deseamos saber cuál es "la verdad" sobre el Sol, inevitablemente,  nos encontraremos con la relatividad que impone el punto de vista elegido o los instrumentos de observación que empleemos. Con ellos, podemos formular teorías que se irán contrastando con las observaciones que puedan producirse en el futuro, mediante instrumentos más sofisticados. Por eso la ciencia tuvo que aprender a relativizar.
Cuando el sumo pontífice habla de una "Ciencia con límites", ¿qué debemos entender? ¿Que si las conclusiones científicas chocan con el Dogma, deben almacenarse en cajones de olvido, hasta que la jerarquía eclesiástica decida que se pueden divulgar "sin peligro"? Todo el mundo sabe que emplear los conocimientos científicos para dañar a los demás no es admisible, pero dejar que la Iglesia se convierta en guardián "moral" de lo conveniente es absurdo. Para la Iglesia, ese problema, compañero invariante del conocimiento humano, induce siempre un cambio radical del concepto de "Verdad". Y esos cambios sintonizan mal con el sustrato ético que subyace bajo él. Antes de Galileo, "la Verdad" era que la Tierra ocupaba el centro del Universo; después de Galileo "la Verdad" cambió radicalmente. Antes de Darwin Dios había creado el mundo en un momento concreto del lapsus temporal; después de Darwin "la Verdad" era otra muy diferente: debíamos interpretar el Génesis como una metáfora. Y así indefinidamente. Desde la revolución científica, la Iglesia se ha visto obligada a reformular "su Verdad" continuamente, en un proceso de ajuste permanente que está en las antípodas de lo que "todos" entendemos por "verdad".
Me he sentido avergonzado viendo al ministro de educación —también aquí se me han caído las mayúsculas— formando parte de la mascarada publicitaria, mientras la policía apaleaba a personas que deseaban ejercer pacíficamente sus derechos constitucionales.  Si el desarrollo de la ciencia debe pasar por actos vergonzosos como el de aquel día en El Escorial,  lo tenemos crudo, señor Gabilondo...
¿A quién se dirige un acto como el de El Escorial? De nuevo se me ocurre si no será todo una operación de relaciones públicas destinada a facilitar la llegada de Monseñor Rouco al Papado...


La reserva espiritual de Occidente

Se diría que las autoridades eclesiásticas españolas deseaban dejar claro que España sigue siendo la reserva espiritual de Occidente...  Albertosis el Grande parece haberse unido al empeño por conseguir que el próximo Papa sea español con fervor sobresaliente, como lo ha hecho con el asunto de los Juegos Olímpicos. Ello explicaría la actitud de un alcalde que, de otro modo, podría considerarse excesivamente servil, más propia de aquellos tiempos en los que los ciudadanos estaban condenados a la pasividad de los súbditos. Como entonces, el alcalde se empeña en encomendarse a la voluntad divina, olvidando que en la actualidad, la elección de una ciudad para albergar los Juegos Olímpicos, como para la designación de Papa, depende de muchos factores y algunos especialmente prosaicos, pero todos ellos difíciles de manejar desde un estado de voluntad excesivamente servil. Aunque estemos haciendo el mono en Afganistán, en Libia o en cualquier otro sitio, las decisiones importantes se toman a partir de los intereses de los países que protagonizan el "momento histórico". Y entre ellos no está España, precisamente, porque la religión católica no es un factor equiparable al desarrollo político, tecnológico, económico, militar...  de países como Estados Unidos, Gran Bretaña. Alemania, Japón, China... "Casualmente" ninguno de ellos es sociológicamente católico. Empeñarse en recuperar la tradición católica hispánica es apostar por un caballo demasiado viejo, que intenta galopar, pero en dirección contraria. La Revolución Científica sobre la que se construyó la cultura occidental actual tuvo que defenderse permanentemente de la resistencia y los anatemas lanzados desde la Iglesia, que tampoco estuvo afortunada en su política ante Hitler y Mussolini. Con el paso del tiempo, olvidadas las veleidades profascistas de los años treinta y cuarenta, la Iglesia Católica, que sigue teniendo una implantación muy importante en el mundo subdesarrollado, había conseguido recuperar cierto prestigio moral que se ha visto gravemente erosionado con los deslices pederastas de algunos prelados y, sobre todo, por la política de discreción aplicada a un asunto especialmente repugnante.
Los medios de comunicación españoles —incluso los "progresistas"— se empeñaron en enfatizar las ventajas que las JMJ producirían en Madrid... aunque los madrileños sólo percibiéramos inconvenientes y un trato especialmente discriminatorio hacia los jóvenes católicos, a quienes en el uso de los transportes públicos se aplicaron tarifas de favor, incomprensibles en tiempos de crisis.
Creo que muchos hemos llegado a la conclusión de que las autoridades políticas españolas se han plegado una vez más a los intereses de la Iglesia Católica, poniendo a su disposición medios materiales  y humanos que compromete la teórica neutralidad religiosa del Estado. Y me pregunto si los políticos españoles no estarán intentando radicalizar a los "indignados" para justificar acciones de represión como las que ya se han producido.

Fotograma de Roma, Fellini, 1972
De Tarkovsky a Fellini

Kiko Argüello tomó el relevo de Andrei Tarkovsky para satisfacción de pijos y expertos posmodernos en arte. Si lo hubiera visto Fellini, habría muerto de risa: el anciano Papa de los zapatos rojos dirigiéndose a los seminaristas en una ambiente estético que parecía haberse inspirado en la Roma, de Fellini, con una diferencia escenográfica fundamental: el palacio hispno-barroco se la película ha sido sustituido por una catedral neogótica decorada con pinturas de estilo ruso-bizantino, construida frente a la sede emblemática de la monarquía española. Y no ha sido necesario recurrir al "desfile de modelos" porque el acto en sí era un gigantesco desfile de modelos...
Y vuelvo a preguntarme a quién se dirige un espectáculo que induce en un observador no comprometido con esa religión, cuando menos, perplejidad...

La intervención de los Anemoi

También me sentí avergonzado contemplando el espectáculo de Cuatro Vientos, donde se reunieron con el jefe de la Iglesia Católica muchos jóvenes pijos, pero también muchos prelados, políticos, banqueros... La gente "guai".
El espectáculo era tan dantesco que no lo pudieron soportar las fuerzas de la naturaleza y los dioses de la lluvia y el viento dejaron sentir su ira, para golpear a todos los asistentes, que debieron someterse a  ese poder como buenamente pudieron... El Papa tuvo que resumir su discurso; uno de los pabellones auxiliares se desplomó causando varios heridos; otro sufrió graves desperfectos; las hostias consagradas, preparadas para la misa del día siguiente, saltaron por los aires. La custodia de Arfe...  ¿Qué le pasó a la custodia de Arfe?
Por supuesto, quienes han tenido la desfachatez de enmendar a Dios y modificar los Diez Mandamientos, para poder emplear la imagen como instrumento de "persuasión" —manipulación— jamás reconocerán intervención sobrenatural alguna, aunque sea tan obvia. La voluntad divina no puede alterar un tinglado tan perfecto...

Conclusiones. ¿Beneficios para la imagen de Madrid?

- No me corresponde ni interesa demasiado hacer una valoración de resultados desde los intereses de la Iglesia Católica porque me consta que esos datos sólo se harán públicos si benefician a la imagen pública de la Institución. Además, sus dignatarios sabrán lo que les conviene.
- No parece que los valores sociales y culturales asociados a un evento como la JMJ sean los más adecuados para "ganar imagen" en una sociedad globalizada como la actual, a no ser que se pretendan emplear las manifestaciones públicas del catolicismo como gacho turístico, para modificar una "fama" demasiado declinada hacia lo heterodoxo. Para los políticos conservadores, que gobiernan la capital y su región por mayoría absoluta, debe ser hiriente que se conozca a Madrid por el día del orgullo gay y por los indignados de la Puerta del Sol... Pero no sé si es buena idea que Madrid compita con la Semana Santa andaluza en la organización de eventos religiosos de gran ambición escenográfica y estética...
- Del análisis anterior y casi de modo natural, surge una idea implícita: Madrid es una ciudad de contrastes, donde conviven personas de planteamientos muy diversos. Si pensáramos así habríamos caído en una trampa asociada al hecho mismo de la celebración de la JMJ: que el colectivo de los jóvenes católicos tiene gran relevancia sociológica en todo el mundo y, muy especialmente, en Madrid. Según mis datos, en Madrid, aunque sean numerosos quienes "se consideran católicos", los jóvenes que entienden su propia existencia según los valores definidos por la jerarquía católica componen grupo marginal. Y no creo que la celebración de la JMJ2011 haya modificado substancialmente esa situación.
- Es posible que, como ya han hecho algunos personajes (cierto escritor), que este acto se traduzca en una justificación para reforzar la situación social y política de la Iglesia Católica. El apoyo proporcionado por todas las instituciones induce a pensar en la voluntad de la clase política de proyectar hacia los electores una "razón contundente" que justificaría el trato favorable recibido por la Iglesia Católica.
- Un acto así en tiempos de crisis... Con la JMJ2011 la separación entre la "sociedad real" y todas las instituciones del Estado ha crecido considerablemente.
- El ministerio de cultura ha perdido otra ocasión para legitimar las mayúsculas.

(las imágenes sin pie de esta entrada fueron tomadas en los actos preliminares de la JMJ 2011 en Segovia)