lunes, 7 de septiembre de 2009

Crónicas veraniegas de la gestión cultural Castellano-Leonesa. Santiago de Peñalba

Muchas veces había experimentado pereza por volver a Santiago de Peñalba. Este año coincidimos con mi buen vecino Gonzalo y hablando de asuntos triviales, se le escapó que había nacido en aquella hermosa localidad… Le pregunté si el acceso seguía en las condiciones intransitables que yo había conocido veinte años atrás y me respondió, casi con estrategia gallega, que era una de las carreteras más seguras de España… porque todo el mundo la recorre con lentitud… Acaso sea cierto el comentario de mi vecino, pero desde este foro deseo advertir que nadie se aventure por una carretera que a mí me pareció la más peligrosa que he recorrido en mi vida: es muy estrecha; el firme, sumamente irregular; las curvas apenas tienen visibilidad; muy frecuentemente hay que rodar en primera...
Pero lo peor no es la carretera. Con el paso de los años, el pueblo de mi memoria se ha convertido en un lugar de ensueño para espíritus ingenuos y de escasa capacidad crítica, porque aunque el paraje es realmente hermoso, el ambiente rural , dominado por la pizarra, se ha convertido en otro artificioso, excesivamente temático, para consumo de turistas aficionados al mito bucólico. Creo que sólo subsisten unas pocas familias (15 habitantes reconocidos), que lo ocupan durante todo el año; el resto son vecinos ocasionales.
Naturalmente, nuestro objetivo era visitar la antigua iglesia y renovar la documentación gráfica….
La iglesia forma parte del grupo mozárabe, definido hace un siglo por M. Gómez Moreno, que hoy muchos consideramos una superchería concebida, sobre todo, para otorgar materialidad arqueológica a una hipotética reacción cristiana al poder califal durante el siglo X… Desde los datos conocidos, la reacción sucedió realmente durante el siglo IX, aunque no es inconcebible que emigrara algún grupo de cristianos durante el siglo X…
Sin embargo… acaso se trate de la iglesia más antigua de la península Ibérica, construida a partir de un impulso (sorprendente) de tradición cultural bizantina (siglo VI), que forma grupo con la de Lebeña y múltiples restos repartidos por la antigua diócesis de Astorga (Mazote, Wamba, Escalada, etc.), y que podría tener sentido en tiempos de Justiniano, cuando éste se propuso (utópicamente) reconstruir la unidad del Imperio Romano. Por desgracia para la transmisión de los conocimientos históricos y arqueológicos esta hipótesis abriría múltiples heridas en la historia oficial de la Iglesia Hispana... Con la Iglesia hemos topado...
Y sin embargo, “se mueve”. No hay más que echar un vistazo a los capiteles de Escalada, a los de Mazote o a la pila de Wamba (es otro capitel) para documentar materialmente ese influjo que otros deberán apuntalar con los testimonios literarios oportunos. Desde mi ignorancia, empero, tengo entendido que existió un tal Martín de Braga...
Quien llegue a Santiago de Peñalba se encontrará con Anabela, “guía oficial” que, gratuitamente, explica el cuento mozárabe personalizado en la figura de san Genadio y, según su propio testimonio, tiene la obligación de impedir la realización de fotografías (incluso sin flash), tal y como reza el cartel oportuno, redactado según las instrucciones recibidas directamente de su jefe en la Junta de Castillo y León, don Luis Prada Calvo.
Los datos para engrosar el repertorio documental de Celtiberia Show, crecen con un cartel que, por el celo de Anabela, no pude fotografiar pero sí transcribir:
“En esta parroquia somos menos de 15 habitantes. El hecho de tener continuamente la luz encendida para las visitas a este monumento nos resulta muy costoso. Si quieres dejarnos un donativo para pagar la luz, puedes introducirlo en el cepillo. Muchas gracias”. Deduzco que ni el Ayuntamiento de Ponferrada, al que pertenece ni las autoridades eclesiásticas ni la Junta de Castilla León aportan un euro para dar respuesta a la penuria de la antigua iglesia… que debería ser tratada como una maravillosa joya arquitectónica de valor excepcional.
Tras unos minutos de diálogo imposible con Anabela, seguramente contratada por razones poderosas e incomprensibles, nos marchamos enfadados, formulando propósito solemne de no regresar jamás, porque además de mi limitada capacidad para soportar arbitrariedades de quienes utilizan sus cargos para prohibir, y puestos a elegir entre santos milagreros, prefiero "san Genarito" (aún no ha sido canonizado oficialmente) a san Genadio.

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