domingo, 13 de junio de 2010

Reaparece la espada de Velarde


Estaban desaparecidas, según creo, desde hace dos años... Por fortuna, ha regresado la de posición más enhiesta, la de Velarde... Algún iletrado en asuntos estéticos podría imaginar que Velarde va a golpear a Daoiz en la cabeza; la realidad es otra: Velarde pretende bautizar a su amigo con las últimas gotas de la botella, transmutada en símbolo de buen rollito y de triunfo prosaico, porque en ese barrio nadie celebra los éxitos con cava, trofeos de diseño y coronas de laurel; allí todo es más sencillo.

Aplaudo con fervor la iniciativa "conceptual" anónima porque, de este modo, el grupo escultórico de Antonio Solá deja de ser recordatorio esper-péntico del "Vivan las caenas" para convertirse en monumento al arco iris... ¿Habéis advertido con qué firme ternura se toman las manos Daoiz y Velarde?

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