lunes, 18 de febrero de 2008

Las imágenes eróticas

Por fin, tras acalorado debate público, los funcionarios del metro londinense han consentido la colocación de los carteles que anuncian la exposición de la Royal Academy of Arts. Se cierra un debate reiterativo con vocación de Guadiana...

  Recuerdo al cabo Piris, castamente escandalizado con La Maja Desnuda, de Goya; a la profesora universitaria americana que se negaba a dar clase ante tan turbadora imagen; a las sufraguistas que destrozaron La venus del Espejo por entender que era "paradigma" de imposición "machista"; a quienes "se comieron el coco" discutiendo el carácter específico del Amor Sacro y del Amor Profano en la obra de Tiziano; a quienes creyeron que las pinturas de Paul Matthias Padua, sensiblemente cercanas a los de los Carracci, reflejaban la degeneración de los nazis...


Por encima de todo el cuerpo femenino tiene propiedades mágicas; todos lo sabemos sin conocer nada de pautas fijas de acción o de mecanismos de preprogramación genética, y todos sabemos apreciarlas, tanto si somos hombres como si somos mujeres.


Sólo a quienes entienden el arte como algo próximo a una divinidad anti-material o anti-carnal, les puede molestar la capacidad perturbadora de los estímulos sexuales; para los demás, creo que no hay problema: si una mujer hermosa es retratada con "arte", hermosura al cuadrado.


Y quien se sienta ofendido, mire hacia otro lado, aquel tapizado de cadáveres mutilados que, por lo visto, no escandaliza a nadie.
Me escandalizo de quienes se escandalizan...

6 comentarios:

  1. Menos mal que la exposición no era de Courbet podría haberse producido histeria masiva.

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  2. Para evitar histerias, quienes velan por el "buen gusto", titularon la famosa pintura, que había permanecido oculta, con un eufemismo: "El origen del mundo".

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  3. paleolitico superior20 de febrero de 2008, 3:08

    A mí me pareció que el problema que tuvieron los del metro fue el de meterse a juristas de improviso. Legislar no es cosa tonta, hay que tener mucho cuidado a la hora de explicitar convencionalismos. Que hicieran un reglamento interno para controlar las imágenes publicitarias en el metro no me parece ninguna tontería, en vista de que muchos publicistas se consideran artistas con derecho a todo, mencionando la libertad de expresión incluso, presentándose como vanguardia creativa e ¿intelectual?, cuando lo que buscan y lo que hacen es en muchos casos….definir eso da para un artículo entero; lo dejaremos en que no está justificado lo que hacen, al menos en espacios públicos. Si los señores del metro en vez de escribir una prohibición explícita del desnudo total o parcial hubieran dejado la cosa en una frase general sobre “imágenes que puedan herir la sensibilidad”, algo abierto que les hubiese permitido decidir en cada caso como más conviniera, con eso hubiera bastado. Pero la norma es la norma y probablemente el que tuvo que decidir no sabía nada del tema y ni se escandalizaba ni no, leyó y actuó y punto. Formar gente completa con sentido crítico y cultura es muy difícil y eso también da para un artículo entero. Y que tenga visión política! no pedís nada. Aquí los únicos que se han escandalizado han sido los culturetas, y probablemente porque ya tenían la tirada hacha y pagada en imprenta. Hubo casos anteriores que cambiaron la imagen cuando se les advirtió y sin problemas. Y aquí puedo decir aún más: en el caso de las imágenes de pintura de antes de la modernidad no hay problemas puesto que se rigen por normas de decoro o están asimiladas como arte, pero ni siquiera cuando se crearon tenían como destino un espacio público y no es de extrañar que resulten inadecuadas en ellos. Si las exhibimos públicamente no es sino en su categoría de arte, con las contradicciones que conlleva.
    A mí el debate me parece que se plantea más en otros ámbitos, más de actualidad, o por lo menos que a mí me tienen en reflexión constante: la nueva definición de la intimidad, de los espacios públicos y privados, de la identidad individual y la pertenencia al grupo, y por otro lado - inevitable como madre que soy -, eso otro argumento del metro, las imágenes en los ámbitos públicos y su influencia en la educación infantil. O visto de otro modo, los espacios públicos también son utilizados por niños y deben atender a ello. Aquello de que se necesita un pueblo entero para educar a un niño viene a cuento aquí. La revolución que falta por hacer es sin duda la educación, y a la modernidad los niños se la traen al pairo, señal de que exhiben un feminismo de pacotilla. Y sumar a la lista de artículos por escribir uno sobre la necesaria red de excelencia, para que no haya juristas tan malos y ejecutivos tan ignorantes y acríticos. A este respecto os dejo una perla de sabiduría que me trasladó el psiquiatra infantil: el secreto respecto al sexo es necesario para la salud mental de los niños.
    En este caso la imagen está tan asimilada en su categoría de arte que no me parece difícil de explicar a un niño, pero nuestros creativos de publicidad se empeñan en buscar mensajes en esa mina abierta y ya os querría yo ver con el enano de la mano ante una ampliación 2 x 3 de según qué cosas. Y tú mientras racionándole la tele.
    Perdona Alp por invadirte así el blog, ya conoces mi situación….

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  4. Lo que yo me planteo, si la misma imagen fuera fotografía y estuviera anunciando un perfume... ¿se censuraria?

    ¿Entonces el arte por el hecho de ser arte esta por encima de la "censura"?

    Yo soy partidario de ningun tipo de censura en ningun campo... pero bueno, hay a gente que le duelen los ojos

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  5. Interesante comentario ese que nos viene del paleolítico... no te disculpes.

    Es más... Estaría bien abrir esos debates. Sobre todo el publicitario...

    Te invito a invadir mi blog si quieres (está por ahí a la derecha, en la lista de Alp). Pídele a Alp mi dirección y te publico lo que desees :-)O invade el suyo más veces, ja, ja...

    El mal de la publicidad no creo, sin embargo, que esté en los publicistas que se consideran artistas con derecho a todo. Hacen lo que se les pide y llegan hasta donde se les deja llegar. Hay que mirar más atrás (o por el agujero) para ver quien regula el nivel de impactos (no solo publicitarios, también informativos) que recibe un individuo. La violencia a la que está sometido. La contradicción en los mensajes que recibe. Los aspiracionales que se le intentan vender...

    Y bla, bla, bla...

    Este caso de la exposición tiene gracia. Es publicidad de una exposición y, como tal, no puede presentar un desnudo. Pero el arte (anacrónico total) sí que puede. Las imágenes, con el tiempo, pierden su fuerza moral... y se convierten en meros objetos frios que están en un limbo que flota sobre la realidad social. Es cierto que estas imágenes, cuando surgieron, no eran expuestas sino en salones privados. Y supongo que para uso privado (igual que hoy alguien se compra una revista o una película pornográfica). Sería dificil aceptar estos cuadros hoy como pornográficos, pero lo serían en su época (deshonestas, indecentes, inmorales - para la época-). Hoy, sin embargo, son ARTE, o sea... inocuas, inofensivas...

    Lo que hoy en día no tiene nada de inocuo e inofensivo es la información y lo que se exhibe en los media (periódicos, telediarios, móviles, etc...)

    Es incontrolable el flujo de imágenes entre los que estamos abajo (es como el cotilleo en una comunidad de vecinos), mensajes de móviles, emails, etc... Pero que los medios de masas exhiban ciertas cosas no es perdonable.

    Pero en fin... eso es otro debate.

    Saludos.

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