martes, 1 de mayo de 2012

El Museo Arqueológico Nacional de Florencia


Entrada al Museo Arqueológico Nacional de Florencia

Está en el Palacio della Crocetta (ha. 1620) y acaso sea uno de los museos más interesantes de la Toscana, tanto por la cantidad como por la calidad de sus fondos. Destacan en él algunas obras de filiación etrusca (diversos restos funerarios y la quimera de Arezzo), otras de la tradición gerecolatina (cerámica y bronces) y restos de otros contextos culturales (sobre todo, de Egipto).
Es el lugar adecuado para acercarse a uno de los problemas históricos más interesantes de la antigüedad italiana; acaso uno de los más debatidos en los anuarios arqueológicos y en las "plazas públicas" mediáticas,  y de los más obvios cuando se recorre la Toscana con los ojos preparados para no ceder al deslumbramiento de un paisaje maravilloso y de unas poblaciones de cualidades excepcionales. Naturalmente, estoy pensando en el origen de los toscanos (etruscos),  en su relación con los pueblos que habitaron la Toscana con inmediata anterioridad y la vinculación con los pueblos asentados entre las siete colinas.

La Chimera de Arezzo


L'Idolino di Pesaro
En el estado actual de los conocimientos, los etruscos no serían sino un pueblo indoeuropeo llegado a la península Itálica en aquella fecha mítica del 1200 (pueblos del mar), de las migraciones masivas que alteraron radicalmente el universo Mediterráneo. Las oleadas de ese origen asentadas en la costa del mar Tirreno se fusionarían con los pueblos autóctonos, para gestar un grupo humano de fuerte y probada caracterización: la "Cultura de Villanova", que en un proceso de evolución continua, con escasas aportaciones foráneas relevantes, derivaría en la cultura etrusca. Aunque se ha discutido mucho la relación entre etruscos y romanos, no es difícil deducir que la fusión institucional entre los dos pueblos estableció un proceso que no culminó en una compenetración social absoluta; porque aunque Florencia sea una ciudad de raíces romanas, aún en la actualidad es relativamente fácil encontrar en la Toscana personas con "perfil etrusco", mientras que en las áreas próximas a Roma y en el resto de la Italia central son mucho más excepcionales.
Al margen de toda polémica políticamente interesada, está clara la idiosincrasia de la Toscana, como está clara la singularidad de la Île de France o la de la "región" granadina, porque casi todas las excepcionalidades de ese tipo dimanan de los estigmas impuestos por los procesos históricos que han ido definiendo las grandes y pequeñas regiones europeas. En ello está una capacidad fundamental para movilizar el interés del viajero.

Novia en la catedral de Arezzo, abril de 2012
Nuestra visita al Museo Arqueológico Nacional de Florencia coincidió con obras de remodelación que han modificado la zona de acceso hasta una puerta  de la via della Colonna, a 200 metros de la Annunziata . La primera impresión fue  penosa, dado el estado en el que se encuentra esa zona, más parecida a un campamento arqueológico que al acceso de un museo europeo de cierta categoría.
No está prohibido hacer fotografías, pero se advierten las carencias habituales más una circunstancia alucinante. Las instalaciones parecen anticuadas; los posibles accesos para personas con movilidad limitada (ascensores) están restringidas para los propios servicios; hay muy pocos vigilantes y no están aleccionados para presionar a los visitantes; en consecuencia, como sucede en cualquier otro lugar de Italia, todos ellos ofrecen un trato amable, como si en lugar de vigilantes de museos, fueran persona "normales".
La circunstancia alucinante: el acceso a la segunda planta está restringido a un máximo de 30 personas. La razón: según el funcionario de guardia en la escalera, el museo no cuenta con los medios de evacuación previstos en caso de emergencia, por la normativa vigente. Y se indica la circunstancia a los visitantes mediante un cartel que da idea de los recursos presupuestarios del museo.




El museo, emplazado en los límites de los itinerarios turísticos florentinos,  es poco atractivo para los visitantes efímeros, pero muy usado como "instrumento" educativo y especialmente recomendable para el viajero curioso, porque es un lugar sorprendente, tranquilo y muy agradable.
Salgo de él con la idea de regresar cuanto antes, porque no he podido ver algunas de las piezas que me hubieran infundido interés; estaban en las áreas restringidas...
  
Il giovinetto da Fiesole

L'arringatore
 
Retrato de Trebonianno Gallo

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