miércoles, 10 de junio de 2015

El Castañar, un palacio nuevo pero añejo

El palacio de El Castañar supone una interesante visita para contemplar en directo las circunstancias socioculturales del Antiguo Régimen, aquel que en casi toda Europa, en buena parte de la Europa desarrollada, comenzó a pasar a la Historia tras la Revolución Francesa, en procesos de duración y desarrollo irregulares. En España, por sus peculiares circunstancias históricas y, muy especialmente, por el empeño del general Franco y sus colaboradores, aún subsisten rezagos importantes del absolutismo e, incluso, del sistema feudal,  especialmente afincadas en las zonas más deprimidas de la piel de toro.
Podría parecer que el palacio de El Castañar, forma parte de las excentricidades de un “noble”, celoso de iniciativas como la de Neuschatel o de Sintra, pero creo que cualquier relación con esos palacios sería forzada, aunque sea el más moderno de los tres. Aquí no se buscaron relaciones con “lo español”, frente a las referencias portuguesas o alemanas de aquellos; aquí el modelo es escocés; es decir, no existe voluntad de enfatizar los componentes nacionales, contra lo que se podría esperar de un linaje (conde de Mayalde) de profundas vinculaciones con las esencias de "lo español"; pero así era y sigue siendo la aristocracia española, demasiado "culta" para hacer bandera de raíces tan prosaicas.

Concretamente, el modelo a imitar fue la Abbotsford House de Escocia, residencia del escritor Sir Walter Scott, y el proyecto fue firmado por Joaquín Saldaña y López (1904-1909), arquitecto especializado en obras eclécticas del gusto de la aristocracia, algunas de las cuales han llegado a nuestros días, para dar fe de cómo este grupo social entendió la crisis de 1898.No era momento para sentirse orgullosos de "lo español"; era preferible remitirse a otras realidades culturales, de mayor enjundia... ¿por una simple cuestión literaria o de faldas?
Cobran 6 euros por visitarlo, siguiendo a una persona poco versada en las artes de Cicerón y, por supuesto, en asuntos de cultura material. Permiten dar un paseo por la finca, que también se ofrece para actividades cinegéticas, y por la planta baja del palacio, ambientado "familiarmente" mediante objetos que recuerdan el pasado inmediato...

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