martes, 16 de junio de 2015

Empezamos bien

Según informan los medios, Guillermo Zapata, predesignado concejal de Cultura y Deportes del Ayuntamiento de Madrid, ha presentado la dimisión (????) a partir del tsunami mediático originado por la "salida la luz" de varios tuits del año 2011, valorados como "xenófobos", "antisemitas" y "anti-víctimas del terrorismo", por los sectores pro-PP,  pro-PSOE y "pro-sistema", es decir, por la práctica totalidad de los medios de comunicación. No ha servido de nada las explicaciones de Guillermo Zapata advirtiendo que los tuits debían interpretarse en el contexto original y que, en ningún caso, esas valoraciones tienen relación con sus opiniones, juicios o creencias personales.
Por si alguien lo había olvidado, una vez más se pone de manifiesto que los medios no están para informar, sino para "modelar conciencias" (de acuerdo con los intereses subyacentes) y, como mucho, para vender publicidad, ya sea con el "espectáculo del debate político", ya sea con el espectáculo definido por los guionistas propios para consumo de los sectores hacia los que se ofrece la programación (en radio o tv) y la "reflexión sesuda" (prensa escrita). Es de suponer que estas barahúndas se convertirán en constante ambiental de los nuevos gobiernos municipales derivados de los procesos protagonizados por la sociedad española desde el 15M. Compadezco a quienes deberán soportar una presión psicológica brutal...

Imagen diariocritico recortasa
No sé si los medios, quienes los financian y quienes han "exigido" la dimisión de Guillermo Zapata, han tenido en cuenta el precedente que ello supone. Si Guillermo Zapata ha dimitido por escribir gilipolleces hace 4 años, qué debería haber hecho el señor Rajoy por decir al señor Bárcenas "Sé fuerte", por citar tan solo el precedente más señero. De hecho, las redes sociales se han agitado
para recordar la cantidad de barbaridades dichas por los líderes del PP sin que haya dimitido ninguno...

Lo peor del caso: nadie discute de la posible política cultural en el Ayuntamiento de Madrid; lo que ocupa a políticos y medios son las memeces que una persona ha dicho en twitter y las estupideces que una legión de personajes y personajillos han puesto sobre la mesa. A lo mejor este es el único debate cultural que se puede plantear en España: confrontación de "sensibilidades".

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