miércoles, 1 de junio de 2016

Sobre unos capiteles del museo de Tarragona

He visitado el Museu Nacional Arqueològic de Tarragona varias veces durante los últimos treinta años y debo manifestar que lo he notado envejecer casi con velocidad de organismo biológico. Inicialmente me pareció un museo ejemplar; hoy me parece viejo o, lo que aún es peor, envejecido. Pide a voces una remodelación radical y, tal vez, incluso, un replanteamiento aún más profundo, teniendo en cuenta las posibilidades del entorno próximo. Entiendo que el planteamiento arquitectónico inicial, de conectarlo con los restos romanos inmediatos, se debería recuperar para que esa conexión se materialice con la espectacularidad que permiten las zonas arqueológicas inmediatas y próximas (Circo, torre de les Monges, etc.). Hay elementos para construir un proyecto museístico que podría ser de los más importantes de Europa, teniendo en cuenta lo conservado en las diferentes instituciones de la ciudad, sin olvidar el "abandonado" Museo Paleocristiano, que sigue estando en situación penosa; y si se acierta con el proyecto, con muchas posibilidades para concitar el interés del público.

El museo ofrece varios capiteles procedentes del teatro romano (MNAT34239, MNAT34240, MNAT7593, MNAT7594, MNAT7591 y MNAT7592) , con variaciones de escasa entidad. Uno de ellos, en pobre estado de conservación, ofrece la posibilidad de reconstruir su situación inicial puesto que contiene restos de estucado que muy probablemente tuvieron todos para ofrecer una sensación de riqueza que superara las limitaciones de la materia prima. Todos ellos contienen tipos de acanto de escasa variación, común en los alrededores del cambio de era, tal y como acreditan algunos ejemplares procedentes de Pompeya y, desde luego, los del foro de Augusto. En la basílica Giulia hay capiteles con fórmulas similares. Merecen ser destacadas las flores colocadas en el espacio determinado por las volutas bajo el ábaco; este detalle, que ilustra sobre una cierta tendencia barroquizante es bastante común en Cataluña (los capiteles del templo de Augusto de Barcelona contienen elementos similares) y otros lugares del norte de la península Ibérica, donde se relacionan con piezas posteriores a la época de Augusto. Destaca un detalle que pudiera servir para adelantar algo su cronología si no fuera porque sabemos que es circunstancia común antes del año 79 d.C): la irregular atención prestada a la parte superior del kalathos, en todas las piezas, mal definido. Este detalle es frecuente en las piezas catalanas como tendremos ocasión de ver en algunas de las que comentaré en esta entrada.
Están catalogados, siguiendo los criterios de Recasens, entre la segunda mitad del siglo I a.C. ("de época tardo-republicana") y comienzos del siglo I d.C. y seguramente corresponden realmente a esos años, aunque como es habitual en la valoración de estas piezas, se advierte la voluntad del arqueólogo e historiador por alcanzar una precisión que seguramente desborda las posibilidades que tenemos de reconstruir la Historia. Pero en ese sentido y en mi cómoda postura de diletante, aunque procuro controlarme, me acuso del mismo pecado.

Capitel MNAT34239
Capitel MNAT34240. Adviértase el peculiar modelo de acanto
El MNAT7593 merece un brevísimo comentario puesto que en él se advierte con claridad la mencionada tendencia a fusionar la tradición del orden corintio con la de los "corintios itálicos": obsérvese el tamáño del florón y lo poco que está marcado el katathos, tapado por las flores colocados entre las volutas y el ábaco.

Capitel MNAT7593; seguramente la erosión ha eliminado detalles de la ornamentación.
Ofrecen también el fragmento de un capitel compuesto (procedente de la zona del seminario, MNAT114) de cierto interés dado el extraordinario desarrollo del motivo floral dispuesto entre las hojas del segundo nivel, que está documentado en los capiteles reaprovechados del Mausoleo de Santa Constanza (seguramente de la época de Augusto) y, el arco de Tito, donde, sin embargo, aparecen acantos algo más evolucionados. En el lapidario de Narbona conservan restos comparables aunque menos depurados. En la cartela del museo lo sitúan en el tercer cuarto del siglo I d.C. El tipo de acanto hace pensar en esos años; el "barroquismo" de la palmeta que rodea las flores de cinco pétalos, indica tiempos más adelantados, sobre todo, teniendo en cuenta que no es una pieza aparecida en Roma. El año 100 puede ser una buena referencia para situar su realización.
MNAT 114
Capitel del arco de Tito
En las salas también ofrecen una pareja de capiteles corintios (MNAT34251 y MNAT34251) procedentes del foro de Tarraco, de manifiesta evolución respecto de los anteriores. Aunque fueron retallados en la parte inferior y han perdido los extremos de las volutas angulares y los florones, son magníficos para acreditar que en Tarragona se emplearon artífices con un oficio casi tan depurado como los que trabajaron en Roma por los mismos años. En concordancia con ello, apenas se advierten rasgos "locales", como las anteriores piezas de orden corintio.
A destacar la minuciosidad con que fueron realizados todos los elementos aún perceptibles como las coronas de hojas, los caulículos  y los motivos axiales con tallos de espiguilla; el kalathos ya está perfectamente definido y remata con un labio bien marcado que se apoya en las volutas interiores rematadas en hélices de cierta plasticidad. La cartela del museo los considera del siglos II, a mi juicio, con acierto.

 MNAT 34252
MNAT 34251
El museo posee una pareja de capiteles (MNAT34257 y 34258) que, según la cartela, proceden de las excavaciones realizadas en el anfiteatro romano en al año 1952; están valorados como de finales del siglo III d.C., tal y como los publicó M. Recasens mediante un análisis que culminaba en los siguientes términos: "La ausencia de elementos ornamentales, tales como caulículos y hélices, nos hace pensar en una fecha tardía para este ejemplar (es el comentario sobre uno de ellos), nos hace pensar en una fecha tardía para este ejemplar, quizá finales del siglo III d.C." . La erosión acaso dificulte percibir sus cualidades, especialmente el festoneado característico de estas variedades, sustituido por un tipo de "acanto" que algunos juzgarían de época visigoda. Sin embargo están claros los elementos estructurales: la inexistencia de volutas interiores, la carencia de kalathos y el tamaño descomunal del florón. Los estudió G. Behemerid con numeración de inventario diferente pero con valoración más razonable, puesto que, en realidad, son capiteles "corintio-itálicos",  probablemente realizados en los alrededores del cambio de era. En Barcelona han aparecido ejemplares comparables de la misma cronología y también en áreas próximas de lo que hoy es Francia.

MNAT34258
Otro capitel de clasificación discutible es el MNAT34253, en estado de talla preliminar al trabajo fino que según la cartela, sería  un "capitel corintio". Procede de la villa romana de Mas d'en Manresa y  lo clasifican a finales del siglo IV, tal y como lo valoró M. Recasens. El astrálado con contario y la configuración estructural, sin embargo, apuntan en una dirección diferente. En una mirada superficial, cabría pensar en una modalidad de influencia oriental; no obstante, si unimos a esos detalles la fuerte curvatura del ábaco, deduciremos que responde a una variedad derivada de los modelos "corintio-itálicos". Ello nos situaría, con mucha probabilidad, en el siglo I d.C., como mucho, y nos adelantaría algo que volveremos a ver con los de Els Munts: la aparición de fórmulas "peculiares", aparentemente "evolucionadas" en los contextos no oficiales, tal y como sucede en todo el universo latino, y muy concretamente en otras zonas de la península Ibérica, donde no es tan frecuente que aparezcan fórmulas derivadas de la variedad corintio-itálica.

MNAT34253
Tal y como he indicado, en general, los capiteles romanos colocados en las salas del museo están catalogados siguiendo el criterio de M. Recasens, que los publicó en 1982. Sin embargo, existe una excepción: los tres capiteles de Els Munts. M Recasens los interpretó como fruto de una iniciativa ornamental de la primera mitas del siglo IV. Y lo justificaba del siguiente modo:

"Le atribuimos (se refería al 34.259) una datación tardía, primera mitad del s. IV d.C., por presentar las hélices atrofiadas; por el esquematismo de la flor del ábacao; y por la ausencia de caulículos, así como de calicillo central. En este ejemplar el kálathos aparece dividido en dos partes únicamente: la primera corona y la segunda corona (...) esta cronología coincide con la de los resultados de las excavaciones llevadas a cabo en la villa de Els Munts por Berges."

No debían estar tan claras las conclusiones de Berges porque en la cartela dice:

"Siglos II-V. MNAT 3459/34261. Capiteles de mármol de Luni-Carrara, de estilo corintizante. Decorados con motivos vegetales. Formarían parte de la galería porticada del segundo piso de la casa".


MNAT34.260


MNAT34.259
MNAT34.261
Con carácter preliminar, me permito indicar a quienes han redactado la cartela que no sé si es apropiado hablar de "estilo corintizante". Además, en este caso ni tan siquiera es apropiado hablar de "capiteles corintizantes" a no ser que reservemos esa categoría para los que no sigan las fórmulas estructurales de los siglos -I, I, II y III. Tengo la impresión de que, en este caso, tal vez fuera más preciso hablar de "capiteles derivados del orden corintio", porque aunque sea cierto lo que indicaba M. Recasens, con la salvedad de su alusión a un kalathos, que no existe —el abultamiento bajo el florón no puede ser considerado como tal—, también es claro que no guardan relación estructural con los capiteles corintizantes. Ya hemos visto que esa cualidad es relativamente común entre los capiteles más antiguos de Tarraco (siglos I a.C y I d.C.)
Por otra parte, si formaban "parte de la galería porticada del segundo piso de la casa",  lo lógico sería adjudicarlos al siglo II, al que quienes han estudiado los restos adjudican lo más relevante del yacimiento.
El ábaco está fuertemente arqueado pero carece de las molduras habituales en los capiteles romanos corintios.
La huellas de trépano no creo que sean un rasgo cultural relevante más allá de indicar las limitaciones de quienes los tallaron, también apreciables en múltiples irregularidades y toda suerte de torpezas.
Si los comparamos con los capiteles de pilastra ornamental ("de lesena"), percibiremos que el paralelo es claro: compárense las hojas de los capiteles con las de las pilastras. De hecho, los capitelillos "de lesena" ofrecen una configuración sumamente curiosa, en la que advertimos un tratamiento algo torpe tanto de los elementos superiores (cáliz sumario y volutas de escaso desarrollo) como de los inferiores (caulículos bien definidos pero de ejecución pobre y hojas a medio camino entre las "de agua" y acantos estilizados); apenas se distinguen de los capiteles exentos en que conservan conjunto axial, unido a la hoja central, con remate atrofiado y comparable al de los capiteles  exentos, en la zona del florón. Es muy posible que quienes realizaron la ornamentación plana y los capiteles exentos tuvieran nociones sobre los elementos que deberían tener, pero no tan precisas como las que tenían los tallistas a quienes se encomendaban las obras de promoción institucional.

Capitelillo de pilastra de Els Munts
A la hora del balance,  aunque yo también me inclinaría por clasificarlos en una cronología temprana, debo reconocer que permanece en pie la posibilidad, aunque sea lejana, de que fueran realizados en un momento tardío por las razones esgrimidas por M. Recasens, sobre todo porque el modelo estructural, próximo a los de volutas angulares, se aproxima a una variedad bizantina cercana a la mencionada en otra entrada, con volutas interiores de escaso desarrollo; y aún deberíamos atender a la carencia de molduras en el frente del ábaco.
Y como sucedía con el MNAT34253, de nuevo debo reiterar que no existían los mismos parámetros de calidad en las obras de promoción imperial que en las realizadas con finalidad menos solemne. Pasar por alto esta obviedad acaso esté en el origen de muchas catalogaciones forzadas... Y a mi juicio, desde ella el museo de Tarragona ofrece un panorama sumamente interesante y, a la vez, muy claro de esa dualidad: los capiteles del siglo II mencionados en esta misma entrada son comparables a los que se podían hacer en la capital del Imperio; al mismo tiempo, parece que en el ámbito de lo privado se empleaba fórmulas menos normalizadas, más abiertas y, por supuesto, condicionadas a los conocimientos y la habilidad de los talleres locales.

MNAT100
Capitel del lapidario de Narbona, MANAR03
Tengo recogidos algunos ejemplares más que no se ofrecen en la instalación actual y que pude fotografíar gracias a la gentileza de quien hace muchos años era su director. Entre ellos destaca el MNAT100, que M. Recasens situaba entre finales del siglo III y principios del siglo IV. Se trata de un ejemplar de cualidades singulares, derivado del orden compuesto, pero con un equino de concepción anómala, recubierto de hojas lanceoladas seriadas. En Narbona conservan un capitel superficialmente muy erosionado, de ornato diferente pero de concepción estructural afín.
El cuerpo inferior contiene una modalidad de hojas de acanto que nos pone en relación con las fórmulas orientalizantes. El carácter del ábaco, de fuerte concavidad elimina la posibilidad de que se trate de una pieza relacionada estrechamente con los influjos bizantinos.
Más allá de las relaciones próximas, este capitel sugiere problemas similares a los que plantean algunos de los reutilizados en el claustro de Santa Sofía de Benevento, que, por otra parte, también nos remiten a las series de Escalada. Desde la relación entre los acantos de la serie de Benevento y el de Tarragona, cabría pensar en una cronología más adelantada.
Si, como sucede en el sur de Italia y en noreste de la península Ibérica, tuviéramos testimonios de una influencia bizantina clara en la costa catalana, deberíamos ampliar la horquilla de adjudicación de este capitel hasta el siglo VI; como no es el caso y además en Tarragona han aparecido capiteles "corintios orientales", es más razonable clasificarlo en el contexto cultural de los "primeros" influjos orientales y ello daría por buena la valoración de Recasens, que lo situaba en los alrededores del año 300.

Capitel reutilizado en el claustro de Santa Sofía de Benevento
Según mis notas, en el museo de Tarragona tienen dos capiteles similares de concepción evolucionada (los MNATX01 Y MNATX02); uno de ellos es´ta más estropeado que el de la imagen adjunta. Fueron tallados mediante una estructura derivada del orden compuesto, definida mediante cuatro grandes hojas angulares que soportan un cuerpo superior de cualidades relativamente frecuentes en la zona catalana (de España y Francia) y en otros puntos del Mediterráneo. En los de Tarragona destaca una concepción volumétrica muy evolucionada que, sin embargo, no debe interpretarse como indicativo de época muy tardía, como ya he comentado en otras ocasiones. En el museo de Toulouse hay uno también derivado del orden compuesto, pero de ornato más cercano a las fórmulas de los siglos I y II, con una concepción estructural del cuerpo superior comparable a éste de Tarragona.
En este capitel como en casi todos los del mismo grupo estructural, también se emplearon hojas que parecen recoger las tradiciones orientalizantes anteriores a la eclosión bizantina (época de Diocleciano). El motivo sogueado que ocupa el equino no creo que se pueda relacionar con los temas homónimos de época bizantina, sino más bien con fórmulas romanas interpretadas con escasos recursos técnicos.
Todo ello acota con cierta precisión el momento de realización más probable, en los alrededores del siglo IV.

Capitel MNATX02
Para concluir

El Museu Nacional Arqueològic de Tarragona contiene una interesantísima colección de capiteles que nos ayuda a situar algunos de los problemas más frecuentes a la hora de resolver la catalogación de piezas "evolucionadas", es decir, aparentemente evolucionadas y realmente evolucionadas. Los mencionados en esta entrada sirven para documentar que la carencia de kalathos no asegura cronología tardía; aunque no está tan claro, es muy posible que suceda algo parecido con las fórmulas "evolucionadas" del cuerpo superior, sobre todo, si tomamos en consideración que algunas de estas fórmulas aparecen en puntos muy distantes; ello asegura la pervivencia de cierta unidad cultural que no sería posible en época visigoda.
Estoy seguro de que el desarrollo de los trabajos arqueológicos en la zona de Tarraco aportará datos de especial relevancia en este sentido...

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