sábado, 6 de agosto de 2016

El museo de La Rioja y otros capiteles de las proximidaes

Un museo peculiar

Estuvo cerrado durante diez años, en los que se procedió a una remodelación "colapsada" y polémica, que se resolvió en el año 2013. Ocupa el Palacio de Espartero (siglo XVIII) y en la actualidad ofrece un montaje,a mi juicio, demasiado condicionado por la voluntad escenográfica que parece no pasar de moda... y, por supuesto, por la precariedad que imponen los tiempos: cuando lo visitamos había un cartel a la puerta de la sala de audiovisuales con el siguiente texto:
PROYECCIÓN INTERRUMPIDA POR 
AVERÍA EN LOS PROYECTORES
DISCULPEN LAS MOLESTIAS
No quiero ni imaginarme el tiempo que llevará puesto el cartel, similar a otros que salpican la geografía peninsular…

Por desgracia, a la nómina de museos que manifiestan escaso interés hacia los restos de ornamentación arquitectónica, hay que unir éste, en cuyas salas es posible contemplar unas cuantas piezas aisladas, catalogadas con criterios "exóticos".

LMLR02
LMLR02
El primer dislate está en la sala romana, donde  han catalogado los restos de un estuco procedente de Calahorra (La Clínica) (LMLR02) como “Capitel de pilastra de estilo jónico. Siglos I-II d. C.”. Aunque los restos son fragmentarios, por fortuna, lo que pervive (ver fotografías adjuntas) es suficiente para hacerse una idea muy aproximada del original. Y desde luego no es un estuco que imite las cualidades de un capitel “jónico” o, peor aún, de un capitel de “estilo jónico”, porque están claros los elementos del  ORDEN corintio, si es que deseamos seguir empleando la terminología de Vitrubio, consagrada por el uso. La pieza ofrece  una corona de hojas de concepción peculiar, tal y como acreditan los ojales en forma de gota inclinada, y la naturaleza de los folíolos, alargados y  lanceolados, propios de momentos muy receptivos a los influjos orientales; en el "canto" existen restos de lo que podría ser una segunda corona, de ubicación inferior.
Perviven los caulículos, perfectamente marcados con líneas inclinadas e incisas y remate de moldurilla (incisión) horizontal; cuenta con cáliz de escaso desarrollo (que apunta cierta evolución) y se perciben perfectamente las volutas, perfectamente dibujadas, tanto por el exterior como por el interior, con remate helicoidal de cierta entidad.
Aunque no se aprecia con claridad, pudo tener florón (se percibe un ángulo); por desgracia, no es posible evaluar si tuvo conjunto axial.
En suma, se trata de un estuco que imita los chapados ornamentales de mármol frecuentes en templos y palacios, según la fórmula de los capiteles de pilastra CORINTIOS, que pudo ser realizado entre los siglos II y III, tal vez, para una villa.

LMLR01
No menos “discutible” es la catalogación de un capitel (LMLR01) ofrecido en la “sala visigótico-mozárabe”, donde paradójicamente se evita emplear el término “visigodo” y sus afines. En la cartela dice: “Capitel mozárabe. Piedra arenisca. Monasterio de Suso, San Millán de la Cogolla. Siglos IX-XI”.
Aunque de conservación deficiente, es fácil ver que se trata de un fragmento de capitel corintio, del que aún se ven dos coronas de hojas de folíolos cortos,  los caulículos, según fórmula habitual en el Pleno Imperio y el arranque del cáliz; la parte superior, donde deberían estar las volutas, el desarrollo del cáliz, el conjunto axial y el ábaco han desaparecido, tal vez, para adaptarlo al lugar donde fue reutilizado; apenas se intuye el arranque del conjunto angular sobre el que deberían estar las volutas exteriores.
Este capitel incide en cuestiones tratadas en este blog en otras ocasiones, en relación a la romanización de ciertas zonas del norte y del interior peninsular. Suponiendo que no fue traído de un lugar diferente al de su procedencia inmediata —lo que acaso sea demasiado suponer—, vendría a documentar un proceso de romanización temprano que podría ayudarnos a entender los restos altomedievales de la zona.
En definitiva, este capitel no tiene absolutamente nada de “mozárabe” ni de ornamento arquitectónico “de resistencia”; es, en su disminuida materialidad, un muy honorable  capitel romano, seguramente tallado en los alrededores del siglo II.
Desde este foro marginal y heterodoxo, me gustaría trasladar a quienes gestionan ese museo que, por favor, cambien las cartelas lo antes posible: aparte de otras consideraciones que dejo en el tintero, hace daño a los ojos, hiere la más relajada sensibilidad histórico-estética de cualquiera y menoscaba sus posibilidades pedagógicas.

LMLR03
Ofrecen un capitel procedente de Alfaro (Eras de la Cárcel) (LMLR03), que sitúan entre los siglos VI y VII.  Me parece arriesgado adjudicarlo a un ciclo cultural concreto teniendo en cuenta que carece de cualquier rasgo claro; con su configuración podría ser una pieza romana de ambiente rural, pero también encajaría bien en ambiente románico. Si estuviéramos en una zona de influencia bizantina, incluso podríamos relacionarlo con los "capiteles-cesta" de los siglos V y VI; pero no es el caso.
¿Por qué ha de ser de los siglos VI y VII?;  ¿tal vez para “llenar” una laguna histórica clamorosa?


LMLR04
A la misma cronología (siglos VI-VII) se adjudica un capitelillo de alabastro (LMLR04), de concepción sumaria, con cruz y hojas de diseño torpe pero peculiar. Creo que su carácter garantiza filiación cristiana, contexto rural y poco, poquísimo más, Si tener datos sobre su contexto arqueológico, en principio, teniendo en cuenta su aparición en la Península, se le debería adscribir a una horquilla histórica definida entre los siglos IV y XI. Su aparición en una zona de tan escasos restos romanos, obliga a restringir algo dicha horquilla hasta la frontera delimitada por el propio museo, en torno al siglo VI (muerte de Emiliano), aunque por las razones que ofreceré enseguida, quizás esa fecha debiera adelantarse un poco más…

LMLR05
Me ha hecho gracia la manera de valorar la pieza procedente de Mansilla de la Sierra (LMLR05): “Capitel mozárabe. Piedra arenisca. Mansilla de la Sierra. Siglos IX-XI”. Francamente me es difícil entender el mozarabismo de esta pieza, apenas caracterizada por el motivo incluido en el dado, que parece definir un círculo, que recuerda la forma de algunas estelas de la zona zamorana pero que nada tiene que ver ni con lo califal ni con lo emiral. Sin otros datos, me siento incapaz de plantear siquiera una hipótesis sobre el momento cultural en el que fue realizado este capitel vinculado a un fragmento de fuste, que sólo por esa cualidad, podría hacernos pensar, incluso, en tiempos romanos, que es cuando está más documentada esa manera de concebir los capiteles.
Desde lo que se conoce, este capitel debería relacionarse con elementos que se catalogan, a mi juicio, con demasiada alegría con el arte “mozárabe”, en lugares donde paradójicamente —tal y como sucede en La Rioja—, no suelen estar documentados núcleos culturales islámicos de entidad. Con no poca sorna y mucha ironía, me pregunto si ahora que está de moda hablar de “cultura de resistencia”, no deberíamos  recuperar las ideas de Gómez-Moreno y volver a hablar de  comunidades de cristianos emigrados que "excepcionalmente" —es de todos “sabido” que las excepciones confirman las reglas— trajeron con ellos fórmulas ajenas a sus lugares de procedencia; en este caso, de la zona burgalesa, donde tampoco son numerosos los restos islámicos de los siglos IX y X (fin del tono irónico).
En todo caso, si a los gestores del museo les parece oportuno mantener la hipótesis "mozárabe", conserven la etiqueta tal y como está: sólo hará gracia a un puñado de investigadores y a un diletante descarado.

Unas acotaciones sobre el monasterio de Suso

Por ampliar el universo de sugerencias e indicaciones de contrastación, la valoración de estas piezas aconseja realizar una breve incursión sobre el lugar que, de momento, documenta la implantación cristiana más antigua de la región: el monasterio de San Millán de Suso, sobre el que “aletean” quizás intereses de todo tipo y, en particular, los relacionados con el origen del castellano y del euskera. Según los datos generalmente admitidos, el “complejo” de Suso fue creado entre los siglos V y VI y allí se retiró el anacoreta Aemilianus que, al parecer, se protegía de las inclemencias del tiempo en una cueva. Emiliano fallecería en el año 574 y, desde ese momento, se comenzarían a construir ampliaciones y anexos, con varios momentos de especial relevancia. Desde lo generalmente admitido, las fases más relevantes del complejo corresponderían:
1. Al cenobio de época visigoda, que correspondería con la vida de Emiliano (según el relato del obispo de Zaragoza llamado Braulio, vivió 101 años) entre los siglos V y VII. Sin otros datos más relevantes, esa época marcaría la implantación institucional y material  del cristianismo en la región.
2. La ampliación de época “mozárabe”, admitida a partir del análisis de las estructuras arquitectónicas, entre las que destacan los arcos de herradura. Esa ampliación sería realizada a principios del siglo X y consagrada en el año 954, en tiempos de García Sánchez I.
3. Las reformas y ampliaciones posteriores, que comenzarían durante el siglo XI y culminarían en la modificación promovida por Sancho III. Por supuesto, el complejo sufriría más modificaciones de menor relevancia, al menos, desde el punto de vista de este blog.
No tengo nada que añadir a lo ya manifestado sobre el arco de herradura, de implicaciones "peuculiares" en esta zona peninsular, pero... Desde ese esquema, es apasionante relacionar los escasos restos de ornamentación arquitectónica con los momentos culturales asociados a esos momentos. Y para ello contamos con cuatro capiteles conservados aún “in situ” y con el ofrecido como “mozárabe” en el Museo de la Rioja.
El hecho de que el capitel LMLR01 sea romano abre un “habitual” margen de posibilidades: puede ser un capitel tallado para un edificio de la zona a una pieza trasladada desde otro lugar. En el primer caso, tendríamos que admitir la posibilidad de que el cenobio hubiera sido previamente un lugar de culto precristiano, como es relativamente frecuente. Y ello obligaría a considerar una fase preliminar más en las superposiciones culturales del cenobio aemilianense. A lo mejor esa es la razón por la que se ha valorado el capitel LMR01 como "mozárabe", para que todo encaje con el relato de Braulio.

SMCS01 Y SMCS02
Por su parte, el capitel SMCS01 está estructurado según proporción dominada por la altura y decorado mediante una corona de hojas con motivos ornamentales variados (composiciones “vegetales” simétricas y discos solares), una banda de triángulos o hexágonos —según prefiramos valorarlos—, un cuerpo superior  con motivos animados y un ábaco de frente liso pero de cierta articulación y concavidad, ajeno a lo califal. Los motivos animados ocupan los ángulos y, al menos, uno de los frentes.
El segundo capitel (SMCS02) es similar en cuanto a su proporción entre anchura y altura; el ornato es comparable en la parte inferior y algo diferente en la superior: el friso de hexágonos ha sido sustituido por una cadeneta de dos cabos frecuente en el mundo romano.

SMCS03
El SMCS03 está tan erosionado y “reparado” que apenas es perceptible el ornato de una de las hojas y el cerco sogueado de otra. Da la sensación de que su concepción volumétrica fue diferente a la de los anteriores y más próxima a los cánones de tradición romana. En cierto modo, me recuerda un capitel que había registrado hace muchos años en Huesca y que, muy probablemente, estará en los almacenes de su museo provincial o en cualquier otra dependencia oficial.
El SMC04 no permite ni un acercamiento somero...

Relieve reaprovechado en la iglesia de  la Mikri Mitropoli ("pequeña iglesia metropolitana") de Atenas
Sintetizando… Es difícil catalogar piezas tan alejadas de las tradiciones grecolatinas, que en ello nos ofrecen una pista muy interesante sobre el grado de romanización que tuvo esta parte de la península Ibérica.  En contrapartida, la mayor parte de los elementos ornamentales (cadeneta de dos cabos, discos solares, composiciones simétricas de formas “vegetales” estilizadas) apuntan hacia tradiciones locales —documentadas en época romana— y hacia el influjo bizantino en el último caso. Los temas animados hacen pensar en los capiteles bizantinos “de dos zonas”, aunque la diferencia con éstos es demasiado grande; no creo que, en este caso, se pueda hablar de "copia local" de las fórmulas bizantinas, como podríamos decir ante ciertas piezas de Mazote y Hornija (donde hay un capitel con una cadeneta similar a la del SMCS02), sino de una reinterpretación de circunstancias mucho más vagas.
En todo caso, teniendo en cuenta que en la península Ibérica son raros los motivos animados hasta el siglo IX, es difícil aceptar la cronología que tradicionalmente se adjudica a esta pequeña iglesia semirupestre. A mi juicio, estos capiteles ofrecen un problema de clasificación similar al de San Pedro de la Nave: pudieron haber sido realizados en época visigoda, pero me parece más probable que fueran posteriores. Y si tenemos en cuenta que ofrecen proporción peraltada, incluso, deberíamos situarlos después del año 1000: ese detalle sería el único que aseguraría influjo islámico, porque el resto de los elementos, que aisladamente podrían relacionarse con los atauriques califales, pero también con las fórmulas de la Aljafería, se podrían interpretar como elementos "bizantinos" y ya sabemos que "lo bizantino" llegó a Hispania mucho antes que los musulmanes, y que regresó con fuerza renovada de la mano de los movimientos “romanistas” en los alrededores del año 1000 o un poco más tarde, según las zonas.

Los capiteles de Cellórigo


LMLR06 (foto Museo de La Rioja)

LMLR07 (foto Museo de la Rioja)
Tenía interés en documentar gráficamente los capiteles de Cellórigo, pero no fue posible... Se les tenía por mozárabes sin otros fundamentos que cierta relación con las series de la antigua diócesis de Astorga, como los collarinos y algunos otros detalles de similitud más forzada. El primero (LMLR06) tiene una estructura relacionada con ciertas variedades evolucionadas de orden corintio, a juzgar por la manera de interpretar el cuerpo superior, mediante dobles volutas que, por el interior se convierten en zarcillo anulares. Posee dos coronas de hojas lisas, separadas por una banda sogueada, caulículos y conjunto axial muy original compuesto por una forma que acaso aluda a la tradicional espata, hoja lisa y cartela con ornato vegetal estilizado y simétrico. Aunque el kalathos no está muy marcado en volumen, está limitado por un labio bastante grueso, que le separa de un ábaco liso en el frente pero de fuerte articulación.
El segundo capitel (LMLR07) es comparable al anterior desde el punto de vista estructural, aunque las diferencias son notorias: sólo cuenta con una corona de hojas, de ornato muy geometrizado y dobles “volutas” de diseño espiral; el ábaco es sensiblemente similar al del anterior.
Si, empeñados en la valoración mozárabe, forzamos la relación con lo andalusí, podríamos establecer algún paralelismo pero con algunos capiteles de la Aljafería. Concretamente, en el Museo Arqueológico Nacional hay un capitel de hojas lisas con collarino (MAN38) y en la Aljafería varios más de concepción similar, todos alejados del rigor grecolatino y  declinados hacia la estilización geométrica, que podrían darnos una idea de cuáles fueron las fuentes de los tallistas que trabajaron en Cellórigo. Incluso uno (al menos) del palacio aragonés cuenta con un listel a modo de abrazadera que lo avecina con el LMLR07.
En suma, a mi juicio, estos capiteles tienen más sentido a partir del siglo XI, tal vez,  en relación a las corrientes mudéjares, cerca de la primera época del fenómeno románico, que entre los siglos IX y X, en ambiente estrictamente mozárabe.

MAN38
 Para finalizar

Desde los restos de ornamentación arquitectónica que han aparecido en La Rioja parece que nos hallamos ante una región con escasos restos que avalen su romaniación temprana, más o menos como sucede en gran parte de la mitad norte peninsular. Y algo parecido sucede con los restos de filiación islámica, escasamente acreditados hasta el siglo XI. Esta observación choca frontalmente con algunas consideraciones generalmente admitidas sobre la historia del monasterio de Suso, pero... Es sabido que las piedras son estúpidas y que algunos de quienes las contemplamos nos contagiamos de su inteligencia...

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