viernes, 5 de agosto de 2016

Otra vez el acueducto de Segovia...

Hacía  tiempo que nadie daba la voz de alarma sobre el "penoso" estado de conservación del acueducto de Segovia. En esta ocasión no han sido arqueólogos alemanes ni "técnicos" de empresas fabricantes de productos químicos. Este año ha sido un ingeniero de minas que se ha quedado calvo con una tesis doctoral en la que se pone de manifiesto una obviedad que conoce cualquier estudiante de cualquier carrera técnica que esté obligado a estudiar las propiedades de las rocas: los sillares de granito son "muy sensibles" a dos fenómenos implícitamente indicados en el artículo que da fe de la "noticia": la caolinización de los feldespatos y los ciclos hielo-deshielo:

"En realidad, el monumento "nunca ha dejado de estar en estado crítico en las últimas décadas", según explica a El Norte de Castilla el doctor ingeniero en Minas, Fernando Pedrazuela. En su tesis doctoral revela que las piedras usadas por los canteros para la construcción tenían unas características físicas especiales para poder tallarlas, que explican su actual estado. Eran "de gran alteración, deleznable, con poca tenacidad y escasa dureza". Por eso, tantos siglos después, el experto señala que "el Acueducto es un enfermo crónico y requiere unos cuidados intensivos de manera continua".
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El experto aboga por intervenir de manera continua o pide la implicación de universidades e instituciones para llevar a cabo exhaustivos estudios para su mejor conservación. Además, avisa de que no deben realizarse espectáculos pirotécnicos ni conciertos cerca. “Es como si le subiéramos en una estructura vibrante y le diéramos mazazos”, afirma.  
Este especialista recuerda que no hay un riesgo de caída, pero recuerda que los arcos principales se sustentan sobre superficies de muy pocos centímetros y cualquier alteración puede tener graves consecuencias. En 1992 se prohibió la circulación de vehículos bajo algunos los arcos ante la advertencia de expertos internacionales y de arqueólogos de la Junta de Castilla y León. El proceso de restauración se alargó hasta el año 1999. Por su parte, el Fondo Mundial de Monumentos, incluyó en 2006 al Acueducto entre los cien monumentos del mundo en peligro."


Pues claro...  Y aún le daré otro dato revelador: pregunte a cualquier especialista en estructuras cómo se comportaría el acueducto de Segovia ante un seísmo. Si aún no está acojonado de cintura para arriba, infórmese sobre la carencia de "arriostramientos transversales"... Pero el mayor problema de este "monumento" es, por supuesto, su edad: 2000 años son demasiados para cualquier edificación, esté construida con granito, con opus mixtum, con opus caementicium o con hormigón armado. Y desde ese punto de vista, la cuestión fundamental no es qué debemos hacer para conservarlo, porque existe una cuestión preliminar muy relevante, que expuso hace años B. Oliva entre el escándalo de fariseos lelos o desorientados: en el afán "conservacionista", ¿debemos forzar la naturaleza de las cosas hasta el extremo de imponer a la materia servidumbres ajenas a sus propias cualidades físicas?
Pero en todo caso, tanto el doctor ingeniero de minas como los segovianos pueden estar tranquilos: de vez en cuando caerá alguna piedra, pero como su propia existencia responde a causas milagrosas, lo normal es que no le caiga a nadie en la cabeza. Si no fuera así, si para solaz de ateos y populistas, cayera cuando se estuviera celebrando alguna sesión de jotas segovianas sobre telón de granito descompuesto, por la repercusión que ello tendría, el flujo de visitantes crecería en tal proporción que ni el Ecce Homo de Borja. Y "todos" los supervivientes saldríamos ganado...

Y por si alguien se desconcierta con este comentario mitad provocador y mitad irónico, infórmese sobre la retahílas de cagadas que ha engendrado la voluntad de los "expertos" por "resolver definitivamente" los problemas del acueducto de Segovia. No tiene desperdicio.

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