miércoles, 15 de febrero de 2017

"Art et Liberté". "Surrealismo" en Egipto

Hoy mismo se ha inaugurado una nueva exposición en el MNCARS. Según la página web:

"Esta exposición presenta por primera vez de manera monográfica la actividad del grupo Art et Liberté, un colectivo de artistas establecido en El Cairo durante la Segunda Guerra Mundial. La muestra está integrada por un conjunto de alrededor de cien obras pictóricas y numerosos materiales fotográficos y documentales.
El grupo Art et Liberté, fundado por Georges Henein, Ramses Younane, Kamel el-Telmisany y Fouad Kamel, cultiva una práctica artística vernácula ligada al surrealismo y al debate artístico internacional. Sus miembros cuestionan la tendencia academicista y nacionalista del arte burgués predominante en Egipto en aquel momento, al tiempo que trazan intercambios artísticos con los movimientos surrealistas de otras áreas, como París, Bruselas o Ciudad de México.
La imbricación del colectivo con la realidad española de los años treinta se produce a varios niveles, manifestándose en particular a través del compromiso frente a la expansión del fascismo. La elección de los surrealistas egipcios de la imagen de Guernica de Picasso para ilustrar su primer manifiesto, Vive l’art dégeneré [Viva el arte degenerado, 1938], y su condena en diferentes publicaciones del alzamiento franquista, con la que ofrecían su solidaridad a los artistas y el pueblo español, son un ejemplo de esta implicación.
La exposición forma parte de la iniciativa Art reoriented, fundada por los comisarios, que propone una crítica a las clasificaciones historiográficas convencionales, interesándose especialmente por el carácter múltiple de la modernidad."

Samir Rafi', Sin título, 1946
La exposición es interesante para contemplar cómo los sectores egipcios "europeizados" eran receptivos a las corrientes "de vanguardia" que habían triunfado en casi toda Europa. Recorriéndola se nos olvida que se trata de un país islámico... tal vez, porque el montaje tampoco lo enfatiza.
Más allá de algunas obras de enorme vinculación con las fórmulas de Picasso y Dalí, lo más interesante es, a mi juicio, el manifiesto "Viva el arte degenerado", que me apetece reproducir para documentar hasta qué punto se imponían las ideas que, gracias al desenlace de la Segunda Guerra Mundial, definieron las referencias estéticas occidentales de la segunda mitad del siglo XX:

"Es bien conocida la hostilidad con que contempla la sociedad actual cualquier creación literaria o artística que amenace, de fomr más o menos directa, las disciplinas intelectuales y los valores morales de los que depende, en gran mediada, su propia continuidad, su supervivencia. 
Esa hostilidad se manifiesta hoy en los paises totalitarios, y particularmente en la Alemania hitleriana, mediante la más abyecta agresión contra un arte que unos brutos condecorados y elevados al rango de árbitros omniescentes califican de "degenerado". Las creaciones más libres y humanamente válidas del artista moderno, lo mejor que ha dado el genio artístico contemporáneo desde Cézanne hasta Picasso (y en el plano literario desde Heinrich Heine hasta Thomas Mann), están proscritas y son objeto de insultos y vilipendios.
Consideramos absurdos y merecedores del mayor desprecio los prejuicios religiosos, racistas y nacionalistas que pretenden someter el destinod e la obra de arte a la tiranía de algunos individuos ofuscados por su omnipotencia efímera.
Consideramos que esos mitos regresivos son auténticos campos de concentración del pensamiento. El Arte, como intercambio espiritual y afectivo permanente del que participa toda la humanidad, ya no puede conocer límites tan arbitrarios.
En la Viena entregada a los bárbaros se rasgan los lienzos de Renoir y se queman las obras de Freud en las plazas públicos. Se candenan los logros más brillantes de artistas alemanes como Max Ernst, Paul Klee, Kokoschka, George Grosz, Karl Hofer (premio Carnegie 1938), dando paso en su lugar a ala banalidad y la ineptitud del arte nacionalsocialista.
En Roma la comisión de "mejora literaria" ha concluido su indecente labor estableciendo la necesidad de retirar de la circulación "todo lo que es antiitaliano, antirracista, inmoral y deprimente". ¡Intelectuales, escritores, artistas! Asumamos juntos este desafío. Todos somos absolutamente solidarios con el arte degenerado. En él residen todas las oportunidades del porvenir. Luchemos por su victoria sobre la nueva Edad Media que se cierne sobre el corazón de Occidente."

El grupo creado en torno a este manifiesto evolucionó en dirección nacionalista, tal vez porque no cabía otra opción en un ambiente cultural condicionado por el factor islámico.

Más allá del manifiesto, las obras que se ofrecen definen una realidad estética que me ha hecho pensar en ciertas corrientes españolas posteriores a 1945; por supuesto sin que ello implique el menor juicio de valor sobre las relaciones estéticas entre España y El Cairo, enfatizadas en el tríptico, tal vez, con excesiva generosidad diplomática.

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