miércoles, 30 de noviembre de 2011

Francesca Woodman

Por  Silvia Martín Vázquez

"Mi vida en este momento es como muy vieja taza de café de sedimentos y preferiría morir joven dejando varias realizaciones ... en vez de en desorden borrar todas estas cosas delicadas ..."

En la galería La Fabrica se expone la obra de la fotógrafa Francesca Woodman, a quién a los trece años, su padre le regaló una cámara Leica, e hizo fotografías, mostrándose ella misma con total generosidad y una clamorosa libertad, hasta que a los veintitrés años decidió acabar con su vida. Tanta lucidez hay en sus autorretratos que hace pensar si era sabia en cuanto a lo que conocía de sí misma, y a lo mejor ya no quería saber más. Hay belleza en sus fotografías y cada ocultamiento es un misterio.






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