lunes, 26 de marzo de 2012

Sobre la "Exposición Leonardo"

Por Rebeca Valenciano

No es ninguna novedad la poca importancia que el público tiene a la hora de montar una exposición; parafraseando a George Dickie, el público es responsable de haber adquirido una cultura previa para entender lo que contempla. Ahora bien, si nos encontramos con una exposición que, de entrada, explica con un pequeño fragmento en 3D los detalles de lo que en la exposición se puede encontrar parece que nos olvidamos de Dickie y de cualquiera de los comisarios que hayan comentado algo similar hasta nuestros días. Da Vinci, el Genio... pretensiones demasiado elevadas queriendo mostrar a ese genio inventor, o quizá pretensiones camufladas tras cada simulación de maquinaria creada por Da Vinci. Buena madera, buena tela, material adecuado enfrentado con impresiones de gran formato tanto de apuntes como de la obra pictórica de Leonardo. Impresiones en tazas, delantales, camisetas... esta vez el marketing compite con la propia exposición; puede que no haya sido tan buena idea finalizar la visita obligatoriamente por la tienda de la Fundación Canal.

Dado que la exposición comienza con una introducción a la vida de Da Vinci, y acto seguido tiene lugar el deleite de las simulaciones, réplicas y artilugios fabricados en base a los apuntes del mismo, se puede decir que la exposición tiene un carácter didáctico, enfocado a una mirada curiosa, que no a una mirada experta en el tema. ¿Y qué tipo de persona está repleta de curiosidad y aún escasa de conocimientos? Por lo general, los niños.
Pero plantear una visita para escolares en esta exposición resalta más los inconvenientes que las ventajas. En primer lugar, las inquietudes que despierta el vídeo explicativo del inicio se quedan en el aire al llegar a una serie de artilugios con los que no se puede interactuar, ni generan ningún movimiento del que se deduzca su funcionamiento. Esto desemboca en una falta de comprensión generalizada para los más pequeños. En segundo lugar, las impresiones de gran formato de cuadros de Da Vinci llaman la atención, evidentemente, pero se está mostrando una realidad confusa, ya que una fotografía de una pintura elimina muchas de sus grandes virtudes. Por esta razón, tampoco habrá una comprensión pictórica, ni una pequeña iniciazión válida. Y por último, sí podemos destacar como algo positivo para los escolares la relevancia que tiene el cuadro de La Gioconda en la exposición, ya que es lo más anecdótico y conocido que recordarán, incluso con las curiosidades propias del cuadro.
Para no perder el tiempo y sin salir de casa, se puede realizar una visita guiada por la vida de Leonardo Da Vinci, gratuita y para todos los públicos, sin distinción de clases. Una pena que la parte 5 de este documental quede incompleta...



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