lunes, 21 de septiembre de 2015

A río revuelto...

La noticia, divulgada por los medios durante el verano, enfatizó que el Estado egipcio se había manifestado particularmente irritado porque el museo de Northampton había sacado a la venta una obra adquirida por el museo en circunstancias "dudosas" durante el siglo XIX. Se trata de una estatua que representa a Sekhemka, inspector de los escribas de la corte real de hacia el año 2000 a.C.
La puja se cerró en 15,7 millones de libras, cifra muy estimable para materializar la ampliación del museo en un momento dominado por las nuevas formas de gestionar el funcionamiento de los servicios culturales. Al parecer, los 15,7 millones de libras se repartirán entre la ampliación (8 millones), lo recibido por Lord Northampton (6 millones) y los gastos propios de estos negocios.
El hecho se convirtió en uno de los escándalos más amplificados por los medios durante el mes de agosto, seguramente por razones difíciles de entender desde cualquier análisis frío. A falta de ayudas institucionales los museos tienen pocas opciones para sobrevivir; y en ese contexto de río revuelto, es inevitable la aparición de emprendedores con voluntad de ganar dinero.
Según informó The Guardian,  un portavoz de The England Arts Council indicó que el museo podría perder futuras ayudas financieras y subvenciones…  Algo debían decir para salvar la cara ante una situación tan bochornosa...

Foto The Guardian

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