jueves, 24 de septiembre de 2015

El museo arqueológico de Toulouse

No es de los lugares más populares de Toulouse y sin embargo, merece la pena darse una vuelta por sus salas por varias razones y, muy especialmente, porque reúne una magnífica colección de esculturas romanas y los restos procedentes de una de las villas más importantes situadas en territorio no italiano: la de Chiragan. Entre todo ello destacan unas cuantas esculturas que recogen las tradiciones estéticas griegas para ponerlas al servicio de los planteamientos culturales específicos del Imperio Romano.

Retrato de Julia (39 aC-14 dC), hija de Augusto y Escribonia
Desde el punto de vista museográfico, acaso no determine una referencia ideal, sin embargo, presenta las obras en buenas circunstancias visuales salvo las sometidas a los muy habituales efectos escenográficos, comunes en muchos museos con instalaciones antiguas y modernas. Las cartelas ofrecen información suficiente...


En el exterior hay un capitel bastante erosionado que permite relacionarlo con algunas variedades del norte de la península Ibérica, sobre todo por la concepción sumaria de la talla, que configura una modalidad de acanto de apariencia evolucionada; sin embargo, mantiene la estructura del orden corintio con rasgos que resultan familiares si conocemos el rompecabezas hispano. El tipo de acanto recuerda soluciones ornamentales comunes en el norte de la península Ibérica, de las que me he ocupado en este blog varias veces. Asimismo, contemplamos volutas de escaso desarrollo, como también es relativamente frecuente en el norte de la Península; otro tanto sucede con el resto de elementos del cuerpo superior, donde el tallista ha forzado la relación entre el cáliz tradicional y los acantos hasta configurar una modalidad híbrida, que podemos contemplar entre los capiteles reaprovechados de la mezquita mayor de Córdoba. Apenas está valorado el khálatos en el cuerpo superior, definido mediante un abultamiento pequeño y no parece contar con el tallo que debería unir los frentes del ábaco con la yema que debería aparecer en los ejes de la parte superior de cada "cara". El ábaco, de escasa concavidad, sin embargo, ofrece en los frentes decoración comparable a las fórmulas propias del Pleno Imperio (Maison Carrée). Entre lo más curioso, que no lo más original, destacan los motivos vegetales estilizados sobre los "triángulos cónicos" delimitados por los conjuntos de volutas, circunstancia "barroca" o tapizante, no demasiado extraña porque conocemos capiteles romanos de los siglos II e, incluso anteriores, con recursos ornamentales comparables. También es interesante la especie de banda que delimita el cesto por su parte inferior, que podría ser efecto de la erosión o de alguna acción menos accidental.
Como no se aprecian rasgos de influjo oriental, el año 200 podría ser, a mi juicio, una buena referencia para orientar su realización, contando, incluso, con sus rasgos "evolucionados", probablemente debidos a las limitaciones de un taller local.


En el interior hay otros tres capiteles interesantes. El primero, procedente de la antigua iglesia de la Daurade, se ofrece junto con un fuste y un cimacio y ofrece una configuración relativamente común en la Península: consta de dos coronas de hojas de acanto escasamente evolucionadas, pero carece del resto de los elementos del orden corintio, aunque aún existen volutas exteriores apenas perceptibles, que hacen pensar en modalidades no demasiado tardías. Las hojas de acanto poseen foliolos alargados que inducen a pensar en las fórmulas de influencia oriental posteriores al año 200; en la misma dirección señalan los "ojales" definidos por los foliolos más cortos, exageradamente alargados. Es destacable la existencia de una banda lisa, a modo de collarino, en la parte inferior del cesto, que nos pone en conexión con el uso de ese elemento en el noroeste de la península Ibérica. Tiene interés la configuración del ábaco, muy estrecho y de fuerte concavidad, según fórmula muy relacionada con lo sistemas estructurales del bajo imperio; la colocación bajo un cimacio de molduración sencilla me parece un acierto; ello matiza su ubicación cultural en un contexto arquitectónico de fórmulas bizantinas. A mi juicio, también es acertada la clasificación indicada en la cartela: siglos IV o V, aunque por lo mencionado, acaso fuera más preciso apuntar hacia el siglo V. Por el contrario, no me parece correcto que le clasifiquen como “capitel corintio”; sería más apropiado hablar de “capitel corintizante”, en este caso, con una tipología estructural relativamente próxima a los capiteles con volutas en V, específicamente bizantinos.


El segundo capitel es un ejemplar singular, en cierto modo, comparable a uno de Valencia mencionado en este mismo blog, que en la cartela se define como “jónico” (entre comillas) con toda la razón del mundo, porque es una variedad híbrida entre las modalidades jónicas y las corintias, de aspecto general próximo a ciertas variedades compuestas. Asimismo procede de la Daurade y está articulado en dos partes: un cesto cilíndrico de cierto desarrollo, con un orden de hojas de acanto poco evolucionadas con abanico de folíolos alargados entre ellas, y un cuerpo superior a medio camino entre la tradición del orden jónico y ciertas variedades corintias evolucionadas. El ábaco tiene muy escaso desarrollo; indicio que podría situarnos en época temprana o tardía, según entandamos la voluntad del taller o las circunstancias estructurales circundantes. Sea cual fuere esta circunstancia, corresponde a un momento cultural diferente del anterior, que nos coloca frente al dilema de elegir entre la "creatividad" de un taller local temprano u otro muy evolucionado. Aunque en la cartela del museo lo sitúan entre los siglos IV y V, desde los rasgos de la corona de acantos, me inclino por una cronología "de compromiso" algo anterior, en los alrededores del año 300.


El tercer capitel, procedente de la mismo iglesia,  sigue estructura de capitel compuesto muy evolucionado, tal y como se advierte ante un cuerpo superior que no sigue la estructura tórica o troncocónica tradicional; salvando los discos angulares, el cuerpo superior se aproxima mucho a un tronco de pirámide. Esa circunstancia le aleja relativamente de otros capiteles de configuración comparable conocidos en la península Ibérica (San Pablo al Campo, Córdoba, etc.). La parte inferior posee dos coronas de hojas de concepción tosca, pero aún muy dependiente de las fórmulas tradicionales del acanto. Algo parecido se puede decir del ornato del cuerpo superior con ovas y dardos de hechura sumaria. Como los otros dos capiteles ofrece un ábaco de escaso desarrollo que también nos hace pensar en fórmulas constructivas relativamente tardías. Le adjudican a los siglos IV y V, a mi juicio, con acierto, a pesar de su aparente estado de evolución, por las razones ya esgrimidas varias veces en este blog. Teniendo en cuenta que en Francia como en el sur de la península Ibérica, pervivieron las fórmulas romanas (en contextos culturales muy diferentes), entre los tres procedente de la Daurade, este sería el que ofrecería mayores posibilidades de ser una "copia" tardía, aunque reitero que mi valoración lo sitúa en la época mencionada.


También ofrecen un capitel corintio muy erosionado, pero que aún conserva restos de los elementos del orden según configuración temprana. Podría ser una pieza de la época de Augusto.


Muestran otro capitel corintio de aceptable estado de conservación, recuperado de uno de los muros del claustro de la Daurade, de concepción perfectamente "canónica", si se me permite el uso de término tan desafortunado pero elocuente. El alargamiento indica los alrededores del año 100.

Capitel bizantino aparecido en Chirigan
Interés especial ofrece el conjunto de capiteles procedentes de Chirigan , acotados en contexto arqueológico relativamente tardío. Uno de ellos, encontrado en las excavaciones del año 1842, se sitúa entre interrogación entre los siglos III y IV: “Il est orné de deux rangs de feuilles d’acanthe, criblées de trous de trépan: ce qui pourrait être l’indice d’una réalisation dans l’Antiquité tardive”. En realidad es un capitel con ornamento similar a los “teodosianos”, en cierto modo comparable a otro del Museo Arqueológico de Barcelona por las implicaciones culturales que ese paralelismo activa. Frente al capitel de Barcelona y aunque recurre a fórmulas ornamentales específicamente bizantinas, este de Toulouse posee juegos de volutas que hacen pensar en una pervivencia mayor de las fórmulas tradicionales del Pleno Imperio, en fenómeno comparable a lo indicado por los capiteles de Escalada y, sobre todo, los más bizantinos de Mazote. En todo caso, debemos tener en cuenta que no es rara entre los capiteles bizantinos la valoración plástica de las volutas, incluso durante los siglos posteriores. Responde a la misma filiación cultural bizantina la hoja "movida por el viento" dispuesta en el lugar de la cartela. Para concretar la relación puede servir el capitel también de pilastra, del Museo Arqueológico de Estambul de la imagen adjunta, con acantos muy parecidos, obtenidos mediante el uso del trépano, cuyas huellas proporcionan un efecto plástico derivado de la valoración del contraste e, incluo, de las huellas de la propia herramienta.
En suma, el capitel de Chirigan debió realizarse durante el siglo V, acaso en talleres bizantinos.

Capitel procedente de las excavaciones de la mezquita Bodrum, de Estambul (Museo Arqueológico de Estambul)
El mismo yacimiento ha proporcionado otras piezas de cualidades singulares; entre ellas destacan los dos capiteles (o "capitelillos") de pilastra, reproducidos a continuación, con ornato de fuerte caracterización. Uno de ellos, el que conserva la estructura completa del orden corintio, presenta la particularidad, no muy anómala, de contar con figuras animadas en la zona de los florones axiales. Conocemos piezas con esa peculiaridad entre lo griego prerromano y sobre todo, en las edificaciones de ciertas pretensiones posteriores al siglo II (Roma, Cartago, etc.). Lo más significativo es, a mi juicio, el tipo de acanto, que parece solución de compromiso entre las variedades orientales y una reinterpretación "original" de las tradiciones imperiales.
El segundo capitelillo, por su parte, está definido por una hoja comparable a la del anterior, y dos angulares "de aguas"; sus peculiaridades acaso deriven de su reducido tamaño.
En la cartela del museo se han inclinado por situar la realización durante los siglos II-III. A mi juicio, podría adelantarse algo el margen de atribución... pero reconozco mis limitaciones para ser contundente antes restos que seguramente estarán acotados por los datos proporcionados por las excavaciones...


Capitelillo de pilastra, según la cartela del museo, de los siglo II o III
En la planta más baja, que integra un pequeño yacimiento arqueológico, podemos ver un conjunto de relieves que si hubieran aparecido en la península Ibérica, con criterios tradicionales, habrían sido clasificados como “visigodos” o “de época visigoda”; aquí se han situado entre los siglos IV  y VI, con un criterio, a mi juicio, razonable.

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