martes, 15 de septiembre de 2015

El Museo Extremeño e Iberoamericano de Arte Contemporáneo

En la página web indican cuál es el proyecto museográfico que rige en su funcionamiento:

"La denominación MUSEO EXTREMEÑO E IBEROAMERICANO DE ARTE CONTEMPORÁNEO identifica con propiedad su lugar de asentamiento, sus contenidos y su ámbito vocacional de referencia, y responde a la voluntad fundacional que orientó la creación de este Museo a la recuperación inmediata de un patrimonio disperso, a la creación de un ámbito transfronterizo de relaciones culturales con Portugal y al relanzamiento desde Extremadura de los vínculos que por razones históricas unieron a la región con América Latina.
Los objetivos a los que responde la creación del MEIAC suscriben el propósito generalizado de impulsar el desarrollo y divulgación de la actividad artística en una región que, hasta la fecha, carece de centros de formación especializados; facilitar su integración en un circuito abierto a las relaciones y los intercambios culturales con otros centros similares, y dotar a la Comunidad Autónoma de Extremadura de un patrimonio en obras de arte contemporáneo del que, hasta la fecha de su fundación, carecía por no haber existido antes en Extremadura colecciones públicas o privadas de verdadera significación e importancia." (sic, el texto ha sido "pegado" desde la página oficial)

El edificio fue proyectado por José Antonio Galea, con la voluntad de que en él permaneciera el recuerdo de la cárcel construida en el mismo solar al finalizar la Guerra Civil; para ello diseñó un espacio desarrollado a partir una reinterpretación bastante libre del "panóptico" original:

"De la antigua cárcel se mantuvo en el nuevo proyecto la torre circular del panóptico por tratarse de su elemento formal y simbólico más significativo, rehabilitándose para sus nuevas funciones, mejorando su capacidad, sus limitaciones de altura y la circularidad de sus recorridos mediante la construcción bajo su planta de una sala hipóstila de grandes proporciones. En el edificio administrativo, de nuevo alzado, se sitúan el salón de actos, los almacenes, talleres y servicios de apoyo al museo. Los espacios abiertos se configuran como toda una "arquitectura exterior" en la que los muros y elementos constructivos se combinan con palmerales, paseos y zonas ajardinadas."



El complejo, compuesto por la zona visitable, el edificio de servicios y un amplio jardín "decorado" con unas cuantas esculturas, fue inaugurado el día 9 de mayo de 1995 por el Presidente de la Junta de Extremadura, Juan Carlos Rodríguez Ibarra. En la actualidad ( primeros de septiembre) ofrece en el núcleo expositivo una figura retórica muy sugerente sobre la situación del arte contemporáneo en Extremadura y, tal vez, en un contexto más amplio, porque la fachada cilíndrica del edificio principal esta cubierta de excrementos de paloma, esas aves intituladas ratas con alas por los maledicentes. Según expresan los restos, acaso hayan intentado limpiar la fachada, pero con resultados dudosos... No sé si la voluntad del arquitecto al colocar en la fachada pequeñas "ventanas cuadradas" tenía la finalidad de ofrecer refugio a las palomas; si así fuere, acaso no contara con lo que suelen olvidar los apóstoles del arte por el arte: la capacidad de esos animales, redescubiertos por el lápiz pacifista de Picasso, para elaborar guano. Por desgracia, los excrementos de paloma son magníficos como abono pero nefastos tanto para el decoro de las formas arquitectónicas como para la conservación de los elementos constructivos. Además, según me cuenta un amigo que trabajó en el Instituto Eduardo Torroja, la caca de paloma es especialmente nociva para los ladrillos "moneicos", elaborados con finalidad ornamental, según criterios de "misión imposible" porque se autodestruyen una vez inaugurado el edificio sin necesidad de intervención animal o humana. Confiemos en que el influjo del acreditado arquitecto sólo se haya manifestado en aspectos "superficiales".

Al entrar nos advirtieron que estaba prohibido realizar fotografías; al preguntar, nos contestaron que era por preservar los derechos de reproducción de la obras expuestas. Sin embargo, desde la propia página del museo se puede descargar el catálogo de la exposición en pdf. Para delimitar la esencia surrealista del planteamiento, en la web se advierte que "No se permite tomar fotografías o grabaciones de vídeo en el interior del Museo, salvo autorización de la Dirección.". Es decir y si no lo entiendo mal, los visitantes sólo pueden hacer fotos en el interior del museo, si le sale de los humores emotivos al señor director, por no decirlo con claridad prosaica. Magnífica idea par impulsar el desarrollo y divulgación de la actividad artística en Extremadura, magnífica idea para convertir el museo en un lugar agradable y que interese a los jóvenes... Pero sobre todo, magnífica idea para indicar a los visitantes quién manda.

Quienes atienden al público entregan dos hojas fotocopiadas; la primera contiene los títulos de las obras de la "colección permanente" (expresión empleada por quien entrega las hojas) y la segunda una especie de "díptico" resumido de la exposición que permanecerá abierta hasta el 30 de septiembre, titulada "Secuencias de realidad".
La "colección permanente" está representada por 14 obras de Godofredo Ortega Muñoz y Timoteo Pérez Rubio (7 de cada uno). El primero fue un pintor extremeño (1899-1982) de cierto éxito, primero, en los ambientes orsianos y luego en los de inclinación progresista, Timoteo Pérez Rubio (1896-1977) asimismo extremeño, casado con Rosa Chacel, que debió exiliarse tras la guerra civil; regresó eventualmente en 1974, pero murió en Brasil.
Y "como todo el mundo sabe", ambos pintores ocupan un lugar primordial en el desarrollo del arte durante el siglo XX...
En un monitor pequeño de la misma planta ofrecen el conocido documental "Las cajas", que es posible ver en YouTube..., acaso por la relación que tuvo en aquellos acontecimientos Timoteo Pérez Rubio y por enfatizar el componente represor de la cárcel.


Secuencias de Realidad recoge obra de Carmen Laffón (Sevilla 1934), Antonio López Tomelloso, (Ciudad Real 1936), Eduardo Naranjo Monesteiro, (Badajoz 1944), Alfonso Galván (Madrid 1945), Juan José Aquerreta (Pamplona 1946), Manuel Quintana Martelo (Santiago de Compostela, A Coruña 1946), Eduardo Gruber (Santander 1949), Alwin van der Linde (La Haya 1957) y Diego de Pablos (Pamplona, 1973).
Como no suelo parar mucho por Badajoz, no tengo juicio ni opinión sobre otras exposiciones, más o menos documentadas en la página del museo, pero lo ofrecido a principios de septiembre no es lo más adecuado para divulgar la naturaleza del arte actual; tal vez, para informar de lo que fue el "arte contemporáneo" en España durante el tercer cuarto del siglo XX, cuando el acercamiento a los fenómenos vanguardistas era, ante todo de inclinación vicaria y, sobre todo, superficial. Me hizo gracia leer los textos relacionados con los artistas participantes, que muy bien podrían haber sido firmados por jóvenes de nuestros días, de esos que se matriculan en la facultades de Bellas Artes. Son magníficos para enfatizar muchos de los prejuicios con los que buena parte de "la gente" se acerca al arte actual.
En muchas ocasiones me he expresado en este blog con vehemencia frente a la estrategia suicida de entidades como el Reina Sofía, cuando se olvidan de la pintura y, sobre todo, de la buena pintura del siglo XX; pero hacer lo contrario, es decir, ofrecer un discurso estético apoyándose exclusivamente en la pintura y en unas cuantas escultura repartidas por los jardines, me parece mucho más inadecuado.

Museográficamente, el edificio no ofrece un modelo paradigmático, pero tampoco desentona mucho entre las fórmulas arquitectónicas aplicados en España durante los años de la "burbuja estética"; es uno más de esos en los que prevalece la exhibición de la "capacidad creativa" del arquitecto sobre su función social.
Entre las carencias... Por supuesto, lo de siempre, la iluminación; también el peso visual de la concepción espacial general, que condiciona cualquier instalación ajena a la propuesta arquitectónica. Me llamó la atención la manera "anómala" de concebir los aseos... Aunque, tal y como indica la página web, existe un ascensor para ayudar a las personas con movilidad limitada, no funcionaba; los monitores situados sobre la barandilla del hueco de la escalera metálica monumental tampoco. A lo mejor esa es la razón por la que está prohibido hacer fotos en el interior del museo, para impedir documentar las anomalías. Por fortuna, los medios actuales tienen gran capacidad para registrar "secuencias de realidad"...

¿Museo iberoamericano? Lo que enseñan tampoco justifica esa parte del nombre ni contando con la participación de Timoteo Pérez Rubio, que falleció en Brasil.


Hace unos días, Raquel me pasaba el enlace a un artículo de Adrian Searle en The Guardian. En él planteaba ciertas circunstancias del universo estético español y entre ellas, algunas de especial entidad, de esas que sólo "perciben" quienes no viven en España y, por lo tanto, no están condicionados a expresarse de modo políticamente correcto; sugiero su lectura detenida y tomando notas. Por desgracia, la frontera mental de los Pirineos es más densa de lo que convendría a una sociedad necesitada de converger con los valores culturales de los países más desarrollados de Europa...
¿Qué sucede en España en asuntos estéticos? Responder a esa pregunta daría para mucho más que un artículo de síntesis en una diario serio o en un blog heterodoxo; pero, en todo caso, el carácter de un museo como éste de Badajoz puede ser un ejemplo paradigmático. Si hablamos de infraestructuras culturales megalómanas, efectivamente, el esfuerzo ha resultado tan baldío como el acreditado por los aeropuertos sin aviones y las autopistas sin vehículos. El día que lo visitamos, sólo paseaban por las salas los vigilantes.
¿Qué ha fallado? A mi juicio han fallado demasiadas cosas: para empezar, el planteamiento de esas infraestructuras en casi todas sus facetas y no sólo en el territorio político, a cuyos responsables corresponde, obviamente, la parte más relevante de la responsabilidad.
Pero también han fallado otros muchos "mecanismos", descritos irregularmente en este blog... Ha fallado el sistema educativo, imposible de reformar a corto plazo, con carencias clamorosas, que debemos relacionar con la inexistencia también clamorosa de "demanda cultural". Para "arreglarlo", la LOMCE, condicionada por los objetivos PISA, muy probablemente, acrecentará el problema. Por supuesto, también ha fallado la gestión técnica de casi todos los museos o instituciones y espacios "culturales", indefectiblemente volcada hacia las varitas mágicas y, sobre todo, a juegos o "justificaciones" endogámicas. Del mismo modo, tampoco se ha apreciado cambio institucional favorable a incrementar una "conciencia cultural" que repercutiría positivamente en el sector turístico, de momento volcado casi exclusivamente hacia el sol y la playa. A la indolencia general en este sentido debemos unir la actitud de los grupos políticos mayoritarios, polarizados en dos posiciones igual de perniciosas: la actitud conservadora, apenas activa en agitar las posibilidades económicas del sector cultural; y la "progresista", apenas interesada en reforzar los fenómenos endogámicos y, por supuesto, los cosméticos, asimismo empleados por los conservadores.
En contraposición a las estrategias aplicadas en otros países, buena parte de las instituciones culturales han entrado en la dinámica perversa de anteponer los objetivos económicos, derivados de las líneas de la política económica global, a los específicos definidos por la tradición democrática occidental (educación, divulgación). Por citar un par de ejemplos muy significativos, ahí está la actual actitud del Museo del Prado obsesionado con la autfinanciación, y la transformación de los centros culturales de casi todas las grandes ciudades españolas en entidades prestadas para la explotación del "negocio cultural"... Aunque se estén aplicando medidas similares en otros países europeos, las circunstancias españolas deberían imponer estrategias menos suicidas.
Aunque el peso de los factores económicos actuales es grande, no creo que las anomalías mencionadas se deban relacionar exclusivamente con ellos, porque durante los últimos 40 años han fallado demasiadas cosas y ahora, como en el asunto político, corresponde recoger los frutos indicados por Adrian Searle: no hay coleccionismo, los creadores deben emigrar, con la salvedad de los museos espectáculo (Prado, MNCARS, MNAC y dos o tres más) las instituciones culturales no tienen capacidad para movilizar el interés de los visitantes, etc.


Sintetizando... El MEIAC no destaca especialmente en la tónica general de los museos españoles de fundación reciente especializados en arte contemporáneo, salvo en las circunstancias de potencial simbólico derivadas de las actividades escatológicas de las palomas; pero no creo que ello sea suficiente para activar fenómenos como el de Borja, aunque lo mereciera.
Lo mejor: la zona ajardinada y la magnanimidad del señor director, permisivo con los chavales que utilizan las obras de arte para acomodarse; utilidad desmitificadora y prosaica que tiene la virtud de romper las barreras propias de "lo sagrado".
Una sugerencia: puesto que Badajoz es ciudad fronteriza, no sería mala idea colocar indicaciones en portugués y, por supuesto, en inglés, por si pasara por el museo algún turista "despistado"... En arte los milagros son fenómenos triviales.

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