jueves, 16 de febrero de 2012

De mayor quiero ser coleccionista.

Por Martín Peño.

A pesar de la Crisis, que es la gran noticia, nos abordan otras “artísticas”, que en relación con la principal, completan una escena que ayudan a comprender como se mueve la maquinaria. Y la noticia es que el sector del arte a diferencia de otros sectores en estas épocas está creciendo.
Que el mercado del arte y su mundillo es un coto privado de elitismo y lujo ya se sabe bien. Pero es precisamente cuando en estos momentos tan “sensibles” salen a la palestra datos que en principio nadie comprende: el año 2011 ha movido un volumen de dinero de 10.600 millones de $ (8000 millones de €) unos 1.100 millones más que durante 2010 (consultora Artprice).El mercado del coleccionismo chino a pesar de ser una minoría actualmente, se estima que ya mueve en torno al 23% del mercado en el 2010, y es sólo un 2% de la población la que compra arte (gestora Catlestone). Pisando fuerte también Rusia, y parece ser que Brasil despunta.
En el mundo del arte hay cincuenta fondos de inversión que manejan más de 900 millones de $ (680 millones de €) y se espera que su número “aumente significativamente”. Se puede deducir de esta lectura tan artística, es que tenemos crisis y recesión económica para rato.
Se ha de entender que los productos del arte y su mercado funcionan en base al efecto de la especulación, obedeciendo a las leyes de la física, que es como se ha de estudiar el dinero, con los factores del movimiento y tiempo: cuanto más rápido y en menor tiempo se mueva, más caro es el producto final. Algo que ayuda a entender la filosofía del fondo londinense Fine Art Fund Group: comprar barato y vender caro.



No debemos perder la perspectiva y relacionar esto con la información de que las grandes fortunas,  con esta coyuntura están acrecentado su riqueza (algo que visto desde el punto de vista ético no es aceptable, pero desde el punto de vista del mercado es razonable) y que son las que mueven en gran medida el mercado del arte, más que el capital institucional. La explicación a esta aparente sinrazón, (asi, a lo bruto y más o menos) es que en las épocas más boyantes, estos grandes capitales, los ricos de verdad, las grandes fortunas o ultrarricos, eran y son los verdaderos dueños de las cantidades de dinero que en la calle circulaban y que todos manejaban, pero que con este reajuste del capital a las nuevas formas y relaciones de producción que están surgiendo (no nos creemos lo de la Crisis), finalmente se retiran del mercado para volver a la caja de donde realmente  pertenecen.”La recesión económica atiende a la necesidad de algunos grupos económicos bien posicionados de mantener sus niveles de vida y confort, desplazando hacia los grupos de menores rentas el problema de la creación de valor: será necesario trabajar más para obtener menos” (Juanma Agulles en Ekintza Zuzena/37). El resultado, es la infinidad de gente a los que se les ha retirado ese pequeño capital que no poseían y que los ha dejado a la deriva en esta gran tormenta. En todo este sindios, los nuevos ricos, fruto del dinero rápido afloran y esta vez de sitios más lejanos y diferenciados, como característica del imperio neoliberal y globalizador... repitiéndose la misma historia con distintos personajes pero en otros tiempos.
Desde luego como nos vienen aconsejando en esta casa, para el Futuro ya sabríamos por donde dar el braguetazo.

Sobre el artículo de Miguel Ángel García Vega titulado El mercado del arte levanta el vuelo publicado en El País, 09/02/2012.

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