martes, 14 de febrero de 2012

Otra paradoja


BBC Mundo ofrece una noticia que sacará de sus casillas a más de un post-postomoderno:


Autoridades en el norte de China iniciaron en esta última semana la retirada de tabletas iPad de Apple, tan sólo dos meses después de que los tribunales locales reconocieran a una firma nacional como dueña de la marca comercial iPad en el país.
Tras la victoria legal, Proview Technology ordenó la retirada del dispositivo en 20 ciudades en China y amenaza con solicitar que se prohíba la importación y exportación de iPads en el gigante asiático.
Paradógicamente, la empresa china se ampara en leyes que fueron aprobadas en China por la presión ejercida por Occidente para que el país pusiera fin a la piratería de productos de entretenimiento y marcas de lujo.
Según Stan Abrams, letrado estadounidense que enseña propiedad intelectual en la Universidad Central de Pekín, el asunto resulta "irónico", ya que ahora China podría requisar iPads en su territorio y así evitar que se envíen al extranjero objetos que infringen derechos de propiedad intelectual.
Este es el último capítulo de una larga batalla legal de Apple por hacerse con los derechos de la marca iPad en China, cuyo nombre fue patentado por Proview Technology a principios del año 2000.
Apple dice haber adquirido en 2009 los derechos de la marca de la filial que esta empresa tiene en Taiwan, que según ellos les daba derecho a vender el dispositivo en diez países, China incluida.
Pero Proview Technology en China, con sede en Shenzhen, dice que la venta no incluía los derechos en el país y en diciembre, los tribunales le dieron la razón.
(...)
Aunque no se ha establecido una conexión directa, los hechos coinciden con la petición de Apple para que se realicen inspecciones en las instalaciones de las compañías chinas donde se fabrican hasta el 90% de los productos de la empresa.
La solicitud se da después de varias denuncias formuladas contra estas factorías por bajos sueldos, exceso de horas, trabajo de menores, casos de suicidios y accidentes mortales en los últimos años.
Tras una detallada investigación publicada al respecto en el diario The New York Times, manifestantes se concentraron en algunas de las mayores tiendas de Apple en Estados Unidos y reunieron 50.000 firmas para pedir lo que denominaron un "iphone ético".
Próximamente, la Asociación por un Trabajo Justo (FLA), organización internacional dedicada a la defensa de los derechos de los trabajadores, auditará el funcionamiento de varias fábricas de tecnología en el país, incluida Foxconn, una de las principales proveedoras de Apple.



La legislación positiva sobre "derechos de marca" tienen estas cosas. Si aparece algún avispado, la puede liar parda. Pero el asunto va mucho más lejos... De hecho, la situación de las factorías Apple en China había servido a David Sirota para exponer que, en Occidente (se refería concretamente a los Estados Unidos), por ser consecuentes con las exigencias del sistema, deberíamos caminar hacia el establecimiento de un "nuevo modelo educativo" amoldado a las necesidades competitivas de la empresas. Según recogía The Times, un ejecutivo norteamericano de la mencionada firma, al ser preguntado por las razones que habían hecho trasladar las factorías a China, respondió que "los EEUU han dejado de ofrecer personas con las habilidades que nosotros necesitamos" (literalmente, “the US has stopped producing people with the skills we need"). Y Sirota exponía datos apabullantes. El montaje de un ordenador que se vende al público por 1,500 $USA, en California cuesta 22 $; en Singapur, 6 $; ¡en Taiwan, 4,85 $!Y The Times seguía indicando que en Foxconn (fábrica taiwanesa de Apple) muchos trabajadores ganan menos de  17 $ al día, trabajan seis días a la semana y pasan hasta 12 horas en la factoría. 
Y me pregunto con Sirota, si nuestras autoridades educativas, que inflan su conciencia con la manida "excelencia" para reducir radicalmente los presupuestos, no habrán apostado ya por un modelo educativo encaminado en la dirección indicada por Michael Levy (Kosher Chinese: Living, Teaching, and Eating with China's Other Billion) mediante la sacralización del "modelo chino".
Desde mi discreta experiencia, las cosas parecen claras. No sólo es la estrategia sistemáticamente erosiva de las autoridades políticas. Me parece mucho más grave el incremento de quienes no aprecian los instrumentos de conocimiento, análisis y reflexión porque prefieren demandar "instrumentos", como los McBook Pro que llevan en la mochila, que les faciliten "hacer" lo que "la gente demanda". En pocos años Apple podrá instalar una fábrica de iPad en la "Comunidad de Madrid". Ya existe soporte legislativo en lo laboral y en lo formativo estamos a punto de conseguirlo... entre todos.

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