lunes, 17 de noviembre de 2014

Patricia Gadea: Atomic-Circus



La exposición recoge obra de Patricia Gadea (1960-2006), una de las pintoras más celebradas de la "movida madrileña", esa corriente indefinible más allá de una cierta vinculación con la idea —"macarrónica"— de posmodernidad. Las obras de esta mujer, que murió sola y en la miseria, acreditan la pervivencia del legado de Matisse y los rezagos pop específicamente hispanos, casi siempre aderezados con cierta dosis de humor pocas veces ácido. La insistencia en el circo me ha inducido efectos sinestésicos negativos: faltaba la música de Nino Rota...
La exposición emerge con matices nebulosos porque las obras colocadas sobre las paredes del antiguo hospital y nuevo dédalo, no encajan bien con lo que suele ofrecernos el equipo del actual director. Pero además, no sé si la producción de Patricia Gadea tiene entidad suficiente como para marcar la excepcionalidad que implica una exposición de este tipo, teniendo en cuenta la legión de "pintores" y pintores que han acreditado obra importante durante los últimos veinte o treinta años.


Las peripecias vitales de esta mujer inquieta y transgresora me ha recordado el adagio que relaciona a los artistas con los cerdos: en vida, se les alimenta con desperdicios, pero cuando mueren todo es aprovechable... 

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