miércoles, 17 de diciembre de 2014

El yacimiento arqueológico de la Almoina

En las proximidades de la catedral, en el lugar donde se estaban realizando excavaciones arqueológicas desde hace muchos años, hace cuatro años se abrió al público un nuevo espacio expositivo comparable al que poco después se inauguró en Sevilla (Antiquarium) y poco antes se había afrontado en Gijón (Cimadevilla), entre otras muchas iniciativas comparables y repartidas por el ancho mundo. Éste se Valencia se caracteriza por un planteamiento especialmente ambicioso (son 2.500 m/2 visitables), por un edificio aceptablemente integrado en el entorno pero poco brillante y un conjunto de no excesivo interés, dado el carácter de la Valentia Edetanorum de época romana. En todo caso, el complejo, iluminado con elevadas dosis de teatralidad, merece una visita detenida.


Desde mi interés personal, me gustaría destacar, en primer lugar, un chapado de mármol con aspecto de capitel corintio, fragmentado, pero en buen estado de conservación, que puede servir para apreciar con claridad los elementos de esta fórmula ornamental, cuando eran tratados por los tallistas que en el Pleno Imperio difundieron las mismas fórmulas por todo el mundo mediterráneo. El tipo de acanto, con pliegues de las digitaciones definiendo triángulos o gotas de escasa longitud, nos sitúa en los años centrales del siglo I.

Entre otros elementos arquitectónicos también apareció un capitel "compuesto" (así se le considera en la cartela) de concepción estructural poco difundida en los conjuntos arquitectónicos más conocidos (Roma, Cartago, Córdoba, etc.). Es una pieza en buen  estado de conservación, definida por un cuerpo superior de capitel jónico y un cesto troncocónico recubierto por una corona de hojas de acanto de concepción no muy extendida en el mundo mediterráneo. Lo más peculiar es que, frente a lo que será norma entrel os capiteles compuestos, en el cuerpo superior no existe una estructura definida por cuatro caras más o menos iguales derivadas del frente de volutas de capitel jónico; en este caso, se ha mantenido el capitel jónico con todos sus elementos seculares, esculpidos en términos no muy depurados; a él se ha unido un "suplemento" trocncocónico, más propio de los capiteles corintios que, a su vez. se ha cubierto por una corona de hojas de acanto de sentido algo tosco. Posee ábaco cuadrado, según fórmula jónica, liso y de escaso espesor. El relieve del ornato es muy somero, salvo en las anulaciones de los acantos, que definen "gota" bastante redondeada y característica de mediados del siglo I.


Tipológicamente, esta variedad de capitel, a medio camino entre los jónicos y los compuestos, puede derivar de ciertas modalidades de aquellos con suplemento cilíndrico (gola) de espesor variable (casi nunca muy acusado) que se ornaba con friso de hojas de variedades diversas, según la época, pero casi siempre con relieve de escaso volumen; también conocemos capiteles jónicos con gola lisa, como el recogido en otra entrada de Cástulo, bien documentados desde la época republicana, aunque parecen tener cierto éxito hacia finales del siglo I, principios del siglo II (Pensabene, Ostia,112 y p. 210).
Aunque en la placa de las instalaciones museísticas le sitúan en el siglo II d.C., podría haberse realizado algo antes... Eso es lo que indica que se trate de una pieza menos evolucionada que los primeros capiteles compuestos conocidos, localizados en el Mausoleo de Santa Constanza, que Strong, teniendo en cuenta los modelos de acanto, clasificó en los alrededores del cambio de era. Éste de Valencia se distingue de aquellos el el modelo de acanto y, por supuesto, en que no es un capitel "de cuatro caras", lo que, en principio, le situaría en un estadio evolutivo anterior. Sin embargo, el tipo de acanto, más evolucionado que los de Santa Constanza, nos obliga a adelantar su cronología hasta, cuando menos, los años centrales del siglo I.
Aunque el tipo de talla haga pensar en época tardía, deberíamos tener en cuenta que la concepción estructural impone retrasar su clasificación. Lo más probable es que este capitel, menos depurado que los ejemplares sincrónicos de Roma y sus alrededores (Ostia), fuera tallado en la segunda mitad del siglo I o incluso antes.

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