sábado, 12 de noviembre de 2016

Hitchcock en la Fundación Telefónica

Es buena idea que se ofrezcan exposiciones sobre asuntos cinematográficos y como no son frecuentes, es de agradecer cualquier iniciativa en ese sentido. Dicho queda. A partir de ahí...
No entraré a valorar la estructura de la exposición aunque pudiera: es natural que el comisario, en este caso Pablo Llorca, plantee lo que estime oportuno. Tampoco discutiré la selección de películas más enfatizadas (Psycho, 1960 y The Byrds, 1963): asimismo es lógico que el comisario categorice y coloque en lugar preferente lo dictado por su particular criterio, incluso aunque ello se lleve por delante valoraciones previas; asumir la responsabilidad de organizar un evento de ese tipo implica enfrentarse con muchos juicios escritos con tintas de colores diversos.


Dejando claro que el planteamiento de la exposición me ha incomodado en algunos aspectos, como botón de muestra, sólo destacaré el  "pequeño detalle" recogido en un panel "explicativo". Me ha hecho "gracia" que destacara North by Nortwest ("Con la muerte en los talones"), 1959, acaso la película más monumental de Hitchcock, en la que se concreta el momento de máxima madurez en el manejo del lenguaje cinematográfico, para descontextualizar una conversación galante y valorarla en términos, cuando menos, discutibles:

"La actitud activa de la mujer y la pasiva del hombre no eran excepciones en sus películas. La larga conversación mantenida entre Cary Grant y Eva Marie Saint en 'Con la muerte en los talones' (1959) es el mejor ejemplo de los muchos posible. Una charla mantenida en el vagón-restaurante de un tren célebre, el 20th Century Limited, cuya versatilidad quedó demostrada al ser usado por el director para todo tipo de situaciones" 

En primer lugar es importante indicar que no son Cary Grant y Eva Marie Saint quienes hablan en el tren, sino Roger Thornill y Eve Hendall, interpretados por los actores mencionados: plantearlo en esos términos implica llevar demasiado lejos las servidumbres del Star System; expresarlo así tiene más sentido en una charla entre amigos que en una exposición de cierta entidad.
En segundo lugar, asimismo es fundamental tener en cuenta que en esa película en concreto "suceden cosas" que rompen elementos, hasta entonces, habituales en las películas de Hitchcok y entre ellos y, muy especialmente, el catálogo cerrado de "arquetipos" femeninos empleado por el director
inglés. En ello estaba, precisamente, un factor primordial para el desarrollo de la historia y, sobre todo, para construir el entramado progresivo que mantuviera al espectador desconcertado (en suspense).
Por otra parte, no sólo es sabido que presionaba, humillaba y maltrataba a las actrices, como se enfatiza en la exposición, a propósito de The Byrds, sino que también tenía otras "estrategias de relación" aún menos presentables; acaso por ello, es común hablar de una misoginia documentada en sus películas mediante perfiles femeninos exageradamente forzados en la dirección de los "intereses" más recalcitrantes del "machismo victoriano". En ese contexto, el diálogo enfatizado cumple una función muy concreta que no va, precisamente, en la dirección de expresar una situación "normal" en las películas de Sir Alfred Hotchcock.

Sin embargo, recomiendo darse una vuelta por la sala de la multinacional de las telecomunicaciones para entrar en el "juego" propuesto por el comisario del que nadie o casi nadie saldrá descontento; y ello sin perder de vista una obviedad: que para acercarse al cine de Hitchcok lo mejor es ver sus películas y, si nos apetece aproximarnos al lenguaje cinematográfico, contemplar cada una de ellas unas cuantas veces: la primera, "en piloto automático", en el idioma materno de cada cual, dejándose conducir (manipular) por la acción del director; la segunda, en versión original para valorar el trabajo de los actores; la tercera. para analizar los elementos de manipulación; la cuarta, para compararla con las anteriores y con las siguientes; la quinta para divertirse con las apariciones del propio director y con los "MacGuffin"; la sexta... Garantizo que la aventura es apasionante.

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