viernes, 14 de junio de 2019

Los capiteles del Tempietto Longobardo de Santa Maria in Valle

En un espacio especialmente angosto se abre el sorprendente Tempietto de Santa Maria in Valle, una de las piezas arquitectónicas de mayor relumbrón para definir lo que "debió ser" la arquitectura longobarda, a la que he dedicado algunos renglones tangenciales en este blog, por lo que tiene en común con la "arquitectura visigoda". Y ante todo, tienen en común unas circunstancias históricas comparables, aunque durante los siglos VI y VIII el ambiente territorial italiano seguramente muy diferente al hispano. Al menos eso se deduce de cómo ciertos historiadores interpretan la existencia de un "Estado longobargo", tal vez, con planteamientos motodológicos demasiado inclinados en la dirección de sus respectivas ideologías. Y en ese sentido, las posturas se han polarizado tanto como en la historiografía española entre quienes los consideraron ( y consideran) un factor disolvente de las grandes aportaciones de la cultura romana y quienes los contemplan como personajes propios de sus tiempos, condicionados por lo que había supuesto la desintegración del Imperio Romano.
Por suerte o por desgracia, los restos materiales que nos han llegado de la "cultura longobarda"son bastante significativos a la hora de construir a partir de ellos una imagen de lo que debió ser la realidad histórica.




Si en España ciertos hitoriadores se preguntaban cómo fue posible que lo más relevante del "arte visigodo" fuera la ermita de San Juan de Baños, en Italia las dudas son otras, seguramente, porque las edificaciones longobardas conocidas insisten en ideas arquitectónicas que refuerzan la visión oscurantista que se tenía de ellos desde, al menos, el siglo XIX. San Eusebio de Pavia, Santa Sofía de Benevento, San Salvador de Brescia, etc., son obras de concepción tosca, matizadas por el recurso de la reutilización... mal avenidas con la idea de un "Estado" en cualquiera de las acepciones que se aplique a ese término. Recuerde el lector que estamos hablando de los tiempos que contemplaron el nacimiento del sistema señorial.
En ese sentido, el Tempietto de Cividale presenta un conjunto que superficialmente sorprende, ante todo por la entidad estética del friso de santos, que rompe las expectativas derivadas de las generalizaciones proporcionadas por el resto de las iglesias longobardas. Por "desgracia", las imágenes fueron talladas en yeso y esa circunstancia implica cuestiones de especial relevancia, sobre todo para quienes sustentan su pensameinto en los postulados idealistas y para quienes, en general, manifiestan que el arte altomedieval es como es porque quienes lo realizaron no se regían por los principios del Humanismo Helenístico sino por las implicaciones del pensamiento de Plotino.
Si cuando desaparecen las dificultades "técnicas" los artífices son capaces de recuperar las fórmulas estéticas "clásicas" —ese parece ser el caso del Tempietto—, es que esa fórmulas aún permanecían asociadas al substrato social. Sin embargo, parece obvio que no es lo mismo trabajar el yeso que el mármol.



Y en este caso no se trata del debate estúpido sobre los materiales pobres y los materiales ricos, sino ante todo, de que en un caso se requiere una infraestructura de gran complejidad que, según parece, desapareció con la caída nominal del Imperio Romano y tal vez, antes. Si colapsan las redes comerciales, cede el suministro de materiales específicos; con ellos, se van perdiendo las herramientas especializadas, etc., etc. Lo he comentado tantas veces, que me inoportuna repetir la cantinela, aunque en este caso sea especialmente apropiado, porque el Tempietto, en sus dos partes (cabecera y "pies") materializa esa cuestión de modo particularmente elocuente. En la cabecera tenemos un repertorio ornamental que ayuda a entender perfectamente lo que acabará siendo el románico italiano, aunque el soporte, por su naturaleza, casi denota "ensayo".
Por su parte, los pies nos informan de fórmulas tan prosaicas como las acreditadas en el resto de las iglesias del mismo ciclo cultural, siempre definidas a partir de la reutilización de elementos arquitectónicos.

CTL01
Esa reutilización se manifiesta en este caso de modo particularmente singular, porque a pesar de que en los alrededores debía haber multitud de restos procedentes de templos romanos (paganos) aquí se emplearon piezas de datación más tardía, probablemente cristianas. ¿Se trataba de conectar indirectamente con las tradiciones locales inmediatas? Si así fuera, estaríamos ante un fenómeno comparable al acreditado en la Mezquita Mayor de Córdoba y relativamente alejado de otras formas de reutilización de voluntad menos definida o más abierta, al menos, aparentemente. Quien recuerde cómo se concretó el "renacimiento califal" en Alándalus, entenderá perfectamente en qué estoy pensando: mientras en tiempos emirales se emplearon materiales de procedencia diversa (de templos paganos e iglesias cristianas), el impulso califal se apoyó en la recuperación de fórmulas hispanorromanas y en la integración de una estética bizantina centrada en el objetivo de expresar poder y, por supuesto, riqueza.
Volveremos a ello más adelante...

CTL02
Los cuatro capiteles grandes son básicamente similares a los del "baptisterio", de modo que es de suponer que todos ellos procedieran de la misma edificación, seguramente una iglesias cristiana, por supuesto, si admitimos la cronología otorgada a aquellos. No insistiré, pues, en lo ya dicho salvo para enfatizar algunos detalles significativos. Por ejemplo, la homogeneidad del conjunto: aquí no existen hojas con ojales de trépano grueso. También tiene interés la configuración que ofrecen las vueltas de las hojas de acanto, matizadamente distintas, que podrían falsar lo indicado sobre la posible retalla de los ejemplares del "baptisterio". Juzgue el lector.
También tiene interés destacar que el CTL04 presenta ornato mediante incisiones paralelas e inclinadas en la zona que debiera corresponder a la parte superior del kalathos. Desde lo visto, es probable que esas incisiones fueron realizadas a posteriori.


CTL04

CTL03
Tienen especial interés los dos capitelillos que soportan la viga de madera transversal. Tipológicamente son capiteles de pilar que derivan del orden corintio y ofrecen ciertas anomalías significativas. Cuentan con collarino de listel liso, carecen de conjunto axial y aunque poseen caulículos de diseño sumario, ofrecen un cáliz atrofiado que recuerda con exagerada similitud, fórmulas del pórtico exterior de San Miguel de Escalada...
Se distinguen por tipo de talla de cierto volumen, cuando menos, en el tratamiento de unas volutas de concepción tosca en las que sólo queda indicado el origen helicoidal mediante un cono diminuto.
Como sus compañeros tienen ábaco de brazos con escasa curvatura, bastante estrecho, con incisión lineal perimetral. Aunque ni en el "baptisterio" ni en el Tempietto existe indicativo en ese sentido, pudieron haber sido concebidos para soportar sobreábacos.
La anomalía que orienta su realización tardía, en el camino que conduce al olvido de las fórmulas típicas del orden lo encontramos en las hojas pareadas de perfil triangular que ocupan el lugar dedicado a la floración externa que en el orden corintio acompaña a las volutas. Son hojas que brotan de la parte superior

CTL05
Sobre los rasgos comunes, se distinguen en el tratamiento del ornamento vegetal, tan diferente que pudiera hacer pensar a alguien que corresponden a momentos diferentes. El CTL05 tiene acantos similares a los de los capiteles grandes. Sin embargo, el CTL06 ofrece un diseño de ojales calados que hacen pensar en ciertas fórmulas documentadas en el Museo de Braga, sin que sea posible llegar muy lejos a la hora de establecer relaciones entre el CTL05 y el de Braga (BRMA02) o los de San Román de Hornija.
También en este caso debo enfatizar que nos encontramos ante un universo que parece fundir las tradiciones romanas, ya en fase de disolución, con las aportaciones bizantinas, para obtener objetos híbridos en los que es relativamente fácil aislar las referencias de ambos orígenes.

CTL06
BRMA02, capitel del Museo de Braga
El Tempietto cuenta con una cualidad de valor inestimable: dos capiteles que, de acuerdo con el estado actual de los conocimientos, debemos considerar sin ninguna duda de época longobarda: los que  soportan el arco de la ventana alta dispuesta entre las figuras. Sus cualidades informan perfectamente sobre cómo entendían el orden corintio quienes trabajaron para los nuevos jerarcas. Aunque obviamente tenían delante las piezas anteriores y, muy probablemente, algunas otras de diferentes épocas, los artífices sujetos al poder de los señores longobardos, seguramente inspirados por la misma voluntad realista-idealista que reflejas los personajes, consiguieron un resultado sumamente anómalo, por lo que se refiere a la interpretación del orden corintio.
Merecen ser destacados, en primer lugar, la peculiar disposición de los caulículos, nacidos de la parte inferior del cesto, los frutos representados en la zona axial, como si nacieran de la unión de los cálices anexos. También tiene interés la manera de decorar el frente del ábaco con bocel liso y perlado de tipo 1-1, que recorre todo el frente incluyendo las cartelas. Y, como sucede con las piezas tardías, el acanto tradicional ha dejado su lugar a un ornato estilizado y geometrizado que prefigura fórmulas de los siglos XI y XII; las mismas que se desarrollan en el arco del piso inferior.

CTL07

CTL08
También hay un capitelillo (CTL09), seguramente de ventanal, de concepción sumaria y talla de escaso relieve, con ábaco cuadrado y molduras lisas en el frente, cuatro hojas también lisas en los ángulos, volutas helicoidales y ornato geométrico axial, que es complicado situar entre las referencias definidas por el resto de los capiteles, pero no entre piezas de concepción similar, tanto italinanas como hispanas, de "época visigoda" o longobarda.

CTL09
Para finalizar, cumple recuperar el asunto comentado líneas atrás: que los promotores longobardos recurrieran a piezas que, muy probablemente, fueron realizados para iglesias construidas poco antes relacionadas con el poder de Bizancio. Como en el sur de Italia, tal parece que se impuso la voluntad por expresar también en el terreno religioso lo que sucedió en el terreno militar. Y las iglesias construidas a instancias del poder oriental rápidamente fueron convertidas en canteras para construir otras nuevas, infinitamente menos depuradas en lo formal, pero manifiestamente longobardas o "longobardas".

Ménsula reutilizada

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