viernes, 4 de abril de 2008

Cuestión de belleza y una figura retórica "falsa" de Borges

Andrea, buscadora incansable, ha recogido una interesante noticia: en Abu Dhabi se ha inaugurado un concurso de belleza en el que un sesudo grupo de expertos dictaminarán a qué camello le corresponde el honroso título de ser el más bello del mundo y algunos otros premios de menor entidad. Según los organizadores, con ello pretenden proporcionar continuidad a las tradiciones autóctonas, invariablemente ligadas a estos animales...
  
Se para uno a pensarlo y... discutir sobre la belleza de los camellos parece nimiedad, propia de de sociedades rurales, en las que, a priori, encajaría mal algo tan diametralmente opuesto como un museo de arte contemporáneo. Y me imagino a Thomas Krens vestido con el aditamento de los jeques árabes, subido en una hermosa camella premiada en el concurso de belleza del 2008, inaugurando el Guggenheim de Abu Dhabi y firmando con una estilográfica Montblanc Meisterstuck (“El arte de la escritura”) un documento que acredite la alianza de civilizaciones. Supercalifragilisticoespialidoso.
Sin embargo, en ocasiones las cosas humanas son complejas... En la noticia publicada en BBC Mundo, Marcelo Justo finaliza el artículo haciéndose eco de un polémico comentario de J. L. Borges: “Asombra un poco eso sí, que los camellos no figuren en el libro más importante para la región, el Corán, como bien hizo notar alguna vez, el escritor argentino Jorge Luis Borges.”
El comentario en cuestión aparecía en “El escritor argentino y la tradición” (Borges, J. L. El escritor argentino y la tradición. Discusión (1932). Obras Completas. Buenos Aires, Emecé Editores S. A, 1989. Tomo I), para aludir al desprestigio de los matices locales explícitos, demasiado forzados, en las manifestaciones culturales:
“He encontrado días pasados una curiosa confirmación de que lo verdaderamente nativo suele y puede prescindir del color local; encontré esta confirmación en la Historia de la declinación y caída del Imperio Romano de Gibbon. Gibbon observa que en el libro árabe por excelencia, en el Alcorán, no hay camellos; yo creo que si hubiera alguna duda sobre la autenticidad del Alcorán, bastaría esta ausencia de camellos para probar que es árabe. Fue escrito por Mahoma, y Mahoma, como árabe, no tenía por qué saber que los camellos eran especialmente árabes; eran para él parte de la realidad, no tenía por qué distinguirlos; en cambio, un falsario, un turista, un nacionalista árabe, lo primero que hubiera hecho es prodigar camellos, caravanas de camellos en cada página; pero Mahoma, como árabe, estaba tranquilo: sabía que podía ser árabe sin camellos. Creo que los argentinos podemos parecernos a Mahoma, podemos creer en la posibilidad de ser argentinos sin abundar en color local.”


Por desgracia, en esta ocasión Borges, uno de mis escritores favoritos, fue muy poco cuidadoso al recoger el juicio de Gibbon porque, en el Corán aparecen numerosas alusiones a los camellos (alrededor de 20 explícitas y otras tantas de modo implícito).
Pero ello no quita para que podamos estar de acuerdo con Borges en el fondo de su argumento. Si los jeques de Abu Dhabi deciden “recuperar” los concursos de belleza de camellos cabría inferir que ya han caído en las redes de Occidente... que las maniobras de Thomas Krens y quienes le precedieron comienzan a fructificar. ¿Lo dudaba alguien? Pero una cosa son los jeques y otra muy diferente quienes llenan las mezquitas populares de Abu Dhabi...

lunes, 31 de marzo de 2008

Arte para turistas de gran capacidad adquisitiva.

Thomas Krens ha presentado su dimisión en la fundación Guggenheim para dedicarse por completo a la creación del museo comprometido por la entidad norteamericana en Abu Dhabi, que será inaugurado en el año 2012, según un proyecto de Frank Gehry. El empeño forma parte de una iniciativa del gobierno correspondiente, que tiene la intención de, siguiendo el ejemplo de Dubai, invertir las plusvalías procedentes del petróleo y del gas natural en incrementar las posibilidades turísticas de aquel antiguo desierto. Para ello han comenzado las infraestructuras de lo que acabará siendo un centro turístico “de siete estrellas”, con edificaciones diseñadas por los arquitectos más reputados del momento.
La iniciativa se completa con la construcción de varios museos destinados a albergar obras de las instituciones más importantes del mundo. De momento, está clara la participación de El Louvre, que prestará 300 obras por 400 millones de €, y la del mencionado Guggenheim , con una empresa comparable a la de Bilbao, pero desbordante, tanto por las cifras que se barajan, como por el tamaño del museo, que sería el mayor y mejor dotado del mundo entre los de su misma especialidad.
 

Si desde Abu Dhabi, la iniciativa se justifica en términos de gran inversión turística, desde Occidente, los argumentos son mucho más prosaicos: rentabilidad y “globalización cultural”... Thomas Krens parece haber tomado partido por la “alianza de civilizaciones”... ¡Qué cosas!
¿Inversión turística? ¿Política globalizadora en el mundo islámico? ¿El Guggenheim vuelve a convertirse en un instrumento de la política norteamericana? Y todo "por amor al arte"... Por mi parte, comenzaré a ahorrar con la esperanza de que abran algún hotel de 3 ó, estirándome un poco, de 4 estrellas... Creo que es un destino magnífico para las vacaciones de Navidad.

lunes, 24 de marzo de 2008

Un paseo por Sicilia


He aprovechado la Semana Santa para dar un paseo por la Magna Grecia... que estaba llena de alemanes, japoneses y españoles, ávidos de no se sabe muy bien qué; acaso deseosos de hacer fotos a cualquier resto artístico o pintoresco que se cruzara en nuestro camino. He participado gustoso de la voracidad icónica, porque como es sabido, la cabra tira al monte; y mi monte fotográfico ha reverdecido con los formatos digitales...

 
He observado —una vez más—que en el interés del turista prima el espectáculo sobre cualquier otra cosa... Nos acumulábamos enfervorecidos ante el muy cuidado recinto arqueológico de Agrigento, ante el templo anómalo de Segesta o en el teatro mil veces remodelado de Taormina, mientras el “Sátiro versante” (copia romana de un original praxiteliano del siglo IV aC) se aburría en la apolillada soledad del Museo Arqueológico de Palermo, abandonado a su suerte y a la voluntad pedagógica de unos “conservadores” olvidados por quienes reparten el dinero de los presupuestos de la República.
Por fortuna, las calles de esos luminosos pueblos y ciudades, preparados para el rodaje de la cuarta parte de El padrino, bullían de vida y ritos viejos.
  

Fotografías: La superior es El sátiro versante del Museo de Palermo; las otras dos fueron tomadas en Cefalú.

jueves, 13 de marzo de 2008

El pragmatismo de Oriente frente al dramatismo de Occidente

Por A. L. Montero

Esta mañana he impactado con un artículo del periódico que englobaba varios de los conceptos que estamos debatiendo: censura, creatividad, cine, dinero, cultura, popularismo… Tras leer el artículo mencionado me he situado en el contexto que comparto con vosotros.

En la sociedad occidental la comodidad y el asentamiento dominan nuestra vida. Volviendo atrás en el tiempo algunas generaciones, en el general occidental una vez nacemos contamos con todos los recursos a nuestro alcance y si resulta que tenemos a bien salir desgraciados o pesimistas los estudios científicos nos justifican en la herencia paterna (otro artículo que podréis encontrar en el diario El País). La falta de trabajo y la pérdida de honestidad a la hora de reconocer nuestro propio absentismo y la ley del mínimo esfuerzo como máxima, no hacen sino derivar en una queja continua. Una sociedad que patalea. Quizá sea el motivo central para que el arte occidental sea desbancado por el gran gigante chino, no solo en el medio artístico sino también en el resto de los ámbitos culturales y científicos.

Tomando como referencia las palabras de Li Feng “los chinos tenemos mucha paciencia y capacidad de sufrimiento”: paciencia y aguante: términos contrarios al sistema occidental actual: inmediato y sencillo, en el que desarrollamos nuestra actividad, incapaces de auto-exigirnos de manera efectiva, creando miles de justificaciones a cualquier nivel.
Centrándonos en España (sociedad que puedo analizar de manera empírica) tendemos a marcar un objetivo y pisar al resto hasta alcanzarlo (no siempre pero en determinadas ocasiones es necesario abandonar la moral para avanzar), tendemos a elegir el camino más fácil siguiendo la ley del mínimo esfuerzo y normalmente retardar el momento de abordar el problema a resolver hasta el último instante. Es decir, nada de paciencia, y aun menos de aguante.(Falsa moralidad).
Quizá por ello la ausencia creativa de la que se acusa al arte contemporáneo, que deriva en la crítica hacia los expertos, la culpa al mercado y los nuevos ricos, y en general el traslado de la responsabilidad propia a cualquier elemento exterior. Pero mientras culpamos a los organismos ajenos, ocupados en tales menesteres, ¿creamos? ¿Es acaso él que más crea, ofrece, innova, el que destaca? ¿O muchas veces se ignora aquello que no da polémica y no interesa dar a conocer? ¿Se reconoce con justicia el valor artístico?
Personalmente creo que no, he ahí la utopía del arte, interés artístico como único elemento que dominase la creación. El ideal que muchos llevaban, el arte por el arte y para el arte.

El sentido estético domina nuestras vidas, lo “bello” nos rodea, estamos plagados de elementos agradables a la vista. La evolución de la sociedad ha conducido a la sofisticación de los artículos que consumimos en cuanto a su calidad estética.
Aplicándose a objetos de primer orden, vajillas, manteles, anuncios publicitarios, etc. que nos lleva a plantearnos con una mayor dificultad qué es arte y qué no, cuando se confunde el sentido estético con el artístico, o se hace de éste la característica central que determina su valor.
En la historia del arte y ya de una manera más evidente en el arte contemporáneo, la estética se ha supeditado a otro tipo de intereses, quizá sea ahora cuando se obvie más el papel estético frente a la idea o concepto en cuestión. Básicamente creo que el arte hoy por hoy busca producir una sensación (del tipo que sea) para un posterior recuerdo.
Por ello el lenguaje cinematográfico con todo lo que lo compone y otras disciplinas ya mencionadas como las del videojuego: medios que por el contenido que les acompaña permiten al artista jugar aun con mayores posibilidades con la realidad, crear múltiples e inimaginables sensaciones, acercar su realidad al resto de una manera directa y efectiva, mágica lo que hará de ambos medios soportes para el desarrollo artístico tan nobles como la pintura o la escultura. Pero como ya se ha dicho, esto choca con otro de los elementos que fundamentan y han fundamentado el arte.

El mercado frena las capacidades/herramientas para la creación que nos ofrecen dichos medios, puesto que chocan con dos sentidos propios del arte clásico; la relación íntima de artista, materia y obra, y la obra como elemento único.

Arte versus administración

Silencio evidenciado =Guiño de atención = Salvar la responsabilidad ética que consecua el obviar ciertas informaciones en beneficio del encaje social o de mercado.( Ante la obviedad de que todos formamos parte del Sistema y desarrollamos un papel determinado por una serie de barreras/muros de contención individual a la demarcación).
El cine y los videojuegos se caracterizan por su difusión generalizada y su accesibilidad pese a ser una creación única esta duplicada y cae en manos de muchos individuos simultáneamente. No se puede tener un Dalí en cada casa pero sí una película de Lynch, ¿eso convierte la película en algo no destacado? ¿Su accesibilidad determina su valor artístico?
Por ello los expertos no pueden (en su papel de expertos) dar a estas destrezas artísticas el respeto que merecen. No de manera administrativa, no interesa vender el cine como arte, Pero éticamente, ante una pregunta directa no pueden negar que lo sea, aunque no lo incluirán en exposiciones de primer orden. Por tanto, el mercado y el dinero frenan el reconocimiento profesional, pero en la sinceridad individual (no sujeta al papel social y sus muros de contención) se reconoce el valor artístico.
Pese a ello existe una disyuntiva entre el cine culto y el cine comercial, ¿arte culto, arte popular? ¿Arte contemporáneo frente a El Corte Inglés?

La Accesibilidad.

Curioso el reconocimiento de un chino ante un Almodóvar al que coloca a la altura de Kubrick. Recomendar por cierto La casa de las dagas voladoras de la que es guionista, hace honor a la consideración del cine como arte.
Por último por seguir con los temas que salen a colación en la entrevista, subrayar el ya mencionado tema de la censura, desde un punto de vista algo distinto.

La censura como necesidad artística.

Censura como elemento de presión, impulso creativo necesario. Digo bien impulso como el elemento que domina el arte, el aquello que unifica, el brillo que caracteriza, la sensación. La falta de censura actual justifica el ilimitado número de desnudos con identidad, pensad en el primer desnudo con identidad en Francia y la reacción social que conllevo en su momento.
Hoy no nos escandalizamos por ver a nuestras artistas protagonizando desnudos en las portadas. El cuerpo se muestra con orgullo, consciente de la belleza que implica. Por tanto, la censura occidental cada vez reduce más sus dominios pese a los esfuerzos de diversos organismos que son ignorados por la clase media atea, cada vez más numerosa. No hay un elemento claro a trascender, La censura menos evidente conlleva a transgredir los pilares éticos primarios, en este contexto nacen las corrientes de alto sentido morboso dentro de las vanguardias actuales.
La ausencia de peligros reales en nuestra vida nos lleva a buscar un determinado tipo de sensaciones, fuertes, mágicas, distintas, reales, efectivas que las que nuestra vida relajada nos aporta, quizá en ello se vea justificado el interés de los artistas más sensibles a la realidad por el Arte Africano, y de ahí que en la parrilla televisiva haya elementos como Cuarto Milenio, con las necesidades físicas cubiertas surgen necesidades sensitivas.
Por englobar lo dicho, acusarnos de lo actual, el arte que tenemos es el arte que necesitamos, es la consecuencia de lo que vivimos y lo que somos, con el peligro que conlleva. No nos gusta el arte. No nos gusta nuestro mundo, ni nuestro sistema. Querer saber sin pasar por el estudiar
El arte contemporáneo se simplifica por momentos, no nos es necesario un dominio cultural tan grande a la hora de entender una obra como ocurre al enfrentarse con un Velázquez y aun así nos escandalizamos a la hora de tener un mínimo conocimiento, ¡que nos den la información! Sino, es su culpa...
Y todo ello sucede en la era de la globalización, del conocimiento accesible ¿Sigue cayendo la responsabilidad únicamente en los expertos?

El tatuaje



El otro día varios compañeros debatían sobre las posibilidades estéticas de los tatuajes... Hice inventario memorístico de aquellos marineros pecho de lobo con imágenes de vírgenes, anclas y mujeres con grandes pechos; desde ellos hay que dar un importante salto para llegar a las "pinturas" epidérmicas que lucen muchos jóvenes y quienes desean “ofrecerse” como  modernos... hasta llegar a Wim Delvoye, paradigma de “ingenio” —en el sentido más crítico del profesor Marina—, que parece obsesionado con lo fisiológico y, dentro de ello, con lo epidérmico; sus tatuajes de cerdos han interesado casi tanto como sus radiografías “eróticas” o sus peculiares vídeos... Un jalón más para el gabinete de las curiosidades... He leído por ahí que las radiografías de Win Delvoye son "elegantes"... A mi me parecen curiosas, interesantes, sorprendentes, en román paladino, hasta "cachondas"; pero "elegantes"...? Estamos cambiando el sentido de las palabras y no sé si ello es bueno, malo o, sencillamente, "elegante"





Jamás imaginé que se pudiera sacar tanto partido visual a los depósitos cutáneos de grasa...

La última aportación del ilustre “artista” Santiago Segura

Y hablando de “arte” no quisiera pecar por indolencia al no mencionar siquiera la última aportación de uno de los más egregios, ilustres y reconocidos “artistas” polifacéticos, transversales y multidisciplinares de nuestros días. En colaboración con Pedro Guerra, don Santiago Segura, que tras pasar algún tiempo en la facultad de Bellas Artes de Madrid, optó por el cine y, en general, por cualquier espectáculo que le diera dinero, nos ha regalado con la “copla rapera” que dará testimonio en el festival de Eurovisión de los grandes logros del engendro cultural definido entre el liberalismo y los pijos dextrógiros y levógiros: el chiquilicuatre, término admitido por el RAE como sinónimo de "chiquilicuatro", equivalente a "zascandil", "mequetrefe".



La caspa vende, ergo... la caspa es bella. ¡Arriba el “Dandruff Art”! Rían, rían ustedes, pero no quiero ni pensar en lo que va a suceder este verano en todas las plazas de los pueblos españoles (con ñ, de coño), pero sobre todo, en la liquidación de derechos que va a recibir el señor Segura a fin de año; sin duda, podrá rodar Torrente 4 en Hollywood, bajo la dirección de Richard Donner. ¿Se lo imaginan: Lethal Weapon 7: Torrente en Los Angeles? ¿Se imaginan ustedes a Torrente-Segura paseando en su peculiar Testarrosa por Beverly Hills o por Manhattan Beach Blvd? Globalización a la española... Por fin entiendo lo de “la reserva espiritual de Occidente”.

martes, 11 de marzo de 2008

Igor Mitoraj en Madrid

En su empeño por mostrar hasta que punto don Alberto está vendido a los enemigos de la Patria, La Caixa, en sintonía con el Ayuntamiento, muestra en los alrededores de Caixa Forum una exposición de Igor Mitoraj. El evento debe contemplarse dentro del programa El arte en la calle, patrocinado por la entidad financiera catalana desde hace algún tiempo, con resultados siempre interesantes, como la exposición de El pensador de Rodin en Málaga, la de Manolo Valdés en varias ciudades y la que ahora nos ocupa, que ya habían contemplado en otros lugares.

 

Es un tipo de escultura de admiración fácil, con resabios precolombinos por la monumentalidad, que ofrece al caminante una reflexión sobre la pervivencia de los modelos estéticos grecolatinos, en su calidad de “restos arqueológicos” depositados en el espacio urbano... Curiosa reflexión paradójica sobre la naturaleza del tiempo, que a mí me conduce por caminos tortuosos...

 

Y en estos días, bajo el imperio de un liberalismo sin limitaciones de ningún tipo, que el juego comunicativo traduce en el imperio del decálogo de Goebels, cuando los valores estéticos de vanguardia están tan discutidos y algunos preconizan “recuperar” el poso de la tradición, me pregunto qué sucedería si se ofreciera al público una muestra con esculturas del más “caduco academicismo” de principios del siglo XX... ¿Será posible que los valores estéticos caminen en paralelo con los ideológicos? Como hubiera dicho mi pobre abuela: ¡A dónde vamos a parar!

Fe de erratas: la imagen superior es de una obra de Igor Mitoraj, pero la segunda, en la que aparece el rostro de una joven, por un imperdonable error, es de la exposición de Arno Breker (julio del 2006)

domingo, 2 de marzo de 2008

Modigliani y su tiempo, Fundación Caja-Madrid

Modigliani no es un pintor que me entusiasme, pero siempre merece la pena acercarse a las obras de cualquier autor que promueva reconocimiento social, aunque sólo sea para reafirmarse en los juicios propios, porque es placentero, o para cambiarlos, porque es revitalizador. En este caso me ha rendido el desconcierto: por las salas de Caja-Madrid apenas he visto obras de Modigliani; me han atrapado las referencias: un retrato de Soutine, una pintura de Picasso, otra de van Dongen... las “cosas” de Foujita. No discutiré las bondades de Modigliani, pero...
 

El Desnudo recostado de la Pinacoteca Giovanni y Marella Agnelli (imagen superior) no es el que más me gusta, sobre todo, si recuerdo el de la colección Gianni Mattioli de la misma época (imagen inferior), uno de los menos primitivos en cuanto a concepción, pero de los más sensuales. Reconozco que me sucede una cosa extraña, tratándose de pinturas de mujeres hermosas desnudas, me gustan más aquellas que ofrecen mayor grado de iconicidad, mayor parecido con “lo conveniente” (mímesis)... ¡Qué cosas!

martes, 26 de febrero de 2008

Más sobre Arco

Por C.B.G.



Se dice que en la feria de Arco ha estado algo ausente la pintura y la escultura, hay gente que ha salido algo decepcionada . Arco ha estado protagonizada este año por la nueva imagen , la fotografía, los comentarios no se han dejado esperar, como siempre el viejo tópico “El arte ha muerto”. Nada más lejos de la realidad , Paul Valery decía que una obra de arte era el resultado de una acción cuya meta finita es provocar en alguien desarrollos infinitos, producir el universo de la resonancia visible Podríamos entender con Paul Valery cuando se refiere al infinito estético, que el arte, al igual que la conocida teoría del espacio, se encuentra en continua expansión (una obra de arte suscita a otras y de cada una de estas surgirán otras más, como rompiendo en razones exponenciales constante) .



Todo ello en una aparente contradicción con las teorías hegelianas de las que podría desprenderse en una primera lectura, que nos habla de la muerte del arte como tal , aunque a lo que realmente alude es a la “muerte dialéctica de ciertas figuras de la consciencia dentro del actuar artístico y estético”. Hegel no se refería al final o a la conclusión del arte, si no como señala Humberto Eco, al fin de una determinada forma de arte. Posiblemente los primeros gérmenes, no de la muerte del arte, si no de la nueva situación, se encontrara en algunas pinturas de David que con esa “caída de las imágenes” aludía metafóricamente a esta. No obstante algunos autores les ha interesado escoger el sentido literal de muerte del arte para formular sus propias teorías desde diferentes perspectivas El dadaísmo en particular adoptó este principio como crítica a la sociedad industrial; las vanguardias rusas proclamaron la muerte del arte con una pretensión revolucionaria. Finalmente el futurismo lo proclamó como un culto a la industria moderna. Cada una de ellas representativas de tres actitudes básicas que se han prolongado a lo largo del siglo XX. Estos en definitiva son tres de los rostros, que exhibe la moderna crisis estética Arthur C. Danto también escoge esa idea, aunque se podría dudar a que obedece realmente su intención, si se trata de una convicción propia o una forma de adquirir notoriedad. La manifestación que realiza (El arte ha muerto. Sus movimientos actuales no reflejan la menor vitalidad; ni siquiera muestran las agónicas convulsiones que preceden a la muerte; no son más que las mecánicas acciones reflejas de un cadáver) en el libro “El fin del arte” le valió para conseguir su trabajo de crítico de arte. Lo cual no deja de ser una paradoja aunque el intente debatirla con cierta demagogia al decir “Llegar al final no quiere decir detenerse. El hecho de que haya una cantidad de obras de arte sobre las cuales escribir como crítico es coherente con el advenimiento del fin del arte. El fin del arte significa un pluralismo radical, que no permite la existencia de una sola dirección posible. No existe esa dirección. Todo es posible. Y eso permite desarrollar un tipo de crítica que toma y analiza cada cosa a medida que surge.” Puede que Danton llame pluralismo radical en el arte a lo que Paul Valery llamó infinito estético: Infinidad de tendencias artísticas o pluralidad artística sin dirección en definitiva se trata de multiplicidad de orientaciones estéticas. Y efectivamente es así el periodo más controvertido de eses pluralismo comienza a partir de los años sesenta, cuando se produjeron importantes confluencias de arte música , de cine y perfomance, de pintura y cultura popular . En el arte de los setenta se puede afirmar que la perfomance se convierte en una de las maneras de “ representar “ una imagen. Este cambio o mutación gradual en las rígidas formas del arte moderno da paso a una concepción del arte totalmente distinta que se basa en nuevos presupuestos críticos.

¡Vaya semanita de museos!

Las circunstancias mandan: Picasso, Mondrian, inauguración de Caixa-Forum, ARCO... Hacía tiempo que Madrid no ofrecía un panorama comparable, para satisfacción de diletantes y demás especies devoradoras de la “cosa cultural”.
Y para completar el panorama, el jueves llegó Heidi con la intención de visitar las nuevas instalaciones del Prado; hasta las laderas suizas recibieron ecos de la inauguración... En esta ocasión no había colas; apenas un leve incidente, sólo un levísimo incidente, en el arco de seguridad, porque a Heidi se la había ocurrido llevar en el bolso una manzana y un plátano... Otra situación surrealista: no podía entrar con las frutas, que debían permanecer en “el depósito”, donde, sin embargo, no permitían dejar el bolso... La señora uniformada, que parecía una “generala” de esas que menudean en los controles de seguridad rusos, nos explicó la situación: en ningún museo del mundo permiten entrar con comida... Además, un plátano junto a otro plátano o una manzana unida a otra manaza no son peligrosos, pero si unimos manzanas con plátanos o plátanos con manzanas, la situación puede ser explosivamente inmoral y, en todo caso, incompatible con el disfrute estético... Está bien comer... es necesario, está bien disfrutar con el arte... pero contemplar Las tres gracias comiéndose un plátano es, simple y llanamente, inadmisible. ¡Qué escándalo!


Para completar el atracón museístico hoy (escribo este texto el sábado día 23) hemos acudido a visitar el Museo Arqueológico Provincial de Alcalá de Henares... Aún huele a pintura y chilla la madera nueva al pisarla...
Es un interesante montaje escenográfico construido sobre un convento dominico rehabilitado, con vitrinas de concepción efectista y demasiados paneles con textos, acaso pensados para que quienes lo visiten “aprendan” (no creo que hayan pensado en el verbo “conocer”) los rasgos fundamentales de la historia de la Comunidad de Madrid, que como todo el mundo sabe, conforma entidad cultural desde la noche de los tiempos.
Se veían unas cuantas piezas interesantes del Museo Arqueológico Nacional junto con otras pocas de diferentes procedencias... El contenido no es demasiado llamativo...

 
Y me preguntaba qué sentido tienen estos museos, qué sentido tienen los museos sin “grandes reliquias”, que no movilizan el interés de los medios de comunicación y, por consiguiente, del público; esos museos que nos interesan a unos pocos chiflados, con los que se tortura a los estudiantes de Enseñanza Media. Me parecen “montajes endogámicos”, concebidos, sobre todo, para crear unos cuantos puestos de trabajo, que se justifican al amparo de una “utilidad pedagógica” cada vez más dudosa. Francamente, al menos la instalación de Alcalá no me parece adecuada para movilizar el interés de quienes deberían sacar provecho de él... si acaso, para lo contrario, para que los alumnos de Enseñanza Media odien los museos.
Por lo demás... Me hizo gracia la desmitificación de Indiana Jones, a quien se consideraba saqueador... Y me acordé de Heinrich Schliemann, pero sobre todo de tantos reputados "arqueólogos" de aquellos años (primer tercio del siglo XX) que hicieron carrera "trasladando" a Europa objetos egipcios...

lunes, 18 de febrero de 2008

Las imágenes eróticas

Por fin, tras acalorado debate público, los funcionarios del metro londinense han consentido la colocación de los carteles que anuncian la exposición de la Royal Academy of Arts. Se cierra un debate reiterativo con vocación de Guadiana...

  Recuerdo al cabo Piris, castamente escandalizado con La Maja Desnuda, de Goya; a la profesora universitaria americana que se negaba a dar clase ante tan turbadora imagen; a las sufraguistas que destrozaron La venus del Espejo por entender que era "paradigma" de imposición "machista"; a quienes "se comieron el coco" discutiendo el carácter específico del Amor Sacro y del Amor Profano en la obra de Tiziano; a quienes creyeron que las pinturas de Paul Matthias Padua, sensiblemente cercanas a los de los Carracci, reflejaban la degeneración de los nazis...


Por encima de todo el cuerpo femenino tiene propiedades mágicas; todos lo sabemos sin conocer nada de pautas fijas de acción o de mecanismos de preprogramación genética, y todos sabemos apreciarlas, tanto si somos hombres como si somos mujeres.


Sólo a quienes entienden el arte como algo próximo a una divinidad anti-material o anti-carnal, les puede molestar la capacidad perturbadora de los estímulos sexuales; para los demás, creo que no hay problema: si una mujer hermosa es retratada con "arte", hermosura al cuadrado.


Y quien se sienta ofendido, mire hacia otro lado, aquel tapizado de cadáveres mutilados que, por lo visto, no escandaliza a nadie.
Me escandalizo de quienes se escandalizan...

Aclaración editorial

Me dice Ignacio que en el blog sólo hay textos críticos, agrios, acibarados… Claro; de ahí el título, que podría haber sido otro… Si hubiera sido más pretencioso, acaso hubiera pensado en “puyazos estéticos”, si más prepotente, en “indagaciones estéticas críticas”…La doble negación hipotética no es lo mío.
Como tengo cierta tendencia a los acrósticos sencillitos (ya sabes, Vera), se me ocurrió lo de Marcelo del Campo… por supuesto, pensando en el Marcelo más peleón, el del urinario o, incluso, el de Etant Donné. Por una diminuta mirilla observamos lo que siempre deseamos encontrar en esa tesitura : una mujer desnuda en postura sugerente… aún más sugerente que la Maja de Goya. Y desde ahí buscamos las vueltas...


Crearé otro blog para informar en positivo de cuestiones estéticas. Pero, ¿realmente sería necesario? Hay demasiados...

sábado, 16 de febrero de 2008

Caixa Forum

Condicionados por las aglomeraciones del Prado, Reina Sofía y Fundación Thyssen, hoy nos hemos dirigido a visitar el nuevo edificio de Caixa-Forum... Camino real, según dicen. También había mucha gente, pero bastaba esperar unos minutos, además regalaban una bolsa multiusos muy aparente... ¡El espíritu catalán por encima de todo!

 

El edificio me ha parecido espectacular, en su concepción estructural: han dejado "al aire" la antigua fachada sobre una retícula en voladizo forrada con paneles de acero inoxidable. En el interior destaca una escalera de amplio ojo, que nos hace pensar en el edificio de Wright (por la hélice), en Gaudí (por la irregularidad) y en las escaleras “a la catalana” (por el vuelo de los tiros).

 
Han colgado de las paredes unas cuantas obras que proporcionan sentido orgánico a las amplias salas, donde se agitaban muchas azafatas vestidas de azul...
A Caja-Madrid le ha salido un grano, si los gestores de la Caixa se animan a realizar en Madrid algo comparable a lo que hacen en Barcelona. Pare empezar anuncian un “interesante” ciclo de cine, que comprendo obras d Lynch (Inland Empire), Costa (Juventude em Marcha), Crash (Cronenberg), Kaurismaki (Luces al atardecer), Marker (Level Five), Fincher (Zodiac), Hou Hsiao Hsien (Three Times) y Godard (Histoire (s) du cinéma). ¡Qué cosas tan “extrañas” se les ocurren a los catalanes!
Creo que la actividad cultural de Madrid se ha enriquecido considerablemente, con una aportación aparentemente discreta, que seguramente dará testimonio de “modernidad” en el mejor sentido de la palabra.


Me pregunto si esta inauguración tendría algo que ver con el desembarco frustrado de La Caixa en Endesa... Habrá que abrir una cuenta en la Caixa, porque como decía mi abuelo, "el que regala bien vende, si quien recibe lo entiende"; más que nada, para que no reduzcan los presupuestos....

viernes, 15 de febrero de 2008

ARCO 2008

Por Libertad

Hoy he ido a Arco y ¡tengo que animar a todo el mundo a romper sus invitaciones o entradas! Creo que me han faltado algunas cosas por ver pero de lo que he visto no he sacado absolutamente nada decente!!! (Estaba Abramovic, que a quien le mole...) Bueeeno va... estaba Bernardí. Roig y alguna otra cosilla más que no te sangraban los ojos al mirarlo... pero es que madre mia...

 
Encima fui con mis tios que son serigrafistas portugueses y se codean con el mundillo del arte... y me dio más asco aún, jajajaja.
En fin, si me lo puedo volver a sacar gratis probablemente vuelva para poder criticar el resto de cosas que me faltan por ver. (Esa otra, si llego a pagar 21 euros por "eso" me pego un tiro allí mismo en -modeperformance on-)
También es que habla una persona a la que le apesta Arco de toda la vida ¿eh? Hay que tenerlo en cuenta.

martes, 12 de febrero de 2008

El síndrome Barberini...

Quod non fecerunt barbari, fecerunt Barberini

El incendio que destruyó la puerta de Namdeamun, uno de los más importantes monumentos histórico-artísticos de Corea del Sur, ha sido obra de un hombre de 69, de nombre Chae, en estado de cabreo superlativo. Según el relato policial, el señor Chae quedó insuflado de santa ira al conocer que la administración no respaldó sus derechos al ser expropiado por razones de “regeneración urbana”.
 
Lo más curioso del caso es que el señor Chae es un personaje de ira recalcitrante y fijaciones obsesivas, porque en el año 2006 , había quemado parcialmente el Palacio Real de Seúl. ¡Vaya usted a saber por qué!
Algo vale que nuestros monumentos suelen ser de piedra, porque de otro modo, si cundiera el ejemplo del señor Chae, conociendo las tropelías que rodean a las maniobras especulativas, aquí no quedaba en pié ni la catedral de Santiago, ¡perdón! Quería decir, ni el Acueducto de Segovia.


En la misma línea, hace pocos días hemos sabido que soldados de la ONU, destacados en el Sahara Occidental, se han dedicado a repartir “arte graffitero” sobre las paredes de algunos yacimientos arqueológicos. Los “artistas” fueron un tal “Ibrahim”, que se expresó sobre la figura de una jirafa, y otro fulano llamado “Petar Croarmy”; es de suponer que ambos aparecerán en el próximo catálogo de “graffiti art”...

lunes, 11 de febrero de 2008

Arte, banqueros y ladrones

En Suiza, país de relojes de cuco, banqueros y de Heidi, unos ladrones, de esos que van a la cárcel y que, según los medios de comunicación, integran “bandas mafiosas” (diferentes de las que venden “discos piratas”), han robado una pintura de Monet, otra de Degas, otra más de van Gogh, una cuarta de Cézanne y, en un asalto anterior, dos obras de Picasso... Sabiendo que estos robos siempre lo son “por encargo” y que detrás de los delitos están multimillonarios caprichosos, que suelen formar parte de los consejos de administración de los bancos, nos encontramos con una situación de esas que proporcionan grandeza al arte: su potencial dialéctico, es decir, su capacidad para conciliar a los opuestos; porque no hay mayor distancia en los sistemas de Galileo que la que separa a los unos de los otros... ¿O no?


El asunto tiene su gracia, porque estos incidentes que salen en los medios de comunicación en las secciones de sucesos, en realidad, son “juegos” entre financieros, mecenas y aseguradoras, en los que los demás apenas participamos como testigos o como “instrumentos impositivos”. Porque estos incidentes supondrán, incuestionablemente, el incremento de las primas de seguros, que deberán pagar los museos receptores; y los gastos de esos museos se suelen pagar con las aportaciones de los ciudadanos, ya sean visitantes o simples contribuyentes. A su vez, el incremento de las primas, aumenta el volumen de negocio de las aseguradoras... Y es sabido que éstas y las entidades financieras beben en las mismas enotecas.
 
Los artistas con como los cerdos; cuando viven los alimentamos con los desperdicios, pero cuando mueren, las estructuras financieras aprovechan de ellos hasta los recuerdos. Es la lógica inflexible del sistema liberal: el imperio de la libertad conduce inexorablemente al triunfo de los poderosos; a que quienes tienen más armas o más dinero se apoderen — ¿he dicho se apoderan? ¡Qué lapsus!—de las cosas más preciadas.
 

Por último... Si alguien cree que los ladrones de arte son personajes cínicos, refinados y atractivos como Thomas Crown (materializado por Pierce Brosnan), ya puede ir cambiando las referencias... Los “grandes coleccionistas” suelen tener más de medio siglo y la frente alongada y brillante, de tanto elucubrar sobre el Euribor y los asuntos estéticos; completa la imagen, avión particular, traje de via dei Condotti y moreno de Zermat (de Vaqueira o de Bali, según preferencias)...

sábado, 2 de febrero de 2008

El siglo XIX en el Prado

Por fin... Asumida la penitencia, he podido saludar a las viejas amigas del siglo XIX, que echaba en falta desde hace tiempo. La condesa de Vilches estaba tan rumbosa como la recordaba o, tal vez, aún más joven; la mujer saliendo del baño, de Rosales, tan húmeda y turgente como siempre; el general Torrijos y doña Juana, atribulados como de costumbre...



También deseaba contemplar con calma la ampliación (el “Edificio Jerónimos”)... en funcionamiento. El claustro ha quedado “mono”, perfectamente armonizado, la galería de las escaleras mecánicas está bien; la cafetería ha quedado francamente bien; el espacio de la librería me parece escaso; los aseos son “chulos”. La tarima de las salas debe ser carísima...
Aparcadas las lisonjas, que dejo para chupópteros y profesionales de las subvenciones, me han surgido algunas dudas... Sabemos que el diseño arquitectónico es de don Rafael Moneo, que habrá sido asesorado por alguien: ¿por especialistas en técnica museística o por escenógrafos? ¿O sencillamente, ha trabajado al dictado de su “cremáster”, aprovechando la experiencia obtenida en otros proyectos museísticos (Mérida, Estocolmo)?
El color de las paredes... Sabiendo que el sistema visual humano arroja sobre un objeto cualquiera los valores del color complementario del entorno, ¿qué sentido tiene colorear en rojo o azul la pared de un museo?; ¿la espectacularidad?; ¿obtener hermosas fotografías el día de la inauguración?; ¿cachondearse de los espectadores?
La organización de las nuevas salas es tan poco diáfana que seguramente será difícil vigilarlas con eficacia, sobre todo la del hueco de luces que llega hasta el claustro. Observé que el vigilante del General Torrijos se movía frenéticamente, como detective de película americana, de un lado a otro, para mantener controlada la situación mientras unas jóvenes japonesas con pelos de colores se escondían para fotografiarse con los dedos definiendo una V...
Seis taquillas para atender a todos los visitantes, que deben esperar en el exterior, aguantando las inclemencias el tiempo... ¿No se le ha ocurrido a nadie que sería más razonable permitir que el público espere turno para conseguir la entrada bajo techo y en área climatizada? ¿A quienes han diseñado el museo o han definido la memoria de condiciones les preocupa el confort de las personas o sólo pensaban en la seguridad de las obras?



Los arcos de seguridad... ¿No se podrían haber puesto unos pocos más para agilizar el paso? ¿Qué sentido tiene imponer a los visitantes la penuria de una segunda cola?
El precio de la entrada ¿6 euros? Viendo las colas, creo razonable subir el precio sin contemplaciones, hasta conseguir la armonía entre la oferta y la demanda. Y conociendo lo que cobran por ver la exposición de Londres o por entrar al de la cera de enfrente, propongo cobrar 50 € ¡Qué menos!
Se me ocurrió preguntar por un viejo amigo: el autorretrato de Antón Raphael Mengs... Creo que es uno de los mejores retratos del siglo XVIII. Me respondieron que está en lugar seguro, al abrigo de miradas oscuras y curiosas... Por lo menos no le hacen soportar las colas...



Volveré otro día al Museo de la Penitencia y volveré a preguntar por Antón...

viernes, 1 de febrero de 2008

Botero ha recibido un doctorado Honoris Causa...

En el discurso de aceptación del doctorado Honoris Causa por la Universidad Autónoma de Nuevo León (Monterrey, México), Fernando Botero, el de “las gordas”, ha dicho que “El arte de hoy en día es deplorable” (...) “al finalizar el siglo XX presenciamos un paisaje triste y desolador en las artes plásticas y estos primeros años del nuevo milenio lamentablemente parecen anunciar la continuidad de esa dramática situación” (...) “En efecto, hoy la pintura y la escultura atraviesan la peor crisis de toda su historia; la desintegración del arte mundial debido a un exceso de intelectualismo y a una verdadera confusión conceptual ha producido la época más pobre y estéril, artísticamente hablando, que se recuerde”.
Botero destacó la pérdida de la sensualidad en el arte...


(El arte del pasado) “buscaba generar un deleite estético y visual. En cambio, hoy parecería que la sensualidad y el placer estuvieran mal vistos y hasta prohibidos en el arte moderno”. (...) “Hay quienes aseguran, por ejemplo, que la pintura como tal se acabó, que el noble arte de los pinceles ya no tiene espacio ni sentido, y que son los videos, los montajes y las instalaciones las formas predilectas de la modernidad”. (...) “Más aún, gran parte del arte americano y europeo del momento ha evolucionado hacia representaciones de tipo teatral como por ejemplo el performance o el happening, un arte que, en resumidas cuentas, poco tiene que ver con la pintura y la escultura como la hemos conocido por tantos siglos”. (...) “Es deplorable que nuestros países de América Latina estén participando en esta desintegración de la estética moderna...” (...) “Ese arte internacional que se practica actualmente en todas partes tiene más que ver con la moda y el momento que con la expresión profunda del temperamento de una tierra, y eso nos demuestra que en ese sentido la globalización no garantiza buenos resultados”. (...)“El internacionalismo en el arte no significa necesariamente universalidad, pues esto sólo se puede lograr y dar cuando nace de una tierra precisa y cuando muestra claramente sus raíces más profundas, y es únicamente de esa manera, hundiendo las manos en su pequeña parcela de tierra, que un artista de veras alcanza la universalidad”.
Sí, señor, el arte tiene que ser lo que siempre ha sido: el arte de pintar o esculpir mujeres hermosas con buen gusto... Recuerdo el conflicto que se organizó en Madrid cuando el Ayuntamiento pepinero decidió distribuir sus obras por algunos de los lugares más emblemáticos... Recuerdo la “guerra” de "los flacos” contra “las gordas”... Eran tiempos de Violeteras y otras paridas comparables...
Tal parece que el Ilustrísimo Señor Don Fernando Botero sigue viviendo en el siglo XIX... Por desgracia, muchos le acompañan por el túnel del tiempo... Me duele estar junto a la progresía estética, pero en este caso...
  
Es obvio que en el saco del llamado arte contemporáneo, hay mucha mierda (y no estoy pensando en Chris Ofili ni en Piero Manzoni), incluso entre lo que habitualmente consagran los “especialistas”, pero de ahí a no tener capacidad para entender que “lo inquietante” es un elemento fundamental del arte del siglo XX, media un abismo. A principios del siglo XXI sería absurdo e irritante recordar todo lo ha llovido desde que el Impresionismo abrió las primeras puertas... ¿Que a Botero no le interesan las pinturas de Munch? Ese juicio no quita ni pone nada a las obras del pintor noruego... ¿Que a Botero tampoco le interesa El Guernica? Él se lo pierde... Que las pinturas y los dibujos de Egon Schiele no le tocan la “fibra”... ¡Allá él!
Botero se confunde si cree realmente que el mundo artístico actual ha desterrado a la pintura; eso es, simple y llanamente, falso. Ahí están los ejemplos de Lucien Freud, de Tomma Abts o de Balthus, sin ir demasiado lejos. Lo que no tiene sentido a estas alturas es pretender que un pintor de matriuskas pueda ser considerado “Artista” por quienes se plantean inquietudes acordes con las preocupaciones más profundas de nuestro tiempo.
Las matriuskas pueden interesarnos a todos porque “quedan bien” como recuerdos en las estanterías o en las paredes de un “cuarto de estar”. Las matriuskas en gran escala pueden interesar a los políticos pepineros y, en general, a quienes se pasan la vida añorando el Antiguo Régimen... y no crea nadie que me estoy refiriendo a la época de Franco, sino a los tiempos de las monarquías absolutistas, cuando pintaba “monstruas desnudas” Carreño de Miranda y cada cual estaba en “su sitio”: la nobleza sesteando entre columpios y jardines, al frente del Estado, los frailes, vendiendo indulgencias y rezando, los artistas al servicio de unos y otros y los demás, trabajando de sol a sol. A mí también me gusta El Ángelus, de Millet, pero prefiero estar del otro lado del espejo y vivir rodeado de artistas con preocupaciones diferentes a las del muy Ilustrísimo Señor Don Fernando Botero, que además es Doctor Honoris Causa... incluso aunque haya intentado “homologar” su imagen con cierto retraso mediante pinturas dedicada a los vergonzantes sucesos de Abu Ghraib.
 

jueves, 31 de enero de 2008

Von Hagens, por fin, en Madrid

El próximo sábado dia 2 de febrero se abrirá al público la exposición “Bodies... the exhibition”, en los antiguos cines Carlos III, en la plaza de Colón. Se podrán ver los ya archifamosos cadáveres plastinados del señor von Hagens, al módico precio de 17,5 €; y no hay que dormirse porque, al parecer, la cerrarán en el mes de abril.
Sepa vuecencia, querido lector, que puede argumentar razones científicas, educativas, de estricta curiosidad sociológica y hasta estéticas, para acudir a visitarla... Le avalarán los sesudos juicios de los correspondientes expertos en la materia. Y no se preocupe vuecencia tampoco porque pudiera moverle la malsana curiosidad propia del desacreditado morbo; nada de eso, todo lo contrario. Los cadáveres plastinados, además, ofrecen a quien desee incrementar sus conocimientos, magníficas posibilidades para, en su presencia, afrontar profundas reflexiones sobre el origen de la vida, sobre la esencia de la entidad humana, lo efímero de la existencia, la posibilidad de pervivir como objeto de la percepción ajena, lo que hacen algunos por ganarse la vida y adquirir notoriedad pública y otras afines o de mayor calado.


Los más indocumentados deberemos preguntarnos en qué se diferencian estos eventos de las barracas de feria de hace cien años, que mostraban a los curiosos los restos de los gabinetes de maravillas de los nobles arruinados, a la mujer barbuda o al perro con dos cabezas... Pero qué bestia... ¡Está clarísimo! Las instalaciones son infinitamente más sofisticadas, no hay riesgo de agresiones (los muertos están muertos del todo), no existe la posibilidad de engaño: se ve lo que hay, ni más ni menos... El visitante puede estar seguro de que no encontrará cuernos de unicornio ni fraudes comparables. Todo lo que verá es “verdadero”, “verdaderos” restos humanos tratados para poder emplearlos como objetos de un espectáculo absolutamente legal, porque, al parecer, todo es legal; ningún cadáver está allí en contra de su voluntad y quienes organizan el evento se someten al imperio de la ley y han pagado sus impuestos.

martes, 15 de enero de 2008

Y hablando de graffitis...

Ahora resulta que una obra de Banksy, pintada sobre los muros de Portobello Road, se ha vendido a través de Internet en 275.000 euros. Lo curioso del caso es que el dinero será para el dueño de la pared sobre la que Banksy dejó el graffiti: Luti Fagbenle, que seguramente informado de cómo evolucionaba la valoración de las obras del "misterioro creador", comprendió que le había tocado la lotería. Según las condiciones de la venta, el comprador deberá asumir los gastos y riesgos que suponga desprender la pintura...
Mucho me temo que, a partir de ahora, a los padres de los niños que acuden a colegios como el Sagrado Corazón, les interesará evitar que se traumaticen viendo graffitis y, aún más, que sepan distinguir “un Banksy” de “un no-Banksy”, por si en un momento cualquiera al conocido creador anti-sistema se le ocurriera dar una vuelta por los barrios de Madrid cuyas paredes están concebidas para ofrecer a sus habitantes un ambiente adecuado a las necesidades psicológicas de los niños...

sábado, 12 de enero de 2008

Graffitis, Ética y Estética

Los padres de los alumnos del colegio Sagrado Corazón no quieren que sus hijos reciban educación en Aluche, porque, según manifestó don Guillermo Maylín, responsable del centro de inspiración católica, los grafitis hubieran supuesto un “impacto” para los alumnos más pequeños; finalmente, los niños acudirán al el colegio Highlands, ubicado en El Soto de la Moraleja…
Así, pues, ¿debemos entender que los grafitis provocan traumas a los niños? ¿Deberemos encausar a los” graffiteros” como “maltratadores” de menores o como “terroristas estéticos”? Desde hace años, vengo manifestando mi opinión sobre los graffitis, que me parecen atentados al orden ciudadano, producidos por adolescentes y jóvenes inmaduros, sin sentido del respeto a los demás, empeñados en manifestar su narcisismo al amparo de la desidia municipal (parece ser que esta circunstancia está a punto de cambiar) y de los juicios de ciertos especialistas en arte contemporáneo, que defienden el carácter artístico de esta forma expresiva. Sin negar esa posibilidad (el graffiti pudiera ser una forma de expresión artística), también creo que esos “artistas” deberían realizar sus “obras” en las viviendas de los mencionados “especialistas”, para que dejen a los demás tranquilos, con las paredes pobres de “arte”, pero honradas y limpias, como conviene a la dignidad de las clases menesterosas.
 

Sorprende que el “responsable” de un colegio confesional, experto en educación él mismo, no encuentre un argumento más imaginativo para justificar la actitud de quienes no están dispuestos a consentir que sus hijos frecuenten un barrio de trabajadores, con una “mentira piadosa” tan inoportuna. La descalificación de los graffitis por esa vía recuerda los argumentos empleados para construir la idea del “arte degenerado”:
«Del mismo modo que hace sesenta años habría sido inconcebible un descalabro político de la magnitud del actual, no menos inconcebible hubiera sido el derrumbamiento cultural que empezó a revelarse a partir de 1900 en concepciones futuristas y cubistas. Sesenta años atrás hubiese resultado sencillamente imposible una exposición de las llamadas "expresiones dadaístas" y sus organizadores habrían ido a parar a una casa de orates, en tanto que hoy, llegan incluso a presidir instituciones artísticas.
Anomalías semejantes llegaron a observarse en Alemania casi en todos los dominios del arte y de la cultura. Daba la triste medida de nuestra decadencia interna el hecho de que no era posible permitir que la juventud visitase la mayoría de estos pseudo-centros artísticos, lo cual quedaba pública y descaradamente establecido al utilizarse la conocida placa de prevención: "Entrada prohibida para menores".
Considérese que se tienen que observar medidas de precaución precisamente en aquellos lugares que debían estar destinados sobre todo a la ilustración y educación de la juventud y no a la diversión de círculos viejos y pervertidos. ¿Qué hubiera exclamado Schiller ante tal estado de cosas y con qué indignación hubiese Goethe vuelto las espaldas?
¿Pero qué son Schiller, Goethe, o Shakespeare en comparación con esos nuevos "genios" del arte alemán actual? Figuras anticuadas y en desuso, figuras superadas, en suma. La característica de esta época, es pues, la siguiente: no se conforma con traer impurezas, sino que por añadidura vilipendia también todo lo realmente grande del pasado. Ya al terminar el siglo XIX, casi en todos los dominios del Arte, principalmente en los ramos del teatro y de la literatura, se produjeron ya muy pocas obras de importancia y se solía más bien degradar lo bueno de tiempos pasados, presentándolo como mediocre y superado»
(Hitler, Mi lucha)
Si se plantea el asunto de los graffitis en términos éticos de ese jaez, estoy dispuesto a plegar velas y cambiar mis juicios sobre tan trivial expresión estética. ¡Enriquézcanse con ellos no sólo las barriadas del extrarradio, sino también las de los distritos “nobles”! No conozco el caso de ningún niño que se haya traumatizado por contemplar una pared “decorada” con la firma de un bolonio. Pero como profesional de la educación, me atrevo a sugerir que, aplicando los criterios del señor Maylín, se evite a los niños la contemplación de cualquier imagen religiosa de fuerte sentido dramático, como el Cristo yacente adjunto… porque esas imágenes sí que tienen un desmesurado potencial traumático.
 

Y no se preocupen los padres de los alumnos de los “corazonistas” si por alguna extraña razón deben acudir al distrito de Latina; los mafiosos y los traficantes en gran escala, los especuladores, los ladrones de guante blanco y demás delincuentes abominables no viven ni en Aluche ni en los alrededores: hace años fue cerrada la cárcel de Carabanchel, que ahora sólo es un monumento absurdo pergeñado por la desidia de quienes habitan en las zonas “nobles” de Madrid, algunos, incluso, muy cerca de donde estaba el colegio Sagrado Corazón.

La “protección” de la creación cultural: La letra del Himno Nacional Español y el dinero del canon

Por fin conocemos el sentido social del canon que pagamos todos cuando compramos un disco duro para guardar nuestras fotografías o nuestras grabaciones en vídeo por esas tierras de Dios. Según mostró el pasado día 11 (11.01.08) el diario ABC, el empeño puesto en práctica por el Comité Olímpico Español y la Sociedad General de Autores y Editores, fructificó en la selección de una “letra” para el Himno Nacional Español, gracias al hercúleo esfuerzo de un comité de expertos integrado por: el director del Instituto Complutense de Ciencias Musicales, Emilio Casares (experto en música, supongo); la regatista doble campeona olímpica, Theresa Zabell (experta en regatas, supongo); el ex presidente del Tribunal Constitucional Manuel Jiménez de Parga (experto en Derecho Constitucional, supongo), Juan Pablo Fusi, catedrático de Historia Contemporánea (experto en Historia Contemporáneas, supongo); Tomás Marco, compositor y académico de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando (experto en Música Contemporánea, supongo); Aurora Egido, catedrática de Literatura Española de la Universidad de Zaragoza y académica correspondiente de la Real Academia de Buenas Letras (experta en Literatura, supongo).
 

La letra elegida es:
¡Viva España!/ Cantemos todos juntos/ con distinta voz/ y un solo corazón. ¡Viva España!/ Desde los verdes valles/ al inmenso mar,/ un himno de hermandad. Ama la Patria/ pues sabe abrazar,/ bajo su cielo azul,/ pueblos en libertad./ Gloria a los hijos/ que a la Historia dan/ justicia y grandeza/ democracia y paz. (SIC)
¿Tantos expertos para “esto”? ¿Éste es el tipo de creación que fomentamos al abonar el canon? ¿Éste es el tipo de creación musical que sale perjudicado cuando los adolescentes hacen copias en MP3?
¿El “sentido social”…? Todos… bueno, casi todos, estamos de acuerdo en que es… Sólo se me ocurren vocablos susceptibles de ser considerados ofensivos y por lo tanto, recurriré a la elipsis: complete el lector la frase a su gusto, procurando evitar términos como “mierda”, “ñorda”, “cagarro” (creo que este aún no ha sido aceptado por la RAE), “parida naif”, “gilipollez” y afines o sinónimos.
Así se hace patria, engendrando “entes” que susciten la anuencia general, que conciten la cohesión del grupo, que refuercen los sentimientos comunes. Antes… en el lejano pasado, nos enorgullecíamos de ser españoles porque algunos de los nuestros habían escrito El Ingenioso Hidalgo don Quijote de la Mancha o La Celestina, habían pintado Las Meninas o Las Señoritas de Aviñón, habían compuesto El Aprendiz de Brujo o El Concierto de Aranjuez… habían ganado el campeonato de mundo de baloncesto…
  
Ahora, en la pos-posmodernidad, gracias al canon y a otras componendas endogámicas, nos sentiremos agrupados porque casi todos (menos los que sacan partido del canon y algún otro calilo o mamacallos), pensaremos que sería mejor propugnar la anexión a Gibraltar y, de ese modo, matar dos pájaros de un tiro: acabar con la última colonia en Europa y hacernos ciudadanos británicos, porque allí, aunque les apliquen mayores cargas impositivas, los comités de expertos tienen sentido del ridículo.