lunes, 20 de abril de 2009

El síndrome de Transnistria

De paseo por esos mundos de Dios o del Maligno materialista que lo invade todo, un amigo efímero me habló (en ese inglés que hace sonreír a Vera) de un extraño territorio, donde como en el Museo del Prado, está prohibido hacer fotografías: Transistria. Es un medio-país, implantado sobre una estrecha franja cerca del mar Negro, declarado independiente de Moldavia, que no ha sido reconocido por ningún país "importante". Al parecer, el sisema político es rezago del modelo soviético aunque, según parece (las noticias procedentes de Transistria son muy escasas), está evolucionando hacia fórmulas democráticas más o menos homologables. Aunque no me consta la existencia de museos, prohiben realizar fotografías... por "razones de seguridad". Los viajes a Transnistria son toda una experiencia, reflejada por la literatura contemporánea en un pasaje del ‘best-seller’ El Método, de Neil Strauss. La odisea incluye múltiples sobornos a la policía, camuflados en la necesidad de obtener todo tipo de ‘visados’ o ‘licencias’ ficticias, o en el pago de multas inexistentes. Se aconseja viajar con billetes pequeños de dólares por este motivo.
No me consta que el director del Museo del Prado, las monjas de San Andrés del Arroyo, los religiosos de San Isidoro de León, y tantos otros prelados de los asuntos místicos y estéticos, adornados de "fotografobia" hayan pasado por allí, pero no me extrañaría...
He recogido la imagen adjunta para que el curioso lector se haga una idea de por dónde andan los "transistrianos" y para que nuestras autoridades culturales y los prebostes celosos de la exclusividad iconográfica sepan con quienes forman grupo.

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