domingo, 26 de abril de 2009

Julio González en el Reina Sofía


Según un amigo malintencionado, "cuando los gestores de algún museo español no tienen dinero o ideas para hacer nada, hablan con "los catalanes" y, de inmediato, se inventan una exposición de Julio González". Debe ser cierto, porque ya he perdido la cuenta de las veces que nos han enseñada la obra de este escultor catalán, adelantado de la moderna esculta en hierro. A fuerza de tanta familiaridad, en mi corazón ya ha cuajado un cariño infinito por "la Montse", especie de Anita Ekberg para motivación revolucionaria "a la española", que no se pudo bañar en la fuente de Trevi ni en la de Canaletas, por las circunstancias trágicas de su existencia. Pero para no engañar a nadie, debo manifestar que en ese sentido me siento más italiano que catalán y prefiero a Anita Ekberg, incluso, aunque la vistan con ropas talares...

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