viernes, 8 de mayo de 2009

La miseria de los museos "menores"

Ayer por la mañana se me ocurrió visitar el Museo de Santa Cruz (Toledo)... antiguo escenario de confidencias y averiguaciones ingenuas, donde guardan piezas fruto de tantos esfuerzos generosos. El edificio está ocupado por una de esas exposiciones que parecen concebidas para cubrir unos cuantos minutos de la televisión regional y, como de costumbre, para proporcionar un buen puñado de euros a los amigos que regalan trajes a los muy nobles dignatarios. La recorrí con cierta rapidez porque mis objetivos eran las salas medievales...
Se podría decir que había más vigilantes que visitantes, porque aunque el conteo reflejaba otro resultado, más de la mitad de estos últimos eran veinte niños de corta edad (6 ó 7 años) en cuerda de presos más propia de la época franquista. Por lo demás: dos señoras de edad incierta pero "semi-seculares", un grupo de cuatro latinoamericanos especialmente interesados por las rosas del claustro, también cincuentones, otro de italianos (4 ò 5 personas) de la misma edad, cinco personas más vestidas como "ejecutivos agresivos" (traje oscuro y corbata, los hombres y vestido negro, las mujeres), acaso en la cuarentena y cuatro o cinco personaS más sin otra cualificación especial que la mucha experiencia acumulada.
La desagradable imagen de Fernando VII parecía lamentarse de su escasa capacidad de convocatoria... A mí tampoco me gusta su cara.
Para mi desventura, los pocos restos medievales (islámicos) accesibles están en el claustro, repartidos con criterios de museo "preconciliar"... Se diría que las relaciones de Toledo con el Islam no pasaron de meras anécdotas (casi cuatro siglos)... Según dijo la empleada que respondió a mi curiosidad, la "sección arqueológica" está cerrada al público desde tiempo inmemorial y no saben cuándo se ofrecerá de nuevo al público.
Francamente, no recomiendo a nadie que haga el esfuerzo de llegar a Toledo a ver la exposición, porque, según mi criterio, los efectos escenográficos del montaje (para mi gusto algo "forzados") no enjugan la pobreza del conjunto, con apenas media docena de pinturas destacables. Creo que tenga sentido ese empeño en hacer exposiciones sólo para atormentar a los niños y entretener a los viejos ilustrados... El perfil sociológico de los visitantes se acerca sospechosamente al de quienes acuden los domingos a misa en el barrio Salamanca...
Y regreso a Madrid cavilando mientras conduzco si realmente habremos dejado de ser súbditos... Acaso seamos ciudadanos, pero la gestión de los museos "menores" no ha mejorado mucho desde los tiempos del general innombrable.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada