domingo, 4 de septiembre de 2011

Las esculturas urbanas de Oviedo.



En pocas ciudades hay tantas esculturas modernas como en Oviedo, donde, según parece,  sus gestores municipales han apostado por integrar el arte en los ambientes públicos; y lo han hecho con un afán ecléctico que desborda los límites de cualquier criterio de valoración estética. Como en ningún otro sitio, en los alrededores del teatro Campoamor, el arte se convierte en cuestión personal. Si no te gusta Santiago de Santiago, puedes mirar a Botero o, incluso, reírte con ganas con el "Culis Monumentalibus" de Úrculo, y el juego fálico implícito o explícito, según el gusto o la tendencia sexual de cada cual. Y es que, con un poco de imaginación creativa, se pueden plantear ecuaciones sumamente curiosas... o como dicen los posmodernos, juegos metafóricos de gran calado.
La maternidad de Botero, que me sigue pareciendo experto en matriuskas, me ha recordado un grupo afín de la catedral de Segovia... pero no creo que se pueda hablar, en este caso, de influencia directa.



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