domingo, 8 de junio de 2014

Matadero. Desvelo y traza

Matadero-Madrid me resulta un "centro" cada vez más antipático por razones que van desde circunstancias muy personales, de cuando el lugar era especialmente tétrico, hasta las actuales dificultades para aparcar y la acumulación de experiencias frustrantes. La de hoy no ha mejorado, precisamente, esa impresión.
Sara Ramo ofrece una instalación en la espectacular sala del antiguo frigorífico, que supongo conecta con sus preocupaciones estéticas, sintetizadas en la página web, del siguiente modo:

"El trabajo de Sara Ramo juega con la realidad de lo cotidiano y sus objetos para cambiar el sentido de los espacios a través de una mirada crítica, lúdica y experimental permitiendo que suceda lo extraordinario. "

Y la página continúa explicándonos el sentido de la propuesta que podemos contemplar:

"El desvelo es un estado alterado de la conciencia que normalmente precede al sueño. Un momento que se caracteriza por un alto nivel de actividad sensorial que nos mantiene en un estado fronterizo entre la realidad y la ficción. Un momento de intimidad entre sombras, trazos, silencios y nuestro propio cuerpo. Este momento de alerta y ensoñación llamado vigilia, también se refiere a una actividad colectiva que antecede a cierto evento especial o mágico.
La instalación Desvelo y traza, comisariada por Manuela Villa propone al público participar de una experiencia sensorial íntima en un espacio público. El trabajo que propone Sara Ramo para el programa de intervenciones site specific Abierto x Obras está basado en un proyecto anterior llamado Penumbra que realizó para la Fundação Eva Klavin en Rio de Janeiro, Brasil. Una forma radicalmente nueva de percibir la antigua cámara frigorífica del Matadero de Legazpi en la que cada espectador construye una imagen que tiene que ver con lo que ve o no ve, pero sobre todo con su imaginario, con cómo su cerebro completa los trazos que aparecen dibujados en el espacio. Y finalmente, con cómo relata o verbaliza su experiencia. Un proceso que recuerda, de alguna manera, a una caja oscura donde, como en el cine o en la fotografía analógica, la imagen se imprime poco a poco en el ojo.
Abierto x Obras, en Matadero Madrid, es un programa de intervenciones que incentiva el carácter experimental de la creación contemporánea a través de planteamientos que exploran la relación entre el arte y el lugar que lo acoge, la antigua cámara frigorífica del Matadero (...)"

Intentaré describir la instalación, porque frente a lo que suele ser habitual en ese tipo de obras, en este caso, es sencillo. Dos pesadas cortinas en la entrada de la sala bloquean la entrada de luz. La organización sólo permite el acceso a grupos pequeños (6 u 8 personas) que han de entrar guiadas por una "intemediadora" que, valiéndose de una diminuta linterna, conduce hasta los asientos. A continuación, la "intermediadora" informa de que el acto dura entre 15 y 20 minutos, que es tiempo necesario para que se "adapten a la oscuridad". Cuando los asistentes quedan a solas "con la obra", éstos perciben varias formas difíciles de identificar porque están iluminadas con una luz tan sutil que es imposible componer ninguna unidad estructural significante; dicho con claridad prosaica: no se ve un carajo.

Imagen tomada de la web de Matadero, que no se corresponde con lo ofrecido durante estos días.
Transcurridos los minutos, reaparece la "intemediadora" con su linterna diminuta para hacer un comentario que no podemos oír porque nos habíamos sentado en las sillas laterales y ella se dirigió en voz baja a quienes había permanecido en el centro; en los territorios estéticos procede mantener el silencio ritual que exige lo sagrado. Para resolver el problema, nos dirigimos a ella, que nos ofrece una explicación muy somera derivada de los párrafos recogidos anteriormente y algunas acotaciones sobre la irreverencia de muchas personas aficionadas a visitar exposiciones; ante nuestra insistencia en ampliar la información, responde con amabilidad y acciona un foco que ilumina irregularmente ver varios bultos de diversa naturaleza apilados, definiendo estructuras sencillas.
Pregunto si puedo hacer una fotografía y me responde negativamente: está prohibido porque "la obra es lo que se percibe en la oscuridad". Perplejo, prefiero callar...

Desvelo... ¿Estado alterado de la conciencia que normalmente precede al sueño? Así podría ser si las personas acudieran a contemplar un evento estético con la intención de pernoctar. No creo que la propuesta se caracterice "por un alto nivel de actividad sensorial que nos mantiene en un estado fronterizo entre la realidad y la ficción". Y por supuesto, no es "un momento de intimidad entre sombras, trazos, silencios y nuestro propio cuerpo". Y menos aún ha de ser un "momento de alerta y ensoñación llamado vigilia, también se refiere a una actividad colectiva que antecede a cierto evento especial o mágico."
Lo que Sara Ramo ofrece es una situación empleada con mucha frecuencia en el universo de la creación estética. Desde los testimonios escritos, sabemos que ya Leonardo se dio cuenta de que cuando contemplamos algo que, por sus cualidades formales (visuales), no compone estructura significante, el espectador tiende a forzar esa estructura de acuerdo con su propia personalidad, como le sucedería ante un test de Rorschach. A lo largo de la historia del arte los creadores han pugnado por sacar partido a esa circunstancia de muchas maneras: mediante estructuras en competencia, con "formas abstractas", proponiendo exceso de información ("supersignos" de gran complejidad), etc. En este caso, Sara Ramo ha elegido una de las posibilidades más obvias y elementales, empleada muchas veces en el cine para generar inquietud: reducir la capacidad desveladora de las fuentes luminosas; trasladada al universo de las instalaciones y aplicándola a situaciones sin "ritmo" narrativo, deviene mecanismo de introspección que, si no media prevención ante el juego propuesto, culminará en la obtención de una riqueza iconográfica (proyectiva) que dependerá, ante todo, de la personalidad de quien se preste a la experiencia.

No sé si la instalación moviliza componentes lúdicos, pero de acuerdo con lo que pone en el "díptico", sí es una propuesta experimental que modifica el sentido espacial de la sala... pero de modo demasiado simple. ¿Desvelo y traza? Acaso debieran haberla titulado de otro modo... Tal vez, propuesta sobre los umbrales perceptivos; tampoco sería muy preciso, pero, por lo menos, abriría una discusión más interesante, de connotaciones muco más complejas.
Ante estas exposiciones me pregunto una y otra vez si quienes las protagonizan tienen otra voluntad que la de engordar sus respectivos currículos...

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