viernes, 26 de febrero de 2016

Los capiteles del "Templo de Diana"

El "templo de Diana", que en realidad estuvo dedicado al Culto Imperial, ha sido objeto de un ambicioso plan de reintegración urbana, firmado por José maría Sánchez García, materializado en sus inmediaciones que seguramente proporcionará buenos resultados a medio plazo, aunque de momento la situación no está clara: gran parte de los locales circundantes están vacíos, algunas de las instalaciones ya están deterioradas y los paramentos se ofrecen sugerentes a las necesidades "creativas" de los "artistas urbanos", tan activos en Mérida como en cualquier población del Tercer Mundo.


El templo fue construido en las proximidades del cambio de era, según fórmula común en aquellos tiempos, mediante granito, con las implicaciones que ello tiene a efecto de los resultados plásticos buscados para una edificación de gran relevancia declamatoria. Con el paso de los años, se han perdido parte de los elementos ornamentales y, entre ellos, el recubrimiento pictórico que seguramente modificaba radicalmente el aspecto exterior del edificio; más o menos como en cualquier otro de similar cronología, aunque en este caso el uso del granito nos ofrece una imagen menos rica de lo que hubiera sucedido si, por ejemplo, los capiteles hubieran sido de mármol.
Desde las "obsesiones" de este blog, merecen atención muy especial los capiteles, inspirados en un orden corintio, seguramente materializado en sus elementos específicos mediante el dibujo y la pintura. En la actualidad,  apenas se marcan en ellos las venas "carnosas" de las hojas y los detalles más groseros que delimitan el cuerpo superior con ábacos moldurados mediante boceles y escocias.

El espacio del templo fue reutilizado de mil maneras, según indican los paneles expuestos allí mismo y que reflejan los resultados de las campañas arqueológicas emprendidas en diferentes momentos. Desde mi punto de vista destacan varios capiteles reempleados en las dependencias del palacio de los Condes de Corbos, actualmente, aún en obras. El primero (MTD31) es un fragmento (sector) de capitel corintizante, bastante estropeado, que permite intuir un trabajo de cierta sofisticación, al menos, en una de las caras de la fotografía adjunta, de configuración distinta de la anexa: en un caso se aprecia el motivo liriforme y en la otra, lo que parecen ser aros entrelazados, por desgracia, muy mutilados. El modelo de las hojas angulares y la configuración general hacen pensar en el magnífico ejemplar adjudicado a la época de Nerón, conservado en el Museo Palatino de Roma; en suma, el capitel de Mérida pudo ser realizado durante la segunda mitad del siglo I d.C. y proporciona testimonio de una actividad constructiva de cierta entidad en esos años, en sintonía con los restos atribuibles al mismo momento y repartidos por los diferentes recintos arqueológicos de la que fuera gran foco de proyección cultural.

Capitel MTD31
Es muy curioso un capitel retallado (MTD32) tanto en la parte superior como en la inferior, al que se han añadido flores de factura sumaria y cruces (no sé si más de una); las volutas se han convertido en hojas de diseño sencillo o en muñones de concepción anómala. Han desaparecido buena parte de los elementos del cuerpo superior, pero aún se perciben las hojas del cesto y los caulículos con remate sogueado. El alargamiento de los ojales y la manera de tratar la zona axial de las hojas apuntan hacia el siglo II.

Capitel MTD32
Aunque es complicado hacerse una idea de las cualidades de la siguiente pieza (MTD33), difícil de fotografiar teniendo dadas las circunstancias, las imágenes informan de una concepción ornamental evolucionada que nos acerca a los "paradigmas" de época visigoda. Sin embargo, posee casi todos los elementos del orden sin otras alteraciones que las "simplificaciones" habituales a partir del siglo III en lo ejes de las caras. Se aprecia perfectamente el kalathos y el conjunto de caulículos volutas. Destaca una modalidad de "acanto" evolucionado que podríamos relacionar con las simplificaciones asociadas a la oleada de influjos orientales posterior al años 300. Desde lo poco que se advierte en la fotografía, pero teniendo en cuenta las cualidades de otro similar conservado en Santa Eulalia, acaso estemos ante piezas del siglo IV

MTD33
El siguiente capitel (MTD34) es de hojas lisas y tal vez también haya sufrido mutilaciones, tanto por arriba como por abajo. En el cartel lo valoran como "Capitel Tardoantiguo"
Destaca la fuerte valoración de las volutas angulares y el escaso desarrollo del ábaco (puede haber sido mutilado). A mi juicio se trata de un capitel relacionado con las series bizantinas y, muy especialmente, con los de Wamba y Toledo, recogidos en otra entrada de este blog; en consecuencia, deberíamos situarlo a partir del siglo V, obra de un taller local, con gran influjo bizantino. Desde el carácter del ábaco (que puede haber sido reducido para ajustarlo a las posibilidades del lugar de reutilización) podemos deducir que fue concebido para "trabajar" junto a un cimacio, tal vez, de perfil trocopiramidal. 

MTD34
Precisamente, la siguiente pieza es un cimacio que en el panel explicativo aparece definido como "Capitel Tardoantiguo". De acuerdo con las hipótesis defendidas en este blog, debió pertenecer a una construcción religiosa cristiana de fuerte influencia bizantina. Las dos caras visibles ("fotografiables") ofrecen fórmulas ornamentales que nos ayudan a situar culturalmente una parte muy importante de los relieves que, por lo general, se valoran como "visigodos" o "de época visigoda". Las estructuras reticulares de cruces, círculos y demás elementos habituales en estas piezas se completan en este caso con la temática "eucarística" relativamente habitual en lápidas y otros elementos cristianos. Siglos V-VI.


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