martes, 23 de febrero de 2016

Umberto Eco

Foto tomada de la Wikipedia
That's the press, baby 

(...)

"Había fotografiado al magistrado mientras, sentado en el banco de un parque, fumaba nerviosamente un cigarrillo tras otro, con una docena de colillas a sus pies. Palatino no sabía si el tema podía ser interesante, pero Simei dijo que sí, un hombre de quien se espera ponderación y objetividad daba la impresión de ser un neurótico, y además ocioso: en lugar de sudar tinta china sobre los documentos, iba a perder el tiempo en los parques. Palatino también le había sacado fotos a través de una ventana mientras comía en un restaurante chino. Con palillos. 
—Espléndido —dijo Simei—, nuestro lector no va a restaurantes chinos, quizá donde vive no los hay, y jamás soñaría con comer con palillos como un salvaje. ¿Por qué este individuo frecuenta ambientes chinos, se preguntará el lector? ¿Por qué, si es un magistrado serio, no come fideos o espaguetis como todo el mundo?
—Si solo fuera eso —añadió Palatino—, llevaba también calcetines de color, digamos, esmeralda, o verde guisante, y zapatillas de tenis. — El purtava i scarp del tennis! —entonó Simei, dialectalmente jubiloso—. ¡Y calcetines esmeralda! Este o es un dandi, o un hippy, como se decía antes. Poco nos falta para imaginarnos que se fuma también sus buenos porros. Pero esto no hay que decirlo, tiene que deducirlo el lector. Trabaje con estos elementos, Palatino, haga que salga un retrato lleno de matices oscuros, y el hombre queda compuesto como Dios manda. De una no noticia hemos sacado una noticia. Y sin mentir. Creo que el Commendatore va a estar muy contento con usted. Y con todos nosotros, obviamente."

(...)

"Si se fijan ustedes, es lo que hacen las televisiones cuando llaman a la puerta de la madre cuyo hijo de diez años ha sido disuelto en ácido: señora, ¿qué ha sentido con la muerte de su hijo? A la gente se le humedecen los ojos y se quedan todos tan contentos. Hay una buena palabra alemana para eso, Schadenfreude, regodearse de la mala suerte ajena. Es este el sentimiento que un periódico tiene que respetar y alimentar. Pero, por ahora, no estamos obligados a ocuparnos de estas miserias, y la indignación hay que dejársela a los periódicos de izquierdas, que están especializados en eso. Además, no es una noticia tan espectacular. Ya han matado a otros jueces y matarán a otros. Seguiremos teniendo buenas ocasiones. De momento, aparquemos este tema."

(...)

"—¿Y ante quién lo denunciarías? —me preguntó—. Primero, no te arruines por mí; segundo, ¿adónde vas a ir a contar este asunto cuando los periódicos, lo voy entendiendo poco a poco, son todos de la misma calaña?"

Fragmentos tomados de Número Cero, la última novela publicada de Umberto Eco (primera edición, Milano, Bompiani, 2015)

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