lunes, 8 de abril de 2013

El Museo Arqueológico de Barcelona.


Hacía muchos años que no lo visitaba, porque aunque viajo con frecuencia a Barcelona, me suele quedar a trasmano. Quienes tenemos el vicio del vehículo propio, no lo tenemos fácil en ciertos lugares y uno de ellos es, precisamente, este museo. Y no es porque sea especialmente difícil llegar a él. Hay un pequeño aparcamiento próximo , que suele estar completo; en el más próximo, el del MNAC , es fácil encontrar plaza, sobre todo si se acude pronto...  Y si uno prefiere dar  un paseo agradable, se puede aparcar en las proximidades de la plaza de España y ascender mediante los tramos de escaleras mecánicas. Los inconvenientes nacen de que cuando uno viaja a Barcelona, necesita amortizar bien el tiempo porque la ciudad condal es cara y no es recomendable pasear más de la cuenta. Me pregunto cuándo se pondrá de moda dotar a los museos de aparcamientos , cuyo acceso esté vinculado a la entrada... Se paga con gusto el ticket por lo que ello tiene de ahorro en tiempo.
El otro día oí a un colega que uno utiliza el vehículo propio cuando acude a un centro comercial, pero que cuando se visita un museo, "lo natural" es ir dando un paseo...  Y me acordé de los "monumentos" del monte Naranco y de Santa Cristina de Lena... Sé que muchas personas opinan del mismo modo, pero ante ello destaca una obviedad de volumen descomunal: un aparcamiento con acceso fácil al museo o al "monumento" sólo es una opción más que se ofrece a los visitantes, sin que el hecho de habilitarlos suponga obligación para nadie. Quien desee caminar, puede empezar a hacerlo desde Madrid y cuando llegue a Barcelona, que busque la ladera de Montjuic...

El Museo Arqueológico de Barcelona es la sede barcelonesa del Museo d'Arqueologia de Catalunya y ocupa el Palacio de las Artes Gráficas, construido en Monjuic con ocasión de la Exposición Universal de 1929. Es agradable de recorrer y tiene un aspecto magnífico. Está vigilado por una red de cámaras que acaso hagan innecesario el uso de muchos vigilantes. Creo que la solución es ideal para aquellos museos que muestren obras difíciles de alterar mediante una acción inopinada. Entiendo que, por razones disuasorias, los lugares con obras fáciles de dañar (pintura, por ejemplo) seguirán requiriendo la existencia de vigilantes.

Capitel del Museo Arqueológico de Barcelona

Capitel del Museo Arqueológico de Estambul (jardín anexo)
Tienen varias piezas importantes desde mis preocupaciones, casi todas ellas clasificadas con criterios acertados, por supuesto, según mi juicio. Sin embargo, en la espectacular sala dedicada a la ornamentación arquitectónica romana tienen un capitel de atribución "discutible". En la cartela pone: "Capitell corinti. Cultura romana (s. I dC), marbre blanc, Muralla romana. Barcelona". Aunque pertenece a la tradición del orden corintio, cuenta con varias peculiaridades que lo alejan de los romanos del siglo I contando, incluso, con la proximidad formal que podría deducirse con ciertas piezas aparecidas también en Barcelona. Su estructura obedece a modos muy evolucionados, derivados del corintio asiático, con pérdida de las volutas interiores; asimismo, se puede ver un fragmento convexo de la parte superior del "cesto", bajo el ábaco, tal y como suele suceder en modalidades del siglo V. Lo más destacable son los "acantos", que siguen una fórmula habitual en capiteles bizantinos derivados del orden compuesto y en los de ornamentación animada (algunos autores los denominan de "perfil serrado"). Es circunstancia que convive con otras variedades de ornato más conocidas (documentadas en las series "mozárabes"), como se puede ver en la pieza adjunta, procedente de la mezquita de Bodrum. El astrágalo también sigue fórmulas bizantinas.  Existen paralelos muy próximos, al menos, en el Museo Arqueológico de Estambul (jardines) y en la mezquita mayor de Cairuán. Lo más probable es que sea otra pieza realizada en Bizancio entre la segunda mitad del siglo V y la primera del VI...

Capitel de pilastra procedente de las excavaciones de la mezquita Bodrum (Estambul), siglo V
También me permito proponer una acotación a otra anomalía detectada en la sala visigoda que, según indica la web del museo, está en fase de renovación. La cartela alusiva a los capiteles de Vilagrassa dice: "Capitels d'estil corinti de pedra. Cultura romana (s. IV- V dC)". No creo que sea correcto hablar de "estilo corintio"; estaría muchísimo mejor: "capiteles derivados del orden corintio"; además, en este caso, si siguiéramos la nomenclatura de Pensabene, incluso sería mejor nombrarlos de otro modo porque ofrecen fórmula ornamental híbrida... Y algo parecido ocurre con el resto de los capiteles: "capitell d'estil jònic", dicen del de Málaga; y lo mismo en el de Sant Cugat del Vallès y en otro de procedencia desconocida.

Durante estas fechas ofrecen una exposición titulada "Historias de tocador. Cosmética y belleza en la antigüedad" que, por sí sola, justifica la visita al museo. Me ha hecho gracia que enfatizaran en el tríptico la costumbre romana de tomar un baño cada nueve días —¡aunque no hiciera falta!— (nundinae) para atender a las relaciones sociales sin efluvios penosos...


No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada