sábado, 7 de abril de 2012

El mundo al revés. Goya en La Caixa


El otro día, por la noche, el presentador de una cadena de televisión catalana entrevistaba a Alejandro Nieto, que presentaba su libro, El desgobierno de lo público. Quien fuera Presidente del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (y Catedrático de Derecho) certifica que nuestro sistema político ha desembocado en una situación esperpéntica, dominada exclusivamente por el ánimo de lucro de ciertos sectores de la alta burguesía española. No hay gobierno sino desgobierno...
No he leído el libro de Alejandro Nieto pero desde mi punto de vista, las cosas están muy claras desde hace mucho tiempo. El mismo día, por la mañana, habíamos visitado la exposición dedicada a Goya en la sede de CaixaForum en Barcelona; esa exposición que nació en un acuerdo-alquiler con el Museo del Prado de 2,5 millones de euros. Las autoridades culturales se preocupan más por obtener liquidez que por ofrecer servicios culturales a los ciudadanos y, en contrapartida, las entidades financieras gastan sus recursos en ofrecer a los ciudadanos exposiciones como la que los barceloneses pueden ver sin pagar nada —¡no pagan ni los jubilados nacidos en Madrid!— en la vieja fábrica textil de Puig i Cadafalch, quintaesencia del nacionalismo arquitectónico y estético catalán.

Del mismo modo, mientras en Estado recorta servicios sociales para cumplir el "objetivo de déficit", la Obra Social la Caixa,  activa mecanismos para luchar contra la pobreza infantil en el ambiente social más cercano:

"L'EspaiSolidari vol comptar amb la teva collaboració en la campanya "Donatius per a la pobresa infantil" de CaixaProinfància, que s'adreça a ajudar nens i adolescents de families en situació de pobresa o vulnerabilitar social."
"1 de cada 4 nens a Espanya viu en risc de pobresa"

¿Una campaña para luchar contra la pobreza infantil en España? ¿¡En España!? ¿Incluyendo Cataluña? ¿Las entidades financieras deben liderar la lucha contra la pobreza infantil? ¿Nos estamos volviendo locos o gilipollas? El Estado pierde terreno en la gestión de lo cultural y lo social, y lo ganan las entidades financieras y la Iglesia, precisamente las organizaciones que más dificultades han puesto y siguen poniendo al desarrollo cultural y social.
En lo cultural el desgobierno es tan absoluto como el que ofreció Luis XVI a los Estados Generales en 1789... Es difícil ser optimista porque a los políticos que crean el ambiente insoportable sólo se les ocurren sandeces y perseguir a quienes se oponen a sus medidas.


¿La exposición de Goya? Como es habitual, los gestores de La Caixa han compuesto un magnífico cesto con pocos mimbres. Con mucha obra sobre papel y unas cuantas pinturas (La maja vestida, el Retrato de Jovellanos, varios cartones para tapices y poco más) "Goya. Luces y sombras" ofrece una visión  del pintor aragonés poco innovadora y nada atenta a las "dudas" actuales, demasiado supeditada a lo que se dice en los ambientes no especializados. La instalación desarrolla un discurso articulado transversalmente en varios aspectos más o menos forzados, que en todo caso harán las delicias de los diletantes menos exigentes y la beatería estética; los demás acaso se sientan algo decepcionados porque el momento, definido por varias indicaciones de los especialistas, habría sido idóneo para cuestionar algunas de las excelencias forzadas desde la mitificación de un Goya demasiado reelaborado. Leyendo algunos textos recordaba el juicio vehemente y radical de Nikos Hadjinicolau sobre la estética tardofranquista. En una exposición organizada por la Caixa hubiera sido inconcebible un "estilo" menos contemporizador, aunque no falten ciertas concesiones a la clientela. Me ha hecho especial gracia, en ese sentido, el texto ofrecido en un panel con el titulado "Feria de desgracias. Visión crítica de la Tauromaquia":

"La tercera de las series de estampas de Goya es la Tauromaquia, cuya primera edición fue publicada y puesta a la venta en 1816. El proyecto resultó un rotundo fracaso comercial, pues nadie parecía dispuesto a comprar unas imágenes de indudable belleza y complejidad formal y técnica, pero también de evidente violencia, en las que el artista dejó a un lado los aspectos más pintorescos y amables de la fiesta.
Aficionado a las corridas de toros, como tantos en su tiempo, de lo que dio prueba a través de un conjunto de pinturas sobre hojalata y de algunos testimonios escritos a su amigo Martín Zapater, esta serie de estampas, sin embargo, plantea numerosas dudas sobre los verdaderos sentimientos hacia la tauromaquia del Goya de los años posteriores a la Guerra de la Independencia. En cada una de las composiciones de la Tauromaquia es posible advertir una expresión de la violencia y de la tragedia que las sitúan en el ámbito crítico y estético de los Desastres de la guerra, con los que coinciden cronológicamente. Lejos de ser una narración gráfica de de carácter descriptivo del pasado y presente de la tauromaquia, un atento análisis de las estampas las revela como una expresión más de la violencia consustancial al ser humano y una manifestación del enfrentamiento irracional que aboca al hombre a la muerte".



¿Una expresión más de la violencia consustancial al ser humano y una manifestación del enfrentamiento irracional que aboca al hombre a la muerte?  Será divertido comprobar si mantienen el mismo texto cuando la exposición se ofrezca en otra ciudad, donde esté más arraigado ese espectáculo anacrónico que algunos llaman "fiesta nacional".
En todo caso, la exposición, concebida según los criterios divulgativos habituales en otros eventos, ha movilizado el entusiasmo de los barceloneses, que se agolpan a la entrada... Los aficionados al asunto estético con residencia mesetaria acaso debieran acercarse a Barcelona porque no creo que sea posible contemplar esta exposición en otra ciudad. Y además, la oferta de la entidad financiera se completa con una muestra fotográfica muy estimable de Pedro Madueño, otra muy divertida de David Bestué y Marc Vives y la de Delacroix, que vimos en Madrid tiempo atrás.

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