lunes, 9 de abril de 2012

Sant Pere de Pals




Pals es un hermoso pueblo de calles tortuosas y connotaciones medievales, bien cuidado, cuyos naturales ofrecen al visitante esa amabilidad que matiza en positivo el carácter catalán. En el pueblo proliferan las construcciones de piedra; entre ellas destacan unas pocas más antiguas que el resto y entre estas últimas está la iglesia de Sant Pere.
Es una iglesia ecléctica, que acaso fuera construida  a principios del siglo XIII sobre otra anterior.  Pero hubo de ser reconstruida durante el siglo XV y aún en el XVIII le añadieron una buhardilla. Para completar tan encomiable tradición —de albarda sobre albarda—, en la actualidad han dispuesto en su interior un expendedora de cirios, que ofrece paradigma de compromiso con la modernidad y matiza en tono high-tech la construcción antigua... Es más barato que contratar a Norman Foster o a Richard Rogers y proporciona el tono de modernidad que distingue a la iglesia catalana y a sus prelados.


No sé si encaja bien con la Ley del Patrimonio Histórico Español, pero como la Iglesia tiene bula en esos asuntos... Queda divertido.

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