lunes, 5 de noviembre de 2012

El Brillo de los ready-made


Por Mario de Santiago Manjón

¿Quién de los que frecuentan a menudo este blog no conoce a Andy Warhol? Nadie.
¿Quién no conoce su obra Brillo Box? Nadie también.
Pues bien, lo mismo sucede en el mundo del arte. Todo el mundo conoce (y en ocasiones venera) a Andy Warhol y su obra, con lo que cualquiera que pueda permitírselo no dudaría ni un segundo en adquirir alguno de sus trabajos. Warhol (que era muy listo) sabía lo que pasaba a su alrededor y dejó tras de sí miles de obras cambiando el concepto de arte e introduciendo de lleno la SERIE. De esta forma consiguió asegurarse un buen colchón monetario tanto para él como para quien iba de su mano (galeristas, críticos, curadores…).
Todo perfecto, pues su alma estará rondando ahora mismo por el paraíso de los artistas y, seguramente, en una de las mejores nubes del cielo. Pero la vida en la Tierra sigue y la gente quiere seguir sacando dinero de lo que este artista en cuestión hizo en su día; economía de mercado, vender, comprar…timar…


Pues bien, en este afán de vender y comprar, sobre todo de vender, hubo un listillo (siempre hay allá donde vayas) que decidió que quería sacar más tajada de la que era materialmente posible. Esta persona fue Pontus Hulten, una importante figura en el mundo del arte que, en 1990, tres años después de la muerte de Warhol, ordenó crear unas 105 cajas de brillo más, de las cuales se vendieron la mayoría, pues el timo se pertrechó incluyendo junto a la caja de Brillo, un certificado de que ésta había sido expuesta en 1968, convirtiéndola en original. ¿Quién iba a desconfiar de Hulten, que había trabajado estrechamente con Warhol y que se suponía una persona de fiar?
Ronny van de Velde, un importante comerciante de arte belga, cayó en la trampa y compró unas cuantas cajas por un total de 240.000$ (unos 6.000$ cada cajita), que luego vendió por casi el doble de precio. Él asegura haber vendido solo cajas “verdaderas”, y también dice haber visto vender en Christie´s una caja falsa por 208.695$. Me parece increíble.
Y, de hecho, es increíble. Aunque si analizamos un poco, ¿por qué las cajas que Andy Warhol expuso valen tanto dinero y las que se compraban en los supermercados no? Pues porque son de Warhol, así es. Entonces, si el primer timo (en mi opinión) lo realizó Warhol vendiendo simples cajas de detergente convertidas en obras de arte, ¿por qué se escandaliza tanto la gente cuando alguien, con un precioso ánimo de lucro (opino que el mismo que tenía Warhol), decide hacer unas cuantas cajas más para hacer felices a los coleccionistas? El mundo está lleno de hipocresía…

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