martes, 14 de enero de 2014

El Museo Nazionale del Cinema de Turín

Por Tomo

Como uno de los mejores museos de cine de Europa, el Museo Nazionale del Cinema de Turín se encuentra en lo que fue una antigua sinagoga. Este gran edificio que encontramos en el reverso de las monedas de dos céntimos italianas, llama especialmente la atención por su altura. Su punto más alto, el extremo de su pináculo, se puede llegar a ver desde muchas partes de la ciudad y, por medio de un ascensor, propone magníficas vistas de la ciudad. El museo se adapta a su arquitectura y, aunque en alguna zona podría ser algo problemática si el flujo de visitantes es elevado, creo que está bien conseguido, dejando además, un espacio diáfano en el centro del edificio donde se llevan a cabo diferentes eventos y desde donde sale el ascensor que lleva al mirador.
Está pensado como un museo para toda la familia, en el que se muestra desde los primeros experimentos de cámaras oscuras hasta las últimas cámaras del cine de hoy, de una forma en la que tanto mayores como pequeños experimenten la evolución del cine y aprendan o rememoren aquellos hitos en su historia que si no hubiesen existido, nuestro cine no sería como es.
Como ya he dicho, la exposición comienza con los primeros experimentos de cámaras oscuras y otros artilugios con los cuales se investigó sobre la ilusión de movimiento. Salvo para estudiantes de Audiovisuales, Bellas Artes o parecidos, esta primera parte creo que puede ser muy exótico e interesante para todo el mundo, pues además de estar explicados los principios físicos en los que se basan, se encuentran aquellos inventos (algunas réplicas y algunos originales) en los que se basaron, y de una forma interactiva, se puede experimentar qué aspecto tenían aquellas larvas del cine. Me llamó especialmente la atención una zona donde se encontraban reproducciones de lo que serían aquellas cámaras que, al hacer dos fotos con un leve desfase y colocadas de manera que cada ojo viese una diferente, producían una sensación de 3D. Con esto se podía ver este efecto en numerosas fotos de la época, que eran auténticos tesoros. Algo tan tonto como eso, he de decir que me atrapó más que a los más pequeños, pues con solo eso realmente daba la sensación de estar en el siglo XIX. También, puedes contemplar el efecto de antiguas máquinas que, basadas en lo que hoy llamamos Stop motion, ya auguraban lo que sería el cine mediante grandes tambores con cientos de fotos pasadas a alta velocidad. Realmente una delicia.

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He de decir también que al ir sin niños, había algunas cosas que no me decían nada, por eso creo que es un buen museo para toda la familia, pero que igualmente, está cuidadosamente colocada para mantener la atención a un abanico grande del público. Además, tienen algunas proyecciones de las primeras películas de los Lumière y gente de su momento, de manera que me parece muy acertado pues se dan a conocer películas que en una sociedad que tanto les debe, apenas se conocen.
Más tarde, se llega a una zona donde se explica, por medio de documentación, fragmentos de películas, papeles, dibujos, guiones, artilugios, máquinas... lo que “oficialmente” forma una película y los diferentes personajes que intervienen en ella. Además, la ilustran fotos de los rodajes, vestuario y demás que toda la familia disfrutará al reconocer a qué película pertenece cada objeto. Si bien es cierto que películas de culto solo las reconocerán aquellos especializados en este tipo de cine, se encuentra un abanico muy grande en el que se identificará gran parte del público. Realmente encontramos material que no se encuentra en cualquier lado, por eso incluso los más cinéfilos encuentran su interés en la exposición. A partir de aquí, se encuentra una zona centrada a los carteles de las películas desde sus inicios que son realmente interesantes, vestuario de personajes donde no podría faltar el de Alien y demás objetos que atraen a sus mejores fans. Verdaderamente, es un museo realmente amplio que merece la pena ver con tiempo y sin prisa, y posiblemente enfocando los intereses particulares de cada uno.
Por poner pegas, es cierto que en alguna zona si el visitante es un entendido del cine, esta no le va a aportar nada o le parecerá infantil, pero por eso digo que es un museo para toda la familia. Aunque creo que está bien alternado para mantener la atención de cada persona, aconsejaría que el visitante lea la organización del museo (siendo casi imprescindible la primera parte para todos los visitantes), pues así podrá intensificar su visita. Como un inconveniente, creo que el museo es algo lioso en cuanto a señalización, pues no se cómo buscando la salida terminé en una zona de acceso restringido sin haberme encontrado con ningún cartel que me lo prohibiese.
Puede que como pega que también comparta otra gente es que en el museo hay sectores del cine que no se encuentran representados. Entiendo que esto a nivel de público sea lógico, pues el cine representado (salvo algunos casos) es el que gira en torno a la historia del cine más convencional, aunque tenga muy en cuenta el cine europeo e incluso parte del asiático. Igualmente, los más entendidos experimentarán una ausencia de algunos cineastas que realmente podrían ser interesantes de cara a introducir en la experiencia de la gente, cines más marginales y menos convencionales.
El museo tiene precios reducidos y un precio recomendable para subir al mirador y ver el museo. Una visita en Turín aconsejable.

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