lunes, 13 de enero de 2014

¿Sobresaturación informativa?

Los acontecimientos se desbocan coincidiendo con la imputación de la Infanta. A la corrupción estructural y generalizada, se une el problema catalán, cada vez más endiablado; y a él el, hasta ahora, larvado problema del País Vasco, donde ya ha formado un frente común los Nacionalistas de derechas y los de Izquierda, como en Cataluña; la manifestación fue precedida por otra bufonada del ministerio del interior, que parece empeñado en resolver problemas con creatividad flácida. De momento, “sólo” se trata de una cuestión casi administrativa: el acercamiento de los presos de ETA a las cárceles del País Vasco; veremos cuánto tiempo tardan en aparecer las demandas independentistas.
Casi en paralelo y sin ninguna relación aparente con el problema nacionalista, habitantes de Burgos se manifiestan violentamente contra la pretensión de realizar una transformación urbana que apesta a cacicada legal y que no beneficia, precisamente, a los vecinos. Asimismo, en el mismo lapso temporal y bajo sordina informativa, Melilla padece revueltas violentas en las que se han empleado armas de fuego… Son las consecuencias de un planteamiento político cada vez más alejado de los intereses de las personas “del común”. El siguiente escalón en el proceso degradante parece que va a pasar por el descrédito total del Sistema Judicial y del tinglado recaudatorio, ya muy erosionados tras los acontecimientos relacionados con Caja Madrid y con la Familia Real…
Mientras, los pijos del Monopoly continúan a lo suyo, a empeñarse en controlar las conciencias de los votantes, a formular leyes ilegítimas y a enarbolarlas para defender sus privilegios.

Una amiga me pasaba el otro día un artículo de inclinación psicológica, aparecido en medios radicales, que explica por qué no estalla una revolución en España; según quien lo redactó, la clave estaría en un exceso de información que, directa o indirectamente, nos impediría reflexionar... El texto, que me recordó el concepto de "supersigno" de Abraham Moles, es sugerente, muy adecuado para abrir un debate, pero, según mi punto de vista, está más descolocado que un creyente en una conferencia de Stephen Hawking.
Sobre lo que expuso en su día Erich Fromm, para explicar ciertas formas de "fidelidad", debemos atender, sobre todo, a "lo más elemental" de nuestra situación; en este caso concreto, los problemas que nos afectan, como los asuntos estéticos, derivan respuestas que dependen, en primerísimo lugar, de las circunstancias materiales de los diferentes grupos que componen el entramado social. Habrá grupos descolocados con la sobresaturación informativa y puede que configuren la famosa "mayoría silenciosa", que engendra tsunamis en los procesos electorales; pero también existen personas y grupos perfectamente concienciados que se manifiestan frecuentemente por las calles, en Internet y a través de las redes sociales para poner sobre la mesa situaciones absurdas o erróneas... Ahí están los casos de Cataluña, el País Vasco, Melilla, Burgos, la Marea Blanca, la Marea Verde, el Movimiento Stop Desahucios, etc. etc.
"La gente" sabe muy bien cuándo y dónde aprieta el zapato, aunque los medios se empeñen en manipular la información. Y en este preciso momento, la manipulación se manifiesta en una dirección diferente a la indicada por el artículo mencionado. Ahora mismo el juego de manipulación de los medios "nacionales" pasa por describir una situación en la que sólo caben las valoraciones de los grandes partidos políticos: 40 % PP, 40 % PSOE, 10 % IU, 5 % UPD y 5 % para el resto de las iniciativas políticas; los demás, simple y llanamente, no existimos. Pero por suerte o por desgracia, es imposible detener los "flujos subterráneos", porque el agua está obligada a cumplir su ciclo natural.

"Be water, my friend"

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