viernes, 7 de enero de 2011

El museo Ruiz Mateos de Rota

Este año, fieles a nuestra costumbre de buscar tierras cálidas en invierno, nos hemos dirigido a Cádiz, punto intermedio entre la estepa castellana y las islas afortunadas... Como en Andalucía la gestión cultural no es, precisamente, ejemplar, el inventario de "anomalías" da para todos los gustos; en estas páginas daré testimonio de algunas durante los días sucesivos.
No obstante, existe un lugar que define islote en la incuria general: Rota. El núcleo urbano antiguo está limpio y bien cuidado; han conseguido un buen equilibrio entre la circulación de vehículos y peatones; es fácil dejar el coche en las proximidades. Los restos histórico-artísticos ofrecen un aspecto impecable. El castillo de Luna, que seguramente encierra una construcciónd defensiva islámica, reconvertido en sede municipal, parece "nuevo"; otro tanto se puede decir la antigua puerta de Chipiona, de la iglesia de la Caridad o de la de nuestra Señora de la O... Una delicia para el viajero aficionado a "la cosa cultural", sin grandes exigencias de rigor restaurador.
Tengo un amigo que, desde los cincuenta años, presume de ingenuidad... No cometeré el mismo pecado: es de suponer que esta situación idílica tenga alguna relación con la base militar que ocupa alrededor de la cuarta parte del término municipal...

Para completar el panorama, existe una institución, desde mi punto de vista (conductas estéticas), muy interesante: el Museo Ruiz Mateos. Según los paneles informativos, está dedicado a la memoria de Zoilo Ruiz-Mateos, que fue alcalde de la población. La institución museística, por supuesto, privada, va a cumplir seis años y contiene un conjunto irregular de objetos religiosos, artísticos y otros difíciles de categorizar.
A pesar de la dedicación expresa, lo que más llama la atención al entrar es una gran pintura del pater familas actual...

Para mi gusto, lo más relevante está en la primera planta: colección de arte contemporáneo conseguida mediante la convocatoria de un certamen bienal (Villa de Rota), otros eventos afines (pintura rápida) y a través de una sala de exposiciones situada también en Rota. El criterio selectivo parece moderadamente conservador, en sintonía con los ambientes estéticos de muchas ciudades españolas. La instalación ofrece buen aspecto, casi diríamos, espectacular... aunque el espacio es recoleto.
Mirando con atención crítica, se advierten algunas anomalías museísticas en la climatización (enorme diferencia de temperatura entre las salas) y en la iluminación (criterios de escaparatismo)... como en buena parte de los museos españoles gestionados por la Administración Central o por las Autonómicas.
Lo más expresivo: la página web, que nos informa con detalle del carácter del museo y donde se desliza alguna "ingenuidad", más propia del diletantismo provinciano que de aficionados con solera. Clasifican la colección de obras contemporáneas en cuatro categorías: Óleos (sic), acuarelas, grabados y esculturas. La ventana "instalaciones" del "menú principal" se refiere a los recursos del museo, no a otra cosa...
¿O no? Porque me pregunto si, atendiendo al orden de prioridades que movió su puesta en marcha, este museo no estará especialmente condicionado por el objetivo de ofrecer al público una "instalación" para potenciar la imagen pública del señor Ruiz Mateos... Es decir, algo parecido a lo que sucede con casi todos los museos españoles de inauguración reciente, donde siempre está presente la pretensión del gerifalte político por ofrecer al electorado una imagen positiva de su gestión.
La persona que nos recibió se dirigió a nosotros con extremada amabilidad. No cobran entrada y pudimos recorrerlo sin la presión de los vigilantes ni la camaradería silenciosa de otros visitantes que nos importunaran. Hicimos cuantas fotos deseamos, por supuesto, sin emplear flash...

Dicen que las comparaciones son odiosas; también dicen que las asociaciones malévolas definen actitudes envenenadas...

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