domingo, 19 de octubre de 2014

Sorolla y Estados Unidos

Hace unos días, Delfín Rodríguez, que comentaba la exposición ofrecida por cierta firma de seguros en Madrid, se mostraba desconcertado ante el éxito de Sorolla:

"Más complejo sería explicar que su éxito artístico y de público se mantengan casi pasado un siglo, como si la Historia y la del Arte también se hubieran detenido en el suyo. Y es que la percepción y el interés por la pintura de Sorolla no es histórica, sino actual, lo que genera un raro malestar cultural, una cierta incomodidad, ya que no es ese el relato hegemónico sobre el arte contemporáneo.
Es más, si cambiáramos las fechas de los cuadros, trayéndolas a 2009 o 2011, por ejemplo, el éxito sería el mismo que el que obtuvo en sus exposiciones en EE.UU., argumento de la exposición: miles de visitantes, éxitos de ventas, fortuna de encargos y retratos, relación con importantes coleccionistas y millonarios (de Huntington y la Hispanic Society of America a T. F. Ryan), presidentes y reyes."




¡Con lo fácil que es entenderlo! Se me hace que algunos estudiosos se plantean el problema al revés... Teniendo en cuenta lo que hoy debe gustar al público, ¿cómo es posible que las personas se maravillen ante las obras de Sorolla? Obviamente, si lo planteamos así, el actual éxito de Sorolla es un enigma, un arcano, una charada diabólica.

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