jueves, 8 de septiembre de 2016

Los capiteles reutilizados de la catedral de Trani

Los capiteles reutilizados en la catedral de Trani permiten afrontar varios fenómenos de interés variable, según el punto de vista que adoptemos. Como de costumbre, los ofrezco ordenados tipológicamente, por si desde ese criterio se pudiera extraer alguna conclusión sobre la evolución “aparente” de las diferentes fórmulas empleadas en los edificios para los que fueron concebidos.
La basílica, dedicada a San Nicolás Peregrino, fue construida a partir del año 1099 en el solar hasta entonces ocupado por una iglesia del siglo IV, que fue remodelada y ampliada sucesivamente en diferentes fases, entre la que destacaría, por su carácter simbólico, la del siglo VIII, concebida para proporcionar albergue digno a las reliquias de San Leucio; a ellas se añadió con posterioridad las de San Nicolás...
La construcción del edificio duró hasta el siglo XIV, aunque con posterioridad sufrió alteraciones importantes hasta llegar al siglo XX, cuando se aplicó a la torre una restauración radical, que, inducida por razones de seguridad ante su debilidad frente a la actividad sísmica de la zona,  supuso desmontarla por completo. Por el interior, el templo está articulado mediante tres naves, de las cuales, las laterales poseen dos pisos —el superior destinado a las mujeres—  y cubierta de crucería; la nave central está cubierta con cerchas de madera.

Capiteles repicados de la catedral de Trani
Por desgracia, la mayor parte de los capiteles del interior de la iglesia fueron arrasados cuando se decoró el edificio con estucos; no sucedió lo mismo en el matroneo y con las criptas, donde se conserva, en buen estado, una magnífica colección de capiteles. La cripta está articulada en dos zonas, la de San Nicolás y la de Santa María, a las que se han aplicado excavaciones que han permitido recuperar espacios de uso antiguo, en algunos casos, incluso, por debajo del nivel del mar.
Los capiteles reutilizados se distribuyen entre las naves de la catedral, sobre todo, en las galerías altas (matroneo), donde sólo he podido recoger —no sin dificultades— los perceptibles desde la nave principal, y en la cripta de San Nicolás, donde está el grupo más numeroso; la cripta de Santa María se realizó con elementos tallados expresamente. Me consta que “se me han escapado” unos cuantos ejemplares entre los que, al menos, hay uno compuesto de concepción singular...

1. Capiteles de orden corintio y derivados

TRC02
Capitel corintio asiático (TRC02), al que han retallado la corona inferior para añadir “hojas” que rompen la tradición del orden corintio y se aproximan a fórmulas propias de los alrededores del año 1000: en hornacinas que casi definen arcos de herradura se han colocado hojas lisas con recercado interior inciso y hojas que podrían aludir a las de los robles o a otra forma vegetal comparable (son muy abundantes las especies vegetales con hojas polilobuladas).
El cuerpo superior ofrece los elementos propios de esta variedad de capiteles en estadio de cierta evolución. Aunque la fotografía apenas permite percibirlo, aún se aprecian los caulículos, un cáliz de escasa entidad y las volutas esbeltas típicas de las variedades del siglo IV. Cuenta con kalathos bien marcado y ábaco de cierta articulación que, tal vez, fue suplementado para acoplarlo a la situación actual, en la galería alta de la iglesia. Si el perfil mixtilíneo que permite percibir la imagen, no sin dificultades, perteneciera al capitel original, deberíamos modificar substancialmente su clasificación y adjudicarlo al siglo VI.

TRC14
Este capitel (TRC14) define otro paso más en la “simplificación” o “degradación” de los capiteles corintios asiáticos, donde apenas se percibe el perfil del kalathos; por su parte, las hojas se acercan considerablemente a las fórmulas de los siglos V y VI. Algo parecido sucede con el ábaco, con leve concavidad pero ya muy cerca del formato cuadrado. El mantenimiento del conjunto axial, que en otros lugares del universo mediterráneo garantizaría su proximidad a los siglos II y III, no debe desorientarnos porque es un elemento que pervive, al menos, hasta el siglo VI. Como catalogación de compromiso, podríamos pensar en los alrededores del año 400.

TRC08
Este capitel (TRC08) también se encuentra en las galerías altas de la catedral y, con algunos detalles anómalos, derivados de fracturas y retallas, define uno de los últimos pasos evolutivos del corintio asiática. Consta de una única corona de hojas muy alargadas, con folíolos biselados muy esquematizados. En el cuerpo superior se aprecian los elementos habituales con kalathos, caulículos, cáliz muy desarrollado y volutas sumamente delgadas. No se distingue el conjunto axial y parece tener el ábaco mixtilíneo suplementado. Este detalle es un factor de interés excepcional, que merece una fotografía de mayor calidad…
Desde lo que es posible apreciar y teniendo en cuenta la dificultad para encontrar paralelos para las piezas con cierto grado de evolución, deberíamos colocarlo entre los siglos IV y VI.

TRC39
El capitel TRC39 mantiene la tradición del orden corintio, con dos coronas de hojas de “acanto”, evolucionado hacia fórmulas estilizadas. Carece de kalathos, el conjunto caulículo-cáliz-volutas se interpreta de modo peculiar, mediante volutas pequeñas y escaso desarrollo del cáliz. El motivo axial no existe aunque en la zona de los florones, los tallistas colocaron mascarones.
La manera de resolver la zona axial, enfatizando el carácter plástico de la hoja central recuerda, en cierto modo,  soluciones frecuentes en Pérgamo y Éfeso; pero como sucede en el caso del capitel TRC08,  también fórmulas documentadas en la mezquita mayor de Córdoba. Sin embargo, no creo que, en este caso, esos paralelos fueran más allá que circunstancias culturalmente poco relevantes, casi anecdóticas.
El ábaco tiene brazos rectos y de escasa concavidad. Todo ello nos informa de un contexto cultural próximo a las fórmulas bizantinas de los siglos V y VI, pero con un fuerte componente tradicional; algo parecido a lo que sucede con las piezas más “tradicionales” del claustro de Benevento o con algunas del claustro de S. Salvatore de Brescia, que se han clasificado a partir del siglo VII (en su momento volveremos a ellos).  Sin embargo, también en este caso me inclino por una franja cronológica comprendida entre los siglos IV al VI.

TRC39
En línea con el capitel anterior (TRC39), en éste TRC29 nos encontramos ante una mezcla entre las tradiciones del Plano Imperio y las “innovaciones” bizantinas; por fortuna, en este caso, los indicadores culturales están algo más claros. La estructura se acerca a fórmulas propias del orden corintio, con alteraciones obvias (las volutas son muy menguadas), como implica la recuperación casi todo el “aparato” ornamental, con dos coronas de hojas de cierta relación con los acantos, caulículos, cáliz y volutas; aunque no existe conjunto axial, el ábaco cuenta con motivos que recuerdan la idea de los florones. Frente a ello, el capitel cuenta con grueso astrágalo sogueado, propio de algunas variedades bizantinas, ábaco de trazo mixtilíneo y detalles ornamentales muy frecuentes durante los siglos V y VI, como la manera de enlazar las hojas de la corona inferior para definir pequeñas palmas que definen serie alterna con las hojas de las que derivan.
Entiendo que este capitel, en sus cualidades específicas, plantea circunstancias afines a las que ofrecen algunos de la serie “mozárabe” como los “pequeños” de Escalada y varios de Hornija.
Siglo VI.

TRC33
Otro tanto sucede con éste (TRC33), que también cuenta con volutas exteriores y con ábaco mixtilíneo. A destacar los motivos “creativos” que se perciben entre las hojas de la primera corona y en la zona del conjunto axial, que sugiere fórmulas propias de los tiempos del templo de Cástor y Pólux. El astrágalo sogueado y la existencia de elementos que rompen la estructura simétrica general, nos ayudan a relacionarlo con la órbita de Justiniano. Siglo VI.

TRC44
 El TRC44ofrece una estructura que, de nuevo, nos hace pensar en fórmulas propias de las zonas orientales que, al parecer, calaron en el sur de Italia con cierta profundidad. Aunque la estructura es similar a la de los capiteles de lira (que veremos enseguida), han desaparecido las volutas de modo que la zona del kalathos se manifiesta con un haz de hojas “de cañas” o “de aguas”, que nos hacen penar en los capiteles lotiformes, que he mencionado en la entrada dedicada a los capiteles de Otranto. Destacan, asimismo, la peculiar manera de interpretar los acantos según fórmula de marcada personalidad que, sin embargo, repite las cadencias rítmicas del resto de los capiteles “bizantinos” “de lira”. También es interesante la forma de las “cartelas”, casi como si fueran un tronco de cono invertido que contribuyen a definir un ábaco fuertemente articulado, que recuerda fórmulas del Pleno Imperio.
Frente a lo que indicaba a propósito de TRC08, en este caso se percibe con claridad el suplemento del ábaco.
Por su concepción general, hace pensar en los capiteles compuestos del claustro de Benevento (BSSC02, BSSC05, BSSC45, BSSC08 y también, el BSSC09) y suscita asuntos similares: su vinculación con las fórmulas bizantinas nos hace pensar en los siglos V y VI.

TRC32
El capitel TRC32 marca una situación más próxima a las fórmulas originales (del Pleno Imperio): aunque carece de volutas, el kálathos está perfectamente marcado e incluso se aprecia un motivo axial que hace pensar en las variedades corintizantes y, por supuesto en los “de lira” que veremos a continuación. Por lo demás, cuenta con ábaco estrecho de trazado mixtilíneo, astrágalo. Ello y, por supuesto, el tipo de acanto, nos dispone en el siglo VI.


2. Una acotación entre paréntesis: los capiteles “de lira”.

Merecen un epígrafe específico, los capiteles que se suelen definir como reza el encabezado que componen uno de los grupos tipológicos más numerosos del mundo de la ornamentación arquitectónica de los siglos V y VI. En alguna otra entrada ya he incluido alguno de esta serie, que suelo denominar "de volutas en V"...En esta, a propósito de la catedral de Trani, podemos contemplar un conjunto de capiteles "bizantinos" (enseguida veremos por qué empleo comillas) que, más que acotar un proceso evolutivo, definen un panorama de las posibilidades interpretativas de talleres de posibilidades diferentes, pero seguramente trabajando con instrucciones afines.
Una de las modalidades de este grupo, que en Italia suelen denominar como reza el título del epígrafe, está documentada en una de la pocas edificaciones que ha llegado sensiblemente intacta a nuestros días: la iglesia de San Apolinar el Nuevo, que fue arriana y construida a principios del siglo VI, un poco antes de que Rávena cayera en manos de Justiniano.

Capitel de San Apolinar el Nuevo
Para matizar las implicaciones de esta asociación entre los capiteles “de lira” y el arrianismo o, incluso, con el cristianismo de los primeros años, resulta que también los hay en la iglesia de San Francisco, de la misma ciudad, en un templo que fue reconstruido en el siglo IX pero muy probablemente, con elementos de otro anterior, de mediados del siglo V. Si tal y como aceptaban Raspi Serra y Farioli, los capiteles de San Francisco fueron realizados en el tercer cuarto del siglo V, deberíamos deducir que fueron pergeñados en un contexto cultural previo a la llegada de los ostrogodos (recuérdese la promoción de San Apolinar el Nuevo) y, por supuesto, de Justiniano a mediados del siglo VI. Dicho de otra manera: estos capiteles serían testimonio creativo de una época dominada por la inestabilidad institucional que precedería a la llegada de los ostrogodos y a los intentos de recomposición imperial protagonizados por Justiniano.
Desde esa hipótesis —muy probable— quedaría saber si su proliferación por amplias zonas mediterráneas fue producto de una iniciativa anterior al año 527 (llegada al poder de Justiniano), asociada a la expansión del cristianismo  o si se debió a las iniciativas de este personaje, empeñado en recuperar el tiempo perdido.

BXM325, Museo Bizantino de Atenas
Para complicar un poco más el panorama, en el Museo Bizantino de Atenas hay un capitel (el BXM325) que, según la cartela, fue realizado a finales del siglo IV. Aunque no conozco la argumentación que ha conducido a esa propuesta, no me extraña en absoluto, dado que esa valoración armoniza bien con las hipótesis que vengo formulando desde hace tiempo, en el sentido de que se han forzado las catalogaciones hacia los tiempos de las invasiones menospreciando el impulso constructivo que debió acompañar a la primera expansión institucional del cristianismo.
En paralelo, Patrizio Pensabene apuntó cronologías tempranas (anteriores al año 400) a piezas que podrían interpretarse como derivadas o relacionadas con los capiteles “de lira”. Y en este punto debo manifestar mi perplejidad para discernir los matices que separan a estos modelos de los derivados del corintio asiático en momentos tempranos.
En todo caso, la situación global no avala la hipótesis de que estemos ante un prototipo difundido exclusivamente con la expansión del cristianismo: en la península Ibérica no conozco capitel alguno de este tipo, mientras que son numerosos en los lugares más integrados en la dinámica política del Estado bizantino: Italia, Egipto, Túnez, Grecia, Turquía, península Balcánica, etc. Ello reforzaría la idea de que estos capiteles, con independencia de que fueran ideados poco antes del año 400 en Rávena, Atenas o Constantinopla, donde han aparecido bastantes, acabaron convirtiéndose en elementos habituales de la ornamentación arquitectónica de época bizantina. De ahí que, con criterio general y mientras no exista contextualización arqueológica concreta, se tienda a clasificarlos entre los siglos V y VI. Me consta que varios estudiosos ha aplicado criterios de clasificación más finos, pero desde lo que conozco sobre estos capiteles, en este caso, me parece oportuno ser escéptico y prudente.

EMA17, capitel del Museo Arqueológico de Estambul
Los capiteles de la iglesia de San Francisco y el del Museo Bizantino de Atenas muestran una estructura relacionada (simplificada) obviamente con los corintios asiáticos, con dos coronas de cuatro hojas contrapeadas, de acantos conformados mediante folíolos gruesos, de escasa carnosidad, muy dependientes de una talla sumaria basada en las posibilidades del bisel, con ojales ovoides de cierta amplitud; en el segundo cuerpo aparece lo que se debe interpretar como un recuerdo de las volutas: listeles finos que culminan en rollo dejan abierto un espacio en la zona axial que se rellena con cruces o con elementos ornamentales de naturaleza variable; el ábaco presenta el frente moldurado con incisión lineal y brazos de escasa concavidad. Por su parte, los capiteles de esta estructura aparecidos en Trani ofrecen un fortísimo carácter local que ayuda a plantear ciertas cuestiones que veremos enseguida…

TRC04
El capitel (TRC04) es muy similar a los de San Francisco de Rávena; en ambos se aprecian varios detalles comunes y significativos: el carácter de las hojas, según fórmula que ya hemos visto varias veces en este blog, con folíolos robustos, definidos mediante biseles, y ojales grandes. Se distingue de los de San Francisco en la vena axial, más ruda en el de Trani; en las volutas, apenas definidas mediante leve incisión que culmina en pequeño muñón ya muy lejos de las hélices tradicionales; en el ábaco de “brazos” curvos y cierta concavidad (mayor que los de San Francisco), moldurado con sencillez; y cruces con nimbo, en el lugar de los conjuntos axiales. Siglos V- VI.

TRC15
El TRC15 es similar al anterior, pero se distingue de él en el diseño del ábaco, casi cuadrado, el motivo axial, algo más cerca de las referencias vegetales tradicionales y las volutas, diseñadas con más peso visual. Siglos V-VI

TRC13
El TRC13 destaca por el carácter del ábaco, de perfil mixtilíneo;  las “volutas” están exageradamente reducidas y culminan en espiral invertida; los motivos axiales están definidos mediante una especie de cartela semicilíndrica con una especie de “aplique”, relativamente común. Siglos V-VI.

TRC11
En el TRC11 apenas se recuerdan las volutas angulares mediante una arista envolvente de las hojas superiores. Siglos V-VI.

TRC09
El TRC09 es similar al anterior, aunque contenga leves diferencias de ornamento.

TRC05
Dentro de la familia a la que pertenece, el TRC05 es de los más evolucionados: ya ha desaparecido cualquier referencia a las volutas, aunque se mantiene la estructura propia de los capiteles de este grupo. También documenta la evolución el carácter del ábaco, de trazado mixtilíneo, según fórmula que hace pensar en las variedades (“mozárabes”) de Escalada. Destaca la tosquedad de la talla, aplicada a las fórmulas ornamentales más repetidas en estos grupos. Siglos V-VI.

TRC17
El TRC17 vuelve al ábaco de leve concavidad, casi cuadrado, con motivo axial de concepción similar a las variedades de corintios asiáticos propios del sur de Italia. Las referencias a las volutas casi han desaparecido y, sin embargo, se ofrece vinculado a un astrágalo sogueado. Siglos V-VI.

TRC24
El capitel TRC24 se aproxima al anterior, aunque su talla es de mayor calidad. Sorprende la recuperación del talo del florón, que hace pensar en la pervivencia de las fórmulas de los corintios asiáticos. Siglos V-VI.

TRC20 
Algo parecido sucede con el capitel TRC20, que también conserva la idea del eje axial, aunque no existe referencia a las volutas. Destaca la concepción de los acantos, fuertemente estilizados, dentro de los parámetros más comunes del conjunto. Asimismo es interesante la fórmula asimétrica empleada en el conjunto axial, mediante palmas de generatriz envolvente que hace pensar en ciertas fórmulas califales cordobesas. Todo ello y la asociación con el astrágalo sogueado nos pone en contacto con las fórmulas netamente bizantinas de los siglos V-VI.

TRC25
El TRC25, a pesar de las notorias diferencias de ornato, plantea cuestiones similares a las del anterior.

TRC26
El TRC26, de concepción similar al anterior, define un paso, tal vez, evolutivo, hacia la configuración de un tipo de acanto de folíolos arracimados que destacaré enseguida. Siglos V-VI.

TRC18
En el TRC18 ha desaparecido toda alusión al conjunto axial, que caracteriza a los anteriores.  Siglos V-VI.

TRC30
El TRC30 destaca por una concepción  bastante sumaria, acentuada por la posible mutilación de la parte inferior. Las hoja, dentro de lo habitual; no así la recuperación del kalathos, perfectamente marcado, y el ornato cruciforme de la “cartela” esférica del ábaco. Siglos V-VI.

TRC38
El TRC38 es similar al anterior.

TRC37
Es casi una obviedad deducir que este capitel (TRC37) es derivación directa de las series anteriores; le distingue de ellas, el uso de fórmulas ornamentales más simples y la desaparición de algunos elementos relevantes, como la alusión a las volutas; obviamente, destacan los motivos animados colocados en la zona axial, según fórmula común en el sur de Italia desde el cambio de era, que se mantuvo con cierta fuerza, tal y como acreditan los capiteles de Benevento. Por lo demás, teniendo en cuenta el tipo de “acanto”, seguimos en la línea de una tradición que, por cuanto se ve, estuvo muy arraigada, al menos, durante los siglos V y VI.

TRC35
El TRC35 está tan erosionado que es imposible hacerse una idea de su naturaleza original. Lo que se ve de las hojas y el astrágalo sogueado apuntan hacia siglos V y VI.

TRC28
En la cripta de Trani aparecen varios capiteles, de concepción estructural comparable, que tienen en común  varias circunstancias significativas: el ábaco  reducido a un “filete” casi imperceptible y un tratamiento ornamental construido a partir de un tipo de hoja sumamente peculiar, diseñada mediante agrupaciones de folíolos que conforman hojas de un perfil característico, de agrupaciones arracimadas de folíolos, alejadas de los acantos tradicionales.
Desde mi perspectiva, estos capiteles tienen un enorme interés  porque, de nuevo, ofrecen paralelos claros con algunos capiteles de la diócesis de Astorga y, más concretamente, con algunas series de San Cebrián de Mazote, donde hay varios de estructura diferente a éstos pero con ornato comparable, y con ciertos ejemplares de San Ramón de Hornija; también guardan relación con algunos de Braga...
Se distinguen en que los folíolos más cercanos al “tronco” de los hispanos se curvan  hasta conformar ojal, marcado mediante “toques” de trépano,  con forma de “anulación”; los de Trani tienen “gota” más próxima a las fórmulas tradicionales.  Asimismo, los folíolos externos de los de Trani poseen perfil más anguloso que los de Mazote y Hornija.

San Cebrián de Mazote, VMZ03
San Cebrián de Mazote, VMZ10
San Cebrián de Mazote, VMZ11
En éste (TRC28) destaca la curiosa configuración del arranque de las “volutas”, mediante una especie de copa, y el carácter asimétrico de la palma que configura la cartela del ábaco. También merece ser destacado el carácter del ábaco, de leve concavidad, casi cuadrado. Por su proximidad a los capiteles “de lira” y por la relación con las fórmulas bizantinas, este capitel podría situarse entre los siglos V y VI.
Como sucede en otros casos —con la excepción de los de San Nicolás de Bari—, las similitudes entre los capiteles de Trani y los hispanos son puntuales y, si se hubieran presentado aisladas, no servirían para extraer conclusiones sobre posibles relaciones culturales entre el sur de Italia y el noroeste de la península Ibérica. Sin embargo, creo que es significativa la acumulación de indicios, porque a dicha proximidad aún debemos unir el estrechamiento de los ábacos, que también se manifestaba en algunos capiteles de Mazote, cuyas cualidades hacen pensar en una concepción arquitectónica peculiar, aún no documentada con claridad en la península Ibérica, al menos que yo sepa.
En suma, aunque no soy amigo de sacar conclusiones terminantes desde paralelismos formales, en este caso, ese paralelismo deviene “nuevo” indicio significativo que materializa con más claridad la relación entre el noroeste de la península Ibérica y el sur de Italia. E incluso desde esa relación se entienden mejor detalles ornamentales como los "abanicos" que tiene el VMZ11 entre las hojas de la segunda corona, que pudieran aludir a los "fondos" de "cañas" o "palmas", tan frecuentes en el sur de Italia y en Oriente (Atenas, Éfeso, etc.).

TRC16 
El TRC16 es similar al anterior aunque no tiene astrálago. También en este caso el ábaco casi ha desaparecido ante la “presión” de las volutas, definidas mediante una banda rematada en espiral. Es útil para definir un punto de conexión entre las tradiciones substanciadas en torno a las primeras grandes iglesias cristianas y las promovidas por Justiniano. Siglos V- VI.

TRC41
El TRC41 es similar a los anteriores, aunque la corona inferior sólo cuenta con cuatro hojas contrapeadas con las de la corona superior. Son destacables los mascarones. También es importante destacar que los “acantos” siguen la fórmula de los folíolos arracimados. Siglos V-VI.

TRC42
El TRC42 se distingue del anterior por un tipo de “acantos” de folíolos con menos relieve y más redondeados. No creo que se trate de una pieza más adelantada, sino del resultado de un taller o tallista diferente. Siglos V-VI

TRC36
El TRC36 compone variedad estructural  relativamente nueva respecto de los anteriores, porque, aunque conserva los rasgos ya descritos, cuenta con una corona inferior no sincronizada con la superior; ello altera los criterios de simetría habituales en la inmensa mayoría de los capiteles realizados desde los tiempos griegos remotos. Entiendo que ello sólo refuerza lo que parece ser una cualidad relevante de la “plástica” de época bizantina, que se documenta particularmente en los capiteles de esos años y, sobre todo, en los pertenecientes a las edificaciones de mayor potencial emblemático como Santa Sofía de Constantinopla. Aunque la mayor parte de los elementos de ornamentación arquitectónica suelen seguir pautas de ordenación simétrica, no son raros los que rompen con esa tradición: en el Museo Arqueológico de Estambul hay varios capiteles de concepción estructural (con hojas no sincronizadas) similar a éste. Y si salimos de la capital oriental del Imperio, aún son más frecuentes esas concesiones a una ornamentación menos sujeta a patrones geométricos rígidos (ver museo de Sofia). Por fin, si tenemos en cuenta que en los capiteles de San Apolinar el Nuevo también se advierten estas "carencias", deberemos deducir que no es un rasgo que garantice su realización en época tardía. Siglos V- VI.


TRC37
El TRC37 es similar al anterior, aunque de proporciones más esbeltas. Siglos V-VI.


TRC45
Dentro de este grupo estructural el TRC45 destaca por la práctica desaparición de las volutas, apenas recordadas por los “bolos” angulares, por la configuración de las coronas de cuatro hojas, de folíolos cortos y arracimados, algo distante de lo más habitual, y por el grueso astrágalo sogueado. Adviértase la naturaleza de los grupos axiales, con cartela semicilíndrica y “aplique” de tres hojas lisas de borde redondeado. También tiene interés la incisión que parte el frente del ábaco, de escasa concavidad. Siglos VI-VII.


3. Capiteles de cuatro hojas angulares

Esta modalidad estructural se puede entender como derivación de las variedades anteriores, pero también de otras anteriores...

TRC21
El TRC21 se distingue por mantener un ábaco de brazos curso y cierta concavidad junto con un conjunto axial propio de las fórmulas bizantinas; el mismo origen reflejan las cuatro grandes hojas de acanto, concebidas mediante recursos poco refinados pero según fórmula que aún deja notar el vínculo con los capiteles corintios asiáticos.
Pensabene situó uno comparable de Ostia (660) entre los siglos III y IV, presuponiendo que era resultado de un proceso evolutivo derivado de las primeras corrientes orientalizantes.  También podría derivar de fórmulas relacionadas con el influjo bizantino, en cuyo caso deberíamos colarlo entre los siglos V y VI. En suma, en este caso de nuevo se debería imponer la prudencia para abrir la horquilla entre los siglos IV y VI, aunque  en este caso, lo más probable es que se trate de un capitel del siglo IV.

TRC19
El TRC19, por su parte, ofrece una concepción menos difusa, dado el carácter de los acantos, el perfil del ábaco y la desaparición del kalathos. Siglos V-VI.

TRC22
El TRC22 es similar al anterior (TRC19). Siglos V-VI

TRC64
Capitel de cuatro hojas angulares (TRC64), estructuralmente similar a otros muchos repartidos por la geografía peninsular. Con ornato levemente distinto han aparecido varios comparables en Córdoba y Sevilla (Plaza de la Encarnación; en los almacenes del Museo Arqueológico Nacional hay otro algo menos tosco... Éste de Trani, en su función estructural, ofrece una particularidad, a mi juicio, muy relevante: al adaptarlo a su posición quienes realizaron la obra necesitaron ampliar el ábaco, de planta cuadrada con abultamientos semicilíndricos en los ejes.
Aunque está clara su evolución respecto de las fórmulas más habituales durante los siglos V y VI, teniendo en cuenta que también durante esos años se emplearon ábacos cuadrados y esquemas estilizados afines y, sobre todo, la difusión de la fórmula de este capitel por todo el mundo mediterráneo, me resisto a adelantar demasiado su cronología: siglo VI.

TRC06
Capitel (TRC06) derivado de las series de volutas en V, con elementos de gran desarrollo formal, en la línea de un proceso de estilización, particularmente obvio en este caso. Las cuatro hojas angulares ofrecen un tipo de “acanto” conseguido mediante la fusión de una palma abierta de casi veinte folíolos y medias palmas de cinco. A pesar de la evolución, se conserva una referencia muy clara al cáliz, adosado a las volutas. Es destacable la naturaleza del ábaco, de trazado mixtilíneo, que permite relacionarlo con otros de época bizantina. Siglos VI-VII.

Raspi Serra recogía un capitel del matroneo (TRC65) con cuatro grandes hojas angulares (fig. 21 a) con una estructura de ábaco mixtilíneo,  comparable al anterior, y un ornato asimismo próximo a éste, que debió realizarse durante la misma época. Siglos VI-VII.


4. Capiteles de orden compuesto y derivados

TRC27
Capitel compuesto (TRC27) en el que apenas destaca el “tercer orden de cañas” (o el cesto “de cañas”), según costumbre arraigada en Oriente, en los capiteles “lotiformes” (ver entrada de Otranto). Contiene dos coronas de hojas de acanto, de escaso relieve pero de folíolos según fórmula común durante los siglos II y III, de especial significación contempladas desde la “perspectiva ibérica”, por cuanto determinan una relación formal clara —en este caso, accidental—, incluso, con fórmulas que se imitarán incluso durante el siglo X. Los ejes del ábaco contienen “florón”, según fórmula habitual en el orden compuesto, desde el siglo I. A destacar que los espesores del equino y del ábaco, moldurado según fórmula de tiempos romanos, son similares, según corriente documentada también en la península Ibérica. Siglos II-IV.

TRC34
El TRC34 es un capitel derivado del orden compuesto con peculiaridades que le hacen de especial interés. La primera deriva de la desproporción entre cuerpo inferior y superior, como es relativamente frecuente entre los capiteles más o menos tardíos del sur de Italia (ver Benevento). Si lo comparamos con el anterior, advertiremos que el espesor de la zona del equino es más o menos similar, aunque en éste acaso se aprecie más por la carencia de contario, que en aquél jugaba función de enfatizar la separación.
En éste los acantos parecen un poco más evolucionados, si entendemos por tal la simplificación en la talla, que acaso esté reforzada en su apariencia por el efecto de la erosión.  Como en el anterior, destaca el “tercer orden” de “palmas” (o “cañas”), que nos hace pensar en Oriente, porque allí (Éfeso, Atenas, etc.) ese “motivo” fue muy habitual a partir del siglo II. Entrecomillo el término “motivo”, porque como se desprende del carácter de los capiteles “de hojas de palma” o “de cañas”, según la terminología que empleemos, es posible que la configuración general de este capitel tenga relación con una manera peculiar de entender el mito de Calímaco, mediante cestos ofrecidos con mayor “realismo” que los capiteles de orden corintio convencionales. Si la interpretación de Kramer y Peschlow sobre el carácter de estas hojas del tercer nivel fuera acertada, capiteles como éste, muy frecuentes en Pérgamo y Éfeso, vendrían a interpretar el mito de Calímaco mediante “cestos” confeccionados o adornados con palmas o cañas. Si las hojas del tercer orden fueran hojas de palma, como sugieren la mayor parte de los estudiosos, nos encontraríamos ante un simple proceso de barroquización. Elija el lector la hipótesis que más le plazca o, incluso, añada otra si ello le deja más tranquilo.
En el cuerpo superior advertimos que la serie de ovas y dardos habituales ha sido sustituida por una corona envolvente de hojas, más frecuente en otros lugares de la ornamentación arquitectónica.
Por lo demás… El ábaco ofrece configuración tradicional, con concavidad marcada, molduración en el frente y “florones” de yemas según fórmula muy habitual en los capiteles relativamente tardíos. Destaca la esbeltez de las volutas, según fórmula que acentúa la fragilidad tradicional de estos elementos. Siglos III-IV.

TRC43
El TRC43 es un capitel derivado de fórmulas similares a las de los dos anteriores, pero con un factor de especial relevancia. Con él se completa un proceso evolutivo que nos acerca a los modelos empleados en algunos capiteles del claustro de Benevento. En el cuerpo inferior destacan dos coronas de hojas dobles, que definen un momento muy evolucionado. Hojas que aún recuerdan a los acantos tradicionales, mediante folíolos paralelos y plegados como si fueran dedos pulgares, según solución relativamente frecuente en capiteles posteriores al siglo II y muy frecuentes en la península Ibérica. Bajo esas hojas se perciben otras triangulares y de gran grosor. Asimismo destaca la manera de marcar la “vuelta de penca”, enfatizada mediante trepanaciones tangentes y horizontales (perpendiculares al eje del cesto).
Entre los “acantos” del segundo nivel emplearon alternativamente series de cañas (o palmas) y hojas finas y afiladas, propias de ciertas variedades de palmera, que suponen un grado más de barroquización en la concepción general. No sé si ello orienta el sentido de lo que me pide el cuerpo a la hora de valorar el fenómeno comentado a propósito del capitel anterior (TRC34)
El factor de especial relevancia está en el cuerpo superior, construido mediante un bocel “invertido” —teniendo en cuenta lo más frecuente en los capiteles compuestos—  con ovas y dardos de aspecto anómalo, obviamente, como consecuencia de dicha "inversión". Las volutas, por su parte, culminan en hélices de cierto volumen. Sólo por el detalle del "equino" el capitel merece interés excepcional, dado que ello hace pensar en los capiteles eólicos que, según algunos estudiosos, fueron el origen de los “capiteles corintios de palmas” que comentamos en relación a la catedral de Otranto. Desde esa relación, es tentador pensar en una manera de entender el orden compuesto a partir de aquellos. Carezco de recursos para documentar esa relación en el sur de Italia (no así en Grecia), pero no me extrañaría nada que los restos materiales de la zona de Esmirna la documenten con claridad.
Aunque no se aprecia bien el perfil del ábaco, parece que sigue fórmulas convencionales (tradicionales), con concavidad y molduraciones marcadas (puede haber sido recrecido, tal vez, en alguna “restauración”). El motivo de los “florones” está más cerca de los “apliques” bizantinos que de los motivos habituales en los capiteles romanos del Pleno Imperio.
Aunque se ha valorado este capitel como de época muy tardía (de cuando se realizó la cripta), teniendo en cuenta las leves relaciones que tiene con otros afines e, incluso, con algunas variedades griegas y, por supuesto, bizantinas, lo más probable es que se trate de un capitel realizado en los alrededores del año 400, en un momento aún muy condicionado por las tradiciones romanas y, por supuesto, con las posibilidades necesarias para afrontar la talla de capiteles con cierto virtuosismo. Y aún debiéramos tener en cuenta la posibilidad —ciertamente no muy grande, pero posible— de que fuera anterior, por obra de un taller “creativo” especialmente vinculado con lo griego. Es de suponer que en la tadoantigüedad también permanecieran en pie más templos de época griega de los que han llegado a nuestros días.

TRC31
De acuerdo con la línea evolutiva definida por los anteriores, también en éste (TRC31)  se aprecia un equino de muy poco espesor, frente al del ábaco, que aquí no ofrece molduración clara, tal vez, por la erosión. Cuenta con cesto de ensanchamiento cónico o acampanado, muy acusado en la parte superior, sin que esté limitado por el contario; no existe ornato sobre el disminuido equino y las volutas, de escasa entidad en el arranque, culminan en espirales de oco volumen helicoidal.
Lo más destacable son los “acantos”, que ofrecen una fórmula que se repite en muchos de los capiteles de la catedral de Trani y que, en ciertas variedades, establece relación con algunas piezas de San Cebrián de Mazote; desarrollaré esta relación en las piezas donde sea más evidente. Siglos V-VI


En el matroneo hay un capitel compuesto teodosiano (TRC66), que tengo registrado desde un artículo de Raspi Serra, (“Presupposti ravennati nella prima decoraciones del duomo di Trani”, Felix Raveva, V-VI, 1973, p. 199-218, fig. 21 dcha), que ella relacionaba con otro de la cripta del duomo de Sutri y situaba entre los siglos VIII y IX, no sin dudas. Teniendo en cuenta que posee una única corona de acantos alargados con hojas de folíolos muy afilados, podría ser otro ejemplo de la fusión entre las corrientes bizantinas y los rezagos locales. Siglos V-VI.


5. Capiteles de dos zonas

TRC01
En realidad, sólo tengo registrado uno: el TRC01, que ha perdido una parte de la corona inferior y el ábaco, seguramente para adaptarlo a su nueva y aún actual función como pila de agua bendita. Lo caracterizan las parejas de carneros que definen el cuerpo superior y el tipo de ornato vegetal, mediante yemas cortas y digitaciones gruesas, que es frecuente en el conjunto de Trani. Siglo VI


5. Capiteles singulares

Existen varios capiteles de catalogación difícil, algunos de los cuales no pude fotografiar y que recogió Raspi Serra hace años; supongo que habrán sido sistematizados y que será relativamente fácil documentarlo mediante las fórmulas “convencionales”. En todo caso, a continuación he recogido los que pude documentar gráficamente.

TRC12
El TRC12 es un capitel con estructura que parece fundir la tradición del orden corintio con los capiteles “de hojas de palma” (o “de cañas”). Cuenta con dos coronas de hojas derivadas de las hojas de palma de divas variedades campaniformes, acotadas mediante vénula axial; se aprecian un kalathos perfectamente marcado y liso, “volutas” angulares con una especie de cáliz de forma vegetal y un ábaco de brazos prácticamente rectos con “cartela” semicilíndrica. Todo ello nos indica un ambiente cultural próximo a los momentos de gran influjo cultural bizantino: siglos V-VI.

TRC23
El TRC23 ofrece un esquema estructural ya muy alejado de la tradición del orden corintio y, por supuesto, de las variedades corintizantes. Consta de una única corona de hojas de diseño original que arranca de un collarino “laureado” o “doblemente sogueado” que nos pone en relación con ciertas fórmulas bizantinas de gran proyección en la península Ibérica. También remiten al mismo universo cultural los mascarones de los ángulos y los ejes del ábaco, aún con leve concavidad y brazos rectos.
Todo ello hace pensar en un momento no muy alejado de la época bizantina, anterior a la eclosión virtuosa del siglo XI, tal vez por efecto de un taller relativamente marginal. Siglos VI-VII.

TRC07
El TRC07 responde a una simplificación radical de la estructura del orden corintio conservando algunos de sus elementos más significativos: cuenta con volutas de diseño complejo y singular, cáliz, kalathos con labio perfectamente marcado y hojas de fantasía con ornato de diminutos arillos; también ofrece astrágalo liso y ábaco de frente liso con brazos mixtilíneos. A pesar de la apariencia, no creo que sea una pieza demasiado tardía y si tenemos en cuenta la ejecución y la variedad de herramientas empleadas en ella, acaso debiéramos clasificarlo en alrededores del siglo VI o del XI.

TRC10
El TRC10 ofrece una contrapartida, a mi juicio, clara al anterior. Este es mucho más simple y alejado de las tradiciones helenísticas. Hacia el año 1000.

Tiene particular interés un capitel definido por Raspi Serra (TRC66) (fig. 11) como “capitello errático”, de estructura relativamente comparable al anterior (TRC10), pero con labra fina ; el ábaco cuadrado y la concepción “barroca” del ornato podría responder a una cierva voluntad local de “imitar” las fórmulas bizantinas más ricas. Raspi Serra lo situaba entre los siglos VIII y IX. A mi juicio, dada la precariedad técnica que parece dominar en esos años, es más probable que corresponda a los siglos V-VI o a los alrededores del año 1000.


Para finalizar...

Es difícil entender que, en los manuales de historia del arte, no se otorgue mayor relevancia a la arquitectura medieval del sur de Italia. Es posible que esa marginalidad esté en el origen de otras marginalidades. Pero en todo caso, la relación entre el sur de Italia y el noroeste de la península Ibérica es un indicativo, a mi juicio muy claro, de que durante los siglos V y VI existió entre ambas regiones una relación más estrecha de lo que cabría imaginar desde la valoración de la distancia geográfica.

San Ramón de Hornija, ZRH01
Desde lo expuesto hasta aquí en las entradas dedicadas a los capiteles del sur de Italia, es fácil "entender" el carácter de un capitel como el ZRH01 de San Ramón de Hornija, cuyas circunstancias de conservación actuales merecerían un buen tirón de orejas a más de un "responsable político". Se trata de un capitel estructuralmente derivado de las variedades corintio-asiáticas, que hace pensar en piezas de especial calidad de época bizantina, con dos coronas de hojas de diseño homologable a las fórmulas empleadas en el sur de Italia; con kalathos perfectamente definido según patrones frecuentes en el sur de Italia y con borde de cadeneta de dos cabos entre incisiones; con caulículos, cáliz de escaso desarrollo y volutas que, por el interior, culminan en una reinterpretación del motivo axial, tal y como es habitual en el mundo bizantino e, incluso, en épocas inmediatamente anteriores; con volutas exteriores rematadas en hélices perfectamente marcadas; y con astrágalo doblemente sogueado o laureado: y por fin, con ábaco muy estrecho y de perfil mixtilíneo, tal y como es relativamente frecuente en algunos capiteles de Trani de los siglos V y VI. En suma, es un capitel muy relacionado con las fórmulas de época bizantina documentadas en el sur de Italia, pero con fuertes rasgos locales que, en este caso, no deben entenderse "de calidad provincial"; muy al contrario, este capitel ofrece unas cualidades plásticas excepcionales, que merecerían las atenciones de un museo que lo pusiera en valor, incluso, aunque fuera para enfatizar aquello del "arte de resistencia"...

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