lunes, 5 de septiembre de 2016

Se me acaban los adjetivos, pero me quedan las referencias cinematográficas

Estamos finalizando el verano y la situación política continúa en stand by. Las cosas han cambiado poco desde las primeras elecciones, allá por el mes de diciembre: torpe coito, que ha culminado en eter maloliente, aborto eólico, apestoso pedo luciferino, por ser más preciso. Y todos en sus trincheras, devorando metano
Los del PP, en la consciencia de que hagan lo que hagan, seguirán contando con el respaldo de un sector social prerracional e inquebrantable al desaliento, convenientemente alimentado por los medios de manipulación, que se juegan mucho en el empeño. Y si Cataluña se independiza, mejor que mejor: momio a divinis. Magnífica película para Robert Rossen (All the King's Men) o para Fracis Ford Coppola... a quien no cobran en los hoteles de La Vegas.
Los del PSOE, acojonados al contemplar en directo las consecuencias de una "historia" trufada de concesiones vergonzantes y empeñados en no desaparecer del escenario político, se miran en el espejo como si estuvieran ante el retrato de Dorian Gray; también ellos cuentan con la generosa colaboración de los medios para restañar heridas y aplicar el gotelé a las irregularidades... Con un poco de suerte, recuperan el espacio perdido y volveremos al bipartidismo, por supuesto, bajo la dirección del ínclito José Luis Garci: Episodios Nacionales.


Los de Ciudadanos, a su bola, a imponer "orden" (por supuesto, liberal) en la ensalada hispana, girando "levemente" a la derecha o suavemente hacia "la izquierda" —¡joder con las comillas!—. Están donde deben estar para mayor gloria de Lampedusa y de Visconti. Si el conde de Lonate Pozzolo levantara la cabeza, vendería su alma roja al diablo rosso por volver a rodar El Gatopardo, por supuesto, en versión hispana, que debería llamarse El Gallifante anaranjado... 
Los de Podemos, colocados en orden de milicia popular sobre su columna utópica, como el Simón de Buñuel, señalan con el dedo hacia donde no hay nada, que está en el punto geográfico opuesto a Orbajosa. Lo están haciendo magníficamente para ocupar el espacio de IU. ¡Enhorabuena, tíos!
Y por fin, los nacionalistas moderados y los radicales, en orgasmo permanente, materializado verbalmente por el señor Rufián: Cantando bajo la lluvia... ¡Lástima que la redacción del guión fuera tan peculiar!
Esperpento bananero.

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